jueves, 14 de diciembre de 2023

TODO LO DESPRECIO POR VUESTRO AMOR, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José

 


               En unos ejercicios espirituales que hizo al finalizar su permanencia en Bujedo, casa tan requerida para él y llena de tantos recuerdos, quiso aprovechar al máximum esta oportunidad que el Señor le brindaba. 

               "En el momento de empezarlos-escribe el Hermano Estanislao José- y después de rezar el Padre Director tres Avemarías en honor de la Virgen Santísima, oí un estrepitoso ruido que me hizo temblar y veo aparecer en nuestra hermosa capilla a multitud de demonios armados con toda clase de armas".

               Esto le alarmó mucho temiendo que el Demonio impidiese el fruto que él esperaba sacar, pero la Divina Madre que tantas veces se le había aparecido en este templo, le dijo: "No temas, tú eres la puerta de esta Casa y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. El Demonio está atado y nadie tiene permiso para soltarle, así que todo lo que hará es ruido. Te aseguro que todos sacarán mucho provecho de estos ejercicios, y sobre todo tú". 

               "A mis ojos me presentan -continúa narrando el Hermano Estanislao José- dos tronos ricamente adornados y veo colocarse en ellos a Jesús y María, pero yo estaba muy lejos y Ellos muy altos, y oigo una voz que me dice, al ver que yo me disponía a subir: 

               -Pero ¿no ves que está lleno de punzantes espinas y te van a herir?. 

               Yo le contesté: -No importa, subiré. 

               -¿En qué confías para llegar hasta arriba? 

               -En la humildad 

               -¿Sobre qué vas a descansar, cuando te canses? 

               -Sobre la humildad 

               -Y cuando tengas dificultades, ¿cómo las vencerás? 

               -Con la humildad 

               -Pero mira que no vas a poder subir… 

               Yo contesté: -Subiré, subiré, subiré aunque me cueste la vida del cuerpo; antes quiero verme crucificado que dejar de cumplir la Voluntad de Dios; y antes quiero estar penando eternamente por Su Amor, que dejar frustrados los deseos de mi Rey Jesús. Nada en este mundo es difícil para el que se ha entregado a Jesús. ¡Subiré!

               -Pero yo te lo impediré siempre. 

               -Tú eres un perro atado. Mi alma está firme y fundada en Cristo. "Ni la muerte, ni la vida, ni el cuchillo, ni la espada, ni nada de este mundo podrá separarme del amor de Cristo…" (Aquí termina de escribir el primer día… y no termina el desenlace. ¿Subió? ¿Le sentaron en el trono de en medio?

                "A la mañana siguiente al levantarme -sigue escribiendo el Hermano Estanislao José- se me presenta la Madre para confortarme, pues el Demonio viene furioso con intención de matarme. Yo me arrojé en los brazos de mi Madre que me recibió con cariño. Empezó a descubrirme secretos y a infundirme valor para la lucha. 

               La Santa Madre me preguntó: "Hijo mío, ¿Me amas mucho?" "Madre -le dije- os amo tanto que, si es vuestra voluntad, estaría sufriendo eternamente por vuestras intenciones. Quiero verme crucificado antes que dejar de cumplir vuestra voluntad, bien sabéis que soy vuestra víctima, que todo lo desprecio por vuestro amor, mirando a todas las cosas como basura". 

               Me dice la Virgen: "Pues bien, hijo Mío, ahora sólo te pido una cosa, y es FIDELIDAD". "Madre -le contesté- eso es precisamente lo que yo deseo pediros; ésta es para mí la virtud más importante, y es por la que tengo miedo; pero bien sabéis que deseo la muerte y sufrir cualquier cosa antes que seros infiel. ¡Madre! Quiero ser muy fiel, quiero ser muy humilde. ¡Madre! ¡Quiero verme en el peor suplicio antes que faltar a mis promesas!..." 

