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martes, 15 de julio de 2025

CXX ANIVERSARIO DEL CATECISMO DE SAN PÍO X

 


                    "La necesidad de proveer cuanto antes a la religiosa institución de la tierna juventud, Nos ha aconsejado la publicación de un Catecismo, que exponga de un modo claro los rudimentos de nuestra Santa Fe y aquellas Divinas Verdades con que debe informarse la vida de todo Cristiano. Por tanto, habiendo hecho examinar los muchos textos ya en uso en las Diócesis de Italia, Nos pareció oportuno adoptar, con ligeras modificaciones, el texto ha varios años aprobado por los Obispos del Piamonte, Liguria, Lombardia, Emilia y Toscana. El uso de este texto será obligatorio para la enseñanza pública y privada, en la Diócesis de Roma y en todas las demás de la Provincia romana; y confiamos que también las otras diócesis lo querrán adoptar, para llegar de esta manera al texto único, a lo menos para toda Italia, que es el deseo universal". 


San Pío X


            Cuando el 15 de Julio de 1905, el Papa San Pío X mandó publicar el Catecismo Mayor, para la diócesis de Roma, quiso que fuera de carácter obligatorio tanto para el uso público como privado de la Provincia romana, y con el deseo de que a lo menos fuera un texto unificado para toda Italia. En él pues, tenemos una guía segura y clara para la exposición de los rudimentos de nuestra Fe Católica, que, como ya he indicado, quiso el Santo Papa que fuera de uso obligatorio en el corazón de la Cristiandad.




martes, 1 de julio de 2025

FESTIVIDAD DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 


               El Papa Pío IX cumpliendo una sugerencia del Padre Giovanni Merlini, tercer Moderador General de los Padres de la Preciosísima Sangre, una vez vencida la revolución que le había expulsado de la ciudad de Roma, instituyó la Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, mediante el Decreto "Redempti sumus", el 10 de Agosto de 1849; el Papa San Pío X, en 1914, asignó el 1 de Julio como la fecha fija de esta celebración, que sería elevada en 1934 al rango de Fiesta de rito doble de primera clase por el Papa Pío XI, con ocasión del decimonono centenario de la muerte de Nuestro Salvador.

               El Corazón de Jesús ha hecho que circulase por sus miembros esta Sangre adorable y por eso, el Evangelio de hoy nos hace presenciar la escena que se desarrolló en el Calvario, al ser atravesado el pecho del Divino Crucificado por la lanza, derramando enseguida Sangre y agua; se ha significado con ello la unión de los dos testimonios que el Espíritu Santo dio al Mesías al ser Éste bautizado en las aguas del río Jordán, y al ser bautizado con Su propia Sangre en la Cruz.

               La historia de la Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor es la misma Historia de la Santa Iglesia Católica, porque Nuestro Señor, con el derramamiento de Su Bendita Sangre, desde la flagelación hasta la inmolación en la Cruz, nos ha redimido de nuestros pecados; en esta necesaria devoción se condensa la Predicación del Evangelio y la administración de los Sacramentos, especialmente en la confesión sacramental, donde místicamente, vuelve a rociarnos con esa Preciosa Sangre para lavarnos de la inmundicia del pecado.



El Padre Giovanni Merlini sugirió al Papa Pío IX que instituyera la Fiesta
a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo; el Papa, exiliado de
Roma por la revolución de 1848, se refugió en el pueblo costero de Gaeta.
El 30 de Junio de 1849 declaró su intención de crear una fiesta en honor 
de la Preciosísima Sangre. La guerra pronto terminó y regresó a Roma 
poco después. El 10 de Agosto confirmó la institución de esta Festividad.


               Los Santos Padres fueron devotísimos de la Preciosa Sangre, como San Juan Crisóstomo en Oriente y San Agustín en Occidente. Entre las Santas, las revelaciones de Santa Gertrudis están llenas de las palabras más dulces y profundas acerca de la Preciosa Sangre.

               La Devoción de la Preciosa Sangre es inseparable del Santo Sacrificio de la Misa, donde Nuestro Señor se hace presente en el Altar con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad por medio de las palabras de la Consagración; sería ideal que todo buen católico, en el momento de la elevación del Cáliz, rogase para sí y para los suyos, ser lavados en esta Bendita Sangre; que pidamos al Buen Jesús, que si fuese necesario, también nosotros derramemos nuestra sangre para defender y transmitir la Fe Católica, como han hecho los innumerables Mártires que no dudaron en entregarse como Nuestro Señor lo hizo en la Cruz Redentora.

