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viernes, 7 de agosto de 2026

LA COMUNIÓN DE LOS PRIMEROS VIERNES

   


Revelación del Sagrado Corazón de Jesús a Su Confidente, 
Santa Margarita María de Alacoque, en 1675


¿DE QUÉ MANERA SE PRACTICAN 
LOS PRIMEROS VIERNES?


               Esta piadosa práctica consiste en recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión en el Primer Viernes durante nueve meses consecutivos. Implica que el alma que se propone hacer esta Devoción ha de estar previamente en gracia de Dios mediante la Confesión sacramental con un Sacerdote y tener la clara intención de REPARAR al Sagrado Corazón de Jesús, por cuantos ultrajes recibe en el Santísimo Sacramento. 

               Debemos también ofrecer  -junto con la Sagrada Comunión- cualquier inconveniente, molestia personal, enfermedad... como un ACTO DE DESAGRAVIO; en la aceptación del dolor, nos unimos a los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús, en Su oración en el Huerto de los Olivos, en Su soledad en la cárcel, en Sus cruentos dolores durante la Pasión... y ahora, en nuestros días, esos dolores se vuelven pena por tantas almas como viven indiferentes a Su Amor.


AMOR CON AMOR SE PAGA


               El Sagrado Corazón de Jesús, que nada ha escatimado por conquistar nuestro amor, hasta el punto no solo de dar Su Vida en el Calvario, sino que además renueva ese Sacrificio a diario en los altares por manos de Sus Sacerdotes, se presta a ser encerrado en el Sagrario, esperando paciente la limosna de nuestra visita... 

               Ese Divino Corazón es nuevamente traicionado: ayer por Judas, hoy por aquellos que más debieran amarlo y que sólo le ofrecen las migajas de sus afectos. No quieras contar tú en la lista de los tibios, de los que aman a ratos, pero que no se entregan del todo a las exigencias de una Vida Cristiana.


CORRESPONDER AL AMOR


                La Piedad Católica no consiste sólo en rezar vocalmente, sino que esas oraciones deben salir de un corazón que desea enamorarse de Jesús y de María; no reces solo porque tengas problemas o dificultades, pues también el tener salud  y vida es motivo de agradecimiento a Dios. No busques a Dios porque tengas ganas de hacerlo o sientas fervor, porque rezar así es bien fácil y consuela mucho; sin embargo, cuando te obligas a rezar, negándote a la pereza, aunque te sientas frío, esa oración será aún más valiosa ante los ojos de Dios, pues Él verá tu superación y el deseo de reparar por aquellas almas que viven de espaldas al Señor.


INDULGENCIAS

               El 7 de Septiembre de 1897, la Sagrada Congregación de las Indulgencias concedió UNA INDULGENCIA PLENARIA por CADA PRIMER VIERNES en que se observe la práctica, según las condiciones que anteriormente hemos citado. Si no logramos alcanzar la Plenaria, la Misericordia de Dios permitirá que consigamos algunas indulgencias parciales; en uno u otro caso, son aplicables a las Benditas Almas del Purgatorio, especialmente a aquellas que este mundo terrenal fueron devotas del Sagrado Corazón.




viernes, 12 de junio de 2026

HE AQUÍ ESTE CORAZÓN QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES

  


                    Se me presentó el Corazón Divino como en un trono de llamas, más ardiente que el sol y transparente como un cristal con su adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas, que simbolizaba las punzadas que nuestros pecados le inferían; y una cruz encima significaba que, desde los primeros instantes de la Encarnación, es decir, desde que fue formado este Sagrado Corazón, fue implantada en Él la cruz.

                    Desde aquellos primeros momentos, se vio lleno de todas las amarguras que debían causarle las humillaciones, pobreza, dolor y desprecio que Su Sagrada Humanidad debía sufrir durante todo el curso de Su Vida y de Su Sagrada Pasión. Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de la perdición, le había hecho formar el designio de manifestar Su Corazón a los hombres con todos los tesoros de Su Amor, de Misericordia, de Gracia, de Santificación y de Salvación que contiene. Pero es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera y que llevara yo sobre mi corazón. Y dondequiera que esta imagen fuere expuesta para ser honrada, derramaría Sus gracias y bendiciones... 

                    ...Una vez, este Soberano de mi alma me mandó velar todas las noches del Jueves al Viernes durante una hora, postrada en la tierra con Él, diciéndome que me enseñaría lo que deseaba de mí. Esto tenía también por objeto reparar lo que sufrió en aquella hora en que, estando en el Huerto de los Olivos, se quejó diciendo que Sus Apóstoles no habían podido velar con Él una hora... 

                    ...Me mandó comulgar todos los primeros Viernes de cada mes para reparar los ultrajes que durante el mes ha recibido en el Santísimo Sacramento y me decía: “Tengo sed, pero una sed tan ardiente de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento que esta sed Me consume y no hallo a nadie que se esfuerce según Mi deseo en apagármela, correspondiendo de alguna manera a Mi Amor”. 



                    Jesús me dijo: “Hija Mía, tu deseo de recibirme ha penetrado tan dentro de Mi Corazón que, si no hubiese instituido este Sacramento de Amor, lo instituiría ahora para hacerme tu alimento. Me agrada tanto el que deseen recibirme que, todas las veces que el corazón forma este deseo, otras tantas le miro amorosamente para atraerle a Mí”.

