martes, 21 de agosto de 2018

SANTA JUANA DE CHANTAL, hija predilecta de San Francisco de Sales


   Breve Biografía de la Fundadora de la Orden de la Visitación (monjas salesas)




          Santa Juana Francisca Fremiot nació en Dijon, Francia, el 23 de Enero, de 1572. Su madre murió cuando tenía tan solo dieciocho meses de vida. Su padre, hombre distinguido, de recia personalidad y una gran fe, se convirtió así en la mayor influencia de su niñez. A los veintiún años se casó con el Barón Christophe de Rabutin-Chantal, de quien tuvo seis hijos. Dos de ellos murieron en la temprana niñez. Un varón y tres niñas sobrevivieron. Tras siete años de matrimonio ideal, su esposo murió en un accidente de cacería. Ella educó a sus hijos cristianamente.

          En el otoño de 1602, el suegro de Juana la forzó a vivir en su castillo de Monthelon, amenazándola con desheredar a sus hijos si se rehusaba. Ella pasó unos siete años bajo su errática y dominante custodia, aguantando malos tratos y humillaciones. En 1604, en una visita a su padre, conoció a San Francisco de Sales. Con esto comenzó un nuevo capítulo en su vida.

          Bajo la brillante dirección espiritual de San Francisco de Sales, nuestra Santa creció en sabiduría espiritual y auténtica santidad. Trabajando juntos, fundaron la Orden de la Visitación de Annecy en 1610. El título oficial de la Orden fue la Visitación de Santa María.

          Sabemos que cuando la Santa, bajo la guía espiritual de San Francisco de Sales, tomó la decisión de dedicarse por completo a Dios y a la vida religiosa, repartió sus joyas valiosas y sus pertenencias entre sus allegados y seres queridos con abandono amoroso. De allí en adelante, estos preciosos regalos se conocieron como "las Joyas de nuestra Santa." Gracias a Dios que ella dejó para la posteridad joyas aún más preciosas de sabiduría espiritual y edificación religiosa.



Santa Juana en su época de Baronesa de Chantal


          Uno de los factores providenciales en la vida de Santa Juana fue el hecho de que su vida espiritual fuera dirigida por dos de los más grandes santos todas las épocas, San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Todos los escritos de la Santa revelan la inspiración del Espíritu Santo y de estos grandiosos hombres. Ellos, a su vez, deben haberla guiado a los escritos de otros grandes santos, ya que vemos que ella les indicaba a sus Maestras de Novicias que se aseguraran de que los escritos de Santa. Teresa de Ávila se leyeran y estudiaran en los Noviciados de la Orden.

          Santa Juana fue una auténtica contemplativa pero al igual que Santa Brígida de Suecia y otros místicos, era una persona muy activa, llena de múltiples proyectos para la gloria de Dios y la santificación de las almas. Estableció no menos de ochenta y seis casas de la Orden. Se estima que escribió no menos de once mil cartas, que son verdaderas gemas de profunda espiritualidad. Más de dos mil de éstas se conservan todavía. La fundación de tantas casas en tan pocos años, la forzó a viajar mucho, cuando los viajes eran un verdadero trabajo.

          En 1622, murió San Francisco de Sales y su muerte constituyó un rudo golpe para la madre de Chantal; pero su conformidad con la voluntad divina le ayudó a soportarlo con invencible paciencia. El santo fue sepultado en el convento de la Visitación de Annecy.

          La Reina Ana de Austria la convidó a París, donde la colmó de honores y distinciones con gran confusión por parte de la homenajeada. Al regreso, cayó enferma en el convento de Moulins, donde murió el 13 de Diciembre de 1641, a los sesenta y nueve años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Annecy y sepultado cerca del de San Francisco de Sales.





lunes, 20 de agosto de 2018

104 ANIVERSARIO DE SAN PÍO X





          Giuseppe Melchiorre Sarto fue Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, reinando con el nombre de Pío X. Su Pontificado duró 11 años, desde el 4 de Agosto de 1903 hasta el 20 de Agosto de 1914.

