lunes, 22 de noviembre de 2021

SANTA CECILIA, PATRONA DE LOS MÚSICOS

  

"Mientras sonaban los órganos,
Cecilia cantaba en su corazón"

Del Oficio Divino



               Santa Cecilia, joven virgen de una familia senatorial y cristiana desde su infancia, fue dada matrimonio por sus padres a un noble joven pagano, Valeriano. Cuando, tras la celebración del matrimonio, la pareja se había retirado a la cámara nupcial, Cecilia dijo a Valeriano que ella se había desposado con un ángel que celosamente guardaba su cuerpo; por consiguiente, Valeriano debía tener el cuidado de no violar su virginidad. Valeriano pidió ver al ángel, después de lo cual Cecilia lo envió junto a la tercera piedra miliaria de la Vía Appia dónde debía encontrarse con el Papa Urbano. El Obispo Adhelmo, en su libro De Virginitate, llegará a decir que Santa Cecilia es la segunda después de la Madre de Dios, entre las vírgenes, pues guardó la virginidad aun siendo desposada.

               Según la piadosa Tradición, el diálogo entre Santa Cecilia y su esposo fue éste:

                    "Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí.

               Valeriano replicó: "Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides." 

               Cecilia le dijo: "Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel." Valeriano obedeció, fue bautizado por el Papa y regresó como cristiano ante Cecilia. Entonces se apareció un ángel a los dos y los coronó con rosas y azucenas. Cuando Tiburcio, el hermano de Valeriano, se acercó a ellos, también fue ganado para la Cristiandad. Como niños celosos de la Fe ambos hermanos distribuyeron ricas limosnas y enterraron los cuerpos de los confesores que habían muerto por Cristo. 

               El Prefecto, Turcio Almaquio, los condenó a muerte; el funcionario del Prefecto, Máximo, fue designado para ejecutar la sentencia, se convirtió y sufrió el Martirio con los dos hermanos. Antes de que fuera apresada, dispuso que su casa debiera conservarse como un lugar de culto para la Iglesia romana. Después de una gloriosa profesión de Fe Cristiana, fue condenada a morir asfixiada en el baño de su propia casa. 

              Pero, cuando permaneció ilesa en el ardiente cuarto, el prefecto decidió su decapitación en ese lugar. El ejecutor dejó caer su espada tres veces sin separar la cabeza del tronco y huyó, dejando a la virgen bañada en su propia sangre. Vivió tres días, hizo disposiciones en favor de los pobres y dispuso que después de que su muerte su casa debía dedicarse como templo. 

               El Papa Urbano la enterró entre los Obispos y los Confesores, es decir, en la Catacumba de San Calixto. La fecha del Martirio de la Santa varía según los historiadores: algunos aseguran que murió en la Roma del Emperador Alejandro Severo, en el 230, mientras que otros estudiosos proponen que Santa Cecilia fue martirizada entre el 176 y el 180, con Marco Aurelio.




Testimonio de la exhumación del corpo santo de Santa Cecilia

              Las reliquias de Santa Cecilia, con las de Valeriano Tiburcio y Máximo, también las de los Papas Urbano y Lucio, fueron trasladadas por el Papa Pascual a principios del siglo IX, y enterradas de nuevo bajo el altar mayor de Santa Cecilia en el Trastévere. 

              Cuando se fundó en Roma la Academia de la Música en 1584, fue nombrada Patrona del Instituto, después de lo cual su veneración como Patrona de la Música de la Iglesia se generalizó universalmente. En 1599 su cuerpo fu exhumado: se la encontró con un vestido brocado en oro y cubierta con velos de seda.

               Santa Cecilia es una de las siete Vírgenes que nombra el Misal en el Canon, incluso durante la Edad Media, el Aniversario de su Martirio sería día de precepto.


