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martes, 3 de marzo de 2026

"...EN MI CORAZÓN PUEDE DESCANSAR SU ADORADA CABEZA"

 



                    "La Santa más estimada, más admirada y más invocada en el siglo xx , no es, como se hubiera podido esperar, una religiosa consagrada al apostolado activo más caritativo, sino una joven monja, entrada en el Carmen a los quince años,'muerta a los veinticuatro, y que no hizo sino rezar, obedecer y sufrir. No cuidó a los apestados, a los pobres, a los enfermos ni a los ancianos; no salvó a Francia como Juana de Arco, no hizo volver el Papado de Avignon a Roma como santa Catalina de Sena, no ejecutó obras portentosas y, no obstante, he aquí que ejerce en el mundo entero una influencia moral incomparable... Santa Teresita del Niño Jesús, escogió la vida silenciosa y claustral del Carmelo más bien que la vida de Misionera, porque creía con todas las fuerzas de su alma, que esta vida contemplativa y mortificada es, aunque buenas las dos, más útil a la Iglesia.

                    Esta devoción a la Santa Faz es de importancia del todo capital; por ella la piedad de Santa Teresita es tradicional, sus más importantes y extensas raíces parten a través de los Evangelios y llegan hasta las más antiguas profecías del Antiguo Testamento. Es ésta una de las pruebas más incontestables de que esta espiritualidad, este Caminito de Infancia, extendiéndose a todos los lugares y épocas, es eminentemente Católico.

                    Puede desgraciadamente temerse que gran número de almas superficiales sólo retendrán del espíritu de Santa Teresita su devoción a la Infancia de Jesús, olvidando o descuidando el culto que ella profesó a la Pasión y a la ensangrentada Faz del Mesías..."


Extraído de "Santa Teresita de Lisieux: Un renacimiento espiritual",
escrito por el Padre Henri Petitot, O.P.


ORACIÓN DE DESAGRAVIO 
A LA SANTA FAZ
Compuesta por Santa Teresita

               ¡Oh Jesús!, que en Tu cruel Pasión has sido el oprobio de los hombres y Varón de Dolores, venero Tu Divina Faz, en el cual brilla la hermosura y la suavidad de la Divinidad y que por mí, se ha convertido como en el rostro de un leproso.

               Pero bajo estos rasgos desfigurados  reconozco Tu Amor Infinito y ardo en el deseo de amarte y hacer que todos los hombres Te amen.

               Las lágrimas que fluyeron tan abundantemente de Tus ojos, me parecen perlas preciosas que recojo a fin de comprar con su valor infinito las almas de los pobres pecadores.

               ¡Oh Jesús!, Tu Santa Faz es la única belleza que encanta a mi corazón; yo Te suplico que imprimas Tu Santo Rostro en mi corazón  y me inflames de Tu Amor para que me consuma rápidamente, y pronto pueda ver Tu Gloriosa Faz en el Cielo. Amén.



martes, 24 de febrero de 2026

LA FAZ DE JESUCRISTO, poderosa arma contra Satanás

 

Oh, Faz adorable, que haces 
estremecer a los demonios, 
ten misericordia de nosotros



                    Adoremos la adorable Faz de Jesús, ante quien debe doblarse toda rodilla, en el Cielo, en la Tierra y en el Infierno, que permite a los demonios acercársele y contemplar Sus rasgos. 

                    Bajo el velo de humanidad, Su Divinidad sólo tiene que manifestarse por sí Misma, bastando un momento para arrojar a los enemigos de Dios y a todos los injustos al abismo. 

                    Jesús quiso ser tentado por el Demonio, quiso someterse a sus asaltos. La Luz Increada no tuvo miedo de estar a menudo en presencia del Ángel de las tinieblas. En el desierto el Tentador se le acercó, y sugirió al Divino Penitente las tres tentaciones que tienen como origen la triple concupiscencia del orgullo, del amor a las cosas terrenas, y de la sensualidad. 

                    Jesús no las combatió con nada, excepto dulzura y paciencia. Se opuso a ellas con calma, energía y dignidad, con una mirada de Sus ojos, con una palabra salida de Su boca divina.  A menudo tendrá ocasión de expulsar al espíritu impuro fuera de los cuerpos de los poseídos, y fuera de las almas de los pobres pecadores, su forma de actuar será siempre la misma.  

                    Quiere enseñarnos que mientras permanezcamos en la tierra, tendremos que luchar contra esto "un león rugiente que siempre busca a quien devorar". Si se trató con rigor al Maestro, igual debe ser con el discípulo. ¡Acaso los Santos no soportaron la tentación en proporción a la altura de Santidad que habían alcanzado!. 

                    La tentación no es un pecado. El pecado consiste en una voluntad perversa y en el consentimiento; la voluntad siempre permanece libre. El Diablo siempre merodeará el corazón con ruidosos rugidos, él no puede entrar en él, y enlodar su pureza, a menos que se lo permitamos voluntariamente.

                    ¿Cuál es el requisito, Oh mi Dios, a fin de no sucumbir?. Desconfiar de las criaturas, confiar en Vuestra Gracia, recurrir a vuestro Poder: "Señor, muéstranos Tu Santa Faz y seremos salvos". 

                    Oh Buen Jesús, a la hora del peligro, al momento en que las aguas de la iniquidad están a punto de desbordar mi corazón, mostradme Vuestra Faz Divina; y el Demonio, desarmado y vencido, volará lleno de confusión a sus oscuros abismos: Ostende Faciem Tuam, et salvi erimus. 

