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sábado, 18 de enero de 2025

TE AMARÉ CUANTO DEBES SER AMADA

 


               "He aquí que Tú eres dichosa entre las mujeres, íntegra entre las recién paridas, Señora entre las doncellas, Reina entre las hermanas. He aquí que desde ese momento Te dicen feliz todas las gentes, Te conocieron feliz las celestes Virtudes, Te adivinaron feliz los Profetas todos y celebran Tu felicidad todas las naciones. Dichosa Tú para mi fe, dichosa Tú para mi alma, dichosa Tú para mi amor, dichosa Tú para mis predicciones y predicaciones. 

              Te predicaré cuanto debes ser predicada, Te amaré cuanto debes ser amada, Te alabaré cuanto debes ser alabada, Te serviré cuanto hay que servir a Tu Gloria. Tú, al recibir sólo a Dios, eres posterior al Hijo de Dios; Tú, al engendrar a un tiempo a Dios y al hombre, eres antes que el hombre hijo, al cual, al recibirle solamente al venir, recibiste a Dios por huésped, y al concebirle tuviste por morador, al mismo tiempo, al hombre y a Dios. 

              En el pasado eres limpia para Dios, en el presente tuviste en Ti al hombre y a Dios, en el futuro serías Madre del hombre y de Dios; alegre por Tu Concepción y Tu virginidad, contenta por Tu descendencia y por Tu pureza y fiel a Tu Hijo y a Tu Esposo. Conservas la fidelidad a Tu Hijo, de modo que ni Él mismo tenga quien le engendre; y de tal modo conservas fidelidad a Tu esposo, que Él mismo Te conozca como Madre sin concurso de varón. 

               Tanto eres digna de Gloria en Tu Hijo cuanto desconoces todo concurso de varón, habiendo sabido lo que debías conocer, docta en lo que debías creer, cierta en lo que debías esperar y confirmada en lo que tendrías sin pérdida alguna. Amén".


San Ildefonso de Toledo



sábado, 16 de febrero de 2019

NO DISMINUYA JAMÁS SU DOMINIO SOBRE MÍ Acto de entrega a Nuestra Señora la Purísima Virgen María




               "Postrado a Tus pies, ¡oh Virgen única, Madre de Dios!, ¡Oh Cooperadora de la Encarnación de mi Dios!, yo, siervo de Tu Hijo, Te ruego me concedas el unirme firmemente a Dios y a Ti, el someterme a Tu Hijo y a Ti, el seguir a Tu Hijo y a Ti. A Él como a mi Creador; a Ti como a la Madre de mi Creador; a Él como al Señor de los Ejércitos, a Ti como a la Sierva del Dueño de todas las cosas; a Él como a Dios, a Ti como a la Madre de Dios; a Él como a Redentor; a Ti, como el instrumento de mi redención... 

                Si yo soy Tu siervo, es porque Tu Hijo es mi Señor. Tú eres mi Soberana, porque eres la Esclava de mi Señor. Yo soy siervo de la Sierva de mi Señor, porque Tú, mi Soberana, eres la Madre de mi Señor. ¡Oh Jesús, que yo pueda servir a Tu Madre de forma que pueda demostrarte que estoy a Tu servicio! 

                Reina Ella sobre mí, para que yo esté seguro de agradarte a Ti. No disminuya jamás Su dominio sobre mí para que eternamente seas Tú mi Señor... 

                Si deseo llegar a ser el siervo fiel de la Madre, es para ser siervo fiel del Hijo. Si quiero servir a Su Madre, es para que el Hijo sea mi Señor. Para demostrar que estoy al servicio del Señor, doy como prueba el dominio que Su Madre ejerce sobre mí..., porque servir a Su Esclava es servir al Señor, y redunda en honor del Hijo todo lo que se concede a la Madre, como se convierten en honor del Rey los homenajes de sumisión a la Reina.

                ¡Con qué entusiasmo deseo ser siervo de esta Soberana! ¡Con qué fidelidad me quiero someter a Su yugo!, ¡Con qué perfección intento ser dócil a sus mandatos!, ¡Con qué ardor trato de no sustraerme a Su dominio! ¡Con qué avidez deseo de no dejar de estar nunca en el número de Sus verdaderos siervos! Séame pues concedido el servirla por deber; que sirviéndola merezca Sus favores y pueda ser siempre irreprensible siervo Suyo."


San Ildefonso, Cardenal de Toledo