Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Semana Santa. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de abril de 2025

OS TIENEN POR MÁS HERMOSO CUANTO MÁS DEFORMADO OS CONTEMPLEN

 

"Mira a menudo y contempla 
la imagen de Jesús Crucificado..."


Por San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia





                          Aparece en el Calvario tan desfigurado por los tormentos, que causa horror al que lo contempla, si bien tal deformidad lo torna más bello a vista de las almas amantes, porque las Llagas y las carnes, lívidas y desgarradas, son otras tantas pruebas y demostraciones del amor que nos tiene. Petrucci cantó: «Al veros, Señor, tan maltratado por los verdugos, los corazones amantes os tienen por más hermoso cuanto más deformado os contemplen». 

                 San Agustín dice que la fealdad de Cristo es nuestra hermosura; y, en efecto, la deformidad de Jesús Crucificado fue causa de la belleza de nuestras almas, que, antes deformes y luego lavadas con la Divina Sangre: "Estos que andan vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son?, y responde: Estos son los que vienen de la gran tribulación y lavaron sus vestidos y las blanquearon con la sangre del Cordero..." Todos los Santos, como hijos de Adán, excepción hecha de la Santísima Virgen María, estuvieron durante algún tiempo cubiertos con el manto de la culpa de Adán y de los personales pecados; mas, una vez purificados con la Sangre del Cordero, tornáronse hermosos y agradables a los Ojos de Dios. 


                  Razón tuvisteis, Jesús mío, para decir que, cuando fueseis levantado en alto de la Cruz, atraeríais a Vos todas las cosas. Sí, porque nada habéis omitido para atraeros el afecto de todos los corazones. Y ¡cuántas y cuántas felicísimas almas, al veros Crucificado y muerto por su amor, lo abandonaron todo, riquezas, dignidades, patria y parientes, y desafiaron los tormentos y la muerte, para entregarse del todo a Vos! ¡Desventurados los que resisten a la gracia que les ganasteis con tantas fatigas y dolores! Este será su mayor tormento en el infierno: haber tenido un Dios que, para conquistarse su amor, murió en una Cruz y que ellos espontáneamente quisieron perderse, sin esperanza de remedio, por toda una Eternidad. 


                  ¡Ah, Redentor mío!, después de las ofensas que os causé merecía haber caído en tamaña desgracia. ¡Qué de veces resistí a vuestros llamamientos amorosos y a los esfuerzos que hacíais para cautivarme con los lazos de vuestro Amor! ¡Ojalá hubiera muerto antes de ofenderos por primera vez! ¡Ojalá os hubiera amado siempre! Gracias, Amor mío, por haberme llamado con tanta insistencia, en lugar de abandonarme, como tenía merecido; gracias por las luces e impulsos amorosos que me habéis infundido. Las gracias del Señor contaré siempre. Por favor, no ceséis, Salvador mío y esperanza mía, de continuar cautivándome con vuestras gracias, para que os pueda amar en el Cielo con más fervor, recordando tantas misericordias como habéis usado conmigo, después de tantos disgustos como os he causado. Todo lo espero de aquella Preciosa Sangre por mí derramada y de la afrentosa Muerte que habéis por mí padecido. 


                  ¡Oh Santísima Virgen María!, protegedme y rogad a Jesús por mí. 






miércoles, 27 de marzo de 2024

NO CELEBRAN LOS DOLORES DE MI CORAZÓN

 


               La Madre María Encarnación Rosal había nacido en Octubre de 1820 en Quetzaltenango, Guatemala. Se convirtió en la Reformadora de la Orden Bethlemita (iniciada en 1668 según la espiritualidad del canario Hermano Pedro de San José de Betancur). La ejemplar religiosa extendió la nueva Orden por Costa Rica, Colombia y en Ecuador, donde murió el 24 de Agosto de 1886. 