                    Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme completamente retirada al interior de mí misma por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, se me presentó Jesucristo, mi Divino Maestro, todo radiante de gloria con Sus cinco llagas que brillaban como cinco soles; y por todas partes salían llamas de Su Sagrada humanidad, especialmente de Su adorable pecho, el cual parecía un horno. Abrióse éste y me descubrió Su amantísimo y amabilísimo Corazón, que era el vivo foco de donde procedían semejantes llamas. Entonces fue cuando me descubrió las maravillas inexplicables de Su Amor puro y el exceso a que le había conducido el amor a los hombres, de los cuales no recibía sino ingratitudes y desprecios. 

                    Y como yo le manifestase mi impotencia, me respondió: “Toma, ahí tienes con qué suplir todo cuanto te falta”. Y al mismo tiempo se abrió aquel Divino Corazón y salió de Él una llama tan ardiente que creí ser consumida, pues quedé toda penetrada por ella y ya no podía soportarla, cuando le rogué que tuviera compasión de mi flaqueza. “Yo seré tu fuerza, me dijo, nada temas, pero has de estar atenta a Mi voz y a cuanto te pido para disponerte al cumplimiento de Mis designios

                    Estando una vez en presencia del Santísimo Sacramento, recibí de Dios gracias excesivas de Su Amor y sintiéndome movida del deseo de corresponderle en algo y rendirle amor por amor, me dijo: “No puedes darme mayor prueba que la de hacer lo que Yo tantas veces te he pedido”. Entonces, descubriendo Su Divino Corazón me dijo: “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles Su Amor, y en reconocimiento no recibo de la mayor parte más que ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que Me tratan en este Sacramento del Amor. Pero lo que más Me duele es que sean corazones consagrados a Mí los que así Me tratan. Te pido que sea dedicado el primer Viernes, después de la Octava del Santísimo Sacramento, a una Fiesta particular para honrar Mi Corazón, comulgando ese día y reparando Su Honor por medio de un respetuoso ofrecimiento, a fin de expiar las injurias que he recibido durante el tiempo que he estado expuesto en los altares.

                    Jesús prometió que todos los que se consagren a este Sagrado Corazón no perecerán jamás y que, como es manantial de todas las bendiciones, las derramaría en abundancia en todos los lugares donde estuviera expuesta la imagen de este amable Corazón para ser allí amado y honrado. Que, por este medio, uniría a las familias desunidas y asistiría y protegería a las que se vieran en alguna necesidad


Santa Margarita María Alacoque, "Autobiografía"



viernes, 6 de febrero de 2026

PRIMER VIERNES, día de especial reparación al Sagrado Corazón de Jesús

  


              Cristo Nuestro Señor quiso escoger a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), humilde monja visitandina del Monasterio de Paray-le-Monial (Francia), para revelarle los deseos de Su Corazón y para confiarle la tarea de dar a conocer al mundo esta Devoción, que la Providencia ha reservado para los Últimos Tiempos. 

               Según dejó escrito la Santa, entre los años 1673 y 1675, en la intimidad del alma, Jesús la hace reposar en Su Divino Pecho, donde descubre a Santa Margarita las maravillas de Su Amor y los secretos de Su Corazón. "Mi Divino Corazón -le dice- está tan apasionado de Amor a los hombres, que no pudiendo contener en Él las llamas de Su ardiente Caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti, y se manifieste a ellos para enriquecerlos con preciosos dones".

               En otra ocasión, volvió Nuestro Señor a manifestarse a la religiosa para hacerle un pedido de Amor y Piedad hacia el Santísimo Sacramento; así lo dejó reflejado Santa Margarita en una misiva: "Un Viernes, en la Sagrada Comunión, me dijo el Señor estas Palabras: 

               Te prometo, en la excesiva Misericordia de Mi Corazón, que Su Amor Omnipotente concederá a todos los que comulguen Nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la Gracia de la penitencia final; no morirán en Mi desgracia y sin haber recibido los Sacramentos; Mi Divino Corazón será su Asilo seguro en el último momento."  (Carta de Santa Margarita a la Madre Saumaise, de Mayo de 1688)



jueves, 15 de enero de 2026

ASISTIR A TODAS LAS SANTAS MISAS

 


                    Santa Margarita María de Alacoque, la confidente más destacada del Sagrado Corazón de Jesús, amó con todo su alma el Santo Sacrificio de la Misa; desde muy corta edad intuía su importancia, tal vez por eso, siendo apenas una niña, hizo voto de castidad durante una Santa Misa, justo en el momento de la elevación de la Sagrada Hostia.

                    Siempre que acudía a una iglesia -y luego siendo ya religiosa de la Visitación- buscaba el lugar más cercano al Sagrario, como arrimándose al Corazón de Aquél que era su vida entera. Un día después de comulgar sintió que Jesús le decía:

                    "Soy lo mejor que en esta vida puedes elegir. Si te decides a dedicarte a Mi servicio tendrás paz y alegría. Si te quedas en el mundo tendrás tristeza y amargura".

                    Para Santa Margarita María la Misa cotidiana le sabía frente a sus ansias de amar a Jesús Sacramentado, por esa hubiera querido asistir a todas las Santas Misas que se celebraban en el mundo entero. Desde lo más íntimo de su alma se unía en espíritu a todas las Misas del día; ese deseo lo transmitiría a las jóvenes religiosas a las que animaba a emularla en su santo deseo diciéndoles: “Ofrezcan a Dios todas las Misas que se celebran en la Iglesia. Rueguen a sus Santos Ángeles que las oigan y las ofrezcan en su lugar para reparar tantas ofensas que Nuestro Señor recibe de los pecadores en el mundo entero.”

