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domingo, 14 de diciembre de 2025

MÉLANIE CALVAT, Vidente de la Virgen de La Salette

  

"Es en la escuela del Calvario 
donde se aprende la rara ciencia 
del amor al sufrimiento 
y de la verdadera negación"

Mélanie Calvat



               Mélanie-Françoise Calvat nació el 7 de Noviembre de 1831 en Corps, Diócesis de Grenoble, la cuarta de diez hijos del leñador Pierre Calvat y Julie Bernaud. Debido a la pobreza de la familia numerosa, los pequeños solían ser enviados a mendigar a las calles del pueblo; Mélanie se puso al servicio de pastora con los campesinos de los alrededores. En la primavera de 1846 pasó a ser empleada de Baptiste Pra, en la aldea de La Salette, llamada Les Ablandins.

               El 18 de Septiembre de 1846 conoció a otro joven pastor, Maximino Giraud, de 11 años, en las laderas del monte Planeau, mientras ambos cuidaban las vacas de sus respectivos dueños. Providencialmente, Maximino estaba reemplazando al pastor enfermo del granjero Pierre Selme, que vivía en Les Ablandins.

               El niño era muy animado y trató de charlar con Mélanie, que en cambio tenía un carácter cerrado y era tímida y taciturna. Después de enterarse de que ambos eran de Corps, concertaron ir juntos a pastorear al día siguiente en el mismo prado.

               El Sábado 19 de Septiembre de 1846, después de haber comido una comida frugal y dormido al sol, creyeron haber perdido las vacas. Tan pronto como los volvieron a ver, reanudaron el descenso, cuando a mitad de la pendiente Mélanie se detuvo asombrada: cerca de la llamada “fuente pequeña”, junto a un montón de piedras, había aparecido un globo de fuego. Vacilantes y asustados, los muchachos se acercaron al globo luminoso, de donde apareció una mujer sentada, con la cabeza entre las manos, los codos en las rodillas, en actitud de profunda tristeza.



                 Los muchachos, por separado y juntos, testificaron que la Bella Dama, como la llamaron más tarde, había estado llorando "todo el tiempo que nos habló" e informaron del largo mensaje que habían recibido, entregado primero en francés, luego en el dialecto de la región. En un momento, volvió a hablar en francés, para revelar a los muchachos un Secreto que no podrían desvelar hasta 1858. Finalmente la vieron alejarse, mientras subía al lado opuesto de la montaña.

                Maximino, la misma tarde de ese día, para pedir disculpas al amo por la demora en regresar con los animales, narraron el encuentro. Pierre Selme, queriendo comprobarlo, fue con el niño a la familia de Jean-Baptiste Pra, donde trabajaba Mélanie: ella lo confirmó todo.

                Al día siguiente, Domingo, asistieron a Misa y le contaron al Párroco sobre el evento. A partir de ese día, toda la comunidad quedó conmocionada: se difundieron los rumores y el Alcalde de La Salette se subió a los Ablandin para interrogar a los chicos. Encontró solo a Mélanie, porque Maximino, habiendo terminado la semana de reemplazo, había regresado a Corps.

                Se inició un período de interrogatorios, presiones, amenazas, invitaciones a retractarse para ambos. En la tarde del 20 de Septiembre, los patrones de los dos, con un vecino, Jean Moussier, escribieron todo, mientras Mélanie dictaba las palabras escuchadas por la Bella Dama; finalmente, refrendaron el documento.

               A estas alturas, si no oficialmente, todo el mundo creía que la Bella Señora era la Santísima Virgen, que apareció ese Sábado por la tarde, cuando comenzaba el oficio litúrgico de la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores.

               Después de cinco años de investigación, el 19 de septiembre de 1851, el Obispo de la Diócesis de Grenoble, Monseñor Philibert de Bruillard, pudo publicar su decreto, cuyo primer artículo decía: "Declaramos que la Aparición de la Virgen a dos Pastorcitos, el 19 de Septiembre de 1846, en una montaña de los Alpes, ubicada en la Parroquia de La Salette, lleva consigo todas las características de la verdad y los fieles tienen fundadas razones para creerla indudable y cierta".

                Los dos pastorcitos se conocieron justo el día antes del evento, pero después de la fase de investigación se vieron muy poco y se fueron por caminos separados: Mélanie estuvo cuatro años con las Hermanas de la Providencia en Corps, fue postulante y luego novicia en la misma congregación. Sin embargo, el nuevo Obispo de Grenoble, Monseñor Jacques-Achille-Marie Ginoulhiac, aunque reconoció su piedad y dedicación, se negó a admitirla a los votos religiosos, "para formarla en la práctica de la humildad y sencillez cristianas".

