martes, 19 de febrero de 2019

LOS ÁNGELES CUSTODIOS en la vida del Padre Pío (Parte I)


                Como cada Martes, procura honrar a tu Ángel Custodio, aquél mismo que Dios dispuso para ti desde el vientre de tu madre; el mismo que te acompañó al altar cuando recibiste el Bautismo y lo sigue haciendo cuando te acercas a recibir la Sagrada Comunión. Sin embargo, en el día a día, con las obligaciones familiares y del trabajo...¡cuántas veces olvidamos su presencia!. 

                 Nuestro Ángel Custodio es un espíritu celestial, que pese a su inmaterialidad puede ayudarnos en los quehaceres cotidianos: a llevar el trabajo con la alegría de estar en la presencia de Dios, sabedores que cumpliendo nuestras obligaciones estamos dando Gloria a Dios, pues Él ve nuestro esfuerzo por superarnos.

               El Ángel, como buen Guardián que vigila por los intereses de nuestra alma, nos aligera el trabajo, nos ahorra fatiga, para que podamos tener más intimidad con Jesús y María. Todo depende de ti, de que solicites su auxilio y confíes en su intercesión cuando tú no puedas más.

                Tu Ángel Custodio es el satélite que te recuerda la trascendencia de este mundo, donde todo es prueba a superar para nuestra santificación personal. No desprecies nunca la idea consoladora de tu Ángel Custodio, porque perderías la influencia benigna de un protector celestial, de un amigo que tendrás a tu lado en todo momento, incluso en la eternidad, donde sí podrás contemplarlo en su plenitud angelical.

                  Trata de ser un poco niño, abandona por un momento los prejuicios personales y del mundo, y retorna a la Fe sencilla de tus mayores, la que tanto les ayudó a ser buenos cristianos y santificarse a diario; repite despacio y varias veces a lo largo del día de hoy la oración que aparece más adelante y ten claro que pronto verás la ayuda inestimable de tu Ángel de la Guarda.




                El Padre Pío recomendaba a sus hijos espirituales que, en caso de dificultad, le enviaran a su Ángel para pedir por sus necesidades y él les ayudaría.

                El Padre Alessio Parente declaró: Cuando confesaba, les decía a los penitentes que, si no podían venir a verlo, le mandaran su ángel. Un día estaba en la terraza con él. Le pedí consejo para una persona y me respondió: “Déjame en paz, ¿no ves que estoy ocupado?”. Yo me callé, pero lo veía rezar el rosario y no me parecía demasiada ocupación. Pero él añadió: “¿No has visto todos estos ángeles custodios de mis hijos espirituales, que van y vienen?”. Yo le respondí: “No los he visto, pero lo creo porque usted cada día les repite a sus hijos que se los manden”.

                El mismo Padre Alessio nos refiere otro caso: Una tarde, después de haberlo ayudado a acostarse, me senté en el sillón, esperando que llegara el padre Pellegrino a cuidarlo. Mientras estaba esperando, sentía que el padre Pío rezaba el rosario y, a veces, interrumpía el rezo y decía frases como: “Dile que rezaré por él. Dile que intensificaré mis plegarias para obtener su salvación. Dile que llamaré al Corazón de Jesús para conseguir esa gracia. Dile que la Virgen no le negará esa gracia”.

                 El Padre Pierino Galeone, refiere que en 1947 estuvo 20 días en san Giovanni Rotondo. Las personas, viéndome siempre cerca del Padre Pío, me pedían encomendarle sus penas: la suerte de familiares desaparecidos en Rusia, la curación de un hijo, la solución de sus problemas, encontrar trabajo, etc. El Padre Pío siempre me respondía con dulzura y amor. Un día me dijo: Cuando tengas necesidad de algo, mándame tu Ángel y yo te responderé. Una mañana una mamá se me acercó llorando, antes de la Misa, para recomendarme a su hijo. El Padre Pío ya había subido al altar y yo no me atreví a hablarle, así que, conmovido, como me había aconsejado, le mandé a mi Ángel para encomendarle el hijo de aquella madre. Terminada la Misa, me acerco al Padre Pío y le encomiendo al joven. Y él me responde: “Hijo mío, ya me lo has dicho”. Entendí entonces que mi Ángel Custodio le había advertido oportunamente y el Padre Pío había orado por él.




                La Señora Pía Garella manifestó que en 1945, poco después de terminada la guerra, el 20 de Septiembre, se hallaba en el campo a unos kilómetros de Turín y deseó enviarle al Padre Pío un telegrama de felicitación por el Aniversario de sus llagas, pero no encontró a nadie que se lo pudiese enviar por estar en el campo. De pronto, se acordó de la recomendación del Padre Pío: Cuando tengas necesidad, mándame a tu Ángel…

                Entonces, se recogió unos momentos y le pidió a su Ángel que le diera personalmente la felicitación. A los pocos días, recibía una carta de una amiga de San Giovanni Rotondo, Rosinella Placentino, en la que le informaba que el Padre Pío le había dicho: Escribe a la Señora Garella y dile que le doy las gracias por la felicitación espiritual que me ha mandado.

