sábado, 30 de septiembre de 2023

NO MUERO, ENTRO EN LA VIDA...

 



               Sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz del Carmelo de Lisieux había pedido a Dios la muerte de Jesús en la cruz y la obtuvo. En san  Juan de la Cruz se lee que la muerte del justo es una muerte de amor que se lleva al alma suavemente. Y ciertamente esta no fue la agonía que vivirá.

               En la tarde del 30 de Septiembre se le había redoblado a sor Teresa del Niño Jesús de tal manera la tentación contra la fe, que estaba hundida en la noche. Horas antes de su muerte el sudor perlaba su frente, se agitaba en su lecho, pedía que se echara agua bendita alrededor de ella y decía “¡Cuánto hay que rezar por los agonizantes!”. En resumen se encontraba en estado de casi desesperación.  En aquel momento, la madre Inés, al ver a su hermana en aquel estado, se desconcertó. Sabía que su hermana Teresa era una santa, pero una muerte así,  parece más bien la muerte de un pecador. Entonces se fue a rezar ante la estatua del Sagrado Corazón, y le suplicó: “Sagrado Corazón te pido, haz que mi hermana no muera desesperada”.

               Teresa ya había predicho: «Hermanitas, no os aflijáis, si sufro mucho y si no veis en mí, como ya os he dicho, ninguna señal de felicidad en el momento de mi muerte. Nuestro Señor murió ciertamente víctima de amor, ¡y ya veis qué agonía fue la suya»; «Nuestro Señor murió en la cruz entre angustias, y sin embargo la suya fue la más hermosa muerte de amor». Pero fue una muerte en la que llegó incluso a decir: «¡Padre! ¿Por qué me has abandonado?»

               Como Jesús en la cruz, en medio de la soledad y el abandono de los suyos, sufriendo físicamente, moral y espiritualmente, de nuevo se manifestó lo que había en su interior, que no era  más que amor hacia la humanidad que quería salvar: «Padre perdónales que no saben lo que hacen».

               Sor Teresa del Niño Jesús, en el último día de su vida terrena, por las palabras que salieron de sus labios en medio de sufrimientos morales, físicos y espirituales, también nos deja vislumbrar  la imagen de Jesús, el Hijo de Dios, en la cruz, en la que ella se había convertido por su docilidad a la gracia. Sus últimas palabras son testimonio de que se siente abandonada de Dios, sin ningún tipo de consuelo, sin embargo ama a Dios, no se arrepiente de haberse entregado al Amor, está dispuesta a sufrir el tiempo que Él haya  dispuesto. A pesar de su sufrimiento ella cree que Dios es bueno, confía en Él y es consciente de que este sufrimiento está vinculado a su sed de salvar almas para que alaben eternamente a Dios, sus últimas palabras son para testimoniarle su amor. 

               "Todo lo que he escrito sobre mis deseos de sufrir es, con todo, una gran verdad".

               "...Y no me arrepiento de haberme entregado al Amor. No, no me arrepiento, ¡al contrario!"

               Su últimas palabras las pronunció mirando al crucifijo: "¡Sí!, lo amo… ¡Dios mío…, Te amo!"



viernes, 29 de septiembre de 2023

TRÍPTICO CON EL EXORCISMO formulado por el Papa León XIII

 

                    Aunque sobren en el mundo los amigos y socios de Satanás que se dediquen a predicar que el Diablo no existe, la Iglesia Católica siempre enseña que para salvarnos, tenemos que transitar por este mundo liberando una batalla contra ese ser infernal, que lucha por arrebatar a Dios el mayor número de almas.

                    La obra maestra de Satanás ha sido pasar inadvertido, tratando de hacernos creer que no existe. Y esa errónea idea ha conseguido infinidad de adeptos, almas que quieren tranquilizar su conciencia, porque igual que niegan la existencia del Demonio hacen lo propio con el Infierno; verdades ambas definidas por la Iglesia, en el Magisterio y en la Doctrina, sin percatarse tal vez que este hecho, el negar el Infierno y la existencia del Maligno, les sitúa inmediatamente fuera de la Iglesia; todo buen cristiano ha de creer y profesar fielmente durante su vida, el conjunto de Dogmas, que gozan de infalibilidad y no son otra cosa más que la Enseñanza misma de Nuestro Señor. 

                    Para luchar contra estos errores, tenemos que valernos del Catecismo Católico, de nuestra palabra, del ejemplo personal: con sana gallardía debemos hablar de esas realidades sobrenaturales, del Demonio y del Infierno. Y tenemos que hacerlo sin respetos humanos ni miedos, porque es Verdad revelada, en la Sagrada Escritura reflejada en numerosos capítulos y definida por la Iglesia de Cristo. Pero como se trata ésta, sobre todo argumento humano, de una BATALLA ESPIRITUAL, nos valdremos como principal arma, de la oración, poderoso remedio contra el Demonio, máxime si nos cobijamos bajo el estandarte de San Miguel, vencedor apocalíptico de la Bestia infernal.