               Después de dejar a las Hermanas de la Providencia, Mélanie, en 1854, fue llevada a Inglaterra, donde sería acogida entre las Monjas Carmelitas de Darlington, donde tomó el hábito religioso, hizo sus votos y permaneció durante seis años con el nombre de Sor María de la Cruz.

               Mélanie, que debía dar a conocer el Secreto, fue prácticamente cautiva en el Convento; tuvo que tirar por la ventana notas de auxilio para que le abriesen las puertas; abandonaría el Carmelo en 1860 y fue a las Hermanas de la Compasión en Marsella como huésped libre. En 1861 se fue a Grecia a Cefalonia, donde, una vez que tomó el hábito de esas monjas, se convirtió en profesora de lengua italiana en un internado de niñas.

                Mientras tanto, el Secreto de La Salette se dio a conocer en su totalidad en 1858, el mismo año que las Apariciones de Lourdes. Por su tono áspero, despertó la ira de gran parte del episcopado francés, que alcanzó tonos sin precedentes. Mélanie fue considerada exaltada, loca, visionaria y el secreto "nacimiento de su mente trastornada".

                Mélanie regresó a Marsella en 1863 y después de unos días en Corps y La Salette, aceptó la invitación de Monseñor Francesco Saverio Petagna, Obispo de Castellammare di Stabia en la provincia de Nápoles, dejando Francia el 21 de Mayo de 1867. Permanecería en esa ciudad durante diecisiete años, alojándose en el Palazzo Ruffo, alquilado por el Obispo. El Padre Alfonso Fusco, Redentorista, sería su Capellán en la Capilla del palacio. Monseñor Petagna confió la dirección espiritual de la mujer al Padre Luigi Salvatore Zola, de los Canónigos Regulares de Letrán, Abad del monasterio napolitano de Piedigrotta.

                 En Castellammare, Mélanie compuso un memorial titulado "Visión de las costumbres y obras a las que se dedicarán los Apóstoles de los Últimos Tiempos" y esbozó la Regla para una posible congregación religiosa.

                Mientras tanto, el Abad Zola fue nombrado Obispo de Ugento en 1873 y, en 1877, Arzobispo de Lecce. En 1879 dio la aprobación eclesiástica a la publicación del Secreto de Mélanie, que, una vez más, causó sensación. En 1892, Mélanie abandonó Castellammare di Stabia y, por invitación de Monseñor Zola, se trasladó a la ciudad de Galatina en la Provincia de Lecce, donde permaneció cinco años en una casa alquilada.



               Al final de su estancia en Galatina, recibió la visita del Padre Aníbal María de Francia. Después de charlas edificantes, tanto presenciales como por carta, la convenció de reunirse con él en Messina, para que asumiera durante al menos un año la dirección formativa de las Hermanas que gestionaban la Obra Pía fundada por el Padre Aníbal.

                Mélanie llegó a Messina el 14 de Septiembre de 1897. El Padre Aníbal la admiraba mucho por "las llamas del Amor divino que brillaban en sus obras y palabras, por su heroica abstinencia en la comida y la bebida, y por su gran afecto por la Cruz y los sufrimientos".

                 El instituto superó las dificultades contingentes, fortalecido y difundido en su labor asistencial a favor de los huérfanos abandonados y en la educación de las niñas del pueblo, también gracias al aporte de Mélanie.

                 Volviendo una vez más a Francia, después de unos meses en Moncalieri en Piamonte, Mélanie se instaló con Don Combe, Párroco de Diou; en multitud de ocasiones fue invitada a hablar sobre la Aparición de La Salette en diversas conferencias.

                 Sintiendo que se acercaba el final de su vida terrenal, Mélanie dijo que no quería "morir entre los masones", por lo que le escribió a una amiga, Rosa Giannuzzo, para que contactara con su exconfesor, el Padre Alfonso Fusco, a fin de que éste le encontrara un lugar donde no la conocieran, para vivir sus últimos días escondida.

