viernes, 29 de diciembre de 2017

"UN LLAMAMIENTO AL AMOR"; Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a Sor Josefa Menéndez


   Hoy es el Aniversario de la entrada en el Cielo de Sor Josefa Menéndez, una humilde religiosa lega, casi analfabeta y que jamás destacó en nada. Al morir, el mundo entero conoció las enormes gracias que el Sagrado Corazón de Jesús quiso regalar a esta sencilla mujer, que escribió, por estricta obediencia, todo cuanto el Divino Salvador quiso compartir con ella.

   Desde los comienzos de este modesto blog, siempre hemos procurado compartir extractos de los escritos de Sor Josefa, sus particulares coloquios con el Sagrado Corazón de Jesús y con la Virgen Santísima en particulares ocasiones; quien lee estas hermosas revelaciones, palabras del Dulce Jesús al mundo, plasmadas en el papel por medio de Sor Josefa, comprende de veras el Amor y la Sed de almas que padece Cristo Nuestro Señor.



Algunas de las ediciones de UN LLAMAMIENTO AL AMOR


BREVE BIOGRAFÍA DE SOR JOSEFA MENÉNDEZ


Nacimiento
 
     Sor Josefa Menéndez nació en Madrid el 4 de Febrero de 1890, en un hogar modesto pero muy cristiano, bien pronto visitado por el dolor. La muerte del padre, dejó a la jovencita como único apoyo de su madre y de dos hermanas, a las que sostenía con su trabajo.

     Josefa hábil costurera, conoció las privaciones y preocupaciones, el trabajo asiduo y las vigilias prolongadas de la vida obrera, pero su alma enérgica y bien templada vivía ya del amor del Corazón de Jesús, que le atraía a sí irresistiblemente. Durante mucho tiempo deseó la vida religiosa, sin que le fuese dado romper los lazos que la unían al mundo; su trabajo era necesario a los suyos y su corazón, tan amante y tan tierno, no se resolvía a separarse de su madre, que a su vez creía no poder vivir sin el cariño y el apoyo de su hija mayor. Un día sin embargo, el divino llamamiento se hizo irresistible, exigiendo los mayores sacrificio.

     El 5 de Febrero de 1920, Josefa dejaba a su hermana ya en edad al cuidado de su madre y abandonaba su casa y su Patria querida, para seguir más allá de la frontera a Aquél cuyo amor divino y soberano tiene derecho a pedírselo todo.

Marcha a Francia a ser religiosa

     Sola y pobre se presentó en Poitiers, en el convento del Sagrado Corazón de los Feuillants, santificado en otros tiempos por la estancia en él de Santa Magdalena Sofía Barat. Allí se había reanudado hacía poco la obra de la Santa Fundadora y a su Sombra florecía de nuevo un Noviciado de Hermanas Coadjutoras del Sagrado Corazón.

     Nadie pudo sospechar los designios divinos que ya empezaban a ser realidad. Sencilla y laboriosa, entregada por completo a su trabajo y a su formación religiosa, Josefa en nada se distinguía de las demás, desapareciendo en el conjunto. El espíritu de mortificación de que estaba animada, la intensa vida interior que practicaba, y una como sobrenatural intuición en cuanto a su vocación se refería, llamaba la atención de algunas personas que la trataron con más intimidad.

     Pero las gracias de Dios permanecieron ocultas a cuantas la rodeaban, y desde el día de su llegada hasta su muerte, logró pasar desapercibida, en medio de la sencillez de una vida de la más exquisita fidelidad.




El Corazón de Jesús la elige como Víctima

     Y en esta vida oculta, Jesús le descubrió su Corazón. "Quiero – le dijo- que seas el Apóstol de Mi Misericordia. Ama y nada temas. Quiero lo que tú no quieres... pero puedo lo que tú no puedes... A pesar de tu gran indignidad y miseria, me serviré de ti para realizar mis designios".

     Viéndose objeto de estas predilecciones divinas, y ante el MENSAJE que debía transmitir, la humilde Hermanita temblaba y sentía levantarse gran resistencia en su alma. La Santísima Virgen fue entonces para ella la estrella que guía por camino seguro, y encontró en la Obediencia su mejor y único refugio, sobre todo, al sentir los embates del enemigo de todo bien, a quien Dios dejó tanta libertad.

