Mostrando entradas con la etiqueta Sagrario abandonado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sagrario abandonado. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2026

TE DEBE DOLER SOBRE TODO DOLOR EL ABANDONO QUE PADEZCO EN EL SAGRARIO, por el Obispo Manuel González

 


                    Dejad que el Cura aquel os vuelva a contar las cosas que decía al Amo de su Sagrario en las horas que ante Él se pasaba: llenar mi Parroquia, Señor, cuánto lo ansiol ¡qué alegría verla con las puertas abiertas de par en par, para que los Fieles que no caben dentro rebosen hacia fuera y todo el pórtico tenga que convertirse en Iglesia!. ¡Mi iglesia llena, Señor!. 

                    Y parece que le respondían desde allá dentro: ¿Llena?. ¡Cuando tú quieras!. Mira yo no me pago de la grandeza del número de los hombres, sino de grandeza de sus virtudes, y de sus obras buenas, Yo no vine a levantar ejércitos que asustaran a los hombres, sino a sembrar y fecundar virtudes, obras buenas que purificaran la tierra y embalsamaran el Cielo. 

                    Yo no me siento acompañado con número sino con la calidad. Muchas veces veo Mis Iglesias llenas de pueblo y Me siento sólo y tan abandonado como en el Huerto... despreocúpate tú de la sugestión del número y preocúpate más de la calidad. Más que llenarme de gente Mis Iglesias, preocúpate en llenármela de buen olor de Comuniones fervorosas, de Adoraciones rendidas, de suspiros de amor, de aspiraciones de esperanza, de inspiraciones de Fe, de oraciones bien rezadas, de lágrimas de pecadores, de propósitos eficaces de enmienda, de vida intensamente eucarística. Déjame a Mí multiplicar la gente cuando tú con Mi Gracia multipliques la alegría que en Mí y en ti ha de producir el olor de esas cosas buenas. 

                    Llena Mi templo de olor de cosas buenas y Yo te prometo que ese olor se extenderá por las calles y las casas de tu feligresía y verás como la Iglesia tuya será pequeña y tendrás que levantar más Iglesias para los que han de venir. Pero sabe que no puede haber cosas buenas con Mi Sagrario cerrado. Mira que hombres y obras que no pasen por el Sagrario abierto no pueden oler bien y al fin y a la postre olerán a muerto. Mira que si te duelen las injusticias que padecen los pobres, las penas de los enfermos, los escándalos de los niños... te debe doler sobre todo dolor el abandono que padezco en el Sagrario, que es la injusticia de más urgente y trascendental reparación y la pena que más escarnece y el escándalo que más ruinas trae a las almas. 

                    Mira que un Sagrario abandonado es para Mi Corazón la más cruel de todas las contrariedades, y para sus vecinos la fuente de todas sus desdichas. Sí, dedica tu celo y tu industria a buscarme un grupo de almas, tres, dos, una siquiera que se pongan de verdad a amarme y acompañarme en Mi Sagrario... que se vuelvan locas de amor... un loco hace cientos... ¡Que se abran muchas veces las puertas de Mi Sagrario y verás lo que sale por ellas!.


Manuel González, Obispo de Palencia
en su obra "Aunque todos...yo no", editada en 1938



jueves, 12 de marzo de 2026

EL CORAZÓN DE JESÚS TRAS LA PUERTA DEL SAGRARIO, por el Obispo Manuel González

 


                    Yo no sé que nuestra Religión tenga un estímulo más poderoso de gratitud, un principio más eficaz de amor, un móvil más fuerte de acción que un rato de oración ante un Sagrario abandonado. 

                    Quizás una fe superficial saque escándalo y tibieza de ese abandono; pero una fe que medite y sobrе todo un corazón que ahonde un poco debajo de la corteza de las cosas, descubrirá en ese Jesús abandonado que se deja acompañar de telarañas у sabandijas, que se pasa los días y las noches solo durante años y años y a pesar de todo eso no se va de aquél Sagrario, ni deja de mandar sol desde la mañana a la noche y agua para la sed y pan para el hambre y salud y descanso y fuerzas beneficiosas en cada segundo y a cada uno de los que le maltratan; ese Corazón, repito, no tiene más remedio que ver en ese modo de abandonar de los hombres y en esa manera de corresponder de Jesucristo, el Evangelio vivo, pero con una vida tan brillante, tan fecunda, tan activa, tan en ebullición de Amor de Cielo, que no hay más remedio que entregarse a discreción y sin reserva, diciendo con San Pedro: Aunque todos Te abandonen, yo no te abandonaré... ¡Este Amor no se parece a ningún otro amor!.

