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sábado, 8 de marzo de 2025

EL AMOR DE LOS SAGRADOS CORAZONES

 

Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre 
que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, 
la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón,
 prometiendo salvarla por este medio. 
Tan numerosas son las almas que la Justicia de Dios 
condena por los pecados cometidos contra Mí, 
que he venido a pedir reparación. 
Sacrifícate y reza por esta intención 


Nuestra Señora a Sor Lucia de Fátima, el 13 de Junio de 1929, 
en la Capilla del Convento en Tuy, Pontevedra, España



               “Para que la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús contribuya con mayor abundancia a todos los Cristianos, y más aún, a todo el género humano, procuren los Fieles que a esta devoción se una estrechamente el Inmaculado Corazón de la Madre de Dios… Es, pues, enteramente conveniente que el Pueblo Cristiano, que recibió de Cristo por María la Vida Divina, después de haber pagado su deuda de honor al Sacratísimo Corazón de Jesús, ofrezca también al amantísimo Corazón de su Madre Celestial los correspondientes actos de piedad, afecto, gratitud y expiación. Conforme enteramente a esta dulcísima y sapientísima disposición de la Divina Providencia es el memorable acto de consagración, con el que Nos mismo consagramos solemnemente la Santa Iglesia y el mundo entero al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María” 


Papa Pío XII 


FÓRMULA DE CONSAGRACIÓN 
DE LA IGLESIA Y DEL GÉNERO HUMANO 
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


               ¡Oh Reina del Santísimo Rosario, Auxilio de los Cristianos, Refugio del género humano, Vencedora de todas las batallas de Dios! Ante Vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de Vuestro maternal Corazón.

               En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a Vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, Cuerpo Místico de Vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

               Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

               Vos, oh Madre de Misericordia, impetradnos de Dios la Paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la Paz. Reina de la Paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la Paz por que suspiran los pueblos, la Paz en la Verdad, en la Justicia, en la Caridad de Cristo. Dadle la Paz de las armas y la Paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el Reino de Dios.

              Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la Paz y haced que brille para ellos el Sol de la Verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

              Dad la Paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen, hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos, y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el Único Verdadero Pastor.

               Obtened Paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la Vida Cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

               Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de Vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en Él todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a Vuestro Inmaculado Corazón, para que Vuestro Amor y Patrocinio aceleren el Triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen Bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a otro de la tierra, el eterno Magníficat de Gloria, de Amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.




sábado, 22 de febrero de 2025

LA PROVIDENCIA ESTABLECERÁ EL REINO DE MARÍA

 


               El gran movimiento mundial de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, que ya en el siglo XVII había sido relanzado por San Juan Eudes como el culto gemelo al Corazón de Nuestra Señora, en el siglo XX tenía un complemento precioso en el movimiento de Consagración al Inmaculado Corazón de María. 

               El Mensaje de Fátima tuvo una gran influencia en este movimiento, encomendado por la Virgen a los tres pastores portugueses: Lucía, Jacinta y Francisco. Las apariciones marianas fueron preparadas por las del Ángel de Portugal, que tuvieron lugar en el verano de 1916. Primero les dijo a los tres niños: “Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas”; en la segunda Aparición agregó: “Los Sagrados Corazones de Jesús y María tienen designios de misericordia sobre vosotros”. En la tercera manifestación del Ángel, les enseñó una oración que recordaba la unión de los dos Corazones y la necesidad de dirigirse a ellos: “... y por los méritos infinitos del Sacratísimo Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores”. La vidente Jacinta, poco antes de morir le dijo a su prima Lucia: “Te mantendrás viva, para decir que Dios quiere establecer la Devoción al Inmaculado Corazón de María en el mundo; el Corazón de Jesús quiere que, a Su lado, también se venere el Corazón de María”.

               Si Jesús le dijo a Santa Margarita María que establecería el Reino de Su Sagrado Corazón, la Virgen confirma a los pequeños pastores de Fátima, en la Aparición del 13 de Julio de 1917, que “Al final, Mi Inmaculado Corazón triunfará”, es decir, antes del Final de los Tiempos, la Providencia establecerá el Reino de María en el mundo convertido.



domingo, 28 de enero de 2024

LA ERA CATÓLICA QUE VENDRÁ: EL REINO DE MARÍA

 


               Juzgamos que la fase de dolores cada vez más acentuados por las que el Catolicismo habrá de pasar son como el túnel que, aún cuando nos introduzca por algún tiempo en las más densas tinieblas, en la negrura del más absoluto dolor, abreviará nuestro camino hacia la Victoria final cortando montañas y transponiendo obstáculos que, sin ese túnel de dolores, llevaríamos muchos decenios -tal vez siglos- en recorrer. 

