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sábado, 19 de septiembre de 2026

NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE, LAS LÁGRIMAS POR EL PECADO DEL MUNDO

 


               "La Santísima Virgen lloró durante casi todo el tiempo que me habló. Sus lágrimas fluían lentamente, una a una, hasta Sus rodillas… y luego, como chispas de luz, desaparecían. Eran brillantes y llenas de amor. Yo hubiera querido consolarla y que no llorara. Pero me parecía que necesitaba mostrar Sus lágrimas para demostrar mejor su amor olvidado por los hombres. 

                Las lágrimas de Nuestra tierna Madre, lejos de debilitar Su aire majestuoso de Reina y Señora, parecían, por el contrario, embellecerla, hacerla más amable, más radiante. Los ojos de la Santísima Virgen, Nuestra tierna Madre, no pueden describirse con lenguaje humano. Haría falta un serafín para hablar de ellos, haría falta el lenguaje mismo de Dios, de Dios que formó a la Virgen Inmaculada, Obra Maestra de Su Poder. 

                Los ojos de la augusta María parecían mil y mil veces más hermosos que los brillantes, los diamantes y las piedras preciosas. Eran como la Puerta de Dios, a través de la cual se veía todo lo que puede encantar el alma... bastarían para ser el Cielo de un bienaventurado; bastaría para hacer entrar a un alma en la plenitud de la Voluntad del Altísimo, entre todos los acontecimientos que se suceden en el curso de la vida; bastaría para impulsar a un alma a continuos actos de alabanza, de acción de gracias, de reparación y de expiación..."


Declaración de Mélanie Calvat, recogida por el Padre Fray Pie Raymond Régamey O.P.
en “Les plus beaux textes sur la Vierge”


                   Sucedió este gran acontecimiento en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y la joven Melania Mathieu, de quince años, estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días. 

                   Según el propio Relato de Melania: El día 18 de Septiembre de 1846, víspera de la Aparición de la Santísima Virgen, estaba yo sola, como siempre, cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño que se aproximaba hacia mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía. El niño se acercó y me dijo: "Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero él, siguiéndome, dijo: "Mi amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de él, dándole a entender que no quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba a las florecitas o al Buen Dios.




                   Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Ángelus, le indiqué elevar su alma a Dios. El se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente.

                  Al día siguiente, Sábado, 19 de Septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Melania había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella deseara. Era muy flexible y juguetón, pero sí un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melania fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.

                   Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melania pregunta a Maximino si el ve lo que ella está viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melania dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente. Melania y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melania cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

                    La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre Sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De Su cuello colgaba una cadena con un Crucifijo. Sobre la barra del Crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De Su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En Sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre Sus mejillas. Una luz más brillante que el Sol pero distinta a éste le rodeaba.

                      Le dijo a los jóvenes que la mano de Su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las Leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el Invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la Religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los Mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de Mi Hijo sea más pesada".

                    La Santísima Virgen continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior. Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el Nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se podrirían. Después, la Señora comunica a cada joven un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que el mismo les haría.

                   La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos Míos?" Respondieron los dos: "¡Oh! no, Señora; no muy bien." ; "¡Ay, hijos Míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más."

                   Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo Mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melania y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura, mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.

                   Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá (dialecto francés) en el cual describían exactamente lo que decían.




                   A la mañana siguiente Melania y Maximino fueron llevados a ver al Párroco. Era un Sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del Domingo siguiente habló de la visita de la Señora y Su petición. Cuando llegó a oídos del Obispo que el Párroco había hablado sobre la Aparición desde el púlpito, éste fue reprendido y reemplazado por otro Sacerdote.

                   Melania y Maximino eran constantemente interrogados tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban a todos los mensajes que la Señora había dado.

                   Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a Misa. Las tiendas fueron cerradas los Domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el Día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.


EL SECRETO DE LA SALETTE
Última redacción hecha por la vidente Melanie Calvat
Autorizada por el Obispo de Lecce, Mons. Zola en 1879


                      Melania: Esto que Yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858. 

              Los Sacerdotes, Ministros de Mi Hijo, los Sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los Santos Misterios por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza, sí, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los Sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo; ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno a favor del mundo. 

               Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la Tierra!. Dios va a derramar Su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. 

              Los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de 35 años. 

               La Sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la Cólera de Dios. 

               Que el Vicario de Mi Hijo, el soberano Pontífice Pío IX, no salga ya de Roma después del año de 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él. 

               Que desconfíe de Napoleón, su corazón es doble, y cuando quiera ser a la vez Papa y Emperador, muy pronto se retirará Dios de él. Es esa águila que queriendo siempre elevarse, caerá sobre la espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo. 

               Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los Señores; también será entregada a la guerra. La sangre correrá por todas partes. Las Iglesias serán cerradas o profanadas. Los Sacerdotes y religiosos serán perseguidos; se les hará morir, y morir con una muerte cruel. Muchos abandonarán la Fe y el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la Verdadera Religión será grande; entre estas personas se encontrarán incluso Obispos. 

               Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires.  

