Mostrando entradas con la etiqueta Inmaculado Corazón de María. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inmaculado Corazón de María. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de febrero de 2026

PRIMER SÁBADO, día de especial reparación al Inmaculado Corazón de María

 

"Yo he venido a pedir la Consagración del mundo 
a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora 
en los Primeros Sábados de mes..."


(Palabras de Nuestra Señora en Fátima, el 13 de Julio de 1917)




               Dedicamos el Primer Sábado de cada mes a desagraviar al Inmaculado Corazón de María no por un capricho humano sino por un URGENTE PEDIDO de Nuestra Señora, que nos advierte, como Madre Nuestra, del mal camino que han tomado aquellos que viven en el peor de los pecados: la ingratitud a Dios. La Virgen María desea nuestro amor y también nuestro consuelo hacia Su Inmaculado Corazón, herido por el pecado del mundo.


               Transcurridos algunos años tras las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, Lucía, la única superviviente de los tres niños que contemplaron a la Virgen Santa, contaba con apenas 18 años cuando decidió irse con la Congregación de las Hermanas Doroteas; ingresó como postulante en el convento que la Orden tenía en Pontevedra (España) y en donde Nuestra Señora fue a revelarle la primera parte del plan de Dios para la salvación de los pecadores en nuestro tiempo de rebelión contra Dios: la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados de mes. 


               Lucía, refiriéndose a ella misma, describe el encuentro con la Virgen en tercera persona:

               El día 10 de Diciembre de 1925, se le apareció la Santísima Virgen y al lado, suspenso en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró al mismo tiempo un Corazón que tenía en la otra mano, cercado de espinas. Al mismo tiempo le dijo el Niño:

               ‘Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.’

               Enseguida dijo la Santísima Virgen:

               ‘Mira, hija mía, Mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los Misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.’




                Ya ha transcurrido un siglo desde que la Virgen Santa quiso ofrecernos este camino de salvación que es la Comunión de los Primeros Sábados. Te invito a leer y difundir este artículo, a fin de que sean muchas más las almas que se acojan al refugio seguro del Purísimo Corazón.


Seguro te interesará también el 



miércoles, 28 de enero de 2026

EL ESCAPULARIO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, la celestial revelación a la Hermana Justina Bisqueyburu

  



                  El Escapulario Verde es un sacramental, aprobado por el Papa Pío IX en 1870. Debe ser bendecido por un Sacerdote Católico, si bien no necesita de ninguna imposición para recibirlo; se recomienda llevarlo al pecho o prendido entre la ropa, así como colocarlo en medio de otras pertenencias que usemos habitualmente (cartera, tarjetero, monedero, etc). La Virgen Nuestra Señora aseguró la conversión de aquellos pecadores que lo llevasen consigo.

                 Nueve años después que a Santa Catalina Labouré, se apareció la Santísima Virgen María a la Hermana Justina Bisqueyburu, en el mismo convento de la Rue du Bac, sosteniendo el Inmaculado Corazón en sus manos, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él, y le entregó el Escapulario Verde…

                  En La Rue du Bac de París se encuentra el Convento de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Personas de todo el mundo van a allí para orar en la Capilla y pedir la intercesión de la Virgen Inmaculada.

                   La historia del Escapulario Verde empieza en la misma Capilla, pero diez años después, y con otra Hermana, Justina Bisqueyburu. Es a ella a quien Nuestra Señora del Escapulario Verde se le apareció.



LAS VISIONES DE LA HERMANA JUSTINA

                   La Hermana Justina Bisqueyburu nació el 11 de Noviembre de 1817, en el pueblo de Mauleon, en los bajos Pirineos de Francia. Pasó sus primeros años con la hermana de su madre.

                   Su vida en ese momento era simple, como la de cualquier niña de su edad.

                   Cuando cumplió los 22 años, Justina se unió a las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl, una Congregación muy popular y extendida en Francia, y fundada en los grandes principios de espiritualidad y caridad del gran ‘Monseñor Vicente’, que era como a él se le refería. El Convento de la Congregación estaba en la Rue du Bac, en París, una calle bulliciosa en el corazón del sector comercial de la ciudad.

                   Después de su llegada al Convento, Justina comenzó a experimentar gracias místicas y manifestaciones sobrenaturales.


PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA VIRGEN

                    El 28 de Enero de 1840, durante su retiro de Noviciado, estando orando en silencio en la Capilla del convento, se le apareció, sobresaltándola, la Santísima Virgen María. La Madre de Dios tenía un vestido largo de seda blanca dejando al descubierto sus pies. Encima del vestido tenía un manto del más pálido azul. Su cabello caía suavemente sobre sus hombros y no estaba cubierto por un velo. La Hermana observó que las manos de la Santísima Virgen estaban dobladas hacia su pecho y sosteniendo el Inmaculado Corazón, del cual salían llamas resplandecientes. La Madre de Dios no dijo nada.

                   Esta visión se repitió al final del retiro de la Hermana Justina y en otras cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En cada ocasión, la Santísima Virgen no decía nada y los detalles de cada visión eran idénticos.