              En ese momento culmen de la elevación del Cáliz, no olvidemos a nuestras Hermanas las Almas del Purgatorio, y solicitemos también para Ellas, que la Preciosa Sangre de Cristo las libere -o al menos alivie- de sus tormentos purificadores.



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Se permite su copia y difusión, sin fines lucrativos

              Un rasgo distintivo de la Devoción a la Preciosa Sangre es el principio cristiano del sacrificio, palabra desterrada por el mundo moderno y hasta por los sectores más progresistas del catolicismo; y es que el sacrificio es el elemento cristiano de la santidad, ya que implica pisotear el amor propio y amar la humildad y el olvido de todo afecto que nos aparte del amor de Dios.

               No podemos contemplar a Cristo en la Cruz, llagado, ensangrentado, muerto por nuestros crímenes, y pretender vivir sin renunciar a un apego, rodeados de comodidades y lujos innecesarios. Los verdaderos devotos de la Preciosa Sangre, serán católicos fieles, sumisos a la Voluntad de Dios y a la Doctrina de la Iglesia, pero también almas piadosas y mortificadas, no en grandes penitencias, sino en el silencio de aquél que por ejemplo se priva de ver la televisión, de llamar por teléfono a un buen amigo o del que prefiere dar a una obra de caridad antes que comprarse un par de zapatos.



domingo, 20 de abril de 2025

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

  

Si estáis alegre, miradle Resucitado; que sólo 
imaginar cómo salió del sepulcro os alegrará. 
Mas ¡con qué claridad y con qué hermosura! 
¡Con qué majestad, qué victorioso, qué alegre! 
Como quien tan bien salió de la batalla 
adonde ha ganado un tan gran Reino, 
que todo le quiere para vos, y a sí con Él. 
Pues ¿es mucho que a Quien tanto os da 
volváis una vez los ojos a mirarle? 

Santa Teresa de Jesús





                   "...el esplendor de la Resurrección es una invitación a los hombres a regresar a la Luz Vital de Cristo, a conformarse con Sus Enseñanzas sobre el mundo... almas y cuerpos, pueblos y civilizaciones, sus estructuras, sus leyes, sus proyectos. Ni el orgullo sin sentido ni el vano temor de dejarse inspirar por Cristo menoscaban su libertad o la autonomía de sus obras. Dios, quien desde el principio le ha ordenado al hombre que someta la tierra y trabaje en ella.

                   En cambio, sería una apariencia de Fe, destinada a la derrota, ese vago sentido del Cristianismo, diríamos casi, suave y vacío, que no va más allá de los umbrales de persuasión en la mente y amor en el corazón; que no es el fundamento y la corona de la vida, ni privado ni público; y eso ve en la Ley Cristiana una mera ética humana de solidaridad y cierta actitud para promover el trabajo, la técnica y el bienestar externo. Quienes ondean la bandera engañosa de este vago Cristianismo, lejos de flanquear a la Iglesia en la inmensa lucha que se les impone para salvaguardar los valores eternos del espíritu para el hombre del presente siglo, aumentan la confusión y se convierten en cómplices de los enemigos de Cristo. 


                  Sin embargo, la victoria no está garantizada para toda apariencia de Fe, sino para la Fe que adora en Cristo Crucificado al Hijo Unigénito de Dios, que resucitó "ascendió al Cielo y se sienta a la diestra del Padre, y nuevamente, lleno de Gloria, vendrá juzgar a los vivos y a los muertos "; a esa Fe, que se transforma en obras de plena Justicia, en la observancia de los Mandamientos y deberes; eso se concreta, en una palabra, en amar a Dios y, para Él y en Él, los hermanos, todos los hombres, especialmente los humildes y los pobres.


                   Fundada sobre la roca viva de la Fe, el único Custodio de su totalidad, la Iglesia levanta su estandarte salvador entre los pueblos, para que los creyentes verdaderos y activos trabajen, guiados por ella, la salvación común.


                   La Iglesia no teme nada del mundo, ya que vive el Misterio de la Pascua en todo momento con el saludo alentador, que también se promete, del Redentor Resucitado: " Pax vobis "  ¡La paz sea con vosotros!. Por la todopoderosa ayuda de Él, la Iglesia, ya que ella no ha temido en el pasado ni a los tiranos ni a los obstáculos puestos en contra de sus audaces beneficios, incluso en el campo de las conquistas civiles, por lo que ahora siente el coraje y la fuerza para enfrentar los problemas más espinosos que acosan a la humanidad, lo que es establecer la convivencia entre los pueblos en la Verdad, la Justicia y el Amor.




