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jueves, 2 de julio de 2026

LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A SANTA ISABEL

 

                    La Fiesta de la Visitación es de origen franciscano, fue iniciativa del Doctor San Buenaventura; la instituyó el Papa Urbano VI en 1389 para impetrar el Cisma de Occidente; al año siguiente, el  nuevo Papa, Bonifacio IX promulgó la Bula Superni benignitas Conditoris,  con la cual extendía a toda la Iglesia la nueva festividad mariana.


            Porque ninguna cosa será imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la Esclava del Señor; hágase Conmigo conforme a tu palabra. Y el Ángel se fue de Su presencia.

            En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y aconteció que cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; e Isabel fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz y dijo: 

            ¡Bendita Tú entre las mujeres, y bendito el fruto de Tu vientre! ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la Madre de mi Señor venga a mí?. Porque he aquí, apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó que tendrá[ab] cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor. 

            Entonces María dijo: Mi Alma engrandece al Señor, y Mi Espíritu se regocija en Dios Mi Salvador.


Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 37-47



                    Al mismo tiempo que el Ángel anunció a María la Encarnación del Hijo de Dios, le dio parte del preñado a Su prima Santa Isabel, que, aunque estéril y de edad muy avanzada, tenía en su vientre seis meses, había un hijo milagroso destinado a ser precursor del verdadero Mesías. 

                    Llenó de gozo a la Virgen esta noticia; y considerando la fortuna de aquella dichosa mujer escogida de Dios para madre del precursor de Su amantísimo Hijo, la obligación que tenía de ir cuanto antes a darle el parabien de aquella dicha, los vivos deseos que sentía de servirla, y dándole el Señor un claro conocimiento de las maravillas que quería obrar por Ella en aquella misteriosa visita, partió sin dilación para hacerla en aquel mismo día; porque como dice San Ambrosio, la caridad no sufre tardanzas ni dilaciones. 

                    El camino era dilatado y penoso; y había que viajar desde Nazaret a Hebron, ciudad sacerdotal situada en la parte meridional de Judá, sobre unas escarpadas montañas, a diez o doce leguas de Jerusalen, a treinta y ocho o cuarenta de Nazaret. No era viaje fácil a una doncella tan tierna como la Santísima Virgen; pero el celo y la caridad le allanaron las dificultades, sin acobardarla las fatigas del camino, porque toda Su ansia era seguir la divina inspiración y publicar las grandezas del Señor, como dice el mismo San Ambrosio.

                    Habiendo llegado a Hebrón, se encaminó directamente a la casa de Zacarías, a cuya puerta encontró a su prima que salía a recibirla. Abrazóla tiernamente, saludándola y apenas despegó los labios, cuando el niño de seis meses, que estaba en las entrañas de Isabel, se halló de repente iluminado con una luz celestial; conoció perfectamente la majestad y la grandeza de los huéspedes que le hacían tanta honra, y desde la oscura prisión del materno albergue, ya que no podía hablar, adoró a Jesús como pudo, dando dentro de él un prodigioso salto en señal, dice San Pedro Crisólogo, de su respeto y de su gozo. 

                    Notó Isabel tan alegre movimiento, y comunicándose en el mismo instante a la madre la luz sobrenatural que alumbraba al hijo, conoció el incomprensible Misterio de la Encarnación del Verbo, de manera que llena su alma del Espíritu Santo, no cabiendo el gozo en las estrechas márgenes del pecho, comenzó a exclamar en alta voz: "Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de Tu vientre." ¿De dónde a mí tanta dicha, que venga a visitarme la Madre de mi Dios y Señor? Favor que no soy capaz de agradecer dignamente, dejándome tan llena de asombro como de confusión. El mismo niño que tengo en mis entrañas ha conocido cuánto vale Tu celestial Presencia, saltando de alegría dentro de ellas luego que llegaron a  mis oídos las primeras palabras de Tu dulce salutación. Dichosa mil veces Tú, querida prima mía, que con noble sencillez y sin dar lugar a la menor duda, creíste humildemente cuando el Ángel Te anunció de parte de Dios. Sí por cierto, porque el Todopoderoso, que comenzó en Ti cosas tan grandiosas y tan altas, las acabará y las perfeccionará, como Tú lo has esperado. Él Te empeñó Su Palabra, pues Él Te la cumplirá.

                    La respuesta de la Virgen fue humilde y modesta. Ocultando cuanto podía ceder en su alabanza, rindió al Señor la Gloria de todo, y solo trató de lo obligada que estaba a Su Beneficencia. Animada del Espíritu Santo, de que estaba llena, prorrumpió entonces en aquel divino cántico, el primero del Nuevo Testamento, el cual solo hace infinitas ventajas a todos los del Antiguo; y tanto por el espíritu de devoción que respira en cada sílaba, como por la noble elevación de los pensamientos y por la majestuosa soberanía del estilo, es el más precioso monumento de la profunda humildad de María, el acto más auténtico y perfecto reconocimiento y el modelo más excelente para dar gracias al Cielo, que nos ha dejado el mismo que le inspiró.

                    "Engrandece, Alma Mía, al Señor, -dijo la Virgen-, obrador de tantas maravillas, y sea para solo Él toda la Gloria. No puedo pensar en ellas sin sentir todo Mi Corazón preocupado de alegría en aquel Señor que adoro como a Mi Dios, que venero como a Mi Salvador, y que amo como a Mi Hijo. Dignóse poner los ojos en Mi humildad, y elevó Su vil esclava a la Dignidad de Madre Suya. Bien sé que por esto Me admirarán tosas las naciones, y ensalzarán perpetuamente Mi dicha en los siglos venideros; pero si es que se halla en Mí alguna cosa grande y elevada, a Él solo Se le debe toda la Gloria, Él fue quien Me engrandeció, y a Él le debo todo cuanto soy. Nada soy por Mí Misma; Él es el Autor de las maravillas que todas las naciones admirarán y publicarán de Mi persona, las que ni aun Yo Misma puedo bastantemente engrandecer. Confesarán las mismas naciones que el Todopoderoso hizo en Mí cosas grandiosas, y que no es menos poderosa Su Omnipotente mano que Santo Su Nombre agradable. En mil ocasiones experimentaron nuestros padres los excesos de Su Misericordia. 