               Entra la Iglesia, y con Ella la Civilización Occidental, en uno de los túneles de la Historia por el cual la Divina Providencia nos hace pasar, para acortar los padecimientos del Catolicismo. Y cada vez, por tanto, que sintamos más encarnizado el ataque, más terribles las probaciones, tengamos la convicción tranquilizadora de que estamos progresando en el túnel, y nos aproximamos cada vez más del momento feliz en que nos encontraremos nuevamente en la claridad radiante de una civilización plenamente Cristiana (12 de Julio de 1931)

               Cumplamos nuestro deber. Y si, después de que hayamos hecho todo lo posible -la palabra ‘todo’ significa todo, pero absolutamente todo, y no sólo ‘un poco’ o ‘mucho’- resignémonos ante la avalancha que viene. Porque, aunque perezcan Brasil y el mundo entero, aunque la propia Iglesia sea devastada por los lobos de la herejía, Ella es inmortal. Nadará sobre las aguas revueltas del diluvio. Y es de dentro de su seno sagrado que saldrán después de la tempestad, como Noé del Arca, los hombres que habrán de fundar la Civilización de mañana (21 de Marzo de 1937)

               ...una era nueva brillará sobre el mundo, finalmente apaciguado en el aprisco de un sólo Pastor. En ese día, los pueblos se regocijarán y el mundo entero oirá la repetición de la promesa evangélica: paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. (14 de Julio de 1940)

               Es bueno que, al final de estas reflexiones, nuestro espíritu se detenga en la consideración de las perspectivas últimas del mensaje de Fátima. Para más allá de la tristeza y de los castigos supremamente probables, para los cuales caminamos, tenemos ante nosotros las claridades sacrales de la aurora del Reino de María: "Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará". Es una perspectiva grandiosa de universal Victoria del Corazón regio y maternal de la Santísima Virgen. Es una promesa apaciguadora, atrayente y sobre todo majestuosa y entusiasta. 

              Para evitar el castigo en la tenue medida en que es evitable, obtener la conversión de los hombres en la tenue medida en que según la economía común de la gracia ella es todavía obtenible antes del castigo, para apresurar cuanto posible la aurora bendita del Reino de María, y para ayudarnos a caminar en medio de las hecatombes que tan gravemente nos amenazan ¿qué podemos hacer? Nuestra Señora nos lo indica: el aumento en el fervor en la devoción a Ella, la oración, la penitencia... (13 de Mayo de 1967)


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira



miércoles, 31 de mayo de 2023

DIOS LE DIO EL GOBIERNO DEL UNIVERSO, por Plinio Corrêa de Oliveira

 


               El 11 de Octubre de 1954, el Papa Pío XII en su Encíclica "Ad Caeli Reginam" decretó e instituyó la Fiesta de Santa María Reina del Universo para el 31 de Mayo, a la vez que dispuso que el mismo día se renovase la Consagración al Inmaculado Corazón de María...

               "A la Reina del Cielo, ya desde los primeros siglos de la Iglesia Católica, elevó el pueblo cristiano suplicantes oraciones e himnos de loa y piedad, así en sus tiempos de felicidad y alegría como en los de angustia y peligros; y nunca falló la esperanza en la Madre del Rey divino, Jesucristo, ni languideció aquella Fe que nos enseña cómo la Virgen María, Madre de Dios, reina en todo el mundo con maternal corazón, al igual que está coronada con la gloria de la realeza en la Bienaventuranza celestial... 

               ...con Nuestra Autoridad Apostólica decretamos e instituimos la Fiesta de María Reina, que deberá celebrarse cada año en todo el mundo el día 31 de Mayo. Y mandamos que en dicho día se renueve la Consagración del género humano al Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María. En ello, de hecho, está colocada la gran esperanza de que pueda surgir una Nueva Era tranquilizada por la Paz Cristiana y por el Triunfo de la Religión".



