lunes, 21 de enero de 2019

DOCTRINA CATÓLICA sobre el Purgatorio y el Limbo


               Para despejar las dudas que sobre el Bendito Purgatorio muchos hermanos nos plantean, quiero exponerte de forma sencilla, la Doctrina Católica Tradicional sobre la cuestión, además de animarte a ser muy devoto de las Almas que allí se purifican de sus pecados y que, gracias a tu ayuda, pueden verse libres de sus penas.


¿Quién va al Purgatorio?

               Va al Purgatorio el que muere en gracia de Dios y tiene alguna deuda de pena. Esta deuda de pena puede ser:

1º- Por pecados veniales; y

2º- Por no haber hecho la debida penitencia de los pecados mortales, perdonados en cuanto a la culpa y pena eterna.

               Con la confesión bien hecha se perdonan siempre las culpas graves y la pena eterna, pero no siempre queda perdonada toda la pena temporal. Dios, al perdonar el pecado mortal, ordinariamente conmuta la pena eterna en una pena temporal. Esta pena temporal debe pagarse en esta vida o en el Purgatorio.

                En esta vida se paga haciendo obras buenas, especialmente cumpliendo la penitencia impuesta por el confesor.




El Purgatorio es un lugar de expiación temporal


              Las Almas del Purgatorio, cuando han satisfecho del todo por sus pecados, van al Cielo. Dios, infinitamente Justo, ninguna obra buena o mala deja sin premio o castigo, aunque se trate de cosas pequeñas.

              Los que mueren con solos pecados veniales no merecen el infierno, ni pueden ir al Cielo, porque nada manchado puede entrar en él. Debe, pues, existir un lugar para que las almas se purifiquen antes de entrar en el Cielo.
   
              En el Bendito Purgatorio se padece la privación de la vista de Dios, el tormento del fuego y otras penas. El mayor dolor de las benditas Ánimas es no poder ver a Dios y pensar que, siendo Él infinitamente Bueno, le han ofendido.

               Las Almas, al verse manchados con el pecado, con gusto se sumergen en aquellas llamas, y aun quisieran fueran más ardientes para purificarse más pronto.

              Aprendamos de las benditas Ánimas a aborrecer el pecado, aún leve, sobre todo mal.


Los sufragios


               Se llaman Sufragios las obras buenas que se hacen a favor de las benditas Ánimas del purgatorio.Podemos socorrer a las Almas retenidas en el Purgatorio, y aún librarlas de esta Cárcel con oraciones, indulgencias, limosnas y otras buenas obras, y, sobre todo, con la Santa Misa.

               Los sufragios son sólo a manera de súplicas, que la divina justicia acepta en la medida que cree conveniente. Por esto un alma no siempre obtiene infaliblemente todos lo efectos de los sufragios aplicados a ella especialmente.

               La Santa Iglesia aprueba que se repitan los sufragios para un mismo difunto. Hacen muy mal los que no se acuerdan de aliviar con sufragios a las Almas de sus difuntos. Algunos sólo procuran que el entierro sea muy suntuoso, y nada o muy poco hacen para el alivio del alma.

               La devoción por las Almas del Purgatorio es utilísima, porque hace practicar muchas obras buenas, causa gran alegría en el Cielo y ayuda en gran manera a conseguir la salvación de quien practica esta devoción.

               Seamos, pues, muy devotos de las Benditas Ánimas del Purgatorio. Procuremos socorrerlas, oyendo Misa y comulgando muy a menudo, aun diariamente, si nos es posible; recemos por su liberación el Santo Rosario, el Vía Crucis, etc.

                Para no desaprovechar ninguna de las muchas indulgencias que la Iglesia nos regala, podemos hacer el Voto de Ánimas, que consiste en ceder para siempre a favor de las Almas del Purgatorio, toda la parte satisfactoria de nuestras buenas obras, y todos los sufragios que otros hicieren por nosotros. Esta es devoción buena y práctica, con la cual libraremos a muchas Almas de sus tormentos purificadores y las haremos entrar para siempre en el Cielo.




Limbo de los niños


                Va al Limbo de los niños el que muere con el solo pecado original. El que muere antes del uso de razón sin el bautismo, muere con el sólo pecado original.