                    De mí sé deciros que aquella tarde en aquel rato de Sagrario yo entreví para mi Sacerdocio una ocupación en la que antes no había ni soñado y para mis entusiasmos otra poesía que antes me era desconocida. Creo que allí se desvanecieron mis ilusiones de Cura de pueblo, de costumbres patriarcales y sencillas... Ser Cura de un pueblo que no quisiera a Jesucristo, para quererlo yo por todo el pueblo, emplear mi Sacerdocio en cuidar a Jesucristo en las necesidades que Su Vida de Sagrario le ha creado, alimentarlo con mi amor, calentarlo con mi presencia, entretenerlo con mi conversación, defenderlo contra el abandono y la ingratitud, proporcionar desahogos a Su Corazón con mis Santos Sacrificios, servirle de pies para llevarlo a donde lo desean, de manos para dar limosna en Su Nombre aun a los que no lo quieren, de boca para hablar de Él y consolar por Él y gritar a favor de Él cuando se empeñen en no oirlo..... hasta que lo oigan y lo sigan..... ¡qué hermoso Sacerdocio!. 

                    Y ¿si se obstinan en no quererlo?. Y ¿si no quieren ni mi amistad, porque los lleva a Él, ni mi dinero porque en Su Nombre lo doy y me cierran todas las puertas?. ¡No importa!. Siempre a Jesús y a mí nos quedará el consuelo de tener una por lo menos abierta: Él la de mi corazón y yo la del Suyo...


Manuel González, Obispo de Palencia
en su obra "Aunque todos...yo no", editada en 1938


jueves, 5 de marzo de 2026

RETIRAR EL SAGRARIO: EL PEOR MAL DE LA VIDA CRISTIANA, por el Obispo Manuel González

 


                    A mi corazón de Sacerdote le basta saber que tuve una Parroquia de 20.000 almas a mi cargo, que por la salvación de esas almas, no regateé sacrificios ni industrias de celo, y que sin embargo, mi Parroquia no acabó de llenarse de hijos suyos, ni aun los Domingos. Ese era el gran problema de mi vida sacerdotal, el bocado amargo que siempre estaba probando, mi pesadilla cuando dormía y mi preocupación despierto, era lo que ponía mis días tristes y lo que nublaba todas mis alegrías, mi gran contrariedad, lo que me hacía sentir despiadadamente el peso de mis pecados, y la ausencia de la Santidad a que estoy llamado, eso es lo que hasta me sacaba los colores de la vergüenza a la cara: ¡mi Parroquia desierta muchas veces, casi desierta otras, y llena nunca, y las tabernas y los casinos de mi Parroquia rebosando gente! 

                    Y como yo sé que esa es también la gran pena, la gran contrariedad, el gran problema de la mayoría de mis hermanos los Sacerdotes, yo os invitaría a que os vinierais conmigo en espíritu al Sagrario de aquella mi Parroquia y, si vuestra paciencia no lo llevara a mal, escucharíais lo que el Cura de aquella Parroquia le decía al Amo suyo y de todas sus cosas. En una conversación que poco más o menos versa sobre estos tres puntos: ¡Que по vienen! ¿por qué no vendrán? ¿cómo vendrían?. 

                    Sigue preguntándose y preguntando al Huésped de su Sagrario el Cura aquel. Y después de hacer un recuento de obras de atracción realizadas por él o por otros, de estudiar sobre el terreno con todo el desapasionamiento posible las causas de esa aversión, antipatía o desgano de Iglesia que caracteriza a las gentes de nuestro tiempo, el Cura de mi Sagrario sacaba esta consecuencia: los hombres han perdido el apetito espiritual. ¿Por qué?. Porque se les ha hecho pasar mucha hambre y el hambre cuando es excesiva trae la inapetencia y hasta la repulsión de los alimentos. ¡Hambre de qué!. Hambre de Vida intensamente Cristianа.

