sábado, 23 de junio de 2018

LA SABATINA A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

     
          LA SABATINA es como piadosamente se llama a las oraciones que se dedican a Nuestra Señora del Carmen los Sábados, por la Promesa que Ella misma pronunciara, asegurando la liberación del Purgatorio de los devotos de Su Escapulario el sábado siguiente a su muerte.



Acto de Consagración a Nuestra Señora la Virgen del Carmen

(Para ser realizado los Sábados, por aquellos que vestimos Su Bendito Escapulario)


Virgen del Carmen, llevamos sobre nuestro pecho Vuestro Santo Escapulario, signo de nuestra consagración a Vuestro Corazón Inmaculado. Madre querida, somos Vuestros hijos, unos hijos de Vuestra entera pertenencia.
Nuestra consagración, Señora, nos exige una entrega sin reservas a Vuestra Sagrada persona, una dedicación generosa a Vuestro servicio, una fidelidad inquebrantable a Vuestro amor y una solicita imitación de Vuestras virtudes. Queremos vivir, conforme al viejo ideal carmelitano: en Vos, con Vos, por Vos y para Vos. 
Gracias a Vuestro Bendito Escapulario, Virgen del Carmelo, somos miembros de Vuestro cuerpo místico del Carmelo y participamos de la consagración comunitaria de la Orden a Vos, que sois su cabeza. Nuestra consagración se une pues, a la Orden de toda la Familia Carmelitana y acrecienta así su valor y eficacia. 
Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, no podríamos vivir nuestra consagración con olvido de quienes son Vuestros hijos y nuestros hermanos. Por eso, nos atrevemos a consagraros la Iglesia y el mundo, nuestras familias y nuestra amada Patria.
Os consagramos especialmente los que sufren en el alma o en el cuerpo: los pecadores, los tentados, los perseguidos, los marginados, los presos, los desterrados, los enfermos, los hambrientos….Madre y Reina del Carmelo, por nuestra consagración somos del todo Vuestros ahora en el tiempo; que los sigamos siendo también un día en la Eternidad.
Así sea.

Antífona

Hoy recordamos a Nuestra Señora la Virgen María, Madre Hermosa del Carmelo. Hoy los hijos de Su amor cantamos Sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante Su pueblo como signo de esperanza y de consuelo.

Oración
Señor Dios Nuestro, que habéis honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la Bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de Vuestro Hijo; conceded a cuantos hoy celebramos su recuerdo que, guiados por Su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.






jueves, 21 de junio de 2018

SAN LUIS GONZAGA, el Santo que renunció a ser Marqués





               Nació San Luis como el primogénito de Ferrante, Marqués de Castiglione, en Mantua, Italia, el 9 de Marzo de 1568. A la edad de ocho años fue enviado a la Corte Ducal de Francisco de Medici, en Florencia, donde permaneció dos años, marchando posteriormente a Mantua. En Brescia, cuando tenía doce años, pasó a estar bajo la dirección espiritual de San Carlos Borromeo, de quien recibió la Primera Comunión. En 1581 viajó con su padre a España, y tanto él como su hermano fueron hechos pajes del entonces Príncipe heredero Don Diego, el hijo del Rey Felipe II. Se nutrió de la lectura espiritual de Fray Luis de Granada

               Estando en España decidió ingresar a la Compañía de Jesús, aunque primero había pensado unirse a los Carmelitas Descalzos. Regresó a Italia en 1584 luego de la muerte del Infante y tras diversas dificultades para obtener el consentimiento de su padre, renunció a su herencia en favor de su hermano Rodolfo, el 2 de Noviembre de 1585, proceso que requirió el consentimiento del Emperador, pues Castiglione era un feudo del Sacro Imperio. Se presentó al Padre Claudio Acquaviva, entonces General de la Sociedad el 25 de Noviembre de 1585.

                Antes de concluir su noviciado, superó brillantemente un acto público en Filosofía, habiendo hecho sus estudios matemáticos y filosóficos antes de su ingreso. 


               De hecho, ya se había distinguido en una prueba pública, no sólo en Filosofía, sino también en Teología, realizada en la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Realizó sus votos el 25 de Noviembre de 1587. Inmediatamente después, inició sus estudios teológicos. Entre sus profesores estaban los Padres Vázquez y Azor.

