domingo, 30 de junio de 2019

CALENDARIO CATÓLICO: JULIO DE 2019




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MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 30: Día de Crucifixión



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 30: Día de Crucifixión

              "Contempla por un momento estos pies y estas manos ensangrentados, este Cuerpo desnudo cubierto de heridas y de Sangre, esta cabeza traspasada de espinas, empapada en sudor, llena de polvo y cubierta de Sangre. Admira en silencio, la paciencia, la conformidad con que acepto este cruel sufrimiento..."

          "Contempla a Jesús tendido en la Cruz sin poder hacer el más ligero movimiento, con las manos y los pies desnudos, sin fama, sin honor. ¡Todo se lo han arrebatado! No recibe la más ligera prueba de cariño. No hay quien se apiade y compadezca de Su Dolor..."

(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)



A continuación rezamos la



Jaculatoria para repetir a lo largo del día

Corazón de Jesús, encendido por nuestro amor,
 inflama mi corazón con Tu Amor

(100 días de indulgencia cada vez; Papa León XIII, 1893)



sábado, 29 de junio de 2019

SAN PEDRO Y SAN PABLO, Apóstoles y Mártires, Columnas de la Iglesia




"Et ego dico tibi, quia tu es Petrus,
 et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam, 
et portæ inferi non prævalebunt adversus eam"

Evangelio de San Mateo, cap. 16, vers. 18


"...tenemos ante los ojos el camino 
por el que llegar a Cristo: la Iglesia.
Pues para eso la ha fundado Cristo, y la ha conquistado 
al precio de Su Sangre; y a Ella encomendó 
Su Doctrina y los preceptos de Sus Leyes, 
al tiempo que la enriquecía con 
los generosísimos dones de Su Divina Gracia 
para la santidad y la salvación de los hombres..."

E Supremi Apostolatus, Papa San Pío X, 4 de Octubre de 1903


              San Pedro y San Pablo están unidos por la Liturgia tanto en la celebración del día de su Martirio, el 29 de Junio, como en la celebración de la Consagración de sus Basílicas, el 18 de Noviembre. Para eso son dos columnas de la Iglesia estos Apóstoles, dispares en el origen y en el modo de cumplir su común mandato, pero unidos en idéntico testimonio martirial en la misma persecución. La Festividad de hoy recuerda a todos los cristianos en el mundo que la Fe Católica se fundamenta en la predicación fiel del Evangelio de Cristo Nuestro Señor y en la sangre bendita de los primeros discípulo que supieron ser leales hasta el Martirio.


LA SANTA IGLESIA CATÓLICA,
 SOCIEDAD PERFECTA

                "Por lo cual lamentamos y reprobamos asimismo el funesto error de los que sueñan con una Iglesia ideal, a manera de sociedad alimentada y formada por la caridad, a la que —no sin desdén— oponen otra que llaman jurídica. Pero se engañan al introducir semejante distinción; pues no entienden que el Divino Redentor por este mismo motivo quiso que la Comunidad por Él fundada fuera una Sociedad perfecta en su género y dotada de todos los elementos jurídicos y sociales: para perpetuar en este mundo la Obra Divina de la Redención.

               Y para lograr este mismo fin, procuró que estuviera enriquecida con celestiales dones y gracias por el Espíritu Paráclito. El Eterno Padre la quiso, ciertamente, como Reino del Hijo de su Amor; pero un verdadero Reino, en el que todos sus fieles le rindiesen pleno homenaje de su entendimiento y voluntad, y con ánimo humilde y obediente se asemejasen a Aquél que por nosotros se hizo obediente hasta la muerte.




               No puede haber, por consiguiente, ninguna verdadera oposición o pugna entre la misión invisible del Espíritu Santo y el oficio jurídico que los Pastores y Doctores han recibido de Cristo; pues estas dos realidades —como en nosotros el cuerpo y el alma— se completan y perfeccionan mutuamente y proceden del mismo Salvador nuestro, quien no sólo dijo al infundir el soplo divino: Recibid el Espíritu Santo, sino también imperó con expresión clara: Como me envió el Padre, así os envío Yo; y asimismo: El que a vosotros oye, a Mí me oye.