                    El exorcismo que el Papa León XIII ideara en 1884 tras una visión mística, supone una de las oraciones más importantes a San Miguel. Aunque ya lo he publicado anteriormente, ahora, a fin de poder rezarlo con mayor frecuencia, te presento este sencillo tríptico donde se recoge de forma íntegra dicha oración; si bien se ideó para los Sacerdotes, puede ser rezada también por los seglares, con una mínima modificación en las palabras referentes a la intención de realizar la oración, ya que obviamente, los seglares no poseen el carácter ministerial de los Sacerdotes, verdaderos exorcistas. 




Toca sobre las imágenes para verlas en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos...



                    Rezada por seglares, esta oración no dejaría de ser una súplica, pero jamás resultaría un verdadero y efectivo exorcismo, reservado a los ungidos, a los Sacerdotes de Cristo. En ningún caso debe ser usada como "liberación" de un alma que presunta o efectivamente esté poseída.

                    Cuando desde Roma se dio a conocer dicho exorcismo, advirtieron que "El Santo Padre León XIII exhorta a los Sacerdotes a rezar esta oración con mucha frecuencia, como un exorcismo simple para contener el poder del Demonio e impedir que haga daño. El fiel, asimismo, puede también decirla en su propio nombre, con el mismo propósito, como oración aprobada. Se recomienda su uso donde se sospeche que esté actuando el Demonio, ya sea causando la maldad de los hombres, inspirando violentas tentaciones, y hasta produciendo tormentas y calamidades públicas. Puede usarse como un exorcismo solemne, en una ceremonia oficial y pública en latín, para expulsar al Diablo. Un Sacerdote solo la puede decir en nombre de la Iglesia si ha recibido el permiso de su Obispo". (Acta Sanctae Sedis, Romae, 1890)



La Sagrada Escritura y el Magisterio infalible de la Iglesia; 
algunas citas sobre el Infierno y la necesidad de creer en él


               "Apartaos de Mí, malditos. Id al fuego eterno, que fue destinado para el Diablo y sus ángeles" (Mat. 25, 41)

               "El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga" (Mc. 9, 42-48).

               "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes" (Mt. 22, 13)

               "El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes" (Mt. 13, 41-42).

               "Y los que obraron bien irán a la Vida Eterna, y los que mal, al fuego eterno" Símbolo o Credo Atanasiano

                "Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los Infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, el fuego eterno" Concilio IV de Letrán, 1215

               "Las almas de los que mueren en pecado mortal con sólo el original descienden inmediatamente al Infierno, para ser castigadas, con penas desiguales" Concilio II de Lyón, 1274



lunes, 25 de septiembre de 2023

TRADICIONAL DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS

 

Servus Mariae nunquam peribit
"Un siervo devoto de María nunca perecerá"

San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia


Modelo 1 (Díptico, para imprimir por ambas caras con el modelo 2 que aparece más abajo)


             Fue Nuestra Señora misma quien prometió a Santa Matilde -y posteriormente, a otras almas piadosas- que quien rezara diariamente Tres Avemarías, tendría Su auxilio durante la vida y Su especial asistencia a la hora de la muerte, presentándose en esa hora final con el brillo de una belleza tal que con sólo verla la consolaría y le transmitiría las alegrías del Cielo.

               Una manera sencilla de saludar y encomendarse a la Virgen Purísima es usando la tradicional Devoción de Las Tres Avemarías, una piadosa forma de agradecer a la Santísima Trinidad los Tres principales Privilegios que le han sido otorgados a la Virgen María: Poder, Sabiduría y Misericordia. Como cualquier otra devoción mariana, no tiene otro fin que el de dar Gloria a Dios y reconocer Su Obra perfecta en la Virgen Nuestra Madre. 

               La devoción de las Tres Avemarías es muy grata a la Madre de Dios y es recomendable rezarla cada día, o cada noche a antes de retirarse a descansar.



Modelo 2 (Díptico, para imprimir por ambas caras con el modelo 1 que aparece más arriba)


               La Santísima Virgen, refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el Poder, la Sabiduría y el Amor misericordioso que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo a Santa Gertrudis que, "a la hora de su muerte Me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que Mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales". 


Modelo 3 (Para imprimir por ambas caras con el modelo 4 que aparece más abajo)


               Esta sencilla plegaria de las Tres Avemarías nos recuerda nuestra vocación de entrar, como María, en comunión de Vida con las Tres Personas de la Santísima Trinidad. Por eso, muchos Santos han rezado a María, recitando cada día con perseverancia las Tres Avemarías.