     Su pobre alma experimentó terribles asaltos del infierno, y en su cuerpo llevó a la tumba las huellas de los combates que tuvo que sostener. Con su vida ordinaria de trabajo callado, generoso v a veces heroico, ocultaba el misterio de gracia y de dolor que lentamente consumía todo su ser.

     Cuatro años bastaron al Divino Dueño para acabar y perfeccionar Su obra en Josefa, y confiarle sus deseos. Como Él había dicho, llegó la muerte en el momento señalado, dando realidad a sus palabras: "Como eres víctima por Mí escogida, sufrirás y abismada en el sufrimiento morirás"

Inmolación a los 33 años

     Y así habían de realizarse, de manera imprevista los designios de amor que Nuestro Señor Jesucristo le había manifestado el 7 de Octubre de 1923: "Pronto te llevaré a la claridad sin fin. Entonces Mis palabras se leerán y se conocerá Mi Amor."

     Pronto se dejó sentir la intercesión de Sor Josefa. El Corazón de Jesús cumplía su promesa: "Este será nuestro trabajo en el Cielo: enseñar a las almas a vivir unidas a Mí". y otro día: "Mis palabras llegarán hasta los últimos confines de la tierra"

   Así, oscuramente, murió el Sábado 29 de Diciembre de 1923, a los 33 años, consumida por la ardiente sed de las almas que le había comunicado el Corazón de Jesús.


  

domingo, 24 de diciembre de 2017

FELIZ NAVIDAD Y BENDECIDO AÑO NUEVO

   «El pueblo, que vivía en tinieblas, vio una gran luz.» Con esta viva imagen el espíritu profético de Isaías (Is 9, 1) anunció la venida a la tierra del Niño celestial, Padre del futuro siglo y Príncipe de la paz.

      Con la misma imagen, que en la plenitud de los tiempos se ha convertido en realidad confortante de las generaciones humanas que se suceden en este mundo lleno de tinieblas, Nos deseamos, amados hijos e hijas del Orbe Católico, comenzar Nuestro Mensaje navideño, y servirnos de ella para guiaros otra vez a la cuna del Salvador recién nacido, fulgurante manantial de luz.


         Luz que disipa y vence las tinieblas es, en verdad, el Nacimiento del Señor en su significado esencial, que el Apóstol San Juan expuso y compendió en el sublime exordio de su Evangelio, en el cual resuena la solemnidad de la primera página del Génesis al aparecer la luz primera: «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros: y nosotros fuimos testigos de su gloria, gloria propia del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Jn 1, 14). Él, vida y luz en sí mismo, resplandece en las tinieblas y concede a todos los que le abren sus ojos y su corazón, a aquellos que le reciben y creen en Él, el poder de llegar a ser hijos de Dios (cf. Jn 1, 12).

         No obstante este copioso fulgor de la luz divina que irradia del humilde pesebre, posee el hombre la tremenda facultad de hundirse en las antiguas tinieblas, causadas por el primer pecado, en las que el espíritu se agota en obras de fango y de muerte. Para esos ciegos voluntarios, que lo son por haber perdido o debilitado la fe, la misma Navidad no tiene otros atractivos que los de una fiesta meramente humana, reducida a pobres sentimientos y a recuerdos puramente terrenales, mirada frecuentemente con dulzura, pero como envoltura sin contenido y cáscara vacía. Aun quedan pues, en torno a la refulgente cuna del Redentor zonas de tinieblas y la rodean hombres de ojos apagados a la luz celestial, mas no porque el Dios Encarnado no tenga, aun dentro del misterio, luz para iluminar a todo hombre que viene a este mundo, sino porque muchos, ofuscados por el efímero esplendor de ideales y obras humanas circunscriben su vista en los límites de lo creado, haciéndose incapaces de levantarla al Creador, principio armonía y fin de todo lo que existe.

       A estos hombres de las tinieblas deseamos señalar la gran luz que irradia del pesebre, invitándoles, ante todo, a reconocer la causa actual que les ciega y les hace insensibles a las cosas divinas. La causa es el excesivo y a veces exclusivo aprecio del llamado «progreso técnico». Este progreso, soñado al principio cual mito omnipotente y fuente de felicidad, promovido más tarde con gran ardor hasta las más audaces conquistas, se ha impuesto a la conciencia ordinaria como fin último del hombre y de la vida, en sustitución de todo otro ideal religioso y espiritual.