          San Pío X murió de pena. El 2 de Agosto firmó su Exhortación apostólica Dum Europa, en la que llamaba a los pueblos a dirigirse al Único que podría cambiar sus pensamientos de odio en pensamientos de paz, a Nuestro Señor Jesucristo, el Príncipe de la Paz. Y llamaba a todos los católicos, en particular al clero, a dirigir sus oraciones para detener el curso de la guerra...que finalmente comenzaría a ser más cruenta tras la muerte del Papa.

          El "Papa Sarto" había tenido visiones místicas sobre el poder del mal desatado sobre el mundo. De allí que incluyera una jaculatoria más a las oraciones que su predecesor León XIII estipuló para rezarse al final de la Santa Misa. “¡Corazón Sacratísimo de Jesús, ten Misericordia de Nosotros!”.



SAN BERNARDO DE CLARAVAL, Místico y Predicador




BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA

          San Bernardo (Bernardo Fontaine) nace aproximadamente en 1090 en el castillo de Fontaine-lès-Dijon, (Borgoña). Hijo de un caballero que formaba parte del círculo del Duque de Borgoña, Bernardo nació perteneciendo al estamento nobiliario, al igual que su progenitor, aunque no a sus rangos más altos.

         Era el tercer hijo de los siete que tuvo el matrimonio. Ambos padres, aunque se cuenta que especialmente su madre, pronto advirtieron las extraordinarias cualidades intelectuales de su hijo y, por ese motivo, decidieron eximirlo de continuar la tradición familiar del oficio de las armas y hacer que se encaminara hacia una vida de estudio. Por ello, ingresó en la escuela de canónigos regulares de Châtillon-sur-Seine.

          En el año 1112 o 1113 ingresaría formalmente en la Orden del Císter, fundada bajo la Regla de San Benito, acompañado de varios de sus hermanos y otras personas que siguen su fervoroso ejemplo.

          Tan sólo dos años después de su ingreso en la Orden, en 1115, se fundan dos monasterios bajo los auspicios del Císter. Su fuerte personalidad llevó al Abad Esteban a encargarle la fundación del Monasterio de Claraval (Clairvaux). 

          partir del año 1119, el Císter inicia su expansión por Francia y otras áreas del continente europeo. A lo largo de su vida veremos como Bernardo combina armónicamente su faceta mística y la participación en la vida pública de la Iglesia, pues, pese a su deseo de llevar una vida de retiro espiritual, constantemente será reclamado como mediador, y su consejo se tornará imprescindible gracias a su sólida y esmerada formación teológica, además de ser el Predicador principal de la Segunda Cruzada.

          Uno de sus monjes, llegaría a ser Papa y reinó con el el nombre de Honorio III. Aprovechando su amistad con San Bernardo, le solicitó al Santo que escribiese un tratado con las obligaciones de los Papas; el Santo Abad escribió varios libros al respecto llamados "De consideratione", obra que fue consultada con posterioridad por muchos Pontífices.

         Murió en su Abadía el 20 de Agosto de 1153, cuando contaba 63 años de edad. Fue canonizado en 1174 por el Papa Alejandro III y proclamado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830.

         El amor que San Bernardo sentía por María Nuestra Señora quedó plasmado en aquellos versos que ya forman parte de la Piedad Tradicional "oh Clemente, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María..." además de componer el conocido "Memorare", la súplica de los Esclavos de María.






              El alma fiel tiene su paraíso, pero espiritual y no terreno; y por eso mismo mucho más deleitable y escondido que el primero. Aquí el alma goza más que con todas las riquezas. De este paraíso brotan cuatro fuentes: la verdad, la caridad, la fuerza y la sabiduría. Estas fuentes ofrecen un agua medicinal al alma enferma. Las enfermedades que aquejan al alma son cuatro vicios: el temor, la concupiscencia, la maldad propia y la ignorancia. Cuando la vence el temor cae forzada en el vicio; el ímpetu de la concupiscencia la empuja al mal, la maldad propia la lleva voluntariamente al vicio, y la seducción del error la hace deslizarse en el mal. 