Papa Pío XII, Discurso por la Pascua de Resurrección, 
2 de Marzo de 1956





DOCTRINA SOBRE LA RESURRECCIÓN
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

(Del Catecismo Mayor del Papa San Pío X)


          - Qué nos enseña el quinto artículo: DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS: AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS? - El quinto artículo del Credo nos enseña: que el Alma de Jesucristo, separada ya del cuerpo, fue al Limbo de los Santos Padres y que al tercer día se unió de nuevo a Su cuerpo para no separarse jamás.


          - ¿Qué se entiende aquí por Infierno? - Por Infierno se entiende aquí el Limbo de los Santos Padres, es decir, el lugar donde las Almas de los Justos eran recogidas y esperaban la Redención de Jesucristo.


          - ¿Por qué las almas de los Santos Padres no fueron introducidas en el Cielo antes de la Muerte de Jesucristo? - Las almas de los Santos Padres no fueron introducidas en el cielo antes de la muerte de Jesucristo porque por el pecado de Adán el Cielo estaba cerrado, y convenía que el primero que entrase en él fuese Jesucristo, que con Su Muerte lo abrió de nuevo.


           - ¿Por qué Jesucristo quiso dilatar hasta el tercer día Su propia Resurrección? - Jesucristo quiso dilatar hasta el tercer día Su propia Resurrección para mostrar con evidencia que verdaderamente había muerto.


          - ¿Fue la Resurrección de Jesucristo semejante a la resurrección de los otros hombres resucitados? - No, señor; la Resurrección de Jesucristo no fue semejante a la resurrección de los otros hombres resucitados, porque Jesucristo resucitó por Su propia virtud, y los demás fueron resucitados por la virtud de Dios.






viernes, 11 de abril de 2025

LA DOLOROSA CORREDENTORA DE LAS ALMAS

 


                    Corría el siglo V cuando el Papa Sixto III consagró la Basílica Liberiana en Honor de María Nuestra Señora y de los Santos Mártires; en su ábside mandó colocar un mosaico en el que se representaba a la Santísima Virgen como Reina de los Mártires, pues la íntima unión con Su Divino Hijo en el Calvario, la hizo merecedora de tal título, por soportar en Su Alma mayores dolores y sufrimientos que todos los Mártires. La devoción a la Virgen Dolorosa arraigó profundamente en el Pueblo Católico a partir del siglo XIII, momento en el que aparece la Orden de los Servitas, consagrados a los Dolores de la Madre de Dios, que pronto popularizaron el hábito negro mediante su Orden Tercera. El Papa Benedicto XIII extendió universalmente la celebración del “Viernes de Dolores” en 1727, situando la celebración para el anterior al Viernes Santo.


SOBRE LOS DOLORES DE MARÍA 

                    "La Santísima Virgen María, por el amor que nos dedicaba, estaba dispuesta a ver a Su Hijo sacrificado a la Justicia Divina por la barbaridad de los hombres. 

                    Este gran tormento, pues, que María soportó por nosotros, un tormento mayor de que mil muertes, merece nuestra compasión y nuestra gratitud. 

                    Si no podemos corresponder más a un tal gran amor, al menos dediquemos algunos momentos en este día de hoy para considerar cuan grandes fueron los sufrimientos por los cuales María se hizo Reina de los Mártires; porque los sufrimientos de Su gran martirio excedieron los de todos los Mártires, en primer lugar por ser los más largos, y en segundo lugar por ser los mayores en intensidad".


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia


                    "La Santísima Virgen es Dispensadora Universal de todas las gracias, tanto por Su Divina Maternidad, que las obtiene de Su Hijo, como por Su Maternidad Espiritual, que las distribuye entre Sus otros hijos, los hombres. Esto lo hace subordinada a Cristo, pero de manera inmediata. Y ello por una específica y singular determinación de la Voluntad de Dios, que ha querido otorgar a María esta doble función: ser Corredentora y Dispensadora, con alcance universal y para siempre"


Papa Pío X, Encíclica "Ed diem illum" , 2 de Febrero de 1904


                    "...que sean precisamente Tus dolores, que sean Tus lágrimas las que descendiendo sobre esa tierra fértil, hagan prosperar y madurar frutos de Perfección Cristiana y de Santidad. Es un pueblo que Te ama y que no quiere verte llorar más; es un pueblo dispuesto a llorar él sus pecados con tal de que Tú sonrías; es un pueblo de hijos Tuyos, de devotísimos hijos Tuyos que hoy Te ofrece esa corona, como prenda tangible de reconciliación, como memoria perenne del amor que Te profesa, como señal de reconocimiento de Tu soberanía maternal. Es un pueblo predilecto que, aunque Te haya costado lágrimas, puede asegurarte que no son lágrimas perdidas, sino que precisamente por ellas confía plenamente en Tu bondad y en Tu intercesión ante Tu Preciosísimo Hijo..."


