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jueves, 26 de marzo de 2026

CENTENARIO DE LA ESTIGMATIZACIÓN DE TERESA NEUMANN


"... y voy completando en mí mismo 
lo que falta de las aflicciones de Cristo, 
en favor de Su Cuerpo, que es la Iglesia."



San Pablo a los Colosenses, cap. 1, vers. 24



                    Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 

                    En la noche del Jueves al Viernes, del 4 al 5 de Marzo de 1926, vio Teresa a Cristo arrodillarse en el Huerto de los Olivos y lo oyó orar. Jesús la miró fijamente y en ese momento ella sintió en la región del corazón un dolor tan vivo que creyó morir. Al mismo tiempo fluyó sangre caliente de esa zona que continuó saliendo hasta el mediodía del Viernes. Teresa había sentido como si una espada puntiaguda le hubiera atravesado el corazón. Desde el 26 de Marzo de 1926, Viernes (Teresa tenía entonces veintiocho años) revivirá en su cuerpo, de forma mística e invisible a los ojos humanos, los Santos Estigmas de la Crucifixión.

                    Del Jueves Santo al Viernes Santo, del 1 al 2 de Abril de ese año 1926, revivió la Pasión desde el Huerto de los Olivos hasta la Muerte de Jesús en la Cruz. Ese día se abrieron visiblemente las llagas de las manos y los pies, pero en la parte externa. Sus padres las vieron y se asustaron, llamando al Padre Naber, Párroco del lugar, que también quedó impresionado. El día de Pascua, Teresa estaba radiante de felicidad, viendo a Jesús Resucitado...

                    Cuando se cumple el Centenario de la estigmatización de Teresa Neumann sólo podemos dar gracias a Dios: gratitud a Nuestro Señor, que se vale de almas víctimas como Teresa, que providencialmente aparecen en momentos decisivos de la Historia, como verdaderos y eficaces pararrayos de la Justicia Divina. La estigmatizada de Baviera se convirtió en predilecta del Señor porque desde su corazón, se desprendió de todo atractivo por el mundo para vivir enamorada de Cristo, escondida en Sus Benditas Llagas, hasta el extremo del transfigurarse con el Amado al punto de compartir con Él las heridas y dolores de Su cruenta Pasión. 

                    Que en la medida de tus posibilidades seas tú también un Alma Víctima, pues Jesús lo fue antes por ti; acepta de buena gana tus limitaciones, miedos, miserias... no veas como castigo lo que en realidad son pruebas para ganar el amor de Dios; usa todo como abono para una nueva vida de unión con Jesús y María; sólo de la mano de tan Buena Madre podrás alcanzar esta gracia que deseo para tu santificación personal.



jueves, 5 de febrero de 2026

TODO SACERDOTE SANTO ES UNA RED QUE ARRASTRA ALMAS HACIA DIOS

 


                    ...Por lo general, Dios ilumina siempre al Sacerdote. Digo "por lo general". Es iluminado cuando es un verdadero Sacerdote. No es el hábito el que consagra; consagra el alma. Para juzgar si uno es un verdadero Sacerdote, debe juzgarse lo que sale de su alma. Como dijo Mi Jesús: del alma salen las cosas que santifican o que contaminan, las que informan todo el modo de actuar de un individuo. Pues bien, cuando uno es un verdadero Sacerdote, generalmente siempre Dios le inspira.

                    ¿Y los otros, que no son tales?: tener con ellos Caridad sobrenatural, orar por ellos.

                    Y Mi Hijo te ha puesto ya al servicio de esta Redención, y no digo más. Alégrate de sufrir porque aumenten los verdaderos Sacerdotes.

                    Descansa en la Palabra de aquel que te guía. Cree y presta obediencia a su consejo. Obedecer salva siempre. Aunque no sea en todo perfecto el consejo que se recibe.

                    Tú has visto que nosotros obedecimos, y el fruto fue bueno. Verdad es que Herodes se limitó a ordenar el exterminio de los niños de Belén y de los alrededores.

                    Pero, ¿no habría podido, acaso, Satanás llevar estas ondas de odio, propagarlas, mucho más allá de Belén, y persuadir a un mismo delito a todos los poderosos de Palestina para lograr matar al futuro Rey de los judíos?.

                    Sí, habría podido. Y esto habría sucedido en los primeros tiempos del Cristo, cuando el repetirse de los prodigios ya había despertado la atención de las muchedumbres y el ojo de los poderosos. Y, si ello hubiera sucedido, ¿cómo habríamos podido atravesar toda Palestina para ir, desde la lejana Nazaret, a Egipto, tierra que daba asilo a los hebreos perseguidos, y, además, con un niño pequeño y en plena persecución? Más sencilla la fuga de Belén, aunque -eso sí- igualmente dolorosa.

                    La obediencia salva siempre, recuérdalo; "y el respeto al Sacerdote es siempre señal de formación cristiana. ¡Ay -y Jesús lo ha dicho- ay de los Sacerdotes que pierden su llama apostólica!.

                    Pero también ¡ay de quien se cree autorizado a despreciarlos!, porque ellos consagran y distribuyen el Pan Verdadero que del Cielo baja. Este contacto los hace santos cual cáliz sagrado, aunque no lo sean. De ello deberán responder a Dios. Vosotros consideradlos tales y no os preocupéis de más. No seáis más intransigentes que vuestro Señor Jesucristo, el cual, ante su imperativo, deja el Cielo y desciende para ser elevado por sus manos. Aprended de Él. Y, si están ciegos, o sordos, o si su alma está paralítica y su pensamiento enfermo, o si tienen la lepra de unas culpas que contrastan demasiado con su misión, si son Lázaros en un sepulcro, llamad a Jesús para que les devuelva la salud, para que los resucite.