               Se me presenta uno de estos días el Santo Fundador muy cariñoso y me dice: "Ya has visto que lo que Jesús y María quieren y esperan de ti es que seas humilde, muy regular y prudente", y me presenta la Santa Regla y me hace ver lo que le costó escribirla. "No debes contentarte con observarla tú, es menester que pidas y trabajes para que todos la cumplan. Cuando se guarde bien la Regla habrá Santos, habrá Apóstoles. Yo le prometí, no sólo amar la Regla, respetarla y guardarla como el avaro guarda sus riquezas, sino que trabajaré para que todos sean observantes. San Juan Bautista de La Salle me abrazó, y yo le dije que, para mí, en adelante tendré como cosa grave, la violación de la menor prescripción regular, y que estoy dispuesto a dejarme crucificar antes que faltar deliberadamente a la Regla de nuestro amado Instituto. "La Regla es el camino, la Regla es la perfección, la Regla es la santidad. Déjalo escrito, díselo a todos. Lo que santifica al hombre es el deber cumplido por Amor de Dios; el deber del religioso es la Santa Regla". 


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martes, 12 de diciembre de 2023

YO TE AGRADECERÉ LO QUE POR MÍ HICIERES. La Aparición de Guadalupe frente a la herejía anglicana

 


"Hijo Mío, a quien amo tiernamente, como a un hijo 
pequeñito y delicado, ¿a dónde vas?"

                Cada Aparición de la Madre de Dios en la Historia es inmensamente significativa para el mundo entero. Así lo vimos en 1830: mientras que en Estados Unidos surgía la secta de los mormones al otro lado del océano, en Francia, Nuestra Señora se manifestaba para entregarnos la Medalla Milagrosa.  De igual manera, no puede ser una coincidencia que después de la Aparición de la Virgen en el Cerro del Tepeyac, hubieron cinco millones de bautismos de indios en los primeros cinco años, mientras que en esos mismos cinco  años (1532-1536) Inglaterra abandonó la Fe Católica. 

              En Abril de 1532, apenas cinco meses después de la Aparición de la Virgen de Guadalupe en el que sería Virreinato de Nueva España, el Clero de Inglaterra se sometió formalmente a la autoridad de Enrique VIII, quien exigía la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón, la hija menor de los Reyes Católicos, que el Papa Clemente VII se había negado a conceder. Al mes siguiente, Santo Tomás Moro dimitió como Canciller de Inglaterra porque su rey se estaba rebelando contra la Iglesia que Cristo había fundado. 

               En Mayo de 1533, Thomas Cranmer, elegido por Enrique VIII como Arzobispo de Canterbury (el cargo eclesiástico más alto de Inglaterra), reconoció el matrimonio de Enrique con Ana Bolena y, en en el mes de Julio, el Papa Clemente excomulgó al rey de Inglaterra. 

               En Marzo de 1534, el Parlamento declaró la separación definitiva de la Iglesia de Inglaterra de la Iglesia Católica Romana y ordenó a todos sus miembros, Clérigos y funcionarios públicos que prestaran juramento reconociendo la legitimidad del matrimonio del rey a pesar de la declaración del Papa. Santo Tomás Moro se negó a prestar este juramento. 

                En Noviembre de 1534, el Parlamento aprobó la Ley de Supremacía que convertía a Enrique VIII en jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra, la herética "iglesia anglicana"; el Clero debía prestar juramento aceptando eso también; sólo un Obispo, San Juan Fisher, se negó, siendo finalmente martirizado el 22 de Junio de 1535; Santo Tomás Moro también derramaría su sangre en fidelidad a Cristo y a Su Iglesia el 6 de Julio del mismo año. En Abril de 1536, el Parlamento y el rey, alentados por Tomás Cromwell, expropiaron la tierra y todas las propiedades de todos los monasterios de Inglaterra.

               El paralelo es sorprendentemente preciso y claro como un diamante. Cuando el pueblo de Inglaterra salió de la Iglesia que Cristo fundó, el pueblo de México entró en ella. 



"...mostraré Mi clemencia amorosa y la compasión que tengo 
de los naturales y de aquellos que Me aman y procuran..."

               La primera Aparición de la Virgen de Guadalupe ocurrió el 9 de Diciembre de 1531: Nuestra Señora, hablando en  náhuatl (lengua de los aborígenes mexicanos), se dirige a Juan Diego: "Hijo Mío, a quien amo tiernamente, como a un hijo pequeñito y delicado, ¿a dónde vas?" Respuesta de él: "Voy, noble Señora mía, a la ciudad, al barrio de Tlaltelolco, a oír la Santa Misa que nos celebra el Ministro de Dios y súbdito Suyo". 

