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jueves, 13 de noviembre de 2025

VENGO POR TODOS MIS HIJOS, en el LX Aniversario de la última Aparición de Nuestra Señora en Garabandal

 


               Relato de la última Aparición de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 13 de Noviembre de 1965, con la que fue favorecida Conchita González, que contaba entonces 16 años de edad y que había sido la principal vidente de la Virgen en las Manifestaciones que se desarrollaron en la pequeña aldea de la Provincia de Santander, desde Junio de 1961 hasta Noviembre de 1965.


"El Sábado ve a Los Pinos y allí me verás 
y me traes muchos objetos religiosos y Yo 
todos los besaré, para que tú los repartas 
y Mi Hijo por mediación de ellos haga prodigios" 


               "El Sábado, día 13 de Noviembre, tenía anunciado por la Virgen, en una locución que recibí en la Iglesia, que la vería en Los Pinos: especial Aparición para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios: a la Virgen con el Niño Jesús en Sus brazos. Estaba lloviendo, pero a mí no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos Rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos, y yo, como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara.  

               Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que yo no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos. Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los Rosarios que llevaba y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: "¿qué . . .?" Y en ese momento la he visto, con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: —"Ya he venido a traerte los Rosarios para que los beses". Y Ella me ha dicho: —"Ya lo veo".



Conchita González, la principal vidente de Garabandal
durante un éxtasis en Los Pinos, en la zona alta del pueblo.
Allí vería por última vez a Nuestra Santa Madre...


               Después me ha dicho: —"¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu Santo, de que sufrirías mucho en la Tierra?... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos, porque así estarás más unida a Nosotros". 

               Yo le he dicho: —"Qué indigna soy, oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos y todavía venir hoy a mí para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo". Ella me ha dicho: —"Conchita, no sólo vengo por ti, sino que vengo por todos Mis hijos, con el deseo de acercarlos a Nuestros Corazones". Y me ha pedido: —"Dame, para que pueda besar todo lo que traes". Y se lo he dado todo. 

               Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado y después me ha dicho: —"Pásala por las manos del Niño Jesús". Y yo lo he hecho y Él no ha dicho nada. Yo le he dicho: —"Esta Cruz la llevaré conmigo al convento", pero no me ha dicho nada. 

               Después de besarlos me ha dicho: —"Mi Hijo, por medio de este beso que Yo he dado aquí, hará prodigios. Repártelos a los demás"... —"Claro, yo así lo haré". Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado.




                —"Será la última vez que Me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos Mis hijos". Después añadió: —"Conchita, ¿por qué no vas a menudo a visitar a Mi Hijo al Santísimo?, ¿por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche?

                Como ya he escrito estaba lloviendo mucho y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo le he dicho: —"¡Ay qué feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" Y me ha contestado: —"Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo... al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios". Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi mejor Amiga.


Tomado del "Diario de Conchita"



miércoles, 2 de julio de 2025

PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN en la aldea de San Sebastián de Garabandal

 

...se puso en camino María 
y se fue con prontitud 
a la región montañosa...

Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 39




               El Domingo 2 de Julio de 1961 marcaría un antes y un después en la vida de unas sencillas niñas: Conchita González, Jacinta González, Mari Loli Mazón (las tres de 12 años) y Mari Cruz González (de 11 años), todas naturales y residentes en la aldea santanderina de San Sebastián de Garabandal, al norte de España. 

               El día anterior, el Sábado 1 de Julio, el Arcángel San Miguel había anunciado a las niñas la visita de la Virgen, y que Ésta vendría bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. Deseosas de verla, la respuesta de las niñas fue: "¡Que venga pronto!".

               Acudimos ahora al relato oficial, escrito por Conchita en su "Diario":

               "Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario. Sin [antes de] llegar allá, se nos apareció la Virgen con un ángel a cada lado. Venían con Ella dos Ángeles, uno era San Miguel y el otro, no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos. Al lado del Ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura [tamaño] muy grande. Parecía el ojo de Dios.

               Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prao [prado], que estábamos negras, que teníamos la hierba en morunos, etc. Ella se sonreía... ¡Como le decíamos tantas cosas...!".

               Cuando la Virgen dijo que se tenía que marchar, las pequeñas le insistían para que no se fuera. Ella, para consolarlas, les prometió volver al día siguiente.