Papa Pío XII, 1956



Imagen destinada al Apostolado. Se recomienda 
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INDULGENCIAS 
que podemos ganar meditando 
los Dolores de María Madre y Corredentora


                    El Papa Clemente XII, concedió en 1734, una INDULGENCIA PLENARIA y remisión de todos los pecados a quienes recen la "Corona de Los Siete Dolores" DIARIAMENTE por un mes continuo y luego confesando y comulgando, rogasen por las intenciones de la Santa Iglesia; al que verdaderamente arrepentido y confesado, o al menos con firme propósito de confesarse, rezare esta Corona, por CADA VEZ 100 AÑOS de indulgencia. Todas estas indulgencias son aplicables a las Benditas Almas del Purgatorio.



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martes, 3 de septiembre de 2024

110 ANIVERSARIO DE SAN PÍO X

 

Los autores del error se ocultan 
en el propio seno de la Iglesia, 
por así decir, en las propias 
venas y entrañas de Ella...

Papa San Pío X, "Pascendi Dominici Gregis",
8 de Septiembre de 1907





INFANCIA Y SACERDOCIO

               Giuseppe Melchiorre Sarto, quien luego sería el Papa Pío X nació el 2 de Junio de 1835 en Riese, provincia de Treviso, en Venecia. Sus padres fueron Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson. Su padre fue un cartero y murió en 1852, pero su madre vivió para ver a su hijo llegar a Cardenal. Luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de Latín por parte del Arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini, después de lo cual estudió durante cuatro años en Castelfranco Veneto, caminando de ida y vuelta diariamente.

               En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar en el Seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los Clásicos con honores. Fue ordenado Sacerdote en 1858, y durante nueve años fue Capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del Párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. Buscó perfeccionar su conocimiento de la Teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el Derecho Canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos.

OBISPO DE MANTUA 

               En 1867 fue nombrado Arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido Vicario Capitular. El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre de ese mismo año.

               Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el Seminario, donde, por varios años, enseñó Teología Dogmática y, durante un año, Teología Moral. Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesonario, dio ejemplo de celo pastoral.

PATRIARCA DE VENECIA

             En el Consistorio Secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el Consistorio Público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua. El Cardenal Sarto fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva Diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur, reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de Austria. Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes vacantes creció a treinta.

               Finalmente, el Ministro Crispi, habiendo regresado al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el Cardenal encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua.



Estampa devocional de San Pío X, ideada para ser impresa a doble cara


               También allí puso gran atención en el Seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico. En 1898 celebró el sínodo diocesano. Promovió el uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor del gran compositor Lorenzo Perosi; favoreció el trabajo social, especialmente los bancos en las Parroquias rurales; se dio cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas. El Congreso Eucarístico Internacional de 1897, en el Centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la Bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la Capilla conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda impresión en él y en su gente.

LA CRUZ DEL PONTIFICADO

               A la muerte del Papa León XIII, los Cardenales se reunieron en Cónclave y, después de varias votaciones, Giuseppe Sarto fue elegido el 4 de Agosto, al obtener 55 de 60 votos posibles. Su coronación tuvo lugar el siguiente Domingo, 9 de Agosto de 1903.

              Sus esfuerzos se dirigieron a promover la Piedad entre los fieles, y a fomentar la recepción frecuente de la Sagrada Comunión, y, si era posible, hacerla diariamente, dispensando a los enfermos de la obligación de ayunar para poder recibir la Sagrada Comunión dos veces al mes, o incluso más. Finalmente, mediante el Decreto “Quam Singulari” (15 de Agosto de 1910), recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo después de que alcanzaran la edad de la discreción.

               El 22 de Noviembre de 1903, promulgó un Motu Proprio sobre música sacra en las iglesias, y, al mismo tiempo, ordenó que el auténtico Canto Gregoriano se utilizara en todas partes, mientras dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial. En la Encíclica “Acerbo nimis” (15 de Abril de 1905), planteó la necesidad de que la instrucción catequética no se limitara a los niños, sino que también fuera dirigida hacia los adultos, dando para ello reglas detalladas, especialmente en lo referente a escuelas adecuadas para la impartición de la instrucción religiosa a los estudiantes de escuelas públicas, y aun de Universidades. Promovió la publicación de un nuevo Catecismo para la Diócesis de Roma.