               La Virgen le anuncia: "Sabe, hijo muy querido, que Yo Soy la siempre Virgen María, Madre del Verdadero Dios, y es Mi deseo que Me erijan un templo en este lugar, de donde, como Madre piadosa tuya y de tus semejantes, mostraré Mi clemencia amorosa y la compasión que tengo de los naturales y de aquellos que Me aman y procuran; oiré sus ruegos y súplicas, para darles consuelo y alivio; y, para que se realice Mi voluntad, has de ir a la ciudad de México, dirigiéndote al Palacio del Obispo que allí reside, al cual dirás que Yo te envío y que es voluntad Mía que Me edifique un templo en este lugar; referirás cuanto viste y oíste; Yo te agradeceré lo que por Mí hicieres a este respecto, te daré prestigio y te exaltaré". 

               Contesta Juan Diego: "Ya voy, nobilísima Señora mía, a ejecutar Tus órdenes, como humilde siervo tuyo".

               La segunda Aparición tiene lugar el mismo día: cae la tarde cuando Juan Diego vuelve del Palacio del Obispo Fray Juan de Zumárraga. La Santísima Virgen lo esperaba. "Mi muy querida Reina y altísima Señora, -le dice Juan Diego al verla- hice lo que me mandaste, y aunque no pudiese entrar a hablar con el Señor Obispo sino después de mucho tiempo, le comuniqué Tu mensaje, conforme me ordenaste; me oyó afablemente y con atención; pero, por su modo y por las preguntas que me hizo, entendí que no me había dado crédito; por tanto, te pido que encargues de eso a una persona (...) digna de respeto, y en quien se pueda acreditar, porque bien sabes, mi Señora, (...) que no es para mí este negocio al que me envías; perdona, mi Reina, mi atrevimiento, si me aparté del respeto debido a Tu grandeza; que yo no haya merecido tu indignación, ni te haya desagradado mi respuesta".

               La Santísima Virgen insiste con Juan Diego. Este vuelve al Obispo y el Prelado exige una señal de la Aparición. 

               Vuelve el buen indio al Tepeyac y Nuestra Señora manda que regrese al día siguiente, 12 de Diciembre, al mismo lugar, que Ella satisfaría el deseo del Obispo; pero Juan Diego, necesitando llamar un Sacerdote para asistir a su tío, que enfermara gravemente, se desvía del camino combinado, seguro de que la Santísima Virgen no lo vería. Pero he aquí que Nuestra Señora le aparece en otro local. "¿Adónde vas, hijo Mío, y por qué tomaste este camino?" Le dice solícito Juan Diego: "Mi muy amada Señora, ¡Dios Te guarde! ¿Cómo amaneciste? ¿Estás con salud?... No Te fastidies con lo que te voy a decir: está enfermo un siervo Tuyo, mi tío, y yo voy de prisa a la iglesia de Tlaltelolco, para traer un Sacerdote para confesarlo y ungirlo, y después de hecha esta diligencia volveré a este lugar, para obedecer Tu orden. Perdóname, Te pido Señora mía, y ten un poco de paciencia, que mañana volveré sin falta".

               Entonces, la Virgen le mira con cariño y le dice: "Oye Mi hijo, lo que te voy a decir: no te aflija cosa alguna, ni temas enfermedad ni otro accidente penoso. ¿No Estoy aquí Yo, que Soy tu Madre? ¿No estás debajo de Mi protección y amparo? ¿No Soy Yo vida y salud? ¿No estás en Mi regazo y no andas por Mi cuenta? ¿Tienes necesidad de otra cosa?... No tengas cuidado alguno con la dolencia de tu tío, que no morirá de esta vez, y ten certeza de que ya está curado". 

               Luego le pidió subir a la cima del Tepeyac donde encontraría varias flores. "Sube, hijo Mío el más pequeño, a la cumbre del cerrillo, allí donde Me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, júntalas, recógelas; enseguida baja y tráelas a Mi presencia".

               Juan Diego encontró flores muy hermosas y las colocó en su tilma. La Virgen le pidió que se las presentara al Obispo. Cuando se encontró frente al Prelado, Juan Diego abrió su tilma, dejando caer las flores. En la tilma apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe.



El vidente de Nuestra Señora, el indio Juan Diego
presenta su tilma al Obispo franciscano Fray Juan de Zumárraga

               Ante la revelación el Obispo y los demás presentes, testigos del Milagro de la Tilma de Guadalupe, se postraron con gran asombro.