                    Nos hemos extasiado muchas veces ante nuestros templos rebosando gentes, nuestras procesiones recibiendo homenajes y aclamaciones populares; nos hemos recreado quizás demasiado en el título de Católica de nuestra España, en el carácter de oficial de nuestra Religión en España, en las gloriosas acciones de nuestra Católica Historia, en nuestros Católicos Antepasados y, mientras nuestro espíritu se entretenía en esos arrobamientos y nuestras manos en aplaudir nuestra Fe Tradicional y nuestra boca en alabarla, no echábamos de ver que ese pueblo cuya Fe tanto aplaudíamos estaba casi а cuarta ración de alimento espiritual. 

                    Como que el espíritu de ese pueblo no recibía más alimento que un sermón de cuando en cuando, quizás más aplaudido y elocuente que entendido y practicado, una Misa de doce, quizás más elegante que devota, unas funciones con más luces y flores que unción y recogimiento, una Caridad de más apariencia que fondo y con más filantropía laica que virtud cristiana. Más aún a ese pueblo ha oído poco o casi nada el Evangelio, y ha tenido como un misterio (revelable sólo los iniciados) el conocimiento y la práctica de la Piedad, ese pueblo ha olvidado o no ha aprendido el Catecismo, ha pasado a sus niños por las escuelas seis o siete años sin que se les diera de comulgar más que una sola vez y eso cuando la aparición de las picardías del niño anunciaba el uso de razón...

                    A ese pueblo, sobre todo, y la pena más amarga anuda mi garganta al tocar este punto, a ese pueblo se le dejó perder el hábito del Sagrario. El Sagrario dejó de ser el Nido de Amores, el Alcázar de la Dicha, la Sala del Festín, la Casa Solariega de los Cristianos, y se fue trocando poco а poco en casa, muy respetable es verdad, pero tan aislada como respetable y tan inaccesible como aislada. Yo no sé el que se haya hecho jamás más daño a la Vida Cristiana como con este retirar de su circulación Sagrario. 

                    El Cristianismo es el Sagrario, y, aunque ésta no sea la ocasión de demostrarlo, vosotros afirmaréis conmigo que el Sagrario en nuestra Religión no es un remate más o menos airoso de sus cimas, ni un broche de oro que lo cierra, ni una de las instituciones que lo embellecen, sino que la Eucaristía, el Sagrario es todo el Cristianismo, es el Principio, Fin y Razón de ser de sus Dogmas y su Moral, de sus sacrificios y de sus virtudes, de sus bellezas y de sus milagros... 

                    Yo no puedo pensar qué sería un Cristianismo sin Eucaristía, porque Su Fundador no quiso que lo hubiera; pero sí digo que el actual Cristianismo todo es con, por y para la Eucaristía, y sin Ella, no titubeo en decirlo, el Cristianismo es nada, de tal modo que puede formularse esta regla cierta; a más frecuencia de Sagrario más Cristianismo: a menos Sagrario menos Cristianismo. 

                    Pues bien, el pueblo aquel que llenaba nuestros templos y dejó de frecuentar el Sagrario, llegó olvidar prácticamente que el Sagrario era sobre todo la grande e insustituible Casa de Comida de las Almas y a persuadirse de que era sólo lugar de recreo o tribunal para premiar a los Santos o Trono altísimo de la Majestad de Dios y terminó por dejar solo el Sagrario para los Santos o para los que quisieran andar por caminos más estrechos. Nuestro pueblo llegó a creerse, prácticamente menos, que podía conservarse en un Cristianismo regular y de modestas pretensiones sin Sagrario, sin mucho Sagrario. ¡Qué error!. Como si se pudiera vivir sin comer!.


Manuel González, Obispo de Palencia
en su obra "Aunque todos...yo no", editada en 1938



jueves, 20 de noviembre de 2025

AMEMOS DE CORAZÓN A LOS SACERDOTES

 


                    Hoy Jueves, siguiendo LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO, recordaremos de manera especial a los Sagrados Ministros de Dios; fue el Jueves Santo el día elegido por Nuestro Señor Jesucristo para instituir el Sacerdocio, y con él y por él, la Sagrada Eucaristía, renovación incruenta del Sacrificio del Calvario, que se renueva por todo el orbe cada día, sin cesar. El Jueves es por tanto, el día indicado para pedir a Dios Nuestro Señor por los Sacerdotes y Religiosos, así como por las vocaciones, para que Él envíe operarios a Su mies y que ellos extiendan Su Reino en el mundo entero.