               A las almas aquejadas y angustiadas por estas enfermedades el Profeta les da este consuelo: Sacaréis agua con gozo de las fuentes del Salvador. Contra la pusilanimidad, consecuencia del vicio del temor, el agua de los auxilios que se toma en la fuente de la fortaleza. Contra la concupiscencia del placer terreno, el agua de los deseos en la fuente de la caridad. Contra la malicia de la maldad voluntaria, el agua de los juicios en la fuente de la verdad. Contra el error de la ignorancia, el agua de los consejos en la fuente de la sabiduría.

               Y todo esto se hará con gozo, pues lo que antes gemía bajo el peso de los vicios ahora se goza con la adquisición de las virtudes. En las aguas de los consejos consigue la prudencia, en el agua de los auxilios la fortaleza, en el agua de los deseos la templanza, y en el agua de los juicios la justicia. Y de este modo, en la contrariedad vence la pusilanimidad con la fortaleza, en la prosperidad refrena la ligereza con la templanza, en la actividad excluye la maldad con la justicia, y en los momentos de duda la prudencia instruye su ignorancia. 

              Reanimada con estas aguas y ataviada con semejantes virtudes, dilátese y comprenda con todos los consagrados lo que es anchura y largura, altura y profundidad. Estas cuatro dimensiones de Dios se pueden abrazar con dos brazos: el amor y temor verdaderos. El temor abraza la altura y profundidad, es decir, el poder y la sabiduría; y el amor la anchura y largura, la caridad y la verdad. Si se teme a Dios es porque todo lo puede con su poder, y ese temor es auténtico si se cree que nada está oculto a su sabiduría. Si se ama a Dios es porque es el Amor, y ese amor es sincero porque es la verdad o la eternidad.

De los Sermones de San Bernardo







domingo, 19 de agosto de 2018

EL APÓSTOL DE LOS SAGRADOS CORAZONES, San Juan Eudes, Misionero incansable


"Que mi corazón no se sacie de amar 
al que jamás será suficientemente amado"



BREVE SEMBLANZA DEL “PADRE, DOCTOR Y APÓSTOL DEL CULTO LITÚRGICO A LOS SAGRADOS CORAZONES”, como le llamó San Pío X

          San Juan Eudes era hijo de un granjero llamado Isaac Eudes, casado con Marta Corbin. 

          A los catorce años, Juan ingresó en el colegio de los jesuitas de Caén. Sus padres deseaban que se casara y siguiera trabajando la granja de la familia. Pero Juan, que había hecho voto de virginidad, recibió las Órdenes Menores en 1621 y estudió Teología en Caén con la intención de consagrarse a los ministerios parroquiales. Sin embargo, poco después determinó ingresar en la Congregación del Oratorio, que había sido fundada en 1611 por el futuro cardenal Pedro de Bérulle. Tras de recabar con gran dificultad el permiso paterno, fue recibido en París por el Superior General en 1623.

         Dos años más tarde, se desató en Normandía una violenta epidemia de peste, y Juan se ofreció para asistir a sus compatriotas. Bérulle le envió al obispo de Séez con una carta de presentación, en la que decía: "La caridad exige que emplee sus grandes dones al servicio de la provincia en la que recibió la vida, la gracia y las órdenes sagradas, y que su diócesis sea la primera en gozar de los frutos que se pueden esperar de su habilidad, bondad, prudencia, energía y vida". El Padre Eudes pasó dos meses en la asistencia a los enfermos en lo espiritual y en lo material. Después fue enviado al oratorio de Caén, donde permaneció hasta que una nueva epidemia se desató en esa ciudad, en 1631. Para evitar el peligro de contagiar a sus hermanos, Juan se apartó de ellos y vivió en el campo, donde recibía la comida del convento.

          Pasó los diez años siguientes en la prédica de misiones al pueblo, preparándose así para la tarea a la que Dios le tenía destinado. En aquella época empezaron a organizarse las misiones populares en su forma actual. San Juan Eudes se distinguió entre todos los misioneros. En cuanto acababa de predicar, se sentaba a oír confesiones, ya que, según él, "el predicador agita las ramas, pero el confesor es el que caza los pájaros". Mons. Le Camus, amigo de San Francisco de Sales, dijo refiriéndose al P. Eudes: "Yo he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y os aseguro que ninguno de ellos mueve tanto a las gentes como este buen padre". San Juan Eudes predicó en su vida unas ciento diez misiones.

