Mostrando entradas con la etiqueta Santiago Patrón de España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santiago Patrón de España. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de julio de 2026

APÓSTOL SANTIAGO, Glorioso Patrón de España

 


                    Santiago el Mayor fue uno de los tres Discípulos predilectos del Señor; su madre Salomé, pidió a Jesús Nuestro Señor que sus hijos Santiago y Juan ocupasen puestos destacados en Su Reino, momento que Jesús aprovechó para profetizar a ambos hermanos su Martirio; Santiago fue el privilegiado que asistió a la escena de la Transfiguración y que además fue admitido a presenciar la resurrección de la hija de Jairo; pero sin duda, el mayor gesto de amistad que tuvo Cristo con Santiago, fue cuando recibió el encargo de velar cerca del Maestro en la noche de Gethsemaní.

                    Santiago era natural de Betsaida, como Pedro y Andrés, y también como ellos, se dedicaba a la pesca en las aguas del lago de Genesareth, en compañía de su hermano Juan y de su padre Zebedeo. Un día estaban los dos hermanos remendando las redes, cuando acertó a pasar junto a ellos Jesús, y les dijo: "Venid en pos de Mí, Yo os haré pescadores de hombres". Y ellos, dejando las redes y la familia, le siguieron. Impetuosos y ardientes como el rayo, merecieron que el Maestro les bautizase con el nombre de Boanerges, es decir "Hijos del trueno". Cuando el Señor les preguntó si estaban dispuestos a beber Su cáliz, contestaron a una "Podemos", y desde entonces jamás desmintieron su palabra.

                    Después de la Resurrección de Nuestro Señor, Santiago predicó el Evangelio en Judea, Samaría y, según la venerable Tradición, también llegó a España en el año 36; piadosamente se cree que cuando el Apóstol estaba más desfallecido, recibió la visita en carne mortal de la Virgen María, que aún vivía en Jerusalén. Sería la primera Aparición Mariana reconocida, que tuvo lugar a orillas del río Ebro, en la actual Zaragoza, donde se edificó el primero de los muchos templos marianos de la Cristiandad. 

                    El Apóstol, de vuelta a Jerusalén en el año 42-44, sería martirizado por Herodes Agripa, que ordenó que el Discípulo fuese degollado; sus venerables restos serían trasladados a la que fue su patria evangelizada, España. Sus reliquias serían redescubiertas a principios del siglo IX, cerca de Iría, en Compostela (Campo de la estrella). A partir de la Edad Media, el sepulcro que contiene los venerables huesos del Apóstol, se convertiría en uno de los principales Santuarios de peregrinación del Orbe Católico.

                    Según la Tradición, en el transcurso de la Batalla de Clavijo (en la provincia de La Rioja), era el 23 de Mayo de 844, cuando en pleno combate, irrumpió en el campo de batalla la figura del Apóstol montado sobre un brioso caballo blanco, sosteniendo una espada y un estandarte. Inspiradas por la visión, las tropas cristianas lograron una victoria arrolladora (1).

                    El Papa Urbano VIII declaró oficialmente a Santiago Apóstol como el único Patrón de España en el año 1630.


NOTA 

                    1) “Yo, el rey Ramiro, confiando más en la Misericordia de Dios que en la multitud de mi ejército, una vez atravesadas las tierras intermedias, enderecé mi camino a Nájera, de donde pasé a un lugar que se llama Albelda. Pero, entretanto, los sarracenos, conociendo nuestra venida por los rumores que les llegaron, reunieron contra nosotros todos los de aquende el mar; y avisados por cartas y mensajeros los de allende nos acometieron todos con gran multitud y fuerzas muy poderosas […]. 

                    Cayendo muchos de los nuestros a causa de los pecados, maltrechos y heridos los demás, nos dimos a huir y sin orden llegamos al collado que llaman Clavijo […] y estando yo durmiendo, se dignó aparecérseme, en figura corporal, el bienaventurado Santiago […]. 

                    Poseído yo entonces de mayor asombro, que en modo extraordinario me produjeron tales palabras, el bienaventurado apóstol me dijo: […] Buen ánimo y ten valor, pues yo he de venir en tu ayuda y mañana, con el Poder de Dios, vencerás a toda esa gran muchedumbre de enemigos por quienes te ves cercado […] y para que no haya lugar a duda, tanto vosotros como los sarracenos, me veréis sin cesar vestido de blanco, sobre un caballo blanco, llevando en la mano un estandarte blanco […]. 