                    El Sacerdote tiene un carácter indeleble, que lo hace ontológicamente Hombre-Sacerdote: su Ministerio implica una forma y estado de vida y no un ejercicio transitorio. No se puede ser, como hoy en día se pretende, una suerte de “Sacerdote a tiempo parcial”, un simple funcionario de lo sagrado sujeto a nómina y a horarios. El Sacerdote lo es las veinticuatro horas de cada día de su existencia, y aún será Sacerdote por toda la eternidad, ya sea que se salve o que tenga la desgracia de condenarse.


RECEMOS de forma especial por los Sacerdotes,
que entendamos la gran misión que les ha sido
confiada y por tanto:


   - AMEMOS de corazón a los Sacerdotes, amor traducido en obras: hagamos sentir al Sacerdote parte de nuestra familia, que lo acompañemos en sus soledades e incomprensiones, que los sostengamos espiritualmente con nuestras oraciones y humanamente con nuestra cercanía y ayuda material.

   - VENEREMOS a Cristo besando la mano del Sacerdote, pues es el Sacerdote un hombre consagrado al que debemos respetar; que evitemos exceso de confianza con los hombres sagrados, tratándoles con cariño sincero pero con veneración por el poder divino del que están investidos. Como personas sagradas que son, a los Sacerdotes no hay que besarles en el rostro; tampoco es conveniente tutearles o hacerles mofa por sus limitaciones humanas. Miremos al Sacerdote como si viésemos en él a Nuestro Redentor.

   - SEAMOS MANSOS y obedientes a la Voz de Dios que nos habla por medio de los verdaderos Sacerdotes... particularmente en las exhortaciones que nos dan en el Sacramento de la Confesión.



jueves, 1 de mayo de 2025

EL TRATO FRECUENTE, AFECTUOSO Y PERSONAL CON ÉL. Primer Jueves, recemos por la Santidad Sacerdotal

 


                    “Creo que el mal del abandono de los Sagrarios es el que más directamente va contra el Corazón de Jesús... En el orden práctico de la Gloria de Dios y de la vida de las almas, el mal de todos los males es el abandono del Sagrario; y el bien, causa y principio de todos los bienes, es la Compañía del Sagrario”.

                    “El Corazón de Jesús Sacramentado echa de menos en muchos, muchos de Sus amigos el trato frecuente, afectuoso y personal con Él... La Eucaristía abandonada es Jesucristo contrariado con la más amarga de las contrariedades, y las almas y las sociedades privadas de ríos y de mares de bienes.. Yo no sé que se haya hecho jamás más daño a la Vida Cristiana como con este retirar de su circulación al Sagrario”.

                    “Jesús está en el Sagrario no en momentos del día o de la noche, sino todos los minutos del día y de la noche… Y está no en representación de imagen o en una reliquia de un cuerpo, o en una palabra de Su boca, sino que está presente, entero y vivo, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad”.


Obispo Manuel González



jueves, 3 de abril de 2025

EL DUEÑO DE LA LLAVE DEL SAGRARIO. Primer Jueves, recemos por la Santidad Sacerdotal

 

               Déjame que ante todo te pregunte como en otro tiempo a Mis apóstoles: ¿tú quién dices que Soy Yo?. Y después de esa pregunta Mía y de la respuesta tuya, igual seguramente a la de Pedro, insto: ¿Y te has puesto a pensar en lo que ese Padre es para Su Hijo y ese Hijo es para Su Padre?. ¡Lo que Mi Padre me quiere!. 



              Junta en una caricia todos los cariños buenos de la tierra de padres a hijos, de hijos a padres, de hermanos a hermanos, de amigos a amigos, reúne en un beso la explosión de todos los besos que han brotado de labios de madres desde el primer día que las hubo, pon en una llama todo el fuego que ha salido de corazones amantes desde el primer momento en que se amaron los hombres, y ni aquella caricia, ni aquel beso, ni esta llama llegarán a ser una sombra del Amor con que Mi Padre me ama. 

