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jueves, 7 de agosto de 2025

PRIMER JUEVES, OREMOS POR LA SANTIDAD SACERDOTAL

  


                    El Jueves es el día tradicionalmente dedicado a recordar a los Sagrados Ministros de Dios; día elegido por Nuestro Señor Jesucristo el Jueves Santo, cuando instituyó el Sacerdocio, y con él y por él, la Sagrada Eucaristía, renovación incruenta del Sacrificio del Calvario, que se renueva por todo el orbe cada día, sin cesar. 

                  Práctica particularmente laudable es la de los Primeros Jueves de Mes, en el que se hacen especiales ejercicios de piedad para pedir por los Sacerdotes y Religiosos, así como por las vocaciones, para que el Señor envíe operarios a Su mies y extiendan Su Reino en el mundo entero.

                  El Sacerdote ordenado tiene un carácter indeleble, que lo hace ontológicamente Hombre-Sacerdote: su ministerio implica una forma y estado de vida y no un ejercicio transitorio. No se puede ser, como hoy en día se pretende, una suerte de “Sacerdote a tiempo parcial”, un simple funcionario de lo sagrado sujeto a nómina y a horarios. El Sacerdote lo es las veinticuatro horas de cada día de su existencia, aunque no se encuentre ejerciendo su Sacerdocio. Y seguirá siendo Sacerdote por toda la eternidad, ya sea que se salve o que tenga la desgracia de condenarse.




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                    Sin los Sacerdotes estaríamos desamparados espiritualmente. No tendríamos la Misa ni los Sacramentos, es decir que no dispondríamos de los medios ordinarios para salvarnos. La Vida Católica no podría desarrollarse normalmente sin ellos. Allí donde han faltado o faltan por diversas circunstancias (por falta de clero, por persecución, por abandono) los Fieles sufren y languidecen espiritualmente, aunque ciertamente, Dios no abandona a Sus hijos. Por eso es tan importante rezar por las vocaciones y por la santificación y perseverancia del Clero: para que haya muchos Sacerdotes que santifiquen al Pueblo de Dios y lleven las almas al Cielo. La Santidad no es indispensable para que el Sacerdote Católico ejerza eficazmente su Ministerio: nuestra salvación no depende de la bondad o maldad de los Sacerdotes, que no son sino los instrumentos a través de los cuales Jesucristo actúa; ya darán cuenta a Dios de su vida personal. Pero qué duda cabe que un Sacerdote santo edifica, consuela y llama a la Santidad.

                   El quinto Precepto General de la Santa Madre Iglesia manda “contribuir al sostenimiento de la Iglesia de Dios” (antiguamente se decía “pagar los diezmos y las primicias”, que viene a ser lo mismo). Quiere decir que los Fieles tienen el deber de mantener el Culto Católico y a sus Ministros, que es por quienes nos viene la gracia. Es natural, pues como dice San Pablo: “tiene el operario derecho a su salario” y los Sacerdotes son los operarios de la Viña del Señor. También dice el Apóstol de las Gentes que “quien sirve el Altar que viva del Altar”, por lo cual los Sacerdotes, que son los Ministros del Altar tienen el derecho a vivir de él, del cual, por cierto, nos beneficiamos todos.

                   Ahora bien, contribuir al sostenimiento de la Iglesia se hace de dos maneras: material y espiritualmente. Se contribuye materialmente aportando dinero, bienes y trabajo en la medida de las posibilidades reales de cada quien. Debemos considerar siempre si en conciencia hacemos todo lo que podemos. Muchas veces no somos generosos con la Iglesia mientras somos capaces de gastarnos dinerales en caprichos, vicios o cosas superfluas. Tengamos siempre en cuenta que, como pasa con nosotros, los sacerdotes no viven del aire y que tienen necesidad de nuestra asistencia material. A cambio ellos nos dan los medios de salvación. Realmente, salimos ganando siempre porque los fieles les damos bienes perecederos, mientras ellos nos dan la posibilidad de ganar el bien duradero de la vida eterna.

