Mostrando entradas con la etiqueta Sagrado Corazón de Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sagrado Corazón de Jesús. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2026

HE AQUÍ ESTE CORAZÓN QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES

  


                    Se me presentó el Corazón Divino como en un trono de llamas, más ardiente que el sol y transparente como un cristal con su adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas, que simbolizaba las punzadas que nuestros pecados le inferían; y una cruz encima significaba que, desde los primeros instantes de la Encarnación, es decir, desde que fue formado este Sagrado Corazón, fue implantada en Él la cruz.

                    Desde aquellos primeros momentos, se vio lleno de todas las amarguras que debían causarle las humillaciones, pobreza, dolor y desprecio que Su Sagrada Humanidad debía sufrir durante todo el curso de Su Vida y de Su Sagrada Pasión. Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de la perdición, le había hecho formar el designio de manifestar Su Corazón a los hombres con todos los tesoros de Su Amor, de Misericordia, de Gracia, de Santificación y de Salvación que contiene. Pero es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera y que llevara yo sobre mi corazón. Y dondequiera que esta imagen fuere expuesta para ser honrada, derramaría Sus gracias y bendiciones... 

                    ...Una vez, este Soberano de mi alma me mandó velar todas las noches del Jueves al Viernes durante una hora, postrada en la tierra con Él, diciéndome que me enseñaría lo que deseaba de mí. Esto tenía también por objeto reparar lo que sufrió en aquella hora en que, estando en el Huerto de los Olivos, se quejó diciendo que Sus Apóstoles no habían podido velar con Él una hora... 

                    ...Me mandó comulgar todos los primeros Viernes de cada mes para reparar los ultrajes que durante el mes ha recibido en el Santísimo Sacramento y me decía: “Tengo sed, pero una sed tan ardiente de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento que esta sed Me consume y no hallo a nadie que se esfuerce según Mi deseo en apagármela, correspondiendo de alguna manera a Mi Amor”. 



                    Jesús me dijo: “Hija Mía, tu deseo de recibirme ha penetrado tan dentro de Mi Corazón que, si no hubiese instituido este Sacramento de Amor, lo instituiría ahora para hacerme tu alimento. Me agrada tanto el que deseen recibirme que, todas las veces que el corazón forma este deseo, otras tantas le miro amorosamente para atraerle a Mí”.

                    Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme completamente retirada al interior de mí misma por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, se me presentó Jesucristo, mi Divino Maestro, todo radiante de gloria con Sus cinco llagas que brillaban como cinco soles; y por todas partes salían llamas de Su Sagrada humanidad, especialmente de Su adorable pecho, el cual parecía un horno. Abrióse éste y me descubrió Su amantísimo y amabilísimo Corazón, que era el vivo foco de donde procedían semejantes llamas. Entonces fue cuando me descubrió las maravillas inexplicables de Su Amor puro y el exceso a que le había conducido el amor a los hombres, de los cuales no recibía sino ingratitudes y desprecios. 

                    Y como yo le manifestase mi impotencia, me respondió: “Toma, ahí tienes con qué suplir todo cuanto te falta”. Y al mismo tiempo se abrió aquel Divino Corazón y salió de Él una llama tan ardiente que creí ser consumida, pues quedé toda penetrada por ella y ya no podía soportarla, cuando le rogué que tuviera compasión de mi flaqueza. “Yo seré tu fuerza, me dijo, nada temas, pero has de estar atenta a Mi voz y a cuanto te pido para disponerte al cumplimiento de Mis designios

                    Estando una vez en presencia del Santísimo Sacramento, recibí de Dios gracias excesivas de Su Amor y sintiéndome movida del deseo de corresponderle en algo y rendirle amor por amor, me dijo: “No puedes darme mayor prueba que la de hacer lo que Yo tantas veces te he pedido”. Entonces, descubriendo Su Divino Corazón me dijo: “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles Su Amor, y en reconocimiento no recibo de la mayor parte más que ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que Me tratan en este Sacramento del Amor. Pero lo que más Me duele es que sean corazones consagrados a Mí los que así Me tratan. Te pido que sea dedicado el primer Viernes, después de la Octava del Santísimo Sacramento, a una Fiesta particular para honrar Mi Corazón, comulgando ese día y reparando Su Honor por medio de un respetuoso ofrecimiento, a fin de expiar las injurias que he recibido durante el tiempo que he estado expuesto en los altares.