               Pero por sobre todas las cosas, la principal preocupación del Papa era la pureza de la Fe Católica. Por esta razón, en 1907, publicó el Decreto “Lamentabili”, en el que sesenta y cinco proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de estas se referían a las Sagradas Escrituras, su inspiración y la Doctrina de Jesús y los Apóstoles, mientras otras se relacionaban con el Dogma, los Sacramentos, la Primacía del Obispo de Roma. Inmediatamente después de eso, el 8 de Septiembre de 1907, apareció la famosa Encíclica “Pascendi”, que exponía y condenaba el sistema filosófico del Modernismo.

              Una necesidad sentida durante mucho fue la de codificar la Ley Canónica, y con la intención de llevarla a cabo, el 19 de Marzo de 1904, Pío X creó una congregación especial de Cardenales; así las más eminentes autoridades en derecho canónico de todo el mundo, colaboraron en la formación del nuevo Código, que sería terminado en el Pontificado de su sucesor, Benedicto XV. En 1910 promulgó el Motu Proprio "Sacrorum Antistitum", conocido como "Juramento Antimodernista", que debía ser pronunciado por cualquiera que quisiera conservar o acceder a un oficio eclesiástico, incluida la docencia en teología.

MUERTE Y CANONIZACIÓN 

               Profundamente afectado por el estallido de la Gran Guerra -que el había intentado por todos los medios evitar-, y debilitado por una crisis bronquial, su corazón cedió tras rápida enfermedad cuando contaba 79 años.

               Cuando el Padre Pío de Pietrelcina se enteró de la muerte de Pío X, empezó a llorar como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la Guerra Mundial.



Estampa devocional con oración a María Inmaculada compuesta por San Pío X



               El 29 de Mayo de 1954, el Papa Pío X era elevado a la Gloria de los Altares por otro Papa de nombre Pío y dotado del mismo espíritu antimodernista. Ese día, Pío XII recordaría la eterna condena al Modernismo: “Cualquier teoría, como el Modernismo, que separa la Fe y la Ciencia, en su fuente y en su objeto, oponiéndose una a la otra, produce en estas dos áreas vitales de un cisma, que es tan perniciosa que un poco es más que la muerte”. (…) Con mirada vigilante Pío X observó la llegada de esta calamidad espiritual del mundo moderno, esta amarga desilusión que afectaba sobre todo a las clases cultas. Se dio cuenta de cómo una fe tan evidente, es decir, una fe no fundada sobre la revelación de Dios, sino que estén arraigadas en un terreno puramente humano, atraería a muchos al ateísmo. Así mismo, reconoció el destino fatal de una ciencia, que contrario a la naturaleza y en la limitación voluntaria, interceptó el camino a la verdad absoluta y el Bien, dejando al hombre, privado de Dios y se enfrentan a la oscuridad invisible en la que se encuentra en todo ser vestirte, sólo la actitud de la angustia o la arrogancia”.



sábado, 27 de enero de 2024

SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, en el 170 Aniversario del Dogma

 


               ¿Quién no ha experimentado que no hay un camino más seguro y más expedito para unir a todos con Cristo que el que pasa a través de María, y que por ese camino podemos lograr la perfecta adopción de hijos, hasta llegar a ser santos e inmaculados en la presencia de Dios?.

               En efecto, si verdaderamente a María le fue dicho: Bienaventurada Tú que has creído, porque se cumplirá todo lo que el Señor te ha dicho, de manera que verdaderamente concibió y parió al Hijo de Dios; si realmente recibió en Su vientre a Aquel que es la Verdad por naturaleza, de manera que engendrado en un nuevo orden, con un nuevo nacimiento se hizo invisible en Sus categorías, visible en las nuestras; puesto que el Hijo de Dios hecho hombre es Autor y consumador de nuestra Fe, es de todo punto necesario reconocer como Partícipe y como Guardiana de los Divinos Misterios a Su Santísima Madre en la cual, como el fundamento más noble después de Cristo, se apoya el edificio de la Fe de todos los siglos.


