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lunes, 2 de marzo de 2026

DEVOCIÓN DE LOS SIETE PADRENUESTROS EN HONOR DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS

 

                    En 1349 Santa Brígida de Suecia abandonó su patria para ir a Roma, donde se dedicó a rezar y trabajar por el regreso del Papa a la Ciudad Eterna (en aquella época los Papas residían en la ciudad francesa de Aviñón) y la aprobación de la Regla de una Orden Religiosa, que la viuda convertida en monja pretendía fundar. En la Basílica de San Pablo Extramuros, arrodillada ante un Crucificado, entró en éxtasis, recibiendo entonces importantes revelaciones de Nuestro Señor, entre ellas la de los Siete Padrenuestros en Honor de la Preciosísima Sangre de Jesús.



En el Nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


Oración al Espíritu Santo:

                    Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de Tus Fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.  

                    VEnvía Tu Espíritu, Señor, y serán creadas todas las cosas.

                    RY renovarás la faz de la tierra.

                    Oremos:  Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus Fieles con la Luz del Espíritu Santo, concédenos que sintamos rectamente todas las cosas según el mismo Espíritu y gocemos siempre de Su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Oración inicial:

                    Oh Jesús, ahora deseo rezar el Padrenuestro siete veces, unido al Amor con el que santificaste y endulzaste esta oración en Tu Corazón. Recíbelas de mis labios en Tu Divino Corazón, mejóralas y perfeccionándolas para que rindan a la Santísima Trinidad tanto Honor y Gloria como Tú ofreciste a través de esta oración. Y que este Honor y Gloria se derramen sobre Tu Santísima naturaleza humana, para glorificar Tus Santas Llagas y la Preciosísima Sangre derramada por Ti.


Primer Padrenuestro, 
meditando sobre la Circuncisión de Jesús


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, por las Manos Inmaculadas de María y el Divino Corazón de Jesús, Te ofrezco la primera Llaga, los primeros dolores y el primer derramamiento de la Sangre de Jesús como reparación por mis pecados y los de todos los hombres durante la infancia y la juventud, como preservación contra los primeros pecados graves, especialmente entre mis familiares.

Dios Te salve María...


Segundo Padrenuestro, 
meditando sobre el Sudor de Sangre


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, por las Manos Inmaculadas de María y el Divino Corazón de Jesús, Te ofrezco los horribles tormentos de Jesús en el Huerto de los Olivos y cada gota de Su sudor sangriento como reparación por mis pecados del corazón y los de toda la humanidad, como preservativo contra tales pecados y para el aumento del Amor a Dios y al prójimo.

Dios Te salve María...


Tercer Padrenuestro 
meditando sobre la Flagelación de Jesús


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, por las Inmaculadas Manos de María y el Divino Corazón de Jesús, Te ofrezco las miles de Llagas, los crueles dolores y la Preciosísima Sangre de Jesús derramada durante la Flagelación, como reparación por mis pecados de la carne y los de toda la humanidad, como preservación contra tales pecados y para la preservación de la pureza, especialmente en mis familiares.

Dios Te salve María...



Cuarto Padrenuestro 
meditando sobre la Coronación de Espinas


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, por las Manos Inmaculadas de María y el Divino Corazón de Jesús, Te ofrezco las Llagas, los dolores y la Preciosa Sangre de la Santa Cabeza de Jesús, derramada durante la Coronación de Espinas, como reparación por mis pecados del espíritu y los de toda la humanidad, como preservativo contra tales pecados y para la expansión del Reino de Cristo en la Tierra.

Dios Te salve María...


Quinto Padrenuestro 
meditando el Camino al Calvario


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, por las Manos Inmaculadas de María y el Divino Corazón de Jesús, Te ofrezco los sufrimientos de Jesús en su Camino al Calvario, en particular la Santa Llaga de su Hombro y la Preciosa Sangre que de Ella brota, como reparación por mi rebelión y la de todos los hombres contra la Cruz, por mi murmuración contra las determinaciones de Tu Santa Voluntad y por todos los demás pecados de la lengua, como preservativo contra tales pecados y para obtener el verdadero Amor a la Cruz.

Dios Te salve María...