                   Después de hacer sus primeros votos, Sor Justina fue enviada al pueblo de Blangy, para trabajar allí con las Hermanas de su Congregación. Al poco tiempo de su llegada, las Hermanas se reunieron para celebrar la Fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando en esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de ocasiones anteriores.

                   La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus manos sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o insignia de alguna clase.



PARA CONVERTIR A LOS ALEJADOS DE DIOS

                   Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el significado de esta Aparición. Se le reveló que este Escapulario del Inmaculado Corazón sería un poderoso instrumento para la conversión de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante Su Hijo, la gracia de una muerte en gracia de Dios.

                   Se le hizo también saber a la religiosa el deseo de la Madre de Dios de que el Escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.

                   La Hermana Justina mantuvo un velo de silencio sobre estas manifestaciones y sólo hablo de ellas con aquéllas personas directamente responsables de su preparación espiritual. Y así, la Hermana Justina era vista únicamente como una Hermana religiosa humilde y fiel, como tantas otras, fiel a la Regla, obediente a aquellos cuya autoridad estaba por encima de ella, y compasiva con aquellos que necesitaran de su ayuda. Al finalizar su formación religiosa, Sor Justina dedicó calladamente la mayoría de sus años en varios hospitales de la Congregación en Francia, y se le recordó después como una Hermana diligente, capaz, compasiva y gentil; murió en Carcasona, en olor de Santidad, el 23 de Septiembre de 1903. 





DISEÑO DEL ESCAPULARIO VERDE

                   A diferencia de otros Escapularios, éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado de tela estaba atado con cordones verdes.

                   En él estaba una imagen de la Virgen de la misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores visiones, sosteniendo en Su mano derecha Su Inmaculado Corazón.

                   Al voltear la imagen, la religiosa vio “un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente como el cristal.” El Corazón fue perforado por una espada y rodeado por una oración en forma oval, y en la parte superior de óvalo, una Cruz de oro. En la oración se lee: “Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte.”

                   El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino una simple bendición de cualquier Sacerdote católico. A diferencia de otros Escapularios que hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde puede llevarse puesto o estar con uno, e incluso tenerlo entre las pertenencias de uno.

                   La oración encontrada en el Escapulario debe orarse al menos diariamente. Si la persona para quien estas gracias se buscan no dice la oración, entonces debe hacerla la persona que le haya entregado el Escapulario o se lo haya puesto en su alcance.

                   Por varias razones la ejecución del plan de difusión del Escapulario sufrió largas dilaciones, por lo que la Santísima Virgen se quejó a Sor Justina en varias manifestaciones entre los años 1840 y 1846. Por fin, vencidos todos los obstáculos, la insignia fue distribuyendose, y por su medio se alcanzaron admirables conversiones y aún curaciones corporales.

                   Finalmente, los Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.




sábado, 3 de enero de 2026

LA COMUNIÓN REPARADORA DE LOS PRIMEROS SÁBADOS

 


"Yo he venido a pedir la Consagración del mundo
a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora
en los Primeros Sábados de mes..."



(Palabras de Nuestra Señora en Fátima, el 13 de Julio de 1917)




                       Dedicamos el Primer Sábado de cada mes a desagraviar al Inmaculado Corazón de María no por un capricho humano sino por un URGENTE PEDIDO de Nuestra Señora, que nos advierte, como Madre Nuestra, del mal camino que han tomado aquellos que viven en el peor de los pecados: la ingratitud a Dios. La Virgen María desea nuestro amor y también nuestro consuelo hacia Su Inmaculado Corazón, herido por el pecado del mundo.


                       Transcurridos algunos años tras las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, Lucía, la única superviviente de los tres niños que contemplaron a la Virgen Santa, contaba con apenas 18 años cuando decidió irse con la Congregación de las Hermanas Doroteas; ingresó como postulante en el convento que la Orden tenía en Pontevedra (España) y en donde Nuestra Señora fue a revelarle la primera parte del plan de Dios para la salvación de los pecadores en nuestro tiempo de rebelión contra Dios: la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados de mes. 


                       Lucía, refiriéndose a ella misma, describe el encuentro con la Virgen en tercera persona:

                       El día 10 de Diciembre de 1925, se le apareció la Santísima Virgen y al lado, suspenso en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró al mismo tiempo un Corazón que tenía en la otra mano, cercado de espinas. Al mismo tiempo le dijo el Niño:

                       ‘Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.’

                       Enseguida dijo la Santísima Virgen:

                       ‘Mira, hija mía, Mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los Misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.’




                Ha transcurrido ya un siglo desde que la Virgen Santa quiso ofrecernos este camino de salvación que es la Comunión de los Primeros Sábados, pero aún son pocos los devotos que viven y comparten esta necesaria práctica de amor a Jesús y a María... por eso te invito a leer y difundir el presente artículo, a fin de que sean muchas más las almas que se acojan al refugio seguro del Purísimo Corazón.