                    Es a la hora del peligro que los polluelos se refugian bajo las alas de su madre, y las ovejas bajo el cayado de su Pastor. Cuando no encontramos reposando en los pastos del Señor, nada tenemos que temer a los dardos del Enemigo; por un momento, podemos olvidarnos de él cuando nos viene toda ayuda; pero de repente, dejemos se nos presente el Enemigo, y es entonces cuando nos apresuraremos a arrojarnos al Seno del Padre, quien puede defendernos. 

                    Armados con el pensamiento que estamos bajo la Mirada de Dios, como buenos soldados combatiremos bajo la mirada de su líder, probaremos a Dios nuestra fidelidad y amor, lucharemos contra el Enemigo, venceremos sus tramas alejándonos del pecado y de las ocasiones que nos conducen a él.  

                    Contra las tentaciones de orgullo, el alma Cristiana sólo tiene que considerar la Faz de su Dios cubierta de oprobios, ensangrentada y desfigurada, a fin de expiar las rebeliones de su criatura culpable, contra las tentaciones de sensualidad, sólo tiene que pensar en sus sufrimientos, contra las tentaciones de apego a los bienes mundanos, sólo tiene que contemplar a Cristo desnudo sobre la Cruz, y ante tal vista, ¿quién no se sentirá fortalecido a luchar el buen combate del Señor?.

                    Una vez se le apareció el Demonio a uno de los Siervos de Cristo, quien ya le había infringido la más de las ignominiosas derrotas. San Martín se encontraba en oración, en su celda. De repente se miró bañado en una luz púrpura; seguido vio ante sus ojos a un personaje resplandeciente de luz, de rostro sereno y aire gozoso, envuelto en traje real, su frente coronada con una diadema. "Martín", "Soy Cristo, adórame". El Santo se detuvo y reflexionó un momento: "Mi Señor Jesús", respondió, "¿acaso no me anunciaste que Te aparecería vestido de púrpura y coronado con una diadema?. Por mi parte, si no Te veo con el Rostro bajo lo que sufriste, con Tus estigmas y Tu Cruz, no creeré que eres Tú". Ante estas palabras, el fantasma se desvaneció. 

                    Si deseamos poner al Demonio a volar, recordemos entonces de la Pasión de Nuestro Señor, y contemplemos Su Santa Faz desfigurada por el pecado. 


Jaculatoria para repetir a lo largo de hoy...

Christo igitur passo in carne, 
et vos eadem cogitationi armamini 
(I Pedro, 1,4) 

Armémonos contra el Demonio 
con el pensamiento de Cristo crucificado.


Tomado del libro "Un mois en l'honneur de la Sainte Face",
por el Sacerdote Jean-Baptiste Fourault, 
editado por vez primera en 1903


martes, 17 de febrero de 2026

ABRE BIEN TUS OJOS Y MIRA EL ROSTRO DE JESÚS; Festividad de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo

 


                    La Fiesta de la Santa Faz se celebra hoy, Martes previo al Miércoles de Ceniza: así lo pidió el Cielo y de esta manera lo confirmó el Papa Pío XII el 17 de Abril de 1958; autorizó además, el mismo Pontífice, la Misa de la Santa Faz de Jesús, para todas las diócesis y órdenes religiosas que pidiesen el Indulto de Roma para celebrarla. Las Revelaciones privadas que recibiera la carmelita Sor María de San Pedro a mediados del siglo XIX, así como posteriormente la Madre María Pierina de Micheli, en la década de 1930, habían sido la antesala de esta aprobación de la Iglesia al culto de la Santa Faz de Nuestro Señor.

                    Históricamente, el origen de la devoción a la Santa Faz es el culto tributado al Divino Rostro de Nuestro Señor; se remonta al memorable día del Viernes Santo, cuando cargado con la Cruz, Nuestro Señor ascendía a la cima del Gólgota; la piadosa tradición nos ha enseñado que Verónica, al ver pasar a Jesús camino del Calvario se acercó a él pasando entre los soldados y le enjugó el Rostro con su velo, en el que quedó su Santa Faz impresa de forma milagrosa. 

                    En la Edad Media, la devoción por la Santa Faz de Nuestro Señor, pasará a la posteridad como la VI estación del Vía Crucis, impulsada por los Franciscanos, cuyo Superior General, San Buenaventura, el "Doctor seráfico",  dedicaría profundos elogios y súplicas sobre el Rostro de Cristo. En esa misma época, grandes místicas como Santa Gertrudis y Santa Matilde conocieron y divulgaron tan piadosa vía de santificación.

                    La tradición del velo de la Verónica, aquél bendito lienzo donde se imprimió el Rostro de Jesús, inspiró a muchas almas para forjar una profunda espiritualidad, que tuvo sus inicios en Francia; ese fervor se transmitiría y crecería con los siglos, hasta tiempos actuales, donde el auge devocional sería manifiesto en el siglo XIX, por el fecundo apostolado de León Papin Dupont. Este caballero nacido en la isla de la Martinica, se encendió en la devoción hacia el Rostro de Cristo tratando con una tornera carmelita, Sor María de San Pedro, del Monasterio de Tours, gran devota de la Santa Faz y que al parecer tuvo revelaciones privadas al respecto entre 1844 y 1847. Dupont, viudo a los 46 años, y habiendo perdido también a su única hija, consagró su vida a la oración y a las obras de misericordia. Tres años después de la muerte de  la monja carmelita, Dupont se consagró al apostolado de la Santa Faz. Erigió un oratorio en su casa donde se veneraba una reproducción de la Santa Faz de Roma; el piadoso varón mantenía una lámpara de vigilia, encendida día y noche ante una imagen de la Santa Faz.