                Su cuerpo incorrupto se encuentra en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, Bethlemitas de Pasto. Sus coetáneos la llamaron "la confidente del Sagrado Corazón" por la Visión que ella misma describiría siguiendo órdenes de sus Superiores:

               "Cierta noche, del Miércoles al Jueves Santo de 1857, (10 de Abril) estando en oración en la Capilla, entre las dos y tres de la mañana, sentí que alguien me halaba el velo que me cubría… Así mismo oí sonar una campanilla de oro o metal fino porque el tañido era muy suave… Pero no hice caso. Y cuando meditaba la pérfida traición de Judas escuché en mi interior una clara Voz del Señor que me decía: "No celebran los Dolores de Mi Corazón".  

               Estas palabras parecía que, con un buril o diamante me las grababan en el alma. Como me causaron tanta admiración, di cuenta de ellas a mis Directores Espirituales, los cuales no hicieron mucho caso por entonces. 

               Pasando unos días, acabando de comulgar, teniéndole aún, oí la misma Voz interior que me decía: "No celebran los Dolores de Mi Corazón". 

               Como estas palabras me sumergían en el abismo de mi miseria, le dije al Señor: "Dios mío, si quieres que los Dolores de Tu Amante Corazón se celebren, como yo soy incapaz de promover esta Devoción, ¿por qué no Te vales de  una  religiosa teresa, capuchina o catalina?".  

               Me dijo el Señor: "He puesto en ti Mis Ojos, atendiendo a tu gran miseria… porque no hay otra más baja que tú…" 

               Con esto sentí tal amor a mi Jesús que quedé bañada en dulce llanto…



               Aquellas manifestaciones de Nuestro Señor fueron para la Madre una llamada particular a honrar y desagraviar el Corazón de Cristo por la maldad, ingratitud y pecados de los hombres.

               En Julio de ese año se desató una epidemia del cólera. Murieron dos hermanas del Beaterio de Belén y otras estuvieron muy graves. Sor Encarnación Rosal sintió amargura en su corazón, como una agonía de muerte. Pensó en esos momentos en promover la devoción de los dolores del Corazón de Jesús y se lo ofreció. Todo volvió a la calma.

               La amargura y agonía volvió a la noche siguiente. Le prometió a Jesús comunicarlo a su Confesor. Volvió a sentir paz. Comenzó a sentir los síntomas del cólera y lo tomó como un castigo por haber dudado. Pidió perdón al Señor y le prometió cumplir con lo ofrecido. La enfermedad cesó.

               Basada en lo que había sucedido, la Madre Encarnación obtuvo licencia del Arzobispo, Fray Francisco de Paula García y Peláez y también de los Padres Taboada y Miguel Muñoz y empezó a pedir limosnas para organizar las actividades en Honor de los Dolores del Corazón de Jesús.

              El Arzobispo le otorgó la licencia el 25 de Agosto y la amplió para los días 25 de cada mes. Fue cuando la madre dijo que el Señor le había inspirado la imagen que debería llevar un corazón con 10 dardos, siete alrededor y tres al fondo. Éstos significaban los 10 Mandamientos quebrantados y 10 particulares dolores que sentía el amante Corazón de Jesús.

               Los diez dardos que afligen al Sagrado Corazón, según las revelaciones de la Madre María Encarnación Rosal son:

   -por el escándalo y sacrilegio de los malos Sacerdotes

   -por violar sus votos las Esposas de Cristo

   -por la persecución a los justos

   -por ver a Su Eterno Padre gravemente ofendido

   -por la herejía esparcida por todo el mundo

   -por la Apostasía de los malos Cristianos

   -por el olvido de Sus beneficios

   -por el desprecio de Sus Gracias y Sacramentos

   -por la frialdad e indiferencia de los Suyos

   -por la idolatría



jueves, 6 de abril de 2023

DEL CORAZÓN DE CRISTO BROTÓ EL SACERDOCIO CATÓLICO

  

                En las últimas horas de Su vida mortal, Jesús hace aún más visible Su amor por Sus Sacerdotes. En el discurso de la Cena que nos ha conservado Juan, el Confidente del Divino Corazón, la ternura del Maestro desborda en cada palabra; son las expansiones íntimas de Su Corazón, las adorables efusiones de Su Amor.