Seguro te interesará también el 



miércoles, 10 de diciembre de 2025

LA COMUNIÓN REPARADORA DE LOS PRIMEROS SÁBADOS, 100 años del pedido de Nuestra Santa Madre

 


                    "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos Me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

                    De esta manera se comunicó Nuestra Señora con Sor Lucía Dos Santos, la que en su infancia, junto a sus primos Jacinta y Francisco, había sido vidente de la Virgen en Fátima; acontecía esta celestial revelación el Jueves 10 de Diciembre de 1925, en la que era por entonces habitación dormitorio de Lucía (luego transformada en capilla) en la residencia que las Religiosas Doroteas tenían en la ciudad gallega de Pontevedra; allí había llegado la joven a finales de Octubre de ese año, con objeto de prepararse como novicia en dicha Congregación. 

                    Tiempo atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios como Nuestra Señora del Rosario; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el Infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón"

                    Fiel a la Voluntad Divina, la Virgen Santa se manifestó a una Lucía ya adulta para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..."

                    ¿Por qué solicitó Nuestra Señora que la Comunión Reparadora se ofreciese concretamente cinco primeros Sábados?

                    Después de haber estado Sor Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los cinco sábados de reparación: 

                    "Hija Mía, la razón es sencilla: se trata de cinco clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

                    Primer Sábado: Las blasfemias contra Su Pura e Inmaculada Concepción.

                    Segundo Sábado: Las blasfemias Contra Su Virginidad.

                    Tercer Sábado: Las blasfemias contra Su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

                    Cuarto Sábado: Los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

                    Quinto Sábado: Los que la ultrajan directamente en Sus sagradas imágenes.



Imagen de la antigua habitación dormitorio de Sor Lucía, en Pontevedra, reconvertida en capilla


LOS DOS ÚLTIMOS REMEDIOS

                    En 1946, tras pedir dispensa a la Santa Sede, Sor Lucía dejaba la Congregación de las Doroteas para ingresar en la Orden del Carmen; profesaría el 31 de Mayo de 1949 en el Convento de Santa Teresa, en Coimbra (Portugal)

                    Hasta ese mismo Convento, se trasladó el 26 de Diciembre de 1957 el Padre Agustín Fuentes Anguiano, Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, para realizar la última y más reveladora entrevista a Sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado, nombre que había adoptado la vidente de Fátima al unirse al Carmelo.

                    Sor Lucía desveló al Padre Fuentes varios aspectos de la vida espiritual de los otros niños videntes: "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma... Padre, no esperemos que venga de Roma una llamada a la penitencia, de parte del Santo Padre, para todo el mundo; ni esperemos tampoco que venga de parte de los señores Obispos cada uno en su diócesis; ni siquiera tampoco de parte de las Congregaciones Religiosas. No; ya Nuestro Señor usó muchas veces estos medios, y el mundo no le ha hecho caso. Por eso, ahora que cada uno de nosotros comience por sí mismo su reforma espiritual; que tiene que salvar no sólo su alma, sino salvar a todas las almas que Dios ha puesto en su camino.

                   


Sor Lucía con el hábito de las Hermanas Doroteas

                    También aseguró Sor Lucía que "el Demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del Demonio; no hay término medio". 

                    En otra parte de sus declaraciones al Padre Fuentes, la religiosa carmelita manifestó que la Santa Madre de Dios "me dijo tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros".




jueves, 23 de octubre de 2025

MARÍA ES EL CORAZÓN DE LA IGLESIA, por San Antonio María Claret

  


              "Desde que Dios determinó hacerse hombre, fijó su vista en María y desde entonces dispuso todos los preparativos necesarios. Además la previno con bendiciones de dulzura y puso sobre su cabeza una corona de piedras preciosas, esto es, de gracias y bellezas, pero mucho más enriqueció su Corazón."

              "En el Corazón de María se han de entender dos cosas: el corazón material y el formal o el amor. El material, como los ojos, manos y pies. Si veneramos las reliquias de los Santos, ¡cuánto más el Corazón de María! ¡Qué reliquia tan insigne!"

              "Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura, por todos los medios, encender a todo el mundo en el fuego del Divino Amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos"

               "Las tres Divinas Personas tomaron tres gotas de la sangre del Purísimo Corazón de María; de esta sangre formaron un cuerpo, criaron un alma racional y la unieron a aquel cuerpo, y al cuerpo y al alma así unidos, se unió la segunda Persona de la Santísima Trinidad; y he aquí lo que fue encarnarse o hacerse hombre el Hijo de Dios." 

               "María es, pues, el Corazón de la Iglesia. He aquí por qué brotan de él todas las obras de caridad. Sabido es que el corazón tiene dos movimientos, que llaman los facultativos sístole y diástole. Con el primero se encoge y absorbe la sangre; con el segundo se dilata y la derrama por las arterias. Así también María está continuamente ejercitando esos dos movimientos: absorbiendo la gracia de Su querido Hijo y derramándola en los pecadores"



San Antonio María Claret, 
Catecismo Explicado, Barcelona, 1848 



sábado, 6 de septiembre de 2025

TEN COMPASIÓN DEL CORAZÓN DE TU SANTÍSIMA MADRE... Primer Sábado de Mes

 


                      "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación". 