               Y volvería aún, no sólo al día siguiente, sino en centenares de encuentros, en ocasiones varias veces a lo largo del día y de la noche. (1)

               Esta fue la primera de muchas Apariciones de la Virgen en Garabandal, que se prolongarían hasta finales de 1965.



LA DESCRIPCIÓN DE LA VIRGEN
según el relato de Conchita González


               "La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul, corona de estrellucas doradas, no se le ven los pies, las manos estiradas con el Escapulario en la derecha.

               El Escapulario es marrón, el pelo largo color castaño oscuro ondulado, la raya en el medio, la cara alargada, la nariz alargada fina, la boca muy bonita con los labios un poquito gruesos, el color de la cara es trigueño, más claro que el del Ángel, diferente a la vez, muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla, no hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen ni en la voz ni en nada (Es interesante comparar esta forma de escribir con otras que corresponden a experiencias místicas. Se suceden afirmaciones y negaciones, como dando a entender que lo dicho no se ajusta exactamente a lo que se ha vivido, ya que es algo que no puede explicarse con palabras). Continúa Conchita Algunas veces trae al Niño en brazos (la Visión ha dejado en repetidas ocasiones el Niño Jesús en brazos de las videntes; ellas dicen que sienten el peso del Niño, pero que en cierto modo es como si no lo tocaran) muy chiquitín como un nene recién nacido, una carita redonda, parece el color como el de la Virgen, una boquita pequeña, el pelín un poco largo, rubio, unas manos pequeñas, un vestido como una túnica azul".


NOTA

               1) Las niñas sabían perfectamente cuándo iban a tener una aparición de la Virgen, gracias a lo que ellas mismas denominaban "las llamadas". Antes de contemplar a Nuestra Santa Madre, las jóvenes videntes recibían tres "llamadas", que consistían en una alegría creciente que precedía y anunciaba la aparición. A la tercera "llamada", la alegría era tan grande que salían corriendo desde donde estuvieran, al mismo momento, hacia el lugar de la aparición, llegando casi simultáneamente y en donde caían repentinamente de rodillas y en trance extático.




lunes, 13 de noviembre de 2023

ÚLTIMA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN EN GARABANDAL




               Relato de la última Aparición de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 13 de Noviembre de 1965, con la que fue favorecida Conchita González, que contaba entonces 16 años de edad y que había sido la principal vidente de la Virgen en las Manifestaciones que se desarrollaron en la pequeña aldea de la Provincia de Santander, desde Junio de 1961 hasta Noviembre de 1965.


"El Sábado ve a Los Pinos y allí me verás 
y me traes muchos objetos religiosos y Yo 
todos los besaré, para que tú los repartas 
y Mi Hijo por mediación de ellos haga prodigios" 


               "El Sábado, día 13 de Noviembre, tenía anunciado por la Virgen, en una locución que recibí en la Iglesia, que la vería en Los Pinos: especial Aparición para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios: a la Virgen con el Niño Jesús en Sus brazos. Estaba lloviendo, pero a mí no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos Rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos, y yo, como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara.  

               Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que yo no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos. Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los Rosarios que llevaba y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: "¿qué . . .?" Y en ese momento la he visto, con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: —"Ya he venido a traerte los Rosarios para que los beses". Y Ella me ha dicho: —"Ya lo veo".



Conchita González, la principal vidente de Garabandal
durante un éxtasis en Los Pinos, en la zona alta del pueblo.
Allí vería por última vez a Nuestra Santa Madre...


               Después me ha dicho: —"¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu Santo, de que sufrirías mucho en la Tierra?... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos, porque así estarás más unida a Nosotros". 

               Yo le he dicho: —"Qué indigna soy, oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos y todavía venir hoy a mí para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo". Ella me ha dicho: —"Conchita, no sólo vengo por ti, sino que vengo por todos Mis hijos, con el deseo de acercarlos a Nuestros Corazones". Y me ha pedido: —"Dame, para que pueda besar todo lo que traes". Y se lo he dado todo. 

               Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado y después me ha dicho: —"Pásala por las manos del Niño Jesús". Y yo lo he hecho y Él no ha dicho nada. Yo le he dicho: —"Esta Cruz la llevaré conmigo al convento", pero no me ha dicho nada. 