                    Jesús prometió que todos los que se consagren a este Sagrado Corazón no perecerán jamás y que, como es manantial de todas las bendiciones, las derramaría en abundancia en todos los lugares donde estuviera expuesta la imagen de este amable Corazón para ser allí amado y honrado. Que, por este medio, uniría a las familias desunidas y asistiría y protegería a las que se vieran en alguna necesidad


Santa Margarita María Alacoque, "Autobiografía"



jueves, 2 de abril de 2026

EL EJERCICIO DE LA HORA SANTA: REPARACIÓN INFINITA A DIOS PADRE



                    La Hora Santa nació en 1674, cuando en una alocución de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque, desde el Tabernáculo de Paray-le-Monial, le dijo:

                    «Todas las noches del Jueves al Viernes te haré participar de la mortal tristeza que quise padecer en el Huerto de los Olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Y para acompañarme en aquella humilde plegaria, que entonces presenté a Mi Padre entre todas Mis angustias, te levantarás entre las 11 y las 12 de la noche y te postrarás con la faz en tierra, deseosa de aplacar la cólera divina y en demanda de perdón por los pecadores».

                    Dos son, evidentemente, las ideas fundamentales de este ejercicio. Es la primera, una intención de amor compasivo, que une en esa hora el alma del consolador, y del confidente, al Corazón Agonizante de su Salvador. «Te haré compartir, dice Jesús, la tristeza mortal de Mi Getsemaní...». Y es la segunda, una reparación del pecado, un fin de desagravio redentor y de consuelo: «Pedirás perdón por los pecadores». Desde entonces, la práctica de La Hora Santa, ha sido practicada cada Jueves por millones de almas enamoradas de Jesús Sacramentado. 

                    Este canal de gracias espirituales que produce la práctica de La Hora Santa, ha alcanzado no sólo a quienes acompañan al Señor en el Sagrario o expuesto solemnemente, sino que el influjo divino de la Caridad Eucarística, llega también a todos aquellos enfermos que hacen su Hora Santa desde la cama, así como a todas aquellas buenas almas que no tienen la posibilidad material de estar cerca de un templo, y que se transportan en espíritu, rindiendo su corazón a los pies del Tabernáculo, donde vive, con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad el que es Rey de todos los corazones.


LA HORA SANTA
reparación infinita a Dios Padre

                       "Quiero conquistar los corazones por la fuerza de Mi amor. Quiero que las almas se dejen penetrar por la verdadera luz. Quiero que los niños, esos corazones inocentes, que no me conocen y crecen en el hielo de la indiferencia, ignorando lo que vale su alma... Sí, quiero que esas almitas que son Mis delicias, encuentren un asilo donde les enseñen a conocerme y donde crezcan en el temor de Mi ley y en el amor de Mi Corazón.

                     Mi deseo es el que seáis el combustible de este fuego que quiero derramar sobre la tierra, porque de nada sirve encender la llama si no hay con qué alimentarla. Por eso quiero formar una cadena de almas encendidas en el Amor, en ese Amor que se confía y lo espera todo de Mi Corazón, a fin de que, inflamadas ellas, lo comuniquen al mundo entero. 

                       No penséis que voy a hablaros de otra cosa que de la Cruz. Por Ella he salvado a los hombres, por Ella quiero atraerlos ahora a la Verdad de la Fe y al Camino del Amor. Os manifestaré Mis deseos: He salvado al mundo desde la Cruz, o sea, por medio del sufrimiento. Ya sabéis que el pecado es una ofensa infinita; por eso os pido que ofrezcáis vuestros trabajos y sufrimientos, unidos a los méritos infinitos de Mi Corazón.

                     Inculcad a las almas, con quienes estéis en contacto, el Amor y la Confianza... Empapadlas en Amor, en Confianza, en la Bondad y Misericordia de Mi Corazón. Y cuando tengáis ocasión de darme a conocer decidles que no me teman porque Soy Dios de Amor.

                       Tres cosas especiales os pido:

             1ª El Ejercicio de la Hora Santa; por él se hace a Dios Padre reparación infinita, en unión y por medio de Jesucristo Su Divino Hijo.

            2ª La Devoción de los Cinco Padrenuestros a Mis Llagas, pues por Ellas ha recibido el mundo la salvación.

            3ª En fin, la unión constante, o sea, el ofrecimiento cotidiano de los méritos de Mi Corazón, porque así lograreis que vuestras acciones tengan valor infinito. Valerse continuamente de Mi Sangre, de Mi Vida, de Mi Corazón; confiar incesantemente y sin temor en Mi Corazón; he aquí un secreto desconocido para muchas almas... Quiero lo conozcáis y que sepáis aprovecharlo".


Extraído de "Un Llamamiento al Amor"
Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús 
a la mística española Sor Josefa Menéndez



viernes, 17 de octubre de 2025

PARA LAS ALMAS ATORMENTADAS POR LAS DISTRACCIONES, por Santa Margarita María de Alacoque

 



¡Viva  Jesús!


                    El Lunes se puede tomar la Llaga de la Mano derecha de Nuestro Señor Jesucristo, para que sirva de espejo a nuestra alma y a nuestro corazón. Mirémonos en él, de tiempo en tiempo, para descubrir nuestros movimientos desordenados y todo lo que se opone a nuestra, unión con Él.