        Hoy vemos, con claridad cada vez mayor, que su inmerecida exaltación ha cegado los ojos del hombre moderno y ha endurecido sus oídos de tal modo, que se realice en ellos lo que el Libro de la Sabiduría flagelaba en los idolatras de su tiempo (Sab 13, 1); son incapaces de conocer por medio del mundo visible a Aquel que existe y de descubrir al Artífice por sus obras, y aun más hoy en día, para esos que caminan en tinieblas, el mundo sobrenatural y la obra de la Redención, que supera a toda la naturaleza y que fue realizada por Jesucristo, quedan envueltos en completa oscuridad.


        Hay, ante todo, un engaño fundamental en esta visión torcida del mundo, que el «espíritu técnico» ofrece. El panorama, a primera vista ilimitado, que la técnica despliega ante los ojos del hombre moderno, por muy extenso que sea, no es, con todo, más que una proyección parcial de la vida sobre la realidad, pues no expresa sino las relaciones de ésta con la materia. Por eso es un panorama que alucina y acaba por encerrar al hombre, demasiado crédulo, en la inmensidad y en la omnipotencia de la técnica, en una prisión, que es ciertamente vasta, pero circunscrita y, por tanto, a la larga, insoportable a su genuino espíritu. Su mirada, lejos de extenderse hacia la realidad infinita, que no es sólo materia, se sentirá coartada por las barreras que ésta necesariamente le opone. De donde nace la intima angustia del hombre contemporáneo, que se ha vuelto ciego, por haberse rodeado voluntariamente de tinieblas.

Papa Pío XII, Discurso de Navidad de 1953





sábado, 23 de diciembre de 2017

MODO DE REZAR EL SANTO ROSARIO A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA


     "El Rosario es un compuesto sagrado de oración mental y vocal para honrar e imitar los Misterios y las virtudes de la Vida, Muerte, Pasión y Gloria de Jesucristo y de María." 

     Procurad rezar despacio y con atención y tened presentes las palabras de San Luis María G. de Montfort: "Entre los católicos, los que llevan el signo de la reprobación no se cuidan apenas del Rosario, son negligentes en rezarlo o lo rezan con fastidio y precipitadamente." 



      San Luis María G. de Montfort, El Secreto Admirable del Santísimo Rosario.






Besamos la Cruz del Rosario y nos persignamos diciendo:

     Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos, líbranos Señor + Dios nuestro. En el nombre del Padre + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



   Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

   Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

Súplica

     Señor, abre mis labios, ✚ (se hace una cruz sobre los labios usando el dedo pulgar) y mi boca proclamará Tu alabanza. Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.


     Señor, Dios nuestro, dirigid todos nuestros pensamientos, palabras y obras a mayor honra y gloria Vuestra, y Vos, Virgen Santísima alcanzadnos de Vuestro Divino Hijo la gracias de rezar bien Vuestro Santo Rosario, que ofrecemos por la exaltación de la Santa Fe Católica, por la paz y la concordia entre los pueblos cristianos, la extirpación de las herejías, por nuestras necesidades espirituales y temporales y en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio y en especial por… (INTENCIÓN PARTICULAR).





Lunes y Jueves: Misterios Gozosos 

1º La Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Santísima Virgen María.
2º La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3º El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén.
4º La Purificación de la Virgen Santísima y la Presentación del Hijo de Dios en el Templo.
5º El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
    
Martes y Viernes: Misterios Dolorosos

1º La oración de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto.
2º Los azotes que el Hijo de Dios padeció atado a la columna.
3º La Coronación de espinas de Nuestro Señor Jesucristo.
4º Nuestro Señor Jesucristo con la Cruz a cuestas.
5º La Crucifixión y muerte de Nuestro Divino Salvador.

Miércoles, Sábados y Domingos: Misterios Gloriosos

1º La Triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
2º La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos.
3º La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
4º La Gloriosa Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma a los cielos.
5º La Coronación de la Santísima Virgen por Reina de cielos y tierra.


     Se enuncia el Misterio, se trata de visualizar mentalmente dicha escena y a continuación, con piedad y sin prisas, ayudados de las cuentas del Rosario, rezamos:

     Padrenuestro, 10 Avemarías y 1 Gloria. Luego se añade la siguiente oración enseñada por Nuestra Señora a los niños de Fátima:

     Oh Jesús mío, perdonadnos, libradnos del fuego del Infierno; llevad a todas las Almas del Purgatorio al Cielo, especialmente a las más necesitadas.