                    La Santa confidente del Sagrado Corazón nos dice sobre su amor a Jesús Eucaristía: “No podía rezar oraciones vocales delante del Santísimo Sacramento, donde me sentía tan absorta que nunca me cansaba. Y hubiera pasado allí los días y las noches sin beber ni comer y sin saber lo que hacía, si no era consumirme en Su Presencia como un cirio ardiente para pagarle amor por amor. No podía quedarme en la parte baja de la iglesia y, por mucha confusión que sintiera en mí misma, no dejaba de ponerme lo más cerca posible del Santísimo Sacramento.”



Estampa preparada para ser impresa a doble cara.
Se permite su copia y difusión, sin fines comerciales.



jueves, 11 de diciembre de 2025

LA HORA SANTA REPARADORA


Y se le apareció un ángel del Cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más 
intensamente; y era Su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Evangelio de San Lucas, cap. 22, vers. 43-44



                    La Hora Santa nació en 1674, cuando en una alocución de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque, desde el Tabernáculo de Paray-le-Monial, le dijo:

                    «Todas las noches del Jueves al Viernes te haré participar de la mortal tristeza que quise padecer en el Huerto de los Olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Y para acompañarme en aquella humilde plegaria, que entonces presenté a mi Padre entre todas mis angustias, te levantarás entre las 1l y las 12 de la noche y te postrarás con la faz en tierra, deseosa de aplacar la cólera divina y en demanda de perdón por los pecadores».

                    Dos son, evidentemente, las ideas fundamentales de este ejercicio. Es la primera, una intención de amor compasivo, que une en esa hora el alma del consolador, y del confidente, al Corazón Agonizante de su Salvador. «Te haré compartir, dice Jesús, la tristeza mortal de mi Getsemaní...». Y es la segunda, una reparación del pecado, un fin de desagravio redentor y de consuelo: «Pedirás perdón por los pecadores».

                    Una y otra idea cobran una luz mayor todavía con la siguiente Revelación que debe sacudir con emoción intensa de dolor y caridad el corazón del creyente fervoroso. Oigamos siempre a la vidente de Paray: «Se me presentó Jesús bajo la figura de un «Ecce Horno», cargado con su cruz, cubierto de llagas y de heridas. Su sangre adorable brotaba de todas ellas, y luego, con voz desgarradora y triste, me dijo: «¿No habrá, por ventura, nadie que se compadezca de mí y que, teniéndome piedad, comparta el dolor que sufro en este estado lamentable en que me tienen sumido tantos pecadores?...».

                    «Aquí tienes el Corazón que ha amado tanto a los hombres, y que no ha perdonado medio alguno de probarles Su Amor, hasta el extremo de agotarse y consumirse por ellos. Y en retorno, no recibo de la mayor parte sino ingratitud y menosprecio, lo que me amarga mucho más que todo cuanto he sufrido en Mi Pasión. Si los hombres Me correspondieran, siquiera en parte, consideraría poco lo que he hecho, y desearía, si posible fuera, sufrir más todavía... Pero, ¡ay!, no tienen sino frialdad y rechazos para cada una de las solicitaciones de Mi Amor. Al menos tú, hija Mía, concédeme el consuelo de verte reparar, en cuanto puedas y de ti dependa, esa ingratitud. Participa de Mis congojas, y llora por la insensibilidad culpable de tantos corazones».

                    «Tengo sed devoradora de ser amado de los hombres, pero no encuentro casi a nadie que tenga voluntad de aplacarla con retorno de amor cumplido y generoso... No hallo quien Me ofrezca en este estado de abandono un lugar de reposo. ¿Quieres tú consagrarme tu alma para que en ella descanse Mi Amor crucificado, que el mundo entero menosprecia?...»

                    «Quiero que tu corazón Me sirva de asilo, en el que me cobije para solazarme, cuando los pecadores me persigan y me arrojen de los suyos... Entonces, con los ardores de tu caridad, repararás las injurias que recibo...»

                    Insistimos en que el SILENCIO AMOROSO unido al deseo de ACOMPAÑAR y CONSOLAR a Jesús por la frialdad y alejamiento de tantas almas, es ya por sí mismo una elevada oración, además da consuelo y paz a quien la practica.

                    Se trata de hacer compañía y consolar a Jesús en el Huerto de Getsemaní y reparar con ello los ultrajes y blasfemias que recibió y recibe constantemente. Se puede hacer desde casa pero mucho mejor ante el Santísimo Sacramento, pues nuestro deseo es honrarle y adorarle como se merece y aunque siempre será poco, Él acepta y ve con agrado nuestro amor y buena voluntad.

                    Para ello basta con leer y meditar alguna lectura sobre la Pasión del Señor o bien rezar alguna de las oraciones aquí expuestas; pero también es muy importante y recomendable estar en total silencio ante el Señor; algunos creen así estar perdiendo el tiempo, cuando en verdad es todo lo contrario. ¡Cuán útil es para el alma aprender de estos silencio: tan llenos de amor!. ¡Cuántas enseñanzas!. ¡Qué bello diálogo de amor, de corazón a Corazón!

                    Basta estar en Su Santa Presencia, mirándole o con los ojos cerrados, Él te penetrará hasta el fondo de tu ser, te invadirá totalmente con el fuego de Su Amor y como el Sol que con su luz y calor da vida a la tierra, así hará contigo poco a poco para transformarte y darte una vida nueva en Él. 

                    En adoración profunda pongámonos en la Presencia de Dios. Pidamos luz y fuego de amor al Espíritu Santo para que consuma nuestro corazón y le purifique de todo pecado o afecto desordenado, a la Santísima Virgen para que sea nuestra Madre y Maestra, enseñándonos a amar a su Jesús, con aquel purísimo amor Suyo.