               "Ardientemente he deseado -dice- comer esta Pascua con vosotros antes de padecer". Ardía en deseos de hacerlos partícipes de Su Sacerdocio Sagrado y marcarlos con ese carácter divino que los eleva sobre las jerarquías angélicas. Tenía prisa por ponerse en sus manos bajo la Forma Eucarística, por abandonarse enteramente a ellos y depender de ellos. Como un artista impaciente por ver surgir de sus manos la obra maestra que ideara, Jesús apresuraba con el deseo el momento de ver formada la obra ideada por Su Corazón: el Sacerdocio Católico.




               "He deseado ardientemente...". ¡Ardiente aspiración del Corazón de Jesús hacia Sus Sacerdotes! Ha deseado ardientemente celebrar "esa Pascua"... Ya varias veces la había celebrado con Sus Discípulos, pero no era "esa Pascua" durante la cual debía instituir Su Sacerdocio. Preside la Cena como un padre en medio de sus hijos, luego se levanta y con humildad que asombra, se arrodilla ante Sus Discípulos, les presta el servicio de los esclavos lavándoles los pies y secándoselos dulcemente. Para disminuir en cierto modo la distancia que los separa de Él, para animarlos y hacerlos -aun entre ellos mismos- menos indignos de Su Divina Bondad, les dice: "Vosotros estáis limpios". Más aún, los eleva hasta Sí, los iguala a Sí y hasta les asegura que "quien reciba a aquel que Él ha enviado, le recibe a Él mismo".

               La Bondad de Jesús no llega tan solo a los discípulos limpios, sino que se extiende hasta el discípulo infiel. Trata de conmover el corazón del traidor con advertencias llenas de dulzura y con palabras afectuosas. Se esfuerza, por lo menos, por derramar en su corazón la Fe y la Confianza que aun después de su delito podrían hacerle volver al buen camino. 

               Ha llegado el Momento Solemne. El Amor Infinito está a punto de producir una Obra Maestra; la Sabiduría Infinita y el Supremo Poder cooperan en Ella. ¡Será el don por excelencia de la Caridad Divina, será la Eucaristía! Dios con nosotros, Dios en nosotros; Jesucristo, Dios y Hombre, unido espíritu con espíritu, corazón con corazón, cuerpo con cuerpo al hombre rescatado y purificado: “Tomad y comed –dice el Salvador– tomad y bebed todos de Él”. 

               Pero el esfuerzo del Amor no ha terminado aún. Jesús no estará allí siempre en forma humana y palpable para obrar el Prodigio. Es preciso que otros hombres, revestidos de Su poder, le sucedan y renueven en el transcurso de los siglos la misteriosa Transubstanciación que Él acaba de realizar. Entonces hace brotar de Su Corazón el Sacerdocio. Los privilegiados que rodean a Jesús en ese momento, reciben ese carácter sagrado e indeleble que los hace eternamente Sacerdotes y que los elegidos del Amor llevarán de generación en generación para Gloria de Dios y salvación del mundo. 

               En cuanto los Apóstoles son revestidos del carácter sacerdotal, Jesús siente aumentar Su Amor por ellos. Ya no puede contenerlo dentro de Sí. Necesita testimoniarlo: “Vosotros sois los que habéis perseverado Conmigo en Mis pruebas –les dice–, y Yo preparo para vosotros el Reino como me lo preparó mi Padre a Mí”. Tierno y cariñoso como una madre, los llama sus “hijitos”. No quiere que se abandonen a la tristeza: “No se turbe vuestro corazón. Me voy a prepararos un lugar… Volveré y os llevaré Conmigo”. “Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador… No os dejaré huérfanos. Volveré a vosotros”. “Y el que me ama, será amado por mi Padre”. 

               Luego, mediante el símil de la vid y los sarmientos, los instruye acerca de esa misteriosa unión que la comunidad de un mismo Sacerdocio establece entre ellos y Él. Los estimula a estrechar cada vez más esa unión, unión indispensable, sin la cual no podrían dar fruto: “Mi Padre queda glorificado en que vosotros llevéis mucho fruto; con esto seréis Mis Discípulos. Como Mi Padre me ha amado, así os he amado Yo. Perseverad en Mi Amor”. 

