viernes, 24 de mayo de 2019

NUESTRA SEÑORA, LA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS




ORIGEN DE LA FIESTA DE MARÍA AUXILIADORA

                Napoléon había ocupado en 1806 el Reino de Nápoles, expulsando a los Borbones y poniendo sobre el trono a su hermano José. La flota inglesa, sin embargo, era todavía fuerte en el Mediterráneo. Al negarse Pío VII a sumarse al bloqueo continental contra Gran Bretaña, dejando abiertos a sus barcos el puerto de Civitavecchia y los del Adriático, el emperador francés ordenó al general Miollis que ocupara Roma, en la que entraron sus fuerzas el 2 de Febrero de 1808.

               Mientras tanto, Francia invadía Portugal y de paso se apoderaba del trono español, que dio Napoleón a su hermano José, el cual dejó el trono de Nápoles a Murat, su cuñado. Desde Viena, el 27 de mayo de 1809 (cinco días después de esa batalla), el que ya era dueño de la situación en toda Europa, decretaba la anexión al Imperio Francés de los Estados de la Iglesia, declarando a Roma ciudad libre imperial y dejándosela al Papa como residencia. Pío VII reaccionó haciendo publicar, el 10 de Julio, la bula Quam memorandum de excomunión contra los violadores de los derechos de la Iglesia; el general Miollis ordenó la captura del Pontífice. El papa Chiaramonti no quiso que se derramara la sangre de sus valientes defensores de la Guardia Suiza y se rindió a sus captores. Radet dispuso la salida inmediata de Roma del Papa.

              El viaje fue un verdadero viacrucis para el enfermizo Pío VII, que había superado los 67 años; llegó confinado a Savona a finales de año. Aquí recibió Pío VII las expresiones de fidelidad de la población, permaneciendo hasta 1812.



Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original; se autoriza su copia y difusión
siempre que se conserve en su originalidad.


               Napoleón quiso aprovechar el cautiverio del Papa para arrancarle inauditas concesiones que constituían graves atentados a la independencia de la Iglesia del poder civil. Quería, además, que se estableciese su sede en París, haciendo de la capital imperial también la del Catolicismo. Pío VII se resistió a tales pretensiones, a pesar que se le quiso forzar alejando de él a todos los prelados fieles y secuestrando su correspondencia. El 27 de Mayo de 1812, Napoleón ordena el traslado del Papa de Savona a Fontainebleau. La travesía de los Alpes casi le costó la vida al Pontífice, al que administraron la extremaunción y el viático ante el temor que falleciese.

               En medio del tira y afloja entre el Papa y el Emperador de los Franceses, ocurrió la derrota de éste en la Batalla de Leipzig. Pensando que el prisionero de Fontainebleau atraía sobre él las iras del Cielo, ordenó inesperadamente su liberación el 23 de Enero de 1814. En Marzo el Papa partía de regreso a Roma en un viaje triunfal. Mientras tanto, el 20 de Abril, en el mismo palacio que había servido de encierro a Pío VII, su antiguo carcelero firmaba el acta de abdicación de su corona imperial. El 24 de Mayo de 1814, entre lágrimas de los piadosos romanos, regresaba el Papa a la Ciudad Eterna. En recuerdo de esta fecha instituyó la Festividad de Santa María bajo la advocación de Auxilio de los Cristianos.



MAYO, MES DEDICADO A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA. DÍA 24: "Auxilio de los Cristianos"




EJERCICIO DEL MES DE MAYO 

en Honor de Nuestra Señora y Madre la Virgen María


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.


MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 24:

                "En el Cielo nos quedaremos gratamente sorprendidos al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra..."

San Juan Bosco 


AHORA REZA, CON PIEDAD Y DEVOCIÓN




INDULGENCIAS que podemos ganar 
y aplicar a las Almas del Purgatorio

          Una Indulgencia Plenaria a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por todos los fieles católicos, que, todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

          Una indulgencia parcial de trescientos días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Indulgencias otorgadas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.

          Para conocer el sentido y valor de las Indulgencias sólo tiene que tocar AQUÍ.



jueves, 23 de mayo de 2019

PROFECÍAS DE ISABEL CANORI MORA (II) La Ira de Dios y el Castigo a causa de los malos sacerdotes




               El 26 de Enero de 1815, en medio de un éxtasis, los Ángeles transportaron a Isabel Canori a una sala donde vio a muchos eclesiásticos que “bajo el manto de bien, persiguen a Jesús Crucificado y a Su Santo Evangelio”, y que “como lobos rabiosos tramaban derribar al Jefe de la Iglesia de su trono”. Al poco tiempo de contemplar esta escena, se le mostró una visión mística sobre la Ira de Dios que la conmovió profundamente:  “a ver el cruel estrago que la Justicia de Dios está por hacer entre aquellos miserables: con sumo terror, veía que alrededor mío fulguraban los rayos de la Justicia irritada. Vi edificios cayendo en ruinas. Las ciudades, provincias enteras, todo el mundo estaba en caos. No se oía otra cosa sino débiles voces implorando misericordia. El número de muertos era incalculable”.