                    Que la Gracia Divina venga a nuestras pobres almas para poder glorificaros en esta Hora Santa que ofrecemos con intención de reparar, desagraviar y hacer compañía al Sagrado Corazón agonizante de Jesús, por los abandonos, ultrajes e ingratitudes recibidas de todas las criaturas de la tierra.

                    Después de esta breve preparación, vayamos en espíritu al Huerto de Getsemaní; entremos en silencio almas reparadoras sobrecogido nuestro corazón por el temor y anhelo de reparación, vayamos captando la voz angustiada y doliente de Jesús que se debate en la más espantosa de las agonías. Soledad inmensa, abandono hasta del Padre Celestial. Su Humanidad abatida en el suelo. ¿Será posible que un Dios haya llegado hasta esto?. Y, ello por todos los pecados de la humanidad, por los nuestros en particular.

                    Contemplemos cómo Su Dolor llega a la máxima intensidad, más que por la proximidad de Su Pasión, por tantas ingratitudes y faltas de correspondencia. Piensa que Su Pasión será infructuosa para muchas almas; agudo dolor le estremece, Sus dolores se vuelven agonía torturante. Corre junto a Sus discípulos predilectos y les encuentra dormidos. ¡Sus mejores, Sus más íntimos amigos no pueden velar una hora con el Maestro!... Llama a su Padre pidiéndole pase el cáliz y sólo encuentra soledad y abandono. ¿Acaso también los Cielos se cerraron?. Mas no, un Ángel baja a confortarle en Su desfallecimiento. Copioso sudor de sangre le envuelve en tanta abundancia, que se vierte sobre la tierra. «¿Padre Mío!. Si es posible pase de Mí este cáliz, pero que no se cumpla Mi voluntad sino la Tuya».

                    ¡Qué lección más sublime la que Jesús nos enseña en Getsemaní para que hagamos nuestra oración de cada día con este espíritu!. Sí, pidamos en el dolor y en el sufrimiento que aparte de nosotros el cáliz, pero a la vez sepamos decir y aceptar con generosidad que se cumpla la Voluntad Divina.

                    Sigamos recogiendo en lo íntimo de nuestras almas las palabras de Jesús que agoniza en aquella terrible noche: Anhelo, necesito almas reparadoras a través de todos los siglos, y en todos los rincones de la tierra; son los pararrayos de la Justicia Divina; las oraciones y lágrimas de estas almas son de un poder infinito ante el Padre, pues van unidas a Mis intenciones. No temáis, pequeña grey, para haceros a semejanza Mía habéis de abrazaros a la Cruz del dolor, de la persecución, de la calumnia, de la pobreza. Mi gracia no os faltará. Sin Mí nada podéis hacer: «Conmigo lo podéis todo», pero me gustan las almas desprendidas. 

                    Instituí la Eucaristía; sufrí la agonía de Getsemaní; la traición de Judas; la negación de Pedro; el inicuo proceso; verme pospuesto a Barrabás; la flagelación y coronación de espinas, las burlas y escarnios; la calle de la Amargura; el dolor de Mi Madre, ese Corazón Purísimo traspasado y amargado con todas las amarguras de la tierra. La Crucifixión; Mi muerte afrentosa, y por último la lanzada del soldado Longinos abriendo Mi Costado para dejar paso a las torrenteras de Mis Gracias, de Mis Misericordias, de Mi Amor. 

                    En las sombras de la noche se suceden los más horrendos crímenes; pecados de apostasía, desenfreno de todas las pasiones; el poder de las tinieblas como un día en Getsemaní, vuelve a la hora actual con más intensidad y virulencia que nunca. La gente quiere divertirse, no escatima medio para hacerlo, saltando por encima de las leyes morales y divinas... ¡Pobre humanidad corrompida y anegada por todos los pecados capitales!. 

                    ¿Y qué puedo decir de tantos sacrilegios, profanaciones, y lo que es más terrible, apostasías de los míos, de aquellos a quienes ungí con Órdenes Sagradas a través de Pedro?. ¿Acaso todo esto no es bastante para renovar de continuo la Agonía de Getsemaní, el Pretorio, la flagelación o clavarme en la Cruz desgarrando Mis miembros y abriendo Mis Llagas de nuevo?... 

                    Almas reparadoras, vuestra misión en la tierra es amar, amarme con todas vuestras fuerzas, sin descanso, y amar a todos los hombres por Mí, ésa es vuestra misión, vuestro fin.



viernes, 7 de noviembre de 2025

"NO MORIRÁN EN MI DESGRACIA", la Promesa de Nuestro Señor a los que comulguen los Primeros Viernes

  


               Esta piadosa práctica consiste en recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión en el Primer Viernes durante nueve meses consecutivos. Implica que el alma que se propone hacer esta Devoción ha de estar previamente en gracia de Dios mediante la Confesión sacramental con un Sacerdote y tener la clara intención de REPARAR al Sagrado Corazón de Jesús, por cuantos ultrajes recibe en el Santísimo Sacramento. 

               Debemos también ofrecer  -junto con la Sagrada Comunión- cualquier inconveniente, molestia personal, enfermedad... como un ACTO DE DESAGRAVIO; en la aceptación del dolor, nos unimos a los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús, en Su oración en el Huerto de los Olivos, en Su soledad en la cárcel, en Sus cruentos dolores durante la Pasión... y ahora, en nuestros días, esos dolores se vuelven pena por tantas almas como viven indiferentes a Su Amor.