                    Lo que empezó como una empresa privada, gracias al entusiasmo y a la vida cristiana de piedad y virtud de su promotor, se convirtió en centro de espiritualidad y de reforma de vidas. Multitud de personas visitaban y escribían a la casa de Dupont y él las atendía bajo el cuadro de la Santa Faz hablándoles del amor de Dios y de la necesidad de reparación. 

                    En 1851, Dupont fundó la Archicofradía de la Santa Faz en Tours pero muy pronto se extendió por toda Francia; el 26 de Abril de 1885, Luis Martín (Padre de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz) inscribió a toda su familia en dicha Cofradía, por lo que se entiende que Santa Teresita al entrar en la vida religiosa, tomara dicha devoción como parte de su nombre como esposa de Cristo.




SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
Y SU DEVOCIÓN POR LA SANTA FAZ

                    "Comprendí como nunca dónde se encuentra la gloria verdadera... Aquel, cuyo reino no es de este mundo, me evidenció que la única realeza codiciable consiste en querer ser desconocido y estimado en nada, en poner nuestro contento en el propio menosprecio. ¡Ah! Deseaba que mi rostro ,como el de Jesús, estuviera escondido a todos los ojos, que nadie me conociera en el mundo; amaba el padecer y el ser olvidada… ¡Qué gracias me ha concedido la Santa Faz en mi vida!...

                    ¡Jesús! Tu imagen inefable es el astro que guía mis pasos. Tú lo sabes bien. Tu dulce Rostro es aquí en la tierra mi paraíso. Mi amor descubre los encantos de Tus ojos embellecidos por el llanto. 

                    Cuando contemplo Tus dolores sonrío a través de mis lágrimas. Deseo vivir ignorada y solitaria para consolar Tu belleza; esa belleza que se oculta en Tu Faz bajo el misterio del dolor y que tan fuertemente me atrae a Ti. 

                    Tu Faz es mi sola patria; Ella es mi Reino de Amor, mi prado risueño, mi dulce sol de cada día. Ella es el lirio del valle, cuyo perfume misterioso consuela mi afligida alma y le hace gustar la paz de los Cielos. Ella es mi reposo, mi dulzura y mi melodiosa lira. 

                    Tu Rostro, dulce Salvador, es el divino ramillete de mirra que yo quiero guardar en mi corazón. Tu Faz es mi sola riqueza, no quiero nada fuera de ella. 

                    Jesús yo me asemejaré a Ti, y oculta entre los pliegues del velo de la Verónica, atravesaré la vida desapercibida de las criaturas". 


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz



martes, 27 de enero de 2026

LA FLECHA DE ORO PARA HERIR SU CORAZÓN

 

                   La Devoción a la Santa Faz inspiró toda una espiritualidad, sobre todo en Francia; allí en la ciudad de Tours, la Venerable Sor María de San Pedro, carmelita descalza, mística, tuvo diferentes visiones y conversaciones con Nuestro Señor y la Santísima Virgen, en los que la instaron a difundir la Devoción a la Santa Faz de Jesús, en reparación por los muchos insultos que sufrió Jesucristo Nuestro Señor en Su Santa Pasión. 

                  El 24 de Noviembre de 1843, Nuestro Señor le advirtió: "La Tierra está repleta de crímenes. La violación de los primeros tres Mandamientos de Dios ha molestado a Mi Padre. El Santo Nombre de Dios ha sido blasfemado, y el Santo Día del Señor profanado, saturado de cantidad de iniquidades. Estos pecados se han acumulado hasta el Trono de Dios y han provocado Su Ira, la cual estallará pronto si Su Justicia no es apaciguada. Jamás han llegado estos crímenes a tal punto".

                   Anteriormente, el 24 de Agosto de 1843, Sor María de San Pedro había recibido una revelación especial de Nuestro Señor: "Él me abrió Su Corazón, y juntando allí las fuerzas de mi alma, se dirigió a mí con estas palabras: "Mi Nombre es blasfemado en todas partes. Hasta los niños Me blasfeman". Él me hizo entender que este espantoso pecado lastima penosamente Su Divino Corazón más que cualquier otro. Por medio de la blasfemia el pecador maldice el Rostro de Dios, lo ataca abiertamente, anula la Redención y pronuncia su propia condenación y juicio. La blasfemia es una flecha envenenada que siempre lastima Su Divino Corazón..."




Díptico diseñado para poder ser impreso a doble cara;
se recomienda su copia y difusión, sin fines comerciales



                   "El Salvador me hizo entender que Su Justicia estaba enormemente irritada por los pecados de la humanidad, pero particularmente contra aquellos que directamente ultrajan la Majestad de Dios, esto es: el ateísmo, las blasfemias y la profanación del Domingo y los Días Santos. Nuestro Señor me dijo: Los verdugos Me crucificaron un Viernes, los Cristianos Me crucifican el Domingo.

                   Él me dijo que desea darme una Flecha de Oro con la cual herir con delicias su Corazón y sanar esas heridas infligidas por la malicia de los pecadores. Este es el origen de la oración que conocemos, La Flecha de Oro: Que el más santo, más sagrado, más adorable, más incomprensible e inefable Nombre de Dios, sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la tierra y bajo la tierra, por todas las criaturas de Dios y el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.