                    ¿Qué prodigios no hizo por defender a los que temían? Desplegó toda la fuerza de Su brazo, combatió por ellos, desconcertó los planes de Sus enemigos, derribó del trono a los soberbios monarcas que los amenazaban con Su total ruina; y como el Señor Se complace en abatir a los que se engríen, y en elevar a los que se humillan, después de haber abatido el orgullo de los tiranos, ensalzó a los humildes, y llenó de hartura a los pobres, mientras los ricos privados de sus riquezas perecían de hambre. Faraón sumergido, Saúl reprobado, humillado Roboam, Olofernes abatido, Amán desgraciado, y Nabucodonosor que presumía de deidad confundido con los brutos, mientras los más viles Siervos de Dios se veían exaltados; todo esto acredita cuánto ama el Señor a los humildes.

                    Y aunque es así que todos los verdaderos israelitas, todos los fieles siervos Suyos recibieron de Su mano gracias extraordinarias en todas las edades del mundo; pero en este tiempo muy particularmente la Misericordia de Dios ha hecho resplandecer Su Bondad en su favor. Viene a salvarlos, quiere vivir entre ellos y morir por ellos, no habiendo echado en olvido la promesa que hizo a Abraham y a los de su linaje, de derramar en sus hijos los tesoros de Sus misericordias."

                    De esta manera, con un portentoso rayo de luz sobrenatural descubrió, digámoslo así, de una sola ojeada la Santísima Virgen todas las antiguas promesas y profecías, con el pleno cumplimiento de todas ellas, mil veces más iluminada y más privilegiada Ella sola que todos los profetas juntos. Conocióse bien, dice San Ambrosio, en aquella admirable conversación de María y de Isabel que ambas profetizaban con un mismo espíritu duplicado, uno el que inspiraba a la madres, y otro el que llenaba a los hijos: Duplici miraculo prophetan Matres spiritu parvulorum.


Jean Croisset, "Año Cristiano"



lunes, 29 de junio de 2026

SAN PEDRO Y SAN PABLO, Apóstoles y Mártires

   


                   La Fiesta de hoy es una de las mayores fiestas que celebra la Santa Iglesia Católica, porque, como enseña la Liturgia del día "Dios consagró este día con el Martirio de los Apóstoles San Pedro y San Pablo". Pedro, el pescador de Galilea, elegido por el Señor como Cabeza visible de la Iglesia; y Pablo, el Apóstol de los gentiles, incansable misionero y teólogo inspirado. Su memoria conjunta subraya la unidad y universalidad de la Iglesia fundada sobre el testimonio de estos dos gigantes de la Fe. 

                   San Pedro es el Vicario de Cristo, el primer Papa, aquel a quien dijo el Señor "tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia". Nacido en Betsaida, junto al lago de Genesaret, Simón, hijo de Jonás, se unió desde los comienzos de Su Vida Pública a Jesús, que le dio el nombre de "Kefas", es decir, "piedra". 

                   El entusiasmo con que siguió al Señor y la claridad con que vio y confesó la Divinidad de su Maestro, le merecieron un puesto excepcional entre Los Doce; a pesar de su negación, en la noche de la Pasión de Cristo, Nuestro Señor le confirmó en la Jefatura de la Iglesia, después de la Resurrección, junto al mismo lago de Genesaret, con estas palabras: "Apacienta a Mis ovejas". 

                   Salvado milagrosamente de la cárcel en la que le había encerrado Herodes, con el fin de ejecutarle el día de la Pascua, como había sucedido con el Maestro, "se fue a otro lugar", es decir, a Roma, que por él será la Ciudad Eterna y la Sede principal de los Papas. Desde allí confortó a la Iglesia con su infalibilidad doctrinal, la iluminó con su palabra y la fecundó con su sangre, muriendo por Cristo, junto a San Pablo, en la persecución de Nerón, en el año 67, como el Señor le había profetizado: "Cuando eras joven, te ceñías tu mismo e ibas a donde querías; mas cuando seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras". San Pablo, tras su conversión, encontró a San Pedro en Jerusalén, tres años después de su fuga de Damasco, donde el rey de los nabateos era Aretas IV; esto permite datar la huida hacia el año 37 y su conversión hacia el 34-35.

                  Pedro fue crucificado de cabeza en el circo de Nerón, donde actualmente está ubicado el Vaticano. Pablo, un ciudadano romano, pereció bajo la espada, y su cabeza rebotó tres veces al caer, haciendo brotar un manantial que hoy se conoce como "Las Tres Fuentes".

                   Hoy pues, es el día indicado para renovar nuestra Fe en los Dogmas y Enseñanzas de la Iglesia fundada sobre San Pedro, y de repetir con él esta profesión "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo; solo Tú tienes palabras de Vida Eterna". Nuestra fuerza, nuestra grandeza, nuestra seguridad radican en la firme adhesión a la Fe Católica en su Integridad.




JURAMENTO ANTI-MODERNISTA 
Motu Proprio: “SACRORUM ANTISTITUM” 
Papa San Pío X, 1 de Septiembre de 1910

    

              Yo… (decir nombre propio) abrazo y recibo firmemente todas y cada una de las Verdades que la Iglesia por su Magisterio, que no puede errar, ha definido, afirmado y declarado, principalmente los textos de Doctrina que van directamente dirigidos contra los errores de estos tiempos.

              En primer lugar, profeso que Dios, Principio y Fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón, por medio de las cosas que han sido hechas, es decir por las obras visibles de la Creación, como la causa por su efecto.

              En segundo lugar, admito y reconozco los argumentos externos de la Revelación, es decir los hechos divinos, entre los cuales en primer lugar, los milagros y las profecías, como signos muy ciertos del origen divino de la Religión Cristiana. Y estos mismos argumentos, los tengo por perfectamente proporcionados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos los hombres, incluso en el tiempo presente.

              En tercer lugar, creo también con fe firme que la Iglesia, Guardiana y Maestra de la Palabra revelada, ha sido instituida de una manera próxima y directa por Cristo en persona, verdadero e histórico, durante Su Vida entre nosotros, y creo que esta Iglesia esta edificada sobre Pedro, Jefe de la Jerarquía y sobre sus sucesores hasta el Fin de los Tiempos.