               Y si en la Iglesia se descubre algo que arguye la debilidad de nuestra condición humana, ello no debe atribuirse a su constitución jurídica, sino más bien a la deplorable inclinación de los individuos al mal; inclinación, que su Divino Fundador permite aun en los más altos miembros del Cuerpo Místico, para que se pruebe la virtud de las ovejas y de los Pastores y para que en todos aumenten los méritos de la Fe Cristiana. Porque Cristo no quiso excluir a los pecadores de la sociedad por Él formada; si, por lo tanto, algunos miembros están aquejados de enfermedades espirituales, no por ello hay razón para disminuir nuestro amor a la Iglesia, sino más bien para aumentar nuestra compasión hacia sus miembros."


Papa Pío XII, Encíclica "Mystici Corporis Christi",  29 de Junio de 1943


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MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 29: Día de Subida al Calvario



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 29: Día de Subida al Calvario

              "Mi Cuerpo destrozado por tanto tormento camina sin fuerzas, bañado en sudor y Sangre, sufriendo toda clase de injurias, sin que nadie se compadezca de Mi Dolor. Estoy acompañado de una inmensa multitud en la que no se encuentra una sola persona que se compadezca de Mí..."

          "La fatiga es tan grande y la Cruz tan pesada que a mitad del camino caigo desfallecido. La Cruz cae sobre Mí y su peso me produce nuevas heridas. Mi rostro roza las piedras del camino y con la Sangre que corre se pegan a Mis ojos y a Mi cara, la arena y el polvo, de suerte que quedo hecho el ser más repugnante..."

(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)



A continuación rezamos la



Jaculatoria para repetir a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, 
venga a nosotros Tu Reino

((300 días de indulgencia cada vez; Papa San Pío X, 1906)



LE HABLO EN LA SOLEDAD DE ESTE DELICIOSO CORAZÓN




          "Yo pienso que el Corazón de mi Esposo es sólo para mí, como el mío es sólo para Él, y por eso le hablo en la soledad de este delicioso corazón a corazón, a la espera de llegar a contemplarlo un día cara a cara…"

(Fragmento de una carta de Santa Teresita a su hermana Celina, el 14 de Octubre de 1890)



viernes, 28 de junio de 2019

FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, "la Devoción que es Síntesis del Misterio de nuestra Redención"




              El protestantismo en el siglo XVI y el jansenismo en el XVII, habían puesto todos los medios posibles para desfigurar uno de los dogmas esenciales del cristianismo, cual es el amor de Dios a todos los hombres.

              Era pues necesario que el Espíritu de Amor, que rige siempre a la Santa Iglesia, encontrase un medio nuevo para oponerse a la herejía avallasadora, a fin de que la Esposa de Cristo, lejos de disminuir su amor a Jesús, lo sintiese acrecentado cada día más y más.

              En el culto católico, esa norma tan segura de nuestra creencia, fue donde se verificó tal manifestación, al instituirse la Festividad del Corazón Sacratísimo de Jesús.

              Las dos vírgenes benedictinas Santa Gertrudis y Santa Matilde, en el siglo XIII, tuvieron una visión muy clara de toda la magnitud de la devoción al Sagrado Corazón; San Juan Evangelista, se apareció a la primera y le anunció que "la revelación de los dulcísimos latidos del Corazón de Jesús, que él mismo había oído al recostarse sobre Su Pecho, estaba reservada para los últimos tiempos, cuando el mundo, envejecido y enfriado en el divino Amor, tendría que calentarse con la revelación de estos misterios". (1)

              Este Corazón, dicen las dos Santas, es un altar sobre el que Cristo se ofrece al Padre como Hostia perfecta y en todo agradable. En este Corazón se ennoblecen y se tornan gratas al Padre las alabanzas y acciones de gracias que a Dios damos y todas cuantas buenas obras hacemos.

             Para que este culto fuese público y oficial, la Providencia suscitó primeramente a San Juan Eudes, el cual compuso ya en 1670 un Oficio y Misa del Sagrado Corazón. Después escogió Dios a Santa Margarita María de Alacoque, a la que Jesús mostró Su Corazón en Paray-le-Monial, el 16 de Junio de 1675, entonces Domingo del Corpus, y le mandó que estableciese una Fiesta del Sagrado Corazón el Viernes que sigue a la Octava del Santísimo Sacramento. Del Beato Claudio de la Colombière, jesuita y confesor de la vidente salesa, heredó la Compañía de Jesús el celo por extenderla.