                   Nuestro Señor dijo que esta oración desencadena un torrente de gracia para los pecadores. En estos Mensajes del Cielo, se le pidió a Sor María de San Pedro hacer una Comunión de reparación por la profanación dominical (Pecado contra el Tercer Mandamiento). Sor María de San Pedro escribe: "Nuestro Señor me ordenó comulgar los Domingos por estas tres intenciones particulares: en espíritu de expiación por todas las tareas prohibidas que se hacen los Domingos, que como día de observancia debe ser santificado. Para apaciguar la Justicia Divina que estaba a punto de descargarse a causa de la profanación de los días de guardar. Para implorar la conversión de aquellos pecadores que profanan los Domingos, y para lograr la terminación del trabajo dominical prohibido.

                   Nuestro Señor desea que Su Divino Rostro sea ofrecido como objeto exterior de adoración a todos Sus hijos que se asociaran a esta Obra de Reparación. Su Divino Rostro es la Imagen misma de Dios".

                  "Ofrécelo -le decía Nuestro Señor- incesantemente a Mi Padre por la salvación de tu país. El tesoro de Mi Divino Rostro en sí Mismo posee un valor tan extraordinario que por medio de Él todos los asuntos de Mi Casa se arreglan rápidamente. Si supieras cuánto complace a Mi Padre ver Mi Rostro. Regocíjate, hija Mía, porque se acerca la hora en que nacerá la Obra más bella bajo el Sol". 



martes, 30 de diciembre de 2025

OFRECE MI ROSTRO POR LA SALVACIÓN DE TU PAÍS


                    "Ofrece incesantemente Mi Rostro a Mi Padre por la salvación de tu país. El tesoro de Mi Divino Rostro en sí mismo posee un valor tan extraordinario que por medio de Él todos los asuntos de Mi Casa se arreglan rápidamente. Si supieras cuánto complace a Mi Padre ver Mi Rostro. Regocíjate, hija Mía, porque se acerca la hora en que nacerá la Obra más bella bajo el sol". 


Revelación de Nuestro Señor a la mística carmelita Sor María de San Pedro



                    Ese Rostro, venerado por los Patriarcas, deseo de los Ángeles, delicia del Cielo, fue profanado por escupitajos de bocas viles, golpeado por los inhumanos, y como para aumentar la mofa, fue cubierto por un velo por los sacrílegos.

                    El Rostro del Señor de toda la creación fue golpeado como si fuese un esclavo. Y Él, con semblante sereno, hablando suavemente, gentilmente amonestó a uno de los sirvientes del Alto Sacerdote que le había golpeado: "Si he dicho mal, dime dónde he errado; si en cambio he dicho bien, ¿por qué me golpeas?"dice: “Mira el Rostro de tu Cristo, oh! alma cristiana, y no levantes tus ojos sin lágrimas por Sus tormentos, ni eleves tu corazón contrito sin compasión y mira cuánta aflicción Él soporta para buscarte, para encontrarte. 

                    Abre bien tus ojos y mira el Rostro de Jesús. 

                    ¡Escúchalo atentamente! Si en medio del inexpresable sufrimiento, Él pronuncia una palabra, escóndela como el más preciado tesoro en un cofre de tu corazón". 


San Buenaventura



martes, 4 de marzo de 2025

FESTIVIDAD DE LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 



               El abogado y fotógrafo aficionado, Secondo Pía, después de haber obtenido el permiso del Rey Vittorio Emanuele para realizar las primeras fotografías de la Sábana Santa de Turín, tuvo una gran sorpresa en el cuarto de revelado: el 28 de Mayo de 1898, comprobó que en la imagen en negativo de la Sábana Santa, aparecía majestuosamente una imagen en positivo, con extraordinaria claridad y detalle. Así entendió que la imagen representada en la tela constituye un auténtico negativo.

                Unos cincuenta años antes que el fotógrafo Pía viera el Rostro de la Sábana Santa, el mismo Jesucristo se manifestó en la ciudad francesa de Tours a una sencilla carmelita descalza, Sor María de San Pedro y de la Sagrada Familia, para manifestarle Su deseo de ser reparado y consolado en Su Santa Faz. Así, el 24 de Noviembre de 1843, Nuestro Señor le advierte:

               “La Tierra está repleta de crímenes. La violación de los primeros tres Mandamientos de Dios ha molestado a Mi Padre. El Santo Nombre de Dios ha sido blasfemado, y el Santo Día del Señor profanado, saturado de cantidad de iniquidades. Estos pecados se han acumulado hasta el Trono de Dios y han provocado Su Ira, la cual estallará pronto si Su Justicia no es apaciguada. Jamás han llegado estos crímenes a tal punto”.



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              En estos comunicados del Cielo, Nuestro Señor le pidió a Sor María de San Pedro hacer una Comunión de Reparación por la profanación dominical... Sor María de San Pedro escribe:

              “... Nuestro Señor me ordenó comulgar los Domingos por estas tres intenciones particulares:

             1) En espíritu de expiación por todas las tareas prohibidas que se hacen los domingos, que como día de observancia debe ser santificado.

             2) Para apaciguar la Justicia Divina que estaba a punto de descargarse a causa de la profanación de los días de guardar.

             3) Para implorar la conversión de aquellos pecadores que profanan los domingos, y para lograr la terminación del trabajo dominical prohibido”.