               Este es particularmente el caso de Santa Juana de Arco, quien recomendó a sus soldados rezar las Tres Avemarías antes de ir a la batalla. Otros ardientes propagadores fueron San Antonio de Padua, que las rezaba para honrar a la Virgen y conseguir el don de la santa pureza; también San Leonardo de Porto Mauricio, que rezaba las Tres Avemarías cada mañana y cada noche. San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, no cesaba de recomendar la piadosa práctica del rezo de las Tres Avemarías; el Santo Cura de Ars, San Juan Bosco y otras muchas almas santas, que pese a no estar en los altares, difundieron con el ejemplo y con la palabra esta tradicional devoción de las Tres Avemarías. 



Modelo 4 (Para imprimir por ambas caras con el modelo 3 que aparece más arriba)



                    El Papa Pío IX comenzó a rezar las Tres Avemarías después de la Santa Misa en su Capilla privada; el Papa León XIII mandó que se extendiese esta práctica a toda la Iglesia, por eso que aún permanece esa piadosa costumbre al terminar el Sacrificio de la Misa. Concedió el mismo León XIII doscientos días de indulgencias a todos los que rezasen las Tres Avemarías y añadiesen esta jaculatoria: "Madre mía, líbrame en este día (o en esta noche) de pecado mortal". El Papa San Pío X concedió además, trescientos días de indulgencia a los que rezaren las Tres Avemarías con esta otra jaculatoria, compuesta por San Alfonso María de Ligorio: "¡Oh María!, por Tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma." 




domingo, 24 de septiembre de 2023

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, la Redentora de cautivos

 



Relato de la Aparición de Nuestra Señora 
de la Merced a San Pedro Nolasco


               El Padre Gaver, en el 1400, relata como Nuestra Señora se aparece a San Pedro Nolasco en el año 1218 y le revela su deseo de ser Liberadora a través de una orden dedicada a socorrer a los Cristianos cautivos en tierras infieles.

               Ante la visión de la Virgen Santísima, San Pedro Nolasco, confundido por tal gracia, le pregunta:

               "¿Quién eres Tú, que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan gran caridad, que es grata Dios y meritoria para mi?"

                Nuestra Señora le responde:

               "Yo soy María, aquella en cuyo vientre asumió la carne el Hijo de Dios, tomándola de Mi sangre purísima, para reconciliación del género humano. Soy Aquella a la que dijo Simeón cuando ofrecí Mi Hijo en el templo: "Mira que éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de contradicción: y a Ti misma una espada vendrá a atravesarte por el alma".

               "¡Oh Virgen María - prosiguió el Santo- Madre de Gracia, Madre de Misericordia ¿Quién podrá creer que Tú me mandas?" 

               "No dudes en nada, - sentenció Nuestra Señora - porque es Voluntad de Dios que se funde una Orden de ese tipo en honor Mío; será una Orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de Mi Hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel (es decir, entre los Cristianos) y serán signo de contradicción para muchos."

               Para llevar a cabo esta misión, el 10 de Agosto de 1218, San Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de la Virgen María de la Merced de la redención de los cautivos, con la participación del Rey Jaime de Aragón y ante el Obispo de la ciudad, Berenguer de Palou. 

               Por la confirmación del Papa Gregorio IX aprobó la Orden el 17 de Enero de 1235; la ratificó en la práctica de la Regla de San Agustín; le dio carácter universal incorporándola plenamente a su vida y sancionó su obra como misión en el pueblo de Dios.”

               En el año 1696, el Papa Inocencio XII extendió la Fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia y fijó su fecha para el 24 de Septiembre. 




El Escapulario de la Merced


               El Papa Benedicto XV bendijo especialmente el Escapulario de la Merced; lo había llevado desde que era un adolescente, por eso, el 4 de Junio de 1918, en el marco de la Gran Guerra, concedió indulgencias a dos jaculatorias dirigidas a la Virgen de la Merced en las que se pedía el fin de la contienda: "Redentora de cautivos, ruega por nosotros" y "Piadosísima Madre de la Merced, ruega por nosotros".


