viernes, 13 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 7


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:





                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA SÉPTIMO


               ORACIÓN.
 ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que en Tu Santo Escapulario diste a los que devotamente lo visten, un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que seas mi defensa poderosa en esta vida mortal, para que en todas las tribulaciones y peligros encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre Tu especial asistencia para conseguirlo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.





jueves, 12 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 6


           Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:




                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA SEXTO


               ORACIÓN. 
¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del santo escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para con los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones, procuran vivir de manera que imitando tus virtudes, muestran que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del santo escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:



Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena




ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.





miércoles, 11 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 5


           Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:






                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA QUINTO


               ORACIÓN. 
¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Religión del Carmen, mostrando siempre el amor y singular predilección con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina muerte de dos que especialmente la contradecían. Te ruego, Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo, para que con quietud y paz viva siempre en el santo servicio de Dios y tuyo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: 


Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.





martes, 10 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 4


           Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:







                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA CUARTO


               ORACIÓN. 
¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas les honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con tan singular favor su confianza, para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora, me mires, como amorosa Madre y me alcances la gracia de imitarte, de modo que dignamente pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo. Así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.





lunes, 9 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 3


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:




                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA TERCERO

               ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste admitir con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que en Tu honor edificaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de todas las virtudes, donde El habite siempre amado, adorado y alabado por mi, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.





domingo, 8 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 2


           Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:





                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA SEGUNDO


               ORACIÓN. 
¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con especial protección, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad y amarle con toda mi alma; para conocer mis culpas y llorarlas para saber como debo comportarme a fin de servirle con toda perfección; y para que mi trato y conversación sean siempre para su mayor honra y gloria y edificación de mis prójimos. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo


Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.





sábado, 7 de julio de 2018

TRADICIONAL NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN, Día 1


    Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Se puede realizar la Novena desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

           Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y de Su Bendita Madre, empezaremos:




                Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 
                En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

REZAR TRES AVEMARÍAS



DÍA PRIMERO


               ORACIÓN. ¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de Dios, San Elías, Mísitico Fundador del Carmelo, vio levantarse del Mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a Tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de Su Majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.




PRIMER SÁBADO: Desagravio de Amor al Corazón de María







MANERA DE REALIZAR LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS


          La Devoción de los Primeros Sábados, tal como la pidió Nuestra Señora de Fátima, lleva la aseguranza de la salvación. Para sacar ganancia de tan grande Promesa de la Virgen Purísima, sin embargo, debe entenderse bien la Devoción y llevarse a cabo debidamente. Los requisitos, según los estipuló nuestra Señora, son:



-Confesión

-Comunión

-Cinco Misterios del Santo Rosario

-Meditación sobre uno o más de los Misterios del Rosario por un cuarto de hora

-Hacer todas estas cosas en el espíritu de reparación al Inmaculado corazón de María.  

-Observar estas prácticas el primer sábado de cinco meses consecutivos.




ENTENDAMOS los requisitos que pidió Nuestra Señora

1. Confesión. Una confesión reparadora significa que la confesión no solo debe ser buena (válida y lícita), sino que debe también ofrecerse en el espíritu de reparación, en este caso, al corazón inmaculado de María. No hay necesidad de informar al propio confesor, pero la intención de ofrecerla en reparación debe hacerse cuando menos antes de recibir la absolución, y esto puede ser en camino a confesión o incluso unos días antes al decidirse hacerla.

           Esta confesión puede hacerse el mismo primer sábado o algunos días antes o después del primer sábado, y puede asociarse con otra devoción. Así, la confesión hecha en relación a la devoción del primer viernes puede ofrecerse como confesión reparadora al corazón inmaculado de María en conexión con la devoción del primer sábado.

2. Comunión. La C
omunión de reparación debe ser sacramental (bajo una especie, o dos en el caso de los ritos orientales), debidamente recibida y con la intención de hacer la reparación. Esta ofrenda, como la confesión, es un acto interior y, por tanto, no se necesita ninguna acción externa para expresar la intención. La Comunión debe hacerse dentro de las 24 horas del primer sábado. Por causas justas, aprobadas por un sacerdote, la persona puede recibir la comunión el siguiente día, el Domingo después del Primer Sábado (concesión concedida por el mismo Jesucristo).

           La Comunión Espiritual no satisface esta condición.