               En el año de 1864 Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno. Abolirán la Fe poco a poco, aún entre las personas consagradas a Dios; las cegarán de tal manera que, a menos de una gracia particular, esas personas tomarán el espíritu de sus malos ángeles: muchas casas religiosas perderán completamente la Fe y perderán a muchísimas almas. 

               Los libros malos abundarán en la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá Iglesias para servir a esos espíritus. Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la Verdadera Fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. Ay de los Príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas sobre riquezas, poner en salvo su autoridad y a dominar con orgullo!. 

               El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa. 

               Dado el olvido de la Santa Fe en Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos; todo orden y toda justicia serán pisoteados; no se verán más que homicidios, odio, envidia, mentira y discordia sin amor por la patria y por la familia. 

               El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor verán el Triunfo de la Iglesia de Dios. 

               Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.




               En el año de 1865 se verá la abominación en lugares santos, en los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio será como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra. 

               Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano; enseguida habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia, se matarán, se asesinarán mutuamente aún dentro de las casas. 

               Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemado y Marsella engullida. Varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se verá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el Pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorarán Mi ayuda y mi intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de Justicia y de Su Gran Misericordia con los justos, mandará a sus Ángeles que mueran todos sus enemigos. 

               De golpe los perseguidores de la Iglesia de Cristo y todos los hombres dados al pecado perecerán y la Tierra quedará como un desierto. Entonces será la Paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la Fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el Temor de Dios.

               Esta paz entre los hombres no será larga: 25 años de abundantes cosechas harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en la Tierra. 

              Un precursor del Anticristo, con sus tropas de muchas naciones, combatirá contra el verdadero Cristo, el único Salvador del mundo; derramará mucha sangre y pretenderá aniquilar el culto a Dios para ser tenido como un Dios. 

               La Tierra será castigada con todo género de plagas; habrá guerras, hasta la última que harán los diez reyes del Anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia; los hijos de la Fe, Mis verdaderos imitadores, creerán en el Amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo!. Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad. 

               La naturaleza clama venganza contra los hombres y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes, temblad, Tierra y vosotros que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente adoráis a vosotros mismos, temblad; pues Dios va a entregarlos a sus enemigos, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo. 

               Durante este tiempo nacerá el Anticristo, de una religiosa hebrea, de una falsa Virgen, que tendrá comunicación con la antigua serpiente, maestra de impureza. Su padre será Obispo. Al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; en una palabra, será el demonio encarnado, lanzará gritos espantosos, hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. Tendrá hermanos, que aunque no sean como él, demonios encarnados, serán hijos del mal; a la edad de 12 años llamará la atención por las ruidosas victorias que alcanzarán. Bien pronto estará cada uno en la cabeza de los ejércitos, asistidos por las legiones del infierno. 

              Se cambiarán las estaciones. La Tierra no producirá mas que malos frutos. Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos que tragarán montañas, ciudades, etc. 

               Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo. 

               Los demonios del aire, con el Anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la Verdad. 

               Yo dirijo una apremiante llamada a la Tierra; llamo a los verdaderos Discípulos del Dios que Vive y Reina en los Cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero salvador de los hombres; llamo a Mis hijos, a Mis verdaderos devotos, a los que se Me han consagrado a fin de que los conduzca a Mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en Mis brazos, los que han vivido de Mi espíritu; finalmente, llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los fieles Discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo.

               Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la Tierra. Id y mostraos como Mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que vuestra Fe sea luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la Gloria de Dios y de la Honra de Jesucristo. Pelead, Hijos de la Luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

               La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado. Pero he ahí a Enoc y Elías llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del anticristo. 

               Ay de los habitantes de la Tierra!. Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales; tempestades que arruinarán ciudades; terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros; llamarán a la muerte, y, por otra parte, la muerte será su suplicio. Correrá la sangre por todas partes ¿quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá; caerá fuego del Cielo y consumirá tres ciudades; el Universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al Verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo; El sol se oscurece; sólo la Fe vivirá.

               He aquí el tiempo: el abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. He aquí la Bestia con sus súbditos, llamándose el Salvador del Mundo. Se retomará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo; será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá, y la Tierra, que llevará tres días en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego; será hundido para siempre, con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno. 

               Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado: Dios será servido y glorificado”.



viernes, 18 de septiembre de 2026

TERESA NEUMANN, LA CAMPESINA ESTIGMATIZADA

  

Me resigné a la Voluntad de Dios porque 
el deber de todo Cristiano es aceptar 
la Cruz que el Salvador le envía. 
Sería un pecado luchar contra 
la Voluntad de Dios. No acepté 
la Cruz por la Cruz misma, sino 
por devoción a la Cruz del Salvador

Teresa Neumann



                   Un día después de la Estigmatización del Seráfico San Francisco de Asís, quiso la Divina Providencia que tuviera lugar la muerte de este mundo, para entrar a la Vida Eterna, de Teresa Neumann, Mística e hija de San Francisco en calidad de Terciaria de la Orden Franciscana Capuchina.