              Esta Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no se relaciona con ningún misterio particular de la Vida del Salvador, sino que los abarca todos, y por ende, la devoción al Sagrado Corazón se extiende a todos los beneficios que durante el año nos ha prodigado la Caridad Divina. Ésta es pues la Fiesta del Amor de Dios a los hombres.





            "...del Corazón traspasado del Redentor nació la Iglesia, verdadera dispensadora de la Sangre de la Redención; y del mismo fluye abundantemente la gracia de los sacramentos que a los hijos de la Iglesia comunican la vida sobrenatural, como leemos en la Sagrada Liturgia: «Del Corazón abierto nace la Iglesia, desposada con Cristo... Tú, que del Corazón haces manar la gracia».

          Nada, por lo tanto, prohíbe que adoremos el Corazón Sacratísimo de Jesucristo como participación y símbolo natural, el más expresivo, de aquel Amor inexhausto que Nuestro Divino Redentor siente aún hoy hacia el género humano. Ya no está sometido a las perturbaciones de esta vida mortal; sin embargo, vive y palpita y está unido de modo indisoluble a la Persona del Verbo Divino, y, en ella y por ella, a Su Divina Voluntad. Y porque el Corazón de Cristo se desborda en Amor divino y humano, y porque está lleno de los tesoros de todas las gracias que Nuestro Redentor adquirió por los méritos de Su Vida, Padecimientos y Muerte, es, sin duda, la fuente perenne de aquel Amor que su Espíritu comunica a todos los miembros de Su Cuerpo Místico.

          Así, pues, el Corazón de Nuestro Salvador en cierto modo refleja la imagen de la Divina Persona del Verbo, y es imagen también de sus dos naturalezas, la humana y la divina; y así en él podemos considerar no sólo el símbolo, sino también, en cierto modo, la Síntesis de todo el Misterio de nuestra Redención. Luego, cuando adoramos el Corazón de Jesucristo, en Él y por Él adoramos así el Amor increado del Verbo Divino como Su Amor humano, con todos sus demás afectos y virtudes, pues por un amor y por el otro Nuestro Redentor se movió a inmolarse por nosotros y por toda la Iglesia, Su Esposa, según el Apóstol: «Cristo amó a Su Iglesia y se entregó a Sí Mismo por Ella, para santificarla, purificándola con el bautismo de agua por la Palabra de vida, a fin de hacerla comparecer ante Sí llena de Gloria, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino siendo Santa e Inmaculada"...


Papa Pío XII, "Haurietis Aquas", 15 de Mayo de 1956



NOTAS ACLARATORIAS

1- Santa Gertrudis, Heraldo del Divino Amor, Liv. IV, c.4 




MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 28: Día de Contemplación Dolorosa



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 28: Día de Contemplación Dolorosa

              "Mi Alma (en el Huerto de Getsemaní) estaba tan triste y desamparada que padecía angustias de muerte. Me vi cargado con todas las inquietudes de la humanidad y como recompensa a Mi Amor y de Mis sufrimientos habría de recibir los mayores ultrajes, las más negras ingratitudes..."

          "La Sangre que brotaba de todos los poros de Mi Cuerpo sería inútil para un gran número de almas, muchas se perderían y muchas más no Me conocerían. Derramaría Mi Sangre por todas y Mis Méritos serían aplicables a cada una de ellas y sin embargo inútiles para tantas y tantas almas..."

(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la



Jaculatoria para repetir a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confío

((300 días de indulgencia cada vez; Papa San Pío X, 1906)



jueves, 27 de junio de 2019

NUESTRA SEÑORA SANTA MARÍA DEL PERPETUO SOCORRO


ORÍGEN DEL ICONO

               Según una piadosa tradición del siglo XVI que ha llegado hasta nuestros días, un mercader de la isla de Creta robó una imagen milagrosa de una de las iglesias de la isla. La escondió entre sus cosas y zarpó hacia occidente. Gracias a la Divina Providencia se salvó de una terrible tempestad llegando a tierra firme. Después de un año, más o menos, llegó a Roma con la imagen robada.