SANTA CECILIA, LA SANTA PREDILECTA
DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS


               Teníamos que llevarnos algún recuerdo de las catacumbas. Así que, dejando que se alejase un poco la procesión, Celina y Teresa se deslizaron las dos juntas hasta el fondo del antiguo sepulcro de santa Cecilia y cogieron un poco de la tierra santificada por su presencia.

               Antes del viaje a Roma, yo no tenía especial devoción a esta santa. Pero al visitar su casa, convertida en iglesia, y el lugar de su martirio, al saber que había sido proclamada reina de la armonía, no por su hermosa voz ni por su talento musical, sino en memoria del canto virginal que hizo oír a su Esposo celestial escondido en el fondo de su corazón, sentí por ella algo más que devoción: una auténtica ternura de amiga… Se convirtió en mi santa predilecta, en mi confidente íntima... Todo en ella me fascina, sobre todo su abandono y su confianza sin límites, que la hicieron capaz de virginizar a unas almas que nunca habían deseado más alegrías que las de la vida presente…

               Santa Cecilia se parece a la esposa del Cantar de los Cantares. Veo en ella «un coro en medio de un campo de batalla…» Su vida no fue más que un canto melodioso, aun en medio de las mayores pruebas, y no me extraña, pues «el santo Evangelio reposaba sobre su corazón» y en su corazón reposaba el Esposo de las vírgenes…


Santa Teresita de Lisieux en su "Historia de un alma"


¡Oh, préstame, Cecilia, tu dulce melodía!
Quisiera conquistarle a Jesús corazones,
y, como tú, quisiera sacrificar mi vida,
darle toda mi sangre y el llanto de mis ojos...
Haz que yo guste en la extranjera playa
el perfecto abandono, del amor dulce fruto.
¡Oh, mi santa querida, haz que vuele a tu lado,
muy pronto y para siempre, muy lejos de la tierra...!


Extracto de la Poesía que Santa Teresita 
escribió en honor de Santa Cecilia el 28 de abril de 1894





domingo, 21 de noviembre de 2021

LA PRESENTACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

  

                Habiendo celebrado el 8 de Septiembre la Natividad de la Virgen maría y cuatro días después Su Santísimo Nombre, honramos hoy la Presentación en el Templo de aquella Niña de bendición. Esas tres fiestas del Cielo Marial son como un eco del Ciclo Cristológico, que celebra también el Nacimiento de Jesús, Su Santísimo Nombre y Su Presentación en el Templo el día de la Candelaria.

                La Fiesta de la Presentación de la Virgen Niña tiene sus orígenes en una piadosa tradición, cuyas raíces se hunden en los evangelios apócrifos; en ellos se cuenta cómo la Virgen María fue presentada en el Templo de Jerusalén a la edad de tres años, viviendo allí con otras doncellas y piadosas mujeres. Todo esto se viene conmemorando en Oriente desde el siglo VI y hasta habla de ello el Emperador Miguel Comeno en una Constitución de de 1166.

                Un gentil hombre francés, Canciller en la Corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Avignon en 1372, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta de la Presentación el 21 de Noviembre. El Papa decidió entonces introducirla en Avignon y posteriormente, el Papa Sixto V la impuso a toda la Iglesia.




               No hubo ni habrá jamás un ofrecimiento hecho por una criatura, ni más grande ni más perfecto que el que hizo la Niña María a Dios cuando se presentó en el Templo para ofrecerle, no incienso ni cabritillas, ni monedas de oro, sino a Sí Misma del todo y por entero, en perfecto holocausto, consagrándose como Víctima Perpetua en Su Honor. Muy bien comprendió la voz del Señor que la llamaba a dedicarse toda entera a Su Amor, con aquellas palabras: “Levántate, apresúrate, amiga mía… y ven” (Cantar de los Cantares, cap. 2, vers. 10). Por eso quería Su Señor que se dedicara del todo a amarlo y complacerlo: “Oye, hija mía, mira, inclina tu oído y olvida tu pueblo y la casa paterna” (Salmo 44, vers. 14). Y Ella, al instante siguió la llamada de Dios.