                    Armada ya y puesta nuestra gente en orden de batalla, entramos en lucha con los sarracenos y el bienaventurado apóstol de Dios se apareció como lo había prometido, instigando a ambos, pero realmente animando a nuestras huestes para el combate, y entorpeciendo y desbaratando a los contrarios”.  (Extraído de los documentos fundacionales del Voto de Santiago)



viernes, 25 de julio de 2025

APÓSTOL SANTIAGO, GLORIOSO PATRÓN DE ESPAÑA

 


                Santiago el Mayor fue uno de los tres Discípulos predilectos del Señor; su madre Salomé, pidió a Jesús Nuestro Señor que sus hijos Santiago y Juan ocupasen puestos destacados en Su Reino, momento que Jesús aprovechó para profetizar a ambos hermanos su Martirio; Santiago fue el privilegiado que asistió a la escena de la Transfiguración y que además fue admitido a presenciar la resurrección de la hija de Jairo; pero sin duda, el mayor gesto de amistad que tuvo Cristo con Santiago, fue cuando recibió el encargo de velar cerca del Maestro en la noche de Gethsemaní.               

               Santiago era natural de Betsaida, como Pedro y Andrés, y también como ellos, se dedicaba a la pesca en las aguas del lago de Genesareth, en compañía de su hermano Juan y de su padre Zebedeo. Un día estaban los dos hermanos remendando las redes, cuando acertó a pasar junto a ellos Jesús, y les dijo: "Venid en pos de Mí, Yo os haré pescadores de hombres". Y ellos, dejando las redes y la familia, le siguieron. Impetuosos y ardientes como el rayo, merecieron que el Maestro les bautizase con el nombre de Boanerges, es decir "Hijos del trueno". Cuando el Señor les preguntó si estaban dispuestos a beber Su cáliz, contestaron a una "Podemos", y desde entonces jamás desmintieron su palabra.

               Después de la Resurrección de Nuestro Señor, Santiago predicó el Evangelio en Judea, Samaría y, según la venerable Tradición, también llegó a España en el año 36; piadosamente se cree que cuando el Apóstol estaba más desfallecido, recibió la visita en carne mortal de la Virgen María, que aún vivía en Jerusalén. Sería la primera Aparición Mariana reconocida, que tuvo lugar a orillas del río Ebro, en la actual Zaragoza, donde se edificó el primero de los muchos templos marianos de la Cristiandad. 

               El Apóstol, de vuelta a Jerusalén en el año 42-44, sería martirizado por Herodes Agripa, que ordenó que el Discípulo fuese degollado; sus venerables restos serían trasladados a la que fue su patria evangelizada, España. Sus reliquias serían redescubiertas a principios del siglo IX, cerca de Iría, en Compostela (Campo de la estrella). A partir de la Edad Media, el sepulcro que contiene los venerables huesos del Apóstol, se convertiría en uno de los principales Santuarios de peregrinación del Orbe Católico.


PATRÓN DE ESPAÑA

               El Patronazgo del Apóstol Santiago sobre España se pierde en la Historia; del siglo VIII es un himno que lo exaltaba como Patrón en el Reino de Asturias. 

               Los Reyes Católicos, en el siglo XV se refieren a él como “luz e Patrón de las Españas, espejo e guiador de los Reyes dellas”.

               Proclamada en España la II República, el espíritu laico que impulsaba la Masonería, hizo que el Gobierno destituyese al Apóstol de su Patronazgo de España; al año siguiente de iniciada la Guerra Civil, el Caudillo Franco firma un Decreto por el cual se reconoce a Santiago como Patrón de la Nación al que se han de rendir los debidos honores y ofrendas...

               "La universal significación que en el orden histórico tiene el Apóstol Santiago se destaca más singularmente en España, lugar de sus predicaciones y deudora de los mejores fastos de su glorioso pasado. En el resurgir de nuestras tradiciones es primordial la que, establecida por los antiguos Reinos, sólo se oscureció en momentos de grosero materialismo. En su consecuencia, dispongo: Artículo primero: Se reconoce como Patrón de España al Apóstol Santiago, declarándose Fiesta Nacional el día veinticinco de Julio de cada año (...). 