                 El Padre Fusco habló de ello con el Rector del Santuario de Pompeya, el dominico Padre Carlo Cecchini, quien le ofreció su hospitalidad. Sin embargo, como el famoso Santuario del Rosario era un destino de peregrinaje, Mélanie se negó. Precisamente en ese período, el Rector fue nombrado Obispo de Altamura en la provincia de Bari, por lo que renovó la invitación. Esta vez la mujer aceptó: llegó de Francia el 16 de Junio de 1904, desconocida para todos, mientras el Obispo se encontraba fuera de la Diócesis.

               Se alojó en varias casas, incluso en el palacio de las Damas Giannuzzi, que tal vez supieran algo. Rara vez salía de casa, casi exclusivamente para ir a la Catedral todas las mañanas, para asistir a la celebración de la Misa y recibir la Sagrada Comunión; después, se quedaba a rezar un buen rato en la Capilla de la Dolorosa.



                Golpeada por una fuerte fiebre, murió sola en la noche entre el 13 y el 14 de Diciembre de 1904; tenía 73 años. Su Funeral tuvo lugar el día 15 en la Catedral de Altamura, donde estuvo presente todo el Clero diocesano: en esa ocasión, el Obispo Cecchini reveló la identidad de esa dama francesa anónima. Luego, el cuerpo fue enterrado en la tumba familiar de la Familia Giannuzzi.

                Sus virginales restos serían trasladados a la Capilla de la casa religiosa que fundaron en Altamura las monjas del Padre Aníbal de Francia. El traslado de los restos de Mélanie se llevó a cabo a escondidas y de forma apresurada el 19 de Septiembre de 1918, cuando comenzaba la mal llamada "gripe española". Como resultado de esa epidemia, el cuerpo permaneció sin enterrar durante aproximadamente un año. Finalmente, sería inhumado el 2 de Octubre de 1919, vestida con el hábito de las Religiosas del Padre Aníbal de Francia.

               El 19 de Septiembre de 1920 se inauguró un monumento funerario, consistente en un bajorrelieve que representa el alma de Mélanie llevada al Cielo por la Virgen.


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viernes, 19 de septiembre de 2025

APARICIÓN DE LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA EN LA MONTAÑA DE LA SALETTE

  

...Lo dijo Nuestra Señora en La Salette 
y lo vemos cumpliéndose ahora a grandes pasos. 
Por nuestra parte lo hemos dicho siempre… 
Fruto innegable de las reformas del anómalo 
Concilio Vaticano II y de las reformas de 
los 
Papas posteriores, la Fe se ha perdido en masa. 
La Gran Apostasía, es perfectamente visible. 

Fabián Vázquez, Director de Radio Cristiandad 
(+ 24 Febrero de 2015)




                   Quiso Nuestra Santa Madre manifestarse a un mundo convulso, pero como ocurre con casi todas las manifestaciones celestiales, no buscó la Virgen María un lugar concurrido, sino que, como en Belén, dio a luz este Aviso de forma casi anónima.Fue en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y la joven Melania Mathieu, de quince años, estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días. 

                   Según el propio Relato de Melania: El día 18 de Septiembre de 1846, víspera de la Aparición de la Santísima Virgen, estaba yo sola, como siempre, cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño que se aproximaba hacía mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía. El niño se acercó y me dijo: "Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero el, siguiéndome, dijo: "Mi amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de el, dándole a entender que no quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba a las florecitas o al Buen Dios.

                   Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Angelus, le indiqué elevar su alma a Dios. El se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente.

                  Al día siguiente, sábado, 19 de Septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Melania había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella deseara. Era muy flexible y juguetón, pero si un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melania fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.

                   Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melania pregunta a Maximino si el ve lo que ella esta viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melania dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente. Melania y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melania cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

ERA ALTA Y MAJESTUOSA

                    La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol pero distinta a éste le rodeaba.

                      Le dijo a los jóvenes que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la Religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los Mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de Mi Hijo sea más pesada".

                    La Santísima Virgen continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior (1). Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el Nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían (2). Después, la Señora comunica a cada joven un Secreto (3) que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que él mismo les haría.

                   La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos Míos?" Respondieron los dos: "¡Oh! no, Señora; no muy bien." ; "¡Ay, hijos Míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más."

DESPUÉS DE LA APARICIÓN...

                   Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo Mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melania y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a dónde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura, mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.

                   Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá (dialecto francés) en el cual describían exactamente lo que decían.

                   A la mañana siguiente Melania y Maximino fueron llevados a ver al Párroco. Era un Sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del Domingo siguiente habló de la visita de la Señora y Su petición. Cuando llegó a oídos del Obispo que el Párroco había hablado sobre la Aparición desde el púlpito, éste fue reprendido y reemplazado por otro Sacerdote.