               El 11 de Octubre de 1845, Nuestro Señor insistió en la importancia de hacer reparación a Su Santa Faz. En ese día Nuestro Señor le dijo a Sor María de San Pedro:

               “Busco Verónicas para enjugar y venerar Mi Divina Faz, la cual tiene pocos adoradores

               La Fiesta de la Santa Faz se celebra hoy, Martes previo al Miércoles de Ceniza. Así lo pidió el Cielo y de esta manera lo confirmó el Papa Pío XII el 17 de Abril de 1958; autorizó además el Pontífice la Misa de la Santa Faz de Jesús, para todas las Diócesis y Órdenes Religiosas que pidiesen el Indulto de Roma para celebrarla.



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               En estos días, nunca faltan las burlas y ataques contra la Realeza de Jesús, la Inocencia misma, que será otra vez traicionado, en medio de un populacho blasfemo y que se jacta de su pecado; Jesús, volverá a ser Rey de burlas, una vez más, Su Santa Faz será escupida por aquellos que debieran besarlo... Sus virginales carnes, flageladas de nuevo sin piedad por los pecados de impureza, en medio de un falso canto a la libertad que no es más que un látigo que esclaviza al hombre y lo somete a sus más bajos instintos.

               Ahora, procura continuar a lo largo del día, en la intimidad con Jesús y duélete, no por besos traidores que seguro nunca le has querido dar, pero sí de tantos besos como debiste darle con más amor. Besa Su Santa Faz por tantos que no lo hacen y ni lo harán nunca; ámale por aquellos que no lo hacen y finalmente, promete a Jesús Nuestro Señor que seguirás consolándolo por todos los que andan apartados de Él.



martes, 29 de octubre de 2024

LA FAZ DE JESÚS Y MAGDALENA

 

Oh, Faz adorable, cuya modestia 
y dulzura atrajo a justos y pecadores, 
ten piedad de nosotros


               Había una mujer de gran renombre en la ciudad, y esta mujer era una pecadora. El poder de una mirada de Jesús, la generosidad del amor de Magdalena, estos son los dos misterios que presenta este pasaje del Evangelio, tan consolador para el alma cristiana. 

               Delante de Ti, ¿quién puede llamarse a sí mismo justo, Oh mi Dios? Tus ojos divinos, que iluminan los esplendores del Cielo, aún en los Ángeles descubren manchas, esos espíritus que son tan puros.

               ¿Cómo me atreveré a comparecer ante Ti? La consideración de Tu misericordia hacia María Magdalena serán mi esperanza y mi consuelo.  

               Cierta tarde, de acuerdo con una piadosa tradición, María Magdalena estaba sentada a la puerta de su lugar de habitación, inhalando el balsámico aire de la primavera, cuando un grupo de viajeros pasaron frente a ella. Uno de ellos, quien parecía ser un profeta, estaba explicando la Ley, y cuando se acercó donde estaba Magdalena, ella escuchó estas palabras: "Os digo que aún habrá gozo en el Cielo por un pecador que haga penitencia". Y al mismo tiempo, alzando su cabeza, arrojó, con sus ojos, una mirada a Magdalena, y la mirada de la Faz Divina se encontró con la mirada de la pecadora. 

               Unos días después, Jesús fue invitado a una fiesta en la casa de un fariseo, cuando apareció una mujer, llevando una jarra de alabastro lleno de un delicioso perfume. Derramándolos sobre los pies del Salvador, los enjugó con sus lágrimas, y luego se los secó reverentemente con su cabello. 

               "Muchos pecados le son perdonados", le dijo inmediatamente el Salvador, "porque ha amado mucho". Tal fue la recompensa de la pecadora. 

               La primera mirada que la Faz Divina lanzó sobre ella fue un destello de gracia; la segunda mirada hizo que Magdalena cayera a los pies de Jesús, para levantarla de nuevo, purificada, curada y renovada. 

               Oh incomparable Faz de Jesús, mira también sobre mi pobre alma, y conviérteme como a la Magdalena. 

               Luego de encontrarse con Jesús, María Magdalena regresó a su casa paterna, la cual había olvidado hace mucho tiempo. Pasaron varios meses en medio de los gozos que acompañaron su regreso, de los placeres por los deberes cumplidos, y de la unión fraterna.  

               Sucedió un día, que el divino Maestro, se apareció en el umbral del lugar de habitación de Lázaro y sus hermanas. Fatigado por sus trabajos apostólicos. Vino a Betania, a pedir reposo en medio de sus amigos. Magdalena fue la primera en comprender la felicidad de poseer al Salvador. De rodillas a sus pies, escucha, contempla, adora, y pronto merece escuchar estas palabras consoladoras que caen de los labios del Mesías: "María, ha escogido la mejor parte, y no le será quitada". Las recibe, las pone en su corazón, y de ahí en adelante se agarra a Jesús, para nunca de nuevo separarse de Él. Por dondequiera busca una mirada de su Faz Divina, y en el día de la prueba, se precipita sobre Él exclamando "Señor si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto".

               En el Calvario, la pecadora, permanece al lado de la Virgen de los Dolores; embalsama el cuerpo de su Maestro, se sujeta a su sepulcro, y es una de los primeros que merece la gracia particular, de recibir la primera mirada de la Santa Faz resucitada. 

               Alma mía, mira tu modelo: una pecadora como Magdalena, una mirada de la Faz de Jesús cae sobre ti, para tocarte y convertirte. Busca siempre esta Divina Mirada, y si no se te permite disfrutar durante largo tiempo de los deleites de la contemplación, ve y anuncia al mundo, como Magdalena, la felicidad de haber encontrado de nuevo a Jesús y las maravillas de su Amor.