                   Pero también espiritualmente podemos sostener a la Iglesia y a sus Ministros: encargando Misas, ofreciendo nuestras oraciones y difundiendo propaganda a favor de las vocaciones. En esta categoría de limosna, entra la práctica de los PRIMEROS JUEVES DE MES, en los cuales invertimos una pequeña parte de nuestro tiempo para orar por los Sacerdotes, Religiosos, vocaciones y misiones, es decir, para mantener vivo el organismo de nuestra Religión Católica. 

                   Acostumbrémonos a santificar los Jueves Sacerdotales, ofreciendo en ellos nuestras preces y nuestros pensamientos, el rezo meditado del Santo Rosario... Es la mejor manera de preparar el Primer Viernes, consagrado al Corazón Divino según el cual queremos que sean nuestros Sacerdotes. 




lunes, 23 de octubre de 2023

QUE DIOS SEA CADA VEZ MÁS CONOCIDO

 


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               "El Amor de Dios y del prójimo produce un efecto muy semejante al del fuego. El fuego de la pólvora hace saltar por los aires cualquier objeto que lo comprima, impele hacia arriba las balas y las bombas; el fuego del vapor hace correr a toda velocidad los vagones de los trenes y empuja los buques que surcan la olas del mar; así, el fuego del Espíritu Santo hizo que los Santos Apóstoles recorrieran el universo entero…Quien tiene celo, desea y procura por todos los medios posibles que Dios sea cada vez más conocido, amado y servido en esta vida y en la otra, puesto que este sagrado Amor no tiene ningún límite. 

              Lo mismo practica con su prójimo, deseando y procurando que todos estén contentos en este mundo y sean felices en el otro; que todos se salven, que ninguno se pierda eternamente, que nadie ofenda a Dios y, finalmente, que ninguno se encuentre ni siquiera un momento en pecado… 

               Debemos tener corazón de madre con nuestro prójimo. ¿Qué hace una madre tierna por su hijo? Le da de comer, lo viste y lo educa; lo preserva de las caídas y de cualquier mal. Si lo ve en peligro, lo avisa, no lo aleja; si lo ve caído, lo levanta; si enfermo, tiene cuidado de él; llora, ruega, hace votos para verlo restablecido. Lo mismo debe practicar quien tenga celo para con su prójimo".


"El egoísmo vencido" por San Antonio María Claret 


Puedes leer una semblanza de la vida de 
San Antonio María Claret tocando en el siguiente título




viernes, 11 de septiembre de 2020

"EL ALIMENTO DE JESÚS CONSISTE EN HACER LA VOLUNTAD DEL ETERNO PADRE..."




               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, escribía cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.



De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata


               "Un alma que abandona su voluntad a la de Dios goza de gran paz y participa todo cuanto es posible a una criatura, de la inmutabilidad de Dios; y este alma, haciendo siempre la Voluntad de Dios, hace siempre la suya, porque la Voluntad de Dios se cumple siempre...

               Un alma que hace en todo la Voluntad de Dios, y no solo cumple Su Voluntad, sino que también estudia Sus mínimos deseos para cumplirlos, que está, por decirlo así, siempre al acecho, es un alma que está siempre en oración.

               Tú eres María porque has hospedado a Jesús en tu casa; ahora no le dejes solo. Marta le recibió y enseguida le abandonó, cierto que, esto era para prepararle alimento, pero en fin, ella le dejó. María entretanto, gozó de Él. ¿Para qué prepararle una comida? .

              El alimento de Jesús consiste en hacer la Voluntad del Eterno Padre. Permanece atenta aún en medio de la multiplicidad de las cosas, sin dejar la única simplicidad a la cual eres llamada. ¿Sabes cuándo se deja a Jesús?, cuando se deja de escucharle...






miércoles, 2 de septiembre de 2020

SAN ESTEBAN, Rey Apostólico de Hungría

    
              Los húngaros, pueblo nómada, de sangre fenicia y turca, sacados de su tierra de origen, las estepas del Don, llegaron en el 889 al alto Danubio y bajaron a Pannonia, bajo la guía de Arpad, fundador de la dinastía de los Arpadios que gobernaron a Hungría hasta el 1301. Constituyeron un constante peligro para Occidente, hasta que el Rey Otón I los derrotó cerca de Augusta en el 955, obligándolos a una vida sedentaria. Fue en este período cuando tuvo lugar la apertura a la predicación cristiana. El Duque Geza, habiéndose casado con una princesa cristiana, permitió que el hijo Vaik fuera educado cristianamente. Vaik recibió el bautismo en los años de la adolescencia y tomó el nombre de Esteban.