                    Y poniéndonos en la actitud de una criminal ante el Juez, le pediremos que sea Él mismo nuestra justificación, diciéndole con frecuencia: ¡Oh Juez lleno de clemencia y misericordia!, por el mérito de ese juicio injusto y esa rigurosa sentencia que fue pronunciada contra Vos, apartad de mí la que mis pecados han merecido. Y otras veces: ¡Ah Señor, salvad por Vuestra Bondad a la que podéis condenar por Vuestra Justicia!.

                    Se puede conversar así durante el día con este Juez soberano, para negociar nuestra eterna salvación, manifestándole el dolor que sentimos de haberle ofendido, por medio de frecuentes actos de contrición; y, después, sufrir y hacer todas nuestras acciones en espíritu de penitencia.


                    El Martes hagamos nuestra morada en la Sagrada Llaga de la Mano izquierda de Nuestro Señor, sintiéndonos como el hijo pródigo ante su padre, pidiéndole perdón por haber abusado tanto tiempo de Sus gracias por nuestros extravíos, resistiendo a Su Santísima Voluntad. Y con confianza filial arrojémonos en Sus brazos, que Su Amor Le hizo extender en la Cruz para redimirnos.

                    Digámosle a menudo: Dios mío, Vos sois mi Padre, tened compasión de mí, según la grandeza de Vuestra Misericordia. Yo me abandono en Vos; no me rechacéis, pues sé que el hijo no puede perecer en los brazos de un Padre Todopoderoso.

                    Y otras veces, mirando Su Bondad y Amor, decidle: ¡Oh mi Buen Padre, hacedme digna de cumplir, en todo, vuestra Santa Voluntad, pues soy toda vuestra!. Ejercitad en ese día las virtudes de la mansedumbre y la paciencia.


                    El Miércoles debemos retirarnos a la Sagrada Llaga del Pie derecho y allí permanecer como la pobre oveja que vuelve de sus extravíos, por temor del lobo infernal, que es nuestro orgulloso amor propio que nos hace caminar tan a menudo por el camino de la iniquidad.

                    Y pensando en los muchos pasos que dio este Soberano Pastor para buscarnos, se lo agradeceremos y uniremos todos nuestros pasos a los Suyos, pidiéndole la gracia de caminar por el camino de Su Amor, diciéndole con frecuencia: ¡Ay mi amable Pastor, desprendedme de todas las cosas terrenas y de mí misma, a fin de que me una a Vos!. Haceos oír de mi corazón y traedlo de tal modo a que Os ame, que no pueda ya resistiros.

                    Y otras veces, descubriéndole las heridas que el pecado ha causado en vuestra alma, le diréis: ¡Oh Señor mío!, curadme aplicándome Vuestras Sagradas llagas; Vos lo podéis si queréis. No perdáis en este día ninguna ocasión de humillaros.


                    El Jueves debemos retirarnos a la Llaga del Pie izquierdo, y allí, como un soldado destinado a combatir constantemente, prepararnos a resistir valerosamente los asaltos de nuestros enemigos, en presencia de nuestro Soberano. Él será nuestro escudo y fortaleza, que puede acabar con ellos cuando le plazca. Pero Su Gloria está en exponernos al combate, a fin de que, dándonos el triunfo, se vea Su fortaleza en nuestra debilidad y nos saque victoriosas para tener ocasión de premiarnos.

                    Y puesto que hace consistir todo Su placer en vernos combatir, complazcámonos en manifestarnos fieles, no deteniéndonos nunca voluntariamente en ningún mal pensamiento. ¡Ah Señor, mi corazón os pertenece!. No permitáis que se ocupe en otra cosa más que en Vos, que Sois el premio de todas mis victorias y el sostén inquebrantable de mi fragilidad. Y otras veces: ¡Dios mío!, sufro violencia; apresuraos a socorrerme. Práctica para este día: la pureza de intención.


                    El Viernes debemos retirarnos a la llaga de Su Sagrado Costado, como un pobre viajero que busca el puerto seguro para ponerse al abrigo de los escollos y borrascas del tempestuoso mar de este mundo, en donde estamos expuestos a continuos naufragios, sin el socorro de nuestro diestro Piloto: debemos dejarnos en absoluto a Su cuidado, sin querernos ocupar más que en amarle y complacerle. 

                    Debemos buscar ocasiones de darle contento por el ejercicio de la Santa Caridad, pensando y hablando siempre bien de nuestro prójimo, asistiendo a los pobres según nuestros medios, espiritual y corporalmente, mirando a Jesucristo en su persona y no haciéndoles nada más que lo que quisiéramos se nos hiciera a nosotros mismos. Digamos a menudo a Nuestro Señor: ¡Dios mío, Vos Sois mi todo, mi vida y mi amor!. Salvadme y no me dejéis perecer en el diluvio de mis iniquidades.


