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domingo, 19 de abril de 2026

JESÚS EL BUEN PASTOR. II Domingo después de Pascua

 

  
      

                       Este Domingo se designa con el nombre popular de "Domingo del Buen Pastor" porque, en la Santa Misa de hoy se lee la canción evangélica del Apóstol San Juan donde nuestro propio Señor se llama de esta manera. Un vínculo misterioso une este texto a nuestro tiempo, porque es en estos días que el Salvador de los hombres, estableciendo y consolidando Su Iglesia, comenzó a darle ese Pastor que tendrá que gobernarla.

                       San Pedro, a quien Jesús resucitado constituyó Cabeza y Pastor de Su Iglesia, nos explica en la epístola de la Santa Misa de hoy, que Cristo es el Pastor de nuestras almas, que eran como ovejas descarriadas. Es Él, Verdadero Dios y Verdadero Hombre, quien ha venido a dar Su Vida por ellas y reunirlas en un solo rebaño: "Llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que, muertos al pecado, viviéramos para la justicia, y por sus heridas hemos sido curados. Porque erais como ovejas descarriadas; más ahora os habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas" (I Carta de San Pedro, cap. 2, vers. 24-25).

                       El Evangelio es el de la parábola del Buen Pastor, que defiende a sus ovejas contra los ataques del lobo y las preserva de la muerte. Es la voz fiel del Padre; Él conoce a cada alma particularmente; Él da Su Vida por Sus ovejas: "Tengo otras ovejas que no son de este redil, y es preciso que Yo las traiga, y oirán Mi voz, y habrá un sólo rebaño y un solo Pastor" (Evangelio de San Juan, cap. 10, vers. 16).

                       Para atraer a las almas hacia Él, el Buen Pastor ha subido al madero de la Cruz. Es allí donde se ofrece como Hostia pura e inmaculada y nos da la salud en Su Oblación sagrada. Ahí nos ha merecido la gracia de una nueva vida.

                       Hoy, como ayer, es a través del Ministerio de los Sacerdotes que Nuestro Señor Jesucristo aplica los Méritos infinitos de Su Sacrificio para la santificación de las almas. Es en el Altar que Sus Ministros realizan el acto perfecto del culto divino y conducen a las ovejas a su Pastor, las alimentan con Su Cuerpo y Su Sangre.


CRISTO BUEN PASTOR
anunciado desde el Antiguo Testamento

                       He aquí que Yo Mismo buscaré Mis ovejas, y las visitaré. Como el pastor pasa revista a su rebaño, cuando se halla en medio de sus ovejas recobradas: así visitaré Yo Mis ovejas, y las libraré de todos los lugares donde fueron dispersadas el día de la nube y de la tempestad. Y las sacaré de los pueblos, y las reuniré de las tierras, y las tornaré a su tierra: y las pastaré en los montes de Israel, en los ríos, y en todos los lugares de la tierra. 

                       Las apacentaré en pastos ubérrimos, y sus pastos estarán en los altos montes de Israel: allí descansarán entre las crecidas hierbas, y serán apacentadas en los abundantes pastos de los montes de Israel. Yo pastaré Mis ovejas, y las haré sestear, dice el Señor. 

                      Lo que había perecido, lo buscaré; y lo que se había extraviado, lo reduciré; y lo que se había quebrado, lo ligaré; y lo que se había debilitado, lo robusteceré; y lo gordo y fuerte, lo guardaré: y las apacentaré con juicio, dice el Señor Omnipotente... 


Profeta Ezequiel, cap. 34


                       Yo Soy el Buen Pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Él huye porque sólo trabaja por el pago y no le importan las ovejas.

                       Yo Soy el Buen Pastor, y conozco Mis ovejas y las mías Me conocen, de igual manera que el Padre Me conoce y Yo conozco al Padre, y doy Mi Vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán Mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor. 


Evangelio de San Juan, cap. 10, vers. 11-16


LA SANTA IGLESIA CATÓLICA
Redil de Cristo; la necesidad del Bautismo
y de la Profesión de la Verdadera Fe


                    ...en manera alguna se ha de pensar que esta estructura ordenada u orgánica del Cuerpo de la Iglesia, se limita o reduce solamente a los grados de la Jerarquía; o que, como dice la sentencia contraria, consta solamente de los carismáticos, los cuales, dotados de dones prodigiosos, nunca han de faltar en la Iglesia. Se ha de tener, eso sí, por cosa absolutamente cierta, que los que en este Cuerpo poseen la sagrada potestad, son los miembros primarios y principales, puesto que por medio de ellos, según el mandato mismo del Divino Redentor, se perpetúan los Oficios de Cristo, Doctor, Rey y Sacerdote. 

                    ...entre los miembros de la Iglesia sólo se han de contar de hecho los que recibieron las aguas regeneradoras del Bautismo, y, profesando la Verdadera Fe, no se hayan separado, miserablemente, ellos mismos, de la contextura del Cuerpo, ni hayan sido apartados de él por la legítima Autoridad a causa de gravísimas culpas. 


Papa Pío XII, Encíclica "Mystici Corporis Christi", pto. 10, 29 de Junio de 1943



martes, 23 de enero de 2024

SÓLO LA RELIGIÓN CRISTIANA ENSEÑA ESA VERDAD PLENA

 


               (...)toda casa que no se apoya sobre una base sólida y segura ruina; toda la inteligencia que no es iluminada por la luz de Dios se aleja más o menos de la plenitud de la verdad; surgen las discordias, aumentan, crece, si la caridad fraternal no afervora los ciudadanos, los pueblos y las naciones.

               Ahora bien, sólo la Religión Cristiana enseña esa Verdad plena, esa justicia perfecta y esa caridad divina que elimina odios, enemistades y peleas; de hecho, sólo ella las recibió en custodia del Divino Redentor, Camino, Verdad y Vida (Jn 14, 6), y con todas las fuerzas debe hacerlas poner en práctica. 

               No hay duda, entonces, de que aquellos que quieren deliberadamente ignorar la Religión Cristiana y la Iglesia Católica, o que se esfuerzan en ponerles obstáculos, debilitan con eso las bases de la Sociedad, o las sustituyen por otras que absolutamente no pueden sostener el edificio de la dignidad, libertad y bienestar humanos.

               Es preciso, pues, volver a los preceptos del Cristianismo, si se quiere formar una sociedad sólida, justa y equitativa. Es perjudicial, es imprudente entrar en conflicto con la Religión Cristiana, cuya duración perenne es garantizada por Dios y probada por la Historia... en un estado sin religión, no puede haber ni rectitud moral ni orden. 

               La Religión es que hace que las almas sean formadas en la justicia, la caridad, la obediencia a las leyes justas; ella condena y proscribe el vicio; induce a los ciudadanos a la virtud, sino que les rige y les regula la conducta pública y privada ; enseña que la mejor distribución de la riqueza no se logra por la violencia y por la revolución, pero mediante normas justas, de modo que el proletario que aún no tenga los medios de vida necesarios y oportunos puede ser elevado a una condición más formal, con feliz solución para las disensiones sociales; de ese modo ella trae un eficaz contribución al buen orden y la justicia, aunque no haya sido creada únicamente para ofrecer y aumentar las comodidades de la vida..."


Papa Pío XII, Carta Encíclica "Meminisse Iuvat", 
14 de Julio de 1958