                En el Limbo no se sufre nada; se goza la felicidad natural. Dios hizo, pues, un gran beneficio a los que están en el Limbo, dándoles la existencia; podría haberles dejado en la nada de donde los sacó. 

                Los que mueren después del uso de razón van al Cielo o la infierno, según que hayan o no cumplido la Santa Ley de Dios.



En el Aniversario del Martirio del Rey Luis XVI




                Tal día como hoy, el 21 de Enero de 1793, a las diez y veintidós minutos, en nombre la "libertad, igualdad y fraternidad" era guillotinada Su Muy Cristiana Majestad, Luis XVI, el Benéfico, Rey de Francia y Navarra, descendiente de San Luis; entregaba su alma a Dios en el patíbulo revolucionario cuando tenía 38 años. Se consumaba así el Martirio de un monarca que sólo supo amar a su nación hasta el último aliento, momento en el que pudo escuchar las palabras del sacerdote que le convidó "Hijo de San Luis, mirad al Cielo".

               Su propio verdugo, recordando el fatídico día, dejaría escrito: "El Rey afrontó toda aquella situación con una compostura y un temple que nos dejó atónitos a cuantos allí nos encontrábamos. Sigo convencido de que aquella firmeza suya la había extraído de los principios de la Religión".

               Después de la ejecución, un joven de la Guardia Nacional recogió la ensangrentada cabeza y la mostró al pueblo paseándose por el patíbulo. La chusma gritaba «¡Viva la República!». La mayoría de los presentes comenzó a entonar La Marsellesa, mientras algunos espectadores empezaron a bailar en círculo alrededor del horripilante escenario. 

              A semejanza del Drama del Calvario, en donde la soldadesca se repartió a suertes la ropa de Nuestro Señor, un ayudante del verdugo subastó las prendas y la coleta del Rey que habían cortado antes de amarrarlo a la tabla. Los guardias, mientras tanto, colocaron el cadáver junto con la cabeza en un cesto de mimbre que trasladaron a un carro. Éste se dirigió más tarde al cementerio de La Magdalena, donde fue inhumado. 

              Años más tarde, llegada la Restauración (1815-1830), bajo el reinado de su hermano Luis XVIII, sus restos serían trasladados junto a los de la Reina María Antonieta a la Basílica de Saint-Denis, donde fueron enterrados con el debido decoro a su condición.




LAS TRES MENTIRAS REVOLUCIONARIAS


                Si el Cisma Protestante de Lutero rompió el orden espiritual de la Cristiandad, la Revolución Francesa rompió el orden social. El famoso trilema "Libertad, Igualdad, Fraternidad" constituye todo un programa anticristiano. Hoy en día estos principios, junto con la famosa Declaración de los Derechos del Hombre de 1791, forman la base del sistema democrático-liberal vigente en los países occidentales, otrora católicos.

               La libertad, colocada como bien absoluto, aún por encima de la Verdad, de Dios y de Su Santa Ley, es un error satánico en el que muchos han caído y del que no se quieren enmendar. "La verdad os hará libres" sentenció Nuestro Señor, porque sólo en Su Verdad, en el reconocimiento de Su dominio sobre todas las almas seremos realmente libres.

               La igualdad, mal entendida por los revolucionarios, que intentan que todos los seres nazcan y vivan en igualdad de condiciones, sin tener en cuenta el abolengo, formación, méritos personales... cuando ha sido Dios mismo quien con el ejemplo de la Creación nos enseña que deben existir diferentes clases y órdenes si bien todos dependen unos de otros. El Papa León XIII aclara la cuestión en su Encíclica Quod Apostolici Muneris de 1878:

         "La desigualdad del derecho y del poder se derivan del mismo Autor de la naturaleza, del cual toma su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra.

        Mas los lazos de los príncipes y súbditos de tal manera se estrechan con sus mutuas obligaciones y derechos, según la doctrina y preceptos católicos, que templan la ambición de mandar, por un lado, y por otro la razón de obedecer se hace fácil, firme y nobilísima."

               La tercera mentira revolucionaria, la fraternidad, es absurda en sí, pues busca hermanar a los hombres pero sin un Padre común; no ocurre igual en nuestra Santa Religión donde Nuestro Señor nos mandó a amarnos como hermanos, ya que somos todos hijos de un mismo Dios Creador.

