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sábado, 3 de mayo de 2025

DEBEMOS GLORIARNOS EN LA CRUZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

  

"Nosotros debemos gloriarnos
 en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, 
en quien está nuestra salud, 
nuestra vida y nuestra resurrección, 
y por quien hemos sido salvados y redimidos."

(El Apóstol San Pablo a los Gálatas, capítulo 6, versículo 14 )



Cuando Yo sea levantado, 
entonces atraeré a todos hacia Mí...

Evangelio de San Juan, cap. 12, vers. 32


               El título de esta conmemoración, proviene del verbo latino "invenio", que se traduce como hallar o encontrar.

               En el sexto año de su reinado, el Emperador Constantino se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio. Se considera imposible la victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. 

               Una noche Constantino tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, In hoc signo vinces ("Con esta señal vencerás"). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias en Roma y Trier.

               No tardó en enviar a su piadosa madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo; esto acaeció alrededor del año 320. Una vez en la Ciudad Santa, la Santa Emperatriz Elena, mandó llamar a los más sabios y hasta se valió de torturas para conseguir la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz.

               En el monte donde la tradición situaba el Calvario, encontraron tres cruces ocultas. Para descubrir cuál de ellas era la verdadera, y siguiendo el consejo del Obispo de Jerusalén, San Macario, las colocaron una a una sobre un joven muerto (otras versiones especulan que fuese una mujer gravemente enferma) el cual resucitó al serle impuesta la tercera, por lo que enseguida todos entendieron que se trataba de la de Nuestro Señor Jesucristo. 

               Allí mismo mandaría edificar Santa Elena la Basílica del Santo Sepulcro, como desagravio por el templo que  habían dedicado a Venus anteriormente y que fue demolido en pro del Cristianismo. A esta ejemplar monarca, debemos también la recuperación del Huerto de Getsemaní, la construcción de una iglesia cerca de la actual Basílica de la Natividad, otra sobre el Monte de la Ascensión, así como otros templos en la región de Palestina, alrededor de un total de ochenta edificaciones.




               Dios se ha complacido en dar tanto poder a la Santa Cruz que a su sola señal los demonios vuelan; por ella el Sacerdote bendice a los fieles y los devotos reciben abundantes gracias. Los primeros Cristianos le tenían tanta devoción que, según los antiguos Padres, nunca comenzaban ninguna acción sin antes hacer sobre sí mismos la señal de la cruz. En la Edad Media no se comenzaba a escribir ninguna escritura pública, inscripción, ley, etc., sin antes trazar sobre ella la señal de la cruz. Este signo fue aceptado como la firma de los incultos; a menudo precedía al de los eclesiásticos, y en muchos distritos rurales incluso la masa y el pan se marcaban con una cruz antes de hornearlos.


La Tradicional Devoción de
Los Mil Jesús
(edición para imprimir)





viernes, 3 de mayo de 2019

LA INVENCIÓN DE LA SANTA CRUZ, "Con este signo vencerás"




               El título de esta conmemoración, proviene del verbo latino invenio, que se traduce como hallar o encontrar. No debemos confundir este día con el de La Exaltación de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de Septiembre.

               En el sexto año de su reinado, en el año 312, el Emperador Constantino se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio. Se considera imposible la victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. 

               Una noche Constantino tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, In hoc signo vinces ("Con esta señal vencerás"). Tras esta visión, Constantino modificó el estandarte imperial —el Lábaro— para marchar a la batalla bajo el signo cristiano del crismón. Hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias en Roma y Trier.

                      No tardó en enviar a su piadosa madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo; esto acaeció alrededor del año 320. Una vez en la Ciudad Santa, la Santa Emperatriz Elena, mandó llamar a los más sabios y hasta se valió de torturas para conseguir la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz.




               En el monte donde la tradición situaba el Calvario, encontraron tres cruces ocultas. Para descubrir cuál de ellas era la verdadera, y siguiendo el consejo del Obispo de Jerusalén, San Macario, las colocaron una a una sobre un joven muerto (otras versiones especulan que fuese una mujer gravemente enferma) el cual resucitó al serle impuesta la tercera, por lo que enseguida todos entendieron que se trataba de la de Nuestro Señor Jesucristo. 

               Allí mismo mandaría edificar Santa Elena la Basílica del Santo Sepulcro, como desagravio por el templo que  habían dedicado a Venus anteriormente y que fue demolido en pro del cristianismo. A esta ejemplar monarca, debemos también la recuperación del Huerto de Getsemaní, la construcción de una iglesia cerca de la actual Basílica de la Natividad, otra sobre el Monte de la Ascensión, así como otros templos en la región de Palestina. 

                     En Febrero del año 313, y probablemente aconsejado por el Obispo de Córdoba Osio, Constantino promulgó el Edicto de Milán, declarando que se permitiese a los cristianos seguir la fe de su elección. Con ello, se retiraron las sanciones por profesar el Cristianismo, bajo las cuales, muchos habían sido martirizados como consecuencia de las persecuciones a los cristianos y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia. 


LA DEVOCIÓN DE LOS MIL JESÚS
Para rezar especialmente hoy



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