               Juan el Bautista se había dado el dulce título de amigo del esposo. Jesús lo había aprobado y cierto día, al responder a los discípulos del Precursor, Él mismo lo empleó con infinita gracia para calificar a Sus Apóstoles: “¿Acaso pueden los amigos de esposo ayunar y hacer duelo mientras el esposo está con ellos?”. Pero en esta última noche, el Divino Maestro, tomando otra vez ese nombre, se lo da solemnemente a Sus Sacerdotes, como nombre que les corresponde: “Vosotros sois Mis amigos, ya no os llamo siervos, sino amigos”. ¿Puede haber algo más tierno y más dulce que este título de amigo? Es el nombre particular del objeto amado, del objeto preferido del amor. 

               Un padre, un hermano y aun un esposo pueden no ser amados; pero un amigo, no. Es amigo precisamente porque es amado y si dejara de serlo, dejaría también de llamarse amigo. El Sacerdote es, por lo tanto, el amigo particular de Jesús. El Maestro lo ha distinguido y llamado a Su Divina Amistad de entre la multitud predilecta de los Cristianos. Por eso Él mismo dice a Sus Apóstoles: “Soy Yo quien os he elegido y os he destinado…”. Y agrega: “Yo os he escogido sacándoos del mundo” . 

               Sí, Jesús separa al Sacerdote de la multitud, pero para elevarlo más, para gratificarlo con mayor largueza y para unirlo más íntimamente a Él. En fin, para completar los testimonios de Su Divina Ternura hacia los Apóstoles y levantar su ánimo, les da la seguridad del Amor de Su Padre Celestial: “El Padre mismo os ama, porque vosotros Me queréis”. “Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en Mí. En el mundo tendréis luchas, pero tened valor: Yo he vencido al mundo”. Y brota de Su Corazón una ardiente plegaria. Con la mirada dirigida hacia el Cielo y las manos alzadas, Jesús recomienda a Su Padre el Sacerdocio que acaba de instituir. Sabe que pronto saldrá de este mundo y ya no estará visiblemente en medio de Sus Apóstoles para sostenerlos y consolarlos. 

               Sabe además que son débiles y que en medio del mundo, al que los manda como ovejas entre lobos, estarán expuestos a innumerables dolores y peligros. Por eso, en esa Hora Suprema en que Él, Divino Redentor, está en cierto modo a punto de renunciar a Su Divinidad y a Su Infinito Poder, para no ser más que la Víctima Expiatoria, siente la necesidad de confiar a Su Divino Padre los intereses tan queridos a Su Corazón: “Por ellos ruego…” Más adelante rogará por los fieles, por los que creerán en Él por su palabra. 

               Pero ahora sólo piensa en Sus Sacerdotes: “No ruego por el mundo, sino por estos que Me diste”. Pide para ellos la perfecta unión de corazones y voluntades, tan necesaria para conseguir hacer el bien; esa unidad de miras y de acción que es de por sí una fuerza y que debe permitir a la Iglesia atravesar sin contaminarse, el oleaje del mal y la tempestad de las persecuciones: “Que sean uno como Nosotros somos Uno”. Y finalmente, después de haber repetido varias veces que Sus Sacerdotes no son del mundo –demostrando a las claras con esta insistencia que si deben vivir en medio del mundo no deben contagiarse de su espíritu ni conformarse a sus costumbres–, Jesús, el Maestro Divino, termina con palabras de exquisita humildad y vigilante ternura: “Y por ellos Yo Me santifico a Mí mismo, para que también ellos también sean santificados en la Verdad”.

               Jesús, que quiere que Sus Sacerdotes sean Santos, se santifica en las debilidades y necesidades humanas. Los quiere completamente semejantes a Él y comienza por hacerse en todo semejante a ellos. Practica por ellos todas las virtudes. Y así, Él, el infinitamente puro, se sujeta a las prudentes reservas que pide la custodia de la castidad; o se deja invadir en alguna ocasión por la tristeza a fin de enseñarles a vencer las tentaciones similares. Se santifica a Sí mismo para servirles de Modelo y para ser el Ejemplar eterno del Sacerdote Católico, el Modelo acabado de la Perfección Sacerdotal. 