               En Roma cayó gravemente enfermo y fue en busca de un amigo que pudiera ayudarle. Cuando estaba a punto de morir, reveló al amigo su secreto sobre la imagen sagrada y le suplicó que la colocara en una iglesia. El amigo prometió hacerlo atendiendo sus deseos, pero también él murió sin haber cumplido la promesa.

               Finalmente, la Bienaventurada Virgen se apareció a la pequeña hija de seis años de una familia romana diciéndole que indicara a su mamá y a su abuela que la imagen de la Virgen María del Perpetuo Socorro debía colocarse en la iglesia de San Mateo Apóstol, situada entre las Basílicas de Santa María Mayor y San Juan de Letrán.


             

               La tradición cuenta cómo después de muchas dudas y diversas dificultades, "la madre obedeció y, tras consultar con el clero responsable de dicha iglesia, la imagen de la Virgen fue colocada en San Mateo el 27 de Marzo de 1499". Allí fue venerada durante 300 años. Enseguida comenzó la segunda etapa vinculada a la historia del icono. La devoción a la Virgen del Perpetuo Socorro se extendió por toda Roma.

LA BENDITA IMAGEN QUEDA OLVIDADA

               En 1798, Roma fue devastada por la guerra, y el monasterio y la iglesia fueron casi totalmente destruidos. Varios Agustinos permanecieron aún allí por algún tiempo pero, al final, también debieron marcharse. Algunos regresaron a Irlanda, otros se dirigieron hacia nuevas fundaciones en América, mientras que la mayor parte se trasladó a algún monasterio cercano. Fue este último grupo el que llevó consigo la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Comienza así la etapa de su historia, el tiempo de los "Años ocultos".

               En Enero de 1855, los Misioneros Redentoristas (fundados por San Alfonso María de Ligorio) compraron "Villa Caserta", en Roma, convirtiéndola en Casa Generalicia de la Congregación Misionera que ya se había extendido por toda Europa occidental y por América del Norte. En esta misma propiedad, en Via Merulana, se encontraron las ruinas de la iglesia y del monasterio de San Mateo. Sin saberlo en aquel momento, compraron el terreno que, muchos años antes, había elegido la Virgen como santuario suyo, entre Santa María Mayor y San Juan de Letrán.

               Cuatro meses después se comenzó la construcción de una iglesia en honor del Santísimo Redentor, dedicada a San Alfonso de Ligorio, Fundador de la Congregación. El 24 de Diciembre de 1855, un grupo de jóvenes comenzaba el Noviciado en esta nueva casa. 

               Los Redentoristas demostraron tener un enorme interés por la historia de la propiedad adquirida; mucho más cuando, el 7 de Febrero de 1863, un famoso predicador jesuita, el Padre Francesco Blosi, hizo referencia en su sermón al tema del icono de María que "estuvo en la iglesia de San Mateo en Via Merulana y que era conocido como "La Virgen de San Mateo" o, más exactamente, como la "Virgen del Perpetuo Socorro".

               En otra ocasión, el cronista de la comunidad redentorista, "examinando algunos autores que escribieron sobre la antigüedad romana, se encontró con referencias a la iglesia de San Mateo. Entre éstas, había una cita en que se hablaba de la iglesia (que había estado situada dentro del perímetro del jardín de la comunidad) y en la que había habido un antiguo icono de la Madre de Dios que gozó de gran veneración y fama debido a sus milagros". Luego, "tras contar todas estas cosas a la comunidad, se abrió un debate sobre cómo encontrar la imagen. El Padre Marchi se acordó de todo lo que le había contado Fray Agustín Orsetti y dijo a sus cohermanos que había visto aquel icono con mucha frecuencia y que sabía dónde se hallaba".



            
SE REANUDA EL CULTO AL ICONO Y COMIENZA SU PROPAGACIÓN

                Con este nuevo conjunto de informaciones, el interés de los Redentoristas creció y quisieron saber aún más del icono y de cómo conseguirlo para su iglesia. El Superior General, Padre Nicolás Mauron, escribió una carta al Papa Pío IX pidiéndole a la Santa Sede que le concediera el icono del Perpetuo Socorro a fin de colocarlo en la nueva iglesia del Santísimo Redentor y San Alfonso que se había construido cerca del lugar en que se encontraba la antigua iglesia de San Mateo. El Papa accedió a esta petición y en el reverso de la misma solicitud escribió de su puño y letra justamente lo siguiente:


               "El 11 de Diciembre de 1865: El Cardenal Prefecto de Propaganda debe llamar al Superior de la Comunidad de Santa María en Posterula diciéndole que es Nuestro deseo que la imagen de la Santísima Virgen, de la que se habla en esta petición, sea nuevamente colocada entre San Juan y Santa María Mayor. Los Redentoristas se encargarán de reemplazarla con otra imagen adecuada".