               Una vez estudiado el caso y teniendo claras pruebas de lo acontecido, el Papa Urbano VIII, concedió la indulgencia plenaria a los que visitaran el Santuario durante la Fiesta del 12 de Diciembre.

               El 12 de Octubre de 1895, siguiendo los deseos del Papa León XIII, la Virgen de Guadalupe fue coronada canónicamente en México por el Arzobispo de México, Monseñor Próspero María Alarcón y por Monseñor José Ignacio Arciga, Arzobispo de Michoacán; en 1910 el Papa San Pío X nombró a la Virgen de Guadalupe como "Celestial Patrona de América Latina"; años después, sería el Pontífice Pío XI quien se referiría a la Guadalupana como "Patrona de todas las Américas", y su sucesor, Pío XII, la proclamó "Emperatriz de las Américas".



domingo, 10 de diciembre de 2023

EL CONSUELO DE NUESTRA REPARACIÓN

 


               Hoy, 10 de Diciembre, se cumple el 98 Aniversario de la Aparición del Niño Jesús y del Inmaculado Corazón de María a la Hermana Lucía, en la ciudad de Pontevedra, España. 

               La Hermana María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado permaneció en Galicia durante veinte años y siete meses, repartidos entre diecisiete años en Tui y tres años en Pontevedra. Llegó al Convento de Santa Dorotea el 24 de Octubre de 1925; tenía por entonces dieciocho años de edad. 

               En Tui inició su noviciado y tras una breve estancia en Pontevedra volvió a Tui, donde el 2 de Octubre de 1928 tomó el hábito y residió hasta su Profesión Perpetua, el 3 de Octubre de 1934. Después de permanecer otra temporada en Pontevedra, regresó de nuevo a la ciudad de Tui, de donde no se retiró hasta finales de Mayo de 1946, cuando la Jerarquía Eclesiástica le ordena regresar a Portugal.

               Durante su estancia en Tui, Sor Lucía escribió sus "Memorias" entre los años 1935 y 1941, que son el testimonio más vivo y completo sobre los acontecimientos en Cova de Iría-Fátima. Escribió además el conocido como "Tercer Secreto de Fátima", que la Virgen le había comunicado el 13 de Julio de 1917.

               En esas mismas "Memorias", Lucía narrará la primera visita celestial de Nuestra Señora en tierras españolas; será un reencuentro con la Virgen Bendita que dejó atrás en Fátima, cuando aún vivían sus primos Jacinta y Francisco.

               Así, en sus "Memorias" deja reflejado que tal día como hoy, el 10 de Diciembre de 1925, vio a la Madre de Dios sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a Su lado. La Virgen Nuestra Señora puso Su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía Su Corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo entonces: 

                "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

                Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: 

               "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos Me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."



Sor Lucía Dos Santos, la que fuera principal vidente
de Nuestra Señora en Fátima, tomó el hábito de las
Hermanas Doroteas, la ciudad de Tui (España) 
el 2 de Octubre de 1928



                Estas palabras del Niño Jesús y de la Virgen Inmaculada tienen una gran hondura espiritual; son una súplica que no hemos de considerar dirigida exclusivamente a la Hermana Lucía; hoy, ahora, a cada uno de nosotros, en esta hora trascendental para la Iglesia de Cristo, es la Virgen Madre de Dios las que nos alienta y sostiene en la batalla contra las fuerzas desatadas del Infierno, es María Santísima la que nos propone el camino y la que nos da los medios: Oración, Sagrada Comunión y Meditar en la Vida y Pasión de Jesús-María. El que quiera transitar por otro camino, se equivocará, pues la Virgen María, como en la Vida terrenal de Nuestro Señor, siempre nos conduce a Él, ya sea en la gruta de Nazareth, en la casa de Belén o en el Calvario...