3. El Santo Rosario. El Rosario aquí mencionado fue indicado con la palabra portuguesa terzo, que por lo común se emplea para denotar un rosario de cinco décadas, ya que forma un tercio del rosario de quince décadas. Esto también debe rezarse en el espíritu de reparación. Es costumbre meditar los sábados sobre los Misterios Gloriosos, pero nada impide que se medite sobre los Misterios Gozosos o Dolorosos. De hecho, en algunos casos, puede que sea mejor meditar sobre otros misterios. Lo importante es rezar bien el Rosario, haciendo lo mejor para estar atento y para meditar sobre cada Misterio durante cada decena. Como en los otros casos, debe tenerse la intención de ofrecer el rosario en reparación al inmaculado corazón, cuando menos al comienzo del rosario.

4. Meditación por un cuarto de hora. Como ya se indicó, la meditación puede ser sobre un solo Misterio por 15 minutos, o todos los 15 Misterios deteniéndose en cada uno por alrededor de un minuto, o, nuevamente, sobre dos o más Misterios durante el período. Esto también se puede hacer antes de cada decena, deteniéndose tres o más minutos para considerar el Misterio de la década particular. Esta meditación debe asimismo hacerse en el espíritu de reparación al Inmaculado Corazón de María.

          La meditación consiste en repasar los acontecimientos como si uno estuviera allí presente, o en considerar lo que uno podría haber hecho si se hubiera estado presente durante los sucesos; y en decidir cambiar, según la lección enseñada en el Misterio, el comportamiento propio en casa, en el trabajo, en el tratamiento con la gente, etc.

5. El espíritu de reparación.Todos estos hechos, como ya se dijo arriba, han de hacerse con la intención de ofrecer reparación al Inmaculado Corazón de María por las ofensas cometidas contra Ella. Todo el que la ofende, comete, por decir así, una doble ofensa, pues estos pecados también ofenden a su divino Hijo, Jesucristo, y, por consiguiente, hace peligrar la salvación de su alma. Dan mal ejemplo a otros y debilitan las fuerzas de la sociedad para resistir las arremetidas inmorales. Tales devociones, por tanto, nos hacen considerar no solo la enormidad de la ofensa contra Dios, sino también el efecto de los pecados sobre la sociedad humana, así como la necesidad de deshacer estos efectos sociales aun cuando el ofensor se arrepienta y se convierta. Además, esta reparación subraya nuestra responsabilidad para con pecadores que, por sí mismos, no rezarán ni harán reparación por sus pecados.






viernes, 6 de julio de 2018

PRIMER VIERNES DE MES, recibe hoy al Sagrado Corazón de Jesús en la Santa Comunión


 LOS PRIMEROS VIERNES DE MES es una tradicional devoción hacia el Sacratísimo Corazón de Jesús, que Éste mismo pidiera a Santa Margarita María, religiosa salesa: 

Yo te prometo, en el exceso de la Misericordia de Mi Corazón, que Mi Amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en Mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles Mi asistencia en la hora postrera.




Condiciones para ganar esta gracia:



1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Estampa para seguir los Nueve Primeros Viernes



La presente estampa se puede guardar e imprimir a doble cara
para poder seguir con cierto orden los Primeros Viernes de Mes. 
Al concluirlos podremos firmarla como prueba de que hemos concluido 
e imprimir otra para el siguiente Primer Viernes.







domingo, 1 de julio de 2018

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE de Nuestro Señor Jesucristo


       La piedad de los fieles dedica el mes de Julio a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en honor de la cual la Iglesia celebra el primer día de este mes una solemne fiesta litúrgica; en torno a este tema, grato a todas las almas cristianas, deseamos, pues, hablaros hoy brevemente.

          En una hora de luchas gigantescas, en que la sangre humana corre a borbotones en el mundo, ojalá pueda la contemplación de las maravillas de la Sangre Divina, derramada por puro amor y manantial inagotable de reconciliación y de paz, ser aliento para vuestros corazones y esperanza para vuestras almas.


          Adorando este Augusto Sacramento, habéis repetido muchas veces con la Sagrada liturgia: “Pange, lingua, gloriosi Corporis mysterium Sanguinisque pretiosi“: canta, oh lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la preciosa Sangre...





              Esta expresión, usada por San Pedro cuando escribía a los cristianos de su tiempo: “Sabed que habéis sido rescatados no a precio de cosas corruptibles de oro o de plata…, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de cordero inmaculado e incontaminado”, no ha cesado de usarse en las oraciones devotas, como por ejemplo en el versículo del Te Deum que se recita de rodillas: “Te ergo quæsumus, tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti“: ven pues, oh Señor, en ayuda de tus siervos, que has redimido con tu Preciosa Sangre.