               Es seguro que desde el primer instante en que esta Celestial Niña fue santificada en el seno de Su madre, que fue desde el primer instante de Su Inmaculada Concepción, Ella recibió el uso perfecto de la razón para poder desde el primer momento comenzar a merecer...

               María desde el principio de Su Existencia conoció a Dios, y lo conoció con tal perfección –como le dijo el Ángel a Santa Brígida– y de tal manera, que ninguna lengua es capaz de explicar la perfección con que la inteligencia de la Santísima Virgen llegó a conocer a Dios desde el primer instante. Desde entonces María, con aquella primera luz con que Dios la enriqueció, se ofreció por entero a Su Señor dedicándose del todo a Su Amor y a Su Gloria, como el mismo Ángel se lo reveló a Santa Brígida cuando le dijo: “Al instante Nuestra Reina determinó consagrar a Dios Su voluntad con todo el amor y para siempre. Y nadie puede comprender de qué manera Su voluntad se sujetó a abrazar todo lo que fuera del gusto divino”.

               La Niña María conocía bien con luz del Cielo, que Dios no acepta un corazón partido sino que lo quiere consagrado a Su Amor conforme al mandato sagrado: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Deuteronomio, cap. 4, vers. 5). Por lo que Ella, desde que comenzó a vivir, comenzó a amar a Dios con todas Sus fuerzas y del todo se entregó a Él.

               Como la Santa Niña María se ofreció a Dios en el templo con prontitud y por entero, así nosotros en este día presentémonos a María sin demora y sin reserva y roguémosle que Ella nos ofrezca a Dios, el cual no nos rehusará viendo que somos ofrecidos por las manos de la que fue el Templo Viviente del Espíritu Santo, las delicias de Su Señor y la Elegida como Madre del Verbo Eterno.


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia
en su obra Las Glorias de María


viernes, 19 de noviembre de 2021

GRACIAS SOBRENATURALES EN SANTA GERTRUDIS por meditar la Pasión de Cristo

 



               De los muchos favores prodigados a Santa Gertrudis la Magna, Nuestro Señor otorgó cuatro gracias de especial importancia. En sus escritos, Santa Gertrudis definitivamente no nombra la primera; la llamó "la gran gracia" , y cuando intenta hablar de ello, su corazón inmediatamente se desborda de alabanza y gratitud hacia su Divino Esposo. Es sólo de un estudio cuidadoso de su vida que se puede conjeturar que esta gracia fue la impresión de las Sagradas Llagas de Nuestro Señor en su corazón, que fue recibida después y a través del ardiente deseo y la oración constante. Después de la primera visita de Nuestro Señor, ella escribió esta sublime oración en honor a Su Pasión:

              "Oh Señor Jesucristo, Hijo del Dios Viviente, concédeme que pueda aspirar a Ti con todo mi corazón, con deseo anhelante y con alma sedienta, buscando solo Tu dulzura y Tus delicias, para que toda mi mente y todo lo que hay dentro de mí. Suspiro ardientemente a Ti, que eres nuestra verdadera Beatitud.

               Oh Misericordioso Señor, graba Tus Llagas en mi corazón con Tu Preciosísima Sangre, para que pueda leer en ellas Tu dolor y Tu amor; y que el recuerdo de Tus Llagas permanezca siempre en lo más íntimo de mi corazón, para excitar mi compasión por Tus sufrimientos y aumentar en mí Tu amor. Concédeme también que desprecie a todas las criaturas, y que mi corazón se deleite solo en ti. Amén." 

               "Esta oración", escribió Gertrudis, "me gustó mucho. La memoricé y la recité con frecuencia. Una tarde, durante el mismo invierno... De repente me di cuenta de que Nuestro Señor se había dignado a escucharme, sentí, Dios mío, cómo imprimiste en mi corazón Tus adorables Llagas, así como están en Tu Sagrado Cuerpo. A pesar de mi extrema indignidad, Tu infinita Bondad ha conservado aún en esta hora la impresión ".

