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domingo, 2 de noviembre de 2025

LOS FIELES DIFUNTOS, LAS ALMAS RETENIDAS EN EL BENDITO PURGATORIO

   

“En aquellos días oí una voz del Cielo que me decía:
Felices los muertos que mueren en el Señor.
Ya desde ahora, dice el Espíritu, 
que descansen de sus trabajos, 
puesto que sus obras los acompañan”


Libro del Apocalipsis, cap. 14, vers. 13



                   La piedad maternal de la Santa Iglesia Católica, que diariamente hace mención, singular y universal de los Fieles Difuntos, principalmente en el Santo Sacrificio de la Misa, después de la Fiesta de ayer, recuerda en sus plegarias a todos los Fieles que, destinados al Cielo, se hallan detenidos todavía en el Bendito Purgatorio.

                   Los sufragios van destinados a aquellos Difuntos por quienes nadie ruega. San Odilón, Abad de Cluny, en el año 998, introdujo tan caritativa costumbre en su monasterio.

                   No hay en el mundo nada más hermoso y más digno de poseerse que la verdadera Caridad. Éste es el Mandamiento Supremo del buen Cristiano: "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos". Por eso, la Santa Iglesia, en el siglo XIV, decretó obligatoria esta obra de Caridad que es rezar por nuestros muertos.

                    No siempre podemos practicar en este mundo la Caridad tal y como gusta nuestro corazón, pero sí podemos ser todos GRANDES BENEFACTORES DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO. Mayores y pequeños, enfermos y sanos, todos podemos socorrerles con nuestras oraciones, Misas, Comuniones, limosnas...

                   Esta unión con nuestras Hermanas las Almas del Purgatorio se basa en una Verdad de Fe, en un Dogma que todo católico está obligado a creer: el Dogma de la Comunión de los Santos; vemos continuamente esa trabazón misteriosa que existe entre la Iglesia Triunfante (El Cielo), la Militante (Visible en la tierra) y la Iglesia Purgante, y nos sentimos envueltos en la red de ese doble deber de Caridad y de Justicia, que fluye naturalmente de nuestra misma incorporación al Cuerpo Místico mediante el Santo Bautismo.

                   No olvidemos pues, en este Mes del Purgatorio, a todas aquellas personas que un día pasaron por nuestra vida y que ya partieron... ¿cuántos estarán aún penando en el Purgatorio por sus culpas que no expiaron? Ten la caridad de hacer memoria de aquellas buenas personas, de tus familiares, amigos, conocidos... ¡cuántos habrán muerto sin total arrepentimiento, sin pagar sus culpas!. De ti depende su descanso eterno o que su castigo cese y vayan pronto a la Presencia de Dios, donde ten por seguro tendrán un recuerdo hacia ti. 

                    En algunas regiones de España estaba permitido celebrar dos Misas en este día tan señalado, y hasta tres en el siglo siguiente. El Papa Benedicto XV, después de la I Guerra Mundial, hizo extensible este Privilegio a todos los Sacerdotes del Mundo Católico, mediante la Bula "Incruentum altaris", sobre las celebraciones litúrgicas del Día de Difuntos.


LOS TRES CONSUELOS DEL PURGATORIO

que podemos ofrecer desde este mundo por las Benditas Ánimas del Purgatorio;
estos santos consuelos los concretaremos formulando de corazón y con piedad
el conocido como VOTO DE ÁNIMAS, mediante el cual ofreceremos a Dios, por 
medio de Su Santísima Madre todas las obras satisfactorias que podamos alcanzar 
en esta vida y aún después de nuestra muerte 




PRIMER CONSUELO: EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA 


                Para las Benditas Ánimas del Purgatorio, una sola Misa es de infinito valor. Los teólogos dividen en tres partes el fruto espiritual del Sacrificio del Altar:

     - Una parte va en beneficio de todos los miembros.

     - Otra parte va en ventaja del Sacerdote que celebra.

     - La tercera parte va en provecho de por quien se celebra, y esta parte es aplicable a las Almas Purgantes. Pero no basta celebrar una sola Misa por los difuntos, es necesario hacer celebrar muchas.

                    Procura a lo largo de este mes de Noviembre destinar cierta cantidad de dinero, según tus posibilidades, como estipendios para celebrar Misas por tus Difuntos y por las Almas del Purgatorio en general; es un dinero bien invertido, pues el valor del dinero es nada frente a la multitud de gracias que podemos conseguir para las Almas del Purgatorio y para nosotros que le hacemos la caridad de ayudarlas.