 Para ganar esta gracia debemos:

 Recibir sin interrupción la Sagrada Comunión 

durante nueve primeros Viernes consecutivos.

 Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús 

y de alcanzar la perseverancia final.

 Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación

 por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


               El 7 de Septiembre de 1897, la Sagrada Congregación de las Indulgencias concedió UNA INDULGENCIA PLENARIA por CADA Primer Viernes que se observe la práctica según las condiciones que anteriormente hemos citado. Si no logramos alcanzar la Plenaria, la Misericordia de Dios permitirá que consigamos algunas indulgencias parciales; en uno u otro caso, son aplicables a las Benditas Almas del Purgatorio, especialmente a aquellas que en este mundo terrenal fueron devotas del Sagrado Corazón.




viernes, 17 de octubre de 2025

PARA LAS ALMAS ATORMENTADAS POR LAS DISTRACCIONES, por Santa Margarita María de Alacoque

 



¡Viva  Jesús!


                    El Lunes se puede tomar la Llaga de la Mano derecha de Nuestro Señor Jesucristo, para que sirva de espejo a nuestra alma y a nuestro corazón. Mirémonos en él, de tiempo en tiempo, para descubrir nuestros movimientos desordenados y todo lo que se opone a nuestra, unión con Él.

                    Y poniéndonos en la actitud de una criminal ante el Juez, le pediremos que sea Él mismo nuestra justificación, diciéndole con frecuencia: ¡Oh Juez lleno de clemencia y misericordia!, por el mérito de ese juicio injusto y esa rigurosa sentencia que fue pronunciada contra Vos, apartad de mí la que mis pecados han merecido. Y otras veces: ¡Ah Señor, salvad por Vuestra Bondad a la que podéis condenar por Vuestra Justicia!.

                    Se puede conversar así durante el día con este Juez soberano, para negociar nuestra eterna salvación, manifestándole el dolor que sentimos de haberle ofendido, por medio de frecuentes actos de contrición; y, después, sufrir y hacer todas nuestras acciones en espíritu de penitencia.


                    El Martes hagamos nuestra morada en la Sagrada Llaga de la Mano izquierda de Nuestro Señor, sintiéndonos como el hijo pródigo ante su padre, pidiéndole perdón por haber abusado tanto tiempo de Sus gracias por nuestros extravíos, resistiendo a Su Santísima Voluntad. Y con confianza filial arrojémonos en Sus brazos, que Su Amor Le hizo extender en la Cruz para redimirnos.

                    Digámosle a menudo: Dios mío, Vos sois mi Padre, tened compasión de mí, según la grandeza de Vuestra Misericordia. Yo me abandono en Vos; no me rechacéis, pues sé que el hijo no puede perecer en los brazos de un Padre Todopoderoso.

                    Y otras veces, mirando Su Bondad y Amor, decidle: ¡Oh mi Buen Padre, hacedme digna de cumplir, en todo, vuestra Santa Voluntad, pues soy toda vuestra!. Ejercitad en ese día las virtudes de la mansedumbre y la paciencia.


                    El Miércoles debemos retirarnos a la Sagrada Llaga del Pie derecho y allí permanecer como la pobre oveja que vuelve de sus extravíos, por temor del lobo infernal, que es nuestro orgulloso amor propio que nos hace caminar tan a menudo por el camino de la iniquidad.

                    Y pensando en los muchos pasos que dio este Soberano Pastor para buscarnos, se lo agradeceremos y uniremos todos nuestros pasos a los Suyos, pidiéndole la gracia de caminar por el camino de Su Amor, diciéndole con frecuencia: ¡Ay mi amable Pastor, desprendedme de todas las cosas terrenas y de mí misma, a fin de que me una a Vos!. Haceos oír de mi corazón y traedlo de tal modo a que Os ame, que no pueda ya resistiros.

                    Y otras veces, descubriéndole las heridas que el pecado ha causado en vuestra alma, le diréis: ¡Oh Señor mío!, curadme aplicándome Vuestras Sagradas llagas; Vos lo podéis si queréis. No perdáis en este día ninguna ocasión de humillaros.


                    El Jueves debemos retirarnos a la Llaga del Pie izquierdo, y allí, como un soldado destinado a combatir constantemente, prepararnos a resistir valerosamente los asaltos de nuestros enemigos, en presencia de nuestro Soberano. Él será nuestro escudo y fortaleza, que puede acabar con ellos cuando le plazca. Pero Su Gloria está en exponernos al combate, a fin de que, dándonos el triunfo, se vea Su fortaleza en nuestra debilidad y nos saque victoriosas para tener ocasión de premiarnos.

                    Y puesto que hace consistir todo Su placer en vernos combatir, complazcámonos en manifestarnos fieles, no deteniéndonos nunca voluntariamente en ningún mal pensamiento. ¡Ah Señor, mi corazón os pertenece!. No permitáis que se ocupe en otra cosa más que en Vos, que Sois el premio de todas mis victorias y el sostén inquebrantable de mi fragilidad. Y otras veces: ¡Dios mío!, sufro violencia; apresuraos a socorrerme. Práctica para este día: la pureza de intención.


                    El Viernes debemos retirarnos a la llaga de Su Sagrado Costado, como un pobre viajero que busca el puerto seguro para ponerse al abrigo de los escollos y borrascas del tempestuoso mar de este mundo, en donde estamos expuestos a continuos naufragios, sin el socorro de nuestro diestro Piloto: debemos dejarnos en absoluto a Su cuidado, sin querernos ocupar más que en amarle y complacerle. 