               Estamos seguros de que, aunque esta forma especial de estigma era espiritual y no física, Santa Gertrudis sufrió dolores tremendamente reales el resto de su vida. Sin embargo, su sufrimiento fue aliviado por el aumento de su devoción a la Pasión de Nuestro Señor.

               La segunda gracia, mencionada con frecuencia en su libro del Apocalipsis, ocurrió durante el Adviento, siete años después, mientras Santa Gertrudis asistía a la Santa Misa: "Después de haber recibido el Sacramento de la Vida, vi un rayo de luz, como una flecha, lanzarse de la Sagrada Llaga en Tu costado derecho, en el Crucifijo... Avanzó hacia mí y traspasó mi corazón. Entonces Tú me dijiste: 'Que la marea completa de tu afecto suba a Mí, para que todo tu placer, tu esperanza, tu alegría, tu dolor, tu miedo y cualquier otro sentimiento puedan ser sostenidos por Mi Amor! ' "

               Años más tarde, Santa Gertrudis escuchó las inspiraciones de un Sacerdote dominico que habló de la manera más impresionante sobre el Amor de nuestro Maestro Celestial: "El amor es como una flecha", dijo, "¡todo lo que disparemos con él, podemos llamarlo nuestro!" Estas palabras llenaron el corazón de Santa Gertrudis con vehemente amor y alegría y exclamó: "¡Ah! ¿Quién me concederá que pueda obtener tal flecha? Inmediatamente te traspasaría a Ti, el Único Amado de mi corazón, para poseerme a Ti." ¡eternamente!". Al instante vio a su Esposo celestial que llevaba una flecha de oro en su mano, y dijo: "Tú quisiste herirme; pero tengo una flecha de oro con la que te atravesaré para que tu herida no sane nunca". Esta flecha se hundió traspasó su corazón tan profundamente que su alma fue herida de tres maneras:

              1ª Todos los placeres terrenales se volvieron desagradables, y no había nada en el mundo que pudiera disfrutar o consolar su alma.

              2ª Provocó en su alma un ardiente deseo de estar unida a Dios, para que sintiera que podía vivir separada de Él o incluso respirar sin Él.

              3ª Le traspasó el alma de tal manera que casi la separó de su cuerpo, lo que la llenó de una oleada de delicias divinas.




               La tercera gracia especial consistió en un intercambio de corazones entre Nuestro Señor y Santa Gertrudis. Escribiendo sobre esto, ella dice: "Me has concedido Tu amistad secreta, abriéndome el arca sagrada de Tu Corazón deificado de tantas formas diferentes como para ser la fuente de toda mi felicidad. A veces, como una marca especial de nuestro mutuo amistad, Tú la cambiaste por la mía!". Después, la santa virgen sintió a su Divino Esposo vivir y amar en él, lo que en realidad está más allá de toda comprensión.

               La visita del Niño Jesús al corazón de Santa Gertrudis es el cuarto favor especial que obtuvo nuestra Santa. Su relato de esta gracia es de lo más exquisito: "Era el aniversario de la noche bendita de la Natividad de Nuestro Señor. En espíritu, traté de cumplir el oficio de sierva de la Gloriosa Madre de Dios cuando sentí que un tierno recién nacido, el Divino Niño fue puesto en mi corazón. En ese mismo instante, vi mi alma completamente transformada. 