                    Llamadlo, almas víctimas, con vuestro orar y vuestro sufrir. Salvar un alma es predestinar al Cielo la propia. Pero salvar un alma sacerdotal es salvar un número grande de almas, porque todo Sacerdote santo es una red que arrastra almas hacia Dios, y salvar a un Sacerdote, o sea, santificar, santificar de nuevo, es crear esta mística red. Cada una de sus capturas es una luz que se añade a vuestra eterna corona.

                    Vete en paz.


Palabras de Nuestra Santa Madre a María Valtorta, 
escrito el  8  de Junio de 1944



lunes, 17 de noviembre de 2025

LAS ALMAS DEL PURGATORIO en la vida de la mística Natuzza Evolo

 

                    Natuzza Evolo fue una gran mística de nuestro tiempo, sin embargo apenas es conocida fuera de Italia; nació en el pueblo calabrés de Mileto, Italia, el 23 de Agosto de 1924. Su vida fue realmente impresionante y nos mostró que la vida terrenal y la que comienza después de este mundo están unidas en Dios, y que los seres del otro mundo a veces viven entre nosotros y no en otro lugar lejano e inaccesible. Desde muy pequeña tuvo numerosos dones y carismas, entre otros Dios le concedió la gracia de poder ver a los Difuntos, a los Ángeles y a los Santos. 

                    La bilocación, el conocimiento sobrenatural, la profecía, la curación de enfermos fueron otros dones extraordinarios con los que el Señor bendijo a Natuzza; el don más palpable fueron las hemografías o escritos con sangre que, sin quererlo, se imprimían en telas o pañuelos colocadas sobre su cuerpo. Este hecho tan asombroso e inexplicable científicamente llamó poderosamente la atención de algunos científicos, pero nadie ha podido hasta ahora explicar este fenómeno sobrenatural. 

                    Su vida entera fue una catequesis completa sobre las verdades de la Iglesia Católica. Su Ángel Custodio le hablaba y la llevaba en bilocación a diferentes lugares para consolar o ayudar a personas en necesidad, y eso mismo hacían con ella algunos Difuntos. Natuzza también habló del Infierno y del gran valor de los sufrimientos para salvar las almas de los pecadores. 

                    Por su amor a la Pasión de Cristo el Señor quiso hacer partícipe de la misma a Natuzza, que reviviría cada Viernes Santo los dolores de Cristo Nuestro Señor. La vida de esta madre y esposa fue una entrega total al servicio de Dios y de los demás: sentía que todos los hombres eran sus hijos y oraba y sufría por todos, por eso, además de atender a su esposo y a sus cinco hijos, recibía a una media de cien personas que iban a visitarla y a pedirle ayuda. Natuzza Evolo entregó su alma a Dios en su pueblo natal, el 1 de Noviembre de 2009.



NATUZZA EVOLO Y SU EXPERIENCIA 
CON LAS ALMAS DEL PURGATORIO


                    Los Difuntos que todavía permanecen en el Purgatorio, en estado de purificación personal antes de llegar al Cielo, se comunicaban con ella con toda naturalidad, con el permiso de Dios. Eran sus amigos y le daban mensajes para sus familiares y hasta la llevaban en bilocación a ciertos lugares. Normalmente los Difuntos transmitían a Natuzza que necesitaban en particular de las oraciones de sus familiares, como siempre enseñó la Doctrina Católica, una obra espiritual de Misericordia que nos obliga a todos. Muchos familiares, por las informaciones recibidas por medio de Natuzza, intensificaron sus oraciones y mandaron celebrar Misas o realizaron obras buenas de caridad en favor de sus difuntos, consiguiendo que llegasen más rápidamente al Paraíso.

                    Natuzza, preguntando a su Ángel, estaba en condiciones de saber si los Difuntos se habían salvado o necesitaban sufragios y en qué grado estaban cerca del Cielo; por medio de su Custodio la mística sabía cuándo un alma había ido ya al Cielo, indicando incluso la fecha exacta. Natuzza veía también que las Almas del Purgatorio recibían el consuelo y la compañía de sus Ángeles Custodios, que permanecían con Ellas hasta su entrada en el Cielo.

                    Según le manifestaban los difuntos, la purificación del alma por medio del sufrimiento después de la muerte es gradual, y hay varias etapas de acercamiento a la luz divina. Después del primer período de sufrimiento intenso por los pecados cometidos, el alma tiene la esperanza de ir al Cielo pronto y está en un lugar que es como una antecámara donde se prepara para entrar al Cielo y disfrutar de la plenitud del Amor de Dios. 

                    Las Almas que padecen en el Purgatorio rezan continuamente por los vivos; Ellas no pueden rezar por sí mismas ni por otros difuntos, sus oraciones no les aprovechan a ellas pero pueden ser segura intercesión entre el mundo terrenal y el Paraíso, ya que pese a sus tormentosas purificaciones, se encuentran caminando hacia la Bienaventuranza eterna. 

                    Las almas de los Difuntos se le presentan a Natuzza con los vestidos que usaban en vida y con el aspecto que tenían antes de morir; los veía con el cuerpo idéntico al que tenían en el momento de su muerte, mientras que a los niños los veía con un cuerpo que aparentaba mayor edad.

                    A través de Natuzza los Difuntos exhortaban a sus familiares a tener resignación ante la muerte; aseguraban a Natuzza que estaban tranquilos en el nuevo estado y que recibían los sufragios que les enviaban. 