               Ante la ingratitud de los hombres, y aún especialmente de los Bautizados, el Señor y la Virgen piden el consuelo de nuestra reparación, y además, en coherencia con Su infinita Misericordia y con la inmensidad de Su Amor, nos ofrecen el don más preciado y necesario para nosotros: asistirnos en la hora de la muerte con las gracias necesarias para nuestra salvación. ¿Necesitamos más razones para ser verdaderos Discípulos de Jesús y de María?.



viernes, 8 de diciembre de 2023

LA INMACULADA CONCEPCIÓN: INTEGRIDAD ABSOLUTA EN LA FE Y EN LA VIRTUD

 

"Tú y Tu Madre sois los únicos 
que en todo aspecto 
sois perfectamente hermosos; 
pues en Ti, Señor, no hay mancilla, 
ni mácula en Tu Madre" 


(San Efrén, Doctor de la Iglesia)



               En virtud del pecado original, la inteligencia humana se volvió sujeta a errar, la voluntad quedó expuesta a desfallecimientos, la sensibilidad quedó presa de las pasiones desarregladas, el cuerpo por así decirlo fue puesto en estado de rebeldía contra el alma.

               ...por el privilegio de su Concepción Inmaculada, Nuestra Señora fue preservada de la mancha del pecado original desde el primer instante de Su Ser. Y, así, en Ella todo era armonía profunda, perfecta, imperturbable. El intelecto jamás expuesto a error, dotado de un entendimiento, una claridad, una agilidad inexpresable, iluminado por las gracias más altas, tenía un conocimiento admirable de las cosas del Cielo y de la Tierra. 

               La voluntad, dócil en todo al intelecto, estaba enteramente vuelta hacia el bien y gobernaba plenamente la sensibilidad, que jamás sentía en Sí ni pedía a la voluntad algo que no fuese plenamente justo y conforme a la razón.

               Imagínese una voluntad naturalmente tan perfecta, una sensibilidad naturalmente tan irreprensible, ésta y aquélla enriquecidas y super-enriquecidas de gracias inefables, perfectamente correspondidas en todo momento, y se puede tener una idea de lo que era la Santísima Virgen. O, mejor dicho, se puede comprender por qué motivo ni siquiera se es capaz de formar se una idea de lo que la Virgen era. 

                Dotada de tantas luces naturales y sobrenaturales, Nuestra Señora conoció por cierto la infamia del mundo en Sus días. Y con ello sufrió amargamente. Pues cuanto mayor es el amor a la virtud, tanto mayor es el odio al mal.

                Ahora bien, María Santísima tenía en Sí abismos de amor a la virtud, y, por lo tanto, sentía forzosamente en Sí abismos de odio al mal. María era pues enemiga del mundo, al cual vivió ajena, segregada, sin ninguna mezcla ni alianza, vuelta únicamente hacia las cosas de Dios.

               El mundo, a su vez, parece no haber comprendido ni amado a María. Pues no consta que le hubiese tributado admiración proporcionada a Su hermosura castísima, a Su gracia nobilísima, a Su trato dulcísimo, a Su Caridad siempre compasiva, accesible, más abundante que las aguas del mar y más suave que la miel.

               ¿Y cómo no habría de ser así? ¿Qué comprensión podría haber entre Aquella que era toda del Cielo y aquellos que vivían sólo para la tierra? ¿Aquella que era toda Fe, pureza, humildad, nobleza, y aquellos que eran todos idolatría, escepticismo, herejía, concupiscencia, orgullo, vulgaridad? ¿Aquella que era toda sabiduría, razón, equilibrio, sentido perfecto de todas las cosas, templanza absoluta y sin mancha ni sombra, y aquellos que eran todos exceso, extravagancia, desequilibrio, sentido equivocado, cacofónico, contradictorio, hiriente a respecto de todo, e intemperancia crónica, sistemática, vertiginosamente creciente en todo? ¿Aquella que era la Fe llevada por una lógica diamantina e inflexible a todas sus consecuencias, y aquellos que eran el error llevado por una lógica infernalmente inexorable, también a sus últimas consecuencias? ¿O aquellos que, renunciando a cualquier lógica, vivían voluntariamente en un pantano de contradicciones, en que todas las verdades se mezclaban y se corrompían en la monstruosa interpenetración con todos los errores que les son contrarios?

               Inmaculada significa etimológicamente la ausencia de mácula, y pues de todo y cualquier error por menor que sea, de todo y cualquier pecado por más leve e insignificante que parezca. Es la integridad absoluta en la Fe y en la Virtud. Es por lo tanto la intransigencia absoluta, sistemática, irreductible, la aversión completa, profunda, diametral a toda especie de error o de mal. La santa intransigencia en la verdad y en el bien es la Ortodoxia, la pureza, al estar en oposición a la heterodoxia y al mal. Por amar a Dios sin medida, Nuestra Señora correspondientemente amó de todo corazón todo cuanto era de Dios. Y porque odió sin medida al mal, odió sin medida a Satanás, a sus pompas y sus obras, al Demonio, al mundo y a la carne.