                   Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 

SU PARTICULAR AMISTAD CON SANTA TERESITA

                   Era muy devota de Santa Teresita del Niño Jesús y por eso se encomendaba con frecuencia a la Santa de Lisieux, a quien tomó por compañera y madrina espiritual, sintiendo su intercesión en varias ocasiones; cuando Teresa Neumann era una muchacha sufrió dos graves caídas que la dejarían prácticamente inválida, pero justo en los días en que Santa Teresita era sucesivamente beatificada y canonizada, Teresa Neumann, por su intercesión era sanada.

                   Durante un incendio en un granero efecto Teresa se empeñó a fondo junto a sus vecinos para ayudar a extinguir el fuego, pero la joven sufrió una caída que le causaría una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal. Tenía veintiún años de edad y aquello solo era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama muchísimos años, como una perfecta Alma Víctima: quedó casi inválida, ciega y hasta sorda; sus familiares la trasladaron a la buhardilla de la casa, esperando un fatal desenlace en cualquier momento. 

                    Sin embargo, el Cielo tenía otros planes para la joven Teresa; el día de la Beatificación de Santa Teresa de Lisieux (29 de Abril de 1923) tiene una aparición de la Santa. Cinco días más tarde recobra la vista después de transcurridos cuatro años sin poder ver. 

                   Dos años más tarde, el 17 de Mayo de 1925, mientras en Roma el Pontífice canonizaba a Santa Teresita del Niño Jesús, la joven Teresa Neumann vuelve a tener otra visión de la Santa de las rosas y es capaz de sentarse en la cama para luego echar a andar ante la mirada de su familia, que solo supo dar gracias a Dios ante el evidente Milagro, que fue comprobado por el Padre Naber, Párroco, y demás amigos de Teresa que habían sido testigos de su enfermedad. 

                   Unos meses más tarde, en Noviembre de 1925, Teresa cae nuevamente enferma, siendo una apendicitis el motivo de sus sufrimientos. Una vez más la intercesión de Santa Teresita la libera de una operación quirúrgica que los médicos veían necesaria para no morir. Santa Teresita le revelará que mediante sus continuos padecimientos salvará muchas almas, preparándola así para el sacrificio mayor que se aproximaba.

LOS SAGRADOS ESTIGMAS 

                   En la noche del Jueves al Viernes, del 4 al 5 de Marzo de 1926, vio Teresa a Cristo arrodillarse en el Huerto de los Olivos y lo oyó orar. Jesús la miró fijamente y en ese momento ella sintió en la región del corazón un dolor tan vivo que creyó morir. Al mismo tiempo fluyó sangre caliente de esa zona que continuó saliendo hasta el mediodía del Viernes. Teresa había sentido como si una espada puntiaguda le hubiera atravesado el corazón. Desde el 26 de Marzo de 1926, Viernes (Teresa tenía entonces veintiocho años) revivirá en su cuerpo los Santos Estigmas de la Crucifixión

                   Del Jueves Santo al Viernes Santo, del 1 al 2 de Abril de ese año 1926, revivió la Pasión desde el Huerto de los Olivos hasta la Muerte de Jesús en la Cruz. Ese día aparecieron por primera vez las llagas de las manos y los pies, pero en la parte externa. Sus padres las vieron y se asustaron, llamando al Padre Naber, Párroco del lugar, que también quedó impresionado. 

                   El día de Pascua, Teresa estaba radiante de felicidad, viendo a Jesús Resucitado. El 15 de Abril de 1927, las llagas se hicieron visibles también en la parte interna de manos y pies. Los médicos intentaron con todos los medios posibles tratar de curarlas, pero todo fue inútil. Cuanto más el Doctor Seidl le ponía ungüentos y vendas, más dolor sentía y se le hinchaban más las manos y pies; de modo que terminaron por dejarla tranquila, pues, sin curaciones, las llagas no se hinchaban ni supuraban. 

                   Para evitar la curiosidad de la gente, se puso unos mitones - o medio guantes - para ocultar las llagas que tenían forma cuadrada. Estas llagas persistieron en Teresa Neumann hasta el fin de su vida y pudieron verse hasta en el lecho de muerte. 

                   A lo largo de 1927 Teresa Neumann recibió las llagas de la corona de espinas alrededor de su frente. Durante la Cuaresma de 1928 recibió la llaga de la espalda derecha. El 29 de Marzo de 1929 recibió por primera vez las llagas de la flagelación, que se reproducían cada año. A estas llagas hay que añadir las lágrimas de sangre que vertía en los éxtasis de los Viernes; especialmente de Cuaresma. Los exámenes médicos no podían reconocer ninguna causa justificada para estas lágrimas de sangre, pues no había ninguna erosión en sus ojos.

                   El Padre Gemelli, Sacerdote franciscano y Rector de la Universidad de Milán había examinado los estigmas del Padre Pío, y fue enviado, por orden de la Santa Sede, a estudiar el caso de Teresa Neumann, certificando poco después que no había en ella ningún rasgo histérico y que aquellos fenómenos no tenían explicación natural.

VISIONES MÍSTICAS DE LA VIDA DE CRISTO

                    Además de las Visiones semanales de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, Teresa Neumann fue favorecida con estas otras: la del Nacimiento de Jesús la tuvo durante la noche de Navidad del año 1926; la de la Encarnación, el día 25 de Marzo de 1927; el día 6 de Agosto de 1926, tuvo la Visión de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor...