                    Debemos buscar ocasiones de darle contento por el ejercicio de la Santa Caridad, pensando y hablando siempre bien de nuestro prójimo, asistiendo a los pobres según nuestros medios, espiritual y corporalmente, mirando a Jesucristo en su persona y no haciéndoles nada más que lo que quisiéramos se nos hiciera a nosotros mismos. Digamos a menudo a Nuestro Señor: ¡Dios mío, Vos Sois mi todo, mi vida y mi amor!. Salvadme y no me dejéis perecer en el diluvio de mis iniquidades.


                    El Sábado hay que honrar la Sagrada Llaga del Hombro, mirando a Nuestro Señor como a un verdadero y perfecto amigo, que se ha cargado con nuestros pecados, haciéndose nuestro fiador con Su Eterno Padre. Éste, mirándole bajo este aspecto de pecador, le ha inmolado a todos los rigores de Su Divina Justicia, aunque fuera inocente.

                    Ha querido morir para merecernos por un exceso de Su Amor una vida inmortal y bienaventurada, sacándonos de una muerte inmortalmente desgraciada. Bendigámosle y démosle gracias por tan ardiente caridad. Por ella deberíamos deshacernos en reconocimiento, ofreciéndole un continuo sacrificio de todo nuestro ser, con homenaje de amor y de adoración a Su Soberana Grandeza, que se agrada en nuestra pequeñez.

                    Y otras veces, considerándole en esta calidad de amigo, podemos confiarle todos los secretos de nuestro corazón y descubrirle todas nuestras miserias y necesidades, como a Aquel que únicamente puede remediarlas, diciéndole: ¡Oh Amigo de mi corazón, la que amáis está enferma!. Visitadme y curadme, pues ya sé que no podéis amarme y al mismo tiempo abandonarme a mis miserias.

                    Practicad en este día la mortificación de los sentidos, privándoos de algunos gustos para honrar las privaciones del Sagrado Corazón de Jesucristo.


                    El Domingo, rendiréis homenaje a la Santísima Trinidad, por mediación del Sagrado Corazón de Jesucristo, a quien debemos mirar como a nuestro Libertador, que nos librará del cautiverio de Satanás, y como a nuestro Buen Maestro, que nos enseñará a conocerle y amarle con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas y potencias, puesto que en este amor consiste toda nuestra dicha y felicidad.

                    Adoremos y amemos a Dios por medio de este Corazón adorable; hagamos todas nuestras acciones en Él; roguémosle que todo lo haga Él en nosotros y por nosotros y nos restituya la vida de la gracia, uniéndonos con Dios cuando el pecado nos hubiese separado. Que repare todos nuestros defectos y supla por todo lo que nos falta para serle agradables. Unámonos a menudo a lo que hace en nosotros y por nosotros, diciéndole: Sagrado Corazón de Jesús, confundid a mis enemigos.

                    Dirijámonos a Él en todas nuestras necesidades, pidámosle que fortalezca nuestra debilidad, que enriquezca nuestra pobreza, que ablande la dureza de nuestros corazones para hacerlos susceptibles de Su Puro Amor, que no acepta los corazones divididos. Por eso, cuando queremos que Su Amor sea nuestro huésped, tenemos que vaciar y desprender nuestro corazón del afecto de todas las criaturas y de nosotros mismos. Todo lo que nos atrae hacia sí nos lo arrebata y nos quita a Dios y Su Puro Amor, que reina en el sufrimiento y triunfa en la humildad, para gozar en la unidad.

                    La Cruz es mi gloria, el Amor a ella me conduce, el Amor me posee, el Amor me basta. Nada hay manchado en la inocencia; nada se pierde en la penitencia, nada pasa en esta hermosa mansión; todo en ella se consuma en el Amor. Pureza en vuestras intenciones, humildad en todas vuestras operaciones, unidad sin mezcla de propio interés en vuestras pretensiones. Por la pureza vendréis a ser objeto de Sus amorosas complacencias; por la humildad Le haréis reinar en vuestros corazones y conservaréis Su amistad; y por la caridad reinaréis vos en ese adorable Corazón.

                    He aquí con qué se pueden ocupar las almas que tienen dificultad para estar en la Presencia de Dios, a quien debemos mirar siempre en nosotras mismas, en cualquier condición que le consideremos, para acostumbrarnos más fácilmente a Su Divina Presencia. Porque mirándole en nosotras, es preciso que todas nuestras potencias y facultades, e incluso nuestros sentidos, se recojan dentro de nosotras mismas. Mirándole fuera de nosotras, los objetos exteriores nos distraen con facilidad.


Santa Margarita María de Alacoque




lunes, 30 de junio de 2025

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 30: HEREDERA DE MI CORAZÓN

   

Ejercicio piadoso en Honor del 
Sagrado Corazón de Jesús
según los escritos de la mística Santa Margarita Mª. de Alacoque,
virgen salesa, Vidente y Apóstol de la Devoción al Sacratísimo Corazón



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias os haría si os poseyera! ¡Cómo os abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces os besaría y me pondría de rodillas para adoraros; mil veces os apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Vos os abrasáis. Oh Corazón sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón divino, que habéis respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Vos. ¡Oh Buen Jesús!, separad de mi pobre corazón todo lo que os desagrade, y hacedlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Yo te constituyo heredera de Mi Corazón y de todos Sus tesoros en el tiempo y en la eternidad, permitiéndote usar de ellos según tus deseos; te prometo que no dejaré de socorrerte sino cuando Mi Corazón carezca de poder; tú serás para siempre Su discípula muy amada, el juguete de Su beneplácito y el holocausto de Sus deseos; y Él será el único regocijo de tus deseos que reparará y suplirá tus defectos y desempeñará tus obligaciones.