                    El Sábado hay que honrar la Sagrada Llaga del Hombro, mirando a Nuestro Señor como a un verdadero y perfecto amigo, que se ha cargado con nuestros pecados, haciéndose nuestro fiador con Su Eterno Padre. Éste, mirándole bajo este aspecto de pecador, le ha inmolado a todos los rigores de Su Divina Justicia, aunque fuera inocente.

                    Ha querido morir para merecernos por un exceso de Su Amor una vida inmortal y bienaventurada, sacándonos de una muerte inmortalmente desgraciada. Bendigámosle y démosle gracias por tan ardiente caridad. Por ella deberíamos deshacernos en reconocimiento, ofreciéndole un continuo sacrificio de todo nuestro ser, con homenaje de amor y de adoración a Su Soberana Grandeza, que se agrada en nuestra pequeñez.

                    Y otras veces, considerándole en esta calidad de amigo, podemos confiarle todos los secretos de nuestro corazón y descubrirle todas nuestras miserias y necesidades, como a Aquel que únicamente puede remediarlas, diciéndole: ¡Oh Amigo de mi corazón, la que amáis está enferma!. Visitadme y curadme, pues ya sé que no podéis amarme y al mismo tiempo abandonarme a mis miserias.

                    Practicad en este día la mortificación de los sentidos, privándoos de algunos gustos para honrar las privaciones del Sagrado Corazón de Jesucristo.


                    El Domingo, rendiréis homenaje a la Santísima Trinidad, por mediación del Sagrado Corazón de Jesucristo, a quien debemos mirar como a nuestro Libertador, que nos librará del cautiverio de Satanás, y como a nuestro Buen Maestro, que nos enseñará a conocerle y amarle con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas y potencias, puesto que en este amor consiste toda nuestra dicha y felicidad.

                    Adoremos y amemos a Dios por medio de este Corazón adorable; hagamos todas nuestras acciones en Él; roguémosle que todo lo haga Él en nosotros y por nosotros y nos restituya la vida de la gracia, uniéndonos con Dios cuando el pecado nos hubiese separado. Que repare todos nuestros defectos y supla por todo lo que nos falta para serle agradables. Unámonos a menudo a lo que hace en nosotros y por nosotros, diciéndole: Sagrado Corazón de Jesús, confundid a mis enemigos.

                    Dirijámonos a Él en todas nuestras necesidades, pidámosle que fortalezca nuestra debilidad, que enriquezca nuestra pobreza, que ablande la dureza de nuestros corazones para hacerlos susceptibles de Su Puro Amor, que no acepta los corazones divididos. Por eso, cuando queremos que Su Amor sea nuestro huésped, tenemos que vaciar y desprender nuestro corazón del afecto de todas las criaturas y de nosotros mismos. Todo lo que nos atrae hacia sí nos lo arrebata y nos quita a Dios y Su Puro Amor, que reina en el sufrimiento y triunfa en la humildad, para gozar en la unidad.

                    La Cruz es mi gloria, el Amor a ella me conduce, el Amor me posee, el Amor me basta. Nada hay manchado en la inocencia; nada se pierde en la penitencia, nada pasa en esta hermosa mansión; todo en ella se consuma en el Amor. Pureza en vuestras intenciones, humildad en todas vuestras operaciones, unidad sin mezcla de propio interés en vuestras pretensiones. Por la pureza vendréis a ser objeto de Sus amorosas complacencias; por la humildad Le haréis reinar en vuestros corazones y conservaréis Su amistad; y por la caridad reinaréis vos en ese adorable Corazón.

                    He aquí con qué se pueden ocupar las almas que tienen dificultad para estar en la Presencia de Dios, a quien debemos mirar siempre en nosotras mismas, en cualquier condición que le consideremos, para acostumbrarnos más fácilmente a Su Divina Presencia. Porque mirándole en nosotras, es preciso que todas nuestras potencias y facultades, e incluso nuestros sentidos, se recojan dentro de nosotras mismas. Mirándole fuera de nosotras, los objetos exteriores nos distraen con facilidad.


Santa Margarita María de Alacoque




jueves, 17 de octubre de 2024

TE HE ELEGIDO COMO UN ABISMO DE INDIGNIDAD; Aniversario de Santa Margarita María de Alacoque

  

               Nacida el 22 de Julio de 1647, hija de Claudio Alacoque y de Felisberta Lamyn, Margarita María era la quinta de los siete hijos del matrimonio. Dios la quería sólo para sí. Por eso, como ella misma revela en su autobiografía, la preservó prácticamente desde la cuna de la más leve mancha de pecado. El Divino Maestro la dirigía en los secretos de la vida interior, para que su comunicación fuese solo con el Cielo.