              El Santo Obispo de Praga, Adalberto, fue su guía y maestro. Se casó con la piadosa e inteligente princesa Gisela (o Ghísola), hermana del futuro emperador Enrique II de Baviera. En el año 997 Esteban heredó de su padre el gobierno del pueblo húngaro y su primer objetivo fue el de reunir los 39 Condados autónomos en un solo Estado política y religiosamente compacto. Envió a Roma a su mejor colaborador, el monje húngaro San Astric, a quien el Papa Silvestre II consagró Obispo confiriéndole la facultad de consagrar otros Obispos húngaros. Le confió también la corona con la cual Esteban, en el día de Navidad del año 1000, fue coronado Rey de Hungría, con el título de "Rey Apostólico".

               Esteban se demostró digno de ese título: emprendió la evangelización del pueblo húngaro con la ayuda de los celosos benedictinos de Cluny, a quienes apoyó en todo el territorio con la fundación y la dotación de varios monasterios. El más célebre es el de San Martín de Pannonhalma, que llegó a ser gran centro de actividad misionera. Dividió el reino en diez diócesis y en treinta y nueve diaconías, correspondientes a los 39 Condados. Fue un monarca sabio y valiente, y también diplomático. Aunque manteniendo buenas relaciones con el vecino emperador de Bizancio, se propuso consolidar los lazos con la prometedora comunidad occidental.

               Los últimos años de su reinado, que duró del 997 al 1038, se vieron amargados por la prematura muerte del heredero, San Ernerico, y por las luchas por la sucesión. El santo rey murió en Szekesfehérvar, tras lo cual su esposa Gisela abandonó la corte y se encerró en el monasterio benedictino de Passau. Esteban fue canonizado en 1083. Desde 1631 su Fiesta fue extendida a toda la Iglesia. 



martes, 1 de septiembre de 2020

SOR BENIGNA CONSOLATA, ejemplo de entrega sin reservas al Sagrado Corazón de Jesús


               Sor Benigna Consolata Ferrero nació el 5 de Agosto 1885 en Turín (Italia). Bautizada al día siguiente, recibió los nombres de María de la Consolación, Teresa, Rosalía y Filomena. Pertenecía a una familia distinguida, no solo por su posición social sino por su vida Cristiana, que era ejemplar en todos. Tras una infancia llena de pureza, empezó a sentirse fuertemente atraída hacia la vida contemplativa. El Divino Maestro le hablaba interiormente a su alma y le decía: “Irás a la Visitación y podrás no solamente hacerte santa, sino llegar a aquel grado sublime de perfección que Yo quiero, para bien espiritual de los demás. Yo te pagaré todos tus sacrificios... Cuando hayas probado lo que es el monasterio, ya no querrás volver al mundo por ningún motivo... Allí tendrás humillaciones, tendrás recogimiento y todo aquello que necesitas… Cuando entres al monasterio me ganarás almas”.




               Despedida de la Visitación de Pignerol por su vida mística, ingresó a la Visitación de Como (al norte de Milán) el 30 de Diciembre de 1907, cuando contaba 22 años y recibió el santo hábito el 5 de Noviembre de 1908, con el nombre de Benigna Consolata Desde entonces, la joven Salesa no puso límites a su fervor y Jesús no puso límites a sus comunicaciones sobrenaturales. 

               La sed ardiente de la salvación de las almas que devora al Corazón de Jesús se había apoderado también de Su "Benjamina", como con cariño la llama el Señor. No descuidaba medio alguno, por insignificante que fuese, para saciar esta sed: penitencias, mil intenciones piadosas y sobre todo, sus oraciones continuas.