              En cuarto lugar, recibo sinceramente la Doctrina de la Fe que los Padres ortodoxos nos han transmitido de los Apóstoles, SIEMPRE CON EL MISMO SENTIDO Y LA MISMA INTERPRETACIÓN. POR ESTO RECHAZO ABSOLUTAMENTE LA SUPOSICION HERÉTICA DE LA EVOLUCIÓN DE LOS DOGMAS, según la cual estos Dogmas cambiarían de sentido para recibir uno diferente del que les ha dado la Iglesia en un principio.

              Igualmente, repruebo todo error que consista en sustituir el Depósito Divino confiado a la Esposa de Cristo y a su vigilante custodia, por una ficción filosófica o una creación de la conciencia humana, la cual, formada poco a poco por el esfuerzo de los hombres, sería susceptible en el futuro de un progreso indefinido.

              Consecuentemente: mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la Fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades tenebrosas del “subconsciente”, moralmente informado bajo la presión del corazón y el impulso de la voluntad, sino que es un verdadero asentamiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente por la enseñanza recibida EX CATEDRA, asentamiento por el cual creemos verdadero, a causa de la Autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro Creador y nuestro Maestro.

             En fin, de manera general, profeso estar completamente indemne de este error de los modernistas, que pretenden no hay nada divino en la Tradición Sagrada, o lo que es mucho peor, que admiten lo que hay de divino en el sentido panteísta, de tal manera que no queda nada más que el hecho puro y simple de la historia, a saber: el hecho de que los hombres, por su trabajo, su habilidad, su talento continúa a través de las edades posteriores, la escuela inaugurada por Cristo y Sus Apóstoles. 

              Para concluir, sostengo con la mayor firmeza y sostendré hasta mi ultimo suspiro, la Fe de los Padres sobre el criterio cierto de la Verdad que está, ha estado y estará siempre en el Episcopado transmitido por la Sucesión de los Apóstoles; no de tal manera que esto sea sostenido para que pueda parecer mejor adaptado al grado de cultura que conlleva la edad de cada uno, sino de tal manera que LA VERDAD ABSOLUTA E INMUTABLE, predicada desde los orígenes por los Apóstoles, NO SEA JAMÁS NI CREÍDA NI ENTENDIDA EN OTRO SENTIDO.

              Todas estas cosas me comprometo a observarlas fiel, sincera e ÍNTEGRAMENTE, a guardarlas inviolablemente y a no apartarme jamás de ellas sea enseñando, sea de cualquier manera, por mis palabras y mis escritos.



jueves, 14 de mayo de 2026

LA GLORIOSA ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR

 

Et ascendit in Coelum:
sedet ad dexteram Patris

Del Credo de Nicea


                  En el Monte de los Olivos, donde había iniciado Su Pasión, Nuestro Señor, en presencia de Su Santísima Madre y los Apóstoles, después de haberles dado Su Bendición, se elevó a los cielos donde entró para posicionarse de Su Gloria, sentado a la diestra del Padre.

                  La Ascensión de Cristo es también la nuestra, porque así como entró en el Cielo, seguido del ejército de Patriarcas y Profetas y todos los Santos y Justos del Antiguo Testamento, siendo Él nuestra cabeza  y nosotros miembros de Su Cuerpo Místico, hemos de estar seguros de que, correspondiendo a Sus Auxilios, nos admitirá en Su compañía en el Paraíso.

                 Nota característica de esta Fiesta, una de las más antiguas de la Liturgia, es la ceremonia de apagar el Cirio Pascual al terminar el Evangelio, significando visiblemente que Jesucristo, cuya mística representación ostentaba dicho Cirio, se ha ausentado ya de nosotros.



                    Jesús: “Sed todos benditos en este adiós, e invoco del Padre la recompensa para quienes consolaron al Hijo del hombre en su doloroso camino. Bendita sea la Raza humana en esa porción selecta suya, que está en los judíos y está en los gentiles, y que se ha manifestado en el amor que ha tenido hacia Mí. Bendita la Tierra con su hierba y sus flores, con sus frutos que deleitaron mi paladar y me dieron fuerzas. Bendita la Tierra con su agua y sus encantos, por sus pajarillos y animales que muchas veces fueron mejores que el hombre en consolar al Hijo del hombre. ¡Bendito, tú, sol, y tú mar, y benditos vosotros, montes, llanuras! ¡Benditas vosotras, estrellas, que fuisteis mis compañeras en mis horas de oración y dolor! ¡Tú, luna, que me alumbraste cuando caminaba cual peregrino en busca de almas, a quienes evangelizar! ¡Sed benditas todas, todas vosotras criaturas, obras de mi Padre, compañeras mías en esta hora mortal, amigas de quien dejó el Cielo para arrancar de la Raza humana los cardos de la Culpa que separa a Dios! ¡Sed benditos también vosotros, instrumentos inocentes de mi tortura: espinas, clavos, madero, cuerdas trenzadas porque me ayudasteis a cumplir la voluntad de mi Padre!”.

                    ¡Qué voz la de Jesús! Se esparce por el aire tibio y sereno como el sonido de bronce golpeado; se propaga en ondas sobre el mar de caras que le miran desde todas las direcciones. Estoy segura que son centenares de personas que rodean a Jesús, que sube con los más predilectos hacia la cima del monte de los Olivos. Cuando llega al campo de los Galileos, en que no se ve en este tiempo ninguna de sus tiendas, dice a los apóstoles: “Ordenad a la gente que se detenga donde está, y luego seguidme”.

                    Sigue subiendo, hasta la cima del monte, el lugar más próximo a Betania, y no de Jerusalén, cima que domina todo. Cerca de Él están su Madre, los apóstoles, Lázaro, los pastores y Marziam. Abajo, en semicírculo, manteniendo a distancia a la muchedumbre de los fieles, los otros discípulos.  Jesús está en pie sobre una gran piedra, que sobresale un poco y que muestra su blancura entre la verde hierba. El sol, al tocar sus vestiduras, las hace resplandecer como nieve, y hace brillar sus cabellos como si fueran de oro. Los ojos despiden luz divina. Abre sus brazos en señal de abrazo. Parece como si quisiera estrechar a todas las gentes de la Tierra que su espíritu ve representadas en esa pequeña multitud. Con esa voz que no puede jamás olvidarse, da su última orden: “¡Id! ¡Id en mi nombre a evangelizar a los pueblos hasta los últimos confines de la tierra!  Dios estará con vosotros. Su amor os consolará, su luz os guiará, su paz estará entre vosotros hasta la vida eterna”. 