             

domingo, 20 de enero de 2019

LA CONVERSIÓN DEL JUDÍO ALFONSO RATISBONNE por medio de la Medalla Milagrosa




                Alfonso Tobie Ratisbonne (1812-1884), abogado, banquero muy rico, judío pero libertino e indiferente hacia la religión. Despreciaba particularmente a la Iglesia Católica y al clero. Se dolía amargamente de que su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote.

                En 1842, Ratisbonne se encontraba en Roma. Allí se encontró con el Barón De Bussiéres, francés converso del protestantismo, hombre devoto y conciente de su responsabilidad de evangelizar. Este le contó de los milagros que estaban ocurriendo por medio de la Medalla Milagrosa. Pero Ratisbonne lo rechazó tildándolo de supersticioso.  

                El Barón no se dio por vencido y desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba sobre la eficacia de la medalla. Debía llevarla y rezar el Memorare (1) todos los días. 

                Ratisbonne, ante la insistencia del Barón y para demostrar que nada le iba a persuadir a convertirse, se puso la medalla.  El Baron un grupo de amigos se comprometieron a rezar por la conversión de Ratisbonne. Entre ellos, el conde Laferronays, que estaba muy enfermo y ofreció su vida por la conversión del “joven judío”.  Ese mismo día entró en la Iglesia y rezó 20 Memorares por esa intención, sufrió un ataque al corazón, recibió los sacramentos y murió.

                El día siguiente, el 20 de Enero de 1842, el Barón se encontró con Ratisbonne cuando iba a la iglesia de Sant´Andrea delle Fratte, cerca de la Plaza de España en Roma, para hacer los arreglos de un funeral. Los dos entraron en la iglesia y Ratisbonne se quedó mirando las obras de arte mientras su amigo estaba en la rectoría. De pronto, el altar dedicado a San Miguel Arcángel se llenó de luz, y se le apareció, majestuosa, la Virgen María, tal como en la imagen de la medalla que llevaba al cuello. El se arrodilló y se convirtió. Mas tarde escribió:





                  "La Virgen no pronunció ninguna palabra, pero yo lo comprendí todo... experimenté un cambio tan completo que creí ser otro, la alegría más ardiente brotó del fondo de mi alma; no podía hablar... no sabría dar cuenta de las verdades de las cuales había adquirido conocimiento y fe. Todo lo que puedo decir es que cayó el velo que tenía ante los ojos; no un solo velo, sino que se desvaneció la multitud de velos que me rodeaba... salí de un abismo de tinieblas, vi al fondo del abismo las miserias extremas de las que había sido sacado por obra de una misericordia infinita... tantos hombres descienden tranquilamente a este abismo con los ojos cerrados por el orgullo y la indiferencia... Se me pregunta cómo he aprendido estas verdades, pues es cierto que nunca he abierto un libro de religión, ni he leído nunca una sola página de la Biblia: todo lo que sé es que, entrando en la iglesia, lo ignoraba todo, y saliendo, lo veo todo claro... no teniendo ningún conocimiento literal, interpreté el sentido y el espíritu de los dogmas, todo esto entró en mí, y estas impresiones, mil veces más rápidas que el pensamiento, no solamente conmovieron mi ánimo, sino que lo dirigieron hacia una nueva vida... Los prejuicios contra el Cristianismo ya no existían, el amor de Dios había tomado el lugar de cualquier otro amor."

                El 31 de Enero recibió el Bautismo, la Confirmación y la Comunión de manos del Cardenal Patrizi. Cambiaría su segundo nombre por el de María, en honor a la Señora que le libró de las tinieblas.

                La conversión de Ratisbonne fue muy famosa y tuvo gran impacto en una cultura muy influenciada por el racionalismo, que rechaza las realidades espirituales. En 1847 Alfonso Ratisbonne fue ordenado sacerdote jesuita. Su hermano  inspirado por su conversión fundó la congregación de “Nuestra Señora del Sión”, con sede en Israel, cuyo carisma es la evangelización del pueblo judío (Romanos 11, 25-26). Con el tiempo, Ratisbonne abandonaría la Compañía de Jesús con el permiso de sus superiores para unirse a su hermano en la obra de Tierra Santa. Allí le llamaría el Señor el 6 de Mayo de 1884, después de desgastar su vida por la conversión de los judíos.