SEGUNDO CONSUELO: LA ORACIÓN


             Es como un refrigerio que de nuestra alma sube al Cielo. También una simple invocación, una jaculatoria, un sacrificio, un acto breve de amor a Dios, tienen una eficacia extraordinaria de sufragio. Entre las oraciones que podemos rezar prevalecen: el “Oficio de los Difuntos”, el Salmo 50, el Vía Crucis, y sobre todo, el rezo del Santo Rosario. A todas estas u otras oraciones hay que agregar la Santa Confesión y Comunión Sacramental ( o espiritual, que se puede hacer siguiendo el modelo de la estampa "Comunión Espiritual, de este blog); es necesario además, que en ocasión de la muerte de una persona querida, todos los parientes se confiesen y comulguen por el alma.


TERCER CONSUELO: LAS INDULGENCIAS


             La Indulgencia es una remisión de una pena temporal, adeudada por los pecados, que la Iglesia concede bajo ciertas condiciones al alma en gracia, aplicándole los méritos y las satisfacciones abundantes de Nuestro Redentor Jesucristo, de la Virgen Nuestra Señora y de los Santos, los cuales constituyen su Tesoro y por lo cual anulan sobre la tierra en todo o en parte la deuda de un alma anulándola también en el Cielo. Hay indulgencia “Plenaria” y “Parcial”. Para ganar la indulgencia es necesario estar en estado de gracia y tener la intención de ganarla. Por la Comunión de los Santos podemos socorrer a los Difuntos, la Iglesia nos da la facultad de aplicarles este inmenso tesoro de misericordia, reduciendo así sus penas que son la satisfacción de las culpas cometidas durante la vida presente.




domingo, 19 de noviembre de 2023

EL VOTO DE ÁNIMAS, Acto heroico por las Almas del Purgatorio

  

“Tengan piedad de mí, 
por lo menos ustedes mis amigos, 
porque la mano del Señor me ha tocado” 

(Libro de Job, cap.19, vers. 21)




               La Caridad Cristiana nos obliga a rezar por los vivos pero muy especialmente por los Difuntos; no obstante, muchos católicos desatienden esta obligación de amor para con las Almas del Purgatorio, por las que nunca rezan ni ofrecen alguna Misa. Esas faltas de caridad, esa omisión de socorrer a aquellas Almas que tanto mendigan nuestro afecto, será tenida en cuenta por Dios en el día del Juicio.

               Por el contrario, la Divina Providencia, a modo de suplir a tantos católicos fríos, suscita gente generosa que comprende, de algún modo, la situación de abandono y desesperación en que se encuentran las Almas retenidas en el Purgatorio; y es precisamente por esa empatía que tienen con aquellas Hermanas nuestras que padecen por ver a Dios, que procuran aliviarlas con oraciones, Misas y sacrificios personales.


¿QUÉ PODEMOS OFRECER 
A LAS ALMAS DEL PURGATORIO?

                   Todas las obras buenas que practicamos en estado de gracia santificante (libres de pecado mortal) tienen la virtud de producir cuatro efectos: meritorio, propiciatorio, impetratorio y satisfactorio.

        - El EFECTO MERITORIO, de nuestras buenas obras, que consiste en aumentar la gracia y la gloria del que la practica, y este efecto NO PUEDE CEDERSE a nadie.

        - El EFECTO PROPICIATORIO es hacer a Dios propicio, aplacando la Ira de Su Divina Justicia.

        - El EFECTO IMPETRATORIO está en alcanzarnos gracias y favores de parte de Dios.

        - Y finalmente el EFECTO SATISFACTORIOes aquel que nos permite pagar la pena temporal que merecemos por nuestros pecados

              Sólo este último efecto -el satisfactorio- es el que podemos ofrecer a las Almas del Purgatorio mediante el Voto de Amor, a fin de que les sirva para completar la pena temporal que por sus pecados deben a la Justicia Divina y que están pagando en la Cárcel del Purgatorio. Sin embargo, ofreciendo este efecto satisfactorio, no nos quedaremos en la indigencia, sino que nos quedamos con los otros tres efectos de nuestras buenas obras.