               Dado en Villa del Prado, Madrid, a veintiuno de Julio de 1937. Francisco Franco



martes, 25 de julio de 2023

GLORIOSÍSIMO APÓSTOL DE CRISTO Y PATRÓN DE ESPAÑA

     

              Después de la Ascensión de Jesús a los Cielos y de la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en Jerusalén, en el año 30, la “Leyenda Áurea” cuenta que el Apóstol Santiago, hijo de Zebedeo, predicó la palabra evangélica en Judea y en Samaria; y que, posteriormente, vino a predicarla a la Hispania Romana haciendo nueve discípulos, regresando posteriormente  a Jerusalén y dejando aquí a dos discípulos para seguir evangelizando a los hispanos. 

               “después del Tabernáculo, donde Nuestro Señor Jesucristo se halla verdaderamente presente, aunque invisible, después de Palestina que conserva con el Santo Sepulcro los restos de su estancia en la tierra, después de Roma que conserva las tumbas de los gloriosos Apóstoles, Pedro y Pablo, quizá no haya otro lugar en donde se haya congregado a lo largo de los siglos un número de devotos tan grande como la capital histórica de Galicia, Santiago de Compostela, lugar, en que de acuerdo con la tradición antigua, yacen las reliquias del apóstol Santiago”
Papa Pío XII, 24 de Julio de 1940





          En torno al viaje a España del Apóstol Santiago, el Mayor, hay varias tradiciones orales y leyendas. Una de estas, la más común, afirma que desembarcó en la Bética Romana, siguió caminando por la Vía Romana que unía la Itálica con Mérida, continúa a Coimbra y Braga y llega a Iria-Flavia, Padrón, en Galicia.


          Ordena Obispos en Braga, Lugo y Astorga, continúa por la vía romana hacia Zaragoza, en cuya ciudad se le aparece la Virgen María, en carne mortal, sobre un pilar a orillas del río Ebro para fortalecerle y animarle en la Fe Cristiana ante los problemas y dificultades que sufría. Le encarga construir allí un templo en el cual se depositase su imagen. Santiago levanta allí una pequeña capilla con el nombre de Nuestra Señora del Pilar colocando su imagen sobre un pilar. Antes de regresar a Jerusalén, nombra obispo de esta ciudad a su discípulo Atanasio y ordena presbítero a Teodoro.

          Regresa a Jerusalén. En el año 44, las autoridades judías desatan una violenta persecución contra la naciente Iglesia Cristiana, durante la cual muere el Apóstol Santiago cortándole la cabeza con una espada. Sus discípulos recogen su cadáver y lo embarcan con dirección a la Hispania Romana. La nave desembarca misteriosamente en la costa marítima gallega, donde, entonces, reinaba la reina Lupa.

          Informada de ello, la reina manda depositen su cadáver en un carro tirado por una junta de bueyes. Misteriosamente lo llevan a su palacio situado en el monte, llamado Pico Sacro, donde al verlo, se convierte y bautiza. Ordena que su cuerpo sea enterrado donde los bueyes se paren y no puedan tirar más del carro. Cansados se paran definitivamente en el lugar donde actualmente se halla la catedral compostelana. Los nativos excavan una tumba, y allí entierran su cadáver.

          A principios del siglo IX, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo vio durante una noche a una estrella que brillaba grandemente sobre una colina rocosa próxima al río Sar. Se lo cuenta a los demás ermitaños y pastores que perciben lo mismo. Se aproximan y oyen una música lejana misteriosa como de Ángeles. Se lo comunican a Teodoro, Obispo de Iria-Flavia, quien les manifiesta que allí está la mano de Dios.

          Visitan dicho lugar, desbrozan la maleza y encuentran una pequeña tumba, donde hallan tres cadáveres que atribuyen al Apóstol Santiago y a sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio. Llaman a este lugar “Campus Stellae”, (Campo de la Estrella, o Compostela). Comunican dicho hallazgo al rey Alfonso II, el Casto, quien desde Oviedo se traslada a al mismo. El rey manda levantar un pequeño templo de piedra y barro en su honor y un pequeño monasterio para varones.