         Una de las experiencias que adquirió durante sus años de misionero, fue que las mujeres de mala vida que intentaban convertirse, se encontraban en una situación particularmente difícil. Durante algún tiempo, trató de resolver la dificultad alojándolas provisionalmente en las casas de las familias piadosas, pero cayó en la cuenta de que el remedio no era del todo adecuado. Magdalena Lamy, una mujer de humilde origen, que había dado albergue a varias convertidas, dijo un día al Santo: "Ahora os vais tranquilamente a una iglesia a rezar con devoción ante las imágenes y con ello creéis cumplir con vuestro deber. No os engañéis, vuestro deber es alojar decentemente a estas pobres mujeres que se pierden porque nadie les tiende la mano".

          Estas palabras produjeron profunda impresión en San Juan Eudes, quien alquiló en 1671, una casa para las mujeres arrepentidas; en la que podían albergarse en tanto que encontraban un empleo decente. Viendo que la obra necesitaba la atención de religiosas, el Santo la ofreció a las visitandinas, quienes se apresuraron a aceptarla.

         Después de mucho orar, reflexionar y consultar, San Juan Eudes abandonó la congregación del oratorio en 1643. La experiencia le enseñó que el clero necesitaba reformarse antes que los fieles y que la congregación sólo podría conseguir su fin mediante la fundación de seminarios. El Padre Condren, que había sido nombrado superior general, estaba de acuerdo con el santo; pero su sucesor, el Padre Bourgoing, se negó a aprobar el proyecto de la fundación de un seminario en Caén.

         Entonces el Padre Eudes decidió formar una asociación de sacerdotes diocesanos, cuyo fin principal sería la creación de seminarios con miras a la formación de un clero parroquial celoso. La nueva asociación quedó fundada el día de la Anunciación de 1643, en Caén, con el nombre de "Congregación de Jesús y María". Sus miembros, como los del oratorio, eran sacerdotes diocesanos y no estaban obligados por ningún voto. San Juan Eudes y sus cinco primeros compañeros se consagraron a "la Santísima Trinidad, que es el primer principio y el último fin de la santidad del sacerdocio". El distintivo de la Congregación era el Corazón de Jesús, en el que estaba incluido místicamente el de María; como símbolo del amor eterno de Jesús por los hombres.




         La Congregación encontró gran oposición, sobre todo por parte de los jansenistas y de los Padres del Oratorio. En 1646, el Padre Eudes envió a Roma al Padre Manoury para que recabase la aprobación pontificia para la congregación, pero la oposición era tan fuerte, que la empresa fracasó.

         En 1650, el Obispo de Coutances pidió a San Juan que fundase un seminario en dicha ciudad. El año siguiente, Monseñor Oliver, que consideraba al Santo como "la maravilla de su época", le invitó a predicar una misión de diez semanas en la iglesia de, San Sulpicio de París. Mientras se hallaba en esa misión, el Padre Eudes recibió la noticia de que el Obispo de Bayeux acababa de aprobar la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, formada por las religiosas que atendían a las mujeres arrepentidas de Caén. En 1653, San Juan fundó en Lisieux un seminario, al que siguió otro en Rouén en 1659. 

         Un año después, una bula de Alejandro VII aprobó la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio. Ese fue el coronamiento de la obra que el Padre Eudes y Magdalena Larny habían emprendido treinta años antes en favor de las pecadoras arrepentidas. San Juan siguió predicando misiones con gran éxito; en 1666, fundó un seminario en Evreux y, en 1670, otro en Rennes.

          Al año siguiente, publicó un libro titulado "La Devoción al Adorable Corazón de Jesús". Ya antes, el Santo había instituido en su Congregación una Fiesta del Santísimo Corazón de María. En su libro incluyó el propio de una misa y un oficio del Sagrado Corazón de Jesús. El 31 de Agosto de 1670, se celebró por primera vez dicha Fiesta en la Capilla del Seminario de Rennes y pronto se extendió a otras diócesis. Así pues, aunque San Juan Eudes no haya sido el primer Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón en su forma actual, fue sin embargo él "quien introdujo el culto del Sagrado Corazón de Jesús y del Santo Corazón de María", como lo dijo el Papa León XIII en 1903. El Decreto de Beatificación añadía: "El fue el primero que, por divina inspiración les tributó un culto litúrgico."