                    Natuzza también podía ver a las Almas de los Bienaventurados, a los que distinguía porque estaban elevadas un poco de la tierra y aparecían vestidas de blanco y de celeste y eran luminosas; por designios divinos, Natuzza rara vez visionó a los Difuntos condenados en el Infierno. 

                    Natuzza refiere que el Purgatorio es un estado interior del alma, que a veces hace penitencia en los lugares donde ha vivido o donde ha pecado y, a veces, superadas las fases de mayor expiación, en las mismas iglesias. 

                    En una ocasión vio a un difunto y le preguntó dónde estaba: le respondió que estaba entre las llamas del Purgatorio, pero Natuzza, viéndolo sereno y tranquilo, le dijo que a juzgar por su aspecto, no podía ser verdad. Entonces el alma le contestó que las llamas del Purgatorio las llevaba consigo donde fuera. Al mismo tiempo que decía estas palabras, lo vio envuelto en llamas, pero Natuzza, dudando que se tratase de una ilusión suya, se acercó, pero fue envuelta en el calor de las llamas, que le quemaron la boca y la garganta, hecho que le impidió comer normalmente durante unos 40 días. Ante aquél desagradable acontecimiento la mística explicó: “Quizás tuve este castigo por mi falta de fe en las palabras del difunto”.

                    Natuzza aseguró a su Párroco que durante la celebración de la Santa Misa muchas almas se juntan en las iglesias, como mendigos, esperando una ayuda del Sacerdote en su favor.

                    “Un mes de sufrimiento en la tierra -decía Natuzza- puede evitar un año de Purgatorio, como le sucedió a mi madre, que tuvo una enfermedad antes de morir y así fue casi de inmediato al «Prado verde», que es un lugar de oración y de espera para entrar en el Cielo, pero donde no se sufre”.  

                    Algunos sufrimientos del Purgatorio son tan duros que a veces la misma alma no sabe si está en el Infierno; así le sucedió a un difunto que se comunicó con Natuzza, alguien que durante su vida terrena había pecado gravemente: tras abandonar este mundo pasó a estar un largo tiempo en la duda de si se había salvado o no, ya que manifestó a Natuzza verse sobre una especie de precipicio todo oscuro por un lado y todo fuego por el otro... después de 40 años fue liberada de aquel tormento y ahora estaba llena de alegría.



sábado, 14 de junio de 2025

SOR MÓNICA DE JESÚS, Mística y Alma Víctima

   



                       Nació el 17 de Mayo del año 1889 en un pequeño pueblo de la ribera de Navarra llamado Monteagudo, situado a la falda del Moncayo. Ese mismo día recibió el Bautismo con el nombre de Basilia. Fue la tercera de los 10 hijos que tendrían sus padres, Eusebio Cornago y María Zapater.

                       Basilia fue de niña muy normal, -la mamá solía decir que Basilia era la hija más guapa y simpática que tenía-; bailaba muy bien la jota y otros bailes regionales. Aprendió a coser, a bordar; hacía punto, labores de ganchillo y no se le daba nada mal la cocina. Era muy amiga de los animales y con predilección de los corderillos.

                       Fue educada en una familia campesina de profundas raíces Cristianas, de costumbres edificantes, de comportamiento cabal, sencillo, austero. A los cuatro años vio por primera vez a su ángel junto con el de una amiga. Basilia le pidió al suyo que le enseñara a amar mucho a Jesús. Sentía pasión por la Eucaristía. Se preparó intensamente a su Primera Comunión; ese primer encuentro con Jesús no lo olvidará nunca.

                       A los 19 años pide su ingreso en el Monasterio de Santa María Magdalena de Baeza, (Jaén) de Monjas Agustinas Recoletas, fundado a mediados del siglo XVI.

                       El 6 de Enero de 1910 fue admitida a la Primera Profesión como Basilia de Santa Mónica. Se le llamará Sor Mónica.

                       Bien proporcionada, más bien alta, de color agradable, morena y algo sonrosada. Ojos grandes y negros, de mirada profunda y dulce. Voz agradable. Su andar, muy natural aunque algo vivo. Gran personalidad. De temperamento alegre, simpático, muy equilibrado.

                       Su manera de ser inspiraba algo especial, sobre todo con la mirada, como si estuviera siempre en la presencia de Dios y es que de hecho estaba siempre en Él y con Él, aunque atendía muy bien y con toda caridad a cuantos acudíamos a ella” (Testimonio de una monja del Monasterio).

                       La vida de Sor Mónica transcurre entre las labores propias del monasterio a las que coopera conforme la obediencia y, sobre todo, el trato directo y espontáneo con Jesús, conformándose siempre a Su Voluntad, llenando las horas de vehementes y apasionados actos de amor a Dios, con confianza ciega en la Divina Providencia; contemplando y viviendo la Pasión de Cristo como cosa propia: “Así he aprendido a amarte más cada día, subiendo a la cruz contigo y padeciendo por Ti”.

                       El Demonio le pone continuas asechanzas para apartarla del camino de la virtud. Sor Mónica lo vence, ayudada por la gracia divina, una y otra vez. Por encargo de su padre espiritual un día le pregunta: "Por qué me tratas así, ¿qué te he hecho?" . A lo que el demonio responde: “¡Anda, maldita!, si no has hecho otra cosa que darme guerra desde que tienes uso de razón”. Escribe sor Mónica: “Jesús me libra de sus garras”.

                      Era muy devota del Divino Corazón de Jesús en la Eucaristía -dice una hermana- del que estaba locamente enamorada; por eso sentía muchísimo los ultrajes, desprecios, pecados, faltas y ofensas que se le hacían, y, en cambio, se regocijaba cuando le hacíamos honores, o se enteraba de que se los hacían”.