ORACIÓN DIARIA


Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original; se recomienda imprimirla, así como difundirla en redes sociales, aplicaciones de mensajería, etc. 
Se puede emplear SIN FINES COMERCIALES ni de lucro personal.


ORACIÓN FINAL 

               Renovad completamente el estado de mi alma, oh mi divino Jesús, y tomad entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a vuestro amable Corazón. Haced de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de vuestras delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrasadlo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de vuestro Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradaros a Vos, a fin de que en el momento en que me saquéis de esta vida, no muera de otra muerte que la de vuestro Amor y por vuestro Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



domingo, 29 de junio de 2025

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 29: EL MÁS BELLO DE TODOS LOS AMANTES

  

Ejercicio piadoso en Honor del 
Sagrado Corazón de Jesús
según los escritos de la mística Santa Margarita Mª. de Alacoque,
virgen salesa, Vidente y Apóstol de la Devoción al Sacratísimo Corazón



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias os haría si os poseyera! ¡Cómo os abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces os besaría y me pondría de rodillas para adoraros; mil veces os apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Vos os abrasáis. Oh Corazón sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón divino, que habéis respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Vos. ¡Oh Buen Jesús!, separad de mi pobre corazón todo lo que os desagrade, y hacedlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Un día, después de la Comunión, le dijo claramente el Salvador: Yo Soy el más bello, el más rico, el más poderoso, el más perfecto y cumplido de todos los amantes; ¿cómo quieres romper tu amistad Conmigo? Si Me eres fiel, no te dejaré jamás, y Me haré tu triunfo contra todos tus enemigos.


ORACIÓN DIARIA


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Se puede emplear SIN FINES COMERCIALES ni de lucro personal.


ORACIÓN FINAL 

               Renovad completamente el estado de mi alma, oh mi divino Jesús, y tomad entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a vuestro amable Corazón. Haced de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de vuestras delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrasadlo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de vuestro Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradaros a Vos, a fin de que en el momento en que me saquéis de esta vida, no muera de otra muerte que la de vuestro Amor y por vuestro Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



sábado, 28 de junio de 2025

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 28: TENER PARTE EN MI DOLOR

   

Ejercicio piadoso en Honor del 
Sagrado Corazón de Jesús
según los escritos de la mística Santa Margarita Mª. de Alacoque,
virgen salesa, Vidente y Apóstol de la Devoción al Sacratísimo Corazón



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias os haría si os poseyera! ¡Cómo os abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces os besaría y me pondría de rodillas para adoraros; mil veces os apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Vos os abrasáis. Oh Corazón sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón divino, que habéis respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Vos. ¡Oh Buen Jesús!, separad de mi pobre corazón todo lo que os desagrade, y hacedlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Se le presentó una vez Nuestro Señor delante de ella cargado con una cruz, cubierto de llagas y de sangre, y le dijo con voz dolorosamente triste: ¿No habrá quien tenga piedad de Mí y quiera compartir y tener parte en Mi dolor en el lastimoso estado en que Me ponen los pecadores, sobre todo en este tiempo?. La Santa se le ofreció, y el Salvador colocó sobre sus hombros Su pesada cruz toda erizada de espinas y clavos. Oh maldito pecado – exclamaba después Santa Margarita–, ¡qué detestable eres por la injuria que haces a mi soberano Bien!.


ORACIÓN DIARIA


Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original; se recomienda imprimirla, así como difundirla en redes sociales, aplicaciones de mensajería, etc. 
Se puede emplear SIN FINES COMERCIALES ni de lucro personal.


ORACIÓN FINAL 

               Renovad completamente el estado de mi alma, oh mi divino Jesús, y tomad entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a vuestro amable Corazón. Haced de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de vuestras delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrasadlo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de vuestro Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradaros a Vos, a fin de que en el momento en que me saquéis de esta vida, no muera de otra muerte que la de vuestro Amor y por vuestro Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



viernes, 27 de junio de 2025

FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN, ESPECIAL ALABANZA AL AMOR INFINITO

  



                    La Festividad de hoy es como una prolongación de la Fiesta del Corpus Christi. Su objeto es el Amor infinito hacia nosotros que radica en el Corazón del Hombre-Dios, y que se manifestó sobre todo, en Su Pasión y en la Sagrada Eucaristía. 

                    Veneramos el Sagrado Corazón de Jesús como símbolo y manifestación de Su Amor a nosotros. Ese Corazón deífico es como la personificación del amor que hemos ido descubriendo al celebrar cada uno de los grandes Misterios del Año Litúrgico. Hoy, no pretendemos otra cosa que honrar ese amor divino-humano y sumergirnos en él, diciendo con San Buenaventura "Puesto que hemos ido ya a este Corazón dulcísimo y es tan bueno permanecer en Él, hagamos lo posible para no salir de Él..." 

                    El fundamento de la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús radica en el fondo mismo de la Teología Cristiana, aunque la Devoción misma es reciente. Sus primeros heraldos y propagadores fueron las dos Místicas benedictinas del siglo XIII: Santa Gertrudis y Santa Matilde, que tuvieron ya una visión clara de la grandeza de este Misterio. La primera, Santa Gertrudis, tuvo un éxtasis en el cual se le apareció San Juan Evangelista, interpretándole el significado de los Santos Latidos que él mismo oyó en el Corazón Divino durante la Última Cena. Su fuego debía reservarse para calentar el mundo en los Últimos Tiempos, cuando fuese enfriándose la Fe y relajándose la Piedad. Las dos Santas Místicas vieron el Corazón de Jesús sobre un altar en el cual Cristo se ofrecía a sí Mismo como una Víctima agradable a Dios.