                La imagen de San Miguel del altar del milagro en Sant´Andrea delle Fratte ha sido remplazado por una gran pintura de la Virgen, según Ratisbonne la describió y que reproducimos en la siguiente estampa junto a la oración "Memorare" o "El Acordaos" en su versión en español.




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sábado, 19 de enero de 2019

LA TRADICIONAL SABATINA a Nuestra Señora la Virgen del Carmen


                LA SABATINA es como piadosamente se llama a las oraciones que se dedican a Nuestra Señora del Carmen los Sábados, por la Promesa que Ella misma pronunciara, asegurando la liberación del Purgatorio de los devotos de Su Escapulario en ese mismo día tras su muerte. (1)





ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


Virgen del Carmen, llevamos sobre nuestro pecho Vuestro Santo Escapulario, signo de nuestra consagración a Vuestro Corazón Inmaculado. Madre querida, somos Vuestros hijos, unos hijos de Vuestra entera pertenencia.
Nuestra consagración, Señora, nos exige una entrega sin reservas a Vuestra Sagrada persona, una dedicación generosa a Vuestro servicio, una fidelidad inquebrantable a Vuestro amor y una solicita imitación de Vuestras virtudes. Queremos vivir, conforme al viejo ideal carmelitano: en Vos, con Vos, por Vos y para Vos. 
Gracias a Vuestro Bendito Escapulario, Virgen del Carmelo, somos miembros de Vuestro cuerpo místico del Carmelo y participamos de la consagración comunitaria de la Orden a Vos, que Sois su cabeza. Nuestra consagración se une pues, a la Orden de toda la Familia Carmelitana y acrecienta así su valor y eficacia. 
Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, no podríamos vivir nuestra consagración con olvido de quienes son Vuestros hijos y nuestros hermanos. Por eso, nos atrevemos a consagraros la Iglesia y el mundo, nuestras familias y nuestra amada Patria.
Os consagramos especialmente los que sufren en el alma o en el cuerpo: los pecadores, los tentados, los perseguidos, los marginados, los presos, los desterrados, los enfermos, los hambrientos….Madre y Reina del Carmelo, por nuestra consagración somos del todo Vuestros ahora en el tiempo; que los sigamos siendo también un día en la Eternidad.
Así sea.


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Antífona

     Hoy recordamos a Nuestra Señora la Virgen María, Madre Hermosa del Carmelo. Hoy los hijos de Su amor cantamos Sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante Su pueblo como signo de esperanza y de consuelo.
Oración
              Señor Dios Nuestro, que habéis honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la Bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de Vuestro Hijo; conceded a cuantos hoy celebramos su recuerdo que, guiados por Su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


(1)
LA "BULA SABATINA"
confirmación del Privilegio de ser liberado del Purgatorio
si en vida se ha usado el Escapulario del Carmen y se ha observado
 la Santa Ley de Dios y los preceptos de la Iglesia Católica


                "...a mí estando suplicando arrodillado se mostró la Virgen carmelita diciéndome el siguiente discurso: Juan, Juan, Vicario de Mi amado Hijo, como Yo te libraré de tu adversario, te hago Papa Vicario con la ayuda de mis súplicas dirigidas a Mi dulcísimo Hijo, lo que yo obtuve graciosamente: tú debes conceder la gracia y la confirmación amplia para Mi Santa y devota Orden de los Carmelitas comenzado por Elías y Eliseo en el monte Carmelo... Y el día en que tales partan de este mundo y vayan al Purgatorio, Yo, como Madre, descenderé graciosamente el Sábado después de su muerte y los que encuentre en el Purgatorio los libraré y los llevaré al Monte Santo de la Vida Eterna..."

De la Bula Sabatina del Papa Juan XXII, 3 de Marzo de 1322




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viernes, 18 de enero de 2019

"NO TE CANSES DE SUFRIR..."


                Sor Josefa Menéndez, religiosa de la Sociedad del Sagrado Corazón, fue agraciada con revelaciones privadas de Nuestro Señor y de la Virgen Santa en los últimos años de su corta vida. Española de nacimiento había emigrado a Francia para cumplir con la Voluntad de Dios y desposarse con Cristo, alejada de su Patria y desempeñando las labores más humildes en su Comunidad. En medio de aquella vida sencilla, el Sagrado Corazón de Jesús se le manifestó, siempre a espaldas de sus hermanas de religión, pero por obediencia a sus Superioras, Sor Josefa recogió por escrito aquellos coloquios celestiales. 

