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miércoles, 4 de marzo de 2026

DE JOSÉ SOMOS CONDUCIDOS DIRECTAMENTE A MARÍA, Y A TRAVÉS DE MARÍA A LA FUENTE DE TODA SANTIDAD, JESÚS

 


                    ...vemos ante nuestros ojos una cierta continuidad y una serie de instituciones piadosas, que muestran que el culto al Santísimo Patriarca entre los Fieles de Cristo ha crecido gradualmente hasta nuestros días. Pero, considerando las amargas circunstancias por las que atraviesa hoy el género humano, parece que precisamente esta piedad debería ser fomentada con mucho más diligencia entre los pueblos y propagada mucho más... 

                    ...para que podamos retener a nuestros hombres, tantos como hay en todas partes, que se ganan la vida con sus manos y con su trabajo, en sus deberes, y preservarlos del contagio del socialismo; conservémoslo intacto, pues nada es más hostil a la Sabiduría Cristiana. Les proponemos especialmente a San José, a quien deben observar como guía especial en la vida y venerar como su Patrón.

                    Porque de un modo semejante a él pasó su vida, por lo cual Cristo Dios, siendo el Unigénito del Eterno Padre, quiso ser llamado "fabri filius", hijo del artífice. Pero adornó aquella humildad de lugar y fortuna con muchas y excelentes virtudes; es decir, aquellos entre quienes convenía que brillara la gloria de aquel que era el esposo de María Inmaculada y que se suponía que era el Padre del Señor Jesús. Por tanto, que todos aprendan del Maestro José a ver el presente, que fluye, a la luz del futuro, que perdura; y, consolados por los inconvenientes de la condición humana con la esperanza de los bienes celestiales, esfuércense por alcanzarlos obedeciendo a la Voluntad Divina, es decir, viviendo sobria, justa y piadosamente... los pobres, si son sabios, no confíen en las promesas de los hombres sediciosos, sino en el ejemplo y Patrocinio del Bienaventurado José, así como en la caridad maternal de la Iglesia, que, de hecho, cuida cada día más de su condición.

                    A medida que crecía la devoción de nuestro pueblo a San José, empezó a crecer al mismo tiempo su devoción a la Sagrada Familia de Nazaret, de la que él era la augusta Cabeza: porque la una surge naturalmente de la otra. Porque de José somos conducidos directamente a María, y a través de María a la Fuente de toda Santidad, Jesús, quien consagró Sus virtudes domésticas en José y María con Su propia obediencia. Deseamos que las familias cristianas se renueven completamente y se conformen a estos grandes ideales de virtud. Así, pues, como la comunidad del género humano está fundada sobre el fundamento de la familia, cuando a la sociedad doméstica se le añade más firmeza, al ser más santa y fortificada por la castidad, la concordia y la Fe, por ese mismo hecho una nueva fuerza y ​​como sangre nueva se difundirá entre todos los miembros de la sociedad humana, fluyendo en ella toda virtud de Cristo; Y no sólo habrá una mejora en la moral privada, sino también en la vida común y en la disciplina civil.

                    ...confiando grandemente en su Patrocinio, a cuya vigilancia y providencia quiso Dios que se confiara a su Hijo Unigénito, la Virgen encarnada y Madre de Dios... que se anime a los Fieles a implorar aún con más insistencia el auxilio de San José, principalmente todos los Miércoles y continuamente durante todo el mes propio (Marzo), deseamos que todos ellos sean frecuentados en cada diócesis, tanto como sea posible.

                    ...sobre todo, por ser merecidamente considerado el auxiliador más presente de los moribundos, a quien acudieron Jesús y María cuando murió el mismo, los Venerables Hermanos serán aquella sociedad de personas piadosas que se fundó para rogar a José por los moribundos, para que continúe con todo el apoyo y favor de su autoridad, desde "la Buena Muerte", como desde "el Tránsito de San José", como por "el Agonizante".