                   Melania y Maximino eran constantemente interrogados tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban a todos los mensajes que la Señora había dado (4).

                   Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a Misa. Las tiendas fueron cerradas los Domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el Día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.



 NOTAS

               1- Desde inicios de la década de 1840 Europa entera sufrió la conocida como "Penuria de la patata"; el hongo conocido como "tizón tardío", asoló las cosechas causando millones de muertes y provocando éxodos masivos a otras regiones.

               2- Tras la Aparición de la Virgen en La Salette, las vides francesas sufrieron diferentes plagas que no solo diezmaron las plantaciones, sino que acabaron con todas las cepas; así, no encontramos en el país galo ninguna especie de vid anterior a 1847.

               3- Toca en el siguiente título para leer EL SECRETO CONFIADO POR NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE a Melanie Calvat (Texto completo)

               4- En 1858, cuando debía hacerse público el Secreto de La Salette, Nuestra Señora se manifestó nuevamente en Francia, a Santa Bernarda Soubirous, en Lourdes.





jueves, 19 de septiembre de 2024

LA SEÑORA DE LAS LÁGRIMAS BRILLANTES Y LLENAS DE AMOR

     

               "La Santísima Virgen lloró durante casi todo el tiempo que me habló. Sus lágrimas fluían lentamente, una a una, hasta Sus rodillas…y luego, como chispas de luz, desaparecían. Eran brillantes y llenas de amor. Yo hubiera querido consolarla y que no llorara. Pero me parecía que necesitaba mostrar Sus lágrimas para demostrar mejor su amor olvidado por los hombres. 

                Las lágrimas de Nuestra tierna Madre, lejos de debilitar Su aire majestuoso de Reina y Señora, parecían, por el contrario, embellecerla, hacerla más amable, más radiante. Los ojos de la Santísima Virgen, Nuestra tierna Madre, no pueden describirse con lenguaje humano. Haría falta un serafín para hablar de ellos, haría falta el lenguaje mismo de Dios, de Dios que formó a la Virgen Inmaculada, Obra Maestra de Su Poder. 

                Los ojos de la augusta María parecían mil y mil veces más hermosos que los brillantes, los diamantes y las piedras preciosas. Eran como la Puerta de Dios, a través de la cual se veía todo lo que puede encantar el alma... bastarían para ser el Cielo de un bienaventurado; bastaría para hacer entrar a un alma en la plenitud de la Voluntad del Altísimo, entre todos los acontecimientos que se suceden en el curso de la vida; bastaría para impulsar a un alma a continuos actos de alabanza, de acción de gracias, de reparación y de expiación..."


Declaración de Mélanie Calvat, recogida por el Padre Fray Pie 
Raymond Régamey O.P. en “Les plus beaux textes sur la Vierge




               Sucedió este gran acontecimiento en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y la joven Melania Mathieu, de quince años, estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días. 

               Según el propio Relato de Melania: El día 18 de Septiembre de 1846, víspera de la Aparición de la Santísima Virgen, estaba yo sola, como siempre, cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño que se aproximaba hacía mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía. El niño se acercó y me dijo: "Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero el, siguiéndome, dijo: "Mi amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de el, dándole a entender que no quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba a las florecitas o al Buen Dios.

               Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Angelus, le indiqué elevar su alma a Dios. El se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente.

              Al día siguiente, sábado, 19 de Septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Melania había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella deseara. Era muy flexible y juguetón, pero si un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melania fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.

               Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melania pregunta a Maximino si el ve lo que ella esta viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melania dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente. Melania y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melania cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

ERA ALTA Y MAJESTUOSA

                La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol pero distinta a éste le rodeaba.

                  Le dijo a los jóvenes que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la Religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los Mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de Mi Hijo sea más pesada".

                La Santísima Virgen continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior. Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el Nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían. Después, la Señora comunica a cada joven un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que el mismo les haría.

               La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos Míos?" Respondieron los dos: "¡Oh! no, Señora; no muy bien." ; "¡Ay, hijos Míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más."




DESPUÉS DE LA APARICIÓN...

               Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo Mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melania y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura, mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.

               Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá (dialecto francés) en el cual describían exactamente lo que decían.

               A la mañana siguiente Melania y Maximino fueron llevados a ver al Párroco. Era un Sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del Domingo siguiente habló de la visita de la Señora y Su petición. Cuando llegó a oídos del Obispo que el Párroco había hablado sobre la Aparición desde el púlpito, éste fue reprendido y reemplazado por otro Sacerdote.