Tumba de Sor Mónica de Jesús

                      El Ángel, a quien llamaba Hermano Mayor, a lo largo de su vida le aconseja, alienta, reprende; le explica la Voluntad de Dios y las verdades de nuestra Fe; la urge a crecer en el amor de Dios y a mantenerse en su presencia; la estimula a amar a Jesús, a inmolarse por los pecadores y le ayuda en su conversión.

                      Murió santamente el 14 de Junio de 1964. Y nos dejó una promesa: “Desde el Cielo miraré mucho más por vosotros”.


EL DON DE BILOCACIÓN EN SOR MÓNICA DE JESÚS


                       Entre las muchas gracias sobrenaturales que recibió Sor Mónica de Jesús, quisiera destacar, a modo de prueba de autenticidad de estos dones místicos, que la sencilla religiosa, sin apenas formación intelectual, supo describir con exactitud el protocolo que entonces se observaba al saludar al Romano Pontífice: besar el anillo y a continuación el pie; contrastamos la descripción del fenómeno de bilocación de la religiosa agustina, que lo narra en carta a su Confesor, con el texto aparecido en la prensa de la época.

                       Relato de Sor Mónica: "Cuando me enteré que los Reyes iban a visitar al Papa, le manifesté al Ángel el gusto que tendría yo de ver la primera impresión de los reyes delante de Su Santidad. Y ¿sabe lo que hizo? Me llevó. Yo llegué en el momento de presentarse delante de Su Santidad. En seguida el Rey se adelantó a postrarse de rodillas y le besó la mano y el pie, y lo mismo hizo la Reina. Muy poco rato estuve, pues yo no quería, pero gocé muchísimo de ver las alegrías de unos y de otros, no sólo al exterior sino también al interior"  



                  Crónica de la Prensa: "La visita al Pontífice es una página histórica de enorme trascendencia. En las augustas personas de sus Soberanos, es el pueblo católico español quien se ha prosternado ante las sagradas plantas de Su Santidad, y ha besado la sandalia Pontificia. Por los labios del Rey, España ha hecho solemne declaración de su Fe Católica, jamás entibiada, de continuo puesta a prueba por los enemigos de la Iglesia..."


Para leer una biografía más extensa 
de Sor Mónica de Jesús solo tienes que 
tocar en el siguiente enlace




domingo, 11 de mayo de 2025

"QUE ME CONSUMAS SIN CESAR, PARA QUE PUEDA SER UNA VÍCTIMA DE TU AMOR ", Marie Rose Ferron

  

                Breve reseña biográfica de un alma que se configuró con Cristo a través del sufrimiento.

               Marie Rose Ferron nació el 24 de Mayo de 1902 en Saint Germain de Grantham, Quebec (Canadá), siendo la décima hija de una familia de quince hijos. En 1906, cuando Rose tenía 4 años, su familia se mudó a Fall River, Massachusetts (Estados Unidos de América). En Mayo de 1925, la familia se muda otra vez, a Woonsocket, en el estado americano de Rhode Island, donde pasaría el resto de su vida.

               Desde muy pequeña destacó en la Piedad Cristiana; así, cuando tenía seis años, Rose tuvo una Visión del Niño Jesús. "Lo vi con una cruz" , dijo, "y me miraba con tristeza a los ojos"Tal vez sería aquella aparición como el prólogo de la vida de sacrificio que Nuestro Señor le brindaría más adelante.







               Cuando tenía siete años, Jesús le enseñó una oración que Marie Rose recitaría a diario:
          "Señor Jesús, cuando reflexiono sobre las palabras que pronunciaste, "Muchos son llamados, pero pocos son escogidos, " comienzo a temblar por aquellos a quienes amo; Te ruego los mires con Misericordia: y he aquí que, con infinita ternura, colocas su salvación en mis manos, por así decirlo, porque todo se le promete a aquel que sabe cómo sufrir Contigo y por Ti. Mi corazón sangra bajo el peso de la aflicción, pero mi voluntad permanece unida a la Tuya, y clamo a Ti: '¡Señor, es por ellos que quiero sufrir!' ¡Quiero mezclar mis lágrimas con Tu Sangre para la salvación de aquellos a quienes amo! No harás oídos sordos a mi grito de tristeza y los salvarás"

                Desde muy temprana edad tuvo que ayudar a sus padres en la faena; sufre un accidente con apenas 13 años, que le obligará a llevar muletas para andar, por eso es comprensible que Marie Rose se viera destinada a estar discapacitada de por vida, y así un aire de tristeza y soledad dominara su niñez. 

                Otra aflicción que afectó profundamente a Marie Rose fue su incapacidad para asistir a la escuela. "Me sentí como si estuviera ciega, a tientas en la oscuridad" , anotó en su diario. "No tenía nada que esperar, ninguna esperanza de mejorar mi condición. Contemplé mi ignorancia ante mis ojos, y eso me desanimó más que mis enfermedades. El tiempo, que suaviza todo, incluso los sufrimientos, aumentó el mío: me rompieron corazón." 

                Y es que ser Alma Víctima era sin duda la misión de Marie Rose. La madre de Marie Rose, Delima Mathieu Ferron, era de una rara virtud. Desde su primer embarazo, ella dedicó a cada uno de sus hijos recién nacidos al Misterio del Rosario y, al tener quince hijos, completó las quince décadas. Marie-Rose, o simplemente Rose, como se la llamaba a menudo, estaba destinada a ser la niña dedicada al décimo Misterio, la Crucifixión.

