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sábado, 18 de octubre de 2025

"YA SE ESTÁ LLENANDO LA COPA...", el Primer Mensaje de Nuestra Santa Madre en Garabandal

 


               El 18 de Octubre de 1961, la Santa Madre de Dios, en medio de Sus Apariciones en la aldea española de San Sebastián de Garabandal, daba a conocer al mundo un apremiante Mensaje a la Humanidad.

               La principal vidente de Garabandal, Conchita González, comenzó a escribir un Diario, por obediencia a su confesor; en él contaría con detalle la relación de Apariciones y comunicaciones celestiales que ella y las otras niñas recibirían entre 1961 y 1965. 

               Queremos ahora entresacar del Diario de Conchita algunos extractos, referencias hacia Jesús Sacramentado y sobre la mucha asiduidad con que las jóvenes videntes visitaban al Señor oculto en el Sagrario. 




               Vemos así, que después de ver al Ángel la primera vez  "Echamos a correr -escribe Conchita- a comunicárselo a la Señora Maestra. Una vez terminamos de llorar, volvimos a la puerta de la Iglesia y entramos en ella y en aquel mismo momento llegó la Señora Maestra, toda asustada, y nos dijo:

      - Hijas mías, ¿es verdad que habéis visto al Ángel?.


Y nosotras le respondimos:


      - Sí Señora.


Y ella exclamó:


      - A ver si es imaginación vuestra.


Y nosotras volvimos a insistir:


    - No Señora, no, que le vimos bien.


   Ella enseguida dijo:


    - Vamos a rezar una Estación a Jesús Sacramentado en acción de gracias.


               En el segundo día de las Apariciones del Arcángel San Miguel, el 19 de Junio de 1961, no vieron al Ángel; con el candor de una niña de doce años, escribe Conchita:

             Eran las ocho y cuarto de la noche. Fuimos a hacer una Visita al Santísimo y después nos hemos ido para nuestra casa.

            El Domingo siguiente que vino muchísima gente dice: Cuando terminamos la Aparición, que serían las ocho y media, nos fuimos a la Iglesia a rezar a Jesús Sacramentado y nos metieron en la sacristía con cuatro doctores y Sacerdotes a preguntarnos cosas. Los Sacerdotes no lo creían algunos, otros sí. (1)




               En otro capítulo Conchita nos cuenta "Un día nos mandó - el Ángel- que fuéramos en la mañana a los Pinos, sin comer nada, y que fuera una niña con nosotras y nosotras llevamos una niña e hicimos lo que Él nos mandó.

         Cuando llegamos a los pinos, se nos apareció el Ángel con un Copón como de oro y nos dijo:

         - Os voy a dar la Comunión, pero ya están las formas Consagradas. Rezar el "Yo pecador".

     Nosotras le rezamos. Después nos dio la Comunión y después de Comulgar nos dijo que rezáramos con Él el "Alma de Cristo" y nosotras lo rezamos, y nos dijo:

         - Mañana también os la daré y se fue.

     Cuando se lo decíamos a la gente, no lo creían algunos y sobre todo los Sacerdotes porque decían que el Ángel no podía Consagrar. Nosotras, cuando volvimos a ver al Ángel, se lo dijimos lo que decía la gente y Él nos dijo:

    - Que las cogía en los Sagrarios, que las cogía de la tierra.




NOTAS ACLARATORIAS:


        1- Las Visitas a Jesús Sacramentado, las Comuniones Espirituales y el rezo continuo del Santo Rosario constituirían parte esencial en la vida de piedad de las cuatro niñas videntes.




miércoles, 14 de febrero de 2024

MIÉRCOLES DE CENIZA, inicio de la Santa Cuaresma

  

Memento homo, quia pulvis es 
et in pulverem reverteris

Libro del Génesis, cap. 3, vers. 19 


              "La observancia del ayuno en la Cuaresma es el vínculo de nuestra milicia; es por ello que nos distinguimos de los enemigos de la Cruz de Jesucristo; es a través de él que se quitan los azotes de la ira divina; es a través de él que, protegidos por la ayuda celestial durante el día, nos fortalecemos contra los príncipes de las tinieblas. Si se relajara esta observancia, sería en detrimento de la Gloria de Dios, en deshonra de la Religión Católica y en peligro de las almas Cristianas; y sin duda, esta negligencia se convertiría en fuente de desgracias para las personas, de desastres en los asuntos públicos, de desgracias para los individuos..."


(Papa Benedicto XIV, Encíclica "Non Ambigimus30 de Mayo de 1741)



                      Antiguamente, en el día de hoy, aquellos fieles que habían causado escándalo público, se postraban humildemente en tierra en presencia del resto de cristianos, cubriendo su cabeza con cenizas. Edificados por tal ejemplo de humilde arrepentimiento, muchos quisieron imitarles; al fin la Iglesia extendió esta imposición a los que quisieran; y esta práctica ha sustituido, a pesar de haber sido suprimida la penitencia pública que fue su origen ocasional. 