Bendición Apostólico e indulgencia del Papa Benedicto XV
(cliquea sobre la imagen para ampliarla)


               El Escapulario de la Merced es una gracia especialísima que la Virgen María Madre de Dios concede a sus hijos predilectos como signo de su filiación, escudo de su amparo y baluarte de su defensa en todos los peligros de alma y de cuerpo. La Santísima Virgen, velando por la salvación de Sus hijos y queriendo darnos una prueba de Su maternal cariño, prometió a todos los que vistiesen el Santo Escapulario de la Merced que él sería "el signo de su filiación, el escudo de su amparo y el baluarte de su defensa en todos los peligros de alma y cuerpo y después la salvación eterna"; el Escapulario de la Merced nos hace hijos y hermanos de la Santísima Virgen María, nos hace participantes de todos los méritos de la Orden (oraciones, sacrificios, penitencias, etc) y se hacen acreedores a los dulces cariños e inefables ternuras de tan bondadosa Madre. 



sábado, 23 de septiembre de 2023

LV Aniversario del Padre Pío de Pietrelcina



                Se cumplen cincuenta y cinco años de la entrada en la Vida del Padre Pío, hasta el momento, el primer y único Sacerdote estigmatizado; su nombre de pila, Francisco, fue como un anuncio providencial de su misión en la tierra: ser un crucificado sin cruz, a semejanza del primer estigmatizado, San Francisco de Asís, y como él, padecer las heridas de la Pasión de Cristo en sí mismo, configurándose física y místicamente con la Víctima del Calvario, en especial, en el momento cumbre de un Sacerdote, la Santa Misa. Era allí, en el ara del Altar, donde el Padre Pío se transfiguraba y se hacía doblemente Víctima: primero en virtud de su Sacerdocio, gracias al cual prestaba sus labios, sus manos, su cuerpo todo, al Verdadero Sacerdote, Cristo, en quien el pobre hombre opera in Persona Christi; pero además, el Padre Pío, jamás se pudo abstraer de esa mística realidad, ya que sólo tenía que sufrir las heridas que el Cielo le había regalado, para unirse aún más a Jesús inmolado, a Jesús Sacramentado, la Víctima Divina.


ALGUNAS NOTAS SOBRE 
LA ESTIGMATIZACIÓN DEL PADRE PÍO


               "El 20 de Septiembre de 1918, después de la celebración de la Misa, al entretenerme para hacer la acción de gracias en el Coro, en un momento fui asaltado por un gran temblor, después volví a la calma y vi a Nuestro Señor con la postura de quien está en cruz. No me ha impresionado si tuviera la Cruz, lamentándose de la mala correspondencia de los hombres, especialmente de los consagrados a Él y por ello más favorecidos (1). De aquí se manifestaba que Él sufría y que deseaba asociar a las almas a Su Pasión. Me invitaba a compenetrarme con Sus dolores y a meditarlos: al mismo tiempo, a ocuparme en la salud de los hermanos. Seguidamente me sentí lleno de compasión por los dolores del Señor y le preguntaba qué podía hacer. Oí esta voz: ‘Te asocio a Mi Pasión’. Y acto seguido, desaparecida la visión, volví en mí, recobré la razón y vi estos signos aquí, de los que goteaba sangre..." (De la declaración del Padre Pío al Obispo Monseñor Raffaele Rossi (2), el 15 de Junio de 1921) 



Rostro del Crucifijo ante el que rezaba el Padre Pío
cuando fue agraciado con los Sagrados Estigmas


               "Las manos, los pies y el costado me sangraban y me dolían hasta hacerme perder todas las fuerzas para levantarme. Me sentía morir, y hubiera muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón, que sentía palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastré hasta la celda. Me recosté y recé, miré otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento a Dios". (De una carta del Padre Pío a su Director Espiritual, el Padre Benedetto de San Marco in Lamis)

               "...de las llagas se desprendía un perfume intenso de violeta... los estigmas en cuestión no son obra del Diablo, ni un engaño burdo, un fraude, una artimaña de persona artera y maliciosa... " sus estigmas no me parecen un producto morboso de sugestión externa." (Monseñor Raffaele Rossi, en las conclusiones del informe oficial que presentó ante el Santo Oficio después de examinar al Padre Pío).


NUESTRO SEÑOR REVELÓ AL PADRE PÍO
EL INMENSO VALOR DE LA SANTA MISA


              Durante la persecución puesta en marcha por la Jerarquía de la Iglesia, entre finales de los años 20 y comienzo de los 30 del siglo XX, el Padre Pío se dedicó a rezar, leer, estudiar y escribir; en un diario personal dejó anotadas algunas revelaciones de Nuestro Señor acerca del valor de la Santa Misa:

               "Pensad que el Sacerdote que Me llama entre sus manos tiene un poder que ni a Mi Madre concedí. Reflexionad que si sirviesen al Sacerdote, en vez que un sacristán, los más excelsos Serafines, no serían suficientemente dignos de estarles cerca. Domándoos sí, considerando la preciosidad del regalo que os hago, es indigno asistir a Misa pensando en otra cosa que no sea Yo. Más bien sería justo que, humillados y agradecidos, palpitarais alrededor Mío y, con toda el alma, me ofrecierais al Padre de las Misericordias; más bien sería justo considerar el Altar no por lo que han hecho los hombres, sino por lo que vale, por Mi Presencia Mística, pero Real. Mirad la Hostia, en la que cada especie es aniquilada, y me veréis a Mí, humillado por vosotros. Mirad el Cáliz en el que Mi Sangre vuelve a la tierra, rica como es de toda bendición. Ofrecedme, ofrecedme al Padre. No olvidéis que para esto Yo vuelvo entre vosotros.