                       De esta manera se dirigía Nuestra Señora a Sor Lucía Dos Santos; acontecía la celestial revelación en la ciudad gallega de Pontevedra, era el 10 de Diciembre de 1925 -en tres meses se cumplirá el Centenario de esta Revelación- y entonces, la que había sido vidente de la Virgen en Fátima junto a sus primos Jacinta y Francisco, se preparaba ahora para ser Esposa de Cristo, como Religiosa Dorotea. 

                       Años atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el Infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón." Fiel a la Voluntad de Dios, la Virgen Santa se manifiesta a una Lucía ya adulta para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..." (13 de Julio de 1917). 

                        Era el 26 de Diciembre de 1957, cuando el Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, el Padre Agustín Fuentes Anguiano, obtuvo permiso para hablar con Sor Lucía; el encuentro sería en un modesto locutorio de la clausura del Monasterio de San José de Coimbra, donde Sor Lucía -después de abandonar la Congregación de las Religiosas Doroteas- se había consagrado como Carmelita Descalza desde 1948; en el transcurso de aquel encuentro, la vidente de Fátima volvería a reafirmar su Misión de propagar la Devoción al Inmaculado Corazón de María.

                       Sor Lucía explicó al Padre Fuentes que, "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma..." También aseguró Sor Lucía que "el Demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del Demonio; no hay término medio."

                       El Padre Agustín Fuentes dijo que Sor Lucía le aclaró que la Virgen "me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros."


¿Cómo practicar la Devoción 
de los Cinco Primeros Sábados del Mes?

                1) Confesarse, dentro de los ocho días anteriores, con la intención de desagraviar las ofensas al Inmaculado Corazón de María. 

               2) Recibir la Comunión en el primer Sábado del mes, en gracia de Dios, con la misma intención de consolar y reparar al Doloroso Corazón de María. La Confesión y la Comunión deben repetirse durante cinco meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario se debe comenzar de nuevo.

               3) Rezar el Santo Rosario, al menos cinco Misterios, con la misma intención de desagraviar al Corazón de María.

               4) Hacer compañía a la Virgen durante quince minutos, meditando los Misterios del Rosario. Esto se puede hacer leyendo un pasaje de la Sagrada Escritura alusivo a los Misterios del Santo Rosario (por ejemplo la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen Purísima). 



jueves, 4 de septiembre de 2025

DINA BÉLANGER de la Música a la Mística

 

                    "…Mis Sacerdotes… ¡oh, cuánto los amo!… Los llamo a ser otros Cristos. A ser réplicas de Mí […] Ofrezcan a Mi Padre, por Mis Sacerdotes, el espíritu de oración de Mi Corazón, Mi espíritu de oración, la perfecta unión de Mi Corazón con Él. Esto es lo que les falta a la mayoría de Mis Sacerdotes: el espíritu de oración, de intensa vida interior. […] Demasiadas almas religiosas y sacerdotales no comprenden que los sacrificios que les pido son llamas de amor que emanan de Mi Divino Corazón para atraer y santificar su corazón humano".

                    "Ninguna invocación responde mejor al inmenso deseo de Mi Corazón Eucarístico de reinar en las almas que: Corazón Eucarístico de Jesús, venga Tu Reino por el Inmaculado Corazón de María; y a Mi no menos infinito deseo de comunicar Mis gracias a las almas que: Corazón Eucarístico de Jesús, ardiendo de amor por nosotros, inflama nuestros corazones de amor por Ti".


De las Revelaciones de Nuestro Señor a Sor María de Santa Cecilia de Roma 
de la Congregación de Jesús-María (en el siglo Dina Bélanger)



                    Dina Bélanger nació el 30 de Abril de 1897, en la ciudad de Quebec, Canadá. Sus padres se llamaban Octavio Bélanger y Serafina Matte. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la iglesia de San Roque, con los nombres de María, Margarita, Dina, Adelaida. Hizo su Primera Comunión y recibió el Sacramento de la Confirmación el 2 de Mayo de 1907.

                    De su autobiografía extraemos: "Desde el comienzo de mi vida, la Virgen me ha protegido de un modo especial. Mis ojos vieron la luz del día cuando comenzaba el mes dedicado a Ella. Ese mismo día recibí el Bautismo. Dios tomó posesión de mi alma para que fuese toda de Él. ¡Qué dicha tan grande ser hija de Dios y de María, mi dulce Madre!".

                    Asistió al Colegio Jacques Cartier, recibiendo desde pequeña clases de piano; a los once años obtuvo su primer diploma. A los trece años fue admitida en el colegio en la Asociación de las Hijas de María.

Amor por Jesús Eucarística....

                    En la autobiografía de Dina Bélanger leemos: "Jesús fue mi Maestro de oración enseñándome a comunicarme con Él. Un día, ante el Sagrario, leí estas palabras en un libro de oración: “Señor, Dios mío”. Ya no leí más. Sumergida en el silencio, en la paz y en la soledad, sentía estar con Él saboreando estas palabras. Olvidé el tiempo... Otra vez, ante el Santísimo expuesto, fijos los ojos en la Sagrada Forma, le pedía verle con los ojos del cuerpo: ¡Deseo tanto veros!. El Señor respondió a mis ingenuidades con un aumento de fe en Su Presencia Eucarística".