               El modo divino que empleará el Señor para comunicarse con Benigna será por medio de palabras interiores y visiones intelectuales. Jesús mismo le mandó que fuese escribiendo los coloquios íntimos a medida que los fuese recibiendo, y por supuesto, que no hablase ni respondiese cosa alguna sin consultárselo a Él primero.

               Los escritos que por obediencia dejó Sor Benigna manifiestan las extraordinarias virtudes que en su alma se iban desarrollando, entregada por completo a la Voluntad de Dios con una confianza ciega, y además un conocimiento clarísimo de la Misericordia del Corazón de Jesús, de Su incomparable ternura, y de las mil delicadezas con las que se dirige a los pobres pecadores, así como a los justos y a los Santos, para la conquista de una sola cosa: el amor de Sus criaturas. 

               Dócil a las enseñanzas de San Francisco de Sales, en lo exterior se conformaba por completo a la vida ordinaria de sus Hermanas. En lo interior, por el contrario, todo era extraordinario y luminoso, si bien el Divino Esposo de Benigna Consolata, lejos de regalarle una corona de flores, la conformó de espinas y abrojos, a fin de configurarla con Él.

               Fiel al mandato de Nuestro Señor y con el permiso de la Superiora, Sor Benigna Consolata realizó el voto del puro amor, como muestra de lo mucho que Jesús deseaba de ella, pues según le regalaba comunicaciones celestiales, más entrega exigía de la joven religiosa; por eso vinieron después los votos de humildad, el de abandono a su querer y el voto de hacer lo más perfecto. De esta forma progresiva el Sagrado Corazón, gracias a estos votos de desprendimiento personal, concedió a Sor Benigna un tiempo de paz espiritual. 

               Desencadenada en 1914 Primera Guerra Mundial, creyeron los Superiores de esta confidente de los secretos divinos que podrían forzarla a que obtuviese del Señor el término de un azote tan espantoso. La respuesta de Jesús fue consoladora, asegurando que no era esa guerra castigo de su justicia, sino castigo enviado por la Divina Misericordia, que serviría para salvar infinidad de almas que corrían a la condenación eterna. Al año siguiente exigió Jesús de Sor Benigna el sacrificio de su vida para conseguir la paz según las intenciones del Romano Pontífice.

               A finales de Julio de 1916, Jesús la invitó a hacer un retiro de doce días para prepararse a la muerte. Corona de estos ejercicios fue una maravillosa fórmula de voto de humildad inspirada por el Señor. Hasta la extinción completa de sus fuerzas tenía que escribir, en secreto y con aprobación de sus Superiores, lo que Dios le iba comunicando. 

               Durante su última enfermedad, los asaltos del enemigo infernal fueron espantosos. Desde la cama donde tiene que permanecer, pidió el Sacramento de la Extremaunción, que le fue administrado el 14 de Agosto. Tenía siempre en los labios el Dulcísimo Nombre de Jesús, pasando las largas horas de insomnio sentada en la cama, juntas las manos, en profundo recogimiento.

               Después de grandes sufrimientos físicos y morales, llegaba el día de encontrarse con el Divino Esposo; el Primer Viernes, 1 de Septiembre de 1916, decaían las fuerzas del cuerpo de Benigna Consolata, pero su alma inocente conservaba cabal el conocimiento y fervor. Mientras el Capellán de la Comunidad rezaba las oraciones de recomendación del alma, en presencia de todas sus Hermanas, reunidas en torno a su cama, Sor Benigna entregó plácidamente su alma en las manos de Dios, muriendo en el ósculo santo de su Esposo divino, que recogió su alma a las tres de la tarde. Tenía 31 años.


Para leer algunos de los extractos de los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata, solo tiene que tocar AQUÍ.




viernes, 28 de agosto de 2020

"...LA CONDICIÓN MÁS INDISPENSABLE PARA UNIRSE A DIOS..."




               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, escribía cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.



De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata


               "El alma interior es un alma que tiende a Dios como a su centro y Dios la atrae como el imán lleva el pedacito de hierro que se le une. Un alma interior hace las más delicadas delicias de Mi Corazón, de la misma manera Mi Corazón hace las delicias del alma interior... 