               Según la tradición, fue entonces cuando el Papa Pío IX dijo al Superior General de los Redentoristas: "Dadla a conocer al mundo entero". En el mes de Enero de 1866, los Padres Michele Marchi y Ernesto Bresciani fueron a Santa María en Posterula para recibir la imagen de manos de los Agustinos.

               Hubo que proceder a la limpieza y restauración del icono. La tarea se le confió al artista polaco Leopold Nowotny. Finalmente, el 26 de Abril de 1866, la imagen fue expuesta nuevamente a la pública veneración en la iglesia de San Alfonso en Via Merulana.

               Con este hecho dio comienzo la más esplendorosa etapa de su historia: la difusión del icono por el mundo entero.


ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
SANTA MARÍA DEL PERPETUO SOCORRO


          Santísima y siempre Pura Virgen María, Madre de Jesucristo, Reina del Mundo y Señora de todo lo creado; que a ninguno abandonáis, a ninguno despreciáis ni dejáis desconsolado a quien recurre a Vos con corazón humilde y puro.

          No me desechéis por mis gravísimos e innumerables pecados, no me abandonéis por mis muchas iniquidades, ni por la dureza e inmundicia de mi corazón me privéis de Vuestra gracia y de Vuestro amor, pues soy Vuestro hijo.

          Escuchad a este pecador que confía en Vuestra misericordia y piedad: socorredme, Piadosísima Madre del Perpetuo Socorro, de Vuestro querido Hijo, Omnipotente Dios y Señor Nuestro Jesucristo, la indulgencia y la remisión de todos mis pecados y la gracia de Vuestro amor y temor, la salud y la castidad y el verme libre de todos los peligros de alma y cuerpo.

       En los últimos momentos de mi vida, sed mi piadosa Auxiliadora y librad mi alma de las eternas penas y de todo mal, así como las almas de mis padres, familiares, amigos y bienhechores, y las de todos los fieles vivos y difuntos, con el auxilio de Aquél que por espacio de nueve meses llevasteis en Vuestro purísimo seno y con Vuestras manos reclinasteis en el Pesebre, Vuestro Hijo y Señor Nuestro Jesucristo, que es Bendito por los siglos de los siglos. Amén.



MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 27: Día de Esperanza



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 27: Día de deseos de Esperanza


              "Cuanto mayor sea tu miseria, más te levantará Mi Poder, te enriqueceré con Mis Dones. Si eres un abismo de miseria, Yo soy un abismo de Bondad y Misericordia. No mires tu pequeñez, mira el poder de Mi Corazón que te sostiene"

          "Soy Yo el que os he escogido y por tanto estoy obligado a daros cuanto necesitáis. No temas, si tu miseria es grande, mucho mayor es Mi Amor y sobre tu debilidad trabaja Mi fortaleza. Si no te atreves a acercarte a Mí, Yo me acercaré a ti..."

(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la



Jaculatoria para repetir a lo largo del día

Corazón de Jesús, encendido por nuestro amor,
 inflama mi corazón con Tu Amor

(100 días de indulgencia cada vez; Papa León XIII, 1893)



miércoles, 26 de junio de 2019

SAN PELAYO DE CÓRDOBA, el joven que prefirió la muerte a la corrupción moral


                San Pelayo era sobrino del Obispo de Tuy, llamado Hermigio; ambos estuvieron con el rey Ordoño II de León en la Batalla de Valdejunquera, en 920, aliado con el Rey de Navarra Sancho Garcés. En la batalla, Abderramán les infligió una abrumadora derrota a las huestes cristianas, capturando numerosos prisioneros, los cuales fueron llevados a Córdoba. Entre ellos estaban Hermigio y su sobrino Pelayo,  de apenas 9 años de edad.