(Continuará...)



lunes, 18 de febrero de 2019

Tríptico con la Doctrina sobre EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA


              A modo de recordatorio de la Doctrina Católica sobre el Santo Sacrificio de la Misa, te comparto este tríptico con una sencilla explicación y dos oraciones: la primera de Ofrecimiento de la Santa Misa (que bien se puede formular a diario, aunque no se asista físicamente a la Misa) y otra de Acción de Gracias, para después de la Comunión (que podemos recitar igualmente si hacemos una Comunión Espiritual). 

              Que siempre tengamos presente el VERDADERO SENTIDO del Sacrificio del Altar, sobre todo, en nuestra actitud interior, en procurar poner el corazón en cada momento de la Santa Misa y entender que estamos asistiendo al Drama del Calvario... 

               Cuando estés en el altar, en el Gólgota de la Redención, recuerda pedir a Nuestro Señor por este pobre hermano que escribe y que también te promete sus oraciones. Feliz semana. In Cordibus Iesu et Mariae.



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domingo, 17 de febrero de 2019

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ -Tercer Domingo-


PREPARACIÓN


              Este ejercicio piadoso en honra del Glorioso San José apenas te llevará unos minutos; procura hacerlo teniendo cerca una imagen suya, que bien puede ser la que acompaña este artículo. Luego, recogido de las preocupaciones cotidianas, intenta adentrarte en espíritu en la casa de Nazareth, y situado en medio de la Sagrada Familia, contempla la figura paternal de San José, que cuida al Niño, lo besa, lo educa, lo mima... ¿qué podrá negar Jesús Nuestro Señor al que así lo acunó en Su Santa Infancia?




Por la señal + de la Santa Cruz, etc.


               En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, (se golpea el pecho 2 veces) a mi me pesa, pésame, Señor, de todo corazón de haberos ofendido; yo os propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

              Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como os lo suplico, así confío en Vuestra Divina Bondad y Misericordia infinita, me los perdonaréis, por los merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracias para enmendarme y perseverar en Vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO

               Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros Siete Dolores y Gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo.




DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ


           -Tercer Dolor: cuando la Sangre del Niño Salvador fue derramada en Su circuncisión.


     "Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por Nombre Jesús, como lo había llamado el Ángel antes de que fuera concebido en el seno materno" (Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 21).


          -Tercera Alegría: cuando Nuestro Señor recibió el Santísimo Nombre de Jesús.

     "Dará a luz un hijo, y le pondrás por Nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados" (Evangelio de San Mateo, cap. 1, vers. 21).

ORACIÓN 

              Glorioso San José, ejecutor obediente de la Ley de Dios: La Sangre Preciosa que en la circuncisión derramó el Divino Redentor, te traspasó el corazón; pero el Nombre de Jesús, que se le impuso, te llenó de consuelo.

              Por este dolor y gozo, te rogamos nos alcances la gracia de vivir luchando contra la esclavitud de los vicios, para tener la dicha de morir con el Nombre de Jesús en los labios y en el corazón.

             Ahora, reza con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, para terminar diciendo

            San José, modelo y patrono de aquellos que aman al Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

            Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén





sábado, 16 de febrero de 2019

NO DISMINUYA JAMÁS SU DOMINIO SOBRE MÍ Acto de entrega a Nuestra Señora la Purísima Virgen María




               "Postrado a Tus pies, ¡oh Virgen única, Madre de Dios!, ¡Oh Cooperadora de la Encarnación de mi Dios!, yo, siervo de Tu Hijo, Te ruego me concedas el unirme firmemente a Dios y a Ti, el someterme a Tu Hijo y a Ti, el seguir a Tu Hijo y a Ti. A Él como a mi Creador; a Ti como a la Madre de mi Creador; a Él como al Señor de los Ejércitos, a Ti como a la Sierva del Dueño de todas las cosas; a Él como a Dios, a Ti como a la Madre de Dios; a Él como a Redentor; a Ti, como el instrumento de mi redención... 

                Si yo soy Tu siervo, es porque Tu Hijo es mi Señor. Tú eres mi Soberana, porque eres la Esclava de mi Señor. Yo soy siervo de la Sierva de mi Señor, porque Tú, mi Soberana, eres la Madre de mi Señor. ¡Oh Jesús, que yo pueda servir a Tu Madre de forma que pueda demostrarte que estoy a Tu servicio! 