               No obstante, lo que más le impresionó fue ver a Dios indignado. En un lugar altísimo y solitario, vio a Dios representado por “un gigante fuerte y airado hasta el extremo contra aquellos que lo perseguían. Sus manos omnipotentes estaban llenas de rayos, su rostro estaba repleto de indignación: sólo su mirada bastaba para incinerar al mundo entero. No había ni ángeles ni santos que lo circundasen, sino sólo su indignación lo circundaba por todas partes”. Tal visión duró apenas un instante, porque, como cuenta Isabel Canori, “si hubiese durado un momento más, ciertamente yo habría muerto”.

LA IRA DE DIOS: LA MAYOR INFELICIDAD 

               Por la mismo época, Isabel Canori narra como vio a María Santísima “triste y dolorosa”. Le preguntó entonces la razón de su dolor. “La Madre de Dios se volvió hacia mí y dijo: «Contempla, oh hija, contempla la gran impiedad». Oyendo estas palabras, vi que unos apóstatas osadamente intentaban arrancar temerariamente a Su Santísimo Hijo de Su purísimo seno y de Sus santísimos brazos. Ante este gran atentado, la Madre de Dios no pedía más misericordia para el mundo, sino Justicia al Divino Padre Eterno; el cual, revestido de su inexorable Justicia y lleno de indignación, se volvió hacia el mundo. En aquel momento toda la naturaleza entró en convulsión, y el mundo perdió su recto orden, y se formó sobre la tierra la mayor infelicidad que se pueda contar o imaginar. Una cosa tan deplorable y aflictiva que dejará al mundo reducido a la última desolación”





EL CASTIGO A CAUSA DE LOS MALOS SACERDOTES

               Isabel Canori Mora continuaba padeciendo en su cuerpo los Sagrados Estigmas de la Pasión cuando, una vez más Nuestro Señor, el 7 de Junio de 1815,  le mostró el Castigo que atraían sobre la humanidad los malos sacerdotes, a los que la vidente Isabel llamaba “lobos rapaces con piel de oveja, […] acérrimos perseguidores de Jesús Crucificado y de Su Esposa, la Santa Iglesia”“Me parecía -anotó en su Diario- ver a todo el mundo en convulsión, especialmente la ciudad de Roma. […] ¿Qué decir del Sacro Colegio? A causa de la variedad de opiniones, unos habían sido dispersados, otros abatidos, otros despiadadamente asesinados. De un modo similar o aun peor eran tratados el clero secular y la nobleza. El clero regular no sufría la dispersión total, pero era diezmado. Innumerables eran los hombres de toda condición que perecían en esa masacre, pero no todos se condenaban. Muchos eran hombres de buenas costumbres, y muchos otros de vida santa”



Continuará...


(Los textos resaltados en azul están extraídos del libro "Mi vida en el Corazón de la Trinidad, Diario de Isabel Canori Mora, esposa y madre", Libreria Editrice Vaticana, 1996) 

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MAYO, MES DEDICADO A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA. DÍA 23: "Ella hermosea y perfuma el alma"





EJERCICIO DEL MES DE MAYO 

en Honor de Nuestra Señora y Madre la Virgen María


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.


MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 23:

                "María hermosee y perfume continuamente tu alma con nuevas virtudes y te proteja con Su amor maternal. Mantente cada vez más unido a la Madre del Cielo, porque Ella es el mar a través del cual se alcanzan las playas de los esplendores eternos en el Reino de la Aurora..."

Padre Pío de Pietrelcina 


AHORA REZA, CON PIEDAD Y DEVOCIÓN




INDULGENCIAS que podemos ganar 
y aplicar a las Almas del Purgatorio

          Una Indulgencia Plenaria a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por todos los fieles católicos, que, todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

          Una indulgencia parcial de trescientos días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Indulgencias otorgadas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.