          Si os dijeran: ‘Vámonos a Palestina para conocer los Santos Lugares en los que Jesús vivió y donde murió’ vuestro corazón daría un vuelco ¿verdad? Sin embargo, el Altar sobre el que bajo ahora es más que Palestina, porque de ella partí hace veinte siglos y sobre el Altar Yo retorno todos los días Vivo, Verdadero, Real, si bien escondido, pero Soy Yo, Yo mismo Soy el que palpito entre las manos de Mi Ministro. Yo vuelvo a vosotros, no simbólicamente, oh no, sino verdaderamente. Os lo digo una vez más: verdaderamente. 

          ¡Getsemaní, Calvario, Altar! Tres lugares de los que el último, el Altar, es la suma del primero y del segundo; son tres lugares, pero uno sólo es Aquél que encontrareis ahí. […]

          Yo vuelvo sobre el Altar Santo desde el cual os llamo. Llevad vuestros corazones sobre el corporal santo que sujeta Mi Cuerpo. Hundíos, almas dilectas, en aquel Cáliz Divino que contiene Mi Sangre. Es ahí que el Amor estrechará a vuestros espíritus al mismo Creador, al Redentor, a vuestra Víctima; es ahí donde celebraréis Mi Gloria en la humillación infinita de Mí Mismo. Venid al Altar, miradme a Mí, pensad intensamente en Mí…"


NOTAS

                1- Contaba el Padre Pío que en una aparición, sucedida el 7 de Abril de 1913, Nuestro Señor, con "una gran expresión de disgusto en el rostro" mirando a una multitud de Sacerdotes, le dijo: "Yo estaré en agonía hasta el Fin del Mundo por causa de las almas más beneficiadas por Mí".

               2- Monseñor Raffaelle Carlo Rossi, Obispo de Volterra, Carmelita Descalzo, que en 1921 fue enviado como Visitador Apostólico por el Santo Oficio, para examinar al Padre Pío en su convento de San Giovanni Rotondo. En 1930 sería elevado al Cardenalato por el Papa Pío XI.


Para leer una reseña biográfica
del Padre Pío de Pietrelcina
sólo tienes que cliquear en el siguiente enlace

PADRE PÍO: EL SACERDOTE QUE SUFRIÓ 


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viernes, 22 de septiembre de 2023

ORACIONES DICTADAS POR NUESTRO SEÑOR a la mística Sor Josefa Menéndez ( IV ) SALUTACIÓN A NUESTRA SANTA MADRE

 



               Nuestro Señor había fijado en Sor Josefa Menéndez una mirada de predilección, y por eso, desde su entrada a la vida religiosa le manifestó Su Corazón y Su sed de salvación de las almas, asociando íntimamente a Sor Josefa a los sufrimientos de Su Pasión. Pero las gracias de Dios permanecieron ocultas a cuantas la rodeaban, y desde el día de su llegada hasta su muerte, logró pasar desapercibida, en medio de la sencillez de una vida de la más exquisita fidelidad. Y en esta vida oculta, Jesús le descubrió Su Corazón. "Quiero – le dijo- que seas el Apóstol de Mi Misericordia. Ama y nada temas. Quiero lo que tú no quieres... pero puedo lo que tú no puedes... A pesar de tu gran indignidad y miseria, me serviré de ti para realizar Mis designios".

               Entre las numerosas Revelaciones con que fue bendecida Sor Josefa, hemos querido extraer algunas de las oraciones que Nuestro Señor y Su Santa Madre enseñaron a la humilde religiosa lega; por su brevedad y sobre todo, por su riqueza teológica y espiritual, recomendamos y animamos a que las impriman para poder rezarlas habitualmente.







jueves, 21 de septiembre de 2023

YO REINARÉ A MI GUSTO EN TU PECHO, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José

 


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903, por lo que este año recordamos el 120 aniversario de su natalicio; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 




               Al poco tiempo de su ingreso en la Congregación comenzó a recibir Mensajes del Cielo, de Nuestro Señor pero, fundamentalmente, de la Santísima Virgen; el humilde Hermano de La Salle sería también bendecido con otras muchas gracias místicas; entre las celestiales confidencias que dejó por escrito, resaltan las profecías sobre el Reinado de los Corazones Eucarísticos de Jesús y de María. 

               Murió en Griñón (Madrid) el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones. Para mejor entender las Revelaciones privadas que recibió de Nuestro Señor y de la Virgen Purísima, te recomiendo que accedas a los artículos anteriores usando de los enlaces que aparecen al final de este artículo.