Sexto Padrenuestro 
meditando sobre la Crucifixión de Jesús


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, por las Manos Inmaculadas de María y el Divino Corazón de Jesús, Te ofrezco a Tu Divino Hijo en la Cruz, Su elevación en la Cruz, Sus Llagas en Sus Manos y Pies y los tres torrentes de Su Santa Sangre que fluyeron de ellos por nosotros, Su extrema pobreza, Su obediencia, todos Sus tormentos de cuerpo y alma, Su preciosa Muerte y Su renovación incruenta en todas las Santas Misas de toda la Tierra como reparación por todas las transgresiones de los Santos Votos y reglas de las Órdenes y Congregaciones, por mis pecados y los del mundo entero, en favor de los enfermos y moribundos, para obtener Santos Sacerdotes y laicos, por las intenciones de la Santa Iglesia Católica, por la restauración de las familias cristianas, por la fortaleza en la Fe, por nuestra Patria y la unión de los pueblos en Cristo y Su Iglesia, así como por la diáspora.

Dios Te salve María...


Séptimo Padrenuestro 
meditando sobre la Apertura del Santo Costado de Cristo


Padre nuestro que estás en los Cielos, etc...

                    Padre Eterno, dígnate aceptar para las necesidades de la Santa Iglesia y como reparación por los pecados de todos los hombres la Preciosísima Sangre y Agua que brotaron de la Llaga del Divino Corazón de Jesús, y Sé misericordioso y compasivo con todos nosotros. Sangre de Cristo, último y preciado Tesoro de Su Sagrado Corazón, purifícame de toda culpa, mía y ajena; agua del costado de Cristo, purifícame de todos los castigos del pecado y extingue las llamas del Purgatorio por mí y por todas las Santas Almas que allí habitan. Amén.

Dios Te salve María...



El Divino Salvador reveló 
la siguiente Promesa a Santa Brígida:


                    “Sabed que concederé cinco bendiciones a quienes, durante doce años, recen siete Padrenuestros y Avemarías en Honor a Mi Preciosa Sangre”.

            1. No tendrán que pasar por el Purgatorio.

            2. Los aceptaré en el Coro de los Mártires como si hubieran derramado su sangre por la Fe.

            3. Yo preservaré tres almas de tus parientes en gracia santificante según tu elección.

            4. Las almas de tus parientes hasta la cuarta generación escaparán del Infierno.

            5. Se les informará de su fallecimiento un mes antes de que les llegue la muerte. Si fallecen antes de cumplir los 12 años, se considerará que se han cumplido las condiciones.

                    El Papa Inocencio X confirmó la Revelación de que esta Devoción se practicará durante 12 años y agregó que las almas que cumplan las condiciones liberarán una Alma del Purgatorio cada Viernes Santo. Esta Devoción se complementa fácilmente con la veneración y ofrenda de las Santas Llagas de Nuestro Salvador, pues de Sus Llagas fluyó la Preciosa Sangre. 



sábado, 8 de octubre de 2022

SANTA BRÍGIDA DE SUECIA, la mujer que amonestó al Papa

    

               Santa Brígida nació en Upsala (Suecia), en el año 1303. Su familia materna estaba emparentada con la casa real sueca; su padre y abuelo eran jueces, como lo sería su hermano y después su esposo. Desde niña fue muy piadosa, así, su mayor gusto era escuchar a su madre mientras leía la Vida de los Santos.

               Cuando apenas tenía seis años ya tuvo su primera Revelación: la Virgen María se le manifestó visiblemente para invitarla a llevar una vida santa, totalmente del agrado de Dios.




               Desde ese momento, las apariciones celestiales serán frecuentísimas en su vida, hasta tal punto que Brígida llegó a creer que se trataba de alucinaciones o falsas imaginaciones, como en ocasiones hace creer el demonio.

               Cuando tenía 13 años asistió a un sermón de cuaresma, predicado por un famoso misionero; el santo sacerdote habló tan emocionantemente acerca de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, que Brígida quedó totalmente entusiasmada por nuestro Redentor. En adelante su devoción preferida será la de Jesucristo Crucificado.

               Un día rezando con todo fervor delante de un Crucifijo le dijo a Nuestro Señor: - ¿Quién te puso así? - y oyó que Cristo le decía: "Los que desprecian Mi Amor. Los que no le dan importancia al amor que yo les he tenido". Desde ese día se propuso hacer que todos los que trataran con ella amaran más la Pasión de Cristo.