Jaculatoria para repetir a lo largo de hoy...

"Faciem Tuam Domine requiram".  
Buscaré Señor tu Faz
(Salmo 31)


Tomado del libro "Un mois en l'honneur de la Sainte Face",
por el Sacerdote Jean-Baptiste Fourault, 
editado por vez primera en 1903



viernes, 11 de octubre de 2024

EL OFRECIMIENTO DE LA SANTA FAZ

 


               Tal día como hoy, el 11 de Octubre, pero del año 1845, Nuestro Señor se manifestó a la mística Sor María de San Pedro, y de la Sagrada Familia: "Busco Verónicas para enjugar y venerar mi Divina Faz, la cual tiene pocos adoradores". Le enseñó entonces una oración de reparación a la Santa Faz:

               Padre Eterno, Te ofrezco la adorable Faz de Tu amado Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, por el Honor y la Gloria de Tu Nombre, para la conversión de los pecadores, para la salvación de los moribundos

               A pesar de las primeras negativas por parte de la Autoridad Eclesiástica, en 1847, Sor María de San Pedro finalmente obtuvo de la Autoridad Eclesiástica la autorización para fundar una cofradía de laicos, destinada a orar por la reparación de las ofensas cometidas contra la Santa Faz. 

               Siguiendo los dictados de Nuestro Señor, Sor María de San Pedro hizo acuñar una insignia, una cruz con la imagen de la Santa Faz, como distintivo de la Archicofradía y señal de entrega a la obra de reparación de las blasfemias; la archicofradía comenzó a extenderse muy pronto por toda Francia, siendo inspiración para otras naciones que pronto quisieron afiliarse a la causa. 



lunes, 8 de julio de 2024

SOR MARÍA DE SAN PEDRO Y DE LA SAGRADA FAMILIA, Apóstol de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo

 

               "Después de haberme entregado así a Él, me parece que Él se entrega recíprocamente a mí con todos Sus Méritos; une mi alma a la Suya y me introduce en Sus deseos y en los honores que rinde a Su Padre mediante Su estado de Víctima. Así que me pierdo de vista para ocuparme, de mi Esposo celestial, de la Gloria de Dios y de la salvación de las almas...". Sor María de San Pedro y de la Sagrada Familia.



               Perrine Éluère nació el 4 de Octubre de 1816, en Rennes, de Pierre  y France Portier, que formaron una cristiana familia con 12 hijos. Fue bautizada a los pocos días en la iglesia de Saint-Germain. Debido a la prematura muerte de su madre su padre educó solo a los niños. La enfermedad se llevaría a los hijos de la familia uno a uno: morirán uno tras otro, dejando sólo un niño y a la joven Perrine, que siendo adolescente es enviada a aprender a coser, con dos de sus tías paternas.

               El 13 de Noviembre de 1839, ingresó en el Carmelo de Tours, donde cambió su nombre de pila por el de Sor María de San Pedro y de la Sagrada Familia, destacando en ella una devoción particular a la Santa Infancia de Jesús. El 8 de Junio de 1841 se convirtió en esposa de Cristo, cuando formuló su Profesión como Carmelita Descalza. 

               Entre 1843 a 1847, Sor María de San Pedro recibió diversas manifestaciones celestiales de Nuestro Señor y la Virgen. Así, cuenta la religiosa que en 1844, en una de sus primeras visiones, Jesús le manifestó: "Quienes miren Mi Faz herida en la tierra, contemplarán un día la Gloria y la Majestad con la que está rodeada en el Cielo". 

               En 1843 se reunió con el Arzobispo de Tours, Monseñor Morlot, para pedirle que difundiera esta oración devocional, pero el Prelado no tomó en serio las peticiones de la humilde carmelita. 

               El 11 de octubre de 1845, Nuestro Señor le dio una nueva revelación por la importancia de hacer reparación a Su Santa Faz: "Busco Verónicas para enjugar y venerar Mi Divina Faz, la cual tiene pocos adoradores". 

               A pesar de las primeras negativas por parte de la Autoridad Eclesiástica, en 1847, Sor María de San Pedro reiteró su petición, y finalmente obtuvo del Obispado autorización para fundar una archicofradía de laicos, destinada a orar por la reparación de las ofensas cometidas contra la Santa Faz. 

               Siguiendo los dictados de Nuestro Señor, Sor María de San Pedro hizo acuñar una insignia con la imagen de la Santa Faz, como distintivo de la Archicofradía y señal de entrega a la obra de reparación de las blasfemias; la archicofradía comenzó a extenderse muy pronto por toda Francia, siendo inspiración para otras naciones que pronto quisieron afiliarse a la causa. 

               El 30 de Marzo de 1848 a Sor María de San Pedro le fallan las fuerzas e ingresa en la enfermería del Convento, de donde no volverá a salir: se le diagnostica tuberculosis pulmonar, complicada por otras dolencias, algunas de ellas fruto de una vida mortificada. 

               Sor María de San Pedro, "la Apóstol de la Santa Faz", murió el 8 de Julio de 1848, después de siete años y un mes de ser fiel a Nuestro Señor como esposa, con fama de perfecta religiosa y con la alegría de haber cumplido su misión de renovar la devoción a la Santa Faz.

               Enterrada inicialmente en el Cementerio de Saint-Jean des Corps, su tumba se convirtió rápidamente en lugar de peregrinación; el 13 de Noviembre de 1857, cuando se cumplían 18 años del ingreso en el Carmelo de Sor María de San Pedro, sus virginales restos serían trasladados a la iglesia del Convento.