               Por esto, Nuestra Señora rezaba sin cesar. Y según tan razonablemente se cree, Ella pedía el Advenimiento del Mesías y la gracia de ser una Sierva de aquella que fuese escogida para ser Madre de Dios.

               Pedía al Mesías, para que viniese Aquel que podría hacer brillar nuevamente la Justicia sobre la faz de la Tierra, para que se levantase el Sol divino de todas las virtudes, golpeando por todo el mundo a las tinieblas de la impiedad y del vicio.

               Nuestra Señora deseaba, es cierto, que los Justos que vivían en la Tierra encontrasen en la Venida del Mesías la realización de sus deseos y de sus esperanzas, que los vacilantes se reanimasen, y que de todos los países, de todos los abismos, almas tocadas por la luz de la gracia levantasen vuelo a las más altas cumbres de la Santidad. Pues éstas son por excelencia las Victorias de Dios, que es la Verdad y el Bien, y las derrotas del Demonio, que es el jefe de todo error y de todo mal.

               La Virgen quería la Gloria de Dios por esa Justicia, que es la realización en la Tierra del Orden deseado por el Creador. Pero, pidiendo la Venida del Mesías, Ella no ignoraba que Él sería la piedra de escándalo, por la que muchos se salvarían y muchos recibirían también el castigo de su pecado. Este castigo del pecador empedernido, este aniquilamiento del impío obcecado y endurecido, Nuestra Señora también lo deseó de todo corazón, y fue una de las consecuencias de la Redención y de la fundación de la Iglesia, que Ella deseó y pidió como nadie. “Ut inimicus Sanctae Ecclesiae humiliare digneris; te rogamus, audi nos” [Para que os dignéis humillar a los enemigos de la Santa Iglesia; te rogamos, óyenos], canta la Liturgia. Y antes que la Liturgia, por cierto el Corazón Inmaculado de María ya elevó a Dios súplica análoga, por la derrota de los impíos irreductibles. Admirable ejemplo de verdadero Amor, de verdadero odio. 

               Dios quiere las obras. Él fundó la Iglesia para el Apostolado. Pero por encima de todo quiere la oración. Pues la oración es la condición de fecundidad de todas las obras. Y quiere como fruto de la oración, la virtud.

               Reina de todos los Apóstoles, Nuestra Señora es sin embargo principalmente modelo de las almas que rezan y se santifican, la estrella polar de toda meditación y vida interior. Pues, dotada de una virtud inmaculada, Ella hizo siempre lo que era más razonable, y si nunca sintió en Sí las agitaciones y los desórdenes de las almas que sólo aman la acción y la agitación, nunca experimentó en Sí, tampoco, las apatías y las negligencias de las almas flojas que hacen de la vida interior un cortaviento a fin de disfrazar su indiferencia por la causa de la Iglesia. Su alejamiento del mundo no significó un desinterés por el mundo. ¿Quién hizo más por los impíos y por los pecadores que Aquella que, para salvarlos, voluntariamente consintió en la inmolación crudelísima de Su Hijo infinitamente inocente y Santo? ¿Quién hizo más por los hombres que Aquella que consiguió que se realizase en Sus días la promesa del Salvador?



               Pero, confiando sobre todo en la oración y en la vida interior, ¿no nos dio la Reina de los Apóstoles una gran lección de Apostolado, haciendo de una y otra Su principal instrumento de acción? 

                Tanto valen a los ojos de Dios las almas que, como Nuestra Señora, poseen el secreto del verdadero Amor y del verdadero odio, de la intransigencia perfecta, del celo incesante, del espíritu de renuncia completo, que propiamente son ellas las que pueden atraer al mundo las gracias divinas.

               Estamos en una época parecida con la de la Venida de Jesucristo a la Tierra. En 1928 escribió el Santo Padre Pío XI que el espectáculo de las desgracias contemporáneas "es tan triste que por estos acontecimientos parecen manifestarse los principios de aquellos dolores que habían de preceder al hombre de pecado que se levanta contra todo lo que se llama Dios o que se adora" (Encíclica Miserentissimus Redemptor, del 8 de Mayo de 1928).