LOS DONES DE LA HIEROGNOSIS Y LA INEDIA EN TERESA NEUMANN

                   Desde 1922 su única comida consistía en la Sagrada Eucaristía (rechazando instintivamente la muchas formas no consagradas que le ponían delante para probarla, y donde quedó manifiesto que el Señor la había bendecido con el don de la hierognosis, mediante el cual se puede distinguir lo divino, lo bendito de lo profano). 

                   No fueron pocas las ocasiones en que al recibir la Sagrada Comunión entraba en éxtasis, incluso desde el momento en que el Sacerdote rezaba la fórmula Ecce Agnus Dei; en esos momentos, el rostro de Teresa se transformaba, iluminándose e impregnándola de una belleza angelical.

                   El Obispo Diocesano de Ratisbona nombró una comisión formada por médicos y religiosas bajo juramento y las muchas comisiones laicas que le hicieron seguimientos exhaustivos, y que confirmaron punto por punto que no había trampa alguna, siendo absolutamente cierto que vivía exclusivamente de la Sagrada Eucaristía. Teresa, en contra de toda lógica científica, mantuvo siempre su peso normal, alrededor de 60 kilogramos; su tez aparecía siempre sonrosada y su carácter desenfadado y bromista hacía reír con frecuencia a cuantos la visitaban.

TERESA NEUMANN Y LOS NAZIS

                  El fenómeno de la inedia fue también confirmado por la misma burocracia del Tercer Reich Alemán: en 1939 estalló la II Guerra Mundial e impusieron a la población un racionamiento que acabaría durando hasta finales de 1947. A partir de aquel momento, todos los alemanes tuvieron que adaptar el ritmo de sus vidas a una cartilla anual... excepto una persona: Teresa Neumann, a quien - ante la evidencia de que ni bebía ni comía- le fue inmediatamente retirada la cartilla por las autoridades nazis. Obtuvo en cambio la asignación de doble ración de jabón, dada la cantidad de ropa ensangrentada que había que lavar tras sus azarosos fines de semana. La GESTAPO, policía secreta alemana, la vigiló de cerca, e ella, su familia y al Párroco y Confesor de Teresa. 

                   El fenómeno de la inedia, que se caracteriza por el sostenimiento del cuerpo sin necesidad de ingerir alimentos, tan sólo la Sagrada Comunión, se prolongó en Teresa Neumann durante cuarenta años, siendo constatado por diversos facultativos del Reich alemán, que no eran precisamente simpatizantes con la figura de la Estigmatizada de Baviera.

MUERTE E INCORRUPCIÓN

                   El 15 de Septiembre de 1962 Teresa sufrió un ataque al corazón que le hizo sufrir fuertes dolores; entregaría su alma a Dios tres días después, el 18 de Septiembre, tras una vida llena de fenómenos místicos, relacionados en su mayoría con la estigmatización. Tras cinco días de ser expuesto su cadáver, sin tratamiento alguno para preservarlo, éste no mostraría síntomas de descomposición ni rigidez. Los seminaristas del Seminario para vocaciones tardías que Teresa había podido construir, cargaron el ataúd hasta el cementerio. Todo el pueblo de Konnersreuth estuvo presente en la despedida de la estigmatizada. Teresa sería sepultada cerca de la tumba de su hermana Otilia; a su costado sería enterrado en 1967 el Padre Naber, su Párroco y Director Espiritual.



domingo, 13 de septiembre de 2026

"CONTINUAD REZANDO EL ROSARIO", la quinta Aparición de Nuestra Señora en Fátima

 


                    Después de las primeras apariciones de Nuestra Señora en la aldea portuguesa de Fátima, el boca a boca de la gente llegó a congregar a más de 30.000 personas para la aparición del mes de Septiembre, el día 13, como así lo había pedido la Virgen en Su primera manifestación. Algunos enfermos y sus familiares gritaban al paso de los tres niños, pidiéndoles entre lágrimas que pidieran a la Señora por su salud.

                    Llegados cerca de la encina de las apariciones, la piadosa multitud comenzó a recitar el Rosario que dirigía Lucía; de repente se pudo ver un relámpago -como en las anteriores apariciones y que avisaba de la llegada de la Virgen- y los niños se pusieron de pie mirando hacia el Este, mientras que sus rostros se llenaban de admiración. Se hincaron de rodillas de nuevo y personas cerca de Lucía la escucharon decir:

                    - ¿Qué quiere de mí?.

                    - Continuad rezando el Rosario hijos Míos. Rezadlo todos los días para que cese la guerra. En Octubre vendrá Nuestro Señor, así como Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Monte Carmelo. San José se aparecerá con el Niño Jesús para bendecir al mundo. A Dios le agradan vuestros sacrificios, pero no quiere que uséis la cuerda de noche para ir a dormir. Llevadla sólo durante el día (1).

                    - ¿Tengo las súplicas de muchas personas que piden Su ayuda. ¿Asistirá a una niña que es sordomuda?.

                    - Ella mejorará en un año.

                    - ¿Y las conversiones que algunos han pedido?, ¿las sanaciones de los enfermos?

                    - A algunas las curaré a otras no, porque el Señor no confía en ellas (2). 