               Melania y Maximino eran constantemente interrogados tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban a todos los mensajes que la Señora había dado.

               Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a Misa. Las tiendas fueron cerradas los Domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el Día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.


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POR NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE 



martes, 19 de septiembre de 2023

LA VIRGEN LLORA LA CRUCIFIXIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

 


               El 19 de Septiembre de 1846, la Virgen se apareció a dos pequeños pastores, Maximin Giraud y Melanie Calvat. "La Bella Dama", como los niños la llamaban, apareció en una actitud de profunda tristeza pidiendo oraciones y penitencia para ayudarla a prevenir que el brazo de Su Hijo caiga sobre la Humanidad por sus pecados. Nuestra Señora también reveló a los niños pastores un Secreto. Como esta Aparición tuvo lugar en el monte llamado La Salette, en la Diócesis de Grenoble, Francia, una nueva advocación de Nuestra Señora pronto se extendió por todo el mundo.

               Ha habido tres grandes Apariciones de Nuestra Señora en los últimos 150 años: La Salette, Lourdes y Fátima. En todas ellas la Iglesia aceptó la autenticidad de las apariciones y las hizo suyas, haciendo fiestas especiales para conmemorarlas. En cada una de esas tres Apariciones de Nuestra Señora dejó un Secreto (1). En todos ellas, la Virgen se manifestó profundamente triste por el estado de la humanidad, y predijo un enorme castigo que vendría en el momento elegido.

               Por tanto, en los últimos 150 años la Virgen ha adoptado una posición muy similar a la de los contra-revolucionarios. Todos ustedes saben que los miembros del Alto y Bajo Clero y muchos laicos Católicos están muy contentos, que piensan que todo va bien.

               Si usted les dice que se está preparando un castigo para la humanidad, ellos responden que esto es absurdo. Ellos afirman que la Religión está experimentando un progreso extraordinario. Al lado de esas personas nosotros parecemos sombríos y tristes. Hacemos el papel de los hipocondríacos pesimistas que no encajan en la atmósfera alegre y despreocupada de nuestros días, en la que se difunden mensajes optimistas y positivos acerca de todo.

               Nuestro papel es algo difícil, porque siempre es difícil predecir y anunciar castigos a una humanidad enfocada en el disfrute de la vida. No es de extrañar que muy poca gente esté dispuesta a creer y seguir nuestras perspectivas políticas y religiosas con respecto a eventos que manifiestan un creciente triunfo de la Revolución. Ellos no quieren oír hablar del Gran Castigo que Dios está preparando. Como Nuestra Señora misma trajo tres Mensajes importantes que no fueron aceptados, no es de extrañar que nuestro apostolado también no sea bien recibido. Esto es característico de todas las épocas que toman el camino equivocado.

               Cuando la gente oye a alguien decir que van por el mal camino, no le escucha. Ésta es la razón por la que vienen los grandes castigos. Si las personas escuchasen, y se convirtieran, el castigo sería evitado. Es precisamente porque no abren sus almas al Mensaje por lo que la catástrofe se hace inevitable. El hecho de que ellos no crean en los Mensajes de la Virgen es la razón por la que dichos Mensajes se hacen realidad.



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              Alguien podría objetar: ciento cincuenta años ya han pasado y no ha ocurrido nada. Sostengo que estos Mensajes se han empezado a cumplir al comenzar los grandes castigos. Nuestra Señora se apareció en La Salette en 1846; en 1870 comenzó la guerra Franco-Prusiana como resultado de la rivalidad entre Francia y Alemania. Esta rivalidad llegaría a su apogeo en 1914 y fue la causa más profunda de la Primera Guerra Mundial, así como de la Segunda Guerra Mundial. Las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial todavía no se han resuelto completamente y la perspectiva de una tercera guerra mundial se encuentra en el horizonte. Una posible tercera Guerra Mundial con su apocalipsis nuclear podría muy bien ser el comienzo del gran castigo predicho en La Salette y en Fátima.

               Así que debemos volvernos a la Virgen de La Salette en esta fecha y hacerle algunas peticiones. La primera petición es que mantenga firmemente en nuestras almas esta convicción de lo malo que es el tiempo actual, y que ponga en nuestro espíritu un repudio completo a los males de este tiempo. No nos permita ser personas "herejía blanca" (2), o personas optimistas, o tontas o tercera posición, que empiecen a decir: que no, que tiene algún lado bueno, etc., etc.