               Y a nosotros, ¿qué nos compete hacer?. Luchar en todos los terrenos permitidos, con todas las armas lícitas. Pero antes que nada, por encima de todo, confiar en la vida interior y en la oración. Es el gran ejemplo de Nuestra Señora.

                El ejemplo de Nuestra Señora, sólo se puede imitar con el Auxilio de Ella. Y el Auxilio de Nuestra Señora, sólo se puede conseguir con la devoción a Ella. Pues bien, ¿qué mejor forma de devoción a María Santísima puede haber que pedirle, no sólo el Amor de Dios y el odio al Demonio, sino aquella santa entereza en el amor al bien y en el odio al mal, en una palabra, aquella santa intransigencia que tanto resplandece en su Inmaculada Concepción?.



jueves, 7 de diciembre de 2023

Tradicional Novena en Honor de la INMACULADA CONCEPCIÓN de María Nuestra Señora. Día 9

       

Toda hermosa eres, María; Tú, la Gloria,
Tú, la Alegría; Tú, la Honra de nuestro Pueblo


Tradicional Novena en Honor de la 
Inmaculada Concepción
de María Nuestra Señora

Día 9

                      Para rezar esta Novena buscaremos un momento de intimidad con Nuestra Santa Madre la Virgen María; lo ideal sería rezar ante un Sagrario, en una iglesia o capilla, pero si no es posible, podremos recogernos en nuestra casa, en silencio, arrodillados, buscando la Presencia Santísima de María; confía a Ella tus preocupaciones, cargas y demás problemas. Ofrécele tus limitaciones y tus deseos de felicidad... María, como buena Madre, sabrá guiarte y proporcionarte todo cuanto necesites.


               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los Méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL

               Dios Te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen Soberana y Perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos Tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acuérdate, Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para Tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a Tu protección e implorado Tu socorro haya sido desamparado.

               No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a Ti, antes bien cada día quiero crecer más en Tu Verdadera Devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además, Te ruego me des la gracia particular que Te pido en esta Novena, si es para mayor Gloria de Dios, conquistar Tu amor y obtener el bien de mi alma. 

ORACIÓN DEL DÍA 9

               Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro, así como has concedido a María la gracia de ir al Cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de Ti, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los Últimos Sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al Cielo para siempre gozar en Tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por Ella.

Reza ahora, con piedad y devoción las Tres Avemarías:

          - María, Reina Inmaculada, por el Poder que Te concedió Dios Padre...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Sabiduría que Te concedió Dios Hijo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Misericordia que Te concedió Dios Espíritu Santo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.


ORACIÓN FINAL


               Y terminamos signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



miércoles, 6 de diciembre de 2023

Tradicional Novena en Honor de la INMACULADA CONCEPCIÓN de María Nuestra Señora. Día 8

      

Toda hermosa eres, María; Tú, la Gloria,
Tú, la Alegría; Tú, la Honra de nuestro Pueblo


Tradicional Novena en Honor de la 
Inmaculada Concepción
de María Nuestra Señora

Día 8

                      Para rezar esta Novena buscaremos un momento de intimidad con Nuestra Santa Madre la Virgen María; lo ideal sería rezar ante un Sagrario, en una iglesia o capilla, pero si no es posible, podremos recogernos en nuestra casa, en silencio, arrodillados, buscando la Presencia Santísima de María; confía a Ella tus preocupaciones, cargas y demás problemas. Ofrécele tus limitaciones y tus deseos de felicidad... María, como buena Madre, sabrá guiarte y proporcionarte todo cuanto necesites.


               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los Méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL

               Dios Te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen Soberana y Perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos Tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acuérdate, Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para Tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a Tu protección e implorado Tu socorro haya sido desamparado.

               No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a Ti, antes bien cada día quiero crecer más en Tu Verdadera Devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además, Te ruego me des la gracia particular que Te pido en esta Novena, si es para mayor Gloria de Dios, conquistar Tu amor y obtener el bien de mi alma. 

ORACIÓN DEL DÍA 8

               Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro, así como diste a María la gracia de una ardentísima Caridad y Amor de Dios sobre todas las cosas, así Te rogamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero a Ti, oh Dios y Señor nuestro, nuestro Verdadero Bien, nuestro Bienhechor, nuestro Padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un sólo pecado.