               Después de besarlos me ha dicho: —"Mi Hijo, por medio de este beso que Yo he dado aquí, hará prodigios. Repártelos a los demás"... —"Claro, yo así lo haré". Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado.




                —"Será la última vez que Me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos Mis hijos". Después añadió: —"Conchita, ¿por qué no vas a menudo a visitar a Mi Hijo al Santísimo?, ¿por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche?

                Como ya he escrito estaba lloviendo mucho y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo le he dicho: —"¡Ay qué feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" Y me ha contestado: —"Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo... al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios". Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi mejor Amiga.


Tomado del "Diario de Conchita"



sábado, 11 de marzo de 2023

CUANDO NO VIENE EL NENE ¿DÓNDE ESTÁ?

  


               Conchita González, principal vidente de Nuestra Señora en Sus Apariciones en San Sebastián de Garabandal, nos narra en su "Diario" los familiares encuentros con la Virgen. Se aprecia en todos ellos la candidez de la niña y a la vez, su profunda y sincera devoción.

               "La Virgen algunas veces trae el Niño en los brazos, muy chiquitín, como un nene recién nacido. Una carita redonda, parece el color como la Virgen, una boquita pequeña, un pelín un poco largo, rizoso; maninas pequeñas, un vestido como una túnica, color azul cielo".

               La familiaridad de las niñas con la Virgen se palpa en los diálogos; he aquí el extracto de un hermoso diálogo de Conchita hablando, en éxtasis, con la Virgen. Con la Madre de Dios hablaban como con su madre de la tierra, usando el lenguaje típico de la zona, una mezcla del español y del dialecto cántabro". "Mira, hoy me trajeron un niñín, un nene, que no se parece a ese que traes Tú... Pero,... pero cuánto hace que ya no ha venido el nene y no ha engordau na, ni na, está igual que estaba... ¿Onde ha estau?... ¿Onde ha estau?, cuando no viene el nene ¿onde está?, posau en el Cielo, en alguna cuna, ¿donde está?... ¡Ah!, pero Tú no puedes estar allí y aquí". Que en español corriente se traduce como "Mira, hoy me trajeron un niñín, un nene, que no se parece a ese que traes Tú... Pero,... pero cuánto hace que ya no ha venido el nene y no ha engordado nada de nada, está igual que estaba... ¿Dónde ha estado?... ¿Dónde ha estado?, cuando no viene el nene ¿dónde está?, posado en el Cielo, en alguna cuna, ¿dónde está?... ¡Ah!, pero Tú no puedes estar allí y aquí".



sábado, 25 de febrero de 2023

LA MEJOR PENITENCIA: LA FIDELIDAD EN LA VIDA ORDINARIA

 


               El 4 de Noviembre de 1961, apenas 15 días después de la publicación del Primer Mensaje, la Virgen hace un nuevo encargo a las niñas: levantarse, en adelante, temprano para tener diariamente, muy de mañana, un Rosario de la Aurora en la Calleja.

               "Jacinta y Mari Cruz iban a las seis de la mañana. A mí, por Semana Santa, [la Señora] me mandó que fuera a las cinco de la mañana, y así fui, porque la Virgen siempre quiere que hagamos penitencia" (Diario de Conchita).

               Será algo frecuente a partir de este momento en Garabandal que las niñas, fuera del éxtasis, tuviesen una intensa vida de oración, marcada por la penitencia de las horas incómodas y las inclemencias del tiempo. 

              A pesar de que conllevaba un verdadero sacrificio, perseveraron en cumplir el deseo de la Virgen. Jacinta revela lo que le supone esta petición de la Virgen en una carta que escribió el 3 de Enero de 1962: "En este momento, llegamos de rezar el Rosario a la Virgen Mari Cruz y yo. Ayer tuvimos una mañana muy mala: bajaba una calleja de agua que casi no podíamos ahincarnos… Ahora, en lo que no nieve, todo va bien".