               Entonces comprendí el significado de estas dulces palabras: "Dios será todo en todos" (I Carta a los Corintios, cap. 15, vers. 28). Mi alma, que se enriqueció con la presencia de mi Amado, pronto supo, por sus transportes de alegría, que poseía a su Esposo. Mi sed de Ti se satisfizo con estas palabras: 'Como Yo, en Mi Divinidad, soy la figura de la sustancia de Mi Padre, así también serás figura de Mi sustancia en Mi Humanidad. Como el sol comunica al aire su propio brillo y luz, así deificaré tu alma, penetrándola con los rayos de Mi Divinidad para prepararte para la unión más íntima Conmigo. ' "

               Dios Nuestro Señor no sólo concedió estas gracias extraordinarias a Santa Gertrudis, sino que también prometió grandes beneficios espirituales a todos los que sean devotos de la Santa Mística.



jueves, 18 de noviembre de 2021

LOS VERDADEROS DEFENSORES DEL PAPADO

  

                En el actual estado de Apostasía generalizada, no son pocos los Católicos que hemos optado por la POSICIÓN SEDEVACANTISTA, obrando con recta conciencia, abrazamos la Fe Católica que fue transmitida desde los Apóstoles hasta el último Papa Católico, Pío XII. Para entender un poco mejor esta postura, seguiremos compartiendo diferentes artículos, en su mayoría extraídos de Sermones y Conferencias de Obispos Católicos, como Monseñor Marco Antonio Pivarunas o -como es el caso de hoy- Monseñor Daniel Dolan.



                El Sedevacantismo es una posición teológica y por lo tanto, se basa únicamente en el Magisterio de la Iglesia, según la cual, después de la muerte del Papa Pío XII, la Santa Sede está vacante, vacía. Y esto se debe a que las personas posteriores que se han sentado en el Trono de San Pedro NO TIENEN la Autoridad Papal. Se evidencia esto en sus acciones obstinadas: palabras y acciones pronunciadas públicamente, contrarias a toda la enseñanza de la Iglesia hasta ahora, así como el fin de la Iglesia, que es la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Estas palabras y hechos están contenidos en los documentos del "Concilio Vaticano II", en la "enseñanza postconciliar", en las reformas de la Liturgia, la Disciplina, la Ley Eclesiástica y en toda la vida de la Iglesia. 

                Algo así no puede venir de la Iglesia, de la Autoridad Divina que la Iglesia Santa disfruta por la asistencia del Espíritu Santo. La afirmación opuesta es una blasfemia y está en contra de la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia prometida por Nuestro Señor Jesucristo.

                ¿Cómo entonces, en esta situación, practicar la Fe Católica?. Basta con aferrarse completamente a la Doctrina, Liturgia, Disciplina y Costumbres del último Papa Católico hasta ahora, Pío XII y el Ministerio de los Sacerdotes y Obispos Católicos, válidamente ordenados en Ritos Católicos y predicando sólo la Fe Católica, sin ningún compromiso y sin ningún mandato de la "iglesia modernista".

                 Los Católicos sedevacantistas tienen Sacerdotes, Obispos y Sacramentos válidos. Lo único que no tienen es la jurisdicción ordinaria, por lo que los Clérigos sedevacantistas no crean ninguna Jerarquía paralela. Por otro lado, ciertamente pueden ser el germen de su renacimiento. 

               Actualmente, o, como algunos afirman, sólo hay una forma de Jerarquía - semilla o - la Jerarquía Postconciliar es solo un elemento material de la Jerarquía de la Iglesia, que se convertirá en una Jerarquía Católica una vez que renuncie públicamente a los errores del "Concilio Vaticano II" y todas sus reformas. Los Obispos sedevacantistas no tienen la Autoridad oficial para enseñar, santificar y gobernar, porque son sólo Obispos de ordenación, pero en el estado actual de la Iglesia, reconocido como un estado de mayor necesidad, realizan su Ministerio sobre el poder epicúreo.