               De ese modo, apenas a los cuatro años de edad Margarita hizo voto de castidad: "Sin saber lo que hacía me sentía continuamente impulsada a decir estas palabras: "Dios mío, te consagro mi pureza, y hago voto de perpetua castidad".

               Afirma su primer biógrafo: "Desde su infancia el Espíritu Santo le enseñó el punto capital de la vida interior, comunicándole el don de la oración. Su mayor placer era pasar horas enteras en oración; y, cuando no la encontraban en casa, iban a la iglesia, donde la hallaban inmóvil ante el Santísimo Sacramento".




               A la muerte de su padre en 1655, Margarita ingresó como educanda en el convento de las Religiosas Clarisas en Charolles, con apenas ocho años de edad.


Se consagra a la Santísima Virgen


               La devoción a María es señal de predestinación. Por eso Margarita siempre la tuvo desde los albores de la razón. María Santísima retribuía amor con amor: "La Santísima Virgen tuvo siempre grandísimo cuidado de mí; yo recurría a Ella en todas mis necesidades y me salvaba de grandísimos peligros" , confiesa Margarita.

               Mucho antes de que San Luis María Grignión de Montfort popularizara la Devoción de la Sagrada Esclavitud a Nuestra Señora, Margarita, aún siendo niña, se consagró a Ella como esclava.

               A raíz de una grave enfermedad que puso en riesgo su vida, a los once años de edad, Margarita fue retirada del convento y llevada a casa; quedó semi paralítica y tan delgada que, según narra, "los huesos me rasgaban la piel por todas partes" . Tampoco podía caminar. Los médicos agotaron toda su ciencia y no obtuvieron el menor resultado, lo que llevó a suponer que la principal causa de la enfermedad era sobrenatural. Duró casi cuatro años y Margarita sólo se curó después que se consagró a la Santísima Virgen.


El Sagrado Corazón se le manifiesta en el convento de Paray-le-Monial


               Al alcanzar la adolescencia, Margarita quiso abrazar la vida religiosa, pero tuvo que enfrentar la oposición de la rama paterna de su familia.

              Sin embargo, vencida la presión, Margarita María ingresó en el Convento de la Visitación, en Paray-le-Monial.

              No bien entró en el locutorio, oyó interiormente estas palabras: "Aquí es donde Te quiero".

               El Sagrado Corazón de Jesús se fue manifestando a Santa Margarita María de modo paulatino en los años 1672 y 1673, hasta llegar a hacerlo claramente en 1674 y 1675. Diez años después, en 1685 y 1686, aún le reveló sus magníficas Promesas al género humano.

               Así, en los primeros meses de 1673, por entendimiento interior, Margarita María vio su corazón como un átomo todo negro y desfigurado unirse al bello Corazón de Jesús, más brillante que el sol y de una grandeza infinita. Era su primera Visión del Sagrado Corazón, toda ella espiritual.


Primera Gran Revelación


               Para situarnos mejor en el ambiente de Francia en que se produjo la primera gran aparición del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María; transcribimos las palabras del Sacerdote jesuita Augusto Hamon, uno de los mayores biógrafos de la Santa:

               "En la mañana del 27 de Diciembre de 1673 [día en que esta ocurrió] , la vida en nuestra tierra de Francia fue retomada en el punto en que los hombres la habían abandonado en la víspera, a la noche. Por todas partes las mismas ocupaciones, los mismos placeres, los mismos dolores, los mismos odios y las mismas ternuras, los mismos trabajos y las mismas guerras; Bourdaloue y Bossuet predican, La Fontaine piensa en sus Fábulas, Boileau rima su Arte Poético, Racine compone Ifigenia, Turenne defiende la frontera del Rin contra los imperiales, Condé la [frontera] del Norte contra Guillermo de Orange, Luis XIV, todo vuelto hacia su gloria y sus placeres, hace frente a Europa, y nadie sabe que Jesucristo nos va a revelar Su Corazón Divino".

               Era la Fiesta de San Juan Evangelista. Margarita María rezaba ante el Santísimo Sacramento cuando Nuestro Señor "me hizo reposar por muy largo tiempo sobre Su Pecho Divino; y allí me reveló las maravillas de Su Amor y los insondables Secretos de Su Sagrado Corazón [...] . Él me dijo: Mi Divino Corazón está tan apasionado de amor por los hombres, y por ti en particular, que no pudiendo ya contener en Sí las llamas de Su Caridad ardiente, es preciso que ellas se difundan por tu intermedio, y que Mi Amor se manifieste a todos los hombres para enriquecerlos con Sus preciosos tesoros, que aquí te descubro, y que contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, para la ejecución de este gran designio, a fin de que todo sea obra Mía.