Papa San Pío X, Encíclica "Ad Diem Illud Laetissimum"
2 de Febrero de 1904



domingo, 31 de diciembre de 2023

En 2024 se cumple el 170 ANIVERSARIO DEL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA NUESTRA SEÑORA



               ... ¿quién no ha experimentado que no hay un camino más seguro y más expedito para unir a todos con Cristo que el que pasa a través de María, y que por ese camino podemos lograr la perfecta adopción de hijos, hasta llegar a ser santos e inmaculados en la presencia de Dios? En efecto, si verdaderamente a María le fue dicho: Bienaventurada Tú que has creído, porque se cumplirá todo lo que el Señor te ha dicho, de manera que verdaderamente concibió y parió al Hijo de Dios; si realmente recibió en Su vientre a Aquél que es la Verdad por naturaleza, de manera que engendrado en un nuevo orden, con un nuevo nacimiento se hizo invisible en sus categorías, visible en las nuestras; puesto que el Hijo de Dios hecho hombre es autor y consumador de nuestra Fe, es de todo punto necesario reconocer como partícipe y como Guardiana de los Divinos Misterios a Su Santísima Madre en la cual, como el fundamento más noble después de Cristo, se apoya el edificio de la Fe de todos los siglos.

                ...nadie dudará que a través de la Virgen, y por Ella en grado sumo, se nos da un camino para conocer a Cristo, simplemente con pensar que Ella fue la única con la que Jesús, como conviene a un hijo con su madre, estuvo unido durante treinta años por una relación familiar y un trato íntimo. Los admirables Misterios del nacimiento y la infancia de Cristo, y, sobre todo, el de la asunción de la naturaleza humana que es el inicio y el fundamento de la Fe ¿a quién le fueron más patentes que a la Madre?. La cual ciertamente, no sólo conservaba ponderándolos en Su Corazón los sucesos de Belén y los de Jerusalén en el Templo del Señor, sino que, participando de las decisiones y los misteriosos designios de Cristo, debe decirse que vivió la misma vida que Su Hijo. Así pues, nadie conoció a Cristo tan profundamente como Ella; nadie más apta que ella como Guía y Maestra para conocer a Cristo.

               ¿No es María Madre de Cristo?. Por tanto, también es Madre nuestra. Pues cada uno debe estar convencido de que Jesús, el Verbo que se hizo carne, es también el Salvador del género humano, y en cuanto Dios-Hombre, fue dotado, como todos los hombres, de un cuerpo concreto; en cuanto Restaurador de nuestro linaje, tiene un cuerpo espiritual, al que se llama Místico, que es la Sociedad de quienes creen en Cristo. 

               Así pues, todos cuantos estamos unidos con Cristo y los que, como dice el Apóstol, somos miembros de Su Cuerpo, partícipes de Su carne y de sus huesos, hemos salido del Vientre de María, como partes del cuerpo que permanece unido a la cabeza. De donde, de un modo ciertamente espiritual y místico, también nosotros nos llamamos hijos de María y Ella es la Madre de todos nosotros. Madre en espíritu... pero evidentemente Madre de los miembros de Cristo que somos nosotros.

              Cristo está sentado a la derecha de la Majestad en los Cielos; María a su vez está como Reina a Su derecha, Refugio segurísimo de todos los que están en peligro y fidelísima Auxiliadora, de modo que nada hay que temer y por nada desesperar con Ella como Guía, bajo Su auspicio, con Ella como Propiciadora y Protectora.

               ...es auténtica la piedad hacia la Madre de Dios cuando nace del alma; y en este punto no tiene valor ni utilidad alguna la acción corporal, si está separada de la actitud del espíritu. Actitud que necesariamente se refiere a la obediencia rendida a los Mandamientos del Hijo Divino de María. Pues si sólo es amor verdadero el que es capaz de unir las voluntades, es conveniente que nuestra voluntad y la de su Santísima Madre se unan en el servicio a Cristo Señor. Lo que la Virgen prudentísima decía a los siervos en las bodas de Caná, eso mismo nos dice a nosotros: "Haced lo que Él os diga", y lo que Cristo dice es: "Si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos" .

               Por eso, cada uno debe estar persuadido de que, si la piedad que declara hacia la Santísima Virgen no le aparta del pecado o no le estimula a la decisión de enmendar las malas costumbres, su piedad es artificial y falsa, por cuanto carece de su fruto propio y genuino.


Extractos de la Encíclica Ad Diem Illud Laetissimum
del Papa San Pío X, 2 de Febrero de 1904



lunes, 25 de septiembre de 2023

TRADICIONAL DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS

 

Servus Mariae nunquam peribit
"Un siervo devoto de María nunca perecerá"

San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia


Modelo 1 (Díptico, para imprimir por ambas caras con el modelo 2 que aparece más abajo)


             Fue Nuestra Señora misma quien prometió a Santa Matilde -y posteriormente, a otras almas piadosas- que quien rezara diariamente Tres Avemarías, tendría Su auxilio durante la vida y Su especial asistencia a la hora de la muerte, presentándose en esa hora final con el brillo de una belleza tal que con sólo verla la consolaría y le transmitiría las alegrías del Cielo.