               En estos Rosarios estaban presentes las palabras del Primer Mensaje, comunicado por la Virgen el 18 de Octubre de 1961: "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia...". Sin embargo, la Virgen les enseña que la penitencia no es la lección más importante de sus visitas. Conchita describe esta lección aprendida: "Un día, en una aparición de la Virgen, nosotras llevábamos puesto el cilicio, aunque muy flojo y, para que Ella se diera cuenta de que lo llevábamos (lo teníamos en la cintura), nos lo palpábamos de cuando en cuando. Al fin nos dijo: "Sí, ya sé que lo lleváis; pero no es eso precisamente lo que pido de vosotras ni lo que más me agrada, sino la fidelidad en la vida ordinaria".



viernes, 18 de octubre de 2019

PRIMER MENSAJE DE GARABANDAL... ÚLTIMOS AVISOS A LA HUMANIDAD


               Tal día como hoy, el 18 de Octubre de 1961, la Santa Madre de Dios, en medio de Sus Apariciones en la aldea española de San Sebastián de Garabandal, daba a conocer al mundo un apremiante Mensaje:

"Hay que hacer muchos sacrificios, 
mucha penitencia. Tenemos que 
visitar al Santísimo con frecuencia. 
Pero antes tenemos que ser muy buenos.
 Si no lo hacemos nos vendrá un castigo. 
Ya se está llenando la copa, 
y si no cambiamos, nos vendrá
 un castigo muy grande."




               La principal vidente de Garabandal, Conchita González, comenzó a escribir un Diario, por obediencia a su confesor; en él contaría con detalle la relación de Apariciones y comunicaciones celestiales que ella y las otras niñas recibirían entre 1961 y 1965. 

               Queremos ahora entresacar de ese Diario algunos extractos, referencias hacia Jesús Sacramentado y sobre la mucha asiduidad con que las jóvenes videntes visitaban al Señor oculto en el Sagrario. 


               Vemos así, que después de ver al Ángel la primera vez  "Echamos a correr -escribe Conchita- a comunicárselo a la Señora Maestra. Una vez terminamos de llorar, volvimos a la puerta de la Iglesia y entramos en ella y en aquel mismo momento llegó la Señora Maestra, toda asustada, y nos dijo:


   - Hijas mías, ¿es verdad que habéis visto al Ángel?.


Y nosotras le respondimos:


   - Si Señora.


Y ella exclamó:


   - A ver si es imaginación vuestra.


Y nosotras volvimos a insistir:


 - No Señora, no, que le vimos bien.


   Ella enseguida dijo:


 - Vamos a rezar una Estación a Jesús Sacramentado en acción de gracias.


               En el segundo día de las Apariciones del Arcángel San Miguel, el 19 de Junio de 1961, no vieron al Ángel; con el candor de una niña de doce años, escribe Conchita:

        Eran las ocho y cuarto de la noche. Fuimos a hacer una Visita al Santísimo y después nos hemos ido para nuestra casa.

       El Domingo siguiente que vino muchísima gente dice: Cuando terminamos la Aparición, que serían las ocho y media, nos fuimos a la Iglesia a rezar a Jesús Sacramentado y nos metieron en la sacristía con cuatro doctores y sacerdotes a preguntarnos cosas. Los sacerdotes no lo creían algunos, otros sí. (1)




               En otro capítulo Conchita nos cuenta "Un día nos mandó - el Ángel- que fuéramos en la mañana a los Pinos, sin comer nada, y que fuera una niña con nosotras y nosotras llevamos una niña e hicimos lo que Él nos mandó.

         Cuando llegamos a los pinos, se nos apareció el Ángel con un Copón como de oro y nos dijo:

      - Os voy a dar la Comunión, pero ya están las formas Consagradas. Rezar el "Yo pecador".

     Nosotras le rezamos. Después nos dio la Comunión y después de Comulgar nos dijo que rezáramos con Él el "Alma de Cristo" y nosotras lo rezamos, y nos dijo:

      - Mañana también os la daré y se fue.

     Cuando se lo decíamos a la gente, no lo creían algunos y sobre todo los Sacerdotes porque decían que el Ángel no podía Consagrar. Nosotras, cuando volvimos a ver al Ángel, se lo dijimos lo que decía la gente y Él nos dijo:


 - Que las cogía en los Sagrarios, que las cogía de la tierra.




NOTAS ACLARATORIAS:

   1- Las Visitas a Jesús Sacramentado, las Comuniones Espirituales y el rezo continuo del Santo Rosario constituirían parte esencial en la vida de piedad de las cuatro niñas videntes.