Extractos del Motu Proprio "Bonum Sane", 
del Papa Benedicto XV, 25 de Julio de 1920


 

domingo, 11 de enero de 2026

FESTIVIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA

 

Según el Calendario Tradicional, 
el siguiente Domingo a la Epifanía, 
la Santa Iglesia Católica celebra la 
Fiesta de la Sagrada Familia: 
Jesús Infante, María Santísima 
y el Patriarca San José




                    Esta Fiesta de la Sagrada Familia no es tan antigua, pues fue el Papa León XIII quien en 1893 la concedió para ciertas diócesis y finalmente, en 1921, el Papa Benedicto XV la extendió a la Iglesia Universal, y busca la Iglesia con esta Fiesta casi al final de la contemplación de los Misterios alrededor del Nacimiento del Señor y los comienzos de Su Vida Pública, que oficialmente cerraremos con la conmemoración del Bautismo del Señor (la reforma litúrgica de Pío XII en 1955 fijó dicha celebración en el 13 de Enero). 

                    Es muy necesario recordar todos los años este gran modelo de la Sagrada Familia, en el que nunca han dejado de inspirarse las familias cristianas, ya que Jesús, María y José, en la humilde casa de Nazareth, son ejemplo de la Santidad más grande en medio de las condiciones de vida más sencillas.

                    Comienza el Introito de la Misa de este día con las bellas palabras del libro de los Probervios (23, 24-25): Exsúltat gáudio Pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quae genuit te. (Salte de júbilo el Padre del Justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz). Y lo corona bellísimamente con las palabras del Salmo 83,: Quam dilécta tabernácula Tua, Dómine virtútum! Concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini (¡Cuán deseables son Tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor.)

                    La Epístola de San Pablo a los Colosenses (3, 12-17) busca recordarnos que la atmósfera de una vida profundamente cristiana especialmente en el ámbito familiar se debe componer de bondad, caridad, comprensión mutua, oración, acción de gracias y alegría en el Espíritu Santo.

                    El verso del Aleluya, tomado del Profeta Isaías (45,15) "Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador", sirve muy propicio de antesala a la lectura del Evangelio de San Lucas (2, 42-52) que nos narra el pasaje de la subida a Jerusalén de la Sagrada Familia cuando Jesús tenía 12 años, en que sobresale el hecho que Jesús consciente y fiel cumplidor de la misión que le había encomendado su Padre, no deja de someterse humildemente a Nuestra Señora la Virgen María y San José.



                    Dice el Gradual de la Misa: "Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor todos los días de mi vida" (Salmo 26,4). Quiera Dios concedernos este deseo; pero ¿cómo? Pues se me ocurre que podríamos hacer todo lo que esté de nuestra parte para que en nuestro hogar se vivan todos estos sentimientos que la liturgia ha presentado como ideal de vida cristiana, de los que nos sirven de ejemplo los Miembros de la Sagrada Familia, de ese modo nuestras casas, también con todo derecho podrían llamarse Casa del Señor y podríamos con toda confianza repetir: Felices Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán” (Salmo 83,5).

                    Pidamos estas gracias con las palabras de la colecta de la Misa:

                    "Señor Nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz, que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de Tu Sagrada Familia y alcancemos Tu eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en Unidad del Espíritu Santo y eres Dios por todos los siglos de los siglos. Amén."

                    Feliz Domingo y Fiesta de la Sagrada Familia.



domingo, 12 de enero de 2025

LA SAGRADA FAMILIA, según los escritos de la mística María Valtorta

 


               La Sagrada Familia en una casa hospitalaria de Belén. José refiere a Zacarías sobre los primeros días en la gruta.

               Veo la larga sala, donde vi el encuentro de los Magos con Jesús y le adoraron. Comprendo que estoy en la casa hospitalaria que ha acogido a la Sagrada Familia. Asisto a la llegada de Zacarías. No viene Isabel. La dueña de casa sale presurosa afuera, por la terraza que circunda la casa, al encuentro del huésped que está llegando. Le lleva hasta una puerta y llama; luego, discreta, se retira. José abre y, al ver a Zacarías, lanza una exclamación de júbilo. Le pasa a una habitación pequeña, de las dimensiones de un pasillo. “María está dando de mamar al Niño. Espera un poco. Siéntate que estarás cansado”. 

