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viernes, 20 de marzo de 2026

MARÍA MARTA CHAMBON, Apóstol de Las Santas Llagas de Nuestro Señor

 


                    María Francisca Chambón nació el 6 de Marzo de 1841 en Croix-Rouge una pequeña región cercana a Chambéry, cuando ésta formaba parte del Reino de  Saboya con capital, Torino. Hija de pobres campesinos, en una familia compuesta por sus padres y ocho hermanos, de condición humildísima, logró realizar su vida de unión con Cristo, a través de una experiencia de inmensa profundidad y trabajo espiritual.

                    Era pobre, de escasa inteligencia, de aspecto poco agradable, sin saber leer ni escribir, y sin embargo, sabía el Catecismo a la perfección y era muy piadosa; tal vez por eso es escogida por Jesús para hacerla Su confidente privilegiada y mostrarle los tesoros de Su Amor, porque se había entregado por completo a Él; Sor María Martha como una enamorada vivía continuamente en la presencia de su Esposo: desde pequeña había recibido frecuentes visitas del Niño Jesús que conversaba con ella, la ayudaba, la reemplazaba en sus labores más humildes. Era una sustitución íntima, radical, en la cual su alma se hacía una con Cristo. Cuando era una niñita, la mandaban a pastorear la única cabra que sus padres poseían. Aquellos momentos eran una posibilidad de estar en la presencia de Dios. Siempre sola con el Señor.

                    Después de la Primera Comunión, el Niño Jesús en persona la acompañaba en los trabajos del campo y pasaba con ella las jornadas cómo hacemos con los compañeros de juegos. Y, era precisamente cómo un juego alegre, aquel permanecer en compañía del Divino Niño, con el trabaría una amistad de niños, sincera y alegre.

                    A los 18 años entró a la Orden de la Visitación de Santa María (Salesas) porque en el Carmelo no la habían recibido a causa de su débil salud; allí le darían el nombre de María Marta, en honor de las piadosas hermanas que atendían a Nuestro Señor; fueron frecuentes sus íntimos coloquios con San Francisco de Sales, durante los cuales él la animaba a ser fiel a la Regla de la Orden.

                    En la Visitación fue acogida como conversa, y le fue confiado el encargo del pensionado, destinado a las alumnas que a causa de los sucesos políticos franceses, las monjas se vieron obligadas a abrir, no de buen agrado, para poder continuar como comunidad religiosa, después de la supresión.

                    El 2 de Agosto de 1864, Sor María Martha sellaría su desposorio con Cristo emitiendo los votos perpetuos; tenía entonces 23 años.

                    A partir de Mayo de 1866, empezaría a recibir frecuentes comunicaciones celestiales con Nuestro Señor, que le revelaría Su deseo de dar a conocer la Devoción por Sus Santas Llagas. Sin embargo, Sor María Martha permaneció siempre sin relevancia y oculta; sólo los superiores estaban al tanto cuánto sucedía en su alma, mientras toda la comunidad desconocía tantas gracias, y sólo después de su muerte los manuscritos sobre sus experiencias fueron revelados a sus compañeras. Es éste un hecho bellísimo, que sólo una espiritualidad fuerte puede permitir: que un alma viva en dulcísimos coloquios con Su Señor, mientras las demás, las circunstantes, permanecen a oscuras en medio de tanta luz, que se difunde sobre todos y por todas partes.

                    De aquí en adelante, toda la comunidad se sintió más unida al recibir y transmitir el Mensaje recibido y vivido verdaderamente por la humilde conversa, e hizo propia su misión, la de difundir la Devoción a Las Santas Llagas. 

                    A semejanza de Santa Margarita María Alacoque, Apóstol del Sagrado Corazón, Sor María Martha no salió del convento, ni siquiera habiendo recibido de Dios un Mensaje importante para la Iglesia entera. 

                    Durante cuatro años, desde Enero de 1869 hasta Septiembre de 1873, viviría sostenida sólo con la Sagrada Eucaristía: Jesús Sacramentado fue para ella alimento no sólo del espíritu, sino también del cuerpo; cuando sus fuerzas la abandonaban, se confiaba en el Poder de Dios; cuando la debilidad se apoderaba de su físico, ella invocaba el Auxilio de Dios y cuando el demonio la asaltaba, ella se refugiaba en las Santas Llagas del Señor.