              Hablando tu lenguaje humano tan escaso de vocablos que expresen con propiedad lo grande y lo bello, y mucho menos lo Infinito, te diré que, si en Dios cupieran desatinos y locuras, Mi Padre Celestial me quiere hasta la locura y el desatino y tanto que Su única ocupación de Señor Eterno, infinitamente Sabio, Bueno, Poderoso, es esto: recrearse y complacerse en Su Hijo. 

              Y si sigues no escandalizándote de este lenguaje humano aplicado a hablar de cosas tan subidas e inefables, te diré que la Creación entera con sus Ángeles, sus hombres y sus insectos, con sus soles y sus arenas, con sus aires y sus aguas y sus tierras y sus fuegos, y la Redención con sus anonadamientos de Belén, Cenáculo y Calvario, con sus glorias de Tabor y Resurrección, con sus donaciones inefables de Eucaristía, de Virgen Madre y de Iglesia, no son otra cosa que explosiones de Amor del Padre Celestial para Su Hijo. 

               Sí, todo lo del Cielo, lo de la Tierra y lo de los abismos lo puso Mi Padre en Mis manos y lo hizo para Mí y lo sometió a Mi Juicio. (…) ¿No nada en placer tu alma al saber que el mundo con sus distintos reinos y jerarquías, no es otra cosa que un poema cantado y hecho cantar en honor de Su Hijo por el Amor de un Padre infinitamente Bueno, Sabio, Poderoso? ¿No desaparecen de ante tus ojos medrosos todos los miedos y horrores y tenebrosidades de la vida al enterarte de que toda ella no es en definitiva sino el festín de bodas aparejado por el gran Rey a Su Hijo y que toda tu misión en ella es sentarte a gozar del festín, comer de lo que te presenten y cantar?... ¿Comprendes ahora la palabra que tantas veces repetí en Mi Evangelio: TODO, ¿te enteras bien? TODO lo que pidan al Padre en Mi Nombre se lo dará para glorificar a Su Hijo, o bien: Yo se lo daré para que el Padre sea glorificado en el Hijo? 

               Sacerdote, después de meditar lo que el Hijo vale delante de Su Padre, ¿volverás a dejar que entre en tu corazón el miedo o el engreimiento?. ¿Tú, el dueño de la llave del Sagrario en que se quedó a vivir el Hijo?. ¿Tú, el que todas las mañanas puedes tomar entre tus dedos la Hostia Consagrada que es el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad del Hijo de Dios?. Siendo tuyo el Hijo de Dios, ¿te podrá negar algo el Padre Celestial?. Y si lo cuidas bien en tu Sagrario, buscándole mucha y buena compañía de almas, y en las almas preparándolas para que Él se sienta a gusto en ellas, ¿has pensado en la gratitud que te guardará Su Padre?.


Obispo Manuel González, en su libro "Aunque todos yo no"




jueves, 9 de enero de 2025

Meditaciones de Manuel González, el Obispo del Sagrario Abandonado. LA FALTA DE TERNURA SACERDOTAL



               A las veces, ¡echa tanto de menos el amigo Jesús del Sagrario las miradas y las palabras de cariño de sus sacerdotes! ¡La ternura de los Sacerdotes, cómo la ansía!. He observado que muchos favores y milagros del Evangelio fueron otorgados, más que a la fe de los que pedían, a la ternura con que se trataba al Corazón de Jesús.

               Las hermanas de Lázaro no pidieron ni la salud ni la resurrección de su hermano enfermo y muerto; expusieron su estado, «está enfermo...», «hiede de cuatro días muerto», reprocharon a Jesús su tardanza en acudir, hicieron actos de fe en su poder, pero todo eso con una ternura filial... «el que amas...». «Si hubieras estado aquí, no hubiera muerto».

               Pregunto: si Lázaro no hubiera tenido hermanas tan tiernas para con Jesús, ¿hubiera resucitado? Yo creo que no. La resurrección de Lázaro y las lágrimas con que Jesús ablanda la piedra de su sepulcro son el fruto de la ternura para con Él.

               Una comprobación de esa eficacia nos da la Sagrada Liturgia de la Misa, en los besos al Altar y al libro del Evangelio. Fijaos: cada ósculo de esos va precedido o acompañado de la petición de un gran favor para sí y para la Iglesia, como remisión de pecados, petición de bendiciones y gracias, efusión de paz, etc. Besando: ¿no es así como sacan los pequeñuelos a sus madres cuanto quieren?.