                 Sólo después de su muerte, cuando contaba 33 años de edad, fueron compiladas sus confidencias con el Sagrado Corazón de Jesús y publicadas bajo el título "UN LLAMAMIENTO AL AMOR"(1); el entonces Cardenal Pacelli -luego Papa Pío XII- envió una carta a la Superiora General de la Sociedad del Sagrado Corazón en la que recomendaba la lectura y difusión del Mensaje de Reparación, Amor y Confianza que Sor Josefa escribió bajo el dictado de Nuestro Redentor.




                En la noche del 9 de Enero de 1921, Sor Josefa está recogida en su celda, el Señor le repite lo que necesita para consagrarse del todo a Él. Jesús se comunica con ella con lenguaje adaptado a la sencillez de Su discípula, en una lección de vida interior que sería el camino trazado para Josefa. Ella misma lo recogerá así:

                "En Su mano derecha tenía una cadenita; era como de brillantes y dentro había tres llavecitas pequeñas, doradas y muy bonitas."

                Le dice Jesús: "Mira, una, dos, tres, son de oro. ¿Sabes lo que son estas llaves?... Pues cada una encierra un gran tesoro y quiero que tú te apoderes de él.

                 El primero es un gran abandono a todo cuanto Yo te pida, directa o indirectamente, confianza en la bondad de Mi Corazón, que está siempre cuidando de ti. Así repararás los pecados que cometen las almas que dudan de Mi Amor.

               El segundo es una gran humildad, ya reconociendo tu nada, ya humillándote delante de todas tus Hermanas, y pidiendo, según Yo te mandaré, ser humillada de tu Madre (Superiora). Así repararás la soberbia de muchas almas.

               El tercero es una gran mortificación en tus palabras y en tus actos. Quiero también que te mortifiques corporalmente, cuanto la obediencia te permita y recibas con verdadero deseo los sufrimientos que Yo te hago sentir. Así repararás las faltas de mortificación de tantas almas y me consolarás, en algún modo, de las ofensas que recibo, con tantos pecados de sensualidad y regalo. 

              Por último, esta cadenita que sujeta las tres llaves, es un amor ardiente y generoso que te permitirá vivir abandonada y entregada, humilde y mortificada... ¡No te canses de sufrir!, ¡si supieras cómo aprovecha a las almas!"


   NOTAS ACLARATORIAS:


                1- Para conocer más de la vida de Sor Josefa Menéndez toque AQUÍ . Puede encontrar otros extractos de "Un Llamamiento al Amor" por la etiqueta que lleva el mismo nombre en el ÍNDICE DE TEMAS situado en el margen izquierdo de este Blog.







LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO




"Hizo el Señor con él un pacto de paz y le constituyó Príncipe 
para que posea para siempre la dignidad sacerdotal" 

Libro del Eclesiástico, cap. 45, vers. 30.


                En el Calendario Tradicional, se conmemora esta muy antigua fiesta, que el Papa Paulo IV extendió a toda la Iglesia; se conmemora el hecho de haberse establecido San Pedro en Roma para ejercer su Ministerio Pontifical, convirtiendo a la que era capital del paganismo en centro de la Religión Católica.

                Una Cátedra es la silla que se reserva al Obispo, desde la cual preside las funciones litúrgicas y desde donde predica a los fieles. La Cátedra original del Apóstol San Pedro era de madera de acacia, pero con el paso de los siglos se fue deteriorando, por lo que se revistió de madera de roble en los laterales y se le añadieron láminas de mármol. Con los siglos necesitaría una nueva restauración, por lo que el Papa Alejandro VII encargó al artista Bernini, una obra digna para albergar el sillón usado por San Pedro; el resultado aún hoy lo podemos contemplar en un maravilloso trono, que se apoya sobre las imágenes de cuatro Doctores de la Iglesia: San Agustín, San Ambrosio, San Atanasio y San Juan Crisóstomo.




LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO, ASISTIDA POR EL ESPÍRITU SANTO
DESDE NO SE PUEDE PREDICAR EL ERROR

       
               El carisma prometido por Cristo a Pedro y a sus legítimos sucesores en la cátedra romana de una especial asistencia del Espíritu Santo en el ejercicio de su poder soberano de enseñar, y juzgar de la verdad en todo aquello relacionado con la fe o las costumbres, sin error posible alguno, y que él puede comunicar por modo de participación al resto de la Iglesia, bien en forma ordinaria, bien en forma extraordinaria.” 

Cardenal Billot "De inmutabilitate Traditionis"




jueves, 17 de enero de 2019

San Antonio Abad, ejemplo de renuncia al mundo


                Según el Calendario Católico, la Santa Iglesia hace hoy memoria de uno de los primeros Santos eremitas

               San Antonio, al igual que San Pablo Eremita, fue uno de los primeros ascetas cristianos que se retiraron del mundo en busca de Dios en la soledad más absoluta. Conocemos de su vida gracias al Obispo San Atanasio, insigne defensor de la Fe Católica.

                Nació en Egipto hacia el año 250, siendo hijo de campesinos acomodados.

                En cierta ocasión, durante la Santa Misa, escuchó las Palabras de Jesús: "Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres". 




                Al morir sus padres, San Antonio entregó su hermana al cuidado de las vírgenes consagradas , distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Hizo vida eremítica en el desierto, donde encontró a San Pablo Ermitaño.

               Organizó comunidades de oración y trabajo. Pero prefirió retirarse de nuevo al desierto. Allí logró conciliar la vida solitaria con la dirección de un monasterio. Viajó a Alejandría para apoyar la Fe Católica ante las herejía arriana.

               Tuvo muchos discípulos; trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a San Atanasio en sus luchas contra los arrianos.

               Una colección de anécdotas, conocida como "Apotegmas" demuestra su espiritualidad evangélica clara e incisiva.

               Murió hacia el año 356, en el monte Colzim, próximo al mar Rojo. Se dice que de avanzada edad pero no se conoce su fecha de nacimiento.

                Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima.​ Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. 

                La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando a san Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser su emblema.

                Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois.



De la Carta a Teodoro 
por San Antonio Abab

                 "Si alguien se entrega a Dios de todo corazón, Dios tiene piedad de él y le concede el Espíritu de conversión. Este Espíritu da testimonio ante él de cada uno de sus pecados para que ya no vuelva a caer en ellos. A continuación le revela los adversarios que se levantan ante él y le impiden librarse de ellos, luchando vigorosamente con él para que no persevere en su conversión. Si a pesar de todo conserva el ánimo y obedece al Espíritu, que le exhorta a convertirse, el Creador se apresurara tener piedad del trabajo de su conversión. Y viendo las aflicciones que impone a su cuerpo: oración incesante, ayunos, súplicas, estudio de la Palabra de Dios, alejamiento del mal, huida del mundo y de sus obras, humildad y pobreza de corazón, lágrimas y perseverancia en la vida monástica, - viendo, digo - su trabajo y su paciencia, el Dios de misericordia tendrá piedad de él y lo salvará."




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miércoles, 16 de enero de 2019

SAN JOSÉ, el padre terrenal de Cristo Nuestro Señor


                San Mateo afirma en su Evangelio que San José “era un varón justo”. Esto, en el lenguaje bíblico, significa un varón adornado de todas las virtudes. Por otro lado, tanto San Mateo cuanto San Lucas afirman que San José es descendiente del Rey David, lo que revela su dignidad incluso del punto de vista natural.

                San José ejerció el oficio de padre en la Sagrada Familia. A él se le encomendó darle nombre a su hijo legal, como le fue dicho por el Ángel. A él se le confió también velar por la seguridad del Niño Jesús y de Su Madre. Y, en todo momento, Jesús obedece a San José como a Su verdadero padre (San Lucas, cap. 2, vers. 51).




                 En el Evangelio consta que San José era carpintero: “¿No es éste el hijo del carpintero?” (San Mateo, cap. 13, vers. 55). Pero la expresión es más genérica, pues dice filius fabri, es decir, hijo de artesano. La tradición tradujo artesano por carpintero, pero sin excluir el hecho, sin duda cierto, de que San José, en muchas ocasiones, prestó otros servicios comunes a un trabajador manual, para ganar el sustento diario de su familia.