Madre Luisa Margarita Claret de la Touche



miércoles, 5 de abril de 2023

QUE SEÁIS EL BÁLSAMO QUE CICATRICE MIS HERIDAS

   

               En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante la Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Divino Maestro y mientras Él hablaba, ella las escribía, en obediencia a sus Superiores.  


Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
 y de Mis confidencias con las almas... 



               Josefa, te he dicho cómo las almas que pecan gravemente me entregan a Mis enemigos y el arma con que me hieren es el pecado... Pero no siempre se trata de grandes pecados...; hay almas, y aun almas escogidas, que me traicionan y me entregan con sus defectos habituales, con sus malas inclinaciones, no combatidas, con concesiones a la naturaleza inmortificada, con faltas de caridad, de obediencia, de silencio... 

                Y si es triste recibir una ofensa o una ingratitud de cualquier alma, mucho más cuando viene de almas escogidas y las más amadas de Mi Corazón. Otras, sin embargo, pueden reparar y consolarme. Sí, almas que he escogido para que seáis Mi descanso y el jardín de Mis delicias; espero de vosotras mucha mayor ternura, mucha mayor delicadeza, mucho más amor... De vosotras espero que seáis el bálsamo que cicatrice Mis heridas, que limpie Mi Rostro, afeado y manchado..., que me ayudéis a dar luz a tantas almas ciegas que en la oscuridad de la noche me prenden y me atan para darme muerte.

               No me dejéis solo... Despertad y venid..., porque ya llegan Mis enemigos... Cuando se acercaron a Mí los soldados para prenderme, les dije: «Yo Soy». Lo mismo repito al alma que se acerca al peligro y e la tentación: «Yo Soy, Yo Soy.» Si tú quieres estás a tiempo todavía, te perdonaré, y en vez de atarme tú con las cuerdas del pecado, Yo te ataré a ti con ligaduras de amor. ¡Ven! Yo soy... Soy el que te ama y ha derramado toda Su Sangre por ti, y el que tiene tal compasión de tu debilidad, que está esperándote con ansia para estrecharte en Sus brazos. ¡Qué triste es para Mí cuando, después de haber llamado con tanto amor a las almas, ellas, ingratas y ciegas, me atan y me llevan a la muerte!... 

               Mas... había llegado Mi hora.., y dando libertad a los soldados, me entregué con la docilidad de un cordero... Enseguida me condujeron a casa de Caifás, donde me recibieron con burlas e insultos y donde uno de los criados me dio la primera bofetada. ¡Ah Josefa!... ¡Entiende esto!... ¡La primera bofetada!... ¿Me hizo sufrir más que los azotes de la flagelación?... No; pero en esta primera bofetada vi el primer pecado mortal de tantas almas que después de vivir en gracia, cometerían ese primer pecado... Y tras él..., ¡cuántos otros!..., siendo causa con su ejemplo de que otras almas los cometieran también..., y teniendo tal vez la misma desgracia: ¡morir en pecado...! 

               Mañana seguiremos... Pasa hoy el día reparando y pidiendo que muchas almas conozcan a dónde las conduce el camino que llevan...


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones privadas 
del Sagrado Corazón de Jesús a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez


martes, 4 de abril de 2023

A LA VERDAD DE LA FE Y AL CAMINO DEL AMOR

   

              En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante la Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Divino Maestro y mientras Él hablaba, ella las escribía, en obediencia a sus Superiores.  


Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
 y de Mis confidencias con las almas... 




             Quiero conquistar los corazones por la fuerza de Mi amor. Quiero que las almas se dejen penetrar por la verdadera luz. Quiero que los niños, esos corazones inocentes, que no me conocen y crecen en el hielo de la indiferencia, ignorando lo que vale su alma... Sí, quiero que esas almitas que son Mis delicias, encuentren un asilo donde les enseñen a conocerme y donde crezcan en el temor de Mi ley y en el amor de Mi Corazón.