                    Se transforma en belleza. ¡Hermoso!. Mucho más bello que cuando en el Tabor. Todos caen de rodillas adorándole. Mientras se va elevando, busca una vez más el rostro de Su Madre, y la sonrisa que despide es tal que nadie podrá imaginar… Es Su último adiós a Su Madre. Sube. Sube… El Sol, aún más libre para besarle, porque nada se interpone -ni siquiera la más pequeña hoja-  a sus rayos, que besan al Dios-Hombre que sube con Su Cuerpo Santísimo al Cielo, y descubre Sus Llagas gloriosas que resplandecen como rubíes brillantísimos. El resto es un mar de luz. Es verdaderamente la Luz con que quiere mostrar lo que en realidad es. La Creación se regocija con la luz del Mesías que sube. Una luz que supera a la del Sol. Luz sobrehumana y bienaventurada. Luz que baja del Cielo al encuentro de la que sube… Y Jesucristo, el Verbo de Dios, desaparece de la mirada de los hombres en medio de este océano de resplandores… En la tierra, dos gritos se escuchan en medio de un religioso silencio: el de María, cuando lo ve desaparecer, es “¡Jesús!”, y el que precede al llanto copioso de Isaac… Los otros se quedan como mudos en medio de un religioso éxtasis, así siguen hasta que vienen a sacarlos de él, dos luces angelicales, en forma mortal, que les dicen las palabras que se leen en el primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles. 


Extraído de "El Evangelio como me ha sido revelado"
de la mística María Valtorta, 24 de Abril de 1947



lunes, 4 de mayo de 2026

LA SÁBANA SANTA DE TURÍN

  

La Sábana Santa, "extraordinario vestigio 
de la Pasión del Divino Redentor

Papa Pío XII, 1950




                                La conocida como "Sábana Santa" o "Síndone", es un lienzo de lino, (dedicado a ser mortaja) de tejido firme y fuerte, de color sepia, y de grandes dimensiones (4,36 metros de largo por 1,10 metros de ancho)

                       Según fuentes muy antiguas, un lienzo con la efigie de Jesús es llevado de Jerusalén a Edessa (la actual Urfa al este de Turquía), donde propicia la conversión de Abgar V, Rey de Edessa a la Fe Católica. Pero después de que su hijo vuelva al paganismo se le pierde la pista.

                      Abgar VIII "el Grande" es coronado rey de Edessa. Durante su reinado, en el año 201, una inundación daña la llamada "iglesia de los Cristianos". En 216, tan solo cuatro años después de la muerte de Abgar VIII, Edessa es absorbida por el Imperio Romano, terminando así su monarquía y, por tanto, el periodo en el que el lienzo con la imagen de Jesús habría sido traída a la ciudad.

                       Una versión de la historia de la conversión de Edessa  la Doctrina de Addai (Doctrina de Tadeo, apócrifo), se refiere a una imagen de Jesús que es llevada desde Jerusalén a Abgar. Sin embargo, las descripciones de los peregrinos de la ciudad en ese mismo tiempo no hablan del paradero de esta imagen ni siquiera de su existencia.

                       En torno al año 525, Edessa es de nuevo o seriamente inundada. Probablemente a continuación, durante la gran operación de restauración que se lleva a cabo a cabo, se halla un lienzo con la imagen de Jesús tapiado en un nicho encima de una de las puertas de la ciudad. Inmediatamente es reconocido como el lienzo que cinco siglos antes había sido traído desde Jerusalén al rey Abgar V. La imagen de Jesús es inequívocamente descrita como "no hecha por manos humanas". Algunos relatos la describen como una "sindon", también como un "tetradiplon" (doblado en cuatro), lo que indica que sería un largo lienzo plegado de manera que se viera más pequeño de lo que era su tamaño completo. De aquí, en el Arte Cristiano, surge inmediatamente la imagen característica de la apariencia humana de Jesús que ha llegado hasta nuestros días.

                      Un poema datado en el año 569 compara el mármol de la catedral de Santa Sofía de Edessa, la cual ha sido reconstruida después de la inundación, con "la imagen no hecha por manos humanas", es decir, el lienzo con la imagen de Jesús que se guardaba en esta catedral.

                      En el año 723, como parte de una moda por una mayor pureza religiosa, que durará 120 años, se destruyen las imágenes de Jesús durante los Imperios Bizantino y Musulmán. Pero el Lienzo de Edessa con la imagen de Jesús (la cual ha caído bajo dominio de los musulmanes) no sufre daño alguno.

                       Dos siglos más tarde, un ejército enviado por el Emperador Bizantino llega a la todavía musulmana Edessa en el año 943. Su general promete no tocar Edessa, pagar una gran suma de dinero y poner en libertad a 200 prisioneros musulmanes, a cambio del Lienzo con la imagen de Jesús. Después de muchas negociaciones, se llega a un acuerdo. El Lienzo es llevado a Constantinopla, donde el 15 de Agosto del 944 es recibido en la ciudad con grandes celebraciones. Se acuerda una festividad propia, el día 16 de Agosto. Por el celo con que se conserva el Lienzo según el pensamiento ortodoxo del este, no hay ostensiones públicas. Sin embargo, entre los altos dignatarios acuerdan una ostensión privada especial; el refrendario Gregorio menciona que es capaz de ver en el lienzo la herida del costado de Jesús. El lienzo está instalado en la capilla Pharos del palacio imperial de Constantinopla, depósito de otras Reliquias de la Pasión de Nuestro Señor.


                       


                       El Caballero Cruzado Robert de Clary, en la ocasión en que él y sus compañeros fueron invitados a Constantinopla en el año 1203, declara que en la Iglesia de Santa María de Blanquerna, lugar de reunión en tiempos de crisis, ha visto "el lienzo en el que fue envuelto Nuestro Señor". Y añade: "Cada viernes se extendía para que todos pudieran ver la figura de Nuestro Señor".

                        En 1355 Godofredo I de Charny se convierte en el primer propietario europeo conocido de la Síndone; muere en la Batalla de Poitiers en 1356, dejando una viuda, Jeanne de Vergy, un joven hijo, Godofredo II de Charny, y la Síndone...