               Un alma interior es como un lirio muy perfumado; el lirio no se mueve de su sitio, pero el aire, al pasar por encima, se perfuma; así el alma interior, aunque no lo haga a propósito, se perfuma todo en ella.   

               Un alma interior es como una abeja mística, que hace en la colmena de su corazón la miel del Divino Amor; el alma interior es el paraíso de las delicias de Jesús. La Santísima Trinidad hace Su morada en aquella alma, toma en ella Sus delicias y las hace gustar al alma. El alma interior vive como en un ambiente celestial. Es como una flor, que aunque haya nacido de la tierra, florece en alto y ya no toca la tierra, a no ser que se rompa y caiga; así el alma interio no toca ya la tierra, a no ser por una falta de fidelidad a la gracia.

              La vida religiosa es una vida oculta, donde el que más desaparece, da más frutos. Nada oculta también a un alma como la vida común. Ella desaparece no solamente a ojos de los demás, sino también a los suyos. El alma no ve nada, cree que no hace nada y por el contrario, hace mucho más que si hiciera alguna cosa extraordinaria...

              Alma religiosa, fija tus ojos en Dios. Cuando un alma es llamada a seguirle más de cerca, más debe ella mortificarse. El perfecto desprendimiento es la condición más indispensable para unirse a Dios. Una cosa que uno abandona, se deja y no se vuelve a tomar más: es necesario dejar las malas costumbres como se deja un traje muy usado que no se vuelve a tomar más.

               La vida de unión con Dios, es un paraíso anticipado, es el Cielo en la tierra, es el Cielo del alma interior...






jueves, 27 de agosto de 2020

SOBRE LA DIGNIDAD SACERDOTAL: "El que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia"


               La dignidad del Sacerdocio Católico es inmensa, porque su misión es continuar sobre la tierra la Obra de Nuestro Señor Jesucristo. El Sacerdote es un representante de Jesucristo. Grande es, pues, el respeto que debe tenerse al Sacerdocio.




               El primero que debe respetar al Sacerdocio es el mismo Sacerdote, no haciendo jamás cosa alguna indigna de quien está investido de tan grande dignidad. Decía Jesús a los Apóstoles, y en la persona de ellos a todos los Sacerdotes: "Vosotros sois la sal de la tierra; sois la luz del mundo...".

               Todos los Cristianos deben ver en el Sacerdote, no a un hombre como los demás, sino a un representante de Jesucristo, y como a tal respetarle. Hay Sacerdotes indignos, es cierto: entre los doce Apóstoles hubo un Judas; no es extraño que entre tantos millares de Sacerdotes se encuentren algunos imitadores de aquel traidor.

               Los Ángeles pecaron en el Cielo, Adán y Eva en el Paraíso Terrenal; también puede suceder que algunos Sacerdotes cometan pecados, y aún grandes pecados. Pero, aun cuando haya Sacerdotes malos, no es razonable dejar por esta causa de creer o practicar la Santa Religión. 

               El Sacerdote no es la Religión; el Sacerdote es un hombre y como tal está sujeto a miserias, a cambios: el que hoy es bueno, mañana puede ser malo, o viceversa. Nuestra Fe debe estar puesta, no en el hombre, sino en Dios, quien nunca varía siempre es el mismo; así debe ser nuestra Fe, firme, inquebrantable, sin fijarnos en lo que hacen o dicen los demás. 

               Los malos Sacerdotes causan mucho mal a la Religión, pues indudablemente el desprestigio de los Sacerdotes redunda en desprestigio de la Religión. Por esta causa los enemigos de la Religión publican las faltas de los Sacerdotes (con verdad raras veces, con mentira casi siempre), no porque aborrezcan los vicios que los acusan, pues ellos suelen tener los mismos vicios u otros peores, sino por el odio que tienen a una Religión tan pura y Santa que condena toda iniquidad.