                Lo que es aún más notable es que a partir de entonces, Rose no participó de más alimentos sólidos. Durante once años, hasta su muerte, Rose tomó sólo alimentos líquidos e incluso esto a veces no pudo mantener. Al darse cuenta de que podía recibir la Sagrada Comunión, un Sacerdote una vez le dio algunas pequeñas partículas no consagradas. Inmediatamente la enfermaron. Además, cuatro años antes de su muerte, ni siquiera bebió agua durante un período de tres meses.

                Su abstinencia de comida y bebida fue solo el comienzo de muchos fenómenos místicos 
extraordinarios y de profundo sufrimiento. A lo largo de todo este tiempo permaneció dócil a la autoridad, tanto médica como espiritual, y con delicada discreción intentó alguna vez evitar la publicidad. 

                          





           Durante los éxtasis que experimentaría en el lecho del dolor, no podía ser levantada, incluso por 4 hombres adultos, aunque no pesaba más de cincuenta kilos. 

                El Obispo Diocesano, Mons. Hickey, autorizó un oratorio privado al lado de la habitación de Rose. Cuando se decía allí la Misa, especialmente en las Fiestas de la Santísima Virgen, Rose soltaba éxtasis en las oraciones de apertura, pero siempre revivía en el momento de la Comunión. En general, en el instante en que recibía la Sagrada Hostia, su cabeza caía hacia atrás y nuevamente se sumía en éxtasis. De hecho, el amor de Rose por la Eucaristía fue intenso y durante años tan sólo se alimentaba del Pan Eucarístico; cualquier otro alimento le causaría severos trastornos digestivos. 

               A partir de Marzo de 1926, Rose comenzó a sufrir los Sagrados Estigmas de la Pasión; padeció las heridas de los azotes de la Flagelación; a partir de 1927, sufriría cada Viernes la Pasión de Jesús en su débil cuerpo. Un Sacerdote que examinó estas heridas en 1930 escribió:  "La sangre me olía a un olor dulce, algo parecido a un perfume, mis manos se saturaron con él... No era un olor transitorio, ya que el olor persistía hasta la mañana siguiente."

               Los estigmas del corazón comenzaron durante la época de Cuaresma de 1929. Trajeron dolores tan agudos a Rose que a veces se desmayó en la inconsciencia. Ella dijo que el dolor interior era "espantoso". A veces el dolor se sentía intensamente en su espalda, "donde la lanza parece haberse detenido". 


              Las heridas de la Corona de Espinas se asemejaban, en palabras de la madre, a "dos cuerdas pesadas que rodean su cabeza". Los agujeros hechos por las espinas hicieron que Rose sintiera "como si su cabeza se estuviera abriendo". Estos estigmas espinosos nunca desaparecieron por completo. Todavía eran visibles después de su muerte. Fueron pocos pero muy fieles los testigos de estas estigmatizaciones de los Viernes.

                Configurada con Cristo a través del dolor, Rose Ferrón sabía que estaba siendo torturada en el lugar de los demás y aceptó su vocación de llevar en su propio cuerpo el dolor físico que los libraba. En eso, también, ella se parecía a su Maestro, cuyo amor lo impulsó a soportar el castigo de la humanidad en su lugar.





                Durante sus últimos cinco años en la tierra, no portaba estigmas, excepto los de la cabeza. Pero sus sufrimientos no cesaron. Todos los viernes, la sangre corría a los miembros que habían soportado las heridas y causaban un dolor aún mayor que antes. 

               Mientras estaba en éxtasis el 13 de Abril de 1929, en presencia de seis visitantes, Rose le preguntó a su Salvador cuánto tiempo aún tenía que sufrir, y luego repitió en voz alta la respuesta:"¡Siete años!Comenzó a contar la edad que tendría después de siete años más, y se detuvo a los treinta y tres. Cristo pareció preguntarle si eso era demasiado largo, porque ella dijo con gran entusiasmo:"¡Oh, no! Ven a buscarme cuando quieras. Estoy listo para sufrir cien años, si lo deseas. Es mi sacrificio para permanecer."

               Como se le reveló previamente, Marie Rose Ferron murió en 1936 a la edad de treinta y tres años. La muerte la liberó del sufrimiento que la perseguía día tras día. "Dios y las víctimas son los únicos que saben lo que significa la palabra Cruz" , había comentado, y sus últimas dos semanas se llenaron con la abrumadora realización de la verdad de esta afirmación. Rose ya no podía ver. Sufría tantos dolores en la cabeza que el menor sonido era como un golpe, y cualquier ruido hacía que se desmayara. El último día de Abril de 1936, perdió completamente la audición y el habla.

               El 6 de Mayo, el Padre Boyer llamó a la una en punto de la mañana. "Entré a la habitación" , escribió en su biografía, "y cuando vi la condición en la que estaba, me conmoví. No podía reconocerla, estaba tan cambiada, su rostro no solo estaba desfigurado, sino también deformado. Tenía los ojos medio cerrados y en en sus esquinas se acumulaba sangre espesa, su tez era de color rojo cobre y su piel parecía áspera e hinchada, su respiración era dolorosa, su boca estaba abierta y retorcida con una expresión desgarradora. Era como un crucifijo moribundo, esperando la consumación de su martirio ". 





               Rose vivió cinco días más. En la muerte ella todavía tenía "la expresión de angustia incrustada en su rostro". Pero como las mujeres, a quienes ella misma había designado para preparar su cuerpo para el ataúd, le lavaban la cara, sus espantosas distorsiones desaparecieron. Un cambio vino sobre sus rasgos con cada golpe de la toalla. Su rostro apareció envuelto en una encantadora sonrisa. Era tan natural que un médico fue llamado específicamente para determinar su muerte. Seguramente era la belleza interior de sus virtudes la que irradiaba su rostro externo. 