                       En 1418, a consecuencia de la guerra con Inglaterra, por motivos de seguridad, la Sábana Santa es trasladada de Lirey al Castillo de Montfort, propiedad del Conde de la Roche, y luego a Saint Hippolyte sur Doubs, en Alsace-Lorraine, cerca de Suiza.

                       El Duque Luis de Saboya acepta pagar una renta a los Canónigos de Lirey en 1464, como compensación por su pérdida de la Sábana Santa, indicando claramente que la había conseguido de los Charny de Lirey.

                       A principios del siglo XVI, se establece un nuevo emplazamiento para la Sábana Santa: la Sainte Chapelle, especialmente construida en Chambéry para albergarla y custodiarla.

                       El Papa Julio II establece en 1506  el día 4 de Mayo como Festividad propia de la Sábana Santa. Éste será el día del año en que se mostrará la Sábana Santa ante el gran público. En 1578 sería trasladada a la ciudad de Turín.

                       El abogado y fotógrafo aficionado, Secondo Pía, después de haber obtenido el permiso del Rey Vittorio Emanuele para realizar las primeras fotografías de la Sábana Santa de Turín, tuvo una gran sorpresa en el cuarto de revelado: el 28 de Mayo de 1898, comprobó que en la imagen en negativo de la Sábana Santa, aparecía majestuosamente una imagen en positivo, con extraordinaria claridad y detalle. Así entendió que la imagen representada en la tela constituye un auténtico negativo.



sábado, 2 de mayo de 2026

SAN ATANASIO, Padre y Doctor de la Iglesia. Defensor de la Ortodoxia Católica

 


                    Nació en Egipto, Alejandría, en el año 295. Estudió Derecho y Teología. Se retiró por algún tiempo a la vida solitaria, haciendo amistad con los ermitaños del desierto. Regresando a la ciudad, se dedicó totalmente al servicio de Dios.

                    En su tiempo, Arrio, clérigo de Alejandría, propagaba la herejía de que Cristo no era Dios por naturaleza. Para enfrentarlo se celebró el primero de los Concilios Ecuménicos, en Nicea, ciudad del Asia Menor. Atanasio, que era entonces diácono, acompañó a este Concilio a Alejandro, Obispo de Alejandría. Con doctrina recta y gran valor sostuvo la Verdad Católica y refutó a los herejes. El Concilió excomulgó a Arrio y condenó su doctrina arriana.

                    Pocos meses después de terminado el Concilio murió Alejandro y Atanasio fue elegido Patriarca de Alejandría. Los arrianos no dejaron de perseguirlo hasta que lo desterraron de la ciudad e incluso de Oriente. Cuando la autoridad civil quiso obligarlo a que recibiera de nuevo a Arrio en la Iglesia a Arrio a pesar de que este se mantenía en la herejía, Atanasio, cumpliendo con gran valor su deber, rechazó tal propuesta y perseveró en su negativa, a pesar de que el emperador Constantino, en 336, lo desterró a Tréveris.

                    Durante dos años permaneció Atanasio en esta ciudad, al cabo de los cuales, al morir Constantino, pudo regresar a Alejandría entre el júbilo de la población. Inmediatamente renovó con energía la lucha contra los arrianos y por segunda vez, en 342, sufrió el destierro que lo condujo a Roma.

                    Ocho años más tarde se encontraba de nuevo en Alejandría con la satisfacción de haber mantenido en alto la verdad de la doctrina católica. Pero sus adversarios enviaron un batallón para prenderlo. Providencialmente, Atanasio logró escapar y refugiarse en el desierto de Egipto, donde le dieron asilo durante seis años los anacoretas, hasta que pudo volver a reintegrarse a su sede episcopal; pero a los cuatros meses tuvo que huir de nuevo. Después de un cuarto retorno, se vio obligado, en el año 362, a huir por quinta vez. Finalmente, pasada aquella furia, pudo vivir en paz en su sede. Falleció el 2 de Mayo del año 373.


ENSEÑANZA CONTRA LOS ARRIANOS
escrita por San Atanasio


                    "El Hijo no fue engendrado como se engendra un hombre de otro hombre, de forma que la existencia del Padre es anterior a la del Hijo. El hijo es vástago de Dios, y siendo Hijo del Dios que existe eternamente, Él mismo es Eterno. Es propio del hombre, a causa de la imperfección de su naturaleza, engendrar en el tiempo: pero Dios engendra eternamente, porque Su naturaleza es perfecta desde siempre" (Oraciones contra los arrianos I, 14).

                    "Dios existe desde la Eternidad: y si el Padre existe desde la Eternidad, también existe desde la Eternidad lo que es Su resplandor, es decir, Su Verbo. Además, Dios, «el que es» (ὁ ὤν), tiene de Sí Mismo un Verbo que también Es; este Verbo no es algo que antes no existía y luego vino a la existencia, ni hubo un tiempo en que el Padre estuviera sin Logos" (Oraciones contra los arrianos I, 25-26).



miércoles, 18 de marzo de 2026

CONOCER A CRISTO; CONOCER SU DOCTRINA, SU VIDA, SU PASIÓN Y SU GLORIA...

  


               Muchos, hoy día, desean y se esfuerzan por conseguir -y ojalá que fuese sin éxito- la perversión, tanto en la vida privada como en la pública, de las costumbres que había formado y protegido la Iglesia; borrando de la sociedad todo rastro de la sabiduría y honestidad cristianas, pretenden llevarla de nuevo a las lamentables costumbres del paganismo. 

              Los malos han escogido como blanco principal de sus dardos a la sociedad doméstica, que es el principio y germen de donde brota la sociedad civil; y les parece con razón que conseguirán infaliblemente la mudanza o mejor dicho la corrupción de la sociedad civil que se proponen buen punto consigan corromper las costumbres familiares. 

               Así, sancionan la ley del divorcio, con lo que destruyen la estabilidad del matrimonio; obligan a la juventud a seguir la enseñanza oficial (cuya institución dista mucho de ser conforme, a menudo, con la Religión), con lo que debilitan, en materia de tanta importancia, la patria potestad; enseñan el arte vergonzoso de satisfacer la voluntad defraudando la naturaleza, con lo que esterilizan impíamente la fuente misma del género humano, manchando con costumbres las más impuras la santidad del tálamo. 