                    - Muchos creen que yo soy una impostora y un fraude, dicen que merezco ser colgada o quemada. ¿Puede por favor hacer un milagro para que ellos crean?”.

                    - En Octubre haré un milagro para que todos crean.

                    Algunas mujeres le habían dado a Lucia dos cartas y una botellita de perfume para ofrecerlas a la Virgen; la niña lo hizo, pero Nuestra Señora le advirtió Estas cosas no sirven en el Cielo”.

                    La celestial aparición terminó; la visión se elevó como antes, y Lucía, señalando a la Señora le dijo a la multitud, Si desean verla ¡miren! ¡miren!”.


NOTAS ACLARATORIAS

            1) Los niños videntes de Fátima se mortificaban usando una cuerda que llevaban atada a la cintura, bajo la ropa: era una de las más dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores. También evitaban algunas meriendas o dejaban de tomar agua. Pero aún mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, la curiosidad, las molestias de la gente, las interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, etc.

            2) Tal vez estas personas necesitaban de la enfermedad para su santificación y tal vez habrían usado mal el don de la curación, para daño de la propia alma.



miércoles, 1 de julio de 2026

"...QUE NO SE DESPERDICIE ESTA SANGRE..."

 


                    Esta vez me mostraré a ti bajo otro vestido. La Eucaristía es Carne, pero es también Sangre. Heme aquí con el vestido de Sangre. Mira como transpira y brota en regueros sobre Mi rostro desfigurado, como corre a lo largo del cuello, sobre el tronco, sobre el vestido, doblemente rojo porque está empapado de Mi Sangre. Mira como moja las manos atadas y desciende hasta los pies, al suelo. Soy precisamente Aquél que exprime la uva de la que habla el Profeta, pero Mi Amor Me ha exprimido a Mí. De esta Sangre que he gastado toda, hasta la última gota, por la Humanidad, bien pocos saben valorar el Precio Infinito y disfrutar de los Méritos potentísimos.

                    Ahora Yo pido a quien lo sabe mirar y entender, que imite a la Verónica y seque con su amor el Rostro sangrante de su Dios. Ahora Yo pido a quien Me ama que cure con su amor las heridas que los hombres Me hacen continuamente. Ahora Yo pido, sobre todo, que no se desperdicie esta Sangre, que se recoja con atención infinita, hasta las más pequeñas gotitas, y se derrame sobre quien no se ocupa de Mi Sangre.

                    En el mes que está a punto finalizar, te he hablado mucho acerca de Mi Corazón y de Mi Cuerpo en el Sacramento. Ahora bien, en el mes de Mi Sangre, te haré rezarle a Ella. Di por tanto así:

            "Sangre Divinísima, que brotas por nosotros de las venas del Dios humanado, desciende como rocío de Redención sobre la tierra contaminada y sobre las almas a las que el pecado hace semejantes a leprosos. Heme aquí, yo Te acojo, Sangre de mi Jesús, y Te derramo sobre la Iglesia, sobre el mundo, sobre los pecadores, sobre el Purgatorio.

            Ayuda, conforta, limpia, enciende, penetra y fecunda, ¡oh Divinísima Savia de Vida!. Que la indiferencia y la culpa no pongan obstáculos a Tu fluir, antes, por los pocos que Te aman, por los innumerables que mueren sin Ti, acelera y difunde sobre todos esta Divinísima Lluvia, para que se acerquen a Ti confiados durante la vida, sean por Ti perdonados en la muerte, y lleguen Contigo a la Gloria de Tu Reino. Así sea".

                    Ahora basta. Yo ofrezco Mis venas abiertas a tu sed espiritual. Bebe en esta Fuente. Conocerás el Paraíso y el sabor de tu Dios, y ese sabor no te faltará nunca si siempre sabes venir a Mí con los labios y el alma lavados por el Amor. 




                    Mi Jesús había comenzado a hablar a las 4 de la mañana, entre las pausas de mi duermevela. Descendía la palabra como una gota de luz en los despertares y naufragaba en las vueltas al sueño porque estoy tan fatigada y cansada... es una visión interna (¿se dice así?) de mi Jesús herido y goteando sangre. No es el hermoso Jesús de blanco vestido, ordenado, majestuoso, de las otras veces, y no es el resplandeciente Infante de la última vez, sonriente desde el seno de María. Es un triste, tristísimo Jesús, cuyas lágrimas se mezclan con la sangre, magullado, despeinado, sucio, desgarrados los vestidos, con las manos atadas, con la corona bien apretada sobre la cabeza. Veo claramente la corona de gruesas espinas, no largas pero densas densas, que penetran y arañan las carnes. Cada cabello tiene su gota de sangre y la sangre desciende, en regueritos, desde la frente sobre los ojos, por la nariz, por la barba y el cuello, sobre el vestido, gotea sobre las manos y parece más roja tan pálidas están éstas, moja la tierra tras haber mojado los pies. Pero lo que es tristísimo de ver es la mirada... Pide piedad y amor, y manifiesta, bajo su resignada mansedumbre, un dolor infinito. 