          Para conocer el sentido y valor de las Indulgencias sólo tiene que tocar AQUÍ.



miércoles, 22 de mayo de 2019

SANTA RITA DE CASIA, de viuda a Esposa de Cristo



        Nació en Mayo del año 1381. Su casa estaba cerca del pueblecito de Cascia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia.

        Sus devotos padres eran Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.

        Enseñaron a Rita desde niña todo acerca de Jesús, la Virgen María y los más conocidos santos. Rita, al igual que Santa Catalina de Siena nunca fue a la escuela a aprender a escribir o a leer; para Santa Rita su único libro era el Crucifijo.

FORZADA AL MATRIMONIO

        Queriendo ser religiosa toda su vida, sus padres escogieron para ella un esposo, Paolo Ferdinando, lo cual no fue una decisión muy sabia. Pero Rita obedeció. Quiso Dios así darnos en ella el ejemplo de una admirable esposa, llena de virtud, aun en las mas difíciles circunstancias. 

        Después del matrimonio, su esposo demostró ser bebedor, mujeriego y abusador. Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio.  Tuvieron dos gemelos, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos.

        Finalmente, después de veinte años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometió cambiar su forma de ser. Rita perdona y el deja su antigua vida de pecado y pasaba el tiempo con Rita en los caminos de Dios. Esto no duró mucho, porque mientras su esposo se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche Paolo no fue a la casa. Antes de su conversión esto no hubiera sido extraño, pero en el Paolo reformado esto no era normal. Rita sabía que algo había ocurrido. Al día siguiente, lo encontraron asesinado.

        Su pena fue aumentada cuando sus dos hijos, que ya eran mayores, juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Fue entonces que Santa Rita, comprendiendo que mas vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos y que tomara sus vidas antes de que se perdieran para la eternidad por cometer un pecado mortal. El Señor respondió a sus oraciones. Los dos padecieron una enfermedad fatal. Durante el tiempo de enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir lograron perdonar a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el Cielo.


San Nicolás de Tolentino, San Agustín y San Juan Bautista, 
transportan a Santa Rita al convento


MILAGROSA ENTRADA EN EL CONVENTO

        Al quedar viuda no se deja vencer por la tristeza y el sufrimiento. Santa Rita quiso entrar con las hermanas Agustinas, pero no era fácil lograrlo. No querían una mujer que había estado casada. La muerte violenta de su esposo dejó una sombra de duda. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración.  Ocurrió entonces un milagro. 

        Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡Rita, Rita, Rita! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista del cual ella había sido devota desde muy niña; le pidieron que los siguieran. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Cascia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Cascia. Entonces cayo en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada.  Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.

        Durante su primer año, Rita fue puesta a prueba no solamente por sus superioras, sino por el  mismo Señor. Le fue dado el pasaje de la Escritura del joven rico para que meditara. Ella sentía en su corazón las palabras, ¡Si quieres ser perfecta!

        Santa Rita meditaba muchas horas en la Pasión de Cristo, meditaba en los insultos, los rechazos, las ingratitudes que sufrió en su camino al Calvario.

RECIBE LA CORONA DE ESPINAS

        Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Cascia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, quién dio un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que tocó tanto a Rita que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser participe de sus sufrimientos en la Cruz. Recibió los estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza. A la mayoría de los santos que han recibido este don este don exuden una fragancia celestial. Las llagas de Santa Rita, sin embargo exudían olor a podrido, por lo que debía alejarse de la gente.

        Por 15 años vivió sola, lejos de sus hermanas monjas. El Señor le dio una tregua cuando quiso ir a Roma para el primer Año Santo. Jesús removió la estigma de su cabeza durante el tiempo que duró la peregrinación. Tan pronto como llegó de nuevo a casa la estigma volvió a aparecer y teniéndose que aislar de nuevo.

        Los últimos años de su vida fueron de expiación.  Una enfermedad grave y dolorosa la tuvo inmóvil sobre su humilde cama de paja durante cuatro años.  Ella observó como su cuerpo se consumía con paz y confianza en Dios. Al morir la celda se ilumina y las campanas tañen solas.

MUERTE Y ENTRADA EN EL PARAÍSO

        Su muerte, acaecida en 1457, fue su triunfo. La herida del estigma desapareció y en lugar apareció una mancha roja como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia. Debía haber sido velada en el convento, pero por la muchedumbre tan grande se necesitó la iglesia. Permaneció allí y la fragancia nunca desapareció. Por eso, nunca la enterraron. El ataúd de madera que tenía originalmente fue reemplazado por uno de cristal y ha estado expuesta para veneración de los fieles desde entonces.  Multitudes todavía acuden en peregrinación a honrar a la santa y pedir su intercesión ante su cuerpo que permanece incorrupto.
Fue canonizada por el Papa León XIII  en 1900.