Arca de plata que custodia los venerables restos del Apóstol de España, en la Catedral de Santiago


          El hallazgo de las reliquias del Apóstol Santiago produjo una enorme alegría y una gran esperanza en toda Cristiandad infundiendo una gran fuerza y poder a los cristianos contra la invasión islámica. El rey Alfonso II, el Casto, comunica dicha noticia al papa León III y al emperador Carlomagno. Monjes y laicos cristianos vienen a ver su tumba para implorarle protección, amparo y vida. Ello lugar al nacimiento de las peregrinaciones a Compostela y a la figura del peregrino.

          Dante, autor de “la Divina Comedia”, en su obra “La Vita Nova”, distingue peregrinos, romeros y palmeros. Llama peregrinos a los que hacen el Camino de Santiago, cuando escribe: “no se entiende por peregrino sino el que va hacia la casa de Santiago o el que vuelve a ella”. La palabra, peregrino es, pues, originaria y propia del Camino de Santiago.

          El primer milagro atribuido al apóstol Santiago tuvo lugar, en el año 845, en la famosa batalla de Clavijo, cerca de Nájera. El rey Ramiro I del Reino Hispano Astur, después de consultar con sus asesores, niega el tributo anual de las “cien doncellas”al califa de Córdoba, Abderamán II, que se lo había reclamado, en virtud de lo pactado con su antecesor el rey Mauregato. Ello ocasiona una lucha entre las fuerzas cristianas e islámicas.

          El primer día de combate, las fuerzas cristianas pierden la batalla. De noche, el rey Ramiro I sueña que el Apóstol Santiago le promete la victoria. Al día siguiente, de muy de mañana, confiado en su palabra, ataca con todas sus fuerzas cristianas a los musulmanes. De repente aparece Santiago, montado en un caballo blanco, llevando una bandera blanca en una mano y una espada centelleante en la otra y combatiendo a los musulmanes a los que derrotan habiendo centenares de muertos y heridos. En recuerdo de esta gesta épica, los reyes de la Reconquista Española establecen el “voto de Santiago” en agradecimiento por esta victoria, que tanto fortalecerá y animará a las tropas cristianas frente a las musulmanas.




HIMNO AL APÓSTOL SANTIAGO

Santo Adalid, patrón de las Españas, amigo del Señor:
defiende a tus discípulos queridos, protege a tu Nación.

Las armas victoriosas del cristiano venimos a templar
en el sagrado y encendido fuego de tu devoto altar.

Firme y segura como aquella columna 
que te entregó la Madre de Jesús;
será en España la Santa Fe Cristiana,
bien celestial que nos legaste tú.

¡Gloria a Santiago, Patrón insigne!
Gratos tus hijos hoy te bendicen.
A tus plantas postrados te ofrecemos
la prenda más cordial de nuestro amor.
Defiende a tus discípulos queridos, protege a tu Nación.



sábado, 12 de octubre de 2019

PROMESA CUMPLIDA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR AL BENDITO APÓSTOL SANTIAGO: "ESTE SITIO PERMANECERÁ HASTA EL FIN DEL MUNDO"




               En la noche del 2 al 3 de Agosto de 1936, a dos semanas de iniciarse la Guerra Civil Española, un avión trimotor Fokker F. VII , de la LAPE (Líneas Aéreas Postales Españolas) militarizado por el bando republicano, recibida orden del Coronel Sandino ( bautizado en El Pilar ), salió del aeródromo militar del Prat de Llobregat para bombardear Zaragoza.

               Se lanzaron cuatro bombas sobre la Basílica, una de 10 kg. y tres de 50 kg. de peso. Una de ellas cayó en la plaza del Pilar; otra, en el río, y las dos últimas impactaron sobre la cubierta de la Iglesia. De estas dos, la primera entró a la basílica por el coreto del Cabildo y la Cámara Angélica (donde se venera a Nuestra Señora sobre el Pilar que le dejó al Apóstol Santiago) y dañó ligeramente una pintura de Goya, y la segunda chocó con una de las pechinas de una cúpula, pero no llego a penetrar en el templo. Sorprendentemente, ninguna de las cuatro hizo explosión.