               En segundo lugar, que nos dé una Fe viva en la realidad de estos castigos en que la humanidad se merece cada vez más incurrir. Y, en tercer lugar, que nos prepare para, llegando la ocasión de estos castigos, que seamos aquellos que no sean castigados, sino que sean los que luchan por Su Victoria y Gloria.

               Al ver llorar a la Virgen en La Salette, Nuestra Señora de los Dolores, que ya no llora la Crucifixión de Su Hijo, sino que llora la Crucifixión de la Iglesia Católica, debemos tener una palabra de piedad a la Virgen, de respeto y reparación.

               Que al menos seamos las almas fieles que no doblan sus rodillas frente a la impiedad triunfante, y que digan y sigan diciendo que el mal es el mal y que el bien es bien. Y que no pactan con esta monstruosa confusión que quiere imponerse como un elemento dominante de todo el Universo. Es lo que debemos pedir a la Virgen de La Salette.


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira
19 de Septiembre de 1965


NOTAS ACLARATORIAS

          1 Los Secretos de La Salette, Lourdes y Fátima; a día de hoy, tan sólo conocemos en su integridad el Secreto de la Salette, redactado por la vidente Melania Calvat; los de Lourdes, que la Virgen María confiara a Bernadette los días 23, 24 y 25 de Febrero de 1858, fueron personales y la joven vidente jamás los reveló; y el Secreto de Fátima, hasta ahora desconocido.

          2 Expresión utilizada por el Doctor Plinio en el sentido de una actitud sentimental que se manifiesta sobre todo en cierto tipo de piedad edulcorada y una posición doctrinal relativista que busca justificarse bajo el pretexto de una pretendida "caridad" hacia el prójimo. 


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lunes, 19 de septiembre de 2022

LA SALETTE, AVISO DEL FINAL DE LOS TIEMPOS

 

 

...Lo dijo Nuestra Señora en La Salette y lo vemos cumpliéndose ahora a grandes pasos. 
Por nuestra parte lo hemos dicho siempre… Fruto innegable de las reformas del anómalo 
Concilio Vaticano II y de las reformas de los Papas posteriores, la Fe se ha perdido en masa. 
La Gran Apostasía, es perfectamente visible. 

Fabián Vázquez, Director de Radio Cristiandad 
(+ 24 Febrero de 2015)



               La Aparición de La Salette fue aprobada oficialmente por el Obispo de la Diócesis, y reconocida por el Papa Pío IX. El 19 de septiembre de 1851, (quinto aniversario de la aparición), Monseñor Filiberto de Bruillard, Obispo de la Diócesis de Grenoble (Francia), a la que pertenece la aldea de La Salette, publicó un decreto en el que se podía leer: "Juzgamos que la Aparición de la Santísima Virgen a dos pastores el 19 de Septiembre de 1846, en la Parroquia de La Salette, Arciprestazgo de Corps, (Grenoble, Francia), presenta todas las características de verdadera y los Fieles tienen fundamento para creerla como indudable y cierta. Aumenta la certeza el concurso inmenso y espontáneo (de gentes) al lugar de la Aparición, así como multitud de prodigios, de los cuales es imposible dudar sin ir contra las reglas del testimonio humano. (...) Por tanto prohibimos a los Fieles y Sacerdotes de nuestra Diócesis hablar públicamente o escribir en contra del hecho que hoy proclamamos."

              El 24 de Agosto de 1852, el Papa Pío IX, concedió que fuera privilegiado el Altar Mayor del templo de La Salette; el 7 de Septiembre se fundó la Asociación de Nuestra Señora Reconciliadora de La Salette. La Hermandad Misionera de La Salette, los Saletinos, cuyos frutos fueron muy provechosos para la Iglesia y para las Misiones. 

               Más tarde, el Papa León XIII elevó el Santuario de La Salette al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de "Nuestra Señora de La Salette", efectuada por el Cardenal de París, el día 21 de Agosto de 1879. 

               Nuestra Señora reveló en La Salette dos secretos, uno a Melanie y otro a Maximino. El Secreto dado a Melanie fue publicado en 1879, con imprimátur del Obispo de Lecce.