               Es pecado gravísimo el desprecio y las injurias a los Sacerdotes, porque son contra el mismo Jesucristo, quien dijo a los Apóstoles: "El que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia". Por contra, podemos afirmar "El que a vosotros ama, a Mí me ama". Que sepamos ser fieles a la Voluntad de Nuestro Señor y amemos a Cristo en los Sacerdotes.





viernes, 21 de agosto de 2020

"...LO QUE DIOS BUSCA PARA COMUNICARSE A UN ALMA..."




               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, escribía cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.



De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata


               "Dios trata con las almas de corazón puro, como una madre trata a su niño pequeño. La pureza del corazón, la humildad del corazón, el desprendimiento de todo y especialmente de sí mismo, es lo que Dios busca para comunicarse a un alma, con una comunicación íntima y amorosa.

               Cuanto más ama un alma la pureza de corazón, tanto más apta es para el consorcio con Dios. Un alma pura es como un lirio de amor... Un alma pura es como una flor rica de néctar, que con su perfume atrae a Jesús, el cual, como una Abeja Mística, se posa sobre esa flor para hacer Su cosecha de Amor. Si un alma quiere llegar a ser pronto interior y conservar y acrecentar en sí este tesoro debe:

     1º Amar el silencio.

     2º Entregarse a una completa mortificación.

     3º Abandonarse plenamente en poder del Amor, como una caña sobre el agua.

     4º Estar cuanto más pueda en el Santuario de Su Corazón para gozar de Dios, para hablar con Dios y para darse del todo a Dios.

               La vida interior es un gran don y a menudo piensan las almas que para adquirirle, es menester hacer grandes cosas. No, Yo vinculo esta gracia de la vida interior a la fidelidad que tiene un alma a las recomendaciones de la obediencia a un Superior o al Director Espiritual...






miércoles, 19 de agosto de 2020

SAN JOSÉ, NUESTRO PROTECTOR EN CUALQUIER SITUACIÓN


               Hoy Miércoles, siguiendo LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO, consagremos nuestras oraciones, buenas obras y sacrificios en honor de Nuestro Padre y Señor San José. La Santa Iglesia busca en San José el mismo apoyo, la fortaleza, la defensa y la paz que supo proporcionar a la Sagrada Familia de Nazaret, que fue como el germen en que ya se encontraba contenida toda la Iglesia.   




               El Patrocinio de San José se extiende a la Iglesia Universal: la Triunfante, en el Paraíso, donde piadosamente se cree que San José se encuentra en cuerpo y alma; también es Patrón de la Iglesia Militante -aquí en este mundo- como lo reconociera el Papa Pío IX en 1870, hace ahora 150 años; pero Dios, quiso también encargar a San José, el Patrocinio sobre las Benditas Ánimas del Purgatorio, especialmente sobre aquéllas que más devotas le fueron en vida mortal, y que ahora en la Cárcel del Purgatorio, son las más beneficiadas del Santo Patriarca. Ante semejante influencia ¿seguiremos dudando de la eficaz intercesión de San José. Acude a él con la confianza de un hijo hacia su padre, cuéntale qué te preocupa, cómo puedes salir de ese atolladero... 

               San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Nuestro Señor mientras crecía y se hacía hombre, hasta su entrada en el Cielo, de igual manera que veló por su Santísima Esposa, a quien se entregó como virginal esposo y fidelísimo ayudante en la educación del Divino Niño. No dudes entonces, si andas en compañía de Jesús y de María, ten la seguridad que junto a Ellos, encontrarás siempre a San José; gánate su amor, su compañía y su protección frente a los ataques de los enemigos del alma.

                "José, de sangre real, unido en matrimonio a la más grande y Santa de las mujeres, considerado el Padre del Hijo de Dios, pasó su vida trabajando, y ganó con la fatiga del artesano el necesario sostén para su Familia. Es, entonces, cierto que la condición de los más humildes no tiene en sí nada de vergonzoso, y el trabajo del obrero no sólo no es deshonroso, sino que, si lleva unida a sí la virtud, puede ser singularmente ennoblecido. José, contento con sus pocas posesiones, pasó las pruebas que acompañan a una fortuna tan escasa, con magnanimidad, imitando a su Hijo, quien habiendo tomado la forma de siervo, siendo el Señor de la Vida, se sometió a sí mismo por su propia libre voluntad al despojo y la pérdida de todo..." (Papa León XIII, Encíclica "Quamquam Pluries", 15 de Agosto de 1889)




viernes, 14 de agosto de 2020

"...PRACTICA LA CARIDAD INSTRUYENDO A TODOS..."