                En la Encíclica Quamquam pluries, el Papa León XIII expone de manera densa y profunda la doctrina sobre San José, desde los fundamentos de su excelsa dignidad y gloria hasta la razón propia y singular de ser proclamado patrono de toda la Iglesia, así como modelo y abogado de todas las familias y hogares cristianos.

                 Otro Papa, Benedicto XV, al cumplirse medio siglo de la proclamación de San José como Patrono de la Iglesia Universal, en su Motu Proprio Bonum sane, recordando la necesidad y eficacia de la devoción al Santo Patriarca, propone sus virtudes de modo especial a las familias pobres y a los trabajadores humildes, tan descristianizados en nuestra época neopagana.

                 Por fin, es creencia común que el Santo Patriarca durmió en el Señor antes que Cristo comenzara su ministerio público, con toda seguridad antes de las bodas de Caná, y, por consiguiente, antes de la Pasión del Señor. Y diversos teólogos, entre ellos San Francisco de Sales y San Alfonso María de Ligorio, afirman que murió de amor de Dios.

                Terminemos con San Bernardino de Siena: “Piadosamente se ha de creer que, en su muerte, tuvo presentes a Jesús y a María Santísima. Cuántas exhortaciones, consuelos, promesas, iluminaciones, inflamaciones y revelaciones de los bienes eternos recibiría en su tránsito de parte de su Santísima Esposa y del Dulcísimo Hijo de Dios, Jesús”.

(Extraído del libro del Padre Fray Bonifacio Llamera  O.P., Teología de San José, B.A.C., Madrid, 1953)





martes, 15 de enero de 2019

Aniversario de la Aparición de la Virgen de Banneux (Bélgica) "la Madre de los Pobres"


                Cuando apenas restaban unos pocos años para que Europa se enfrentara de nuevo en la II Guerra Mundial, Nuestra Señora la Virgen María quiso manifestarse una vez más en busca de la conversión de Sus hijos; esta vez eligió la aldea belga de Banneux, una humilde pedanía en torno a una iglesia. Fue el 15 de Enero de 1933 cuando la Virgen se apareció a la niña Mariette Beco. Su familia vivía en condición de extrema pobreza, a un kilómetro de la iglesia (en un sector llamado ‘La Fagne’ por la característica fangosa del terreno), y no eran de hábitos religiosos. Tampoco la niña Mariette había sido criada ni educada en la Fe Católica por el indiferentismo religioso de sus padres.



  Descripción de la Virgen dada por la vidente Mariette Beco
 (fallecida el 2 de Diciembre de 2011)

               "Era una Señora muy hermosa, con un vestido blanco, una faja azul en la cintura, un rosario colgado del brazo, las manos juntas por las palmas a la altura del pecho, la cabeza inclinada hacia la izquierda y una rosa sobre el pie derecho. La cruz del rosario era del mismo color oro que la rosa sobre sus dedos".


               En la primera Aparición nada audible para Mariette dice la Virgen, pero la ve mover los labios. Aunque la oración no era parte de su vida, el impacto provoca que de inmediato la pequeña de 11 años comience a rezar el Rosario y en los días siguientes a participar en las clases de Catecismo. También su padre, al ser testigo de lo que vivía su hija, experimentará una conversión y retorno a la vida de Fe que sorprenderá al sacerdote del lugar.

               En la segunda Aparición el 18 de Enero, la Virgen llama a Mariette hasta una fuente de agua cercana y le dice: “Posa tus manos en el agua”… “Esta agua me está reservada”. Al día siguiente, 19, le dirá: “Yo soy la Virgen de los Pobres… el manantial es para todas las naciones, para los enfermos”

               Finalmente, en las apariciones restantes, la Virgen de los Pobres señala su deseo de que se construya en el lugar “una capillita”“Vengo a aliviar el dolor... Creed en mí, yo creeré en vosotros… Yo soy la Madre del Salvador, Madre de Dios; Rezad mucho”, fueron los continuos Mensajes que Nuestra señora transmitió a la niña.




                El 22 de Agosto de 1949, Monseñor Louis-Joseph Kerkhofs, Obispo de Lieja-Bélgica, reconocía definitivamente como verídicas de las Apariciones de la Virgen de los Pobres en Banneux.