               Una manera sencilla de saludar y encomendarse a la Virgen Purísima es usando la tradicional Devoción de Las Tres Avemarías, una piadosa forma de agradecer a la Santísima Trinidad los Tres principales Privilegios que le han sido otorgados a la Virgen María: Poder, Sabiduría y Misericordia. Como cualquier otra devoción mariana, no tiene otro fin que el de dar Gloria a Dios y reconocer Su Obra perfecta en la Virgen Nuestra Madre. 

               La devoción de las Tres Avemarías es muy grata a la Madre de Dios y es recomendable rezarla cada día, o cada noche a antes de retirarse a descansar.



Modelo 2 (Díptico, para imprimir por ambas caras con el modelo 1 que aparece más arriba)


               La Santísima Virgen, refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el Poder, la Sabiduría y el Amor misericordioso que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo a Santa Gertrudis que, "a la hora de su muerte Me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que Mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales". 


Modelo 3 (Para imprimir por ambas caras con el modelo 4 que aparece más abajo)


               Esta sencilla plegaria de las Tres Avemarías nos recuerda nuestra vocación de entrar, como María, en comunión de Vida con las Tres Personas de la Santísima Trinidad. Por eso, muchos Santos han rezado a María, recitando cada día con perseverancia las Tres Avemarías.

               Este es particularmente el caso de Santa Juana de Arco, quien recomendó a sus soldados rezar las Tres Avemarías antes de ir a la batalla. Otros ardientes propagadores fueron San Antonio de Padua, que las rezaba para honrar a la Virgen y conseguir el don de la santa pureza; también San Leonardo de Porto Mauricio, que rezaba las Tres Avemarías cada mañana y cada noche. San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, no cesaba de recomendar la piadosa práctica del rezo de las Tres Avemarías; el Santo Cura de Ars, San Juan Bosco y otras muchas almas santas, que pese a no estar en los altares, difundieron con el ejemplo y con la palabra esta tradicional devoción de las Tres Avemarías. 



Modelo 4 (Para imprimir por ambas caras con el modelo 3 que aparece más arriba)



                    El Papa Pío IX comenzó a rezar las Tres Avemarías después de la Santa Misa en su Capilla privada; el Papa León XIII mandó que se extendiese esta práctica a toda la Iglesia, por eso que aún permanece esa piadosa costumbre al terminar el Sacrificio de la Misa. Concedió el mismo León XIII doscientos días de indulgencias a todos los que rezasen las Tres Avemarías y añadiesen esta jaculatoria: "Madre mía, líbrame en este día (o en esta noche) de pecado mortal". El Papa San Pío X concedió además, trescientos días de indulgencia a los que rezaren las Tres Avemarías con esta otra jaculatoria, compuesta por San Alfonso María de Ligorio: "¡Oh María!, por Tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma." 




domingo, 3 de septiembre de 2023

SAN PÍO X, el Papa de la Eucaristía

  



INFANCIA Y SACERDOCIO

               Giuseppe Melchiorre Sarto, quien luego sería el Papa Pío X nació el 2 de Junio de 1835 en Riese, provincia de Treviso, en Venecia. Sus padres fueron Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson. Su padre fue un cartero y murió en 1852, pero su madre vivió para ver a su hijo llegar a Cardenal. Luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de Latín por parte del Arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini, después de lo cual estudió durante cuatro años en Castelfranco Veneto, caminando de ida y vuelta diariamente.

               En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar en el Seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los clásicos con honores. Fue ordenado Sacerdote en 1858, y durante nueve años fue Capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del Párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. 



               Buscó perfeccionar su conocimiento de la Teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el Derecho Canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos.


OBISPO DE MANTUA 

               En 1867 fue nombrado Arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido Vicario Capitular. El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre de ese mismo año.




               Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el Seminario, donde, por varios años, enseñó Teología Dogmática y, durante un año, Teología Moral. Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesonario, dio ejemplo de celo pastoral.


PATRIARCA DE VENECIA

             En el Consistorio Secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el Consistorio Público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua. El Cardenal Sarto fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva Diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur, reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de Austria. Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes vacantes creció a treinta.

               Finalmente, el Ministro Crispi, habiendo regresado al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el Cardenal encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua.

               También allí puso gran atención en el Seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico. En 1898 celebró el sínodo diocesano. Promovió el uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor del gran compositor Lorenzo Perosi; favoreció el trabajo social, especialmente los bancos en las Parroquias rurales; se dio cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas. El Congreso Eucarístico Internacional de 1897, en el Centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la Bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la Capilla conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda impresión en él y en su gente.