               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, escribía cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.



De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata


               "Alma religiosa, la paz, la confianza, el amor y el abandono en Dios han de ser como las cuatro ruedas de tu perfección. Si le falta una rueda, el carro se arrastra. Con la paz entras en Mi Corazón, con la confianza permaneces en Él, con el amor reinas sobre Él, con el abandono descansas en Él.

               El alma interior, por su unión con Dios, ejerce un apostolado más grande, que si ejerciese un apostolado exterior. El alma fiel, debe bajar del alto monte de su soberbia, al abismo de su nada, y de éste subir al monte de su perfección; cuanto más se precipita el alma en el abismo de su nada, más apta es para subir al monte de su perfección...

               Has de saber para ti, y para todas las almas, que si se quiere conseguir una virtud sólida, es preciso esperarla del Corazón de Jesús. Quien quiere recibir la salvación no tiene más que venir a refugiarse en esta Arca bendita; desde ahí se contempla la tempestad sin ser desquiciada por ella, aun sin ser amenazada por ella. Esposa Mía, tú enseña a todos el lugar de refugio que has elegido para tu perpetua morada; practica la caridad instruyendo a todos y a cada uno, a fin de que ellos vengan a buscarme.

               Tengo Tesoros de Gracias, para todos; El que venga se los llevará...






viernes, 1 de noviembre de 2019

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS, BIENAVENTURADOS Y MÁRTIRES DE LA IGLESIA TRIUNFANTE




La Fiesta de Todos los Santos sigue a la de Jesucristo Rey, por ser Él su cumbre y su corona.

Siempre la Santa Iglesia ha tributado veneración a los fieles seguidores de Nuestro Señor Jesucristo: 
en los primeros siglos, a los Mártires, a continuación, a los confesores; señaló sucesivamente
 en el curso del año un día para la conmemoración de cada Santo.

Hacia el año 609, no siendo posible tener un día para cada Santo, comenzó en varios lugares
 la celebración de esta Fiesta de Todos los Santos, conocidos o ignorados.

El Papa Gregorio IV en el año 835, extendió esta Festividad a la Iglesia Universal.





El Sermón de la Montaña:

 Las Bienaventuranzas


        "Viendo a la muchedumbre, subió a un monte, y cuando se hubo sentado, se le acercaron sus discípulos; y abriendo (Nuestro Señor Jesucristo) su boca, los enseñaba, diciendo: 


        Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos. 

        Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.

        Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 

        Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. 
   
        Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán Misericordia.

        Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 

        Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

        Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos. 

        Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo género de mal por mí. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los Cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los Profetas que hubo antes de vosotros."







LA VIRGEN MARÍA NUESTRA SEÑORA

MADRE DE DIOS, REINA DE TODOS LOS SANTOS

"Dios Espíritu Santo quiere formarse en Ella 
y formar por Ella a los elegidos"

        
Además, siendo ahora, como siempre, Jesucristo fruto bendito del vientre de la Virgen, según el cielo y la tierra repiten mil y mil veces todos los días, es indudable que Jesucristo es, en particular, para todo aquel que vive unido con El por medio de la gracia, tan verdaderamente fruto y obra de María, como lo es para todo el mundo en general.






        De modo que, según esa doctrina, todo fiel que viva en Jesucristo y para Jesucristo puede decirse a sí propio: Lo que yo poseo es efecto y fruto que yo no tendría sin María; y a Ella se le pueden aplicar con más verdad que a San Pablo estas palabras: Yo doy a luz todos los días hijos de Dios, para que Jesucristo mi Hijo se forme en ellos en la plenitud de su edad (Gal. 4,19).