                    A lo largo de toda su vida Dina Belanger practicó y fomentó la devoción de La Hora Santa; un Jueves, antes de que iniciara este momento de oración íntima, Jesús Nuestro Señor le mostró una multitud de almas al borde del Infierno; concluída La Hora Santa, Jesús le mostró las mismas almas en las manos de Dios: le reveló entonces que mediante las Horas Santas de oración, multitud de almas van al Cielo, quienes de otro modo habrían ido al Infierno, ya que una persona puede contribuir a lo que falta en la vida de otros, al obtener gracias preciosas y eficaces para su salvación.

Entrega a la Virgen Purísima

                    De nuevo leemos en la autobiografía de Dina: "Me entregué totalmente a la Virgen por la práctica de la devoción perfecta, según el espíritu del Beato Luis de Montfort. Este abandono total de mí misma y de mis cosas a la Reina del Cielo me atrajo muchas consolaciones. Sólo en el Cielo comprenderé las ventajas de abandonarme a su sabia guía. Quisiera consagrarle toda la humanidad. Hay que dejarla vivir en nosotras para que Cristo se sustituya en nuestra pequeñez. Ella es el camino más seguro, más corto, más idóneo para elevarnos hasta el Infinito, para unirnos al Amor increado hasta perdernos en Él, abismarnos en la fuente de la felicidad eterna".

                    En 1911, comenzó a asistir al internado de Bellevue. En ese mismo año hizo voto privado de castidad y le pidió al Señor la gracia del martirio, el día primero de Octubre. Concluidos los estudios en 1913 regresó a la casa de sus padres; se involucró entonces en la Parroquia, ayudando con los ornamentos litúrgicos y participando del Apostolado de la Oración. En 1914 Dina habla a sus padres del deseo que tiene de ser religiosa, pero éstos no le concedieron el permiso, alegando que con 17 años aún era demasiado joven.

                    Pese a la oposición paterna, Dina se consagró al Señor de alguna manera, como dejó escrito en su autobiografía:"El primer Viernes de Octubre estando con las demás alumnas en la capilla para la visita al Santísimo, me sentí impulsada a consagrar al Señor mi virginidad. Y así lo hice añadiendo: si esta Consagración es de Tu agrado. Y debió agradarle porque me sentí más Suya, con una pertenencia más profunda, y mi sed de entrega total a Su Amor en la vida religiosa, más colmada. Ardía en deseos de ser Mártir y decía: Jesús, Tú has muerto por mí. Pues bien, mi amor no quedará satisfecho si no muero Mártir por Ti"

Por fin Esposa de Cristo

                    Dina también profesó sincero amor al Padre putativo de Cristo, en el que confiaba las necesidades materiales: "En mi vida interior me ha ayudado siempre el bendito San José. Lo quiero mucho, y sobre todo en su fiesta, le obsequiaba con pequeños sacrificios". En la contemplación de la vida de entrega y sacrificio de San José, Dina encontraría el ánimo para continuar luchando por la vocación religiosa.

                    Desde 1916 hasta 1918 residió en Nueva York, donde completaría sus estudios de piano y música en la Residencia Nuestra Señora de la Paz, que estaba dirigida por la orden de las Religiosas de Jesús-María. De regreso a su ciudad natal se inscribió en la Tercera Orden de Santo Domingo, y una vez obtenido el permiso de sus padres, ingresó en la Congregación de Jesús-María situada en Québec. Según la costumbre, cambió su nombre de pila por uno religioso: Sor María de Santa Cecilia de Roma. Emitió sus votos temporales el día 15 de Agosto de 1923, Solemnidad de la Asunción de María; los votos perpetuos los emitiría el 15 de Agosto de 1928, un año antes de su muerte.

                    Esos días de entrega gozosa al Divino Esposo los dejaría reflejados en pocas y sentidas palabras: "Al fin ya llevaba el hábito religioso; lo besaba con piedad y amor pero no en vano se dice que ‘el hábito no hace al monje’ y tenía que trabajar por hacerme menos indigna de él... Ya era por fin Religiosa de Jesús-María. Recibí la Cruz y el Rosario. Ya pertenecía a la Congregación que tanto amaba. La Mano Divina allí me había conducido. Qué deuda de gratitud hacia mi Congregación Religiosa. Modela Señor mi alma según su espíritu de caridad y de humildad, de obediencia y de alabanza, que no es otro que el espíritu de Tu Amor. Obra en mí junto con María, para que alabe por siempre vuestros benditos nombres".

Gracias del Señor en su alma

                    El amor que Dina sentía por Jesús en la Sagrada Eucaristía sería premiado con iluminaciones y revelaciones celestiales, que ella guardaría para sí misma entonces, pero que por obediencia recogió fielmente en la autobiografía: "Un día recibí esta luz que me consoló mucho: el Cielo es la posesión de Dios; Dios vive en mí, yo lo poseo, luego gozo del Cielo en la tierra. Desde este dichoso momento, me escondía por más tiempo en el Corazón de Cristo y en Él encontraba las delicias de la Bienaventuranza, con el privilegio añadido de ser capaz de sufrir por Él. Si los Ángeles pudiesen tener algún deseo, creo que, además de la Eucaristía, envidiarían este don del sufrimiento por amor".