              Después de un intenso período de sufrimiento en unión con Jesús por la conversión de los pecadores, Marie Rose Ferron tomó vuelo al Cielo el 11 de Mayo de 1936, a los 33 años, tal como Jesús le dijo en éxtasis unos siete años antes. Vestía el hábito de la Congregación Religiosa que había fundado después de las instrucciones de su Señor, aunque murió sin verlo progresar más allá de la aprobación del Obispo Hickey bajo el nombre de las Hermanas de Reparación de las Sagradas Llagas de Jesús. "Jesús necesitará esta Comunidad en poco tiempo" , había dicho ella.

              Queremos terminar con la Oración de Ofrecimiento con el que Marie Rose entregaba sus molestias y dolores a Nuestro Señor:  "Me ofrezco como Víctima, un holocausto para vivir en constante caridad, rogándote, oh Jesús mío, para que me consumas sin cesar, para que pueda ser una víctima de Tu Amor... "




lunes, 27 de enero de 2025

LAS ROSAS DE SANTA TERESITA: ALMAS VÍCTIMAS, HIJAS ESPIRITUALES DE LA SANTA CARMELITA DE LISIEUX. MARÍA VALTORTA

 

               "Como un torrente, arrojándose con impetuosidad en el océano, arrastra consigo cuanto encuentra a su paso, de la misma forma, o Jesús mío, el alma que se sumerge en el océano sin riberas de Tu Amor arrastra con ella todos sus tesoros. Señor, Tú lo sabes, no tengo otros tesoros que las almas que Te complació unir a la mía; esos tesoros, Tú mismo me los has dado…" (Santa Teresita de Lisieux)



               María Valtorta (1897-1961): en 1909, cuando la Santa de Lisieux, fallecida algunos años antes, era conocida como "hermana Teresa del Niño Jesús", María Valtorta, que entonces contaba sólo con doce años, descubrió su autobiografía,"Historia de un alma", que se leía en el internado de Monza (Lombardía, Italia). Enseguida comprendió que "tenía que caminar por ese mismo camino para llegar a Jesús" y, después de muchos años, eligió a Teresita como su "madrina" para entregarse como alma víctima, como "hostia a Jesús". Así, siguiendo el ejemplo de Santa Teresita, el 28 de Enero de 1925 se ofreció como Víctima al Amor Misericordioso, renovando después cada día este acto de Ofrecimiento. 

               Desde el 1° de Abril de 1934, María Valtorta no se levantó ya más del lecho, dando inicio en un “intenso transporte de amor”, a su larga y penosa enfermedad. Se convirtió “en el instrumento de las manos de Dios”. Su misión era la de “sufrir, expiar y amar”. 

               En 1942, cuando hacía ya ocho años que estaba paralizada, conoció al Padre Romualdo M. Migliorini, un fraile servita ex misionero, que llegó en calidad de prior y párroco a Viareggio, donde la familia Valtorta se había establecido desde hacía tiempo, luego de varios cambios de residencia.

               El Padre Migliorini se convirtió en guía espiritual de María y la indujo a escribir sus memorias. Ella, en poco más de un mes, volcó en los cuadernos que el mismo religioso le había proporcionado un raudal de recuerdos y sentimientos, revelando un excepcional talento literario al narrar sin reticencias su historia apasionadamente humana y heroicamente ascética.

               Después de haber escrito desde su lecho de enferma la Autobiografía, comprendió cuál era el proyecto de Dios a su respecto. Ofreciendo sin reservas, junto con sus sufrimientos, sus dotes naturales, se convirtió en la "pluma del Señor" y en el instrumento de una manifestación sobrenatural que puede ser considerada única en la historia de la literatura cristiana.

               Escribió sin interrupción desde 1943 hasta 1947, y con intermitencias en los años siguientes hasta 1951. Usaba los cuadernos que el Padre Migliorini le seguía proporcionando, en los cuales escribía fluidamente de su propio puño con una pluma estilográfica. Aun en las fases agudas de su enfermedad y, a veces, entre dolores atroces, no dictó nunca, para no ser reemplazada ni siquiera en el acto de escribir. Ella misma había fabricado una carpeta que apoyaba sobre sus rodillas, de modo que sirviera de soporte al cuaderno.

               Su obra mayor es “El Evangelio como me ha sido revelado“ : en sus diez volúmenes narra el nacimiento y la infancia de María y de su hijo Jesús, los tres años de la vida pública de Jesús, su Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión al Cielo, Pentecostés, los albores de la Iglesia y la Asunción de María. Describe paisajes, ambientes, personas y acontecimientos con el brío de una representación. Delinea caracteres y situaciones con habilidad introspectiva. Expone alegrías y dramas con el sentimiento de quien es partícipe de ellos realmente. 

               Explica circunstancias históricas, ritos, costumbres, características ambientales y culturales sagradas y profanas, con datos y detalles que los especialistas exentos de prejuicios consideran irreprochables. Y, sobre todo, expone, a través de la extensa narración de la vida terrenal de Cristo, toda la doctrina del cristianismo que la Iglesia Católica nos transmite.

               Los escritos de María Valtorta documentan esta "historia de amor y amistad" con la Santa de Lisieux, como se aprecia en los siguientes fragmentos de su obra místico-literaria.