Segunda Gran Revelación


               Es muy probable que la Segunda Gran Revelación —de la que, lamentablemente, no se tiene fecha— haya ocurrido un primer Viernes de mes, el año de 1674.

               El Sagrado Corazón apareció rodeado de espinas y con una cruz encima.

               "Me hizo ver que el ardiente deseo que te nía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de perdición, adonde Satanás los precipita en tropel, le había hecho formar el designio de manifestar Su Corazón a los hombres con todos los Tesoros de Amor, de Misericordia, de Gracia, de Santificación y de Salvación que contiene. A todos aquellos que quisieren tributarle y procurarle todo el amor, honor y gloria que esté en su poder, los enriquecerá con abundancia y profusión con esos Divinos Tesoros del Corazón de Dios, que es la fuente de ellos. Pero es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera y que llevara yo sobre mi corazón, para grabar en él Su Amor, llenarlo de todos los dones de que Él estaba lleno, y destruir todos sus movimientos desarreglados. Y dondequiera que esta imagen fuere expuesta para ser honrada, derramaría sus gracias y bendiciones. Esta Devoción era como un supremo esfuerzo de Su Amor que quería favorecer a los hombres en estos últimos tiempos con esta redención amorosa, para sacarlos del imperio de Satán que Él pretendía arruinar para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de Su Amor, el cual quería restablecer en los corazones de todos los que quisieran abrazar esta Devoción".




Tercera Gran Revelación


               La fecha de la llamada Tercera Gran Revelación tampoco quedó registrada. Ocurrió también en 1674, en un día en que el Santísimo Sacramento estaba expuesto.

               Así, estando ella una vez más ante ese Sacramento del Amor, entró en éxtasis y vio a Nuestro Señor Jesucristo, "fulgurante de gloria con Sus Cinco Llagas que brillaban como cinco soles, y de esta Sagrada Humanidad salían llamas de todas partes, pero sobre todo de su adorable pecho que parecía un horno, y al abrirse me descubrió Su Corazón amantísimo y amabilísimo, que era la fuente viva de estas llamas. Fue entonces cuando me descubrió las maravillas inexplicables de Su puro Amor, y hasta qué exceso Él lo había llevado a amar a los hombres, de los cuales no recibía sino ingratitudes y frialdades" .

               El Redentor del mundo le dijo:

              "Esto [las ingratitudes y frialdades] Me es mucho más doloroso que todo cuanto sufrí en Mi Pasión. Si al menos [los hombres] retribuyesen al amor que les tuve, estimaría en poco lo que hice por ellos. Pero solo tienen frialdad y repulsas groseras con relación a todos Mis desvelos por hacerles el bien".


Cuarta Gran Revelación


               Aunque Margarita María no mencione la fecha de esta revelación, los estudiosos juzgan que habría ocurrido entre el 13 y el 21 de Junio de 1675, dentro de la Octava de Corpus. Es narrada en su Autobiografía  y en una carta al Bienaventurado Claudio de la Colombière.

              Estando como de costumbre ante el Santísimo Sacramento, Nuestro Señor le dijo, presentando Su Divino Corazón:

               "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha reservado hasta agotarse y consumirse para demostrarles Su Amor. Como reconocimiento no recibo de la mayor parte de ellos sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sus sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que Me tratan en este Sacramento de Amor. Sin embargo, lo que Me es más sensible es que hay corazones consagrados que actúan así.

              Por esto te pido que el Primer Viernes después de la Octava del Santísimo Sacramento sea dedicado a una Fiesta particular para honrar a Mi Corazón, comulgando ese día y reparando las injurias que recibió durante el tiempo que estuvo expuesto en los Altares.

              Te prometo que Mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia los influjos de Su Divino Amor sobre quienes le presten esta honra" .


Comunión Reparadora


               Para concluir, citamos la consoladora promesa de los Primeros Viernes de Mes. En una carta a la Madre De Saumaise, la Santa relata esta gran gracia que le fue concedida casi al fin de su vida (probablemente en 1688):

               "Un Viernes, en la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su indigna esclava, si no se engaña: Te prometo, en la excesiva Misericordia de Mi Corazón, que Su Amor Omnipotente concederá a todos los que comulguen nueve primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en Mi desgracia y sin haber recibido los Sacramentos, Mi Divino Corazón será su asilo seguro en el último momento.

              Santa Margarita María entregó su alma al Amado el día 17 de Octubre de 1690 y fue canonizada por el Papa Benedicto XV en 1920.




domingo, 25 de agosto de 2024

LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 


No habrá habido Santo, desde Jesucristo 
hasta nuestro días, que no haya meditado en los 
Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús, 
que no los haya compadecido, y no haya 
procurado calmarlos con lágrimas...