               Con razón, para tomar la defensa de la sociedad humana se ha de esforzar sobre de todo en formar y fomentar en la familia el Espíritu Cristiano, empeñándose para que reine en lo más íntimo suyo la Caridad de Cristo. Lo cual hacemos avalados por el mismo Cristo que prometió bendecir con sus dones las casas en las que la imagen de Su Corazón estuviese expuesta y piadosamente honrada. 

               Muy santo es, por consiguiente, el tributar a nuestro amantísimo Redentor este honor y culto; pero no todo debe reducirse a esto. Es preciso, sobre todo, conocer a Cristo; conocer Su Doctrina, Su Vida, Su Pasión y Su Gloria; no seguirle por un superficial sentimiento de religiosidad, que fácilmente conmueve a los corazones tiernos y sentimentales, que hace derramar algunas lágrimas, pero que deja intactos los vicios; sino con una Fe viva y firme, que dirija y ordene los pensamientos, deseos y costumbres. 

               La causa de que la mayoría de los hombres prescinda por completo de Jesucristo en su vida y de que muchos otros le amen tan tibiamente reside en el desconocimiento casi absoluto, o en el conocimiento muy insuficiente que respectivamente tienen de Él.


Papa Benedicto XV, Carta al Padre Mateo Crawley, 27 de Abril de 1915



miércoles, 5 de noviembre de 2025

LAS SAGRADAS RELIQUIAS de los Santos, Mártires y Bienaventurados

 

                Hemos acompañado ya en su Triunfo a los Santos en el Cielo; pero aquí en la tierra tenemos todavía sus cuerpos, que fueron templo del Espíritu Santo, que le sirvieron dócilmente para realizar actos heroicos y que un día han de resucitar para participar, juntamente con las almas, de la Bienaventuranza Eterna. La Festividad de los Santos se completa con esta de las Sagradas Reliquias, que se celebra dentro de la Octava.




                Merecen las Reliquias de los Santos culto, ya que por su influencia podemos lograr bienes materiales y espirituales; así como de la Santa Humanidad de Cristo Nuestro Señor, salía una virtud que curaba a cuantos a Él se acercaban, así también las Reliquias de los Santos pueden obrar maravillas, según reza la Oración de la Misa propia de hoy. De hecho, Dios mismo ha puesto sobre las reliquias virtudes sobrenaturales para arrojar a los demonios, curar a los enfermos, devolver a los ciegos la vista, alejar las tentaciones y alcanzarnos otros bienes y dones excelentes.

                Ya los primeros Cristianos recogían con piedad los cuerpos de sus Mártires y sobre su tumbas celebraban la Santa Misa, para simbolizar así que el sacrificio del Mártir se asocia al Sacrificio de Jesús en el Monte Calvario.

                

CLASIFICACIÓN DE LAS SAGRADAS RELIQUIAS


               La Santa Iglesia Católica, siguiendo la Sagrada Escritura y la Tradición, reconoce tres grupos de reliquias, que califica de "primera, segunda o tercera clase, o grado".

               - Las RELIQUIAS DE PRIMERA CLASE: tomadas del cuerpo del santo (hueso, carne, pelo…), como los huesos del profeta Eliseo, que hicieron resucitar a un muerto (II Reyes, 13, 21).

               Las reliquias de primera clase se dividen a su vez en tres tipos:

               - Reliquias insignes: cuerpos enteros o una parte completa de él (cráneo, una mano, una pierna, un brazo), como también algún órgano incorrupto (como la lengua de San Antonio de Padua, el cerebro de Santa Margarita de Alacoque, el corazón de Santa Teresa, etc).

              - Reliquias notables: partes importantes del cuerpo pero sin constituir un miembro entero (la cabeza del fémur, una vértebra, etc)

              - Reliquias mínimas: astillas de huesos o pequeños trozos de carne.




               - Las RELIQUIAS DE SEGUNDA CLASE: objetos que usaron en vida (rosario, libros, indumentaria…), como la capa de Nuestro Señor, que como antes citamos, con sólo tocarla la hemorroísa, quedó curada.

               - Las RELIQUIAS DE TERCERA CLASE: cualquier objeto tocado a una reliquia de primera clase o a la tumba del santo (normalmente pequeños trozos de tela). Ejemplo de ello, -como ya vimos antes- eran los paños que tocaban al cuerpo del apóstol San Pablo.


DEL TRATO Y CUIDADO QUE SE HA DE TENER 
CON LAS RELIQUIAS


               La Iglesia manda guardar las reliquias -sobre todo las de primera clase- en “relicarios“, que tienen consideración de vasos sagrados; a lo largo de la historia, los relicarios han dado lugar a verdaderas obras de arte de la orfebrería. Pueden tener diferentes formas, dependiendo del tamaño de la reliquia que conserven; en los casos de cuerpos enteros, se emplea un cofre-relicario llamado capsa, mientras que si es una parte del cuerpo, el cofre es algo más pequeño y recibe el nombre de capsella. Las reliquias mínimas se guardan en una teca.

               Las Sagradas Reliquias se dispensan desde las diferentes Postulaciones Generales de Roma, así como desde ciertas iglesias y conventos que conserven las reliquias de algún Santo del lugar o propio de alguna Orden Religiosa en particular.

               SOLO HAN DE EXPONERSE A LA VENERACIÓN PÚBLICA aquellas reliquias que estén debidamente autenticadas, o lo que es lo mismo, que una Autoridad Eclesiástica haya validado la procedencia, el tipo de reliquia y en dónde se coloca; todo ello refrendado en un documento, debidamente sellado y con papel especial, que muchas veces incorpora la conocida como "marca de agua" (con el escudo de la Congregación o del Postulador). De igual forma, el Postulador o la Autoridad que certifica la autenticidad de la reliquia, sellará ésta o el relicario donde se coloque, usando hilo y lacre, que ha de permanecer intactos.



Documento de autenticidad, sellado y firmado por el entonces Postulador 
de los Carmelitas Descalzos, Fray Simeón de la Sagrada Familia


               LAS RELIQUIAS DUDOSAS, que son todas las que se encuentren desprovistas de documento de autenticidad, o cuyo relicario esté violentado (lacre o hilos rotos/manipulados) se ha de retirar del culto público y en el peor de los casos, ser enterradas.