Revelación de Jesús a María Valtorta, el 28 de Junio del 1943



sábado, 13 de junio de 2026

EN ELLA NOS VEÍAMOS COMO SUMERGIDOS EN DIOS...

   


                La Segunda Aparición de Nuestra Señora en la aldea portuguesa de Fátima, tuvo lugar según lo había anunciado la Virgen en Mayo, "...quiero que vengáis aquí los días trece de cada mes...". En esta ocasión, coincidiría con la Fiesta de San Antonio, muy celebrado en Portugal. Los niños videntes, Lucía, Francisco y Jacinta, a pesar de tener conocimiento de las fiestas del pueblo, prefirieron apartarse para ir al encuentro de aquella Señora tan hermosa que les había asegurado que venía del Cielo.  

                Al llegar a la Cova de Iría, los videntes notaron nuevamente un resplandor, al que llamaban relámpago, pero que no era propiamente tal, sino el reflejo de una luz que se aproximaba. Algunos de los espectadores, que en número de cincuenta, aproximadamente, habían acudido al lugar, notaron que la luz del sol se oscureció durante los primeros minutos del coloquio. Otros dijeron que la copa de la encina, cubierta de brotes, pareció curvarse como bajo un peso, un momento antes de que Lucía hablara. Durante el coloquio de Nuestra Señora con los videntes, algunos oyeron un susurro como si fuese el zumbido de una abeja.

              Lucía: ¿Vuestra Merced qué quiere de mí?

              Nuestra Señora: Deseo que vengáis aquí el trece del mes próximo, que recéis el Rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero.

              Lucía pidió la curación de una persona enferma.

              Nuestra Señora: Si se convierte, se curará dentro de este año.

              Lucía: Quería pedirle que nos llevara al Cielo.

              Nuestra Señora: Sí, a Jacinta y Francisco los llevaré pronto; pero tú te quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace le prometo la salvación; y serán amadas de Dios estas almas como flores puestas por Mí para adornar Su Trono.

              Lucía: ¿Y me quedo sola?

              Nuestra Señora: No, hija. ¿Tú sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.

              "Al decir estas últimas palabras –cuenta Lucía– abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de aquella luz tan intensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Francisco y Jacinta parecían estar en la parte que se elevaba hacia el Cielo y yo en la que se esparcía por la tierra. Delante de la mano derecha de Nuestra Señora había un Corazón rodeado de espinas que parecía se le clavaban por todas partes. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación..."

              Cuando se desvaneció esta Visión, la Señora, envuelta todavía en la luz que Ella irradiaba, se elevó del arbusto sin esfuerzo, suavemente, en dirección al Este, hasta desaparecer del todo. Algunas personas más próximas notaron que los brotes de la copa de la encina estaban inclinados en la misma dirección, como si los vestidos de Nuestra Señora los hubiesen arrastrado. Sólo algunas horas más tarde volvieron a su posición natural.  




viernes, 29 de mayo de 2026

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI

 



INFANCIA

             Nació en Florencia (Italia) el 2 de Abril de 1566, de padres nobles, Camilo de Gen de Pazzi y Magdalena María Buendelmonto.

             Fue bautizada al día siguiente de su nacimiento y le fue impuesto el nombre de Catalina.

              El 25 de Marzo de 1576 hizo su Primera Comunión y el 19 de Abril 1576 hizo a Dios Voto de Virginidad. El 30 de Noviembre 1578 tuvo el primer éxtasis en presencia de su madre. A este le seguirán tantos que merecerá el sobrenombre de "la extática" por excelencia.

             A los 8 años estuvo internada un tiempo en el Monasterio de la Damas de San Giovannino, y a los 14 volvió al mismo Monasterio con la condición de que pudiera comulgar todos los días festivos, cosa insólita en aquellos tiempos.

ENTRA EN EL CARMELO

             El 14 de Agosto de 1582 entró de prueba en el monasterio de las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, para conocer la Regla y ver si ésta podía responder a la llamada divina y a su particular inclinación; se decidió por este monasterio, a lo cual le ayudó también el hecho de que las Carmelitas, por concesión excepcional, podían comulgar diariamente.

             El 1 de Diciembre de 1582, sábado anterior al primer Domingo de Adviento, traspasó Catalina para siempre los umbrales de la clausura y entró a formar parte de la Comunidad el las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, en calidad de Terciaria.

             El 3 de Enero de 1583 vistió el hábito Carmelita, dando comienzo fervorosamente a su año de noviciado.

ÉXTASIS DIARIOS

             A primeros de Marzo de 1584 se le manifestó una misteriosa enfermedad que los médicos declararon incurable. La Priora y Maestra resolvieron que hiciera la profesión de sus votos y la hizo, llena de gozo, el 27 de Mayo 1584, fiesta de la Santísima Trinidad. La hizo "sobre una camilla acomodada delante del Altar de la Virgen".

            Desde aquel momento comenzó un período sorprendente de éxtasis todos los días, después de la Comunión, quedaba extática por espacio de dos o tres horas.

             En ocasiones tuvo nuevos y repetidos excesos de amor a lo largo del día, mientras los favores divinos se renovaban.