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martes, 2 de julio de 2019

PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA EN GARABANDAL


               La Santa Iglesia Católica recuerda hoy la Visitación de la Virgen Nuestra Señora a su prima Santa Isabel; el evangelista San Lucas nos narra como la Virgen María "se fue con prisas a la montaña", para alentar a su pariente, que por gracia de Dios quedó embarazada después de que ya se creía estéril para engendrar. 

               Justo hoy se cumplen 57 años de otra Visita de la Virgen a la montaña: en esta ocasión, la Madre de Dios eligió la Sierra de Peña Sagra, en Santander, provincia del norte de España, donde desde hace siglos se erige la modesta aldea de San Sebastián de Garabandal. Sería allí donde cuatro sencillas niñas, se convertirían en testigos de múltiples manifestaciones celestiales, que comenzaron el 18 de Junio de 1961 con la Visión del Arcángel San Miguel, como preámbulo de las Apariciones de Nuestra Señora, que a partir del 2 de Julio, visitaría durante años a las jóvenes videntes, así hasta 1965. 

               Conchita, la principal vidente de Garabandal, siguiendo las indicaciones de su Director Espiritual, el Padre Manuel García Nieto, -jesuita que falleció en olor de santidad en 1974- escribió un Diario, en el que recogería sus encuentros con la Madre de Dios. La redacción de ese Diario sería también refrendada por otro eminente jesuita, el Padre Lucio Rodrigo Llanos y finalmente recomendada por el dominico Padre Royo Marín, lo que indica la ortodoxia doctrinal de los acontecimientos de entonces en San Sebastián de Garabandal. De ese manuscrito, queremos extractar hoy la Primera Aparición de la Virgen María: 





               Eran las 6 de la tarde. Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario, sin llegar allá se nos apareció la Virgen con un Ángel a cada lado. Venían con Ella dos Ángeles, uno era San Miguel y el otro no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos. Al lado del Ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura muy grande. Parecía el ojo de Dios. Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prado, que estábamos negras, que teníamos la hierba en morujos etc. . . . Ella se reía ¡como le decíamos tántas cosas! . . . Rezamos el Rosario viéndola a Ella y Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien [Como Conchita lo explica, al comienzo la Visión les enseñó a recitar bien el Rosario. Después la Visión decía sólo el Gloria.] y cuando terminamos el Rosario dijo que se iba. 


               Entonces nosotras le dijimos, que estuviera otro poquitín, que había estado muy poco. Ella se reía y nos dijo que el lunes volvería. Cuando se fue, a nosotras nos dio mucha pena. Entonces algunas personas nos iban a besar y a preguntarnos lo que nos había dicho. Otras, no lo creían porque decían que cómo la Virgen iba a hablar tanto pues le contamos muchas cosas. Pero la mayoría sí creía porque decían que era como una Madre que hace mucho que no la ve su hija y le cuenta todo. Con mayor razón nosotras que no la habíamos visto nunca y además ¡era nuestra Madre del Cielo! Nos llevaron a la sacristía y un Padre que se llama D. Francisco Odriozola; nos preguntaba a una por una y después decía a la gente lo que nosotras le habíamos dicho. Así se terminó el día 2, Domingo, ¡día muy feliz! porque hemos visto por primera vez a la Virgen. Con Ella estamos todos, siempre que queramos. 


               La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul, 
corona de estrellucas doradas, no se le ven los pies, las manos estiradas con el escapulario en la derecha.

               El escapulario es marrón, el pelo largo color castaño oscuro ondulado, la raya en el medio, la cara alargada, la nariz alargada fina, la boca muy bonita con los labios un poquito gruesos, el color de la cara es trigueño, más claro que el del Ángel, diferente a la vez, muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla, no hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen ni en la voz ni en nada (Es interesante comparar esta forma de escribir con otras que corresponden a experiencias místicas. Se suceden afirmaciones y negaciones, como dando a entender que lo dicho no se ajusta exactamente a lo que se ha vivido, ya que es algo que no puede explicarse con palabras). Algunas veces trae al Niño en brazos (la Visión ha dejado en repetidas ocasiones el Niño Jesús en brazos de las videntes; ellas dicen que sienten el peso del Niño, pero que en cierto modo es como si no lo tocaran) muy chiquitín como un nene recién nacido, una carita redonda, parece el color como el de la Virgen, una boquita pequeña, el pelín un poco largo, rubio, unas manos pequeñas, un vestido como una túnica azul.