              Es muy natural que todo hombre estime su sangre como un bien de gran valor, porque ésta tiene la función de transportar a los varios tejidos el material nutritivo y el oxígeno, mientras sus glóbulos blancos defienden el organismo contra las invasiones de bacterias. Uno de los primeros cuidados de los padres es, por eso, transmitir a sus hijos una sangre no alterada ni empobrecida por enfermedades internas, por contaminaciones externas o por degeneración progresiva.

             Recordad, sin embargo, que cuando vosotros llamáis a los hijos herederos de vuestra sangre, debéis referiros a algo más alto que la sola generación corporal. Vosotros sois, y vuestros hijos deben ser, brotes de una estirpe de santos, según la frase de Tobías a su joven esposa: “Filii Sanctorum sumus”, es decir, de hombres santificados y participantes de la naturaleza divina por medio de la gracia sobrenatural.

              El cristiano, en virtud del Bautismo, que le ha aplicado los méritos de la Sangre Divina, es hijo de Dios, uno de aquellos, según el Evangelista San Juan, “que creen en su nombre; los cuales no por la sangre, ni por voluntad de la carne, ni por voluntad de hombre, sino de Dios, han nacido”.

              Por consiguiente, en un pueblo de bautizados, cuando se habla de transmitir la sangre a los descendientes, que deberán vivir y morir, no como animales sin razón, sino como hombres cristianos, es preciso no restringir el sentido de aquellas palabras a un elemento puramente biológico y material, sino, extenderlo a lo que es como el liquido nutritivo de la vida intelectual y espiritual: el patrimonio de fe, de virtud, de honor, transmitido por los padres a su prole, y mil veces más precioso que la sangre, por muy rica que ésta sea, infundida en sus venas.





              Los miembros de una familia noble se glorían de ser de sangre ilustre; y este brillo, fundado sobre los méritos de los antepasados, implica en sus herederos muy otra cosa que sólo ventajas físicas. Pero todos los que han recibido la gracia del Bautismo pueden decirse “príncipes de la sangre”, de una Sangre no solamente real, sino divina. 

              Muy diversa es la sangre humana, por el valor de su función y por su dignidad simbólica. Derramada criminalmente, grita venganza a Dios, como la de Abel. Derramada, en cambio, por caridad hacia el prójimo, constituye el mayor acto posible de amor, el que Cristo ha hecho por nosotros. Precisamente porque la sangre de las víctimas animales era incapaz para quitar los pecados del mundo, el Verbo se encarnó para ofrecerse a sí mismo al Padre en sacrificio de adoración y de expiación; en la plenitud de su libertad, ha dado su vida, ha derramado su Sangre, para el rescate de la humanidad pecadora.

              Esta efusión redentora comenzó ocho días después de su nacimiento, en el rito sagrado de la Circuncisión del Señor; continuó más tarde durante las horas dolorosas de su Pasión: en la angustia de la agonía del Getsemaní, bajo los golpes de la flagelación y la corona de espinas en el pretorio; se consumó, en fin, sobre el Calvario, donde su Corazón fue atravesado para que quedase siempre abierto a nosotros. La Sangre que Jesús derramaba así como sacrificio, y que hacía de Él el Mediador de la nueva Alianza, como dice San Pablo, “habla mejor que Abel”; aquí la voz del perdón cubre la del delito, porque el grito de misericordia y de perdón es de un Dios-Hombre.







              Renovad, por lo tanto, en vuestros corazones, queridos hijos e hijas, la saludable Devoción a la Preciosísima Sangre; la señal que ésta ha impreso en vosotros con el Bautismo, es, como bien sabéis, indeleble. En la misma naturaleza, la sangre derramada parece adherirse a las manos del delincuente, como el delito y el remordimiento se agarran a su conciencia: la poesía y el arte dramático han obtenido de esta tenaz persistencia, efectos impresionantes; y en vano Pilato se lavó ante el pueblo las manos que habían suscrito la sentencia de muerte del Justo; hasta el fin de los siglos la mancha de la Sangre divina quedará imborrable sobre su memoria: “passus sub Pontio Pilato“.

              También vosotros podéis, desde ahora y durante todo el tiempo de vuestra vida, hacer vuestro, como un grito de amor, el que fue grito de odio de los judíos: “Sanguis eius super nos et super filios nostros“; “su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

              Señor Nuestro Jesús, diréis vosotros, que has derramado Tu Sangre Preciosa por todos los pecadores: haz que se derrame en gracias de redención sobre nosotros, sobre nuestros seres queridos, y especialmente sobre los que serán, si así Te place, los herederos de nuestra propia sangre!"


Papa Pío XII