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               "... Habiendo tomado como tema de mi oración la traición de Nuestro Señor por parte de Judas, consideré con dolor qué ultraje había recibido la Santa Faz de Nuestro Señor con tan pérfido beso, y me pareció que Nuestro Señor me invitaba a besar la imagen de Su Santa Faz con mucho amor, en espíritu de reparación. Después de haber realizado varios actos, sentí internamente que Nuestro Señor me atraía hacia Él. Obedecí este toque secreto de gracia. Así que este Divino Salvador tuvo la bondad de instruirme sobre la excelencia del don que me había hecho al darme Su Faz adorable..." 


Carta de Sor María de San Pedro, 29 de Octubre de 1845



martes, 30 de abril de 2024

LA SANTA FAZ Y EL APÓSTOL PEDRO

 

Oh, Faz adorable, 
cuya divina mirada traspasó 
el corazón de San Pedro 
con una flecha de dolor y amor, 
ten piedad de nosotros.


               Jesús se encontraba a orillas del lago de Genesareth, y Andrés vino y dijo a sus hermanos "Hemos encontrado al Mesías".  De inmediato le condujo a Jesús, habiendo visto a Simón -Intuitus autem eum Jesus- , en el mismo instante le dijo "Tú eres Simón, hijo de Juan, de ahora en adelante te llamarás Cefas, que quiere decir piedra". Admiremos el poder y la eficacia de la mirada de Jesús. 

               Él vuelve Su Santa Faz sobre un pobre pescador, y descubre en él lo que hasta entonces nadie había visto, un alma elegida, un futuro pescador de hombres, él quien estaba destinado a ser la piedra angular sobre la que habría de edificar Su Iglesia. 

               Esta mirada penetró tanto el alma de Pedro, que inmediatamente abandonó sus redes y su familia, y siguió a su Maestro.

               ¿Acaso no fue también una mirada de los ojos del Salvador, que cayeron sobre mi alma, en el instante en que quizás me encontraba lejos de la grey celestial, y que, iluminándome con un rayo de gracia, me capacitaron para comprender la nada de las cosas creadas, y la felicidad de seguir al Divino Maestro? 

               Oh, Señor, obra Tu tierna mirada para que brille una vez más, y señálame el camino que debo seguir, a fin de que de ahora en adelante evite las sendas del vicio y el error.  

               "Aunque todos se escandalicen de Ti, Yo nunca me escandalizaré" , replicó el Apóstol a su Maestro en la víspera de Su Pasión; y como castigo de su arrogante confianza en sí mismo, Jesús permitió que las palabras dichas por una sirvienta hicieran que Su Vicario le negara por tres veces y afirmara con juramento que no conocía al hombre. 

               ¡Oh, Jesús, qué lección! ¡Pero, mira! apenas se había consumado la caída antes que el Salvador piense en nada más que en levantar de nuevo a Su Apóstol. Se olvida de Sus propios sufrimientos e ignominias, y vuelve hacia él Su Faz adorable; un rayo de luz de amor, proveniente de los ojos del Maestro, penetra el corazón del discípulo infiel, y Pedro confiesa su culpa. "Flevit amare", dice el Evangelio, "lloró amargamente", y tan amargamente, que un riachuelo de incesantes lágrimas trazó sobre la cara de Pedro un surco imborrable. 

               ¿No es la historia de Tu Apóstol de alguna manera la mía?.  ¿Cuántas veces no Te he negado por el pecado?. ¡Cuántas me has levantado de nuevo con una mira tierna de Tus ojos!. 

               Pero, Oh mi Jesús, ¿se ha asemejado mi contrición a esa del Apóstol penitente?. Dame su verdadero dolor por mis culpas, y que aprenda, contemplando Tu augusta Faz, desfigurada por mis pecados, de aquí en adelante a llevar una vida de reparación y amor. 


Jaculatoria para repetir a lo largo de hoy...

"Conversus Domini respexit Petrum, 
egressus foras, Petrus flevit amare". 
Y el Señor, volviéndose, miró a Pedro, 
y Pedro, saliendo, lloró amargamente. 
(Evangelio de San Lucas, 22, 61)


Tomado del libro "Un mois en l'honneur de la Sainte Face",
por el Sacerdote Jean-Baptiste Fourault, 
editado por vez primera en 1903




martes, 23 de abril de 2024

EL BESO DEL TRAIDOR SOBRE LA FAZ DE JESÚS

 

Oh, Faz adorable, 
besada por Judas el traidor, 
ten piedad de nosotros


               Jesús, habiendo terminado su oración, regresó donde sus discípulos y les dijo "Levantaos, vamos ; mirad, está cerca el que habrá de traicionarme". Apenas había terminado de hablar, cuando Judas se presentó a la cabeza de una tropa armada con espadas y antorchas, para llevarse al Señor conforme el signo que les había dado a ellos... "Aquél, a quien yo bese, ése mismo es, lleváoslo rápidamente". Y mira que el traidor en verdad se acerca a Jesús, y le da un beso infame sobre Su augusta Faz, diciendo "Te saludo, Maestro", ¡qué hipocresía y qué ultraje! 

               Nuestro Señor había colmado a Judas con bondad, lo había llamado a la gloria del apostolado, lo había honrado con el don de realizar milagros, y había confiado a su cuidado los recursos de los que podía disponer el rebaño que le había seguido. 

               Después de haberle lavado sus pies, lo había admitido al primer banquete eucarístico y se le había dado Él mismo en la Santa Comunión... ¡Que Comunión sacrílega, oh, Buen Maestro, ¡y que terrible el resultado de ella! ¡El ultraje infringido sobre Jesús por el traidor se dirige a Su Corazón, y se manifiesta en Su Santa Faz!. 

               Cuán dolorosa para el Salvador fue la traición de Su apóstol. Jesús la recibe y Él aún llama a Judas su amigo "Amice, ad quid venisti?" (Evangelio de San Mateo, cap. 26, vers. 50).

               Era tanto como para decirle "Aunque ya no Me amas más, Yo siempre te amo, y Mi Corazón permanece abierto para ti, a pesar de la vergüenza que cubre Mi Rostro". 

               Perdón, Señor, perdón, mil veces, perdón por el beso traidor. Ah, ojalá con mi amor consolara Tu Corazón, y por mis reparaciones lavara Tu Faz divina por las afrentas recibidas en el Huerto de la Agonía. 

              ¡Cuántas veces, ah! ¡no ha sido renovado el beso de Judas! Conozco un hombre, oh, Dios mío, a quien colmaste con el exceso de Tu ternura, y en cuya alma, sumergida en la inmundicia del pecado, Te compadeciste. Tú la alzaste y la sumergiste en el baño de la Salvación, la acercaste a Tu Corazón, y la alimentaste en Tu mesa con el Pan de los Ángeles, y todavía este hombre Te traiciona. Y este pecador soy yo mismo, oh Señor, yo que he despedazado Tu Corazón, con mi ingratitud, y con mis iniquidades. He cubierto Tu Faz adorable de vergüenza. 

               Por último, no me permitas traicionarte con una Comunión sacrílega, con un beso hipócrita. Ah, Señor, sería mejor para mí morir mil veces que de nuevo traicionarte. Inclina sobre mí Tu Faz misericordiosa. Que escuche, caer de Tus labios, la dulce palabra pronunciada en el huerto "Amice", amigo... Sí, Jesús, de ahora en adelante, seré Tu amigo. ¡Qué insensatez traicionarte por una locura pasajera de orgullo, de sensualidad y de avaricia!. ¿En mi última hora que habré cosechado de ello?

               Amarte como un fiel apóstol, tal debe ser el pósito de mi vida; reparar los ultrajes que Te he infringido, será de ahora en adelante mi única ocupación, para que un día pueda escuchar pronunciar de Tus labios, ya no más un amable reproche, sino lleno de ánimo y salvación "Amice, ad quid venisti?" Y yo responderé "¡Señor, a alabarte, a amarte, a bendecirte por toda la Eternidad!


Jaculatoria para repetir a lo largo de hoy...

"Osculetur me osculo oris Sui".  
Que me bese con los besos de Su boca 
(Cantar de los Cantares, 1, 1)


Tomado del libro "Un mois en l'honneur de la Sainte Face",
por el Sacerdote Jean-Baptiste Fourault, 
editado por vez primera en 1903




martes, 9 de abril de 2024

BENDICIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS por la Santa Faz de Nuestro Señor

 


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El Señor habló a Moisés, diciendo: Habla 
a Aarón y a sus hijos, diciendo: De este modo 
habréis de bendecir a los hijos de Israel: 
"El Señor te bendiga y te guarde; 
haga brillar el Señor Su Faz sobre ti 
y tenga misericordia de ti; vuelva el Señor 
Su Faz sobre ti y te conceda la paz". 
Así invocarán Mi Nombre sobre 
los hijos de Israel, y Yo les bendeciré. 


Libro de Los Números, cap. 6, vers. 22-27



martes, 12 de marzo de 2024

CADA VEZ QUE OIGAMOS BLASFEMIAS

  

Te saludo, Te adoro y Te amo, 
Jesús Salvador mío, 
cubierto de nuevos ultrajes por los blasfemos, 
y Te ofrezco a través del Corazón de María, 
como incienso y perfume de agradable olor, los 
homenajes de los Ángeles y de todos los Santos; 
y Te ruego humildemente por la virtud de 
Tu Santa Faz, que repares y restablezcas en mí, 
y en todos los hombres, Tu Santa Imagen 
desfigurada por el pecado. Así sea.


               El 2 de Febrero de 1844, Sor María de San Pedro recibe una nueva comunicación del Señor. "Nuestro Señor -nos cuenta la mística carmelita- me dio a entender que la Asociación (1) que Él quería establecer en Francia tenía dos propósitos: primero la reparación de las blasfemias, segundo la santificación del Santo Nombre de Dios, para erradicar las blasfemias y obras del Santo Domingo, que son los principales pecados que provocarían la Ira de Dios sobre Francia. 

               Así añadiremos a las reglas de la Asociación de Roma: que los asociados no trabajen en los días prohibidos por la Iglesia y no hagan trabajo, sino que contribuyan con todos sus esfuerzos para impedir las obras en estos días santos... 

               Los asociados también debían llevar una pequeña cruz en la que estaría grabado en un lado: "Sit nomen Domini benedictum" y en el otro: "Vade retro Satana". Así que, cada vez que oigamos blasfemias, diremos lo que está escrito en esta cruz, así haremos guerra al Diablo y daremos Gloria a Dios".


NOTA

                1) Sor María de San Pedro se refiere a la Obra Reparadora de la Santa Faz; "La saludable reparación a la Santa Faz es una obra divina, destinada a salvar a la sociedad moderna", diría el Papa Pío IX.


Sor María de San Pedro y de la Sagrada Familia, 
Carmelita Descalza de Tours