Mons. Ezequiel Moreno y Díaz, Obispo de Pasto


                    La Madre Sor María Encarnación Rosal, nació en Quetzaltenango, Guatemala, el 26 de Octubre de 1820, época convulsa por la independencia del Imperio Español; sería un alma escogida por la Providencia para manifestar los Dolores Internos del Sagrado Corazón.

                    Ingresó en el Convento de las Betlemitas de Guatemala en 1838, en un momento terrible en que el sector masculino, fundado por el gran Pedro de San José de Betancourt, estaba extinguiéndose debido a la clausura llevada a cabo en España por el rey Fernando VII contra las Órdenes Religiosas. El último fraile Betlemita, Fray José de San Martín, impuso el hábito a Sor María Encarnación Rosal y poco después murió, después de 186 años de existencia luminosa de la Orden (de 1655 a 1841).

                    La rama femenina de la Orden Betlemita había perdido su fervor inicial y la disciplina, por eso, Sor María Encarnación, como Maestra de Novicias, Vicaria y Priora trató de enfervorizarlas y reformarlas, pero le resultó tarea imposible. Al presentar las Constituciones, que eran volver a su origen, varias de las mayores se le opusieron públicamente y para evitar una división, Sor María Encarnación pensó en hacer una nueva fundación.

                    Con las Novicias formadas por ella misma intentó realizar ese sueño inspirado de lo alto en la Antigua Guatemala, lugar donde vivió y se santificó el Santo Hermano Pedro.

                    En su biografía, Sor María Encarnación Rosal cuenta con sencillez el hecho sobrenatural que marcará su vida: "...en la noche del Miércoles al Jueves Santo de 1857 estando en oración en la capilla, entre las dos y tres de la mañana, sentí que alguien me jalaba el velo que me cubría, pero no hice caso. Y cuando meditaba la pésima traición de Judas escuché en mi interior una clara voz del Señor que me decía: ‘No celebran los dolores de Mi Corazón’. Quedé muy impresionada y convencida que era un aviso místico. Al comentarle a mis Directores espirituales ellos prudentemente dejaron la cosa en el aire. Pasando unos días, acabando de comulgar, teniéndole aún, oí la misma voz interior que me decía: No celebran los dolores de Mi Sagrado Corazón. Pero Señor -le dije- por qué no te fijas en otra monja y escuchó la misma voz en su interior: ‘Porque no hay otra más baja que tú’ ". 




                    En otra ocasión Jesús le muestra los Dolores que asaetan Su Sagrado Corazón: "Una noche de repente, vi aparecer ante mi vista una luz clarísima, no como la del sol, sino blanquísima y suave, pues no ofendía la vista. En medio de esta apacible luz, se me presentó Nuestro Señor Jesucristo, derramando sangre de todos sus poros. Y con melifluo acento, mientras me descubría su amante Corazón, traspasado con diez dardos que sobremanera le herían y oprimían, me dijo: Estos diez dardos me traspasan, porque los hombres quebrantan los Diez Mandamientos de Mi Santa Ley".

                    Sus Directores pidieron a Sor Encarnación una señal de la veracidad de sus revelaciones, y ésta no tardó en llegar: habiéndose desatado una epidemia de cólera en la ciudad y producido muchas muertes, incluso la de varias Hermanas de la Orden, la que había sido elegida apóstol de los Dolores Internos del Sagrado Corazón se contagió y empezó rápidamente a empeorar. Vio aquí la mano de la Providencia y entendió que debía extender la Devoción a los Dolores Internos; de esta manera sanó milagrosamente, sin embargo  cuando dudó sobre lo acontecido, se empeoró, pero pidió perdón por falta de fe y se reafirmó en su promesa, curando así definitivamente. Fueron el Obispo de Granada (Guatemala) Monseñor José Cándido Piñol, con el refrendo de los Padres Taboada y Miguel Muñoz, quienes afirmarían la veracidad del fenómeno místico, además de animas a la vidente a que propagase la Devoción de los Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús. 

                    La propia Sor María Encarnación dejaría por escrito lo sucedido al contar que "A la tercera noche me sucedió lo mismo, y no hallando qué hacer, me ofrecí al Señor prometiéndole que pasaría por las vergüenzas, contradicciones, trabajos y dificultades, para establecer o promover esta devoción. Al instante vino a mi alma y corazón la tranquilidad. A los dos o tres días tuve duda sobre lo que había pasado, pensando que serían cuentos míos o casualidades y como que me inclinaba a no hacer caso de lo ocurrido. En esto me comenzaron los síntomas del cólera y ya a desarrollarse y al mismo tiempo a apoderarse de mí el terror. Con esto entendí que era castigo por la duda que había tenido, y le pedí perdón al Señor y de nuevo le prometí hacer lo ya dicho. Solo esto bastó para que cesara todo y quedara buena."