               "Cuanto más se acerca el místico con su deseo amoroso a Aquel a quien ama completamente, más se identifica su efigie espiritual con el Modelo. Mi pequeña gran Flor fue Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Y si Mi Rostro doloroso era el sol impreso en su corazón y que lo quemaba, para ustedes que aborrecen el dolor y que están consternados por la austeridad, tenía en su exterior espiritual el parecido con Mi dulce Infancia, la dulzura, la gracia, la sencillez... Esto es lo que quería y así la guié con inspiración, para darles un modelo que su incapacidad de hoy, su incapacidad espiritual, pueda seguir. Teresa es para todos. Todos pueden esforzarse por imitarla". (23 de Junio de 1944)

                 "Luego tres espíritus benditos, que entiendo que son mujeres, que me miran, asienten y sonríen. Parece que me están invitando. Son jóvenes. Pero ya me parece que los Bienaventurados son todos de la misma edad: jóvenes, perfectos y de igual belleza. Son copias menores de Jesús y María. No puedo decir quiénes son estas tres criaturas celestiales, pero como dos llevan palmas y una sólo flores (las palmas son el único signo que distingue a los mártires de las vírgenes), creo que no me equivoco al decir que son Inés, Cecilia y Teresa de Lisieux"(10 de Enero de 1944)



jueves, 23 de enero de 2025

ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR, VÍCTIMA EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

               «Él debe constituir tu ocupación, tu meditación y conversación, tu libro y toda tu dirección. Él es quien debe ocupar tus memorias, iluminar tu entendimiento e inflamar tu voluntad, a fin de que no te acuerdes más que de Él...» 


De los escritos de Santa Margarita María de Alacoque



Oración a Nuestro Señor, 
Víctima en el Santísimo Sacramento


               Para honrar Tu estado de Víctima en este Sacramento de Amor vengo a ofrecerme a Ti en calidad de tal, suplicándote que seas mi Sacrificador para inmolarme en el Altar de Tu amable Corazón. Como esta víctima es bajo todo aspecto criminal, Te suplico, oh mi Divino Sacrificador, que tengas a bien purificarla y consumirla en las llamas de Tu Divino Corazón, como holocausto perfecto de amor y de gracia. Dame así una vida nueva, de modo que pueda decir con verdad: sea que viva o sea que muera, ya no tengo nada ni mío ni de mí; mi Jesús es mi yo; lo mío, es ser Suya. Amén. 



martes, 20 de febrero de 2024

QUE PIDAN LA PAZ A ESTE INMACULADO CORAZÓN, en el Aniversario de Jacinta Marto

   


               Jacinta de Jesús Marto nació en el pueblo de Aljustrel, Fátima (Portugal), el 5 de Marzo de 1910, siendo la séptima y última hija de Manuel Pedro Marto y Olimpia de Jesús. Sería bautizada el 19 del mismo mes.

               Creció en un hogar sencillo, más bien pobre, pero muy cristiano. Desde muy joven comenzó a pastorear el rebaño de sus padres, en compañía del hermano Francisco Marto y de la prima Lucía de Jesús, los dos Videntes mayores. La Divina Providencia dispuso que con apenas siete años, el 13 de Mayo de 1917, fuera la más joven de los videntes de Nuestra Señora; era ésta última la única que dialogaba con Nuestra Señora, mientras que Jacinta la veía y escuchaba; en el caso de Francisco, tan sólo veía a la Virgen, pero no la escuchaba, de ahí el ruego de Nuestra Señora "a Francisco sí se lo podéis decir...

               El Cielo favoreció a Jacinta con particulares revelaciones: "No sé cómo fue -comentó una vez a su prima Lucía- he visto al Santo Padre en una casa muy grande, de rodillas, delante de una mesa, llorando con las manos en la cara. Fuera de la casa había mucha gente: unos le tiraban piedras, otros le maldecían y decíanle cosas muy feas. ¡Pobrecito Santo Padre!, tenemos que rezar mucho por él". 

               En otra ocasión, estando los tres pastorcitos en el campo, mientras rezaban la oración que les había enseñado el Ángel, Jacinta se levantó precipitadamente y dijo a su prima: "¡Mira! ¿No ves muchos caminos, senderos y campos llenos de gente que llora de hambre y no tienen nada para comer?… ¿Y al Santo Padre, en una iglesia al lado del Corazón de María, rezando?".

                Los niños videntes de Fátima, a iniciativa de Jacinta, tomaron la costumbre de ofrecer tres Avemarías por el Papa después de cada Rosario que rezaban. 

               También contó Lucía que Jacinta vivía apasionada por el ideal de convertir pecadores, a fin de arrebatarlos del suplicio del infierno, cuya pavorosa visión tanto le impresionó. Alguna vez me preguntaba: "¿Por qué es que Nuestra Señora no muestra el Infierno a los pecadores?. Si lo viesen, ya no pecarían, para no ir allá. Has de decir a aquella Señora que muestre el infierno a toda aquella gente. Verás cómo se convierten. ¡Qué pena tengo de los pecadores! ¡Si yo pudiera mostrarles el Infierno!".

               Cayó enferma en Diciembre de 1918 a causa de una epidemia de neumonía, que obligó a internarla en el Hospital de Vila Nova de Ourém; después, del 21 de Enero al 2 de Febrero de 1920, estuvo en el Orfanato de Nuestra Señora de los Milagros, en la Calle de Estrella, en Lisboa, casa fundada por la Señora María Godinho, a quien Jacinta llamaba cariñosamente "Madrina", y a quien confiaría muchas revelaciones de parte de Nuestra Señora.