             Mi deseo es el que seáis el combustible de este fuego que quiero derramar sobre la tierra, porque de nada sirve encender la llama si no hay con qué alimentarla. Por eso quiero formar una cadena de almas encendidas en el amor, en ese amor que se confía y lo espera todo de mi Corazón, a fin de que, inflamadas ellas, lo comuniquen al mundo entero. 

               No penséis que voy a hablaros de otra cosa que de la Cruz. Por Ella he salvado a los hombres, por Ella quiero atraerlos ahora a la Verdad de la Fe y al Camino del Amor. Os manifestaré Mis deseos: He salvado al mundo desde la Cruz, o sea, por medio del sufrimiento. Ya sabéis que el pecado es una ofensa infinita; por eso os pido que ofrezcáis vuestros trabajos y sufrimientos, unidos a los méritos infinitos de Mi Corazón.

             Inculcad a las almas, con quienes estéis en contacto, el amor y la confianza... Empapadlas en amor, en confianza, en la bondad y misericordia de Mi Corazón. Y cuando tengáis ocasión de darme a conocer decidles que no me teman porque soy Dios de Amor.

              Tres cosas especiales os pido:

       1ª El Ejercicio de la Hora Santa; por él se hace a Dios Padre reparación infinita, en unión y por medio de Jesucristo Su Divino Hijo.

      2ª La Devoción de los Cinco Padrenuestros a Mis Llagas, pues por Ellas ha recibido el mundo la salvación.

      3ª En fin, la unión constante, o sea, el ofrecimiento cotidiano de los méritos de Mi Corazón, porque así lograréis que vuestras acciones tengan valor infinito. Valerse continuamente de Mi Sangre, de Mi vida, de Mi Corazón; confiar incesantemente y sin temor en Mi Corazón; he aquí un secreto desconocido para muchas almas... Quiero lo conozcáis y que sepáis aprovecharlo.

Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones privadas 
del Sagrado Corazón de Jesús a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



lunes, 3 de abril de 2023

CUANDO ENCUENTRES MI CRUZ ME ENCONTRARÁS A MÍ

  

          En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 

Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
 y de Mis confidencias con las almas... 




                       Entra en Mi Corazón y estudia el celo que lo devora por la Gloria de Mi Padre. No temas sufrir si con el sufrimiento, en algún modo, puedes aumentar Mi gloria y salvar almas. ¡Valen tanto las almas!... 

              Por un alma hay que sufrir mucho. ¿No sabes que la Cruz y Yo somos inseparables? Si me ves a Mí verás la Cruz, y cuando encuentres mi Cruz me encontrarás a Mí. El alma que me ama, ama la Cruz, y el que ama la Cruz, me ama a Mí. Nadie poseerá la vida eterna sin amar la Cruz y abrazarla de buena voluntad por Mi Amor. El camino de la virtud y de la santidad se compone de abnegación y de sufrimiento; el alma que generosamente acepta y abraza la Cruz, camina guiada por la verdadera luz y sigue la senda recta y segura, sin temor de resbalar en las pendientes, porque no las hay... 

              La Cruz es la puerta de la verdadera vida y el alma que la acepta y la ama tal cual Yo se la he dado, entrará por ella en los resplandores de le vida eterna. ¿Comprendes ahora cuán preciosa es mi Cruz? No la temas... Soy Yo quien te la doy y no te dejaré sin las fuerzas necesarias para llevarla. ¿No ves cómo la llevé Yo por tu amor? Llévala tú con amor por Mí. Este Corazón es el que da vida al mundo, pero se la da desde la Cruz. Así es necesario que las almas escogidas como víctimas para ayudarme a dar luz y vida al mundo se dejen clavar en esta Cruz, con gran sumisión, a ejemplo de su Salvador y Maestro. 80 La mayor recompensa que puedo dar a un alma...