                    Cuenta la Madre María Encarnación que el mismo Señor le inspiró y le dio luz de cómo había de ser la imagen que representase los Dolores Internos de Su Corazón: debería tener un Corazón con diez dardos, tres en el centro y siete alrededor. Estos dardos significaban el quebrantamiento de la Santa Ley de Dios en Sus Diez Mandamientos, pero específicamente ciertos pecados de las almas consagradas.

                    Los tres dardos del centro representan: 

    - el escándalo y sacrilegio de los malos Sacerdotes.

    - el violar sus votos las Esposas de Cristo. 

    - la persecución de los justos.

                    Los siete dardos de alrededor de Su Corazón significan: 

    - las herejías esparcidas por todo el mundo.

    - ver a Su Eterno Padre gravemente ofendido.

    - la apostasía de los malos Cristianos.

    - el olvido de Sus beneficios.

    - el desprecio de Sus gracias y Sacramentos.

    - la frialdad e indiferencia de los Suyos.

    - la poca implicación de Fe en la vida diaria de muchos que dicen ser Sus amigos.




                    El DESAGRAVIO es el fin último y exclusivo de esta Devoción a los Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús, enfermo de ingratitudes y saciado de dolores, que quiere mostrarnos Sus más crueles heridas, Sus más hondas Llagas, las que cada día le producen los continuos dardos que le propinan los hombres, pero muy en particular las almas a Él consagradas 

                    Esta nueva manera de conocer y amar al Sagrado Corazón fue conocida, aprobada y difundida por el que fuera Obispo de Pasto (Colombia), el agustino recoleto Mons. Ezequiel Moreno y Díaz, que además animó a la Comunidad de Religiosas Betlemitas a practicarla, de forma especial los días 25 de cada mes. Tal fue la devoción del Obispo que en 1900 escribió un opúsculo dedicado a defensa de las revelaciones de los Dolores Internos del Sagrado Corazón, así como a su práctica piadosa, mediante diversas oraciones y una novena; la obra sería traducida al italiano en la misma ciudad de Roma y aprobada por los Censores del Papa.



domingo, 30 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 30: HEREDERA DE MI CORAZÓN

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


                Yo te constituyo heredera de Mi Corazón y de todos Sus tesoros en el tiempo y en la eternidad, permitiéndote usar de ellos según tus deseos; te prometo que no dejaré de socorrerte sino cuando Mi Corazón carezca de poder; tú serás para siempre Su discípula muy amada, el juguete de Su beneplácito y el holocausto de Sus deseos; y Él será el único regocijo de tus deseos que reparará y suplirá tus defectos y desempeñará tus obligaciones.



Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



sábado, 29 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 29: EL MÁS BELLO DE TODOS LOS AMANTES

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


                Un día, después de la Comunión, le dijo claramente el Salvador: Yo Soy el más bello, el más rico, el más poderoso, el más perfecto y cumplido de todos los amantes; ¿cómo quieres romper tu amistad Conmigo? Si Me eres fiel, no te dejaré jamás, y Me haré tu triunfo contra todos tus enemigos.



Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



viernes, 28 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 28: TENER PARTE EN MI DOLOR

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Se le presentó una vez Nuestro Señor delante de ella cargado con una cruz, cubierto de llagas y de sangre, y le dijo con voz dolorosamente triste: ¿No habrá quien tenga piedad de Mí y quiera compartir y tener parte en Mi dolor en el lastimoso estado en que Me ponen los pecadores, sobre todo en este tiempo?. La Santa se le ofreció, y el Salvador colocó sobre sus hombros Su pesada cruz toda erizada de espinas y clavos. Oh maldito pecado – exclamaba después Santa Margarita–, ¡qué detestable eres por la injuria que haces a mi soberano Bien!.



Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



jueves, 27 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 27: VÍCTIMA DE AMOR INMOLADA Y OFRECIDA

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Como considerase cierto día atentamente, durante la oración a mi Salvador en el Huerto de los Olivos, sumergido en la tristeza y agonía de un dolor rigurosamente amoroso, y me sintiese al mismo tiempo muy apremiada del deseo de participar de Sus dolorosas angustias, me dijo con mucho amor: "Aquí fue donde sufrí interiormente más que en todo el resto de Mi Pasión, al sentirme abandonado por completo del Cielo y de la tierra y cargado con todos los pecados de los hombres. Comparecí ante la Santidad de Dios, el cual, sin tener en cuenta Mi inocencia, Me hirió en Su furor y me hizo beber el cáliz que contenía toda la hiel y amargura de Su justa indignación... debes elevar entonces tu corazón y tus manos al Cielo con oraciones y buenas obras y presentarme continuamente a Mi Padre como Víctima de Amor inmolada y ofrecida por los pecados de todo el mundo".



Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.