         El Papa Clemente X publicó seis breves por los que concedía indulgencias a las Cofradías de los Sagrados Corazones de Jesús y María, instituidas en los seminarios de San Juan Eudes.

         Durante los últimos años de su vida, el Santo escribió su tratado sobre "el Admirable Corazón de la Santísima Madre de Dios"; trabajó en la obra mucho tiempo y la terminó un mes antes de morir. Su última misión fue la que predicó en Sain-Lö, en 1675, en plena plaza pública, con un frío glacial. La misión duró nueve semanas. El esfuerzo enorme acabó con su salud y a partir de entonces se retiró prácticamente de la vida activa.

         Su muerte ocurrió el 19 de Agosto de 1680, a las tres de la tarde.

         Fue canonizado por el Papa Pío XI en 1925.







sábado, 18 de agosto de 2018

"MUCHAS ALMAS VAN AL INFIERNO..." la apremiante llamada a la oración y al sacrificio


'Porque la necedad divina es más sabia 
que la sabiduría de los hombres, 
y la debilidad divina, 
más fuerte que la fuerza de los hombres' 

(Primera Carta de San Pablo a los Corintios, cap 1, vers 25)


               La Primera Aparición de Nuestra Señora de Fátima tuvo lugar el 13 de Mayo de 1917; fue la Virgen misma quien pidió a los niños videntes que volvieran allí los días 13 de cada mes. Sin embargo la Aparición del 13 de Agosto no tuvo lugar, ya que el Administrador del Consejo apresó y llevó a Vila Nova a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el Secreto que le había confiado la Madre de Dios. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

               Les ofreció los mas valiosos presentes si descubrían el Secreto. Los pequeños videntes respondieron: "No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero." Los encerró entonces en el calabozo. Los presos les aconsejaron: "Pero decir al Administrador ese Secreto. Que os importa que esa Señora no quiera?" -"¡Eso no -respondió Jacinta con vivacidad- antes quiero morir!" Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el Rosario, delante de una medalla de la Virgen que Jacinta colgó en la pared.




                El Administrador para amedrentarlos, mandó preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazaron asar a los niños si no accedían a hablar. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada.

              El día 15 de Agosto, fiesta de la Asunción, los sacó del calabozo y los llevó a Fátima. Lucía, la única de los videntes que hablaba directamente con Nuestra Señora, narra lo que sucedió en esta Aparición del Domingo 19 de Agosto:

          Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

          -¿Qué es lo que quiere Usted?

          -Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el Rosario todos los días. El último mes haré el Milagro para que todos crean (1).

         -¿Qué es los que quiere Usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

          -Hagan dos bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños más. El dinero de las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. 

          -Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

         -Sí, a algunos curaré durante el año. 

          Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: 

          -Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas.

           Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre.






NOTAS:

              (1) La Virgen anunció en esta Aparición de Agosto el Milagro del Sol del que hasta la prensa laicista dio noticia.




viernes, 17 de agosto de 2018

JÓVENES CARMELITAS MARTIRIZADOS EN MADRID, por odio a la Fe Católica





     
Estos son los que han venido de gran tribulación,
 y han lavado sus luengas ropas, 
y las han blanqueado en la sangre del Cordero... 

(Apocalipsis, cap. 7, vers. 14)


           Cuando agonizaban aquellos muchachos, encharcados en su propia sangre, aparecían las primeras luces de aquel tenebroso 18 de Agosto de 1936. El más joven del grupo martirial apenas tenía 18 años, el mayor, 22. Crónica del Glorioso Martirio de los Carmelitas de Carabanchel, Madrid.