                    Las Llagas del Señor eran su única defensa, la riqueza de su vida, su salvación permanente. Es este el camino del amor: anhelar totalmente el Amado, quererlo, conocerlo, experimentarlo completamente, no aceptar ningún otro fuera de Él, vivir siempre y únicamente en espera del encuentro, sufrir terriblemente por cada retardo. Desesperar de su posible ausencia o distanciamiento. Ni siquiera el enemigo podía abrirse caminos en aquella alma bendita y perfectamente rendida a su único Señor.

                    Y el Señor mismo reveló a la Hermana María Martha las grandes potencialidades de las Santas Llagas, tanto para los pecadores como para la Iglesia y para las Almas del Purgatorio. Se complacía contemplándolas y honrándolas en la siguiente forma: Primero, la llaga de los pies, después el Costado, enseguida la mano izquierda, la mano derecha y por último, la cabeza coronada de espinas. 

                    El 12 de Junio de 1874 recibiría el don de los Sagrados Estigmas en sus pies. Cristo Nuestro Señor la hacía así partícipe de Su Pasión. Pronto le revelaría: “Yo concederé todo cuánto se me pida por la invocación de Mis Santas Llagas. Hay que difundir la Devoción”, y ella fiel a la solicitud del Señor por toda la vida tendrá en sus labios la invocación enseñada por Él mismo:  “Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de Tus Santas Llagas”. 


Díptico con la Devoción de Las Santas Llagas

según las revelaciones de la Hermana María Marta Chambón




Está diseñado para poder ser impreso a doble cara;
se autoriza su copia, sin fines comerciales ni lucrativos



                    El Señor enseñó a la hermana a valorizar todas las pequeñas cosas cotidianas, los sencillos trabajos domésticos, como atender el refectorio del pensionado o recoger las frambuesas del huerto, todo se convertía en un momento de glorificación a Dios, sea por Su Presencia, sea por la alabanza que ofrecía al Señor. El trabajo, la oración, la meditación, los quehaceres diarios: todo puede ser camino hacia lo eterno.

                    La Santa Sede concedió pronto a las religiosas de la Visitación 300 días de indulgencia por el rezo del Rosario de las Santas Llagas. El 16 de Enero de 1924 y por indulto de la Sagrada Penitenciaría, estas indulgencias se extendieron a todos los fieles.

                    Sor María Martha Chambón entró en la Vida el Jueves de Pasión, 21 de Marzo de 1907, a las ocho de la tarde, después de recibir los Santos Sacramentos y el consuelo de su Comunidad, en la Víspera de los Dolores de la Virgen. Tenía sesenta y seis años. En la actualidad, sus virginales restos reposan en la Capilla del Monasterio de la Visitación de Marclaz, en Thonon les Bains, cerca del lago Leman, Francia. En 1923 se publicó el libro en francés "Soeur Marie-Marthe Chambon de la Visitation Sainte-Marie de Chambéry et des Saintes Plaies de N.S. J.C."; al año siguiente se publicó la edición española y muy pronto surgirían nuevas ediciones en otros idiomas.



lunes, 1 de septiembre de 2025

ESTAR CUANTO MÁS SE PUEDA EN EL SANTUARIO DE SU CORAZÓN, Sor Benigna Consolata Ferrero

  

                       Sor Benigna Consolata Ferrero nació el 5 de Agosto 1885 en Turín (Italia). Bautizada al día siguiente, recibió los nombres de María de la Consolación, Teresa, Rosalía y Filomena. Pertenecía a una familia distinguida, no solo por su posición social sino por su vida Cristiana, que era ejemplar en todos. Tras una infancia llena de pureza, empezó a sentirse fuertemente atraída hacia la vida contemplativa. El Divino Maestro le hablaba interiormente a su alma y le decía: “Irás a la Visitación y podrás no solamente hacerte santa, sino llegar a aquel grado sublime de perfección que Yo quiero, para bien espiritual de los demás. Yo te pagaré todos tus sacrificios... Cuando hayas probado lo que es el monasterio, ya no querrás volver al mundo por ningún motivo... Allí tendrás humillaciones, tendrás recogimiento y todo aquello que necesitas… Cuando entres al monasterio me ganarás almas”.





                       Despedida de la Visitación de Pignerol por su vida mística, ingresó a la Visitación de Como (al norte de Milán) el 30 de Diciembre de 1907, cuando contaba 22 años y recibió el santo hábito el 5 de Noviembre de 1908, con el nombre de Benigna Consolata Desde entonces, la joven Salesa no puso límites a su fervor y Jesús no puso límites a sus comunicaciones sobrenaturales. 

                       La sed ardiente de la salvación de las almas que devora al Corazón de Jesús se había apoderado también de Su "Benjamina", como con cariño la llama el Señor. No descuidaba medio alguno, por insignificante que fuese, para saciar esta sed: penitencias, mil intenciones piadosas y sobre todo, sus oraciones continuas.