               Y le hace lugar para que se siente en el lecho, a su lado. Oigo que José pregunta por el pequeño Juan, y que Zacarías dice: “Crece fuerte como un potro. Ahora sufre un poco por los dientes. Por esto no le trajimos. Hace mucho frío. Por esto no vino ni siquiera Isabel. No le podía dejar sin mamar. Lo ha sentido muchísimo. Pero ¡la estación está siendo muy dura!”. José contesta: “Sí, que lo es”. Zacarías: “Me dijo el hombre que enviasteis, que cuando nació, no teníais alojo. ¡Quién sabe cuánto debisteis sufrir!”. José: “Sí, mucho. Pero nuestro miedo era mayor que la incomodidad. Teníamos miedo de que fuese a hacer mal al Niño. Los primeros días tuvimos que pasarlos allí. A nosotros no nos faltaba nada, porque los pastores llevaron la buena nueva a los betlemitas y muchos vinieron con presentes. Pero faltaba una casa, faltaba una habitación protectora, una cama… Y Jesús lloraba mucho, sobre todo de noche, por el viento que se colaba por todas partes. Yo encendía un poco de fuego, pero poco, porque el humo le hacía toser al Niño… y así el frío seguía. Dos animales calientan poco, sobre todo donde el aire entra por todas partes. Faltaba agua caliente para lavarle, faltaban pañales para cambiarle. ¡Oh! ¡Ha sufrido mucho! Y María sufría al verle sufrir. Sufría yo… puedes imaginarte lo que Ella sufriría que es la Madre. Le daba leche y lágrimas, leche y amor. Ahora aquí estamos mejor. Había yo preparado una cuna muy cómoda y María había recubierto con un colchoncito suavísimo. ¡Pero la tenemos en Nazaret! ¡Ah, si hubiese nacido allí, hubiera sido distinto!”. Zacarías: “Pero el Mesías tenía que nacer en Belén. Estaba profetizado”. 

               Entra María que oyó las voces. Viene vestida de lana blanca. No trae el vestido oscuro que trajo en el viaje y que tuvo en la gruta. Ahora trae uno blanco, como otras veces la he visto. No tiene nada en la cabeza, y en los brazos trae a Jesús que duerme, satisfecho de la leche, envuelto en sus blancos pañales.  Zacarías se levanta y se inclina con veneración. Luego se acerca y mira a Jesús dando señales de un grandísimo respeto. Se queda inclinado no tanto para verle mejor, cuanto por presentarle su adoración. María se lo ofrece, y Zacarías le toma con tal veneración que parece como si levantase una custodia. Y en realidad, lo que toma en sus brazos es la Hostia, la Hostia ya ofrecida y que será consumada cuando se dé a los hombres en alimento de amor y redención. Zacarías devuelve Jesús a María. 


"El Evangelio como me ha sido revelado", 
escrito por la mística María Valtorta
8 de Junio de 1944 



domingo, 7 de enero de 2024

  

          Según el Calendario Tradicional, el siguiente Domingo a la Epifanía, la Santa Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús Infante, María Santísima y el Patriarca San José.




     “Haced que vuestra casa sea y parezca cristiana. Que el Sagrado Corazón sea Rey de ella; que la imagen del Salvador crucificado y la dulcísima Virgen María tengan puesto de honor, para hacer manifiesto a los ojos de todos que en vuestra morada se sirve a Dios y que los visitantes y amigos deben, como vosotros mismos, desterrar de ella todo lo que pueda violar su santa ley: conversaciones deshonestas, palabras mentirosas, cóleras o debilidades culpables; sino también para recordaros que Jesús y María son los más constantes y amadísimos testigos y como asociados a los sucesos de vuestra familia: júbilos que os auguramos numerosos, dolores y pruebas que nunca podrán faltar” 

(Papa Pío XII, A los recién casados, 8 de Noviembre de 1939)