DESPOSORIO MÍSTICO Y ESTIGMAS

             Quedó curada el 16 de Julio y el 24  de Marzo de 1585, vigilia de la Anunciación, San Agustín le escribió en el corazón las palabras "Verbum caro factum est". El 15 de Abril le fueron impresos para siempre en el alma los estigmas invisibles. El 28 del mismo mes recibió de Jesús el anillo que sellaba su Místico Desposorio con Él.

              El 16 de Junio, fiesta de la Santísima Trinidad, comenzó la gran prueba llamada "lago de leones", que iba a durar cinco años.

             Fue llamada en estos años a la ardua empresa de la "renovación de la Iglesia y particularmente de los religiosos". Le repugnaba el hacerlo, pero fue preciso obedecer. Por esta razón escribió algunas cartas, mientras estaba arrobada su mente, al Sumo Pontífice y a otros Prelados y Siervos de Dios, hablándoles de renovación.

             El 24 de Agosto de 1590 murió su madre y la vio "en las penas del Purgatorio alegre y contenta".

AMAR AL AMOR

            El 3 de Mayo, también de 1592, año en que le confiaron el oficio de sacristana, tuvo un gran arrebato de amor: corría por el Monasterio y tocaba la campana llamando a todas las almas "a amar al Amor". El 1 de Mayo de 1595 pidió al Señor el "desnudo padecer'.

            El 1595 fue elegida Maestra de las jóvenes y tres años después de las novicias, con las que trabajó con toda su alma para formarías a imagen de Jesucristo.

            El 24 de Junio de 1604, en un rapto que le duró todo el día, terminaron los éxtasis y comenzó el período del "desnudo padecer" que se prolongó hasta su muerte.

CAMINO DEL CIELO

             El 13 de Mayo de 1607, Magdalena recibió la extremaunción. A las ocho de la mañana del Viernes 25 de Mayo entró en agonía, y a las dos de la tarde murió. Junto a su lecho, sus hermanas religiosas rezaron el Símbolo de San Atanasio, o sea, la Profesión de Fe en la Santísima Trinidad, el mismo Símbolo que había hecho extasiarse a la Santa desde los primeros años de su vida.

             Al año de su muerte se abrió su sepulcro y su cuerpo apareció fresco, entero y flexible.

            Fue beatificada en 1626 por el Papa Urbano VIII y Clemente IX, la canonizó el 28 de Abril de 1669.




miércoles, 13 de mayo de 2026

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE FÁTIMA

 



PRIMERA APARICIÓN DEL ÁNGEL

               Por este tiempo, (Primavera de 1916) Francisco y Jacinta pidieron y obtuvieron permiso de sus padres para comenzar a guardar sus rebaños. Entonces acordamos pastorear nuestros rebaños en las propiedades de mis tíos y de mis padres, para no juntarnos en la sierra con los otros pastores.

               Un bello día fuimos con nuestras ovejas a una propiedad de mis padres, situada al fondo de dicho monte, mirando al saliente. Esa propiedad se llama «Chousa Velha». Alrededor de media mañana comenzó a caer una lluvia fina, algo más que orvallo. Subimos la falda del monte seguidas por nuestras ovejas, buscando un resguardo que nos sirviese de abrigo.

               Allí pasamos el día, a pesar de que la lluvia había cesado y el sol había aparecido, hermoso y claro. Comimos nuestra merienda, rezamos nuestro Rosario, y no recuerdo si no fue uno de aquellos Rosarios que solíamos rezar, cuando teníamos ganas de jugar, pasando las cuentas y diciendo solamente las palabras: “Padrenuestro y Ave María”. Terminado nuestro rezo, comenzamos a jugar a las chinas. Hacía poco tiempo que jugábamos, cuando un viento fuerte sacudió los árboles y nos hizo levantar la vista para ver lo que pasaba, pues el día estaba sereno. Vemos, entonces, que, desde el olivar  se dirige hacia nosotros un joven de unos 14 ó 15 años, más blanco que la nieve, el sol lo hacía transparente, como si fuera de cristal, y de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros, dijo: 

               – ¡No temáis! Soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo.

               Y arrodillándose en tierra, dobló la frente hasta el suelo y nos hizo repetir por tres veces estas palabras: 

               – ¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y Os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no Os aman. 

              Después, levantándose, dijo: 

              – Rezad así. Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas. 

              Sus palabras se grabaron de tal forma en nuestras mentes, que jamás se nos olvidaron. Y, desde entonces, pasábamos largos ratos así, postrados, repitiéndolas muchas veces, hasta caer cansados. 


SEGUNDA APARICIÓN DEL ÁNGEL

              Pasado bastante tiempo, en un día de verano, en que habíamos ido a pasar el tiempo de siesta a casa, jugábamos al lado de un pozo que tenía mi padre en la huerta. De repente vimos junto a nosotros la misma figura o Ángel, como me parece que era, y dijo: 

               – ¿Qué hacéis? Rezad, rezad mucho. Los Sagrados Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios. 

               – ¿Cómo nos hemos de sacrificar? – le pregunté. 

               – En todo lo que podáis, ofreced a Dios un sacrificio como acto de reparación por los pecados con que El es ofendido y como súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra Patria la paz. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad, con sumisión, el sufrimiento que el Señor os envíe. 