Reza ahora, con piedad y devoción las Tres Avemarías:

          - María, Reina Inmaculada, por el Poder que Te concedió Dios Padre...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Sabiduría que Te concedió Dios Hijo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Misericordia que Te concedió Dios Espíritu Santo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.


ORACIÓN FINAL


               Y terminamos signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



martes, 5 de diciembre de 2023

Tradicional Novena en Honor de la INMACULADA CONCEPCIÓN de María Nuestra Señora. Día 7

     

Toda hermosa eres, María; Tú, la Gloria,
Tú, la Alegría; Tú, la Honra de nuestro Pueblo


Tradicional Novena en Honor de la 
Inmaculada Concepción
de María Nuestra Señora

Día 7

                      Para rezar esta Novena buscaremos un momento de intimidad con Nuestra Santa Madre la Virgen María; lo ideal sería rezar ante un Sagrario, en una iglesia o capilla, pero si no es posible, podremos recogernos en nuestra casa, en silencio, arrodillados, buscando la Presencia Santísima de María; confía a Ella tus preocupaciones, cargas y demás problemas. Ofrécele tus limitaciones y tus deseos de felicidad... María, como buena Madre, sabrá guiarte y proporcionarte todo cuanto necesites.


               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los Méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL

               Dios Te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen Soberana y Perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos Tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acuérdate, Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para Tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a Tu protección e implorado Tu socorro haya sido desamparado.

               No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a Ti, antes bien cada día quiero crecer más en Tu Verdadera Devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además, Te ruego me des la gracia particular que Te pido en esta Novena, si es para mayor Gloria de Dios, conquistar Tu amor y obtener el bien de mi alma. 

ORACIÓN DEL DÍA 7

               Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro, así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia, por la cual es llamada Virgen de las Vírgenes, así Te suplicamos, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que no se puede conservar sin Tu gracia, pero que tantos han conservado mediante la Devoción de la Virgen y Tu protección.

Reza ahora, con piedad y devoción las Tres Avemarías:

          - María, Reina Inmaculada, por el Poder que Te concedió Dios Padre...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Sabiduría que Te concedió Dios Hijo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Misericordia que Te concedió Dios Espíritu Santo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.


ORACIÓN FINAL


               Y terminamos signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



lunes, 4 de diciembre de 2023

Tradicional Novena en Honor de la INMACULADA CONCEPCIÓN de María Nuestra Señora. Día 6

    

Toda hermosa eres, María; Tú, la Gloria,
Tú, la Alegría; Tú, la Honra de nuestro Pueblo


Tradicional Novena en Honor de la 
Inmaculada Concepción
de María Nuestra Señora

Día 6

                      Para rezar esta Novena buscaremos un momento de intimidad con Nuestra Santa Madre la Virgen María; lo ideal sería rezar ante un Sagrario, en una iglesia o capilla, pero si no es posible, podremos recogernos en nuestra casa, en silencio, arrodillados, buscando la Presencia Santísima de María; confía a Ella tus preocupaciones, cargas y demás problemas. Ofrécele tus limitaciones y tus deseos de felicidad... María, como buena Madre, sabrá guiarte y proporcionarte todo cuanto necesites.


               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los Méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL

               Dios Te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen Soberana y Perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos Tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acuérdate, Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para Tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a Tu protección e implorado Tu socorro haya sido desamparado.

               No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a Ti, antes bien cada día quiero crecer más en Tu Verdadera Devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además, Te ruego me des la gracia particular que Te pido en esta Novena, si es para mayor Gloria de Dios, conquistar Tu amor y obtener el bien de mi alma. 

ORACIÓN DEL DÍA 6

               Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro, así como desde el primer instante infundiste en María, con toda plenitud, las Virtudes sobrenaturales y los Dones del Espíritu Santo, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de Cristianos.

Reza ahora, con piedad y devoción las Tres Avemarías:

          - María, Reina Inmaculada, por el Poder que Te concedió Dios Padre...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Sabiduría que Te concedió Dios Hijo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.

          - María, Reina Inmaculada, por la Misericordia que Te concedió Dios Espíritu Santo...

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, etc.


ORACIÓN FINAL


               Y terminamos signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.