Eran las cinco de la mañana del lunes, 27 de Julio de 1936. Una pareja de guardias denominados de Asalto llaman al Convento de El Carmen de Onda (Castellón) comunicando la orden de un inmediato desalojo. Gran parte de la Comunidad estaba compuesta de estudiantes carmelitas, profesos simples los más, y de novicios; treinta en total. De dos en dos fueron conducidos al centro de Onda, en cuya Residencia se congregaron para rezar y cantar la Salve. Era un canto de despedida. Algunos no se volverían a ver nunca más.
Al partir desde Onda hacia Villarreal, de ambas comunidades ya solo eran 21; debían tomar el tren para Valencia y, desde allí, cada cual a su destino. Al llegar a la antigua ciudad de los Infantes el subprior P. Anastasio Ballester (1893-1936) fue detenido. Más tarde sería asesinado en el cementerio de Cuevas de Vinromá (Castellón).
Quedaban veinte de aquella expedición. Al llegar el tren al Cabañal todos son reconocidos como frailes y se les hace bajar, a todos menos al corista Fray Tomás González y al Hno. Fray Pedro Tomás Iglesias quienes siguieron camino hacia Madrid. Los dieciocho restantes, con el Provincial P. Sarría Colomer al frente, son conducidos a Valencia.
El P. Rafael Sarría y el Hno. Florencio Marquínez salieron para Algemesí; el primero sería asesinado en su ciudad natal y del Hno. Florencio jamás se supo nada. Lo mismo habría de acontecer respecto al Hno. Angelo Martín, perdido en la misma estación del Norte.
De los restantes: a nueve se los llevaron desde la estación a un cercano convento; eran todos casi niños. El destino era Madrid. Una vez en el tren, fueron hallados otros tres muchachos: los hermanos Fray Daniel García y Fray Aurelio García con Fray Adalberto Vicente; al P. Evangelista Muñoz Tornero (1906-1936) le vieron bajar en la estación de Albacete; sería asesinado en Almusafes (Valencia).
Los nombres de los ocho jóvenes religiosos que siguieron viaje hacia Castilla, aparte de los otros cuatro ya señalados, eran los siguientes: Fr. Alberto García, Fr. Francisco Pérez, Fr. Silvano Villanueva, Fr. Ángel Sánchez, Fr. Angelo Reguilón, Fr. Bartolomé Fanti Andrés, Fr. Ricardo Román y el Hno. Fr. Franco Arranz. Y Fr. Isidoro Garrido que se salvó por distracción del vigilante que lo perdió en el camino.



Amanecía el día 28 de Julio cuando ya se avistaba Madrid. Arribados que fueron a la estación de Atocha, no había manera de salir para Segovia, ni por la estación del Norte ni por autobús; era la del Guadarrama una zona de duros combates entre los dos frentes enemigos.
“-¿Qué hacemos con ellos?”, se dijeron los milicianos.
Se les acomodó en un asilo de ancianos del Paseo de las Delicias donde se sintieron seguros: se habían repartido escapularios y se los habían puesto. Allí permanecieron nuestros refugiados hasta el 14 de Agosto. Tres días más tarde, a las doce de la noche, un grupo de milicianos irrumpe de improviso en la sala donde dormían y se les ordena se vistan de inmediato y dejen todo equipaje en su sitio.

 Fueron subidos a un camión y llevados al cementerio de Carabanchel Bajo. Allí les bajaron del camión y les fusilaron ante las tapias del camposanto. Sus cadáveres fueron dejados en ese lugar durante todo el día, desnudos. Más tarde los enterraron en dos tumbas separadas en el cementerio de Carabanchel, donde una vez terminada la guerra, en Julio de 1939, se colocaron sendas lápidas con sus nombres.
Cuando agonizaban aquellos muchachos, encharcados en su propia sangre, aparecían las primeras luces de aquel tenebroso 18 de Agosto de 1936. El más joven del grupo martirial apenas tenía 18 años, el mayor, 22.


En cuanto al P. Alberto María Marco Alemán (Francisco), el que aparece al frente de grupo de jóvenes carmelitas, sabemos que era natural de Caudete (Albacete) donde nació en 1894 y ejercía como prior del convento de la calle Ayala en Madrid cuando lo sorprendió la guerra.