                En 1591, cursando su cuarto año de Teología, sobrevino la hambruna y la peste en Italia. Aunque de salud delicada, se entregó al cuidado de los enfermos, pero el 3 de Marzo cayó enfermo y murió el 21 de Junio de 1591. Fue Beatificado por el Papa Gregorio XV en 1621, y canonizado por Benedicto XIII en 1726.

               Sus restos se encuentran en la iglesia de San Ignacio, en Roma, en una hermosa urna de lapislázuli, adornada en plata. El altar tiene al centro un relieve hecho de mármol representado al santo, realizado por Le Gros.

               El 13 de Junio de 1926 el Romano Pontífice Pío XI, declaró a San Luis Gonzaga Patrón de la Juventud Católica.


miércoles, 20 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 20: Día de Unión con el Corazón de Jesús



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 20: Día de Unión con el Corazón de Jesús

          "Un alma que sabe hacer de su vida una continua unión con la mía, me glorifica mucho y trabaja útilmente en bien de las almas. Si desde la mañana se une a Mí y ofrece el día con ardiente deseo de que Mi Corazón se sirva de sus acciones para provecho de las almas y va hora a hora, momento a momento cumpliendo con su deber de amor ¡qué tesoros adquiere en un día!."

       "No deseo tan sólo que las alma se unan a Mí de una manera general, quiero que esta unión sea constante, íntima como es la unión de los que se aman y viven juntos, que aunque no estén siempre hablando se miran y se guardan mutuas delicadezas de amor."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

martes, 19 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 19: Día de la Pureza de Intención




Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 19: Día de la Pureza de Intención

          "Yo no miro la acción, miro la intención. El acto más pequeño hecho por amor ¡adquiere tanto mérito y puede darme tanto consuelo!... no busco más que amor, no pido más que amor."

       "Para llegar a un alto grado de amor no hay que hacer cosas extraordinarias, sólo poner pureza de intención en las más pequeña como en la más grande y unión íntima con mi Corazón, el amor hará lo demás."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

lunes, 18 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 18: Día de Paz



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 18: Día de Paz

          "No saben Mis almas cómo descansa Mi Corazón entrando en el suyo, pequeño y miserable pero todo mío. No me importan las miserias, lo que quiero es el amor. No me importan las flaquezas, lo que quiero es la confianza. Estas son las almas que atraen al mundo la misericordia y la paz."

       "Descansa en Mí y mi paz como Yo descanso en tus sufrimientos. Yo soy la Paz. Como vivo y reino en ti, tú vivirás en paz: soy el Dios de la Paz."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

domingo, 17 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 17: Día de Olvido de sí



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 17: Día de Olvido de sí

          "Vengo a descansar en ti, olvídate de ti misma y consuélame; quiero que me ames de tal modo y con tal ardor que no te acuerdes de ti para nada y sólo Yo ocupe tus pensamientos y tus deseos."

       "Te quiero tan olvidada de ti misma y tan abandonada a Mi Voluntad que no te pasaré la más mínima imperfección sin avisarte. El amor da fuerza, pero el alma ha de olvidarse de sí misma. Cuanto más desaparezcas más seré Yo tu vida y tú serás Mi Cielo donde descansaré."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

sábado, 16 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 16: Día de la Ofrenda



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 16: Día de la Ofrenda

          "Cuando un alma tiene generosidad bastante para darme gusto en todo lo que le pido, recoge un gran tesoro para sí y para las almas. Ofrece tu vida, aunque seas imperfecta, para que las almas escogidas entiendan qué misión tan hermosa pueden realizar con sus obras ordinarias, con su trabajo continuo."

       "Quiero que me lo ofrezcas todo, aún lo más pequeño, para compensar el dolor que me causan las ofensas de las almas. Unida a Mí te ofrecerás a Mi Padre a fin de alcanzar perdón para muchas almas."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

viernes, 15 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 15: Día de la Eucaristía




Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 15: Día de la Eucaristía

          "La Eucaristía es invención del Amor, es vida y fuerza de las almas, remedio de todas las enfermedades, viático para el paso del tiempo a la eternidad. Los pecadores encuentran en ella la vida de las almas, las almas tibias el verdadero calor, las almas puras, suave y purísimo néctar, las fervorosas su descanso y el remedio para acallar todas sus ansias, las perfectas, alas para elevarse a mayor perfección."

       "¡Cuánto deseo que los hombres me abran su corazón y me encierren en él para que este fuego que devora el Mío, los abrase y fortalezca."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

jueves, 14 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 14: Día de sufrimiento



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 14: Día de sufrimiento

          "El alma que ama desea sufrir y el sufrimiento aumenta el amor. El amor y el sufrimiento unen al alma estrechamente con Dios hasta hacerla una misma cosa con Él. Las almas que sufren con amor verán grandes cosas."

