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jueves, 13 de febrero de 2025

Meditaciones de Manuel González, el Obispo del Sagrario Abandonado. ESE SAGRARIO DE SUS AMORES

 


               ¡Con qué gusto habla un Sacerdote del Sagrario!, del Sagrario en que vive el Jesús que lo ha hecho Su consagrante, Su repartidor, Su guardián, Su vecino, Su confidente, Su... inseparable. ¡El Sacerdote y el Sagrario! ¡Dios mío! ¡Lo que da que decir y qué pensar y qué amar y qué agradecer y qué derretirse la unión de esas dos palabras! ¡Porque pensar que con valer tanto y tanto el Sagrario, la divina largueza lo ha unido tan estrechamente al Sacerdocio, que sin uno no puede existir el otro!... ¡Sin Sacerdocio no hay Sagrario!. 

              ¡Qué alegría, amigos, inunda mi alma de Sacerdote al ver mi vida tan entrelazada, por así decirlo, con la existencia del Sagrario!. ¿Qué le importa a un Sacerdote no ceñir a sus sienes coronas de conquistador, de héroe, de sabio o de otras grandezas de aquí de la tierra, si puede saborear ante el Cielo y ante la tierra el gusto inacabable de esa palabra; soy el hombre del Sagrario?. 

               Por eso, para la lengua y para la pluma de un Sacerdote no hay tema de conversación ni más delicioso, ni más propio, ni más interesante, que el hablar del Sagrario. Tanto más, cuanto que ese Sagrario de sus amores y que se ha instituido para ser conocido, amado y frecuentado, padece desconocimientos y abandonos inconcebibles, no sólo por parte de los que viven lejos de él, sino de los que viven o debieran vivir cerca, muy cerquita... 


«Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario»
por el Obispo Manuel González



jueves, 9 de enero de 2025

Meditaciones de Manuel González, el Obispo del Sagrario Abandonado. LA FALTA DE TERNURA SACERDOTAL



               A las veces, ¡echa tanto de menos el amigo Jesús del Sagrario las miradas y las palabras de cariño de sus sacerdotes! ¡La ternura de los Sacerdotes, cómo la ansía!. He observado que muchos favores y milagros del Evangelio fueron otorgados, más que a la fe de los que pedían, a la ternura con que se trataba al Corazón de Jesús.

               Las hermanas de Lázaro no pidieron ni la salud ni la resurrección de su hermano enfermo y muerto; expusieron su estado, «está enfermo...», «hiede de cuatro días muerto», reprocharon a Jesús su tardanza en acudir, hicieron actos de fe en su poder, pero todo eso con una ternura filial... «el que amas...». «Si hubieras estado aquí, no hubiera muerto».

               Pregunto: si Lázaro no hubiera tenido hermanas tan tiernas para con Jesús, ¿hubiera resucitado? Yo creo que no. La resurrección de Lázaro y las lágrimas con que Jesús ablanda la piedra de su sepulcro son el fruto de la ternura para con Él.

               Una comprobación de esa eficacia nos da la Sagrada Liturgia de la Misa, en los besos al Altar y al libro del Evangelio. Fijaos: cada ósculo de esos va precedido o acompañado de la petición de un gran favor para sí y para la Iglesia, como remisión de pecados, petición de bendiciones y gracias, efusión de paz, etc. Besando: ¿no es así como sacan los pequeñuelos a sus madres cuanto quieren?.

               La Iglesia, que conoce al Corazón de Jesús, y sabe cómo le gana la ternura filial, manda a sus Sacerdotes que le pidan y le traten a besos... ¡Sí, los Sacerdotes son los amigos, los siempre llamados amigos por Jesús, aun en el momento de besarlo para traicionarlo...!

               Sacerdote hermano, ¿no vendrán tus decaimientos y desmayos, tus debilidades y caídas, tus desorientaciones y oscuridades de sobra de seriedad e incomunicación y falta de jugo de ternura con tu Amigo el del Sagrario?. Y luego, ¡se parecen tanto y se diferencian tan poco estos dos términos: Hostia Consagrada y Sacerdote!. 


«Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario»
por el Obispo Manuel González



miércoles, 30 de octubre de 2024

CONSUELO DE CADA HORA AL JESÚS DE MI SAGRARIO. Meditaciones de Manuel González, el Obispo del Sagrario Abandonado

 



               El abandono a Jesús Sacramentado atravesó el corazón y el alma misma de un joven Sacerdote llamado Manuel González; por eso, en su parroquia de San Pedro, en la provincia andaluza de Huelva, invitó a un grupo de mujeres, delante de su Sagrario, a unirse de ese anhelo por hacer compañía a Jesús escondido los Tabernáculos. Así nacía la Obra de las Marías y de los Discípulos de San Juan para los Sagrarios-Calvarios, el 4 de Marzo de 1910. En 1912, Don Manuel fundaría a los "Juanitos", rama infantil de adoradores de Jesús abandonado.

               Puso el nombre de "Marías" a las señoras adoradoras, y "Juanes" a los hombres. La piadosa Obra no tardó en extenderse por toda España, dando lugar a numerosos turnos de vela ante el Sagrario. Tal fue el éxito del apostolado en favor de los Sagrarios Abandonados que consiguió Don Manuel algo hasta entonces inaudito: el Papa San Pío X, que había aprobado la Obra de las Marías de los Sagrarios en Noviembre de 1912, concedió la gracia de permitir que un Sacerdote celebrase la Santa Misa en la habitación de una "María" o un "Juan" cuando se encontrasen enfermos de gravedad. Gracias a la disposición papal, Nuestro Señor Sacramentado visitaba en el lecho del dolor a cuantos antes le habían hecho compañía en la iglesia.




domingo, 20 de octubre de 2024

MI VIDA TODA PARA EL ABANDONADO DEL SAGRARIO. Meditaciones del Manuel González, el Obispo del Sagrario Abandonado

  



               Manuel González García fue Arcipreste de Huelva, Obispo de Málaga y posteriormente de Palencia. Sevillano. Nació en 1877 en el seno de una familia humilde y profundamente religiosa. Fue ordenado Sacerdote de Cristo el 21 de Septiembre de 1901 por el Cardenal Marcelo Spínola.

               Fue enviado a predicar una misión a un pueblo llamado Palomares del Río. Esperaba una gran acogida, un pueblo fervoroso, grandes conversiones y muchas confesiones... sin embargo, encontró un pueblo frío, nadie salió a recibirlo, ni acudieron a su convocatoria. Encontró, una iglesia restaurada pero descuidada y, además, algo que le produjo una sacudida al corazón, algo que cambió su vida: a Jesús abandonado en Su Sagrario, sucio y olvidado.

               El 4 de Marzo de 1910 fundó la "Obra de las Marías de los Sagrarios", de mujeres seglares, centrada en el culto al Santísimo Sacramento en los Sagrarios. El título hace referencia a "Las Tres Marías", o las Santas mujeres que acompañaron a Jesús Nuestro Señor en el Calvario. En Abril de 1911 fundó los "Discípulos de San Juan", para hombres seglares, con el mismo propósito. El 2 de Octubre de 1912 fundó los "Juanitos del Sagrario", para los niños.

               Su amor a la Sagrada Eucaristía le llevó a desplegar una intensísima labor apostólica y social con niños, con los obreros y pescadores, con las mujeres y los ancianos… Fue catequista insigne, fecundo escritor, editor de la revista "El granito de arena", siempre con el objetivo de hacer acompañar a Jesús en el Sagrario. Murió en Madrid el 4 de Enero de 1940.