El 20 de julio de 1936 fue clausurado el convento y el P. Alberto fue conducido a la llamada Checa de Fomento. El 3 de Septiembre, tras indecibles traslados e interrogatorios, ingresó en la prisión. El 28 de noviembre de 1936, con treinta compañeros, más fue conducido a Paracuellos del Jarama (Madrid), donde fue fusilado.


¡VIVA CRISTO REY!
¡ARRIBA ESPAÑA!

jueves, 16 de agosto de 2018

MARÍA SAGRARIO DE SAN LUIS GONZAGA, de farmaceútica a Mártir de Cristo Rey


   Breve Biografía de una de las muchas Mártires que desde la proclamación de la II República Española en  Abril de 1931, padecieron persecución, torturas y la muerte misma por el simple hecho de profesar la Fe Católica. 



          Nació en el pueblo de Lillo, provincia de Toledo (España) el 8 de Enero de 1881. Sus padres eran Ricardo Moragas e Isabel Cantarero. Le pusieron por nombre Elvira, pero lo cambió al entrar en la vida religiosa por María Sagrario de San Luis Gonzaga (Sagrario por el nombre de la Patrona de su pueblo y "San Luis Gonzaga" por el día que entró en el Carmelo, 21 de Junio)

          Tardó algún tiempo en entrar en el convento por los consejos de su director espiritual porque tenía que cuidar de su hermano menor. En 1904 se obtiene la Licenciatura en Farmacia, algo muy poco común en aquella época.

          En 1915, cuando su hermano se hizo mayor, por fin pudo cumplir uno de sus grandes deseos: ser carmelita. Ingresó en el Convento de Santa Ana y San José, en Madrid capital. Al terminar su noviciado, hizo ante el Señor los votos de su profesión religiosa el día de Reyes del año 1920.

          En 1927 la eligieron Priora del convento y poco tiempo después, debido a sus cualidades y a su santidad de vida le dieron el cargo difícil de Maestra de novicias; la vuelven a elegir Priora el 1 de Julio del 1936, justo quince días antes del Alzamiento Nacional que culminaría con la Victoria del General Franco, si bien antes se derramaría sangre martirial.


          La persecución religiosa que se había iniciado unos años antes, con la proclamación de la II República, se recrudeció tras el levantamiento militar del 18 de Julio: conventos, seminarios e iglesias empezaron a notar la devastación de los enemigos de la Fe. Uno de ellos fue convento de María Sagrario, que fue saqueado y esquilmado por un populacho que las obligó a abandonar la clausura en medio de insultos y blasfemias, bajo la amenaza de quemarlo con las indefensas monjas dentro.

         María Sagrario fue arrestada bajo el pretexto miliciano de "saber dónde estaban los tesoros del convento" así como el dinero de la Orden y estuvo presa en la checa de la Calle Marqués de Riscal. Soportó inútiles interrogatorios. Y sin ninguna prueba contra ella, la mataron la madrugada del 15 de Agosto en la Pradera de San Isidro, contaba 55 años de vida y 16 como Esposa de Cristo.

¡VIVA CRISTO REY!


Autógrafo de la Mártir María Sagrario de San Luis Gonzaga,
en el segundo párrafo escribió "Aquí estamos continuamente oyendo
petardos y disparos, pero nos vamos acostumbrado a estos ruidos..."


De los Escritos de la Madre Sagrario de San Luis Gonzaga


               Jesús reina siempre en mi corazón. El Señor me pide que sea humilde, que llore mis pecados, que le ame mucho, que ame mucho a mis hermanas, que no las mortifique en nada, ni yo me mortifique por nada, que viva muy recogida en él sin voluntad propia, completamente abandonada en la suya divina.

            ¡Bendito sea Dios que nos da estos trabajos para ofrecérselos por Su amor! Ya llegará el día en que nos alegremos de haberlos sufrido. Entretanto, seamos generosas, sufriendo todo, si no podemos con alegría, por lo menos con mucha conformidad con la Divina Voluntad, de quien tanto padeció por nuestro amor, que por grandes que sean nuestros sufrimientos, nunca llegarán a los Suyos.