        Excediéndose a sí mismo San Agustín, afirma que para que todos los predestinados se asemejen a la imagen del Hijo de Dios, están en este mundo ocultos en el seno de la Santísima Virgen, en donde esta buena Madre los guarda, alimenta, conserva y desarrolla hasta tanto que los da a luz en la gloria, después de la muerte, que es propiamente el día de su nacimiento, como la Iglesia llama a la muerte de los justos. ¡Oh misterio de gracia ignorado de los réprobos y poco sabido de los predestinados!

        Dios Espíritu Santo quiere formarse en Ella y formar por Ella a los elegidos, y así, le dice: Arraiga en mis elegidos (Eccli. 24,13). Echad, querida mía y Esposa mía, las raíces de todas vuestras virtudes en mis elegidos, a fin de que crezcan de virtud en virtud y de gracia en gracia.

        He tenido tanta complacencia en Vos, cuando vivíais en la tierra, practicando las más sublimes virtudes, que todavía deseo hallaros en la tierra sin que ceséis de estar en el cielo. Reproducíos para este efecto en mis elegidos; que yo vea en ellos con complacencia las raices de vuestra fe invencible, de vuestra humildad profunda, de vuestra mortificación universal, de vuestra oración sublime, de vuestra caridad ardiente, de vuestra esperanza firme y de todas vuestras virtudes. Sois eternamente mi Esposa tan fiel, tan pura y tan fecunda como siempre: que vuestra fe me dé fieles; que vuestra pureza me dé vírgenes; que vuestra fecundidad me dé escogidos y predestinados, templos de mi gloria y de mi gracia.


San Luis Mª. Grignión de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción




jueves, 31 de octubre de 2019

ESTA TRISTE NOCHE DE HALLOWEN SE COMETERÁN MILES DE HORRENDOS PECADOS CONTRA LA GLORIA DE DIOS. Urge reparar, y qué mejor manera que usar un sencillo ACTO DE AMOR, con la mente y con el corazón.




“Porque vendrá tiempo cuando
 no sufrirán la sana doctrina, 
sino que teniendo comezón de oír, 
se amontonarán maestros 
conforme a sus propias concupiscencias,
 y apartarán de la verdad el oído
 y se volverán a las fábulas”

2 Carta de San Pablo a Timoteo, cap. 4, vers. 3-4


               El año céltico concluía el 31 de Octubre, en el Otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años de generación en generación.

               La costumbre era dejar comida y dulces en los alrededores de las casas a modo de ofrenda. Por otro lado, era común encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y descanso junto a Lugh, el dios celta conocido como el de las Mil Artes o Mil Oficios, y en este sentido quizá se lo puede relacionar con Mercurio, dios del que Julio César dijo que era el inventor de las artes.

             Animamos a nuestros amigos y lectores a dedicar un momento de esta noche para hacer esta ORACIÓN DE DESAGRAVIO, desde nuestro propio hogar, en un ambiente de tranquilidad y recogimiento; recemos para reparar los muchos pecados que se cometerán esta infame noche con la celebración pagana conocida como "Hallowen". Un buen católico debe abstenerse de participar o colaborar en modo alguno en dichos festejos mundanos y anticristianos, bajo pena de pecado grave.

             También nos puede servir para desagraviar a Dios Nuestro Señor la oración que les fue revelada por el Ángel de Fátima a los videntes:

           Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Vuestro Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos de la tierra, en reparación por las iniquidades, sacrilegios e indiferencias con los que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido la conversión de los pobres pecadores.




ACTO DE DESAGRAVIO A NUESTRO SEÑOR, 
compuesto por el Santo Padre Pío XI

               ¡Oh Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso Amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante Vuestro Altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren Vuestro Amantísimo Corazón.

               Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas Vuestra Divina Misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de Vuestra Ley.

               Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra Vos y contra Vuestros Santos, los insultos dirigidos al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al Magisterio de la Iglesia por Vos fundada.

               ¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del Honor Divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen Vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que Vos mismo ofrecisteis un día sobre la Cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de Vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia Vuestro Amor, oponiendo la firmeza en la Fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la Ley Evangélica, sobre todo de la Caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en Vuestro seguimiento.

               ¡Oh Benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario Acto de Reparación; concedednos que seamos fieles a Vuestros Mandatos y a Vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la Gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.