                    Entre las diferentes revelaciones privadas que recibió Dina Bélanger, destacamos la hermosa visión que tuvo en acerca de la unión entre los Sagrados Corazones de Jesús y de María y Su Presencia en el Santísimo Sacramento: "...Nuestro Señor, Hombre-Dios, me ha hecho ver Su Corazón en la Sagrada Hostia. Yo no miraba Su Santo Rostro; me cautivaban Su Corazón y la Hostia. Los dos estaban perfectamente unidos, de tal manera el uno en la otra, que no puedo explicar cómo me fue posible distinguirlos. De la Hostia se difundían innumerables rayos de luz; de Su Corazón salía una inmensidad de llamas que corrían como torrentes impetuosos. La Santísima Virgen estaba allí, tan cerca del Señor que parecía estar como absorbida por Él. Todos los rayos luminosos de la Hostia y todas las llamas del Corazón de Jesús pasaban a través del Corazón Inmaculado de María".



                    A través de la pluma de Dina, Jesús Nuestro Señor se muestra a una humanidad que ha olvidado Su Amor: "Mi Corazón tiene tantas gracias para conceder y la mayoría de las almas ni siquiera piensa en aceptarlas"... "Mi Corazón Eucarístico se complace mucho en hacer confidencias a las almas pero encuentro pocas almas puras que lo comprendan"... "Mi Corazón desea unir constantemente a Sí todos los corazones por medio de la Eucaristía, como Él mismo está unido a Mi Padre por el Amor, en la unidad y caridad perfecta".

                    "Mi Corazón rebosa de gracias para las almas. Tráelas a Mi Corazón Eucarístico"... "Las almas solo son infelices en la medida en que se alejan de Dios. El gran deseo de Mi Padre, y el Mío, sería ver felices a todas las almas, incluso en la tierra".

                    Desde la Profesión Religiosa Dina Bélanger sufriría graves enfermedades; convaleciente, desde la cama solía hacer traducciones y despachaba correspondencia. Tuvo una tuberculosis pulmonar que se agravó el 30 de Abril de 1929, a tal punto que tuvo que ser trasladada a la enfermería. Murió el 4 de Septiembre de 1929, a las 4 de la tarde.




viernes, 22 de agosto de 2025

EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SOCORRO EN LAS NECESIDADES, FORTALEZA EN LAS TENTACIONES Y REFUGIO SEGURO

 


POR QUÉ VENERAR AL CORAZÓN DE MARÍA


                  El culto al Corazón de María comenzó en la Iglesia aproximadamente en la Edad Media; al igual que ocurre con el Corazón de Jesús, los católicos veneramos en estos Divinos Corazones los afectos, virtudes y méritos de Jesús y de María, las dos personas que más nos aman y a quienes debemos entregar todo nuestro amor.

                  No pocos fueron los Santos que abrazaron esta devoción y la propagaron, como Santa Matilde, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Francisco de Sales y San Juan Eudes, que en el siglo XVII avivó la Devoción por los Sagrados Corazones; en los tiempos modernos, sería el gran San Antonio María Claret, el Apóstol y abanderado del Corazón de María, extendiendo este Amor por el Corazón de la Virgen en sus Misiones Populares, escritos y fundaciones.


EL CORAZÓN DE MARÍA ES INMACULADO Y VIRGINAL


                  Al Corazón de María le anteponemos muchas veces el adjetivo "Inmaculado" y no por mero adorno, sino porque María Nuestra Señora fue la única entre las criaturas de este mundo, que fue preservada del pecado original que todos heredamos de Adán; a esta prerrogativa habría que añadirle la que nos enseña otro artículo de la Fe: que concibió al Hijo de Dios siendo virgen, antes, durante y después del parto. Se desprende de ello que tal excelsa criatura estuviese dotada de un Inmaculado y Virginal Corazón, que por su especial naturaleza es capaz de amar casi tanto como el de Nuestro Señor Jesucristo.

                   Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.


NUESTRO SEÑOR QUIERE QUE VENEREMOS AL CORAZÓN DE MARÍA 


                  En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

                   Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza.

                   Nuestra Señora seguiría manifestándose en privado a Lucía Dos Santos, a veces por medio de locuciones interiores y otras como la acontecida en Pontevedra (España), cuando la joven era una simple postulante de las Hermanas Doroteas; el 10 de Diciembre de 1925, Nuestra Señora se le manifestó con Su Corazón "traspasado de espinas que los hombres ingratos me clavan..." Ciertamente la Virgen no puede dejar de dolerse cuando las almas, en lugar de refugiarse en Ella para llegar a Dios, prefieren tomar caminos de perdición.