               El piloto del aparato, según algunas fuentes, fue el alférez Villa Ceballos, apodado el Negus (muerto poco después en el frente de batalla). Según éste, el avión contaba con dos bombas más, pero al ver que ninguna de las cuatro que había tirado hizo explosión, su extrañeza y su asombro fueron tales que regresó a Barcelona. Otras fuentes (Luis Sorando, el “bombardeo” del Pilar. Heraldo de Aragón, 27 de Octubre de 1990) señalan que el piloto era Manuel Gayoso Suárez, que había obtenido su título de piloto militar en 1922 con la 4ª promoción siendo soldado de ingenieros, y durante la Guerra de Marruecos había participado en numerosas misiones.




               Todas las otras bombas arrojadas a Zaragoza antes y después explotaron, excepto las cuatro que se lanzaron contra la Basílica. Sin embargo, los republicanos no volvieron a repetir la hazaña de bombardear el Pilar. El director del Parque de Artillería de Zaragoza analizó la bomba caída en la plaza –la única que quedó entera para poderla estudiar- y habló de un error de fabricación: “la espoleta funcionó, su aguja hirió y dio fuego a la cápsula fulminante, principio de la cadena… que estaba completa (pólvora, cebo y multiplicador), pero su orden cuando la vimos, no era el debido, ya que a continuación de la pólvora venía el multiplicador y a lamitad de éste, el cebo de nitro, que aparecía intacto”. Otros expertos han asegurado que las bombas se lanzaron a unos 150 o 200 metros de altura y no a más de menos 300 metros, que era el mínimo para que hicieran explosión.







jueves, 25 de julio de 2019

SEÑOR SANTIAGO, PATRÓN DE ESPAÑA

   
              Después de la Ascensión de Jesús a los Cielos y de la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en Jerusalén, en el año 30, la “Leyenda Áurea” cuenta que el Apóstol Santiago, hijo de Zebedeo, predicó la palabra evangélica en Judea y en Samaria; y que, posteriormente, vino a predicarla a la Hispania Romana haciendo nueve discípulos, regresando posteriormente  a Jerusalén y dejando aquí a dos discípulos para seguir evangelizando a los hispanos. 

               “después del Tabernáculo, donde Nuestro Señor Jesucristo se halla verdaderamente presente, aunque invisible, después de Palestina que conserva con el Santo Sepulcro los restos de su estancia en la tierra, después de Roma que conserva las tumbas de los gloriosos Apóstoles, Pedro y Pablo, quizá no haya otro lugar en donde se haya congregado a lo largo de los siglos un número de devotos tan grande como la capital histórica de Galicia, Santiago de Compostela, lugar, en que de acuerdo con la tradición antigua, yacen las reliquias del apóstol Santiago”
Papa Pío XII, 24 de Julio de 1940






          En torno al viaje a España del Apóstol Santiago, el Mayor, hay varias tradiciones orales y leyendas. Una de estas, la más común, afirma que desembarcó en la Bética Romana, siguió caminando por la Vía Romana que unía la Itálica con Mérida, continúa a Coimbra y Braga y llega a Iria-Flavia, Padrón, en Galicia.


          Ordena obispos en Braga, Lugo y Astorga, continúa por la vía romana hacia Zaragoza, en cuya ciudad se le aparece la Virgen Maria, en carne mortal, sobre un pilar a orillas del río Ebro para fortalecerle y animarle en la fe cristiana ante los problemas y dificultades que sufría. Le encarga construir allí un templo en el cual se depositase su imagen. Santiago levanta allí una pequeña capilla con el nombre de Nuestra Señora del Pilar colocando su imagen sobre un pilar. Antes de regresar a Jerusalén, nombra obispo de esta ciudad a su discípulo Atanasio y ordena presbítero a Teodoro.

          Regresa a Jerusalén. En el año 44, las autoridades judías desatan una violenta persecución contra la naciente Iglesia Cristiana, durante la cual muere el apóstol Santiago cortándole la cabeza con una espada. Sus discípulos recogen su cadáver y lo embarcan con dirección a la Hispania Romana. La nave desembarca misteriosamente en la costa marítima gallega, donde, entonces, reinaba la reina Lupa.