              A pesar de los deseos de vivir sólo para Su Amado, el padre de Santa Brígida concertó su matrimonio con Ulf, hijo de otro gobernante; Brígida y su esposo tuvieron un matrimonio feliz que duró veintiocho años y que bendecido con ocho hijos: cuatro varones y cuatro mujeres, una de las cuales sería Santa Catalina de Suecia. 

              Santa Brígida era la dama principal de las que colaboraban con los Reyes de Suecia. Pero en el palacio se dio cuenta de que se gastaba mucho dinero en lujos y comilonas y se explotaba al pueblo. Quiso llamar la atención a los Monarcas, pero estos no le hicieron caso. Entonces pidió permiso y se fue con su esposo en peregrinación a Santiago de Compostela en España. En el viaje, su marido Ulf enfermó gravemente. Brígida, por lo mucho que lo amaba, oró por él y en un sueño se le apareció San Diosnisio a decirle que se le concedía la curación, pero a cambio tendría que llevara una vida santa. El marido curó y entró de religioso cisterciense y unos años después murió santamente en el convento.

              En una visión oyó que Jesús Crucificado le decía: "Yo en la vida sufrí pobreza, y tú tienes demasiados lujos y comodidades". Desde ese día, Santa Brígida dejó todos sus vestidos elegantes y empezó a vestir como la gente pobre. Ya nunca más durmió en camas muy cómodas, sino siempre sobre duras tablas; también fue muy generosa cuando se decidió a repartir todos los bienes entre los pobres, de manera que ella llegó a ser también muy pobre.

              Con su hija Santa Catalina de Suecia, se fue a Roma y allí estuvo catorce años, dedicada a la oración, a visitar y ayudar enfermos, a peregrinar devotamente muchos santuarios, y a dictar sus Revelaciones, que están contenidas en ocho tomos. Desde Roma escribió a muchas autoridades civiles y eclesiásticas y al mismo Sumo Pontífice (que en ese tiempo vivía en Avignon, Francia) corrigiendo muchos errores y repartiendo consejos sumamente provechosos. Sus avisos sirvieron para mejorar las costumbres y disminuir los vicios. Así, en una carta dirigida al entonces Papa Gregorio XI advierte al Pontífice que "en esa curia reinan la arrogancia, insaciable codicia y lujuria execrable. Es el más profundo abismo de una horrible simonía".

              Por inspiración del Cielo fundó la Comunidad de San Salvador. El rey de Suecia y Noruega, Magnus II Eriksson, donó para la nueva comunidad el castillo de Vadstena , con el fin de convertirlo en monasterio; sería este el principal convento. En pocos meses el convento se convirtió en el centro literario más importante de su nación en esos tiempos. La nueva Orden religiosa pronto llegaría a tener setenta conventos de monjas en toda Europa.

              Santa Brígida decidió visitar los Santos Lugares, aquellos mismo parajes donde vivió, predicó y murió Nuestro Señor Jesucristo, y allí mismo, la Mística sueca recibió continuas revelaciones acerca de cómo fue la Vida de Jesús. Las escribió en uno de los tomos de sus Revelaciones.

              Al volver de Jerusalén se sintió muy débil y el 23 de Julio del 1373, a la edad de 70 años, murió en Roma, rodeada por una gran fama de santidad, por eso no es de extrañar que fuera canonizada tan sólo dieciocho años, en 1391, por el Papa Bonifacio IX.



Yo conmuto tu sentencia 
por una de Misericordia


               Yo he creado todas las cosas por el bien de la humanidad y todo lo he puesto a su disposición. Y aún así, los seres humanos aman todo menos a mí y no aborrecen nada más que a mí. Les restituí la herencia que habían perdido por el pecado, pero ellos se han enajenado tanto y se han alejado tanto de la razón que, en lugar de la gloria eterna en la que están todos los bienes duraderos, prefieren la honra pasajera que es como espuma de mar, que aumenta un momento, como una montaña, y rápidamente se deshace en nada. Esposa mía, si no deseas nada más que a mí, si desprecias todo por mi bien –tanto hijos como padres, lo mismo que las riquezas y los honores—Yo te daré el más precioso y dulce regalo.