                Reina Ella sobre mí, para que yo esté seguro de agradarte a Ti. No disminuya jamás Su dominio sobre mí para que eternamente seas Tú mi Señor... 

                Si deseo llegar a ser el siervo fiel de la Madre, es para ser siervo fiel del Hijo. Si quiero servir a Su Madre, es para que el Hijo sea mi Señor. Para demostrar que estoy al servicio del Señor, doy como prueba el dominio que Su Madre ejerce sobre mí..., porque servir a Su Esclava es servir al Señor, y redunda en honor del Hijo todo lo que se concede a la Madre, como se convierten en honor del Rey los homenajes de sumisión a la Reina.

                ¡Con qué entusiasmo deseo ser siervo de esta Soberana! ¡Con qué fidelidad me quiero someter a Su yugo!, ¡Con qué perfección intento ser dócil a sus mandatos!, ¡Con qué ardor trato de no sustraerme a Su dominio! ¡Con qué avidez deseo de no dejar de estar nunca en el número de Sus verdaderos siervos! Séame pues concedido el servirla por deber; que sirviéndola merezca Sus favores y pueda ser siempre irreprensible siervo Suyo."


San Ildefonso, Cardenal de Toledo






ANIVERSARIO DEL MILAGRO EUCARÍSTICO DE SANTAREM: la Sagrada Forma que sangra durante siglos


              Acontece esta historia en Portugal, en 1247 (1). Elvira Moniz era una sencilla mujer que vivía junto a su promiscuo esposo en la pequeña villa portuguesa de Santarem, situada a 65 kilómetros de Lisboa. Sus días transcurrían en la más completa rutina, mientras rumiaba en su interior las continuas relaciones que su marido mantenía con otra mujer del pueblo. El daño lo provocaba no solo el sufrimiento personal de saberse despreciada y traicionada por su pareja, sino también los comentarios maliciosos de sus vecinos.

              Tras intentar usar su astucia y el cariño para recuperar la atención de su esposo, y obtener como resultado el más rotundo de los fracasos, decidió hacer algo a espaldas de la gente. Un buen día se encaminó desesperada hacia la cercana vivienda de una conocida hechicera, a quien pidió consejo. La bruja, tras usar sus típicos artilugios de consulta, declaró firmemente que sólo había una forma de que Elvira recuperara el amor de su marido. Para ello debía realizar un complejo ritual mágico que solucionaría el problema de inmediato. Pero había un problema. Para llevar a cabo el misterioso prodigio necesitaba obtener una hostia consagrada, que debería conseguir la propia afectada.




             Aquello supuso un duro golpe para Elvira, cristiana muy devota, para quien ese acto constituía un horrible sacrilegio. Sin embargo, finalmente accedió a la petición.

              A los pocos días, concretamente el 16 de Febrero, la atormentada mujer se dirigió a la Iglesia de San Esteban, donde se confesó ante el sacerdote y pidió la comunión. Tras recibir la Sagrada Hostia, no la ingirió, sino que la conservó, saliendo inmediatamente del templo. En el exterior, extrajo con mucho cuidado la forma sacramental y la guardó entre sus ropas, encaminándose rápidamente hacia la casa de la hechicera.

              De pronto, Elvira notó cómo las miradas de los vecinos que se cruzaban con ella se dirigían hacia la parte de su cuerpo donde había escondido la hostia. Al observarse, se dio cuenta horrorizada de que sus ropas estaban manchadas de sangre. Cuando desanudó el pliegue en el cual había escondido la hostia consagrada descubrió que el líquido manaba de la misma. Algunos vecinos le preguntaron si estaba herida y si necesitaba que la llevaran a un médico. La sangre goteaba y manchaba el suelo.

             Elvira se estremeció de pánico y decidió esconderse en su casa, en la Rua das Esteras, muy cerca de la parroquia de San Esteban. Una vez allí, extrajo la hostia de su ropa y la colocó en el interior de un baúl de cedro, donde acostumbraba guardar sus pertenencias. La desgraciada mujer no sabía qué hacer y vivió momentos de angustia indescriptible.

              A altas horas de la noche, Pedro Moniz regresó a casa. Elvira no le contó nada de lo ocurrido. No podía descansar, atormentada por el sacrilegio que había cometido. De madrugada, se produjo un nuevo prodigio. Una luz muy intensa y blanca comenzó a salir por las ranuras del baúl de cedro, despertando a Pedro.

              Toda la casa estaba iluminada por aquel extraño resplandor. Descubrieron entonces a varios Ángeles en actitud contemplativa alrededor del baúl que contenía la Hostia Consagrada. Elvira comprobó que de nuevo comenzaba a sangrar y su esposo fue testigo presencial del milagro. Todo lo vieron a través de la madera del arca, que parecía haberse vuelto transparente gracias a la luz que emitía y a la que recibía de los Ángeles.

              Apresuradamente, la mujer le confesó a su esposo la historia de su sacrilegio. Ambos se arrepintieron de sus respectivos pecados, rezaron y se arrodillaron frente a la Hostia durante el resto de la noche.

              Nada más amanecer, fue requerida la presencia del sacerdote de San Esteban, quien comprobó el misterio de la Hostia sangrante y decidió devolverla a la iglesia. Para ello, se realizó una solemne procesión de retorno, en la cual participaron diversos cleros y laicos. La noticia se difundió por todo Santarem. La Hostia fue depositada en la iglesia, donde continuó sangrando abundantemente durante tres días.

               Finalmente se decidió colocar la reliquia en un recipiente fabricado con cera fundida. Durante muchas décadas fue conservado en dicho relicario y expuesto ante los fieles en una especie de cáliz, sobre el altar principal.

               Durante cerca de un siglo, los habitantes de Santarem y de los pueblos vecinos peregrinaron a iglesia de San Esteban para contemplar el cáliz con la sagrada hostia y rezar ante ella. Pero un día de 1340, el sacerdote abrió la iglesia y, siguiendo la rutina, se dirigió al sagrario para exponer la reliquia a la adoración de los fieles.

               Su sorpresa fue mayúscula al ver que el envase de cera se había reducido a pedazos. Sin embargo, sólo él tenía la llave del recinto y la puerta no había sido forzada. Milagrosamente, una cápsula de fino cristal, en cuyo interior se había depositado la sagrada forma, se había materializado de la nada. Para aumentar la tensión del momento, también apreció que aquellos fragmentos de cera del antiguo envase se habían solidificado con la sangre, adquiriendo un color mucho más oscuro. De manera inexplicable, los trozos de cera y la sangre se encontraban dentro del nuevo envase ovalado de cristal.

              La cápsula con la Hostia fue colocada de nuevo en el altar. En el siglo XVIII se introdujo la reliquia en una custodia de plata dorada, donde ha mantenido el mismo aspecto hasta nuestros días. El frasco con los fragmentos de cera solidificados por la sangre se encuentra a su lado. Ambas piezas pueden ser contempladas junto al relicario, en un trono eucarístico, sobre el altar mayor. Desde ese momento, la Parroquia de San Esteban sería conocida como la Iglesia del Santo Milagro.

               Desde que ocurrió el Milagro se realiza todos los años, en el segundo Domingo de Abril, una procesión con la Preciosa Reliquia que recorre desde la casa de los esposos hasta la iglesia de San Esteban. La casa de los esposos se convirtió en Capilla desde el año 1684.




               Importantes personajes de la monarquía lusitana han sentido desde antaño un gran interés por todo lo relacionado con esta Hostia. La Reina Isabel de Portugal visitaba con frecuencia este templo para admirarla. En dos de esas ocasiones, en 1295 y 1322, fue testigo de diversos prodigios y apariciones, cumpliéndose las peticiones que había realizado a la Santa Reliquia.

               También fueron varios los Pontífices que proclamaron las bondades del Milagro, convirtiendo la veneración de la Sagrada Forma en un ritual oficial. Los Papas Pío IV, Pío V, Pío VI y Gregorio XIV confirmaron los testimonios de los peregrinos. Todos ellos concedieron indulgencias plenarias a los fieles que oraban ante la Hostia Consagrada de Santarem.


               La Iglesia Católica ha intentado verificar de la manera más rigurosa la realidad del prodigio. En 1340 y 1612, se nombraron comisiones de investigación canónica. Con los medios a su alcance en su época, estos expertos verificaron su autenticidad, confirmando la antigüedad que se le atribuía y que la sangre continuaba fresca.


NOTAS ACLARATORIAS:

1- Según algunos historiadores el Milagro tuvo lugar en 1266, aunque tal vez la confusión venga de los muchos milagros que se obraron con la Sagrada Forma.



viernes, 15 de febrero de 2019

VIERNES...a los pies del Crucificado


              Como cada Viernes, procura seguir lo que marca el esquema de Piedad de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO; busca un hueco a lo largo del día para unirte a los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús, pues fue precisamente el Viernes Santo, cuando consumó Su entrega por nosotros en la Cruz; ese día, Su Corazón Santísimo e Inocente, fue traspasado por la lanza y causó en Él una herida que aún hoy, es refugio seguro para los que desean vivir entregados al Amor que nada escatimó por nosotros... Te animo a que leas, a modo de reflexión, los siguientes párrafos que he entresacado de las Obras de San Alfonso María de Ligorio; que el recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor, te ayude a sobrellevar los problemas cotidianos: que los veas no como una carga, sino como una cruz redentora que te acerca a Dios. Seguimos unidos en la oración y en los Sagrados Corazones.




               Confío que te ha de agradar esta mi obrita, por tener recopilados y en buen orden los principales pasajes de las Santas Escrituras que tratan del Amor que Jesucristo nos manifestó en el decurso de Su Pasión; pues no hay cosa más mueva al cristiano al Amor divino como las mismas palabras de Dios entresacadas de los libros santos.

               Amemos, pues, con todo corazón a Jesucristo, por ser Nuestro Dios, Nuestro Salvador y todo Nuestro Bien; por eso te convido a meditar todos los días sobre Su Dolorosa Pasión, porque en ella encontrarás todos los motivos que te puedan mover a esperar la vida eterna y alcanzar el Amor de Dios, en lo cual está cifrada nuestra salvación.

               Todos los Santos tuvieron especial devoción a Jesucristo y a Su Pasión, y por este camino llegaron a muy subida santidad. El Padre Baltasar Álvarez decía, como se lee en su vida, “que nadie pensase haber hecho cosa de provecho si no llegaba a grabar en su corazón la imagen de Jesús crucificado”; y por eso, su meditación más frecuente y regalada era ponerse a los pies del Crucificado, y allí se recreaba meditando de modo especial tres cosas: la pobreza, los desprecios y los dolores de Jesucristo, y se entretenía escuchando las lecciones que Jesús le daba desde la Cátedra de la Cruz.

               También tú puedes confiadamente llegar a la santidad si, a ejemplo de los Santos, procuras meditar con frecuencia lo que hizo y padeció tu adorable Redentor. Pídele que te inflame en Su Santo Amor, y pídeselo también a María, tu Reina y Señora, que se llama la Madre del Amor Hermoso.

                 El Amador de las almas, nuestro adorable Redentor, declaró que había bajado del Cielo a la tierra para encender en el corazón de los hombres el fuego de Su Santo Amor. “Fuego vine a traer a la tierra”, dice San Lucas, “¿y qué he de querer sino que arda? (1) .¡Ah! ¡y qué incendios de caridad no ha levantado en muchas almas, especialmente al patentizar por los dolores de Su Pasión y Muerte el amor inmenso que nos tiene!.




                 ¡Cuántos enamorados corazones ha habido en las Llagas de Cristo, como en hogueras de amor, se han inflamado de tal suerte, que para corresponderle con el suyo no titubearon en consagrarle sus bienes, su vida y todas sus cosas, superando con gran entereza de ánimo todas las dificultades que les salían al paso para estorbarles el cumplimiento de la Ley Divina, guiados por el Amor de Jesús, que no obstante ser Dios, quiso padecer tanto por amor nuestro!.

                Por esto el enamorado San Agustín, contemplando a Jesús Crucificado y cubierto de llagas, exclama: “Graba, Señor, Tus Llagas en mi corazón, para que me sirvan de libro donde pueda leer Tu dolor y Tu Amor; Tu dolor, para soportar por Ti toda suerte de dolores; Tu Amor, para menospreciar por el tuyo todos los demás amores.”

                Porque teniendo ante mis ojos el retablo de los muchos trabajos que por mí, Dios Santo has padecido, sufriré con paz y alegría todas las penas que me sobrevengan, y en presencia de las pruebas de infinito amor que en la Cruz me diste, ya nada amaré ni podré amar fuera de Ti. 

                 ¿De dónde, decidme, sacaron los Santos valor y entereza para soportar tanto género de tormentos, de martirios y de muertes, sino de la Pasión de Jesús Crucificado?

                 Al ver a San José de Leonisa, religioso capuchino, que querían atarle con cuerdas, porque el cirujano tenía que hacerle una dolorosa operación, el Santo, tomando en las manos el Crucifijo, exclamó: “¡Cuerdas!, ¿para qué las quiero yo? Aquí tengo a mi Señor Jesucristo clavado en la Cruz por mi amor, estas son las cadenas que me atan y me obligan a soportar cualquier tormento por Su Amor”. Y tendido en la mesa, sufrió la operación sin exhalar una queja (2) pensando en Jesús, que como profetizó Isaías, “guardaba silencio, sin abrir siquiera la boca, como el corderito que está mudo delante del que le esquila” (3).



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                 ¿Quién podrá decir que padece sin razón al ver a Jesús “despedazado por nuestras maldades?” (4). ¿Quién rehusará sujetarse a obediencia, so pretexto de que le mortifica, al recordar que Jesús fue obediente hasta morir?(5).

                ¿Quién se atreverá a hurtar el cuerpo de la humillación viendo a Jesús tratado como loco, como rey de burlas y como malhechor; al verle abofeteado, escupido y clavado en un patíbulo infame?.

                 ¿Y quién podrá amar a las criaturas y olvidarse del amor de Jesús al verle morir sumergido en el piélago de dolores y desprecios para ganar nuestro amor?

San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, 
en su obra "El amor del alma"


(1) Evangelio de San Lucas, cap. 12, vers. 49
(2) Anales de los Capuchinos, A.1612, n.155
(3) Profeta Isaías, cap. 53, vers. 7
(4) Profeta Isaías, cap.5, vers. 5
(5) Carta de San Pablo a los Filipenses, cap. 2, vers. 8




jueves, 14 de febrero de 2019

LA MADRE DE MISERICORDIA, NUESTRA SEÑORA DE PELLEVOISIN y el Escapulario del Sagrado Corazón


                    Breve relato de las Apariciones de Nuestra Señora de Pellevoisin:


              En Febrero del 1876, Estelle Faguette, una joven de 32 años, sirvienta doméstica, estaba muy enferma en cama, en un pequeño pueblo de Francia llamado Pellevoisin (Diócesis de Bourges). Cuando la enfermedad comenzó, Estelle le preguntó a  Dios por que la había permitido ya que ella era el único sostén de sus padres y de una sobrina huérfana. Sin embargo, con el avance de la enfermedad, ella se entregó a la voluntad de Dios, ofreciéndolo todo en expiación por sus pecados.



"Oh María, Madre de Misericordia,
 ruega por nosotros"

(300 días de indulgencia cada vez que se diga con el corazón o los labios,
 concedida por el Papa Pío XI, el 22 de Noviembre de 1922)

          
                   Estelle le escribió a la Virgen pidiéndole que obtenga de su Hijo su curación. La noche del 14 de Febrero de 1876, se le apareció un demonio al pie de la cama. Enseguida después Estelle vio a la Virgen María al otro lado de la cama. La Virgen expulsó al demonio. Nuestra Señora entonces miró a Estelle y le dijo: "No temas, tu sabes que eres Mi hija". Estelle recordó que ella había sido consagrada como hija de María a los 14 años. La Virgen le dijo: "Coraje y paciencia. Mi Hijo va a cuidarte especialmente. Vas a sufrir cinco días en honor a las cinco Llagas de Mi Hijo. Para el Sábado vas a estar viva o muerta. Si Mi Hijo te permite vivir quiero que proclames Mi gloria."  Estelle le preguntó cómo lo haría pues ella no es nada especial.

                   La próxima noche, la Virgen se apareció a Estelle para informarle que iba a vivir. Pero Nuestra Señora amonestó a Estelle por sus pecados del pasado. Aunque Estelle no había vivido una vida mundana, ella se arrepintió profundamente de sus pecados. Las siguientes noches, la Virgen continuó aparenciéndose a Estelle junto a su cama. Le dijo: "Yo soy toda misericordiosa". Tras la quinta aparición, el 19 de Febrero, Estelle quedó sanada. Le preguntó a la Virgen si debería cambiar su estado de vida. La Virgen respondió: "Uno se puede salvar en todos los estados. Donde estás puedes hacer mucho bien y puedes propagar Mi gloria."

                   Desde Julio a Diciembre del mismo año, la Virgen visitó a Estelle diez veces más (un total de 15 veces). María Inmaculada le dijo en Julio: Yo he venido especialmente para la conversión de los pecadores".




Escapulario del Sagrado Corazón

                   El 9 de Septiembre de 1876 la Virgen hizo otra visita y le mostró un escapulario blanco con la imagen del Sagrado Corazón que llevaba puesto y le dijo: "Yo amo esta devoción"

                   Una semana después, Nuestra Señora visitó a Estelle y le dijo: "Que oren y que tengan confianza en Mí", y profetizó que "Francia sufrirá".


                   En Noviembre, Nuestra Señora una vez más vino a visitar a Estelle. La Virgen le dijo: "Yo escojo a los pequeños y débiles para Mi Gloria".

                   En la Fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de Diciembre de 1876, la Virgen hizo su décimo quinta y última visita visible a Estelle. La Virgen le dijo que fuese al Obispo, y le mostrase el escapulario del Sagrado Corazón y le pidiese ayuda para propagarlo. La Virgen añadió: "Mira las gracias que Yo otorgo sobre aquellos que lo usan con confianza, y quienes ayudan a propagarlo" . Mientras la Virgen hablaba, extendió Sus manos y de ellas cayeron gotas de lluvia. En cada gota Estelle leyó los nombres de diferentes gracias, como "piedad""salvación""confianza""conversión""salud".  Nuestra Señora le explicó: "Estas gracias son de Mi Hijo; yo las tomo de Su Corazón; Él no me puede rehusar nada"

                   En 1877 el cuarto donde Estelle fue sanada, se convirtió en una Capilla de peregrinación. Estelle Faguette continuó su vida humilde en Pellevoisin hasta su muerte en 1929, a los 86 años de edad.




Otros mensajes 

                    La Virgen le dijo: "Si quieres servirme, se sencilla, que tus palabras concuerden con tus actos" La Virgen Nuestra Señora le dijo a Estelle que estaba muy preocupada porque la gente descuidaban a su Hijo en la oración y en el Santísimo Sacramento.


Aprobaciones de la Iglesia

              El Papa León XIII, en Mayo de 1894, aprobó la Archicofradía de María Madre de la Misericordia, dedicada a propagar el Escapulario del Sagrado Corazón

              La Congregación de Ritos, en un Decreto del 4 de Abril del 1900, concedió aprobación al Escapulario del Sagrado Corazón. No hizo mención de Pellevoisin en conexión con estas aprobaciones (si se mencionó a Santa Margarita María).

          

miércoles, 13 de febrero de 2019

SAN JOSÉ, Príncipe y Guardián




               La Iglesia Católica, es modelo de la Devoción a San José por lo que enseña respecto al Santo. “Por la sublime dignidad de San José, padre adoptivo de Jesús, que Dios confirió a este Siervo fidelísimo, siempre, o en todos tiempos, la Iglesia honró con sumos honores y alabanzas al Bienaventurado San José, después de la Virgen Madre de Dios, su esposa, e imploró su mediación en casos angustiosos”, enseña el inmortal Pío IX al decretar a San José los honores de Patrón de la Iglesia Católica en las angustiosas circunstancias de su prisión (8 de Diciembre 1870). "Prisionero en el Vaticano" es como se declaró el Papa Pío IX el 20 de Septiembre de 1870, cuando el reino papal con capital en Roma acabó a la fuerza, los Estados Pontificios se unieron al resto de Italia, para formar el nuevo Reino de Italia unificado bajo el rey Víctor Manuel II y la ciudad se convirtió en la capital.

               “Como Dios había constituido, añade, al antiguo José, hijo del patriarca Jacob, intendente de toda la tierra de Egipto, a fin de guardar el trigo para el pueblo; así, llegando la plenitud de los tiempos, cuando iba a mandar a Su Hijo Unigénito Salvador del mundo, escogió a otro José, del cual era el primero tipo y figura, lo constituyó Príncipe de Su casa y de Su posesión y lo eligió Guardián de Sus principales tesoros, por cuanto tuvo por esposa a la Inmaculada Virgen María, de la cual por obra del Espíritu Santo nació Jesús que entre los hombres fue tenido por hijo de José y estúvole sujeto”.

               Lo mismo repite el Papa León XIII, cuando el poder de las tinieblas parece atreverse a todo para acabar con el nombre cristiano. (Carta Encíclica 15 de Agosto de 1889). “Las causas y razones especiales, dice, por las que se tiene a San José en particular por Patrono de la Iglesia, y esta a su vez se promete muchísimo de su tutela y patrocinio, son haber sido el esposo de María y padre adoptivo de Jesucristo. De aquí dimana toda  la dignidad, gracia, santidad y gloria de san José”. ¿Puede enseñarse en menos palabras cosa mejor en honra del Santo? No es posible. 

              El Reino de España, a petición de Carlos II, obtuvo del Papa Inocencio X, por breve de 19 de Abril de 1679, que San José fuese venerado Patrón de todo el Reino y sus dominios.



De los escritos del Padre Enrique de Ossó en su "Devocionario josefino"






martes, 12 de febrero de 2019

ANTE LAS FIESTAS DEL CARNAVAL


               El Martes anterior al Miércoles de Ceniza (6 de Marzo) celebraremos la Fiesta Litúrgica de la Santa Faz, instituida por el Venerable Papa Pío XII; será precedida -Dios mediante- de una NOVENA A LA SANTA FAZ, con la intención de REPARAR los ultrajes y las blasfemias que recibe el Santo Rostro de Nuestro Señor, aunque también cada uno, la puede ofrecer por una intención particular. Lo único que se precisa es estar en gracia de Dios y tener buena disposición para rezarla con piedad; si deseas recibirla por whatsapp sólo busca nuestro número en el margen derecho del blog.

               En estos días previos a la Santa Cuaresma, se celebran fiestas de carnaval en muchos lugares; de nuevo Jesús, la Inocencia misma, será traicionado: en medio de un populacho blasfemo y que se jacta de su pecado; Jesús, volverá a ser rey de burlas, una vez más, Su Santo Rostro será escupido por aquellos que más debieran besarlo... Sus virginales carnes, flageladas de nuevo sin piedad por los pecados de impureza, en medio de un falso canto de libertad que no es más que un látigo que esclaviza al hombre y lo somete a sus más bajos instintos.




              Por desgracia, no son pocos los que se llaman "católicos" y que se atreven a participar en fiestas de disfraces, en un período en que la Fe nos manda a permanecer atentos a la Pasión de Cristo. Algunos, como verdaderos fariseos, no bien han terminado de limpiarse el maquillaje de sus juergas nocturnas y ya pasan a vestir el hábito de cofrade... ¿creen engañar a Dios?. Se ríen de la Piedad quienes así actúan, son como nuevos Iscariotes que besan a Cristo en sus imágenes, que se emocionan hasta el llanto cuando ven una Virgen procesionar... dicen querer a Jesús, ser devotos de María, pero qué lejos están sus corazones de amarlos de verdad, porque el que ama, imita al Amado y nunca busca ofenderlo.

              Como amigos de la Cruz, es nuestro deber dar ejemplo, evitando nuestra participación en las fiestas relacionadas con el carnaval, y aún procurar que nuestros hijos NO participen de ellas en el colegio o escuela infantil. Enseñemos y vivamos la Fe Católica en su integridad con LA MEJOR PRÉDICA: NUESTRO EJEMPLO, sin respetos humanos y con la conciencia clara; REPAREMOS a Nuestro Señor por aquellos malos cristianos que olvidan sus obligaciones y se prostituyen con las vanalidades del mundo, dejándose llevar por el liberalismo reinante, en donde todo vale y cualquier cosa es buena y recomendable... cualquier cosa que nada tenga que ver con la Fe Católica, obviamente.

              Por eso URGE que acudamos pronto a la vera de Jesús, junto al Sagrario, en la lectura asidua de Su Evangelio, en el estudio de Su Doctrina y Verdad, en la práctica de la Fe Católica al fin, aquella misma Fe en la que se criaron nuestros padres y abuelos; la sana Religión que impregnaba el día a día de todo cristiano, que marcaba las costumbres, las formas y hasta la urbanidad. Todos aquellos buenos y santos valores que la maldita globalización nos está robando, pero que nosotros, como buenos soldados de Cristo Rey, nos resistimos a entregar aunque se nos vaya la sangre en ello.

             Te animo a que continúes acercándote por estas páginas -nacidas del ansia y del deseo de que Él reine en todas las almas- y que también te hagas apóstol de la sana Doctrina Católica compartiendo estas sencillas publicaciones. Que Dios te lo pague y la Virgen Santa María te lo premie. 



lunes, 11 de febrero de 2019

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES, llamado a la oración y a la penitencia


          Breve relato de las Apariciones de Nuestra Señora en la gruta de Lourdes, Francia

               El 11 de Febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

               Bernadette al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de Julio.




               El 14 de Febrero, pese a la prohibición de sus padres, Bernardette regresa a la gruta movida por una fuerza interior que la llama; de nuevo se presenta la Señora ante ella y Bernardette, la rocía con agua bendita... la Señora sonríe e inclina la cabeza. Acabado de rezar el rosario, la Señora desaparece.

               El 18 de Febrero en la tercera Aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro". Una anécdota que habla de la ingenuidad de Bernardette es que en esta ocasión, llegó a ofrecer a la Virgen papel y pluma para escribir su nombre.

               El 19 de Febrero Bernardette llegó a la gruta portando un cirio encendido; a partir de ese momento, muchos devotos del lugar la empezarían a imitar y pronto nacería la procesión de antorchas que aún hoy perdura.

               El 24 de Febrero la Virgen le pide a Bernardette "¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!  – ¡Recen a Dios por los pecadores! – ¡Besen la tierra en penitencia por los pecadores!"

                La noticia de las Apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban. En la novena aparición, el 25 de Febrero, la Señora mandó a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

               En las Apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mandó a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.




               El 25 de Marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quién eres?, y Ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

               Bernadette fue a contar lo sucedido a su párroco, pero éste dudó de que una simple jovencita analfabeta pudiese saber sobre el Dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX cuatro años antes. (1)

                El 16 de Julio de 1858, tiene lugar la última Aparición; Bernardette siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del río Gave, enfrente de la Gruta. “Me parecía que estaba delante de la Gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen. Jamás la había visto tan bella.”

                En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dió el título de Basílica en 1874. Las Apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.

                El Mensaje de la Virgen en Lourdes, viene a ser un agradecimiento del Cielo por la definición del Dogma de la Inmaculada Concepción, al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

                Al escoger a Bernardette como instrumento de la Virgen en Lourdes, vemos una exaltación de las virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente.

                La Virgen en Lourdes hace un llamado urgente a la oración, en especial a la recitación diaria del Santo Rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.




NOTAS ACLARATORIAS:

               1)  "La Doctrina que enseña que la Bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de Su Concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles." Papa Pío IX, Ex-Cathedra, 8 de Diciembre de 1854