                       El modo divino que empleará el Señor para comunicarse con Benigna será por medio de palabras interiores y visiones intelectuales. Jesús mismo le mandó que fuese escribiendo los coloquios íntimos a medida que los fuese recibiendo, y por supuesto, que no hablase ni respondiese cosa alguna sin consultárselo a Él primero.

                       Los escritos que por obediencia dejó Sor Benigna manifiestan las extraordinarias virtudes que en su alma se iban desarrollando, entregada por completo a la Voluntad de Dios con una confianza ciega, y además un conocimiento clarísimo de la Misericordia del Corazón de Jesús, de Su incomparable ternura, y de las mil delicadezas con las que se dirige a los pobres pecadores, así como a los justos y a los Santos, para la conquista de una sola cosa: el amor de Sus criaturas. 

                       Dócil a las enseñanzas de San Francisco de Sales, en lo exterior se conformaba por completo a la vida ordinaria de sus Hermanas. En lo interior, por el contrario, todo era extraordinario y luminoso, si bien el Divino Esposo de Benigna Consolata, lejos de regalarle una corona de flores, la conformó de espinas y abrojos, a fin de configurarla con Él.

                       Fiel al mandato de Nuestro Señor y con el permiso de la Superiora, Sor Benigna Consolata realizó el voto del puro amor, como muestra de lo mucho que Jesús deseaba de ella, pues según le regalaba comunicaciones celestiales, más entrega exigía de la joven religiosa; por eso vinieron después los votos de humildad, el de abandono a su querer y el voto de hacer lo más perfecto. De esta forma progresiva el Sagrado Corazón, gracias a estos votos de desprendimiento personal, concedió a Sor Benigna un tiempo de paz espiritual. 

                       Desencadenada en 1914 Primera Guerra Mundial, creyeron los Superiores de esta confidente de los secretos divinos que podrían forzarla a que obtuviese del Señor el término de un azote tan espantoso. La respuesta de Jesús fue consoladora, asegurando que no era esa guerra castigo de su justicia, sino castigo enviado por la Divina Misericordia, que serviría para salvar infinidad de almas que corrían a la condenación eterna. Al año siguiente exigió Jesús de Sor Benigna el sacrificio de su vida para conseguir la paz según las intenciones del Romano Pontífice.

                       A finales de Julio de 1916, Jesús la invitó a hacer un retiro de doce días para prepararse a la muerte. Corona de estos ejercicios fue una maravillosa fórmula de voto de humildad inspirada por el Señor. Hasta la extinción completa de sus fuerzas tenía que escribir, en secreto y con aprobación de sus Superiores, lo que Dios le iba comunicando. 

                       Durante su última enfermedad, los asaltos del enemigo infernal fueron espantosos. Desde la cama donde tiene que permanecer, pidió el Sacramento de la Extremaunción, que le fue administrado el 14 de Agosto. Tenía siempre en los labios el Dulcísimo Nombre de Jesús, pasando las largas horas de insomnio sentada en la cama, juntas las manos, en profundo recogimiento.

                       Después de grandes sufrimientos físicos y morales, llegaba el día de encontrarse con el Divino Esposo; el Primer Viernes, 1 de Septiembre de 1916, decaían las fuerzas del cuerpo de Benigna Consolata, pero su alma inocente conservaba cabal el conocimiento y fervor. Mientras el Capellán de la Comunidad rezaba las oraciones de recomendación del alma, en presencia de todas sus Hermanas, reunidas en torno a su cama, Sor Benigna entregó plácidamente su alma en las manos de Dios, muriendo en el ósculo santo de su Esposo divino, que recogió su alma a las tres de la tarde. Tenía 31 años.


Para leer algunos de los extractos de los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata, solo tiene que tocar AQUÍ.




miércoles, 29 de marzo de 2023

ACTO DE ADORACIÓN Y ENTREGA AL AMOR INFINITO

  


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               Oh Amor Infinito, Dios Eterno, Principio de Vida, Fuente del ser, yo Te adoro en Tu Soberana Unidad y en la Trinidad de Tus Personas. Te adoro en el Padre, Creador Omnipotente de todas las cosas. Te adoro en el Hijo, Sabiduría Eterna por quien todo ha sido hecho, Verbo del Padre, encarnado en el tiempo en el seno de la Virgen Madre, Jesucristo, Redentor y Rey. Te adoro en el Espíritu Santo, Amor substancial del Padre y del Hijo, en quien residen la luz, la fuerza y la fecundidad.