LA CRUZ DEL PONTIFICADO

               A la muerte del Papa León XIII, los Cardenales se reunieron en Cónclave y, después de varias votaciones, Giuseppe Sarto fue elegido el 4 de Agosto, al obtener 55 de 60 votos posibles. Su coronación tuvo lugar el siguiente Domingo, 9 de Agosto de 1903.

              Sus esfuerzos se dirigieron a promover la Piedad entre los Fieles, y a fomentar la recepción frecuente de la Sagrada Comunión, y, si era posible, hacerla diariamente, dispensando a los enfermos de la obligación de ayunar para poder recibir la Sagrada Comunión dos veces al mes, o incluso más. Finalmente, mediante el Decreto “Quam Singulari” (15 de Agosto de 1910), recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo después de que alcanzaran la edad de la discreción. Por eso se le conoce con el sobrenombre de "el Papa de la Eucaristía".

               El 22 de Noviembre de 1903, promulgó un Motu Proprio sobre música sacra en las iglesias, y, al mismo tiempo, ordenó que el auténtico Canto Gregoriano se utilizara en todas partes, mientras dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial. En la Encíclica “Acerbo nimis” (15 de Abril de 1905), planteó la necesidad de que la instrucción catequética no se limitara a los niños, sino que también fuera dirigida hacia los adultos, dando para ello reglas detalladas, especialmente en lo referente a escuelas adecuadas para la impartición de la instrucción religiosa a los estudiantes de escuelas públicas, y aun de Universidades. Promovió la publicación de un nuevo Catecismo para la Diócesis de Roma.

               Pero por sobre todas las cosas, la principal preocupación del Papa era la pureza de la Fe Católica. Por esta razón, en 1907, publicó el Decreto “Lamentabili” (llamado también el Syllabus de Pío X), en el que sesenta y cinco proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de estas se referían a las Sagradas Escrituras, su inspiración y la Doctrina de Jesús y los Apóstoles, mientras otras se relacionaban con el Dogma, los Sacramentos, la Primacía del Obispo de Roma. Inmediatamente después de eso, el 8 de Septiembre de 1907, apareció la famosa Encíclica “Pascendi”, que exponía y condenaba el sistema filosófico del Modernismo.

              Una necesidad sentida durante mucho fue la de codificar la Ley Canónica, y con la intención de llevarla a cabo, el 19 de Marzo de 1904, Pío X creó una congregación especial de Cardenales; así las más eminentes autoridades en derecho canónico de todo el mundo, colaboraron en la formación del nuevo Código, que sería terminado en el Pontificado de su sucesor, Benedicto XV. En 1910 promulgó el Motu Proprio "Sacrorum Antistitum", conocido como "Juramento Antimodernista", que debía ser pronunciado por cualquiera que quisiera conservar o acceder a un oficio eclesiástico, incluida la docencia en teología.


MUERTE Y CANONIZACIÓN 

               Profundamente afectado por el estallido de la Gran Guerra -que el había intentado por todos los medios evitar-, y debilitado por una crisis bronquial, su corazón cedió tras rápida enfermedad cuando contaba 79 años.

               Cuando el Padre Pío de Pietrelcina se enteró de la muerte de San Pío X, empezó a llorar como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la Guerra Mundial.




               El 3 de Junio de 1951 el Romano Pontífice Pío XII inscribía al Papa de la Eucaristía entre los Bienaventurados de la Iglesia; casi tres años después, el 29 de Mayo de 1954, Pío X era elevado a la Gloria de los Altares por el mismo Papa. Ese día, Pío XII recordaría la eterna condena al Modernismo: “Cualquier teoría, como el Modernismo, que separa la Fe y la Ciencia, en su fuente y en su objeto, oponiéndose una a la otra, produce en estas dos áreas vitales de un cisma, que es tan perniciosa “que un poco es más que la muerte”. (…) Con mirada vigilante Pío X observó la llegada de esta calamidad espiritual del mundo moderno, esta amarga desilusión que afectaba sobre todo a las clases cultas. Se dio cuenta de cómo una fe tan evidente, es decir, una fe no fundada sobre la revelación de Dios, sino que estén arraigadas en un terreno puramente humano, atraería a muchos al ateísmo. Así mismo, reconoció el destino fatal de una ciencia, que contrario a la naturaleza y en la limitación voluntaria, interceptó el camino a la verdad absoluta y el Bien, dejando al hombre, privado de Dios y se enfrentan a la oscuridad invisible en la que se encuentra en todo ser vestirte, sólo la actitud de la angustia o la arrogancia”.