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martes, 24 de octubre de 2023

SAN RAFAEL ARCÁNGEL

 

...se encontró delante de él a Rafael, el ángel... 

(Libro de Tobías, cap. 5, vers. 4)

No pienses tal cosa ni te atormentes por ellos... 
porque un ángel bueno le acompañará, 
le dará un viaje fácil y le devolverá sano 

(Libro de Tobías, cap. 5, vers. 22)



San Rafael Arcángel del Convento de las Madres Mercedarias 
de la Inmaculada Concepción (Don Juan de Alarcón) de Madrid

               Según el Calendario Católico, la Santa Iglesia recuerda hoy a uno de los tres principales Arcángeles, a San Rafael, que etimológicamente significa "Medicina de Dios". En la Sagrada Escritura, en el Libro de Tobías, se cuenta cómo Dios envió al Arcángel San Rafael a ayudar al anciano Profeta Tobías, que estaba ciego, y a Sarah, la hija de Raquel, cuyos siete maridos habían muerto la noche del día bodas. San Rafael tomó la forma humana y se hizo llamar Azarías. Éste, acompañó a Tobías en su viaje, le ayudó en sus dificultades y le explicó cómo podía casarse con Sarah sin peligro alguno. En el mismo relato del Libro de Tobías, el mismo Arcángel se describe como “uno de los siete que están en la presencia del Señor” 


SAN RAFAEL ARCÁNGEL 
en la vida de Santa María Francisca


               Santa María Francisca de las Cinco Llagas (1715 - 1791) fue una mística de la Orden Tercera de San Francisco, hija de comerciantes de Nápoles, ciudad que entonces estaba bajo el dominio español; su vida de piedad y su celo por la salvación de las almas la llevó a compartir la Pasión con Cristo Nuestro Señor, siendo estigmatizada y bendecida con otras muchas gracias sobrenaturales; fueron tantos los testimonios acerca de su Santidad que finalmente sería canonizada por el Papa Pío IX en 1867. 

               Esta Santa tenía al Arcángel San Rafael como su mejor amigo: la consolaba en sus penas y la cuidaba en sus enfermedades. Un día, su Director Espiritual, el Padre San Francisco Javier María Bianchi, estaba con ella y sintió un "olor de Paraíso". Pidió a la Santa una explicación y ella le dijo: "No se maraville Su Paternidad, porque aquí en medio de nosotros está el Arcángel San Rafael".

               En 1786, Santa María Francisca estaba muy enferma y era incapaz del menor movimiento. Don Juan Pessiri, Sacerdote secular que en ocasiones la confesaba, quiso ayudarla y le llevó una taza de chocolate que colocó en la mesita de noche, diciéndole que se la tomara, mientras él iba a realizar algunos trabajos de su ministerio sacerdotal. La pobre enferma no sabía cómo obedecer, porque no podía moverse; y pidió ayuda a su gran protector San Rafael. Al instante, una mano invisible le presentó la taza y, después de tomar el chocolate, la recogió y la dejó en su lugar. Santa María Francisca, consolada y agradecida, le dio las gracias a Dios y a su celestial Arcángel.




               En otra oportunidad, se le presentó el Arcángel San Rafael como un joven vestido de blanco y de una extraordinaria belleza. El Arcángel le dijo: "Yo soy San Rafael. El Altísimo me ha enviado a curarte la llaga de tu costado, que está a punto de gangrenarse. Renueva tu fe en Dios y Él te bendecirá". Al día siguiente, la llaga del costado estaba sana. 

               El amable Arcángel hizo de enfermero y le ayudaba en tareas cotidianas, como cuando le cortaba el pan o le decía, con una dulce sonrisa, que ella no podía servirse sola; Santa María Francisca disfrutó de una gran familiaridad con el Arcángel, que era su especial protector y guardián.



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lunes, 24 de octubre de 2022

ARCÁNGEL SAN RAFAEL

  

“Yo soy Rafael, uno de los siete Ángeles 
que están siempre presentes 
y tienen entrada a la Gloria del Señor” 

(Libro de Tobías, cap. 12, vers 15)





EL GUARDIÁN DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA
(Andalucía - España)


               Los orígenes de la devoción a San Rafael Arcángel surgieron en la ciudad andaluza de Córdoba en el año 1278 cuando era azotada cruelmente por la peste. En ese año, se apareció el Arcángel San Rafael al Padre Simón de Sousa, religioso mercedario, comunicándole el deseo del Altísimo de que el Obispo de la ciudad, don Pascual, ordenara poner una imagen de San Rafael encima de una torre destacada, obligándose a celebrar fiesta en su honor y prestar veneración por la ciudad, y que con esto cesaría el contagio. El Prelado ejecutó el mandato, desapareciendo el terrible mal que castigaba a la ciudad.

                La siguiente fecha destacada en la historia entre San Rafael y Córdoba sería el año 1578, cuando el Arcángel se apareció en varias ocasiones al sacerdote Andrés de las Roelas, al que reveló que los huesos encontrados tres años antes en la Parroquia de San Pedro eran las reliquias a los Santos Mártires de Córdoba. 

               En otra de las Apariciones al mismo Padre Andrés de las Roelas, en los primeros días de Mayo de 1578, el Arcángel aseguró al presbítero haber sido elegido por el Altísimo como Guardián de la ciudad de Córdoba: “Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael, Ángel, a quien Dios tiene puesto por Guardián de esta Ciudad”

               Estas revelaciones fueron descritas por el Padre Roelas a otro sacerdote, el Padre Juan del Pino, quien las guardó con recelo hasta el año 1603, cuando las Autoridades Eclesiásticas de la Diócesis decidieron aprobar dichas Revelaciones.






jueves, 24 de octubre de 2019

ARCÁNGEL SAN RAFAEL, Guardián de la Ciudad de Córdoba


“Yo soy Rafael, uno de los siete Ángeles 
que están siempre presentes 
y tienen entrada a la Gloria del Señor” 

(Libro de Tobías, cap. 12, vers 15)




EL GUARDIÁN DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA
(Andalucía - España)


               Los orígenes de la devoción a San Rafael Arcángel surgieron en la ciudad andaluza de Córdoba en el año 1278 cuando era azotada cruelmente por la peste. En ese año, se apareció el Arcángel San Rafael al Padre Simón de Sousa, religioso mercedario, comunicándole el deseo del Altísimo de que el Obispo de la ciudad, don Pascual, ordenara poner una imagen de San Rafael encima de una torre destacada, obligándose a celebrar fiesta en su honor y prestar veneración por la ciudad, y que con esto cesaría el contagio. El Prelado ejecutó el mandato, desapareciendo el terrible mal que castigaba a la ciudad.

                La siguiente fecha destacada en la historia entre San Rafael y Córdoba sería el año 1578, cuando el Arcángel se apareció en varias ocasiones al sacerdote Andrés de las Roelas, al que reveló que los huesos encontrados tres años antes en la Parroquia de San Pedro eran las reliquias a los Santos Mártires de Córdoba. 

               En otra de las Apariciones al mismo Padre Andrés de las Roelas, en los primeros días de Mayo de 1578, el Arcángel aseguró al presbítero haber sido elegido por el Altísimo como Guardián de la ciudad de Córdoba: “Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael, Ángel, a quien Dios tiene puesto por Guardián de esta Ciudad”

               Estas revelaciones fueron descritas por el Padre Roelas a otro sacerdote, el Padre Juan del Pino, quien las guardó con recelo hasta el año 1603, cuando las Autoridades Eclesiásticas de la Diócesis decidieron aprobar dichas Revelaciones.