               Hay un primer aspecto de la realeza de Nuestra Señora que se refiere a la que es ejercida por Ella en el Cielo. Esa realeza consiste en que la Santísima Virgen fue exaltada por encima de todos los Santos y los Ángeles, sobre los cuales posee un verdadero imperio. 

               No debemos entender esa soberanía como la de una reina madre terrena, que por ser madre del rey goza de una situación eminente en la corte, pero no posee el poder de mando. María Santísima, al contrario, fue instituida Reina de toda la Creación, y Dios le dio, de hecho, el gobierno del Universo, del que hace parte el dominio sobre los Espíritus Celestes, de manera que los Ángeles, aunque superiores a Ella por naturaleza, le obedecen haciendo Su voluntad en todo.

               Así, María es verdaderamente la Reina de los Ángeles y de los Santos, como también del género humano y de la Iglesia Católica. No hay en la creación absolutamente nada que no esté colocado bajo del cetro de Nuestra Señora.

               En la tierra, la realeza de María se ejerce principalmente en cuanto siendo Ella la Medianera de todas las gracias. Una vez que es Madre de Jesucristo, todos los pedidos suben hasta Dios por medio de Ella, y todos los favores y dones nos vienen de Dios por Su intermedio. La Santísima Virgen posee la omnipotencia suplicante, pues por Sus súplicas consigue absolutamente todo cuanto quiere, y nunca se oyó decir que un pedido de Ella no fuese plenamente atendido.

               Todo eso hace de la Santa Virgen María la verdadera Reina. Ese es el título por el cual nos consagramos a Ella como Esclavos, que constituye un conjunto de atributos según los cuales Ella merece, de hecho, nuestra incondicional obediencia.

               Por consiguiente, la restauración de la realeza de Cristo en el mundo es la restauración del Reinado de María. Sin embargo, como en todas las épocas de la Historia de la Iglesia hay algunas verdades que brillan más que otras, esa realeza de Nuestra Señora se ha explicitado mucho, y cada vez más, a partir de San Luis Grignión de Montfort hasta Fátima, donde Ella anunció: “Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará”. Si María triunfa, evidentemente como Triunfadora reinará, pues uno de los títulos por los cuales una persona es investida legítimamente de la realeza es la conquista en una guerra justa.

               Nuestra Señora anuncia un título nuevo para Su Reino: Ella vencerá, es el talón de Ella que, una vez más, aplastará la cabeza de la serpiente, quebrará el dominio del Demonio e implantará el Reinado de Su Sapiencial e Inmaculado Corazón.

               Por lo tanto, el sentido de nuestra Consagración a María es de no hacer ni un solo acto que no tenga en vista restablecer el reinado de esta Soberana Señora, haciéndola triunfar, aplastando las fuerzas de la Revolución. Nuestra posición es de esclavos militantes de una Reina que está en guerra y a quien debemos defender contra sus adversarios, luchando continua e incesantemente hasta que venga el Reino de María.

               En la actual era histórica, la autenticidad de esa consagración se pone en estos términos: luchar por la Virgen, suplicándole las fuerzas necesarias para llevar esa lucha hasta el fin.



sábado, 13 de mayo de 2023

LAS APARICIONES DE FÁTIMA, RESPLANDORES SACRALES DEL REINO DE MARÍA

  



               La Santísima Virgen María, Nuestra Señora, se manifestó en seis ocasiones a Lucía, Francisco y Jacinta, cerca del pueblo de Fátima, Portugal, entre el 13 de Mayo y el 13 de Octubre de 1917. Estas Apariciones acontecieron cuando la cruenta Primera Guerra Mundial llegaba a su fin y a dos meses del inicio de la Revolución rusa, que culminaría con el asesinato del Zar Nicolás II en Julio de 1918; la Virgen  advirtió a los niños que el Cielo le otorgaría la paz al mundo entero si Sus peticiones por la oración, la reparación y la Consagración a Su Inmaculado Corazón, eran escuchadas y obedecidas: “Si hacen lo que Yo les diga... tendrán paz.”

                Nuestra Señora les explicó a los niños que la guerra es un castigo por el pecado, y avisó que Dios castigaría la desobediencia del mundo a Su Voluntad con la guerra, el hambre y la persecución contra la Iglesia. 