                Aquellos Católicos que tengan la dicha de custodiar una RELIQUIA DE PRIMERA CLASE, han de tener en cuenta los siguientes puntos:

             1º) Las Sagradas Reliquias NO SON AMULETOS, NI PIEZAS DE COLECCIÓN; de hecho, las reliquias de primera clase tienen condición de vaso sagrado. Horroriza comprobar cómo personas de dudoso comportamiento moral poseen reliquias y las exhiben en las redes sociales, como si de trofeos o condecoraciones se tratasen.

             2º) Para no perder de vista el carácter SAGRADO de las Reliquias, es muy conveniente apartarlas de otros objetos profanos; lo ideal es guardarlas ordenadamente en una caja digna, provista de tapa para evitar el polvo y la humedad, aparte de un mejor transporte si de diese el caso.

             3º) Las tecas (los recipientes que contienen las reliquias) han de ser limpiadas con sumo cuidado (al menos una vez al mes); limpieza de la parte metálica de la teca, con exquisito mimo para evitar romper el lacre, que junto con el certificado de autenticidad de la reliquia, garantiza que se trata de una reliquia verdadera.



Reverso de un documento de autenticidad, dotado con
con una marca de agua con el escudo del Carmelo Descalzo


             4º) Costumbre piadosa, es la de besar la teca ( o tecas ) en la mañana y en la noche. Cuando se posean más de seis, es suficiente besarlas una vez al día.

             5º) También es recomendable adquirir un RELICARIO, donde se puede exponer la Reliquia del Santo en cuestión en el día de su Onomástica y en día previos si por ejemplo, hacemos una novena.

             6º) Algunas personas muy piadosas, a veces llevan consigo la teca con reliquia de un Santo de su devoción; en estos casos, lo ideal es llevarla prendida al cuello, con una cadena o un cordón sólidos, en el interior de la ropa y siempre y cuando no vayamos a realizar un esfuerzo físico que pueda dañar la teca.





domingo, 2 de noviembre de 2025

LOS FIELES DIFUNTOS, LAS ALMAS RETENIDAS EN EL BENDITO PURGATORIO

   

“En aquellos días oí una voz del Cielo que me decía:
Felices los muertos que mueren en el Señor.
Ya desde ahora, dice el Espíritu, 
que descansen de sus trabajos, 
puesto que sus obras los acompañan”


Libro del Apocalipsis, cap. 14, vers. 13



                   La piedad maternal de la Santa Iglesia Católica, que diariamente hace mención, singular y universal de los Fieles Difuntos, principalmente en el Santo Sacrificio de la Misa, después de la Fiesta de ayer, recuerda en sus plegarias a todos los Fieles que, destinados al Cielo, se hallan detenidos todavía en el Bendito Purgatorio.

                   Los sufragios van destinados a aquellos Difuntos por quienes nadie ruega. San Odilón, Abad de Cluny, en el año 998, introdujo tan caritativa costumbre en su monasterio.

                   No hay en el mundo nada más hermoso y más digno de poseerse que la verdadera Caridad. Éste es el Mandamiento Supremo del buen Cristiano: "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos". Por eso, la Santa Iglesia, en el siglo XIV, decretó obligatoria esta obra de Caridad que es rezar por nuestros muertos.

                    No siempre podemos practicar en este mundo la Caridad tal y como gusta nuestro corazón, pero sí podemos ser todos GRANDES BENEFACTORES DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO. Mayores y pequeños, enfermos y sanos, todos podemos socorrerles con nuestras oraciones, Misas, Comuniones, limosnas...

                   Esta unión con nuestras Hermanas las Almas del Purgatorio se basa en una Verdad de Fe, en un Dogma que todo católico está obligado a creer: el Dogma de la Comunión de los Santos; vemos continuamente esa trabazón misteriosa que existe entre la Iglesia Triunfante (El Cielo), la Militante (Visible en la tierra) y la Iglesia Purgante, y nos sentimos envueltos en la red de ese doble deber de Caridad y de Justicia, que fluye naturalmente de nuestra misma incorporación al Cuerpo Místico mediante el Santo Bautismo.

                   No olvidemos pues, en este Mes del Purgatorio, a todas aquellas personas que un día pasaron por nuestra vida y que ya partieron... ¿cuántos estarán aún penando en el Purgatorio por sus culpas que no expiaron? Ten la caridad de hacer memoria de aquellas buenas personas, de tus familiares, amigos, conocidos... ¡cuántos habrán muerto sin total arrepentimiento, sin pagar sus culpas!. De ti depende su descanso eterno o que su castigo cese y vayan pronto a la Presencia de Dios, donde ten por seguro tendrán un recuerdo hacia ti. 

                    En algunas regiones de España estaba permitido celebrar dos Misas en este día tan señalado, y hasta tres en el siglo siguiente. El Papa Benedicto XV, después de la I Guerra Mundial, hizo extensible este Privilegio a todos los Sacerdotes del Mundo Católico, mediante la Bula "Incruentum altaris", sobre las celebraciones litúrgicas del Día de Difuntos.


LOS TRES CONSUELOS DEL PURGATORIO

que podemos ofrecer desde este mundo por las Benditas Ánimas del Purgatorio;
estos santos consuelos los concretaremos formulando de corazón y con piedad
el conocido como VOTO DE ÁNIMAS, mediante el cual ofreceremos a Dios, por 
medio de Su Santísima Madre todas las obras satisfactorias que podamos alcanzar 
en esta vida y aún después de nuestra muerte 




PRIMER CONSUELO: EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA 


                Para las Benditas Ánimas del Purgatorio, una sola Misa es de infinito valor. Los teólogos dividen en tres partes el fruto espiritual del Sacrificio del Altar:

     - Una parte va en beneficio de todos los miembros.

     - Otra parte va en ventaja del Sacerdote que celebra.

     - La tercera parte va en provecho de por quien se celebra, y esta parte es aplicable a las Almas Purgantes. Pero no basta celebrar una sola Misa por los difuntos, es necesario hacer celebrar muchas.

                    Procura a lo largo de este mes de Noviembre destinar cierta cantidad de dinero, según tus posibilidades, como estipendios para celebrar Misas por tus Difuntos y por las Almas del Purgatorio en general; es un dinero bien invertido, pues el valor del dinero es nada frente a la multitud de gracias que podemos conseguir para las Almas del Purgatorio y para nosotros que le hacemos la caridad de ayudarlas.