               Continuamos con algunos extractos de las anotaciones del mismo Hermano Estanislao José. "El día 12 de Septiembre (de 1921) me dijo Jesús: "No tengas duda ninguna que Estoy en tu pecho como Estoy en el Sagrario; ahora no Me ves ni Me sientes, pero a medida que vayas evitando las faltas voluntarias me verás y me oirás más claramente". 

               El día 17, durante la Bendición con el Santísimo me dijo: "¿Crees firmemente que Estoy aquí en la Sagrada Hostia?" ,"Sí, Señor -le respondí- lo creo firmemente. Y sentenció el Buen Jesús: "Pues lo mismo Estoy en tu pecho haciéndote compañía". 

               El día 25 al tragar la Sagrada Hostia me dice: "Me quedo contigo en tu pecho… Mira, vengo de conquistar almas y… muchas Me rechazan con pecados gravísimos. Yo hago en ti Mi morada y quiero que hagas reparación y se lo pidas a otros, porque son muchas las blasfemias que contra Mí dicen los pecadores…". Muchos días le iba repitiendo Nuestro Señor que se quedaba en su pecho para que reparase las blasfemias, las irreverencias, los olvidos que sufre en la Divina Eucaristía hasta de las almas consagradas… 

               Un día del mes de Octubre le dijo: "Qué contento debes estar, tú puedes comulgar cuando quieras, no tienes más que mirarme y penetrarte bien de Mi Presencia… ¡Cuánto Me agrada vivir en las almas, estar con ellas en la Divina Eucaristía! Tú y aquellos en quienes Estoy Sacramentado, debéis hacer de vuestra vida una Comunión continua". 

               El último día de Octubre me dijo: "Prepárate para la pelea, que no creas que todo va a ser gozar. Tendrás días de sequedad en que creerás que Yo te he abandonado, que ya no Estoy contigo, que todo ha sido engaño del Demonio… y sin embargo Yo reinaré a Mi gusto en tu pecho, en él tengo Mi trono. No olvides que estás en este mundo para merecer y no para gozar". 

               En el mes de Noviembre, repetimos que es de 1921, le habló muchas veces y le animaba "a ser Víctima reparadora, porque así como hay pecadores que diariamente Me ofenden, así quiero también que haya Almas Víctimas reparadoras, y entre ellas quiero que tú seas una de las que más Me consuelen. Hazme conocer por todo el mundo; sírvete de oraciones, sacrificios y toda clase de obras buenas".

               Sus Amados, los Corazones Eucarísticos de Jesús y María, le piden nuevas exigencias de perfección, más sacrificio, más entrega, y el Hermano Estanislao José responde con el Voto de Regularidad... 


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martes, 19 de septiembre de 2023

LA VIRGEN LLORA LA CRUCIFIXIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

 


               El 19 de Septiembre de 1846, la Virgen se apareció a dos pequeños pastores, Maximin Giraud y Melanie Calvat. "La Bella Dama", como los niños la llamaban, apareció en una actitud de profunda tristeza pidiendo oraciones y penitencia para ayudarla a prevenir que el brazo de Su Hijo caiga sobre la Humanidad por sus pecados. Nuestra Señora también reveló a los niños pastores un Secreto. Como esta Aparición tuvo lugar en el monte llamado La Salette, en la Diócesis de Grenoble, Francia, una nueva advocación de Nuestra Señora pronto se extendió por todo el mundo.

               Ha habido tres grandes Apariciones de Nuestra Señora en los últimos 150 años: La Salette, Lourdes y Fátima. En todas ellas la Iglesia aceptó la autenticidad de las apariciones y las hizo suyas, haciendo fiestas especiales para conmemorarlas. En cada una de esas tres Apariciones de Nuestra Señora dejó un Secreto (1). En todos ellas, la Virgen se manifestó profundamente triste por el estado de la humanidad, y predijo un enorme castigo que vendría en el momento elegido.

               Por tanto, en los últimos 150 años la Virgen ha adoptado una posición muy similar a la de los contra-revolucionarios. Todos ustedes saben que los miembros del Alto y Bajo Clero y muchos laicos Católicos están muy contentos, que piensan que todo va bien.

               Si usted les dice que se está preparando un castigo para la humanidad, ellos responden que esto es absurdo. Ellos afirman que la Religión está experimentando un progreso extraordinario. Al lado de esas personas nosotros parecemos sombríos y tristes. Hacemos el papel de los hipocondríacos pesimistas que no encajan en la atmósfera alegre y despreocupada de nuestros días, en la que se difunden mensajes optimistas y positivos acerca de todo.