               Te adoro, Amor Infinito, oculto en todos los Misterios de nuestra Fe, resplandeciente en la Eucaristía, rebosante en el Calvario y vivificante a la Santa Iglesia por medio de los Sacramentos, canales de la gracia. 

               Te adoro palpitante en el Corazón de Cristo, Tu inefable Sagrario y me consagro a Ti. Me entrego a Ti sin temor, con todo mi corazón; toma posesión de mi ser, penétralo totalmente. Soy una nada incapaz de servirte, es cierto, pero Tú, Amor Infinito, has dado vida a esta nada y la has atraído hacia Ti.

               Heme aquí, oh Jesús, dispuesto a cumplir Tu Obra de Amor; para difundir todo lo que me sea posible, en Tus Sacerdotes y por ellos en el mundo entero, el conocimiento de Tus Misericordias infinitas y de las sublimes ternuras de Tu Corazón.

               Quiero hacer Tu Voluntad, cueste lo que costare, hasta la efusión de mi sangre, si no fuera indigna de correr por Tu Gloria.

               Oh María, Virgen Inmaculada, que el Amor Infinito hizo fecunda, por Tus manos virginales yo me entrego y me consagro al Amor Infinito. Obtenme la gracia de ser humilde y fiel, y de entregarme sin reserva a los intereses de Jesucristo, Tu adorable Hijo, y trabajar para que Su Sagrado Corazón sea amado y glorificado. Así sea.



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miércoles, 22 de marzo de 2023

LA DEVOCIÓN DE LAS SANTAS LLAGAS, Misión Celestial de Martha Chambón

   

                        "Parece que Dios eligió a esta humilde niña para renovar la Devoción a las Santas Llagas de Nuestro Señor, para que permanezcan ofreciéndose continuamente por la conversión de los pecadores y el alivio de las Almas del Purgatorio. Las Santas Llagas se le muestran de manera sensible, en los ojos de su alma todos los días, varias veces."

               María Francisca Chambón nació el 6 de Marzo de 1841 en Croix-Rouge una pequeña región cercana a Chambéry, cuando ésta formaba parte del Reino de  Saboya con capital, Torino. Hija de pobres campesinos, en una familia compuesta por sus padres y ocho hermanos, de condición humildísima, logró realizar su vida de unión con Cristo, a través de una experiencia de inmensa profundidad y trabajo espiritual.



CARA EXTERIOR

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Se recomienda su copia y difusión (sin fines de lucro comercial)

              Era pobre, de escasa inteligencia, de aspecto poco agradable, sin saber leer ni escribir, y sin embargo, sabía el Catecismo a la perfección y era muy piadosa; tal vez por eso es escogida por Jesús para hacerla Su confidente privilegiada y mostrarle los tesoros de Su Amor, porque se había entregado por completo a Él; Sor María Martha como una enamorada vivía continuamente en la presencia de su Esposo: desde pequeña había recibido frecuentes visitas del Niño Jesús que conversaba con ella, la ayudaba, la reemplazaba en sus labores más humildes. Era una sustitución íntima, radical, en la cual su alma se hacía una con Cristo. Cuando era una niñita, la mandaban a pastorear la única cabra que sus padres poseían. Aquellos momentos eran una posibilidad de estar en la presencia de Dios. Siempre sola con el Señor.

               Después de la Primera Comunión, el Niño Jesús en persona la acompañaba en los trabajos del campo y pasaba con ella las jornadas cómo hacemos con los compañeros de juegos. Y, era precisamente cómo un juego alegre, aquel permanecer en compañía del Divino Niño, con el trabaría una amistad de niños, sincera y alegre.

              A los 18 años entró a la Orden de la Visitación de Santa María (Salesas) porque en el Carmelo no la habían recibido a causa de su débil salud; allí le darían el nombre de María Marta, en honor de las piadosas hermanas que atendían a Nuestro Señor; fueron frecuentes sus íntimos coloquios con San Francisco de Sales, durante los cuales él la animaba a ser fiel a la Regla de la Orden.

              En la Visitación fue acogida como conversa, y le fue confiado el encargo del pensionado, destinado a las alumnas que a causa de los sucesos políticos franceses, las monjas se vieron obligadas a abrir, no de buen agrado, para poder continuar como comunidad religiosa, después de la supresión.

             El 2 de Agosto de 1864, Sor María Martha sellaría su desposorio con Cristo emitiendo los votos perpetuos; tenía entonces 23 años.