              Cuando empeoró su salud la trasladaron a Lisboa, al hospital de Doña Estefanía. Antes de partir, en una despedida que cortaba el corazón, abrazada a su prima Lucía dijo: "¡Nunca más nos volveremos a ver!. Reza mucho por mí hasta que yo vaya para el Cielo. Después allí, yo pediré mucho por ti. No digas nunca el Secreto a ninguno, aunque te maten. Ama mucho a Jesús y al Inmaculado Corazón de María y haz muchos sacrificios por los pecadores". 



               En el hospital sufriría una cruel operación, sin apenas anestesia, que la dejaría debilitada de muerte. La Virgen le había anunciado el día de su muerte (1), por eso, el día 20 de Febrero de 1920, entonces primer Viernes, empezando la Cuaresma, alrededor de las 6 de la tarde, avisó que se sentía mal y pidió los últimos Sacramentos. Hizo confesión con el Padre Pereira dos Reis, que no le suministró la Comunión en Viático pues creía que la niña exageraba al asegurar que ese mismo día moriría. A las 10:30 de la noche, la Virgen Nuestra Señora vino a buscarla como le había prometido... aún no tenía los 10 años.

               La Santa Misa de cuerpo presente se ofició en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Lisboa, donde su cadáver estuvo depositado hasta el día 24, sin mostrar síntomas de descomposición ni emitir mal olor. Su virginal cuerpo sería transportado a un sepulcro de familia del Barón de Alvaiázere, en el Cementerio de Vila Nova de Ourém. Posteriormente, trasladarían a la pastorcita al Cementerio Parroquial de Fátima el 12 de Septiembre de 1935, fecha en que la urna fue abierta, comprobando que se encontraba incorrupta, si bien en posteriores reconocimientos se encontró la descomposición natural.

               El 1 de Mayo de 1951 los restos mortales de Jacinta fueron finalmente inhumados en la Basílica del Santuario de Fátima, donde hasta el día de hoy reposan junto a los de su hermano Francisco. 


NOTA ACLARATORIA


               1- Según el relato oficial de la propia Sor Lucía Dos Santos, vidente de Nuestra Señora y prima de Jacinta, días antes de ir al hospital la niña le aseguró "iré a Lisboa, a otro hospital; que ya no volveré a verte, como tampoco a mis padres, y que después de sufrir mucho, moriré solita. Pero añadió que no tenga miedo, porque Ella vendrá a por mí para llevarme hasta el Cielo".



jueves, 21 de diciembre de 2023

VÍCTIMAS DEL REINADO EUCARÍSTICO, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José

 


               Sigue escribiendo nuestro Hermano Estanislao José: "Un día se me presentó Jesús con dos cruces, una en cada hombro. Yo le pregunté qué podría hacer para librarle de aquella carga, y Jesús me contestó: "Tómalas tú sobre los hombros". Y le dije: ¡Acepto!, y al instante se pasaron a mis hombros, quedando Jesús resplandeciente. Viéndome cargado con las dos cruces me ofrecí a Él como víctima, pero enseguida noto que son muy pesadas y que me es imposible llevarlas. Jesús quiere quitarme una, mas yo le digo que eso no lo consentía, y Él me dice: "¿Qué vas a hacer…?". "Señor -le respondo- llamaré a otras almas que participen en las mismas ideas para que así nosotros las llevemos y Tú descanses". 

               Inmediatamente se me presentan otras almas que generosamente toman sobre sí, parte del peso que yo llevaba, y con voluntad decidida siguen a Jesús. 

               Jesús me dice: "Precisamente venía en busca de estas almas que tú Me has presentado y que han oído Mi voz aceptando Mi invitación. Esto Me consuela de la tristeza que siente Mi Corazón cuando es ofendido por tantos pecados. Bien sabes tú que Me estoy formando un Ejército de estas almas generosas, Apóstoles de Nuestros Corazones Eucarísticos, los cuales han de conquistar el mundo entero. Y unidos a ellos, otro Ejército de Almas Víctimas que, con sus sacrificios, oraciones y voluntad sometida en todo a Mi Divino Querer, combatirán a brazo partido contra los enemigos de la eterna salvación. Estos Apóstoles y estas almas escondidas que Yo Me estoy escogiendo por medio de Mi Madre quiero que se llamen Víctimas de Nuestro Reinado Eucarístico, pues su fin principal es trabajar, orar y sufrir para establecer en España y en el mundo entero este Reinado"...

               Refiriéndose a estas almas eucarísticas, que llevarán en su pecho las Sagradas Especies de una a otra Comunión, el Hermano Estanislao José dice: "Vosotras estáis escogidas por vuestros amadísimos Soberanos. Para salvar al mundo perdido; no temáis ni al Demonio ni al mundo ni a la carne. Jesús-Hostia vive en vosotros, sed valientes, no temáis las contrariedades, los desprecios y humillaciones y demás trabajos que os han de venir. Si no tenéis consuelos buscadlos en el Sacramentado, ya en vuestro pecho, ya en el Sagrario. Allí debe estar vuestra alegría y vuestro gozo. Si les dais vuestra voluntad, Ellos se os darán todo a vosotros; si de veras les buscáis no estaréis tristes, aunque tengáis penas y contrariedades. Obrad como si tuvieseis el voto de lo más perfecto, siempre con delicadeza de conciencia. Adelante con las calumnias y desprecios, con estas joyas traeremos al mundo a nuestros amadísimos Soberanos los Corazones Eucarísticos de Jesús y María. Ellos han de reinar y pronto, no nos cansemos de trabajar por tan noble causa: busquemos los padecimientos, oremos con fervor y constancia, siempre alegres, siempre con gozo en el alma. Los primeros tronos del Cielo serán para las almas eucarísticas".


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903, por lo que este año recordamos el 120 aniversario de su natalicio; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones.