martes, 6 de marzo de 2018

MARZO, MES DE SAN JOSÉ. DÍA 6: SAN JOSÉ, JEFE DE LA SAGRADA FAMILIA



     MEDITACIÓN: San José es superior y Jefe de la Sagrada familia, donde obedecen María y su Divino hijo JESÚS, DIOS verdadero. ¡Qué dignidad! San José manda con amor y gobierna con celo, donde el gobernado es el que gobierna a todas las criaturas.

     San José hizo con sus sudores y trabajos la felicidad de JESÚS y de María. ¡Cuán feliz lo hicieron también!

     FRUTO: Cumplir con diligencia las obligaciones de casa.

     INVOCACIÓN: San José, humilde superior de JESÚS, enséñame a obedecer! Amén.

     ORACIÓN: Oh Dios, que por inefable providencia te dignaste escoger a San José por esposo de tu Madre Santísima; concédenos, te pedimos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo, aquel que veneramos en la tierra como protector. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Amén.


     TERMINAMOS rezando el Avejosefino:






lunes, 5 de marzo de 2018

MARZO, MES DE SAN JOSÉ. DÍA 5: EL DESPOSORIO DE SAN JOSÉ




   MEDITACIÓN: San José mereció la Santísima Virgen más que todos los demás hombres, porque DIOS se la dio por esposa.

       ¡Qué virtudes y qué méritos poseía él para merecer esta magnífica elección de Dios!

        San José imitó a María más que ningún otro hombre, y fue más parecido a ella, porque DIOS, uniéndolos en ese estado, hizo un matrimonio perfecto entre personas iguales o parecidas. ¡Qué grandeza la de San José! San José el más feliz esposo de la Tierra, porque fue amado por la esposa más perfecta y amante.

   FRUTO: Ser muy dendente en la elección del estado.

   INVOCACIÓN: Hacedme, Glorioso San José, semejante a María, vuestra Esposa. Amén.

   ORACIÓN: Oh Dios, que por inefable providencia te dignaste escoger a San José por esposo de tu Madre Santísima; nos concede, te lo pedimos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo, aquel que veneramos en la tierra como protector. Vosotros que vivís y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.



   TERMINAMOS rezando el Avejosefino:






domingo, 4 de marzo de 2018

MARZO, MES DE SAN JOSÉ. DÍA 4: EL NOMBRE DE SAN JOSÉ




          MEDITACIÓN: El nombre de José fue dado por Dios y en él produjo lo que significaba, esto es "crecer siempre en la virtud".

   Fue el nombre que JESÚS y María invocaron en vida como su amparo y recurso. 

   ¡Nombre santo y poderoso! Es un nombre amado por JESÚS y María, y que en las devociones de la Iglesia va siempre unido a estos dos Santísimos nombres.

          FRUTO: En las tentaciones invocar a los Santísimos nombres de JESÚS, María y José.

          INVOCACIÓN: Glorioso San José, alcanza que yo crezca siempre en la virtud de la perfección. Amén.

          ORACIÓN: Oh Dios, que por inefable providencia te dignaste escoger a San José por esposo de tu Madre Santísima; nos concede, te lo pedimos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo, aquel que veneramos en la tierra como protector. Vosotros que vivís y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

           TERMINAMOS rezando el Avejosefino:




sábado, 3 de marzo de 2018

MARZO, MES DE SAN JOSÉ. DÍA 3 LA PUREZA DE SAN JOSÉ



          MEDITACIÓN: San José fue purísimo en el alma y en el cuerpo, a semejanza de JESÚS y de MARIA, modelos de perfección. Fue también purísimo en las intenciones. Estaba siempre en presencia de Dios, y sabía por la fe que a Jesús no se oculta los secretos e intenciones de los corazones.

          FRUTO: Hacer todo con recta intención.

          INVOCACIÓN: San José Purísimo, hacedme vuestro imitador en la virtud de la pureza. Amén.

          ORACIÓN: Oh Dios, que por inefable providencia te dignaste escoger a San José por esposo de tu Madre Santísima; nos concede, te lo pedimos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo, aquel que veneramos en la tierra como protector. Vosotros que vivís y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.


          TERMINAMOS rezando el Avejosefino:




"TEN COMPASIÓN DEL CORAZÓN DE TU SANTÍSIMA MADRE" Primer Sábado de Mes


           

          Si dedicamos el Primer Sábado de cada mes a desagraviar al Inmaculado Corazón de María no es por un capricho humano sino por un urgente pedido de Nuestra Señora, que nos advierte como Madre Buena del mal camino que han tomado aquellos que viven en el peor de los pecados: la ingratitud a Dios. La Virgen desea nuestro amor y también nuestro consuelo hacia Su Inmaculado Corazón, herido por el pecado del mundo.

          Transcurridos algunos años tras las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, Lucía, la única superviviente de los tres niños que contemplaron a la Virgen Santa, contaba con apenas 18 años cuando decidió irse con la Congregación de las Hermanas Doroteas; ingresó como postulante en el convento que la Orden tenía en Pontevedra (España) y en donde Nuestra Señora fue a revelarle la primera parte del plan de Dios para la salvación de los pecadores en nuestro tiempo de rebelión contra Dios: la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados de mes.


          Lucía, refiriéndose a ella misma, describe el encuentro en tercera persona:

     El día 10 de Diciembre de 1925, se le apareció la Santísima Virgen y al lado, suspenso en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró al mismo tiempo un Corazón que tenía en la otra mano, cercado de espinas. Al mismo tiempo le dijo el Niño:
     ‘Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.’

     Enseguida dijo la Santísima Virgen:

     ‘Mira, hija mía, Mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los Misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.’


¿Por qué Cinco Sábados?

          Después de haber estado Sor Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los cinco sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
     Primer Sábado: Las blasfemias contra Su Pura e Inmaculada Concepción.

     Segundo Sábado: Las blasfemias Contra Su Virginidad.

     Tercer Sábado: Las blasfemias contra Su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

     Cuarto Sábado: Los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

     Quinto Sábado: Los que la ultrajan directamente en Sus sagradas imágenes.




ESTAMPA RECORDATORIO DE LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS









viernes, 2 de marzo de 2018

MARZO, MES DEDICADO A NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ:DÍA 2: LA SANTIDAD DE SAN JOSÉ




     MEDITACIÓN: San José fue santo, porque vivió con la misma Santidad, y aprendió directamente de JESÚS la santidad. Él debía aparecer, en la Tierra, como el Padre de la Santidad, debía parecerse a la santidad de Cristo ... ¡Qué grandioso santo y modelo de santidad para todos los santos!

     FRUTO: Cumplir bien las obligaciones de nuestro estado.

     INVOCACIÓN: San José, testigo de la santidad de JESÚS, me hace santo. amén

     ORACIÓN: Dios Todopoderoso, por las oraciones de San José, al que habéis confesado las primicias de la Iglesia, conceded que ella pueda llevar a la plenitud los misterios de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.


     TERMINAMOS rezando el Avejosefino:







REY ETERNO DE AMOR Y DE PAZ



Hoy Madrid rinde culto especial a la milagrosa imagen de
Nuestro Padre Jesús de Medinaceli



          La imagen del Cristo es de la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura. Fue tallada en Sevilla. Es dudosa la autoría de la imagen y, mientras que unos se la atribuyen a Luis de la Peña, los más se la adscriben a Francisco de Ocampo. La imagen se realizó por encargo de la comunidad de los Padres Capuchinos de Sevilla, quienes la llevaron a la colonia española de Mámora en el norte de África, llamada por los españoles San Miguel de Ultramar. El día 30 de Abril de 1681, Mámora cayó en manos de Musley Ismael y su ejército y la imagen del Nazareno fue también capturada y llevada a Mequínez. La historia atestigua por orden expresa del Rey Muley, la imagen fue arrastrada por las calles de Mequinez en señal de odio contra la religión cristiana y hasta algunos aseguran que, como si se tratara de carne humana, fue arrojada a los mismos leones... Fue vista por el Padre de la Orden de la Santísima Trinidad, Fray Pedro de los Ángeles, quien, arriesgando su vida y presentándose ante el mismo rey, solicitó el rescate de la imagen como si se tratara de un ser vivo. Se dice que el rey le permitió al padre trinitario custodiar la imagen, hasta que reuniera el dinero para su rescate, amenazándole que, de no hacerlo así, lo quemaría a él y a la imagen. El Padre General de la Orden mandó a los Padres Miguel de Jesús, Juan de la Visitación y Martín de la Resurrección que se encargaran de servir de mediadores en la solución del problema y estos lograron convencer al rey Muley de que tasara el rescate de la imagen pagando su peso en oro. La leyenda asegura que la balanza se equilibró exactamente cuando se acumularon treinta monedas. Una y otra vez efectuada esta operación, el resultado fue siempre idéntico, con lo que el recuerdo del episodio evangélico en el que Cristo mismo apareció valorado en esas 30 monedas resultaba milagroso.

          La imagen, ya rescatada, pasó después a Tetuán, de allí a Ceuta, y por Gibraltar a Sevilla, hasta llegar a Madrid en el verano de 1682. Ese mismo año se organiza la primera procesión a la que asiste el "todo Madrid", pueblo fiel, nobleza y casa real. Desde entonces todos los años, en la gran romería del primer Viernes de Marzo, asiste algún miembro de la familia real a rezar al Nazareno.

          La imagen se deposita en el convento de los Padres Trinitarios Descalzos, junto al que en 1689 se le erigió una capilla, donación de los Duques de Medinaceli. A consecuencia del decreto de Desamortización firmado por Mendizábal en 1836, la imagen volvió otra vez a peregrinar por Madrid, en esta ocasión hacia la iglesia de San Sebastián en la que permaneció diez años cuando, gracias a la influencia del Duque de Medinaceli, volvió a la capilla del antiguo convento de Trinitarios, regentado entonces por las Religiosas Concepcionistas de Caballero de Gracia y después por las Agustinas y las Carmelitas de Santa Ana.

          Fue en 1890 cuando, al derribarse el convento de los Capuchinos de San Antonio del Prado, sus patronos, los Duques de Medinaceli, pensaron instalar definitivamente en su nueva capilla la imagen del Cristo. Esto aconteció el día 8 de Julio 1895, interviniendo en la donación la Duquesa Madre de Medinaceli Doña Casilda Salabert y Arteaga.





          Durante la Guerra Civil, el día 13 de Marzo de 1936 los devotos y vecinos del convento lograron impedir que la imagen fuera destruida por un piquete de revolucionarios. El 17 de Julio los frailes ocultaron la imagen en una caja de madera, y envuelta en sábanas, en los sótanos del convento. Alojándose en el mismo el batallón republicano conocido con el sobrenombre de "Margarita Nelken", y para mitigar el frío del invierno madrileño que allí padecían sus tropas, al buscar unas tablas para calentarse se encontraron con la sorpresa de la caja que contenía la sagrada imagen... Al comprobar Juan Manuel Oliva, jefe del batallón, "a las cuatro de la tarde" que se trataba del Cristo de Medinaceli, no sólo por motivos artísticos, sino también religiosos, entregó la imagen a la "Junta del Tesoro", que la trasladó bien pronto a la ciudad de Valencia, concretamente al Colegio del Patriarca. En Marzo de 1938 fue transportada a Barcelona y desde allí , el día 3 de Febrero de 1939, fue trasladada con todo el Tesoro Artístico a la ciudad suiza de Ginebra, a la que llegó el día 12 de Febrero.

          Cuando terminó la Cruzada y fue recuperado el Tesoro, Don Fernando Álvarez de Sotomayor, representante del nuevo Gobierno español, consiguió que la imagen del Cristo saliera de Ginebra el día 10 de Mayo de 1939, siendo esperada con toda devoción en Pozuelo de Alarcón, pueblo cercano a Madrid. Allí fue recibida con honores militares y de ella se hizo cargo la Junta de la Real Esclavitud, llevándola a Madrid, momentáneamente al monasterio de la Encarnación. La víspera de la festividad de San Isidro, el día 14 de mayo, todo el pueblo de Madrid se organizó en solemne procesión acompañando la imagen hasta el altar de su templo en el que siguió recibiendo el culto y la veneración de multitud de devotos. Siempre, pero sobre todo los viernes del año, y de forma multitudinaria el primer viernes de Marzo, son incontables las personas que acuden a venerar al Cristo de Medinaceli, para lo que han de aguantar largas horas de espera y de incomodidades aún climatológicas, hasta conseguir besarle el pie y formularle las tres peticiones rituales.




PRIMER VIERNES DE MES: DESAGRAVIEMOS HOY AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, herido por nuestros pecados


LOS PRIMEROS VIERNES DE MES es una tradicional devoción hacia el Sacratísimo Corazón de Jesús, que Éste mismo pidiera a Santa Margarita María, religiosa salesa: 


Yo te prometo, en el exceso de la Misericordia de Mi Corazón, que Mi Amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en Mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles Mi asistencia en la hora postrera.




Condiciones para ganar esta gracia:


1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Estampa para seguir los Nueve Primeros Viernes



La presente estampa se puede guardar e imprimir a doble cara
para poder seguir con cierto orden los Primeros Viernes de Mes. 
Al concluirlos podremos firmarla como prueba de que hemos concluido 
e imprimir otra para el siguiente Primer Viernes.








LEYES DE LA ABSTINENCIA Y DEL AYUNO
 SEGÚN EL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO DE 1917





jueves, 1 de marzo de 2018

MARZO, MES DEDICADO A NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ DÍA 1: LA GRANDEZA DE SAN JOSÉ




          MEDITACIÓN: San José llevó en la Tierra el nombre de Padre de JESÚS, tuvo a su cuidado la vida del Dios-Hombre, fue el depositario y guarda la pureza de la Virgen María. El Patriarca San José fue elegido y predestinado, para esos oficios altísimos, por el mismo DIOS de la verdad que le confió su tesoro más precioso.

          FRUTO: Hagamos bien hecho lo que debemos hacer.

          INVOCACIÓN: Dame, Glorioso Padre San José, la gracia de conocer el fin para el cual fui creado. Amén!

          ORACIÓN: Dios Todopoderoso, por las oraciones de San José, a quien confiando las primicias de la Iglesia, concede que ella pueda llevar a la plenitud los misterios de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.


          TERMINAMOS rezando el Avejosefino:




OREMOS POR LA SANTIDAD DE NUESTROS SACERDOTES




     En el tradicional esquema de piedad de La Semana del Buen Cristiano dedicamos el día Jueves al Misterio Eucarístico y a orar por la santidad de los sacerdotes católicos; lo hacemos precisamente este día porque fue Nuestro Señor mismo quien eligió el Jueves Santo para instituir el Sacerdocio Católico y el Santo Sacrificio de la Misa. 

     De forma sencilla explicaba esto mismo el Romano Pontífice Pío XI en la Encíclica "Sobre el Sacerdocio Católico"; hacía poco de la valiente entrega de tantos Sacerdotes en México, que dieron su vida por Dios y Su Santa Iglesia. Transcurridos unos meses, aquella entrega martirial de los cristeros mexicanos, sería nuevamente rubricada en la Madre Patria, donde también miles de seglares, Sacerdotes, religiosos y algunos Obispos, fueron asesinados por el simple hecho de ser católicos.

     Por tanta sangre derramada por nuestros Gloriosos Mártires, los sacerdotes de hoy debemos dar valiente testimonio de ser hombres de Dios, íntegros, austeros, pobres y dispuestos siempre a abrazar la cruz martirial de la indiferencia o marginalidad.




AD CATHOLICI SACERDOTII
Del Romano Pontífice Pío XI
20 de Diciembre de 1935


          Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, aquella noche en que iba a ser entregado, declarándose estar constituido Sacerdote Eterno según el orden de Melquisedec, ofreció a Dios Padre Su Cuerpo y Sangre bajo las especies de pan y vino, lo dio bajo las mismas especies a los Apóstoles, a quienes ordenó Sacerdotes del Nuevo Testamento para que lo recibiesen, y a ellos y a sus sucesores en el Sacerdocio mandó que lo ofreciesen, diciéndoles: «Haced esto en memoria mía».

          Y desde entonces, los Apóstoles y sus sucesores en el Sacerdocio comenzaron a elevar al Cielo la ofrenda pura profetizada por Malaquías, por la cual el Nombre de Dios es grande entre las gentes; y que, ofrecida ya en todas las partes de la Tierra, y a toda hora del día y de la noche, seguirá ofreciéndose sin cesar hasta el Fin del Mundo.

          Verdadera acción sacrificial es ésta, y no puramente simbólica, que tiene eficacia real para la reconciliación de los pecadores en la Majestad Divina: Porque, aplacado el Señor con la oblación de este Sacrificio, concede Su gracia y el don de la penitencia y perdona aun los grandes pecados y crímenes.

          La razón de esto la indica el mismo Concilio Tridentino con aquellas palabras: «Porque es una sola e idéntica la Víctima y quien la ofrece ahora por el ministerio de los Sacerdotes, el mismo que a Sí propio se ofreció entonces en la Cruz, variando sólo el modo de ofrecerse».

          Por donde se ve clarísimamente la inefable grandeza del Sacerdote Católico que tiene potestad sobre el Cuerpo mismo de Jesucristo, poniéndolo presente en nuestros altares y ofreciéndolo por manos del mismo Jesucristo como Víctima infinitamente agradable a la Divina Majestad.