PROFECÍAS DE ISABEL CANORI MORA (I) La Apostasía


               Isabel Canori Mora nació en Roma el 21 de Noviembre de 1774 en el seno de una familia aristócrata. Dada muy pronto a la vida espiritual, sufrió en su juventud un enfriamiento, cediendo a la seducción por las cosas del mundo. En 1796 se casa con un joven abogado llamado Cristóbal Mora. Poco tiempo duró la fidelidad conyugal de Cristóbal. Seducido por una mujer de modesta condición, comienza a engañar a su esposa, descuida la familia hasta dejarla reducida a la miseria. Isabel tiene que ponerse a trabajar para mantener a sus hijas. A las violencias físicas y psicológicas de Cristóbal, Isabel responde con la fidelidad y paciencia. Ante el abandono de Cristóbal, ella se dedica a las tareas del hogar, a la educación cristiana de sus hijas.




               Isabel se entrega totalmente al Señor, consagrándose a la vida de oración y a las obras de caridad en favor de los más necesitados. Profundiza en la espiritualidad trinitaria ingresando en la Orden Tercera. En 1801, sufre una enfermedad que casi la lleva a morir, pero se recupera milagrosamente y a partir de ese momento es favorecida por Dios con dones místicos extraordinarios. Obispos, sacerdotes, religiosos, matrimonios…se acercaron a su domicilio para orar y pedirle consejo. El Papa Pío VII concedió privilegios para la Capilla-Oratorio particular de Isabel. 

               En Enero de 1825 anuncia su propia muerte, que acontece el 5 de Febrero de 1825, cuando contaba con 49 años. Sus restos se veneran en la iglesia trinitaria de San Carlino de Roma. Tras su muerte, su marido se convirtió y se ordena sacerdote.

               Isabel Canori recibió de Nuestro Señor diferentes gracias místicas: el espíritu de profecía, éxtasis, raptos, visiones, apariciones de los Ángeles, de los Santos, de la Virgen, del mismo Hombre Dios.... como a Santa Teresa el don de la transverberación del corazón, visiones sobre el porvenir de la Iglesia, acerca de los terribles combates que tendrá que sostener ésta contra el poder de las tinieblas en los Últimos Tiempos.

               El 24 de Febrero de 1814, Nuestro Señor hizo ver a Isabel una escena profética, por cuanto recuerda a la situación actual: “Veía a muchos ministros del Señor que se despojaban unos a otros; muy rabiosamente se arrancaban los paramentos sagrados; veía cómo eran derribados los altares sagrados por los propios ministros del Señor”.

               Tres meses más tarde, el 22 de Mayo de aquel mismo año, mientras rezaba por el Santo Padre, tuvo una visión con los ojos del alma que narra así: “lo vi viajando rodeado de lobos que […] complotaban para traicionarlo”. Esta misma visión se repetiría los días 2 y 5 de Junio. En esta última, Isabel Canoría contaría: “Vi el sanedrín de lobos que lo circundaban (al Papa Pío VII) y dos Santos Ángeles que lloraban. Una santa osadía me inspiró a preguntarles la razón de su tristeza y de su llanto. Ellos, contemplando la ciudad de Roma con ojos llenos de compasión, dijeron lo siguiente: «Ciudad miserable, pueblo ingrato, la justicia de Dios te castigará»”.

Continuará...


(Los textos resaltados en azul están extraídos del libro "Mi vida en el Corazón de la Trinidad, Diario de Isabel Canori Mora, esposa y madre", Libreria Editrice Vaticana, 1996) 

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MAYO, MES DEDICADO A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA. DÍA 22: "...el silencio del Sagrario de Tu Jesús"




EJERCICIO DEL MES DE MAYO 

en Honor de Nuestra Señora y Madre la Virgen María

           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.


MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 22:

                "Madre Inmaculada, pon tanto silencio en mi amor propio, en mi imaginación y en mi desenfrenada lengua que pueda oír y entender el silencio del Sagrario de Tu Jesús..."

Obispo Manuel González 


AHORA REZA, CON PIEDAD Y DEVOCIÓN




INDULGENCIAS que podemos ganar 
y aplicar a las Almas del Purgatorio

          Una Indulgencia Plenaria a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por todos los fieles católicos, que, todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

          Una indulgencia parcial de trescientos días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Indulgencias otorgadas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.

          Para conocer el sentido y valor de las Indulgencias sólo tiene que tocar AQUÍ.