Toca sobre la imagen para verla en tamaño original; se permite
su copia y difusión, sin fines comerciales o lucrativos



                   Años más tarde, Lucía abandonaría a las Hermanas Doroteas para convertirse en Carmelita Descalza; tomaría el hábito del Carmen en el Convento de Coimbra (Portugal). El 26 de Diciembre de 1957 recibió la visita del Postulador de la Causa de sus primos Francisco y Jacinta Marto, el Padre Agustín Fuentes, mexicano, en aras de recoger testimonio de la vidente que sirviese en algo a la causa de canonización de los niños. Durante dicha entrevista, Sor Lucía y el Padre Fuentes hablaron con respecto a temas diversos; en un momento determinado, la niña que un día viera a la Virgen en Fátima, muy preocupada manifestó al sacerdote que "...la Santísima Virgen me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María; y , al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros".

                   En Fátima y luego en Pontevedra, Nuestra Santa Madre insiste en la Devoción a Su Inmaculado Corazón como remedio para los males del mundo y lo advierte como si ya no hubiese mucho tiempo para decidirnos a entregarnos a Ella; sólo basta ver la llamada reiterada de la Virgen que no se cansa de marcarnos el camino que nos llevará a la salvación eterna para decirnos desde hoy mismo, a empezar a ser devotos y propagadores del Inmaculado Corazón de María.


EL CORAZÓN DE MARÍA ES INSEPARABLE AL DE JESÚS


                  Tengamos presente que el Corazón de María se ha convertido en el Sagrario donde Jesús mismo vive y desea esparcir Su Misericordia, pero siempre será más benévolo y generoso si lo hacemos por mediación de Su Madre, si recurrimos a Su Corazón bondadoso que todo lo puede alcanzar de Su Hijo amado; el corazón de una madre siempre tiene espacio para la comprensión de nuestras debilidades, cuánto más el de la Virgen que es Nuestra Santa Madre, que nos ganó como hijos a los pies del Calvario, y que desde entonces, hasta nuestros días, no nos ha dejado ni por un instante, cuidando de sus devotos que acuden a Ella con la confianza de un hijo que se sabe escuchado.

                   Sea el Corazón de María nuestra Devoción predilecta por la Virgen; sea Su Corazón siempre venerado con el de Su Hijo Nuestro Señor y que ambos, formen nuestra mística bandera en la batalla contra los enemigos del alma.

                  Comienza esta batalla compartiendo este artículo, para mayor Gloria de Dios y de la Purísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.



martes, 19 de agosto de 2025

SAN JUAN EUDES, APÓSTOL DE LA DEVOCIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA

   

"No debemos separar lo que Dios 
ha unido tan perfectamente. 
Quien ve a Jesús ve a María, 
quien ama a Jesús ama a María. 
No es verdaderamente Cristiano 
el que no tiene devoción 
a la Madre de Jesucristo 
y de todos los Cristianos"




                   San Juan Eudes nació el 14 de Noviembre de 1601. Vino a este mundo en una granja cerca de la villa de Ri, en Francia. Fue uno de los siete hijos del matrimonio formado por Isaac Eudes y Marta Corbin, humildes granjeros. 

                  A los catorce años, Juan ingresó en el colegio de los Jesuitas de Caén. Sus padres deseaban que se casara y siguiera trabajando la granja de la familia, pero Juan, que había hecho voto de virginidad, recibió las Órdenes Menores en 1621 y estudió Teología en Caén con la intención de ser Sacerdote. Sin embargo, poco después determinó ingresar en la Congregación del Oratorio, que había sido fundada en 1611 por el futuro Cardenal Pedro de Bérulle. Tras de recabar con gran dificultad el permiso paterno, fue recibido en París por el Superior General en 1623.

                 Dos años más tarde, se desató en Normandía una violenta epidemia de peste, y Juan se ofreció para asistir a sus compatriotas. Bérulle le envió al Obispo de Séez con una carta de presentación, en la que decía: "La caridad exige que emplee sus grandes dones al servicio de la provincia en la que recibió la vida, la gracia y las Órdenes Sagradas, y que su diócesis sea la primera en gozar de los frutos que se pueden esperar de su habilidad, bondad, prudencia, energía y vida".  Fue ordenado Sacerdote el 20 de Diciembre de 1625 y celebró su primera Misa el día de Navidad. El Padre Eudes pasó dos meses en la asistencia a los enfermos en lo espiritual y en lo material. Después fue enviado al oratorio de Caén, donde permaneció hasta que una nueva epidemia se desató en esa ciudad, en 1631. Para evitar el peligro de contagiar a sus hermanos, Juan se apartó de ellos y vivió en el campo, donde recibía la comida del convento.

                  Pasó los diez años siguientes en la prédica de misiones al pueblo, preparándose así para la tarea a la que Dios le tenía destinado. En aquella época empezaron a organizarse las misiones populares en su forma actual. San Juan Eudes se distinguió entre todos los misioneros. En cuanto acababa de predicar, se sentaba a oír confesiones, ya que, según él, "el predicador agita las ramas, pero el confesor es el que caza los pájaros". Mons. Le Camus, amigo de San Francisco de Sales, dijo refiriéndose al P. Eudes: "Yo he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y os aseguro que ninguno de ellos mueve tanto a las gentes como este buen padre". San Juan Eudes predicó en su vida unas ciento diez misiones.