      “Oh, hombres, volved la mirada a Nazaret, entrad en aquella modesta morada. Mirad a aquel carpintero, custodio santísimo de los secretos divinos, que con sus sudores sustenta a la familia humilde y elevada más que la de los césares de Roma; observad con qué veneración y respeto ayuda y venera a aquella Madre, su esposa inmaculada y pura: mirad al que se cree Hijo del carpintero (Mateo, 13, 55), virtud y sabiduría omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, y sin el cual nada ha sido hecho (Juan, 1, 3), cómo ningún hombre puede sin Él hacer nada, y que, sin embargo, no se desdeña de los pequeños servicios de la casa y del taller y de estar sometido a María y a José. Contemplad un tan grande modelo de santa vida familiar, espectáculo que maravilla a las jerarquías angélicas, que lo adoran

 (Papa Pío XII, A los recién casados, 15 de Abril de 1942)







ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA


     Oh Jesús, Redentor nuestro amabilísimo, que habiendo venido a iluminar al mundo con la Doctrina y con el ejemplo, habéis querido pasar la mayor parte de vuestra vida, humilde y sujeto a María y a José en la pobre casa de Nazaret, santificando a aquella Familia que había de ser el modelo de todas las familias cristianas; acoged benigno la nuestra, que ahora se dedica y consagra a Vos. Dignaos protegerla, guardarla y establecer en ella Vuestro santo temor, con la paz y concordia de la caridad cristiana, para que imitando el ejemplo divino de Vuestra Familia, pueda alcanzar toda entera, sin faltar uno solo, la eterna bienaventuranza.

     María, Madre de Jesús y Madre Nuestra, con Vuestra piadosa intercesión haced que sea aceptable a Jesús esta humilde ofrenda, y obtenednos su gracia y bendición.

     Oh San José, custodio santísimo de Jesús y de María, socorrednos con vuestras plegarias en todas las necesidades espirituales y temporales, a fin de que en unión con María y con Vos, podamos bendecir eternamente a nuestro divino Redentor Jesús. Así sea.





domingo, 8 de enero de 2023

LA SAGRADA FAMILIA

   

                Esta Fiesta es de reciente institución, ya que fue el Papa León XIII quien la mandó a celebrar en 1893 pero sólo a ciertas diócesis; fue en el Pontificado de Benedicto XV, que se hizo extensiva para toda la Iglesia Católica el 26 de Octubre de 1920, situando su celebración en el primer Domingo después de la Epifanía. Curiosamente, en el Pontificado de San Pío X (1903-1904) había sido suprimida.



               "Muy dulce nos es recordar la casita de Nazaret y la humilde existencia que allí se lleva; muy dulce es celebrar con cantos la vida oscura de Jesús... Allí es donde el Divino Niño aprende el oficio de José; allí crece en edad y se muestra dichoso de compartir los trabajos del carpintero... Junto a él se sienta Su dulce Madre; junto a Su esposo mora la abnegada esposa, la cual se siente feliz de poder aliviar sus fatigas con Sus tiernísimos cuidados" (Himno de Maitines,  compuesto por el Papa Léon XIII)

                Comienza el Introito de la Misa de este día con las bellas palabras del Libro de los Probervios (cap.23, vers.24-25): Exsúltat gáudio Pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quae genuit te. (Salte de júbilo el Padre del Justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz). Y lo corona bellísimamente con las palabras del Salmo 83, 2-3: Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! Concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini (¡Cuán deseables son Tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor.)

                La Epístola de San Pablo a los Colosenses (cap.3, vers. 12-17) busca recordarnos que la atmósfera de una vida profundamente cristiana, especialmente en el ámbito familiar, se debe componer de bondad, caridad, comprensión mutua, oración, acción de gracias y alegría en el Espíritu Santo.

                El verso del Aleluya, tomado del Profeta Isaías (cap.45,vers. 15)  "Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador", sirve muy propicio de antesala a la lectura del Evangelio de San Lucas (cap.2, vers. 42-52) que nos narra el pasaje de la subida a Jerusalén de la Sagrada Familia cuando Jesús tenía 12 años, en que sobresale el hecho que Jesús consciente y fiel cumplidor de la misión que le había encomendado Su Padre, no deja de someterse humildemente a Nuestra Señora la Virgen María y San José.