          Informada de ello, la reina manda depositen su cadáver en un carro tirado por una junta de bueyes. Misteriosamente lo llevan a su palacio situado en el monte, llamado Pico Sacro, donde al verlo, se convierte y bautiza. Ordena que su cuerpo sea enterrado donde los bueyes se paren y no puedan tirar más del carro. Cansados se paran definitivamente en el lugar donde actualmente se halla la catedral compostelana. Los nativos excavan una tumba, y allí entierran su cadáver.

          A principios del siglo IX, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo vio durante una noche a una estrella que brillaba grandemente sobre una colina rocosa próxima al río Sar. Se lo cuenta a los demás ermitaños y pastores que perciben lo mismo. Se aproximan y oyen una música lejana misteriosa como de ángeles. Se lo comunican a Teodoro, obispo de Iria-Flavia, quien les manifiesta que allí está la mano de Dios.

          Visitan dicho lugar, desbrozan la maleza y encuentran una pequeña tumba, donde hallan tres cadáveres que atribuyen al apóstol Santiago y a sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio. Llaman a este lugar “Campus Stellae”, (Campo de la Estrella, o Compostela). Comunican dicho hallazgo al rey Alfonso II, el Casto, quien desde Oviedo se traslada a al mismo. El rey manda levantar un pequeño templo de piedra y barro en su honor y un pequeño monasterio de monjes.



Arca de plata que custodia los venerables restos del Apóstol de España, en la Catedral de Santiago


          El hallazgo de las reliquias del apóstol Santiago produjo una enorme alegría y una gran esperanza en toda Cristiandad infundiendo una gran fuerza y poder a los cristianos contra la invasión islámica. El rey Alfonso II, el Casto, comunica dicha noticia al papa León III y al emperador Carlomagno. Monjes y laicos cristianos vienen a ver su tumba para implorarle protección, amparo y vida. Ello lugar al nacimiento de las peregrinaciones a Compostela y a la figura del peregrino.

          Dante, autor de “la Divina Comedia”, en su obra “La Vita Nova”, distingue peregrinos, romeros y palmeros. Llama peregrinos a los que hacen el Camino de Santiago, cuando escribe: “no se entiende por peregrino sino el que va hacia la casa de Santiago o el que vuelve a ella”. La palabra, peregrino es, pues, originaria y propia del Camino de Santiago.

          El primer milagro atribuido al apóstol Santiago tuvo lugar, en el año 845, en la famosa batalla de Clavijo, cerca de Nájera. El rey Ramiro I del Reino Hispano Astur, después de consultar con sus asesores, niega el tributo anual de las “cien doncellas”al califa de Córdoba, Abderamán II, que se lo había reclamado, en virtud de lo pactado con su antecesor el rey Mauregato. Ello ocasiona una lucha entre las fuerzas cristianas e islámicas.

          El primer día de combate, las fuerzas cristianas pierden la batalla. De noche, el rey Ramiro I sueña que el apóstol Santiago le promete la victoria. Al día siguiente, de muy de mañana, confiado en su palabra, ataca con todas sus fuerzas cristianas a los musulmanes. De repente aparece Santiago, montado en un caballo blanco, llevando una bandera blanca en una mano y una espada centelleante en la otra y combatiendo a los musulmanes a los que derrotan habiendo centenares de muertos y heridos. En recuerdo de esta gesta épica, los reyes de la Reconquista Española establecen el “voto de Santiago” en agradecimiento por esta victoria, que tanto fortalecerá y animará a las tropas cristianas frente a las musulmanas.




HIMNO AL APÓSTOL SANTIAGO

Santo Adalid, patrón de las Españas, amigo del Señor:
defiende a tus discípulos queridos, protege a tu Nación.

Las armas victoriosas del cristiano venimos a templar
en el sagrado y encendido fuego de tu devoto altar.

Firme y segura como aquella columna 
que te entregó la Madre de Jesús;
será en España la Santa Fe Cristiana,
bien celestial que nos legaste tú.

¡Gloria a Santiago, Patrón insigne!
Gratos tus hijos hoy te bendicen.
A tus plantas postrados te ofrecemos
la prenda más cordial de nuestro amor.
Defiende a tus discípulos queridos, protege a tu Nación.