Al finalizar los Cinco Misterios del día, saludamos a la Virgen Nuestra Señora con 



-Oh María, sin pecado concebida. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc.

-Oh María, sin pecado concebida. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc.

-Oh María, sin pecado concebida. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc.


          Infinitas gracias os sean dadas, Soberana Princesa, por todos los favores que cada día recibimos de Vuestras benéficas manos; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo Vuestra protección y amparo, y para más obligaros, os saludamos rezando una Salve...

          Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de Tu vientre. ¡Oh clementísima!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce siempre Virgen María!. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.



Letanías en Honor de la Santísima Virgen

Señor, ten piedad de nosotros (2 veces)
Cristo, ten piedad de nosotros (2 veces)
Señor, ten piedad de nosotros (2 veces)
Cristo, óyenos. (2 veces)
Cristo, escúchanos. (2 veces)

A cada invocación siguiente, se responde: "Ten piedad de nosotros".

Dios, Padre celestial, R. Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,

A cada invocación siguiente, se responde: "Ruega por nosotros".

Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Jesucristo
Madre de la Iglesia
Madre de la Divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virgen
Madre incorrupta
Madre Inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del Buen Consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Madre de Misericordia 
Madre del Carmelo
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente,
Virgen fiel
Virgen Flor del Carmelo
Espejo de Justicia
Trono de la Sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso de insigne devoción 
Rosa Mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los Cristianos
Esperanza de los Carmelitas
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina elevada al Cielo
Reina del Santísimo Rosario

Reina de los Carmelitas
Reina de la Paz

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
 Responde: perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 
  Responde: escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
  Responde: ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
  Responde: Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Oraciones finales: 

     Concede, oh Señor y Dios Nuestro, a los que somos Tus siervos, que gocemos siempre de la salud de alma y del cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, nos veamos libres de las tristezas de la vida presente, y disfrutemos de la eterna alegría. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.




A Nuestro Padre y Señor San José:

     A Vos, Bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y, después de invocar el auxilio de vuestra Santísima Esposa,solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con Su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

     Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas; y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el Cielo la eterna felicidad. Amén.


Oraciones para lucrar las indulgencias del Santísimo Rosario:

     1 Padrenuestro, 1 Avemaría y 1 Gloria por la Restauración del Papado. 





viernes, 8 de diciembre de 2017

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA NUESTRA SEÑORA



EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN 
DE NUESTRA SEÑORA
VERDAD ETERNA E INMUTABLE DEFINIDA POR EL PAPA PÍO IX

   Esta doctrina había penetrado en las mentes y corazones de los antepasados de tal manera, que prevaleció entre ellos la singular y maravillosísima manera de hablar con la que frecuentísimamente se dirigieron a la Madre de Dios llamándola Inmaculada, y bajo todos los conceptos Inmaculada, inocente e inocentísima, sin mancha y bajo todos los aspectos, Inmaculada, Santa y muy ajena a toda mancha, toda pura, toda sin mancha, y como el ideal de pureza e inocencia, más hermosa que la hermosura, mas ataviada que el mismo ornato, más Santa que la Santidad, y sola Santa, y purísima en el alma y en el cuerpo, que superó toda integridad y virginidad, y sola convertida totalmente en domicilio de todas las gracias del Espíritu Santo, y que, la excepción de sólo Dios, resultó superior a todos, y por naturaleza más hermosa y vistosa y Santa que los mismos querubines y serafines y que toda la muchedumbre de los Ángeles, y cuya perfección no pueden, en modo alguno, glorificar dignamente ni las lenguas de los Ángeles ni las de los hombres.

   Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene 
que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha
 de la culpa original en el primer instante de su concepción 
por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, 
en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, 
está revelada por Dios y debe ser 
por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles.

   La Iglesia de Cristo, diligente Custodia y Defensora de los Dogmas a ella confiados, jamás cambia en ellos nada, ni disminuye, ni añade, antes, tratando fiel y sabiamente con todos sus recursos las verdades que la antigüedad ha esbozado y la Fe de los Padres ha sembrado, de tal manera trabaja por li­marlas y pulirlas, que los antiguos dogmas de la celestial doctrina reciban claridad, luz, precisión, sin que pierdan, sin embargo, su plenitud, su integridad, su índole propia, y se desarrollen tan sólo según su naturaleza; es decir el mismo dogma, en el mismo sentido y parecer.

Ineffabilis Deus
 Epístola apostólica de Pío IX
 Del 8 de Diciembre de 1854