                 Una de las experiencias que adquirió durante sus años de misionero, fue que las mujeres de mala vida que intentaban convertirse, se encontraban en una situación particularmente difícil. Durante algún tiempo, trató de resolver la dificultad alojándolas provisionalmente en las casas de las familias piadosas, pero cayó en la cuenta de que el remedio no era del todo adecuado. Magdalena Lamy, una mujer de humilde origen, que había dado albergue a varias convertidas, dijo un día al Santo: "Ahora os vais tranquilamente a una iglesia a rezar con devoción ante las imágenes y con ello creéis cumplir con vuestro deber. No os engañéis, vuestro deber es alojar decentemente a estas pobres mujeres que se pierden porque nadie les tiende la mano".

                  Estas palabras produjeron profunda impresión en San Juan Eudes, quien alquiló en 1671, una casa para las mujeres arrepentidas; en la que podían albergarse en tanto que encontraban un empleo decente. Viendo que la obra necesitaba la atención de religiosas, el Santo la ofreció a las visitandinas, quienes se apresuraron a aceptarla.

                  Después de mucho orar, reflexionar y consultar, San Juan Eudes abandonó la Congregación del Oratorio en 1643. La experiencia le enseñó que el Clero necesitaba reformarse antes que los Fieles y que la Congregación sólo podría conseguir su fin mediante la fundación de seminarios. El Padre Condren, que había sido nombrado Superior General, estaba de acuerdo con el Santo; pero su sucesor, el Padre Bourgoing, se negó a aprobar el proyecto de la fundación de un Seminario en Caén.

                 Entonces el Padre Eudes decidió formar una asociación de sacerdotes diocesanos, cuyo fin principal sería la creación de seminarios con miras a la formación de un Clero celoso. La nueva asociación quedó fundada el día de la Anunciación de 1643, en Caén, con el nombre de "Congregación de Jesús y María". Sus miembros, como los del Oratorio, eran Sacerdotes diocesanos y no estaban obligados por ningún voto. San Juan Eudes y sus cinco primeros compañeros se consagraron a "la Santísima Trinidad, que es el primer principio y el último fin de la Santidad del Sacerdocio". El distintivo de la Congregación era el Corazón de Jesús, en el que estaba incluido místicamente el de la Purísima María, como símbolo del amor eterno de Jesús por los hombres.

                 La Congregación encontró gran oposición, sobre todo por parte de los jansenistas y de los Padres del Oratorio. En 1646, el Padre Eudes envió a Roma al Padre Manoury para que recabase la aprobación pontificia para la congregación, pero la oposición era tan fuerte, que la empresa fracasó.

                 En 1650, el Obispo de Coutances pidió a San Juan que fundase un seminario en dicha ciudad. El año siguiente, Monseñor Oliver, que consideraba al Santo como "la maravilla de su época", le invitó a predicar una misión de diez semanas en la iglesia de, San Sulpicio de París. Mientras se hallaba en esa misión, el Padre Eudes recibió la noticia de que el Obispo de Bayeux acababa de aprobar la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, formada por las religiosas que atendían a las mujeres arrepentidas de Caén. En 1653, San Juan fundó en Lisieux un seminario, al que siguió otro en Rouén en 1659. 

                 Un año después, una bula del Papa Alejandro VII aprobó la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio. Ese fue el coronamiento de la obra que el Padre Eudes y Magdalena Larny habían emprendido treinta años antes en favor de las pecadoras arrepentidas. San Juan siguió predicando misiones con gran éxito; en 1666, fundó un seminario en Evreux y, en 1670, otro en Rennes.

                  Al año siguiente, publicó un libro titulado "La Devoción al Adorable Corazón de Jesús". Ya antes, el Santo había instituido en su Congregación una Fiesta del Santísimo Corazón de María. En su libro incluyó el propio de una misa y un oficio del Sagrado Corazón de Jesús. El 31 de Agosto de 1670, se celebró por primera vez dicha Fiesta en la Capilla del Seminario de Rennes y pronto se extendió a otras diócesis. Así pues, aunque San Juan Eudes no haya sido el primer Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón en su forma actual, fue sin embargo él "quien introdujo el culto del Sagrado Corazón de Jesús y del Santo Corazón de María", como lo dijo el Papa León XIII en 1903. El Decreto de Beatificación añadía: "El fue el primero que, por divina inspiración les tributó un culto litúrgico."

                 El Papa Clemente X publicó seis breves por los que concedía indulgencias a las Cofradías de los Sagrados Corazones de Jesús y María, instituidas en los seminarios de San Juan Eudes.

                 Durante los últimos años de su vida, el Santo escribió su tratado sobre "el Admirable Corazón de la Santísima Madre de Dios"; trabajó en la obra mucho tiempo y la terminó un mes antes de morir. Su última misión fue la que predicó en Sain-Lö, en 1675, en plena plaza pública, con un frío glacial. La misión duró nueve semanas. El esfuerzo enorme acabó con su salud y a partir de entonces se retiró prácticamente de la vida activa.

                 Entregó a Dios su alma de apóstol el 19 de Agosto de 1680, a las tres de la tarde. Fue canonizado por el Papa Pío XI en 1925.