             

lunes, 14 de enero de 2019

EL ALMA VÍCTIMA: vivir muriendo y morir amando (1ª Parte)


"... y voy completando en mí mismo 
lo que falta de las aflicciones de Cristo, 
en favor de Su Cuerpo, que es la Iglesia."

San Pablo a los Colosenses, cap. 1, vers. 24






                Un Alma Víctima es aquella persona que se ofrece, o bien es elegida por Dios, para padecer diferentes pruebas, físicas y espirituales, en un grado sobrenatural y con objeto de ser co-redentores con Cristo Nuestro Señor; la mayoría de las veces comparten místicamente con Él los mismos sentimientos que Jesús en Su cruenta Pasión y en algunos casos, hasta los mismas heridas, como ocurre con los estigmatizados. 

                Esta unión con Cristo viene precedida de una perfecta devoción por la Virgen Santa, sin la cual sería imposible alcanzar dicha comunión de afectos.

                Estas almas se convierten en predilectas del Sagrado Corazón porque desde su corazón, se han desasido de todo atractivo por el mundo y están plenamente enamoradas de Cristo, por lo que se viven escondidas en Sus Llagas y todo su ser está como transfigurado con Él.

                El Alma Víctima,  al padecer sobre su cuerpo el dolor que produce el pecado de otros que viven disipados, reparan la Gloria de Dios, ofendida por la obligación de todo hombre de reconocer a su Creador y aplacan al tiempo, con la aceptación heroica de los dolores morales -peores que los físicos- la Justicia Divina sobre un mundo cada vez más corrupto.

                Con Jesús Nuestro Señor, las Almas Víctimas son verdaderas Hostias que se inmolan, no en un altar sino en su propia persona, negándose a participar de los entretenimientos y frivolidades del mundo y viviendo sólo para tener intimidad con Jesús Crucificado. Por esa unión en el Sacrificio redentor, las Almas Víctimas también consiguen multitud de gracias para las Almas del Purgatorio, como el fue el caso del Padre Pío de Pietrelcina.




"Ofreced vuestros cuerpos como una hostia o víctima viva, 
santa y agradable a Dios. 
Porque en esto consiste el Verdadero Culto."

Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos, cap. 12, vers. 1


                La vocación del Alma Víctima es especialísima: su misión es SUPLIR el amor que otras almas debieran tener al Señor; por eso siguen la máxima evangélica "Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (San Mateo, cap. 16, vers. 24), pues Nuestro Señor invita a muchos pero pocos son los que a Él se entregan con el corazón; el Alma víctima consuela a Jesús por cuantos fingen seguirle, por aquellos que se llaman cristianos y sólo quieren saber "del Resucitado", pero olvidan a Jesús en Getsemaní, a Jesús traicionado, a Jesús azotado...

                El maravilloso Dogma de la Comunión de los Santos nos enseña que todo el bien, todas las oraciones, sacrificios, buenas obras e indulgencias que ganemos, pueden ser compartidas entre los bautizados en la Fe Católica; la obra silenciosa de las Almas Víctimas, su continuo calvario, su crucifixión incruenta, nos alcanza del Cielo multitud de gracias y bendiciones que tal vez sólo en el Paraíso llegaremos a entender.

                Que en la medida de tus posibilidades seas tú también un Alma Víctima, pues Jesús lo fue antes por ti; acepta de buena gana tus limitaciones, miedos, miserias... no veas como castigo lo que en realidad son pruebas para ganar el amor de Dios; usa todo como abono para una nueva vida de unión con Jesús y María; sólo de la mano de tan Buena Madre podrás alcanzar esta gracia que deseo para tu santificación personal.

              "Hace ya un tiempo que he sentido la necesidad de ofrecerme al Señor como víctima por los pobres pecadores y por las Almas del Purgatorio. Este deseo ha estado creciendo continuamente en mi corazón, hasta el punto de que ahora ha llegado a ser, lo que llamaría una fuerte pasión. He hecho este ofrecimiento al señor varias veces, suplicándole que derrame sobre mí el castigo preparado para los pecadores y por las Almas del Purgatorio, aun aumentándolas cien veces más para mí, siempre que Él convierta a los pecadores y rápidamente admita al Paraíso a las Almas del Purgatorio." 

(De una carta del Padre Pío a su Director Espiritual, Padre Benedetto, el 29 de Noviembre de 1910)