               Nuestro papel es algo difícil, porque siempre es difícil predecir y anunciar castigos a una humanidad enfocada en el disfrute de la vida. No es de extrañar que muy poca gente esté dispuesta a creer y seguir nuestras perspectivas políticas y religiosas con respecto a eventos que manifiestan un creciente triunfo de la Revolución. Ellos no quieren oír hablar del Gran Castigo que Dios está preparando. Como Nuestra Señora misma trajo tres Mensajes importantes que no fueron aceptados, no es de extrañar que nuestro apostolado también no sea bien recibido. Esto es característico de todas las épocas que toman el camino equivocado.

               Cuando la gente oye a alguien decir que van por el mal camino, no le escucha. Ésta es la razón por la que vienen los grandes castigos. Si las personas escuchasen, y se convirtieran, el castigo sería evitado. Es precisamente porque no abren sus almas al Mensaje por lo que la catástrofe se hace inevitable. El hecho de que ellos no crean en los Mensajes de la Virgen es la razón por la que dichos Mensajes se hacen realidad.



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              Alguien podría objetar: ciento cincuenta años ya han pasado y no ha ocurrido nada. Sostengo que estos Mensajes se han empezado a cumplir al comenzar los grandes castigos. Nuestra Señora se apareció en La Salette en 1846; en 1870 comenzó la guerra Franco-Prusiana como resultado de la rivalidad entre Francia y Alemania. Esta rivalidad llegaría a su apogeo en 1914 y fue la causa más profunda de la Primera Guerra Mundial, así como de la Segunda Guerra Mundial. Las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial todavía no se han resuelto completamente y la perspectiva de una tercera guerra mundial se encuentra en el horizonte. Una posible tercera Guerra Mundial con su apocalipsis nuclear podría muy bien ser el comienzo del gran castigo predicho en La Salette y en Fátima.

               Así que debemos volvernos a la Virgen de La Salette en esta fecha y hacerle algunas peticiones. La primera petición es que mantenga firmemente en nuestras almas esta convicción de lo malo que es el tiempo actual, y que ponga en nuestro espíritu un repudio completo a los males de este tiempo. No nos permita ser personas "herejía blanca" (2), o personas optimistas, o tontas o tercera posición, que empiecen a decir: que no, que tiene algún lado bueno, etc., etc.

               En segundo lugar, que nos dé una Fe viva en la realidad de estos castigos en que la humanidad se merece cada vez más incurrir. Y, en tercer lugar, que nos prepare para, llegando la ocasión de estos castigos, que seamos aquellos que no sean castigados, sino que sean los que luchan por Su Victoria y Gloria.

               Al ver llorar a la Virgen en La Salette, Nuestra Señora de los Dolores, que ya no llora la Crucifixión de Su Hijo, sino que llora la Crucifixión de la Iglesia Católica, debemos tener una palabra de piedad a la Virgen, de respeto y reparación.

               Que al menos seamos las almas fieles que no doblan sus rodillas frente a la impiedad triunfante, y que digan y sigan diciendo que el mal es el mal y que el bien es bien. Y que no pactan con esta monstruosa confusión que quiere imponerse como un elemento dominante de todo el Universo. Es lo que debemos pedir a la Virgen de La Salette.


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira
19 de Septiembre de 1965


NOTAS ACLARATORIAS

          1 Los Secretos de La Salette, Lourdes y Fátima; a día de hoy, tan sólo conocemos en su integridad el Secreto de la Salette, redactado por la vidente Melania Calvat; los de Lourdes, que la Virgen María confiara a Bernadette los días 23, 24 y 25 de Febrero de 1858, fueron personales y la joven vidente jamás los reveló; y el Secreto de Fátima, hasta ahora desconocido.

          2 Expresión utilizada por el Doctor Plinio en el sentido de una actitud sentimental que se manifiesta sobre todo en cierto tipo de piedad edulcorada y una posición doctrinal relativista que busca justificarse bajo el pretexto de una pretendida "caridad" hacia el prójimo. 


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domingo, 17 de septiembre de 2023

ORACIÓN A JESÚS SOLITARIO EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO (se dirá antes de acostarse)



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              ¡Oh Divino Jesús! que durante la noche estáis solitario en tantos Sagrarios del mundo, sin que ninguna de vuestras criaturas vaya a visitaros y adoraros. 

              Yo os ofrezco mi pobre corazón, deseando que todos sus latidos sean otros tantos de amor y adoración. Vos, Señor, estáis siempre en vela bajo las Especies Sacramentales, vuestro Amor Misericordioso nunca duerme ni se cansa de velar por los pecadores.