                Dice el Gradual de la Misa: "Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor todos los días de mi vida" (Salmo 26,4). Quiera Dios concedernos este deseo; pero, ¿cómo?. Tal vez podríamos hacer todo lo que esté de nuestra parte para que en casa, con los nuestros, se vivan todos estos sentimientos que la liturgia ha presentado como ideal de vida cristiana, de los que nos sirven de ejemplo los Miembros de la Sagrada Familia; de ese modo nuestros hogares, también con todo derecho, podrían llamarse Casa del Señor y podríamos repetir: "Felices Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán" (Salmo 83, 5).

                Pidamos estas gracias con las palabras de la colecta de la Misa:

                "Señor Nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz, que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de Tu Sagrada Familia y alcancemos Tu eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en Unidad del Espíritu Santo y eres Dios por todos los siglos de los siglos. Amen."



domingo, 13 de enero de 2019

LA SAGRADA FAMILIA: Jesús, María y José, la Trinidad en la Tierra


                Esta Fiesta es de reciente institución, ya que fue el Papa León XIII quien la mandó a celebrar en 1893 pero sólo a ciertas diócesis; fue en el Pontificado de Benedicto XV, que se hizo extensiva para toda la Iglesia Católica el 26 de Octubre de 1920, situando su celebración en el primer Domingo después de la Epifanía. Curiosamente, en el Pontificado de San Pío X (1903-1904) había sido suprimida.

               "Muy dulce nos es recordar la casita de Nazaret y la humilde existencia que allí se lleva; muy dulce es celebrar con cantos la vida oscura de Jesús... Allí es donde el Divino Niño aprende el oficio de José; allí crece en edad y se muestra dichoso de compartir los trabajos del carpintero... Junto a él se sienta Su dulce Madre; junto a Su esposo mora la abnegada esposa, la cual se siente feliz de poder aliviar sus fatigas con Sus tiernísimos cuidados" (Himno de Maitines,  compuesto por el Papa Léon XIII)




                Comienza el Introito de la Misa de este día con las bellas palabras del Libro de los Probervios (cap.23, vers.24-25): Exsúltat gáudio Pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quae genuit te. (Salte de júbilo el Padre del Justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz). Y lo corona bellísimamente con las palabras del Salmo 83, 2-3: Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! Concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini (¡Cuán deseables son Tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor.)

                La Epístola de San Pablo a los Colosenses (cap.3, vers. 12-17) busca recordarnos que la atmósfera de una vida profundamente cristiana, especialmente en el ámbito familiar, se debe componer de bondad, caridad, comprensión mutua, oración, acción de gracias y alegría en el Espíritu Santo.

                El verso del Aleluya, tomado del Profeta Isaías (cap.45,vers. 15)  "Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador", sirve muy propicio de antesala a la lectura del Evangelio de San Lucas (cap.2, vers. 42-52) que nos narra el pasaje de la subida a Jerusalén de la Sagrada Familia cuando Jesús tenía 12 años, en que sobresale el hecho que Jesús consciente y fiel cumplidor de la misión que le había encomendado Su Padre, no deja de someterse humildemente a Nuestra Señora la Virgen María y San José.


HIMNO



                Dice el Gradual de la Misa: "Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor todos los días de mi vida" (Salmo 26,4). Quiera Dios concedernos este deseo; pero, ¿cómo?. Tal vez podríamos hacer todo lo que esté de nuestra parte para que en casa, con los nuestros, se vivan todos estos sentimientos que la liturgia ha presentado como ideal de vida cristiana, de los que nos sirven de ejemplo los Miembros de la Sagrada Familia; de ese modo nuestros hogares, también con todo derecho, podrían llamarse Casa del Señor y podríamos repetir: "Felices Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán" (Salmo 83,5).

                Pidamos estas gracias con las palabras de la colecta de la Misa:

                "Señor nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz, que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de tu Sagrada Familia y alcancemos tu eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en Unidad del Espíritu Santo y eres Dios por todos los siglos de los siglos. Amen."