SEGUNDO CONSUELO: LA ORACIÓN


             Es como un refrigerio que de nuestra alma sube al Cielo. También una simple invocación, una jaculatoria, un sacrificio, un acto breve de amor a Dios, tienen una eficacia extraordinaria de sufragio. Entre las oraciones que podemos rezar prevalecen: el “Oficio de los Difuntos”, el Salmo 50, el Vía Crucis, y sobre todo, el rezo del Santo Rosario. A todas estas u otras oraciones hay que agregar la Santa Confesión y Comunión Sacramental ( o espiritual, que se puede hacer siguiendo el modelo de la estampa "Comunión Espiritual, de este blog); es necesario además, que en ocasión de la muerte de una persona querida, todos los parientes se confiesen y comulguen por el alma.


TERCER CONSUELO: LAS INDULGENCIAS


             La Indulgencia es una remisión de una pena temporal, adeudada por los pecados, que la Iglesia concede bajo ciertas condiciones al alma en gracia, aplicándole los méritos y las satisfacciones abundantes de Nuestro Redentor Jesucristo, de la Virgen Nuestra Señora y de los Santos, los cuales constituyen su Tesoro y por lo cual anulan sobre la tierra en todo o en parte la deuda de un alma anulándola también en el Cielo. Hay indulgencia “Plenaria” y “Parcial”. Para ganar la indulgencia es necesario estar en estado de gracia y tener la intención de ganarla. Por la Comunión de los Santos podemos socorrer a los Difuntos, la Iglesia nos da la facultad de aplicarles este inmenso tesoro de misericordia, reduciendo así sus penas que son la satisfacción de las culpas cometidas durante la vida presente.




sábado, 1 de noviembre de 2025

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS, BIENAVENTURADOS Y MÁRTIRES

   

                La Festividad de Todos los Santos tiene su origen en la dedicación que del Panteón (templo dedicado a todos los dioses romanos) hizo el Papa Bonifacio IV a Nuestra Señora y a Todos los Santos, el 13 de Mayo del año 609. El Papa Gregorio IV extendió esta Festividad a toda la Iglesia Católica.

                Esta importante Fiesta sigue a la de Jesucristo Rey por ser Él su cumbre y su corona, y es que desde siempre, la Santa Iglesia ha tributado veneración a aquellas almas que supieron imitar fielmente a Nuestro Señor; son los Santos como pequeños faros que nos guían por el camino pedregoso de esta vida. Aquellas Almas Bienaventuradas, amaron la pobreza, fueron mansos, pero al tiempo celosos apóstoles de la Gloria de Dios; muy pocos son los que han sido elevados a los altares, pues la mayoría de los Santos han pasado desapercibidos ante los míseros ojos humanos.


            Como preludio al día de Todos los Fieles Difuntos, siguiendo la Tradición de la Iglesia Católica, invitamos a todos nuestros amigos y lectores a rezar el Santo Rosario, a ser posible sus Quince Misterios, por las Benditas Ánimas retenidas en el Purgatorio.



             
REFLEXIÓN MUY APROPIADA PARA HOY
SOBRE LA SANTIDAD CRISTIANA
  

            El Espíritu Santo va iluminando a las personas espirituales los medios para llegar a la santidad. Les enseña a cumplir aquello que decía San Pablo: 

"Castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, 
no sea que enseñando a otros el camino de la Santidad,
 yo me quede sin llegar a conseguirla" 

(San Pablo, 1 Corintios, cap. 9, vers. 27)

            A las almas que desean llegar a la santidad, el Divino Espíritu les recuerda frecuentemente aquellas palabras de Jesús: 

"Si alguien quiere venir Conmigo, niéguese a sí mismo,
 acepte su cruz de sufrimientos de cada día, y sígame"

 (Evangelio de San Mateo, cap. 16, vers. 24)

          Y les invita a seguir a Cristo imitando Sus Santos ejemplos, venciéndose así mismo, y aceptando con paciencia las adversidades. Para esto les será de enorme utilidad el frecuentar los Sacramentos, especialmente el de la Penitencia y el de la Eucaristía. Éstos les permitirán conseguir nuevo vigor y adquirir fuerzas y energías para luchar contra los enemigos de la Santidad. 

           Existen almas imprudentes que consideran como lo más importante para adquirir la perfección y la santidad, el dedicarse a obras exteriores.


           Algo dañoso y perjudicial. Para muchas almas el dedicarse totalmente a obras exteriores les hace más daño que bien para su espíritu, no porque esas obras no sean buenas y recomendables, sino porque se dedican de manera tan total a ellas que se olvidan de lo esencial y más necesario que es reformar sus pensamientos, sus sentimientos y actitudes, no dejar que sus malas inclinaciones se desborden libremente; éstas les exponen a muchas trampas y tentaciones de los enemigos del alma. (En este caso sí que se podría repetir la frase que San Bernardo le escribió a su antiguo discípulo Eugenio, que era Sumo Pontífice en ese entonces: "Malditas ocupaciones" las que te pueden apartar de la vida espiritual y la santificación de tu alma).

           Una trampa. Los enemigos de nuestra salvación, viendo que la cantidad de ocupaciones que nos atraen y nos apartan del verdadero camino que lleva a la Santidad, no sólo nos animan a seguirlas practicando, sino que nos llenan la imaginación de quiméricas y falsas ideas, tratando de convencernos de que por dedicarnos a muchas acciones exteriores ya con eso nos estamos ganando un maravilloso paraíso eterno (olvidando lo que decía un Santo: "Ojalá se convencieran los que andan tan ocupados y preocupados por tantas obras exteriores, que mucho más ganarían para su propia Santidad y para el bien de los demás, si se dedicaran un poco más a lo que es espiritual y sobrenatural; de lo contrario todo será lograr poco, o nada, o menos que nada, pues sin vida espiritual se puede hasta llegar a hacer más daño que bien"). 


           Otro engaño. Existe otra trampa contra nuestra vida espiritual, es que durante la oración se nos llene la cabeza de pensamientos grandiosos y hasta curiosos, raudales acerca de futuros apostolados y trabajos por las almas, y en vez de dedicar ese tiempo precioso a amar a Dios, a adorarlo, a pensar en Sus perfecciones, a darle gracias y a pedirle perdón por nuestros pecados, nos dediquemos a volar como varias mariposas por un montón de temas que no son oración, y aun como moscardones a volar con la imaginación, por los basureros de este mundo. 



EL COMBATE ESPIRITUAL
Padre Lorenzo Scúpoli