       "Ya que estás dispuesta a sufrir, vamos a sufrir los dos. No tengas miedo de sufrir, es un tesoro para ti y para las almas. Cuando sufres eres Mi consuelo y Mi descanso."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

EL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS, permanecerá con nosotros hasta el fin de los siglos




                El 22 de Enero de 1854, una religiosa escuchó de labios de Nuestro Señor estas palabras: “¡Cuántas almas hay que me rodean y no me consuelan! Mi Corazón ansia amor, como el pobre pide pan. Es mi Corazón Eucarístico: ¡haz que se le conozca y se le ame! ¡Extiende esta devoción!”

                El deseo de Nuestro Señor llegó a realizarse: la Devoción al Corazón Eucarístico de Jesús fue aprobada por Pío IX y por sus sucesores, se halla hoy día extendida y se practica en todo el mundo católico. Benedicto XV aprobó el 9 de Noviembre de 1921 Misa y Oficio propios, y asignó la fiesta del Corazón Eucarístico de Jesús, al Jueves siguiente a la Octava del Corpus.

               “La razón particular y el objeto de esta fiesta, que tiene su Oficio y Misa propios, es conmemorar el amor de Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía. Quiere la Iglesia por este medio excitar más y más a los fieles a que se acerquen confiados a este santísimo Misterio, y que los corazones ardan cada día más y más en las llamas de divina caridad que abrasaban al Sagrado Corazón de Jesús, cuando, por Su infinito Amor, instituyó la Santísima Eucaristía, en que ese mismo Divino Corazón los guarda y los ama, viviendo y morando con ellos, como ellos viven y moran en Él. Porque en este Sacramento de la Divina Eucaristía, Jesús se ofrece y se da a nosotros como Víctima, y compañero, y alimento y viático, y prenda de la gloria futura”.


Papa Benedicto XV, 9 de Noviembre de 1921



ÉL PERMANECE CON NOSOTROS


    
           En todas partes de la tierra, donde hay una Hostia consagrada en un Tabernáculo, incluso en las misiones más lejanas, Él permanece con nosotros como "el dulce Compañero de nuestro exilio".

           Él está en cada Tabernáculo "para esperarnos pacientemente, solícitos en descubrir, deseando que le recemos" .


          El Corazón Eucarístico de Jesús nos ha dado la Eucaristía como Sacrificio, para perpetuar en sustancia el Sacrificio de la Cruz en los Altares hasta el fin del mundo y para aplicarnos los frutos.

          Y en la Santa Misa, Nuestro Señor, quien es el Sacerdote principal , continúa ofreciéndoselo a nosotros. "El Cristo viviente no deja de interceder por nosotros", dice San Pablo (Hebreos 7:25).

          Lo hace especialmente en la Santa Misa, donde, según el Concilio de Trento, es el mismo sacerdote que continúa ofreciéndose a sí mismo a través de Sus ministros, de una manera no sangrienta, después de haber sido ofrecido de manera sangrienta en la Cruz.


         Esta oblación interna, siempre viva en el Corazón de Cristo, es como el alma del Santo Sacrificio de la Misa y le da su valor infinito. Cristo Jesús continúa ofreciendo a su Padre nuestras adoraciones, nuestras súplicas, nuestras reparaciones y nuestras acciones de gracia.

          Pero, sobre todo, siempre se ofrece la misma víctima pura, el mismo Cuerpo del Salvador que ha sido crucificado, y Su preciosa Sangre se vierte sacramentalmente sobre el altar , para continuar borrando los pecados del mundo.

          El Corazón Eucarístico de Jesús, dándonos el sacrificio de la Eucaristía, también nos dio el sacerdocio. Habiendo dicho a Sus Apóstoles: "Vengan en pos de mí, los haré pescadores de hombres" (Mc 1,16) y " No me han elegido a mí, pero los he elegido a ustedes y los he preparado para que vayan y lleven fruto y los suyos". la fruta permanece " (Jn 15,16) les ha dado, en la Cena, el poder de ofrecer el sacrificio eucarístico, diciendo:

          "Este es Mi Cuerpo, que se te ha dado: haced esto en memoria de Mí" (Lc 22, 19). Les dio el poder de la Sagrada Consagración, que renueva incesantemente el sacramento del amor. La Eucaristía, el sacramento del sacrificio, no puede, de hecho, se perpetuó sin el sacerdocio, y por eso la gracia del Salvador hace germinar y florecer con cada generación que pasa, después de casi dos mil años de vocaciones sacerdotales. Será así hasta el fin del mundo. 