               La Purísima Virgen profetizó además que Rusia sería el "instrumento de castigo" elegido por Dios que esparciría los errores del ateísmo y del materialismo alrededor de la tierra, fomentando guerras, aniquilando naciones y persiguiendo a los Fieles en todas partes, como tristemente aconteció poco después...Si no atendieran a Mis deseos, Rusia esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas...

               El Mensaje de Nuestra Señora al mundo está contenido en lo que ha venido a llamarse el “Secreto” que Ella le confió a los tres niños videntes en Julio de 1917. El Secreto consta en realidad de tres partes, de las cuales dos ya han sido públicamente reveladas: la primera parte del Secreto fue una terrible visión del Infierno “donde van las almas de los pobres pecadores”, y contenía una urgente súplica de Nuestra Señora para llevar a cabo actos de oración y sacrificio para salvar almas.

               La segunda parte del Secreto profetizó específicamente el estallido de la Segunda Guerra Mundial y contenía la solemne petición de la Madre de Dios, de la Consagración de Rusia, como condición para la paz mundial. También predijo el esperanzador Triunfo de Su Corazón Inmaculado después de la consagración de Rusia y la conversión de “esa pobre nación” a la Fe Católica.

                La última parte del Secreto (a veces llamada "El Tercer Secreto") aún no ha sido dada a conocer realmente, pero fue escrita por Lucía dos Santos en 1944, por orden del Obispo de Fátima y ha estado en posesión de la Santa Sede desde 1957. Fuentes de información sumamente confiables especulan que esta porción del Secreto se refiere a la Apostasía en la Iglesia Católica, que se inició coincidiendo con la muerte de Pío XII y la auto-demolición de la Iglesia con el "Concilio Vaticano II".




LA DEVOCIÓN AL PURÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA, OBJETIVO DE LA VERDADERA PIEDAD


           "...conviene que nuestro espíritu se detenga en la consideración de las últimas perspectivas del mensaje de Fátima. Más allá de la tristeza y de los castigos sumamente probables hacia los cuales caminamos, nos esperan los resplandores sacrales de la aurora del Reino de María: ¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará! Es la perspectiva grandiosa de la victoria universal del corazón regio y materno de la Santísima Virgen. Es una promesa tranquilizante, atrayente y, sobre todo, majestuosa y entusiasta.

          Para evitar el castigo en la escasa medida en que es evitable; para obtener la conversión de los hombres en la modesta medida en que, según la economía común de la gracia, ella es aún alcanzable antes del castigo; para apresurar cuanto sea posible la aurora bendita del Reino de María; y para ayudarnos a caminar en medio de las hecatombes que tan gravemente nos amenazan, ¿qué podemos hacer? Nuestra Señora nos lo indica: enfervorizarnos en la devoción a Ella, en la oración y en la penitencia.

          Para estimularnos a rezar, en la última aparición Nuestra Señora se revistió sucesivamente de los atributos propios de las advocaciones de Reina del Santo Rosario, de Madre Dolorosa y de Nuestra Señora del Carmen, indicándonos cuán grato le es ser conocida, amada y venerada así.

          Igualmente, la Virgen de Fátima insistió de modo muy especial en la devoción a Su Inmaculado Corazón. Ella se refirió siete veces a Su Corazón en Sus mensajes (y Nuestro Señor, nueve). Así, el valor teológico de la Devoción al Inmaculado Corazón de María, por lo demás ya tan comprobado, encuentra en Fátima una preciosa e impresionante corroboración. Por otro lado, la insistencia de la Santísima Virgen prueba hasta la saciedad que esa devoción es eminentísimamente oportuna."

           Por lo tanto, quien toma en serio las revelaciones de Fátima debe hacer de la Devoción al Corazón Purísimo de María uno de los más altos objetivos de la verdadera piedad"


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira, Fundador de TFP 
(Tradición, Familia y Propiedad) Extractos del artículo 
Fátima, en una visión de conjunto”, Catolicismo, Nº 197. Mayo de 1967


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El relato original de la Primera Aparición de 
la Virgen en Fátima; sólo tienes que tocar aquí

Para conocer el presunto Secreto de Fátima 
nunca revelado, toca sobre el siguiente título