               No te daré ni oro ni plata como pago sino a mí mismo como Esposo tuyo, Yo, que soy el Rey de la gloria. Si te avergonzases de ser pobre y despreciada, considera cómo tu Dios lo ha sido antes que tú, cuando sus sirvientes y amigos le abandonaron en la tierra, porque Yo no busqué amigos en la tierra sino en el Cielo. Si estás preocupada y temerosa de verte cargada de trabajo y enferma, considera qué grave es arder en el fuego. ¿Qué hubieras merecido si hubieras ofendido a un maestro terreno, como has hecho conmigo?

               Porque, aunque Yo te amo de todo corazón, nunca actúo contra la justicia, ni aún en un solo detalle. Igual que tú has pecado en todos tus miembros corporales, también debes reparar en cada miembro. Sin embargo, debido a tu buena voluntad y a tu propósito de enmienda, Yo conmuto tu sentencia por una de Misericordia y remito el duro suplicio a cambio de una módica enmienda. Por esta razón, ¡abraza de buena gana tus pequeñas cargas para que puedas quedar limpia y conseguir cuanto antes tu gran premio! Es bueno que la esposa se canse y comparta las fatigas del Esposo, de forma que descanse así más confiadamente con Él.


Las Profecías y Revelaciones de Santa Brígida de Suecia Libro I, capítulo 2


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(toca sobre el título para acceder al artículo)



martes, 8 de octubre de 2019

SANTA BRÍGIDA DE SUECIA, Viuda, Mística y Penitente


     Resumen biográfico de Santa Brígida de Suecia

               Santa Brígida nació en Upsala (Suecia), en el año 1303. Desde niña fue muy piadosa, así, su mayor gusto era escuchar a su madre mientras leía la Vida de los Santos.

               Cuando apenas tenía seis años ya tuvo su primera Revelación: la Virgen María se le manifestó visiblemente para invitarla a llevar una vida santa, totalmente del agrado de Dios.
Desde ese momento, las apariciones celestiales serán frecuentísimas en su vida, hasta tal punto que Brígida llegó a creer que se trataba de alucinaciones o falsas imaginaciones, como en ocasiones hace creer el demonio.




               Cuando tenía 13 años asistió a un sermón de cuaresma, predicado por un famoso misionero; el santo sacerdote habló tan emocionantemente acerca de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, que Brígida quedó totalmente entusiasmada por nuestro Redentor. En adelante su devoción preferida será la de Jesucristo Crucificado.

               Un día rezando con todo fervor delante de un Crucifijo le dijo a Nuestro Señor: - ¿Quién te puso así? - y oyó que Cristo le decía: "Los que desprecian Mi AmorLos que no le dan importancia al amor que yo les he tenido". Desde ese día se propuso hacer que todos los que trataran con ella amaran más la Pasión de Cristo.

              A pesar de los deseos de vivir sólo para Su Amado, el padre de Santa Brígida concertó su matrimonio con Ulf, hijo de otro gobernante; Brígida y su esposo tuvieron un matrimonio feliz que duró veintiocho años y que bendecido con ocho hijos: cuatro varones y cuatro mujeres, una de las cuales sería Santa Catalina de Suecia. 

              Santa Brígida era la dama principal de las que colaboraban con los Reyes de Suecia. Pero en el palacio se dio cuenta de que se gastaba mucho dinero en lujos y comilonas y se explotaba al pueblo. Quiso llamar la atención a los Monarcas, pero estos no le hicieron caso. Entonces pidió permiso y se fue con su esposo en peregrinación a Santiago de Compostela en España. En el viaje, su marido Ulf enfermó gravemente. Brígida, por lo mucho que lo amaba, oró por él y en un sueño se le apareció San Diosnisio a decirle que se le concedía la curación, pero a cambio tendría que llevara una vida santa. El marido curó y entró de religioso cisterciense y unos años después murió santamente en el convento.

              En una visión oyó que Jesús Crucificado le decía: "Yo en la vida sufrí pobreza, y tú tienes demasiados lujos y comodidades". Desde ese día, Santa Brígida dejó todos sus vestidos elegantes y empezó a vestir como la gente pobre. Ya nunca más durmió en camas muy cómodas, sino siempre sobre duras tablas; también fue muy generosa cuando se decidió a repartir todos los bienes entre los pobres, de manera que ella llegó a ser también muy pobre.

              Con su hija Santa Catalina de Suecia, se fue a Roma y allí estuvo catorce años, dedicada a la oración, a visitar y ayudar enfermos, a peregrinar devotamente muchos santuarios, y a dictar sus Revelaciones, que están contenidas en ocho tomos. Desde Roma escribió a muchas autoridades civiles y eclesiásticas y al mismo Sumo Pontífice (que en ese tiempo vivía en Avignon, Francia) corrigiendo muchos errores y repartiendo consejos sumamente provechosos. Sus avisos sirvieron para mejorar las costumbres y disminuir los vicios.





              Por inspiración del Cielo fundó la Comunidad de San Salvador. El principal convento estaba en la capital de Suecia y tenía 60 monjas. Ese convento se convirtió en el centro literario más importante de su nación en esos tiempos. La nueva Orden religiosa pronto llegaría a tener setenta conventos de monjas en toda Europa.

              Santa Brígida decidió visitar los Santos Lugares, aquellos mismo parajes donde vivió, predicó y murió Nuestro Señor Jesucristo, y allí mismo, la Mística sueca recibió continuas revelaciones acerca de cómo fue la Vida de Jesús. Las escribió en uno de los tomos de sus Revelaciones.

              Al volver de Jerusalén se sintió muy débil y el 23 de Julio del 1373, a la edad de 70 años, murió en Roma, rodeada por una gran fama de santidad, por eso no es de extrañar que fuera canonizada tan sólo dieciocho años después. 


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jueves, 12 de septiembre de 2019

EL DULCE NOMBRE DE MARÍA, salvación de todos los que la invocan


               Así como después de Navidad se celebra la Fiesta del Santo Nombre de Jesús, tras celebrar la Natividad de Nuestra Señora, es muy conveniente que honremos ahora el Santísimo Nombre de María, que parece significar "la Amada de Dios", tanto por su destino como Madre del Altísimo como por sus grandes y perfectas virtudes.

               San Bernardo fue uno de los más grandes propagadores de la Devoción al Dulce Nombre de María; para él no podía la Madre de Dios tener un nombre más propio, ni que significase mejor Su excelencia, Sus grandezas y Su alta dignidad, que el Nombre de María. 

               También otros Santos como Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Antonio de Padua, alababan y bendecían las glorias del Nombre de María y se constituyeron en resueltos propagadores de esta hermosa Devoción.

               La primera celebración litúrgica del Nombre de María tuvo lugar en España, en 1513, en la ciudad de Cuenca, después de que el Papa León X, concediera a la Catedral de la ciudad dedicar una Capilla con ese título. Debido a la promulgación del Misal de San Pío V en 1570, se hizo necesaria una nueva petición. Por esta razón, el Canónigo Juan del Pozo Palomino, pidió y obtuvo del Papa Sixto V, el 17 de Enero de 1587, poder seguir celebrando dicha Fiesta del Dulce Nombre de María en la Catedral, como Fiesta de la Octava de la Natividad de María y en 1588, logró que se le concediera a toda la Diócesis de Cuenca.






               Pero el fervor mariano de los españoles y en particular, del religioso trinitario Beato Simón de Rojas,  obtuvo de Roma el 31 de Mayo de 1622, el permiso para celebrar el Dulce Nombre de María en todas las casas y capillas de la Orden de los Trinitarios de Castilla, así como en la Diócesis de Toledo

               Meses más tarde, el 5 de Enero de 1623, su  Católica Majestad el Rey Felipe IV logró la extensión de la Fiesta a todas las provincias españolas, de tal modo que pudiesen rezar el Oficio del Dulce Nombre de María, todos los Sábados (menos en Cuaresma y Adviento).

               En 1671, el Papa Clemente X autorizó la celebración del Dulce Nombre de María en todos los dominios españoles

               En 1683, el Papa Inocencio XI formó una gran coalición cristiana con el Emperador Leopoldo I, el Rey Juan III Sobieki de Polonia y tropas húngaras para repeler a los mahometanos que amenazaban con invadir Europa. Los ejércitos cristianos conseguirán vencer a los turcos a las puertas de Viena en 1683 y reconquistar Budapest tres años más tarde, con lo que Hungría se verá libre de la presión turca. Como recuerdo por la victoria en Viena, el Papa Inocencio XI proclamó la Festividad del Dulce Nombre de María el 12 de Septiembre de ese mismo año, extendiendo su celebración a toda la Iglesia Universal.

              



                       El Augusto Nombre de María, dado a la Madre de Dios, no fue cosa terrenal, ni inventado por la mente humana o elegido por decisión humana, como sucede con todos los demás nombres que se imponen. 

              Este Nombre fue elegido por el Cielo y se le impuso por divina disposición, como lo atestiguan San Jerónimo, San Epifanio, San Antonino y otros. “Del Tesoro de la Divinidad –dice Ricardo de San Lorenzo– salió el Nombre de María”. 

              De él salió Tu excelso Nombre; porque las Tres Divinas Personas, prosigue diciendo, te dieron ese Nombre, superior a cualquier nombre, fuera del Nombre de Tu Hijo, y lo enriquecieron con tan grande poder y majestad, que al ser pronunciado Tu Nombre, quieren que, por reverenciarlo, todos doblen la rodilla, en el Cielo, en la tierra y en el infierno. 

               Pero entre otras prerrogativas que el Señor concedió al Nombre de María, veamos cuán dulce lo ha hecho para los siervos de esta Santísima Señora, tanto durante la vida como en la hora de la muerte.

               En suma, llega a decir San Efrén, que el Nombre de María es la llave que abre la Puerta del Cielo a quien lo invoca con devoción. Por eso tiene razón San Buenaventura al llamar a María “salvación de todos los que la invocan”, como si fuera lo mismo invocar el Nombre de María que obtener la Salvación eterna.

               También dice Ricardo de San Lorenzo que invocar este Santo y Dulce nombre lleva a conseguir gracias sobreabundantes en esta vida y una gloria sublime en la otra. Por tanto, concluye Tomás de Kempis: “Si buscáis, hermanos míos, ser consolados en todos vuestros trabajos, recurrid a María, invocad a María, obsequiad a María, encomendaos a María. Disfrutad con María, llorad con María, caminad con María, y con María buscad a Jesús. Finalmente desead vivir y morir con Jesús y María. Haciéndolo así siempre iréis adelante en los caminos del Señor, ya que María, gustosa rezará por vosotros, y el Hijo ciertamente atenderá a la Madre”.


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia



jueves, 22 de agosto de 2019

EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, la Devoción de los Tiempos Finales


POR QUÉ VENERAR AL CORAZÓN DE MARÍA

         El culto al Corazón de María comenzó en la Iglesia aproximadamente en la Edad Media; al igual que ocurre con el Corazón de Jesús, los católicos veneramos en estos Divinos Corazones los afectos, virtudes y méritos de Jesús y de María, las dos personas que más nos aman y a quienes debemos entregar todo nuestro amor.

         No pocos fueron los Santos que abrazaron esta devoción y la propagaron, como Santa Matilde, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Francisco de Sales y San Juan Eudes, que en el siglo XVII avivó la Devoción por los Sagrados Corazones; en los tiempos modernos, sería el gran San Antonio María Claret, el Apóstol y abanderado del Corazón de María, extendiendo este Amor por el Corazón de la Virgen en sus Misiones Populares, escritos y fundaciones.




EL CORAZÓN DE MARÍA ES INMACULADO Y VIRGINAL

              Al Corazón de María le anteponemos muchas veces el adjetivo "Inmaculado" y no por mero adorno, sino porque María Nuestra Señora fue la única entre las criaturas de este mundo, que fue preservada del pecado original que todos heredemos de Adán; a esta prerrogativa habría que añadirle la que nos enseña otro artículo de la Fe: que concibió al Hijo de Dios siendo virgen, antes, durante y después del parto. Se desprende de ello que tal excelsa criatura estuviese dotada de un Inmaculado y Virginal Corazón, que por su especial naturaleza es capaz de amar casi tanto como el de Nuestro Señor Jesucristo.

               Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.


NUESTRO SEÑOR QUIERE QUE VENEREMOS AL CORAZÓN DE MARÍA 

              En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

               Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza. 



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           El 31 de Octubre de 1942, el Romano Pontífice Pío XII, consagraba el género humano al Inmaculado Corazón de María; lo haría a través de la radio en su Mensaje a Portugal. Poco después, el 8 de Diciembre de ese mismo año, renovó dicha Consagración en la Basílica de San Pedro, ante más de 50.000 fieles. Después de esta Consagración, realizada en plena Guerra Mundial, decretó Pío XII, en 1944, que toda la Iglesia celebrase anualmente una fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María, el 22 de Agosto, día de la Octava de la fiesta de la Asunción.

               La Devoción del Corazón de María es ya antigua, pero fue San Juan Eudes la propagó en el siglo XVII, uniéndola a la del Sagrado Corazón de Jesús.

               En el siglo XIX, Pío VII, primero, y después Pío IX concedieron a muchas iglesias particulares una Fiesta del Purísimo Corazón de María, señalada primeramente para el Domingo después de la Asunción, y luego para el sábado que sigue a la Fiesta del Sagrado Corazón.

               Al fijar el 22 de Agosto la Fiesta del Inmaculado Corazón de María, y extenderla a toda la Iglesia, le asignó Pío XII como fin el obtener, por intercesión de la Santísima Virgen, “la paz entre las naciones, la libertad de la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.



domingo, 30 de diciembre de 2018

JESÚS, MARÍA y yo, un sólo corazón


                 En el Primer Mandamiento entregado a Moisés, Dios mismo nos manda a que lo amemos “con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas” (Deuteronomio, cap. 6, vers. 5).

                 El corazón siempre ha representado el lugar físico donde tendrían cabida las emociones, los deseos, los afectos, las actitudes; los sentimientos del ser humano, pero también la falta de ellos, prueba de ello nos la trae el Evangelista San Juan cuando explica lo sucedido en la Última Cena:

        “Estaban comiendo la cena y el diablo ya había depositado en el corazón de Judas Iscariote (…) el propósito de entregarle” (Evangelio de San Juan, cap. 13,vers. 2).




                Por eso vengo una vez más a sugerirte que entregues tu corazón mediante la Consagración personal a los Sagrados Corazones de Jesús y de María; si así lo haces, el mal no encontrará en él un lugar para el pecado.

                El Señor, que bien sabe que nuestros corazones son limitados para sentir el amor infinito que se debe a un Dios infinito, nos prometió desde la antigüedad, que Él nos daría un corazón y un espíritu nuevos, que nos permitirían cumplir con Su mandato. Este nuevo corazón es el Corazón de Jesús, Su Hijo, cuya Encarnación viene a dar cumplimiento a varias Profecías:

        “Les daré un corazón nuevo, y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo. Quitaré de su carne ese corazón de piedra y les daré un corazón de carne” (Ez 36,26).

EL CIELO NOS PIDE LA DEVOCIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES

                 En el siglo XIV, la Virgen Nuestra Señora le manifestó a Santa Brígida de Suecia:

        “Jesús y yo nos amamos tan tiernamente en la tierra, que éramos un solo corazón”

                Durante una visión que esta Mística tuvo de la Pasión y Crucifixión de Cristo, Nuestra Señora le reveló además:

        “…Su sufrimiento se volvió Mi sufrimiento, porque Su Corazón era el Mío. Y tal como Adán y Eva vendieron al mundo (…) Mi Hijo y Yo redimimos al mundo con un Corazón”.

                Pero sería en el siglo XVII cuando el Sagrado Corazón se manifestaría en toda Su Gloria para pedir a Santa Margarita que extendiese el culto a Su Corazón al tiempo que le manidestaba su dulce queja: 

        “Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y al que nada se ha perdonado hasta consumirse y agotarse para demostrarles Su amor.Y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por las irreverencias, desprecios y sacrilegios hacia Él en este Sacramento de Amor.”

                Casi al mismo tiempo, San Juan Eudes, recibiría de Nuestro Señor la siguiente inspiración:

        “Os he dado este admirable Corazón de Mi amadísima Madre, que es uno conmigo, para que sea auténticamente vuestro corazón”.

                En el transcurso de las Apariciones de Fátima, la Devoción por los Sagrados Corazones de Jesús y de María quedó latente desde que el Ángel de Portugal manifestó a los niños:

        “Los Sagrados Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia”

                 Y así el 13 de Junio de 1917 la Virgen le dijo a  la niña Lucía Dos Santos:

“Dios quiere que tú permanezcas en el mundo por algún tiempo, porque Él quiere usarte para establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón”.