             A partir de Mayo de 1866, empezaría a recibir frecuentes comunicaciones celestiales con Nuestro Señor, que le revelaría Su deseo de dar a conocer la Devoción por Sus Santas Llagas. Sin embargo, Sor María Martha permaneció siempre sin relevancia y oculta; sólo los superiores estaban al tanto cuánto sucedía en su alma, mientras toda la Comunidad desconocía tantas gracias, y sólo después de su muerte los manuscritos sobre sus experiencias fueron revelados a sus compañeras. Es éste un hecho bellísimo, que sólo una espiritualidad fuerte puede permitir: que un alma viva en dulcísimos coloquios con Su Señor, mientras las demás, las circunstantes, permanecen a oscuras en medio de tanta luz, que se difunde sobre todos y por todas partes.

               De aquí en adelante, toda la Comunidad se sintió más unida al recibir y transmitir el Mensaje recibido y vivido verdaderamente por la humilde conversa, e hizo propia su misión, la de difundir la Devoción a Las Santas Llagas. 

              A semejanza de Santa Margarita María Alacoque, Apóstol del Sagrado Corazón, Sor María Martha no salió del convento, ni siquiera habiendo recibido de Dios un Mensaje importante para la Iglesia entera. 

             Durante cuatro años, desde Enero de 1869 hasta Septiembre de 1873, viviría sostenida sólo con la Sagrada Eucaristía: Jesús Sacramentado fue para ella alimento no sólo del espíritu, sino también del cuerpo; cuando sus fuerzas la abandonaban, se confiaba en el Poder de Dios; cuando la debilidad se apoderaba de su físico, ella invocaba el Auxilio de Dios y cuando el demonio la asaltaba, ella se refugiaba en las Santas Llagas del Señor.

              Las Llagas del Señor eran su única defensa, la riqueza de su vida, su salvación permanente. Es este el camino del amor: anhelar totalmente el Amado, quererlo, conocerlo, experimentarlo completamente, no aceptar ningún otro fuera de Él, vivir siempre y únicamente en espera del encuentro, sufrir terriblemente por cada retardo. Desesperar de su posible ausencia o distanciamiento. Ni siquiera el enemigo podía abrirse caminos en aquella alma bendita y perfectamente rendida a su único Señor.

              


CARA INTERIOR

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               Y el Señor mismo reveló a la Hermana María Martha las grandes potencialidades de las Santas Llagas, tanto para los pecadores cómo para la Iglesia y para las Almas del Purgatorio. Se complacía contemplándolas y honrándolas en la siguiente forma: Primero, la llaga de los pies, después el Costado, enseguida la mano izquierda, la mano derecha y por último, la cabeza coronada de espinas. 

              El 12 de Junio de 1874 recibiría el don de los Sagrados Estigmas en sus pies. Cristo Nuestro Señor la hacía así partícipe de Su Pasión. Pronto le revelaría:

             “Yo concederé todo cuánto se me pida por la invocación de Mis Santas Llagas. Hay que difundir la Devoción”, y ella fiel a la solicitud del Señor por toda la vida tendrá en sus labios la invocación enseñada por Él mismo:  “Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de Tus Santas Llagas”. 

              El Señor enseñó a la hermana a valorizar todas las pequeñas cosas cotidianas, los sencillos trabajos domésticos, como atender el refectorio del pensionado o recoger las frambuesas del huerto, todo se convertía en un momento de glorificación a Dios, sea por Su Presencia, sea por la alabanza que ofrecía al Señor. El trabajo, la oración, la meditación, los quehaceres diarios: todo puede ser camino hacia lo eterno.

              La Santa Sede concedió pronto a las religiosas de la Visitación 300 días de indulgencia por el rezo del Rosario de las Santas Llagas. El 16 de Enero de 1924 y por indulto de la Sagrada Penitenciaría, estas indulgencias se extendieron a todos los fieles.




              Sor María Martha Chambón entró en la Vida el Jueves de Pasión, 21 de Marzo de 1907, a las ocho de la tarde, después de recibir los Santos Sacramentos y el consuelo de su Comunidad, en la Víspera de los Dolores de la Virgen. Tenía sesenta y seis años. En la actualidad, sus virginales restos reposan en la Capilla del Monasterio de la Visitación de Marclaz, en Thonon les Bains, cerca del lago Leman, Francia.

             En 1923 se publicó el libro en francés "Soeur Marie-Marthe Chambon de la Visitation Sainte-Marie de Chambéry et des Saintes Plaies de N.-S. J.-C."; al año siguiente se publicó la edición española y muy pronto surgirían nuevas ediciones en otros idiomas.