               Después de un tiempo de estar en cautiverio, Hermigio, en su calidad de Obispo, negoció que lo liberaran para ir a reunir el monto del rescate que pedía el emir de Córdoba por su libertad; y como rehén quedó su pequeño sobrino. Pero el tío nunca regresó.

               San Pelayo pasó en Córdoba los siguientes cuatro años; el niño se fue convirtiendo en un joven inteligente y despierto que no dejaba de hablar de Jesús ni de promover las bondades del cristianismo. Esto fue lo que llamó la atención de las autoridades.




               Un fatídico 26 de Junio de 925, cuando contaba apenas con trece o catorce años de edad, San Pelayo fue conducido sorpresivamente ante Abderramán III, a quien le llegaron rumores de su devoción. El monarca tuvo la idea de hacerlo renegar del cristianismo, pero las convicciones de San Pelayo eran demasiado firmes. Se dice que Abderramán le solicitó favores sexuales... Abderramán le dijo sin titubeos:  -Niño, te elevaré a los honores de un alto cargo, si quieres negar a Cristo y afirmar que nuestro profeta es auténtico. ¿No ves cuántos reinos tengo? Además te daré una gran cantidad de oro y plata, los mejores vestidos y adornos que precises. Recibirás, si aceptas, el que tú eligieres entre estos jovencitos, a fin de que te sirva a tu gusto, según tus principios. Y encima te ofreceré pandillas para habitar con ellas, caballos para montar, placeres para disfrutar. Por otra parte, sacaré también de la cárcel a cuantos desees, e incluso otorgaré honores inconmensurables a tus padres si tú quieres que estén en este país.

               Pelayo respondió decidido: –Lo que prometes, emir, nada vale, y no negaré a Cristo; soy cristiano, lo he sido y lo seré, pues todo eso tiene fin y pasa a su tiempo; en cambio, Cristo, al que adoro, no puede tener fin, ya que tampoco tiene principio alguno, dado que Él personalmente es el que con el Padre y el Espíritu Santo permanece como único Dios, quien nos hizo de la nada y con su poder omnipotente nos conserva.

               Abderramán III no obstante, más enardecido, pretendió cierto acercamiento físico, tocándole el borde de la túnica, a lo que Pelayo reaccionó airado:–«Retírate, perro, dice Pelayo. ¿Es que piensas que soy como los tuyos, un afeminado?, y al punto desgarró las ropas que llevaba vestidas y se hizo fuerte en la palestra, prefiriendo morir honrosamente por Cristo a vivir de modo vergonzoso con el diablo y mancillarse con los vicios.

               San Pelayo fue sometido entonces a un martirio de desmembramiento por medio de enormes pinzas de hierro al rojo vivo que lo prensaban de varias partes del cuerpo. 

               Después de su muerte, el culto de San Pelayo se extendió con rapidez por toda la España cristiana. Reliquias suyas llegaron en 967 a León y en 985 a Oviedo.



MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 26: Día de deseos de Reparación



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 26: Día de deseos de Reparación


              "Busco almas que reparen las ofensas que recibe la Majestad Divina y Mi Corazón se consume en deseos de perdonarlos, pero los pecadores sólo piensan en ofenderme"

          "No pido más que tu corazón para esconderme en él a fin de liberarme de la amargura que me causan las almas. Sí, el mundo me ofende pero se salva por la reparación de las almas escogidas. ¡Ama! porque el Amor es Reparación y la Reparación es Amor..."

(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la



Jaculatoria para repetir a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros Tu Reino

(300 días de indulgencia cada vez; Papa San Pío X, 1906)




martes, 25 de junio de 2019

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 25: Día de Dolor



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 25: Día de Dolor

              "Hay tantas almas que me abandonan y tantas que se pierden, y lo que más triste es que a a muchas las he colmado de dones y he fijado en ellas los ojos, en cambio unas me responden con frialdad, muchas con ingratitud. ¡Qué pocas! ¡Qué pocas las que me devuelven amor por amor."

             "Escóndeme en tu corazón y quítame un poco la amargura que me consume. Sí, son muchas las almas que me afligen y muchas las que se pierden, pero las que más hieren Mi Corazón son éstas que tanto amo y no se entregan del todo a Mí..."

(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)

A continuación rezamos la



Jaculatoria para repetir a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confío.

(100 días de indulgencia cada vez; Papa León XIII, 1893)