               A estos buenos católicos que no olvidan a sus Difuntos, que rezan por ellos con la esperanza de que hayan alcanzado de Dios el perdón de sus pecados y debilidades, la Piedad les anima a ser aún más generosos con las Almas purgantes: ofrezcan TODOS los trabajos, obras buenas, sacrificios, ejercicios piadosos... COMO SUFRAGIO, con LA INTENCIÓN de ganar todas las Indulgencias que pudiesen lucrar, así como el VALOR SATISFACTORIO de nuestras buenas obras, PARA SER APLICADO a las Almas del Purgatorio, sin reserva alguna en nuestro beneficio.


UNA CARIDAD QUE VA 
MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

               El heroísmo de esta entrega por las Almas del Purgatorio llega al punto de ofrecer por Ellas no solo el valor satisfactorio de todas las obras de nuestra vida, sino también todos los sufragios que se nos darán después de nuestra muerte, sin reservar nada con lo cual saldemos nuestra propia deuda. Por medio del Voto de Ánimas, depositamos estos Tesoros en las manos de la Santísima Virgen María, para que Ella pueda distribuirlos, según le plazca, a todas aquellas Almas que desea librar del Purgatorio.

               Esta práctica del Voto de Ánimas, fue aprobada por la Iglesia en la persona del Papa Benedicto XIII en 1728, confirmada posteriormente por Pío VI en 1788 y ratificada por último, por el Papa Pío IX en 1852.



La estampa está diseñada para poder ser imprimida, mejor a doble cara; 
se autoriza su copia y difusión, SIN FINES COMERCIALES


¿CÓMO REALIZAMOS 
EL VOTO DE ÁNIMAS?
          
               Para hacer el VOTO DE ÁNIMAS basta con tener la INTENCIÓN de ofrecer todos los sufragios y recompensas que ganemos EN FAVOR de las Almas del Purgatorio; puede ser hecho con una sencilla fórmula o bien usando la de la estampa que acompaña este artículo. Sería conveniente que antes de realizar esta entrega generosa en favor del Purgatorio, contemos con la autorización de nuestro Director o del Confesor habitual.



INDULGENCIAS APAREJADAS
AL VOTO DE ÁNIMAS

              Cuando hacemos la donación de nuestros sufragios por las Almas del Purgatorio, podemos lograr dos Indulgencias:

          1) Los Sacerdotes que realizan el Voto de Ánimas, reciben el privilegio personal de ganar una Indulgencia Plenaria para una Alma de su gusto cada vez que celebran la Santa Misa. 

          2) Los Fieles pueden ganar una Indulgencia similar, aplicable únicamente a las Almas en el Purgatorio, cada vez que recibe la Sagrada Comunión y también cada Lunes, día especialmente dedicado a los Difuntos.




lunes, 4 de noviembre de 2019

DOCTRINA CATÓLICA SOBRE LAS INDULGENCIAS, según el Catecismo de San Pío X


               Este Mes dedicado a las Almas del Purgatorio, no podemos dejar pasar la ocasión de ganar muchas Indulgencias que tenemos luego la caridad de ofrecer por el reposo de aquéllas Almas, retenidas en la Cárcel de Amor que la Providencia ha dispuesto para quienes después de morir a esta vida, sin ser dignos del infierno, tampoco lo son con todos los derechos del Cielo. 

                Enseña la Doctrina Católica que las Almas purgantes nada pueden hacer por su liberación, algunas incluso, como enseña Santa Catalina de Génova, no tienen ni tan siquiera memoria de por qué están purgando. Sea como fuere, las Almas que conforman la Iglesia Purgante dependen exclusivamente de la Misericordia de Dios y del amor de la Virgen, que como Reina del Purgatorio, las visita y consuela.

               Supliquemos pues a la Misericordia del Altísimo que tenga piedad para con nuestras Hermanas las Almas del Purgatorio; que esa piedad sea también extensible a nosotros, a ti y a mí, pues debemos entender que muchas de esas pobres Almas, un día estuvieron aquí entre nosotros, compartiendo la vida terrena. Hoy de nuevo nos necesitan, pero sólo podemos ayudarlas mediante la oración, el sacrificio personal y sobre todo, con la celebración de la Santa Misa, que es la mayor fuente de gracias, para vivos y difuntos. 

               No dejes de conocer la sencilla Doctrina sobre las Indulgencias que hoy te traigo, para que puedas lucrar muchas y a su vez, tengas la caridad de ofrecerlas como alivio de las Ánimas Benditas.