               ¡Oh Jesús amantísimo, oh Jesús solitario!, haced mi corazón cual lámpara encendida; en caridad se inflame y arda siempre en vuestro Amor. Vela, ¡oh  Centinela divino!, vela por el mísero mundo, por los Sacerdotes, por las almas consagradas, las extraviadas, por los pobres enfermos, en cuyas noches interminables necesitan de Tu fortaleza y de Tu consuelo, por los moribundos y por éste, Tu humilde siervo, que para mejor servirte descansa pero sin alejarse de Ti, de Tu Sagrario... donde vives en la soledad y el silencio de la noche.

               Sea siempre bendito, alabado, adorado, amado y reverenciado el Corazón Sagrado de Jesús en todos los Sagrarios del mundo. Amén.



viernes, 15 de septiembre de 2023

LOS DOLORES DE NUESTRA SEÑORA, PRUEBA DEL AMOR DE DIOS. Por el Doctor Plinio Corrêa de Oliveira

 


La imagen corresponde a Nuestra Señora de los Dolores,
según Sus Apariciones en la Codosera (Badajoz, España)


                Dios, habiendo amado con Amor Infinito a Su Verbo Encarnado, Nuestro Señor Jesucristo, y habiendo amado a Nuestra Señora con un amor inferior a ese, le dio todo cuanto existe de mejor. Y por eso le dio aquella inmensidad de cruces que es representado por el número siete. Son siete dolores, es decir, son todos los dolores. Y Nuestra Señora de los Dolores podría ser llamada con propiedad Nuestra Señora de todos los Dolores, porque no hubo dolor que Ella no sufriese.

               Por eso, si es verdad que todas las generaciones la llamarán Bienaventurada, a un título menor, pero inmensamente real, todas las generaciones la podrían haber llamado “infeliz”. Si esto es así, deberíamos comprender mejor, cuando el dolor penetra en nuestra vida, que es una prueba del Amor de Dios. Y que mientras el dolor no penetre en nuestra vida, no tendremos todas las pruebas del Amor de Dios. Y yo agregaría, no tendremos la principal prueba del Amor de Dios.

               ¿Qué quiere decir esto? Yo veo las fisonomías de muchas personas. Y en ellas percibo que les falta todavía sufrimiento. Les faltan una nota de madurez, una nota de estabilidad, una nota de racionalidad, una elevación que sólo tiene quien sufrió, y que sufrió mucho; y quien lleva una vida sin sufrimiento, lleva una vida en que esa nota no trasparece en la fisonomía, y lo que es mucho peor, no trasparece en el alma.

               Debemos comprender esto y, cuando comiencen a aparecer los contratiempos, las dificultades en nuestro apostolado, malentendidos con los amigos, malentendidos con nuestros jefes, la salud que anda mal, los negocios que no van bien, problemas dentro de casa, no deberíamos tomar en eso como un absurdo, con el estado de espíritu de las películas de Hollywood, es decir como una cosa que no debería acontecer. ¿Cómo ocurrió una cosa así? … ¡No Señor!

               Quien no sufre es quien debería preguntar: ¿cómo me está ocurriendo esto, ya que no estoy sufriendo nada? Porque lo normal es sufrir. A quien Dios ama, a quien Nuestra Señora ama, éste sufre, porque Dios no va a recusar a este hijo, aquello que dio en abundancia a los dos seres que más amó, que son Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora.

               Sin duda, debemos pedir a la Providencia que nos libre de las privaciones, de las pruebas, de las crisis nerviosas y de toda clase de cosas penosas, pero si está en los planos de la Providencia que seamos sometidos a la prueba, debemos bendecir a Dios y bendecir a Nuestra Señora, por estar sufriendo.

               Entonces ustedes tienen la frase estupenda de Bossuet, con respecto a Nuestro Señor Niño, ‘ese niño incómodo’. ¡Como todos los que quieren seguir a nuestro Señor son incómodos! A veces tenemos la sensación experimental de esto. Comenzamos a dar un consejo, un ejemplo, comenzamos a pedir un sacrificio, y el semblante de nuestro interlocutor va denunciando que nos está considerando incómodos. ¡Cómo sería más fácil decir un chiste alegre, hacer una broma, terminar todo con una palmada en la espalda y dispensar de una obligación!

               Pues bien, el peso de ser incómodos es uno de los mayores pesos, y también debemos cargarlo. En nuestras familias nos encuentran incómodos porque les recordamos el deber. La resignación alegra esa incomodidad. El coraje de ser incómodos en todas las circunstancias; dar nuestra amistad de modo preferente a nuestros amigos incómodos, cuando su incomodidad consiste en recordarnos el deber, son virtudes que, en el día de los Siete Dolores de Nuestra Señora, debemos pedirle.

               Ella que también tuvo un hijo que le trajo tantas divinas incomodidades y que, invitándonos a meditar sobre Su dolor, nos convida a meditar sobre la seriedad y la sublimidad de Su existencia y de la nuestra, y de ese modo es también para nosotros maternal y estupendamente incómoda. 


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