                    Al empezar la Edad Moderna, el Protestantismo, con su sequedad, debilitó en la Cristiandad el amor y la confianza de los hombres en Dios. Esta tendencia vino a ser verdaderos estragos con las doctrinas sombrías del Jansenismo, y fue entonces, a finales del siglo XVII, cuando aparecieron en la Iglesia los más grandes apóstoles de la Devoción al Sagrado Corazón: en España, el Padre Bernardo de Hoyos, en Francia, San Juan Eudes y Santa Margarita María de Alacoque, que recibió una nueva Visita del Sagrado Corazón de Jesús el 16 de Junio de 1675, para solicitarle que trabajara en pro de esta Devoción y que así fuese reconocida y festejada por la Iglesia; poco después, el Papa Clemente XIII permitió la celebración de la Fiesta, pero hasta la época del Papa Pío IX, no sería de obligada celebración en la Iglesia Universal hasta 1856.

                    No pasaría mucho tiempo hasta que Nuestro Señor quisiera recordar al mundo este Mensaje de Paz y Caridad; así lo hizo a principios del pasado siglo XX, cuando se le manifestó a otra religiosa visitandina, Sor Benigna Consolata Ferrero (de Como, Italia) o unos años después a la española Sor Josefa Menéndez: a una y a la otra Jesús desvela los secretos más ocultos de Su Divino Corazón, donde ambas Místicas coinciden en la necesidad de vivir en profunda unión con este Sacratísimo Corazón que solo busca amar y perdonar.




ESPECIAL ALABANZA AL AMOR INFINITO

                    El simple enunciado del Nombre Santísimo de Jesús recuerda la idea del amor. ¡El amor insondable e infinito que llevó a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad a encarnarse!. El amor expresado a través de esa humillación incomprensible de un Dios que se manifiesta a los hombres como un niño pobre, que acaba de nacer en una gruta.

                    El amor que se manifiesta a través de aquellos treinta años de vida recogida, en la humildad de la más estricta pobreza, y en las fatigas incesantes de aquellos tres años de evangelización, en que el Hijo del Hombre recorrió caminos y atajos, traspuso montes, ríos y lagos, visitó ciudades y aldeas, atravesó desiertos y poblados, habló a ricos y pobres, esparciendo amor y recogiendo en la mayor parte del tiempo principalmente ingratitud.

                    ¡El amor demostrado en aquella Cena suprema, precedida por la generosidad del lavado de los pies y coronada por la institución de la Eucaristía! El amor de aquel último beso dado a Judas, de aquella mirada suprema dirigida a San Pedro, de aquellas afrentas sufridas en la paciencia y en la mansedumbre, de aquellos sufrimientos soportados hasta la total consumación de las últimas fuerzas, de aquel perdón mediante el cual el Buen Ladrón robó el Cielo, de aquel don extremo de una Madre Celestial a la humanidad miserable.

                    Cada uno de estos episodios fue meticulosamente estudiado por los sabios, piadosamente meditado por los Santos, maravillosamente reproducido por los artistas, y sobre todo inigualablemente celebrado por la liturgia de la Iglesia. Para hablar sobre el Sagrado Corazón de Jesús, sólo hay un medio: es recapitular debidamente sobre cada uno de ellos.

                    Realmente, venerando al Sagrado Corazón, la Santa Iglesia no quiere otra cosa sino prestar una especial alabanza al Amor infinito que Nuestro Señor Jesucristo dispensó a los hombres. El corazón simboliza el amor, y dando culto al Corazón, la Iglesia celebra el Amor.

                    La Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es por excelencia, la fiesta del amor de Dios. En ella, la Iglesia nos propone como tema de meditación y como blanco de nuestras plegarias el amor tiernísimo e invariable de Dios, que hecho hombre, murió por nosotros. Mostrándonos el Corazón de Jesús ardiendo de amor a despecho de las espinas con que lo circundamos por nuestras ofensas, la Iglesia abre para nosotros la perspectiva de un perdón misericordioso y amplio, de un amor infinito y perfecto, de una alegría completa e inmaculada, que deben constituir el encanto perenne de la vida espiritual de todos los verdaderos católicos.

                    Amemos al Sagrado Corazón de Jesús. Esforcémonos porque esa devoción triunfe auténticamente (no apenas a través de algunos simbolismos) en todos los hogares, en todos los ambientes y sobre todo en todos los corazones. Sólo así conseguiremos reformar al hombre contemporáneo. 

Doctor Plinio Corrêa de Oliveira




PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

        1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.

        2. Pondré paz en sus familias.

        9. Les consolaré en sus penas.

        4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.

        5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.

        6. Bendeciré las casas en que la imagen de Mi Corazón sea expuesta y venerada.

        7. Los pecadores hallarán en Mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la Misericordia.

        8. Las almas tibias se volverán fervorosas.

        9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.

        10. Daré a los Sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.

        11. Las personas que propaguen esta Devoción tendrán escrito su nombre en Mi Corazón y jamás será borrado de Él...

        12. Les prometo en el exceso de Mi Misericordia, que Mi Amor Todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros Viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin Mi gracia, ni sin la recepción de los Santos Sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.