               Hoy es el principio de las penitencias cuaresmales, a semejanza de los cuarenta días de ayuno que Nuestro Señor practicó antes de comenzar su vida pública. La Santa Iglesia nos impresiona saludablemente imponiendo sobre nuestras cabezas la ceniza bendecida; nos recuerda que venimos del polvo y que nuestro cuerpo se deshará en ceniza después de la muerte.

                Para completar la lección sobre la nada de las glorias humanas, conviene saber que la ceniza de hoy se obtiene quemando los olivos, palmas y laureles bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior.

               "...el ayuno ha sido siempre alimento de la virtud. Es la fuente de los castos pensamientos, de las resoluciones prudentes, de los saludables consejos. Por la mortificación voluntaria, muere la carne a los deseos de la concupiscencia, el espíritu se renueva en la virtud. Mas, como el ayuno no es suficiente para lograr la salud de nuestras almas, suplamos lo que falte, con obras de misericordia hacia los pobres. Concedamos a la virtud lo que quitamos al placer; para que la abstinencia del que ayuna, sirva al pobre de alimento." 


(Papa San León)


LA LEY DEL AYUNO


               La Ley del Ayuno obliga a todos los Fieles no excusados ​​o exentos, cuya edad esté comprendida entre los 21 años y el inicio de los 60 años. La abstinencia de carne obliga a los niños a partir de los 7 años. 

               El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, pero se toleran dos pequeños refrigerios, que los teólogos limitan a 60 gramos por la mañana y 250 gramos por la noche.


CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO
(pío-benedictino, de 1917)


Canon 1250 

                La ley de la abstinencia prohíbe comer carne y caldo de carne, pero no prohíbe comer huevos, lacticinios y cualesquiera condimentos, aunque sean de grasa de animales.

Canon 1251

               1 La ley del ayuno prescribe que no se haga sino una sola comida al día; pero no prohíbe tomar algún alimento por la mañana y por la tarde, con tal que se observe, respecto de la cantidad y la calidad, la costumbre aprobada en cada lugar.

               2 Tampoco está prohibido mezclar carne y pescado en la misma comida; ni cambiar la colación de la noche con la comida del mediodía.

Canon 1252

                1 La ley de sola la abstinencia se ha de observar todos los viernes del año.

                2 Obliga la ley de la abstinencia con ayuno el miércoles de Ceniza, los viernes y sábados de Cuaresma y los tres días de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de la Asunción de la Madre de Dios, de la fiesta de Todos los Santos y de la Natividad del Señor.

Canon 1253

                Estos cánones no cambiarán los indultos particulares, los votos de cualquier persona física o moral, las constituciones y reglas de cada religión o instituto aprobado, tanto de hombres como de mujeres, que lleven vida en común, incluso sin realizar votos).

Canon 1254

                1 Están obligados a guardar abstinencia cuantos hayan cumplido los siete años de edad.

                2 Obliga la ley del ayuno a todos desde que han cumplido veintiún años de edad hasta que hayan comenzado los sesenta.




sábado, 25 de febrero de 2023

LA MEJOR PENITENCIA: LA FIDELIDAD EN LA VIDA ORDINARIA

 


               El 4 de Noviembre de 1961, apenas 15 días después de la publicación del Primer Mensaje, la Virgen hace un nuevo encargo a las niñas: levantarse, en adelante, temprano para tener diariamente, muy de mañana, un Rosario de la Aurora en la Calleja.

               "Jacinta y Mari Cruz iban a las seis de la mañana. A mí, por Semana Santa, [la Señora] me mandó que fuera a las cinco de la mañana, y así fui, porque la Virgen siempre quiere que hagamos penitencia" (Diario de Conchita).

               Será algo frecuente a partir de este momento en Garabandal que las niñas, fuera del éxtasis, tuviesen una intensa vida de oración, marcada por la penitencia de las horas incómodas y las inclemencias del tiempo. 

              A pesar de que conllevaba un verdadero sacrificio, perseveraron en cumplir el deseo de la Virgen. Jacinta revela lo que le supone esta petición de la Virgen en una carta que escribió el 3 de Enero de 1962: "En este momento, llegamos de rezar el Rosario a la Virgen Mari Cruz y yo. Ayer tuvimos una mañana muy mala: bajaba una calleja de agua que casi no podíamos ahincarnos… Ahora, en lo que no nieve, todo va bien".



               En estos Rosarios estaban presentes las palabras del Primer Mensaje, comunicado por la Virgen el 18 de Octubre de 1961: "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia...". Sin embargo, la Virgen les enseña que la penitencia no es la lección más importante de sus visitas. Conchita describe esta lección aprendida: "Un día, en una aparición de la Virgen, nosotras llevábamos puesto el cilicio, aunque muy flojo y, para que Ella se diera cuenta de que lo llevábamos (lo teníamos en la cintura), nos lo palpábamos de cuando en cuando. Al fin nos dijo: "Sí, ya sé que lo lleváis; pero no es eso precisamente lo que pido de vosotras ni lo que más me agrada, sino la fidelidad en la vida ordinaria".