              La mayor recompensa que puedo dar a un alma es hacerla víctima de Mi Amor, de Mi Misericordia, porque la hago semejante a Mí que soy Víctima Divina por los pecadores. ¿Sabes cómo me puedes consolar? Amándome, sufriendo por las almas, no rehusándome nada. No me rehúses nada, recuerda que necesito almas que continúen Mi Pasión, para contener la Ira Divina. Yo te sostendré.

              Muchas almas corren a su perdición y mi Sangre es inútil para ellas; pero las almas que aman, y se inmolan y se consumen como víctimas de reparación atraen la misericordia de Dios. Esto es lo que salva al mundo. Busco almas que reparen tantas ofensas, pues mi Corazón se consume en deseos de perdonar. ¡Pobres pecadores! ¡Qué ciegos están! Yo no deseo más que perdonarlos y ellos no piensan más que en ofenderme... Yo voy tras los pecadores, como la Justicia tras los criminales; pero la Justicia los busca para castigarlos, y Yo, para perdonarlos. El mundo corre precipitadamente a abismarse en los placeres, y es tanta la multitud de los pecados que se cometen, que mi Corazón está anegado en un torrente de amargura y de tristeza.

              Ofrece todo tu ser para reparar tantas ofensas y satisfacer a la Divina Justicia. Si tu indignidad y tus pecados son grandes, ven a sumergirte en el torrente de Sangre de mi Corazón y deja que ella te purifique. Después, acepta generosamente todos los sufrimientos que mi Voluntad te envía para ofrecerlos a mi Padre Celestial. Deja que tu alma se abrase en deseos de desagraviar a un Dios ultrajado y toma mis méritos para reparar tantos pecados. Dime: ¿Dónde hay un corazón que ame más que el mío y que sea menos correspondido? ¿Qué corazón hay que se consuma en mayores deseos de perdonar? Y en pago de tanto amor, recibo las mayores ofensas. ¡Pobres almas! Vamos a pedir perdón y reparar por ellas: ¡Oh, Padre mío, tened piedad de las almas, no las castigues como merecen, sino tened misericordia con ellas como lo pide vuestro Hijo!.


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones privadas 
del Sagrado Corazón de Jesús a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



domingo, 2 de abril de 2023

SOBRE LA SEMANA SANTA

  




     ¿Por qué la última semana de Cuaresma se llama SANTA? 

               - La última semana de Cuaresma se llama Santa porque en ella se celebra la memoria de los más grandes Misterios que Jesucristo obró por nuestra Redención.

     ¿Qué Misterio se conmemora el Domingo de Ramos? 

               - El Domingo de Ramos se conmemora la entrada triunfante de Jesucristo en Jerusalén seis días antes de su Pasión.

     ¿Por qué causa quiso Jesucristo entrar triunfante en Jerusalén, antes de su Pasión? 

               - Jesucristo, antes de Su Pasión, quiso entrar triunfante en Jerusalén, como estaba profetizado.

   •1° para alentar a Sus Discípulos, dándoles con ello una prueba manifiesta de que iba a padecer espontáneamente

   •2° para enseñarnos que con Su Muerte triunfaría del demonio, mundo y carne y nos abriría la entrada del Cielo.

     ¿Qué Misterios se celebran el Jueves Santo? 

              - El Jueves Santo se celebra la Institución del Santísimo Sacramento de la Eucaristía y del Sacerdocio, se recuerda el lavatorio de los pies y el precepto del amor cristiano.

     ¿Qué Misterio se recuerda el Viernes Santo? 

                - El Viernes Santo se recuerda la Pasión y Muerte del Salvador.

     ¿Qué Misterios se honran el Sábado Santo? 

               - El Sábado Santo se honra la sepultura de Jesucristo y Su Descendimiento al Limbo.

¿Qué hemos de hacer para pasar la Semana Santa según la mente de la Iglesia? 

- Para pasar la Semana Santa según la mente de la Iglesia hemos de hacer, tres cosas:

• 1ª juntar al ayuno y abstinencia mayor recogimiento interior y mayor fervor en la oración

•2ª meditar asiduamente y con espíritu de compunción las Padecimientos de Jesucristo

•3ª asistir si podemos a los Divinos Oficios con este mismo espíritu.


Seguro le interesará leer también...