TERCERA APARICIÓN DEL ÁNGEL 

              Pasó bastante tiempo y fuimos a pastorear nuestros rebaños a una propiedad de mis padres, que queda en la falda del mencionado monte, un poco más arriba que los Valinhos. Es un olivar al que llamábamos «Pregueira». Después de haber merendado, acordamos ir a rezar a la gruta que queda al otro lado del monte; para lo cual, dimos una vuelta por la cuesta y tuvimos que subir un roquedal que queda en lo alto de la «Pregueira». Las ovejas consiguieron pasar con muchas dificultades.

             Después que llegamos, de rodillas, con los rostros en tierra, comenzamos a repetir la oración del Ángel: ¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo, etc. No sé cuántas veces habíamos repetido esta oración, cuando vimos que sobre nosotros brillaba una luz desconocida. Nos levantamos para ver lo que pasaba y vimos al Ángel, que tenía en la mano izquierda un Cáliz, sobre el cual había suspendida una Hostia, de la que caían unas gotas de Sangre dentro del Cáliz. En Ángel dejó suspendido en el aire el Cáliz, se arrodilló junto a nosotros, y nos hizo repetir tres veces. 

               – Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Os adoro profundamente y Os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación por las iniquidades, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, Os pido la conversión de los pobres pecadores. 

              Después se levanta, toma en sus manos el Cáliz y la Hostia. Me da la Sagrada Hostia a mí y la Sangre del Cáliz la divide entre Jacinta y Francisco, diciendo al mismo tiempo:

               – Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios. 

              Y, postrándose de nuevo en tierra, repitió con nosotros otras tres veces la misma oración: «Santísima Trinidad... etc.», y desapareció. Nosotros permanecimos en la misma actitud, repitiendo siempre las mismas palabras; y cuando nos levantamos, vimos que era de noche y, por tanto, hora de irnos a casa.




PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA, 13 DE MAYO DE 1917

               Estando jugando con Jacinta y Francisco encima de la pendiente de Cova de Iría, haciendo una pared alrededor de una mata, vimos, de repente, como un relámpago. 

             – Es mejor irnos ahora para casa –dije a mis primos–, hay relámpagos; puede venir tormenta. – Pues sí. Y comenzamos a descender la ladera, llevando las ovejas en dirección del camino. 

              Al llegar poco más o menos a la mitad de la ladera, muy cerca de una encina grande que allí había, vimos otro relámpago; y, dados algunos pasos más adelante, vimos sobre una carrasca una Señora, vestida toda de blanco, más brillante que el sol, irradiando una luz más clara e intensa que un vaso de cristal, lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente. Nos detuvimos sorprendidos por la aparición. Estábamos tan cerca que nos quedábamos dentro de la luz que la cercaba, o que Ella irradiaba. Tal vez a metro y medio de distancia más o menos. Entonces Nuestra Señora nos dijo: – No tengáis miedo. No os voy a hacer daño.

              – ¿De dónde es Vd.? – le pregunté.

              – Soy del Cielo.

              – ¿Y qué es lo que Vd. quiere?

              – Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora. Después os diré quién soy y lo que quiero. Después volveré aquí aún una séptima vez (1).

               – Y yo, ¿también voy al Cielo?

               – Sí, vas.

               – Y, ¿Jacinta?

               – También.

               – Y ¿Francisco?

               – También; pero tiene que rezar muchos Rosarios.

               Entonces me acordé de preguntar por dos muchachas que habían muerto hacía poco. Eran amigas mías e iban a mi casa a aprender a tejer con mi hermana mayor.

                – ¿María de las Nieves ya está en el Cielo?

                – Sí, está. (Me parece que debía de tener unos dieciséis años).

                – Y, ¿Amelia?

                – Estará en el Purgatorio hasta el Fin del Mundo. (Me parece que debía de tener de dieciocho a veinte años).

               –¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros, en acto de desagravio por los pecados con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

               – Sí, queremos.

               – Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestra fortaleza.

               Fue al pronunciar estas últimas palabras (la gracia de Dios, etc...) cuando abrió por primera vez las manos comunicándonos una luz tan intensa como un reflejo que de ellas se irradiaba, que nos penetraba en el pecho y en lo más íntimo del alma, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios que era esa luz, más claramente que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces por un impulso íntimo, también comunicado, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente: 

               – Oh Santísima Trinidad, yo Os adoro. Dios mío, Dios mío, yo Os amo en el Santísimo Sacramento. 

               Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora añadió: 

             – Rezad el Rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra

               En seguida comenzó a elevarse suavemente, subiendo en dirección al naciente, hasta desaparecer en la inmensidad de la lejanía. La luz que la rodeaba iba como abriendo camino en la bóveda de los astros, motivo por el cual alguna vez dijimos que habíamos visto abrirse el Cielo.


Extraído de las "Memorias" de Sor Lucía Dos Santos



NOTAS ACLARATORIAS

              1- Esta «séptima vez» tuvo lugar la mañana del día 16 de Junio de 1921, cuando Lucía se despedía de la Cova de Iría. Se trataba de una Aparición particular y personal.