Padre Garrigou Lagrange, OP




miércoles, 13 de junio de 2018

SAN ANTONIO DE PADUA, luz de la Santa Iglesia y Doctor Excelente




BREVE SEMBLANZA

            Nacido en Lisboa, ciudad principal de Lusitania, de padres cristianos e ilustres por su alcurnia, muchas e indudables señales dieron a entender, ya casi desde la aurora de su vida, que Dios todopoderoso había sembrado en su corazón abundantes semillas de inocencia y sabiduría. Era un adolescente cuando vistió el hábito humilde de los Canónigos Regulares de San Agustín, entre los cuales durante once años se esforzó, con la mayor diligencia, por enriquecer su alma con las virtudes religiosas y colmar su espíritu con los tesoros de las doctrinas celestiales. Elevado, después, a la dignidad sacerdotal por gracia divina, suspiraba por un modo de vida más perfecto, cuando los cinco compañeros Protomártires Franciscanos tiñeron con su sangre, en las santas misiones de Marruecos, los rojos amaneceres de la Orden Seráfica. Antonio, lleno de alegría por el triunfo tan glorioso de la fe cristiana, se inflamó de vivísimos deseos del martirio y se embarcó lleno de gozo rumbo a Marruecos, alcanzando felizmente las lejanas playas africanas.

             Poco después, afectado de una grave enfermedad, se vio forzado a reembarcar de vuelta a su patria. La fortísima tempestad, que embraveció el mar y sacudió la nave por uno y otro lado con la fuerza del viento y las olas desatadas, lo lanzó finalmente, por voluntad de Dios, a las costas de Italia. Allí era un desconocido para todos y él mismo a nadie conocía, por lo que pensó encaminar sus pasos a la ciudad de Asís, donde entonces se iban a reunir muchos frailes y maestros de su Orden. Llegado allí tuvo la dicha de conocer al Padre san Francisco, cuya dulce presencia le colmó el alma de tanta suavidad que lo enardeció con el soplo ardentísimo del espíritu seráfico.


              Al extenderse por todas partes la fama de la sabiduría celestial de Antonio y conocedor de ella el Seráfico Patriarca, quiso encomendarle el cargo de enseñar a los frailes, con aquellas palabras suavísimas que le escribió: «Fray Francisco a Fray Antonio, mi obispo: salud. Me agrada que enseñes sagrada teología a los frailes, con tal que, en su estudio, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se contiene en la Regla». Antonio cumplió fielmente el oficio de su magisterio, siendo constituido como el primer Lector de la Orden. Enseñó en la ciudad de Bolonia, que era entonces sede principal de estudios; después enseñó en Toulouse y, por último, en Montpellier, ambas ciudades famosísimas por sus estudios. Antonio enseñó a los frailes y cosechó frutos abundantes sin menoscabar el espíritu de oración, como el Seráfico Patriarca le había encomendado, antes bien el Santo de Padua instruyó a sus alumnos no sólo con el magisterio de la palabra sino también con el ejemplo de su vida santísima, cultivando y defendiendo el cándido lirio de la pureza.




               Dios le manifestó con frecuencia cuánto era estimado por el Cordero inmaculado, Jesucristo. Muchas veces, estando Antonio en su celda silenciosa dedicado a la oración, levantados dulcemente los ojos y el corazón al cielo, de repente se le aparecía el mismo Jesús, como niño pequeño, envuelto en una luz de radiantes fulgores, y echándose al cuello del joven franciscano le abrazaba y colmaba de tiernas caricias infantiles al Santo que, extasiado y convertido de hombre en ángel, «se apacentaba entre lirios» (Cant 2,16) en compañía de los ángeles y del Cordero.