               La Iglesia, que conoce al Corazón de Jesús, y sabe cómo le gana la ternura filial, manda a sus Sacerdotes que le pidan y le traten a besos... ¡Sí, los Sacerdotes son los amigos, los siempre llamados amigos por Jesús, aun en el momento de besarlo para traicionarlo...!

               Sacerdote hermano, ¿no vendrán tus decaimientos y desmayos, tus debilidades y caídas, tus desorientaciones y oscuridades de sobra de seriedad e incomunicación y falta de jugo de ternura con tu Amigo el del Sagrario?. Y luego, ¡se parecen tanto y se diferencian tan poco estos dos términos: Hostia Consagrada y Sacerdote!. 


«Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario»
por el Obispo Manuel González



jueves, 7 de noviembre de 2024

PRIMER JUEVES. EL CAUTIVO DEL AMOR, por el Padre Mateo Crawley- Boevey

 


               ¿Habéis pensado alguna vez en esta frase, insondable en el Misterio de Caridad que entraña: "Jesús cautivo, Jesús encarcelado por amor en el Sagrario?".

               Miradle a través de esa reja, tras los muros del Tabernáculo, está Jesús prisionero, vencido por Su propio Corazón... Así, hace veinte siglos, el Jueves Santo, por la noche, se dejó conducir maniatado, del Huerto de la agonía, a la prisión en que le arrojó el inicuo juez...Y esa noche afrentosa, horrenda en soledad y desamparo del Maestro, y lejos, muy lejos de todos los que Él amaba, se prolongaba en todos los Sagrarios de la tierra...

               La blasfemia, la negación, la indiferencia, la impureza, la soberbia, el sacrilegio... todo ese clamoreo deicida, todo ese torrente de fango y de ignominia tiene el triste privilegio de llegar hasta sus plantas, de subir hasta Su Rostro y profanarlo como el beso del traidor...

               ¡Y Jesucristo no se va!... ¡Es el Cautivo del Amor, Su Corazón Le ha traicionado! ¡Está ahí, envuelto en el ultraje humano...; está ahí, sentado en el banquillo de reos...; tiene un gran delito: haber amado con pasión de Dios, al hombre!...¡Vedlo, así le paga éste...con olvido y soledad!..

               El Apostolado interior es ya muy grande, pero hay una nota todavía más divina. El amor se paga con sangre: la sangre de los Mártires es semilla de Cristianos. Predicad el Amor en el sufrimiento; sed Apóstoles: tenéis el deber de sufrir para hacer amar al Amor que no es amado; debéis predicarle con la Cruz en un Martirio de Amor. No es posible hacer de otro modo. La nota dominante del Apostolado es la Cruz...


Padre Mateo Crawley- Boevey



miércoles, 30 de octubre de 2024

CONSUELO DE CADA HORA AL JESÚS DE MI SAGRARIO. Meditaciones de Manuel González, el Obispo del Sagrario Abandonado

 



               El abandono a Jesús Sacramentado atravesó el corazón y el alma misma de un joven Sacerdote llamado Manuel González; por eso, en su parroquia de San Pedro, en la provincia andaluza de Huelva, invitó a un grupo de mujeres, delante de su Sagrario, a unirse de ese anhelo por hacer compañía a Jesús escondido los Tabernáculos. Así nacía la Obra de las Marías y de los Discípulos de San Juan para los Sagrarios-Calvarios, el 4 de Marzo de 1910. En 1912, Don Manuel fundaría a los "Juanitos", rama infantil de adoradores de Jesús abandonado.

               Puso el nombre de "Marías" a las señoras adoradoras, y "Juanes" a los hombres. La piadosa Obra no tardó en extenderse por toda España, dando lugar a numerosos turnos de vela ante el Sagrario. Tal fue el éxito del apostolado en favor de los Sagrarios Abandonados que consiguió Don Manuel algo hasta entonces inaudito: el Papa San Pío X, que había aprobado la Obra de las Marías de los Sagrarios en Noviembre de 1912, concedió la gracia de permitir que un Sacerdote celebrase la Santa Misa en la habitación de una "María" o un "Juan" cuando se encontrasen enfermos de gravedad. Gracias a la disposición papal, Nuestro Señor Sacramentado visitaba en el lecho del dolor a cuantos antes le habían hecho compañía en la iglesia.