               La Santísima Virgen clarifica en La Salette los Últimos Tiempos, y hace una llamada a los verdaderos imitadores de Su Hijo, a los "Apóstoles de los Últimos Tiempos", que ayudarán al triunfo definitivo de Jesucristo, cuando la Santa Iglesia volverá a ser piadosa, fuerte, humilde e imitadora de las virtudes de Jesucristo... "llamo a Mis hijos, a Mis verdaderos devotos, a los que se Me han consagrado a fin de que los conduzca a Mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en Mis brazos, los que han vivido de Mi espíritu; finalmente, llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los fieles Discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo."

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jueves, 19 de septiembre de 2019

EL SECRETO CONFIADO POR NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE a Melanie Calvat (Texto completo)


               Movidos por presiones del Arzobispo de Lyon, Melanie Calvat y Maximino Giraud, videntes de Nuestra Señora de La Salette, escribieron en Julio de 1851 y por separado, el Secreto que la Virgen había confiado a cada uno; lo hicieron con el engaño del Arzobispo, que les aseguró "que era un mandato del Papa Pío IX", desatendiendo así el pedido de la Virgen que había advertido que se revelase sólo a partir de 1958; tal vez por ese motivo Melanie no plasmó entonces en la carta la totalidad del contenido del Secreto. 

              Ambos escritos fueron guardados en un sobre, lacrado y firmado por dos testigos y en teoría, enviados a Roma; nada claro hay sobre si Pío IX los leyó, ya que existen relatos contradictorios, pero lo cierto es que Melanie Calvat, la principal portadora del Secreto de La Salette, volvió a escribir al Papa para revelarle más detalles: lo hizo en 1958, desde el Carmelo de Darlington en Inglaterra, donde la habían exiliado para apartarla de su influencia entre los devotos de La Salette que no apoyaban al entonces emperador Napoleón III. Tampoco se supo nunca de aquella misiva. A partir de ahí, Melania, obediente al mandato de Nuestra Señora,  trataría de dar a conocer el Secreto por todos los medios posibles.


              El Obispo de Lecce, Salvatore Luigi Zola, con fama de Santo, era protector y confesor de Melanie cuando dio su autorización en 1879, para que Melanie redactase la historia de lo acontecido en la Aparición de La Salette así como el Secreto confiado por la Virgen. El libro es atacado por la masonería, infiltrada en el clero y episcopado francés, y Roma termina poniéndolo en el Índice de libros prohibidos.


               Pese a que en los últimos años se ha aireado el "descubrimiento casi milagroso" de aquella primera carta que Melanie envió al Pío IX, y en donde no se citan muchos de los acontecimientos y profecías que la vidente sí incluiría en la segunda versión, insistimos en que en el momento de aquella primera redacción, Melanie sabía que incumplía con lo pedido por Nuestra Señora, que le autorizaba a hablar del Secreto doce años más tarde de la Aparición; Melanie, lejos de la imagen de mujer inconstante que han tratado de tejer en torno a ella, fue una valiente defensora del espíritu inicial de La Salette y hasta el último día mantuvo la integridad de su testimonio. Aquella primera redacción, la realizó Melania por los engaños del Arzobispo de Lyon, colaborador del régimen francés, por lo que años después, consciente de la farsa, la vidente volvió a redactarlo bajo la protección de su amigo Monseñor Zola, que autorizó su publicación. 





               Precisamente por haber redactado el Secreto de La Salette en calma, bajo la dirección y protección de un Obispo, no es decente pensar que Melania era una fabuladora o que la movían intereses de otro tipo, pues si por algo se caracterizó su vida fue por la pobreza y la sencillez, impulsada sólo por su afán de cumplir con el mandato de Nuestra Señora.


EL SECRETO DE LA SALETTE
Última redacción hecha por la vidente Melanie Calvat
Autorizada por el Obispo de Lecce, Mons. Zola en 1879




                      Melania: Esto que yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858. 


              Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los Santos Misterios por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza, sí, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo; ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno a favor del mundo. 

               Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la Tierra!. Dios va a derramar Su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. 

              Los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de 35 años. 

               La Sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la Cólera de Dios. 

               Que el Vicario de Mi Hijo, el soberano Pontífice Pío IX, no salga ya de Roma después del año de 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él. 

               Que desconfíe de Napoleón, su corazón es doble, y cuando quiera ser a la vez Papa y Emperador, muy pronto se retirará Dios de él. Es esa águila que queriendo siempre elevarse, caerá sobre la espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo. 

               Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los Señores; también será entregada a la guerra. La sangre correrá por todas partes. Las Iglesias serán cerradas o profanadas. Los Sacerdotes y religiosos serán perseguidos; se les hará morir, y morir con una muerte cruel. Muchos abandonarán la Fe y el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la Verdadera Religión será grande; entre estas personas se encontrarán incluso Obispos. 

               Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires.  

               En el año de 1864 Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno. Abolirán la Fe poco a poco, aún entre las personas consagradas a Dios; las cegarán de tal manera que, a menos de una gracia particular, esas personas tomarán el espíritu de sus malos ángeles: muchas casas religiosas perderán completamente la Fe y perderán a muchísimas almas

               Los libros malos abundarán en la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá Iglesias para servir a esos espíritus. Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la Verdadera Fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. Ay de los Príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas sobre riquezas, poner en salvo su autoridad y a dominar con orgullo!. 

               El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa

               Dado el olvido de la Santa Fe en Dioscada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos; todo orden y toda justicia serán pisoteados; no se verán más que homicidios, odio, envidia, mentira y discordia sin amor por la patria y por la familia. 

               El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor verán el Triunfo de la Iglesia de Dios. 

               Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios. 
  
               En el año de 1865 se verá la abominación en lugares santos, en los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio será como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra. 

               Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano; enseguida habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia, se matarán, se asesinarán mutuamente aún dentro de las casas. 




               Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemado y Marsella engullida. Varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se verá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el Pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorarán Mi ayuda y mi intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de Justicia y de Su Gran Misericordia con los justos, mandará a sus Ángeles que mueran todos sus enemigos. 

               De golpe los perseguidores de la Iglesia de Cristo y todos los hombres dados al pecado perecerán y la Tierra quedará como un desierto. Entonces será la Paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la Fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el Temor de Dios.

               Esta paz entre los hombres no será larga: 25 años de abundantes cosechas harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en la Tierra. 

              Un precursor del Anticristo, con sus tropas de muchas naciones, combatirá contra el verdadero Cristo, el único Salvador del mundo; derramará mucha sangre y pretenderá aniquilar el culto a Dios para ser tenido como un Dios. 

               La Tierra será castigada con todo género de plagas; habrá guerras, hasta la última que harán los diez reyes del Anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia; los hijos de la Fe, Mis verdaderos imitadores, creerán en el Amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo!. Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad. 

               La naturaleza clama venganza contra los hombres y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes, temblad, Tierra y vosotros que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente adoráis a vosotros mismos, temblad; pues Dios va a entregarlos a sus enemigos, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo. 

               Durante este tiempo nacerá el Anticristo, de una religiosa hebrea, de una falsa Virgen, que tendrá comunicación con la antigua serpiente, maestra de impureza. Su padre será Obispo. Al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; en una palabra, será el demonio encarnado, lanzará gritos espantosos, hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. Tendrá hermanos, que aunque no sean como él, demonios encarnados, serán hijos del mal; a la edad de 12 años llamará la atención por las ruidosas victorias que alcanzarán. Bien pronto estará cada uno en la cabeza de los ejércitos, asistidos por las legiones del infierno. 

              Se cambiarán las estaciones. La Tierra no producirá mas que malos frutos. Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos que tragarán montañas, ciudades, etc. 

               Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo

               Los demonios del aire, con el Anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad. 

               Yo dirijo una apremiante llamada a la Tierra; llamo a los verdaderos Discípulos del Dios que Vive y Reina en los Cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero salvador de los hombres; llamo a Mis hijos, a Mis verdaderos devotos, a los que se Me han consagrado a fin de que los conduzca a Mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en Mis brazos, los que han vivido de Mi espíritu; finalmente, llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los fieles Discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo.

               Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la Tierra. Id y mostraos como Mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que vuestra Fe sea luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la Gloria de Dios y de la Honra de Jesucristo. Pelead, Hijos de la Luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

               La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado. Pero he ahí a Enoc y Elías llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del anticristo. 

               Ay de los habitantes de la Tierra!. Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales; tempestades que arruinarán ciudades; terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros; llamarán a la muerte, y, por otra parte, la muerte será su suplicio. Correrá la sangre por todas partes ¿quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá; caerá fuego del Cielo y consumirá tres ciudades; el Universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al Verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo; El sol se oscurece; sólo la Fe vivirá.

               He aquí el tiempo: el abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. He aquí la Bestia con sus súbditos, llamándose el Salvador del Mundo. Se retomará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo; será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá, y la Tierra, que llevará tres días en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego; será hundido para siempre, con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno. 

               Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado: Dios será servido y glorificado”.