                Como Antonio se sirvió, con frecuencia, de los textos y sentencias tomadas del Evangelio, con toda justicia y derecho merece ser llamado "Doctor evangélico". Efectivamente, de sus escritos no pocos Doctores, Teólogos y Predicadores de la palabra de Dios bebieron, como de una fuente perenne de agua viva, y ampliamente beben aún hoy, precisamente porque consideran a Antonio un maestro y le tienen por Doctor de la Santa Madre Iglesia. Los mismos Romanos Pontífices son los primeros que se han adelantado al pronunciar tal juicio y con su propio ejemplo. En efecto, Sixto IV en su Carta Apostólica Immensa, de 12 de marzo de 1472, escribe: «El Bienaventurado Antonio de Padua, como estrella en lo alto del firmamento, difundió el fulgor de su luz esplendidísima, pues él es quien ilustró, adornó y consolidó nuestra fe ortodoxa y la Iglesia católica con las extensísimas prerrogativas de sus méritos y virtudes, con su profunda sabiduría y doctrina de las cosas divinas, y su predicación fervorosísima». Igualmente, Sixto V, en su Carta Apostólica sellada con su sello de plomo el 14 de enero de 1586, escribió: «El bienaventurado Antonio de Lisboa fue un varón de eximia santidad..., e imbuido, además, de la sabiduría divina».




                    Sobre todo en Italia se hizo famoso el vigor de sus tareas apostólicas, pues aquí llevó adelante tan abrumadoras fatigas. Pero también en muchas provincias de Francia, porque Antonio sin hacer distinción alguna de nación o linaje abarcaba a todos con su dedicación activa, a los portugueses, paisanos suyos, a los africanos, italianos, franceses, a cuantos percibía que estaban necesitados de la verdad católica. En cuanto a los herejes, Albigenses, Cátaros y Patarenos, que pululaban casi por todas partes e intentaban entonces apagar la luz de la verdadera fe en los corazones de los fieles creyentes, con tanto esfuerzo y éxito los combatió que mereció ser llamado "martillo de los herejes"».

                 No podemos omitir aquí, por la magnitud de su peso y su importancia, el grandioso elogio que tributó al Santo de Padua el Papa Gregorio IX después de oír predicar a Antonio y comprobar su admirable comportamiento vital, llamándole "Arca del Testamento" y "Archivo de las Sagradas Escrituras". Es igualmente digno de ser recordado que en el mismo día 30 de mayo de 1232, en el que el taumaturgo paduano fue inscrito en el catálogo de los Santos, casi once meses después de su dichosa muerte, al final del solemne rito pontifical de su Canonización, el mismo Papa Gregorio entonó con su propia voz la antífona propia de los Doctores de la Iglesia: «¡O Doctor optime, Ecclesiae Sanctae lumen, Beate Antoni, Divinae Legis amator, deprecare pro nobis Filium Dei!»(«¡Oh, Doctor excelente, luz de la Iglesia Santa, Bienaventurado Antonio, amador de la Ley Divina, ruega por nosotros al Hijo de Dios!»).


Su Santidad Pío XII
Carta Apostólica del 16 de Enero de 1946, EXULTA, LUSITANIA FELIX
por la que declara a San Antonio de Padua Doctor de la Iglesia Universal


MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 13: Día de la Alegría




Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 13: Día de la Alegría

          "Si te ocupas de Mi Gloria, Yo me ocuparé de ti. Fijaré en tu alma Mi Reino de Amor y nadie podrá arrebatarte tu alegría. No te apures, Yo cuidaré de ti como una madre de su hijo pequeño. Yo soy la alegría de tu alma."

       "Te quiero pequeña, muy humilde, siempre sonriente, quiero que vivas siempre muy alegre. Escoge lo que más te cueste pero con gozo. Sírveme en paz y alegría y así honrarás Mi Corazón."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

martes, 12 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 12: Día de la Bondad



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 12: Día de la Bondad

          "Soy el Amor, la Bondad y la Misericordia. Quiero que Mis almas me traten con más intimidad, que tengan más amor que temor, que sepan que las amo y que no duden. Sus miserias y sus faltas son las que inclinan hacia ellas Mi Bondad."

       "Soy un abismo de Bondad y Misericordia. No dudes de la bondad, ni del Amor de Mi Corazón. No te amo por lo que eres sino por lo que no eres porque así tengo donde colocar Mi Grandeza y Mi Bondad."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

lunes, 11 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 11: Día de Abandono



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 11: Día de Abandono

          "Es tanto lo que me agrada un alma cuando se abandona a Mí de verdad, que aunque esté llena de imperfecciones y miserias hago de ella un cielo donde me deleito en morar."

       "Debes de tener siempre presente tu nada y tus miserias. Ama y no temas nada. Yo quiero lo que tú no quieres, pero puedo lo que tú no puedes. A ti no te toca elegir, abandónate. No necesito tus fuerzas, lo que necesito es tu abandono."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)