                Por tanto, los Católicos sedevacantistas rechazamos tanto el populismo de los "indultistas modernistas" como a los "conservadores", es decir, el supuesto derecho del pueblo a sermonear al Papa, y el galicanismo de los lefebvristas que niegan la infalibilidad del Papa en la enseñanza común y ordinaria y practican la desobediencia al Papa en cuestiones de Fe y Moral. Solo los Católicos sedevacantistas defienden el Papado, sus Derechos y Privilegios derivados de la Ley de Dios y la Enseñanza de la Iglesia. 

               Es cierto que hay algunas diferencias entre los diferentes grupos, e incluso las disputas teológicas, sin embargo, todo esto tiene lugar dentro del marco de la Ortodoxia, como en el tiempo de la disputa eterna entre los dominicos y los jesuitas. La única diferencia es que ninguna de estas disputas puede resolverse hasta que el Papa Católico, una vez más, se siente en el Trono de San Pedro.


NOTA ACLARATORIA:

         Su Excelencia Reverendísima Monseñor Daniel Lytle Dolan es natural de Detroit, Michigan (USA); fue ordenado Sacerdote por Mons. Marcel Lefebvre en 1976 y Consagrado Obispo por Mons. Marco Antonio Pivarunas en 1993.



miércoles, 17 de noviembre de 2021

LA FE PURA E INMACULADA: LA ENSEÑANZA DE CRISTO ES UNA Y LA MISMA

 



"… en Nombre de Jesucristo Nazareno (…) 
En ningún otro hay salvación, pues ningún 
otro nombre se nos ha dado bajo el Cielo, 
entre los hombres, por el cual podamos ser salvos" 


Libro de los Hechos de los Apóstoles, cap. 4, vers. 12


               En la Santa Iglesia Católica, llamamos MAGISTERIO al poder que Cristo Nuestro Señor comunicó a San Pedro, a los Apóstoles y a sus sucesores, los Obispos, para enseñar a todas las naciones todo lo que Él mismo les había enseñado durante Su Vida terrenal: "Me ha sido dado todo poder en el Cielo y en la tierra; id, pues; enseñad a todas las gentes... enseñándoles a observar todo cuanto Yo os he mandado..." (Evangelio de San Mateo, cap. 28, vers. 18)

               Así, el Magisterio de la Iglesia engloba la Doctrina, las Verdades de Fe que todo Católico ha de creer y profesar; una Doctrina es de Fe Divina y Católica si pertenece al Depósito de la Fe, y por ello es propuesta como revelada por Dios. La declaración de que una Doctrina es de Fe Divina y Católica la hace la Iglesia, ya sea mediante el Magisterio Extraordinario o Solemne, ya sea mediante el Magisterio Ordinario: estas Doctrinas son definidas como Verdades divinamente reveladas por medio de un juicio solemne del Romano Pontífice cuando éste habla ex cathedra (de forma solemne desde la Cátedra de San Pedro) o por el Colegio de los Obispos reunido en Concilio. 

               Un ejemplo del Magisterio Extraordinario es cuando el Papa hace uso de un acto definitivo, ejerciendo solemnemente su Autoridad con la intención de que los Fieles se obliguen a creer en una Verdad, ya sea en materia de Fe o de Moral (como cuando el Papa Pío XII proclamó en 1950, de forma infalible, el Dogma de la Asunción de María Virgen a los Cielos). Las canonizaciones y beatificaciones también forman parte del Magisterio Extraordinario; si un Papa canoniza a un Santo, otro Pontífice posterior no puede "descanonizarlo".

               "El Magisterio de la Iglesia, establecido en la tierra según el Plan de Dios para mantener perpetuamente intacto el Depósito de las Verdades reveladas y su conocimiento por los hombres se ejerce diariamente por el Romano Pontífice y por los Obispos en comunión con él" Papa Pío XI, Encíclica Mortalium animos).

               Sea a través del Magisterio Ordinario o del Extraordinario, la enseñanza de Cristo Nuestro Señor siempre es UNA y la misma, confiada por Él a los que ha elegido para enseñar en Su Nombre la Verdad, infaliblemente.



martes, 16 de noviembre de 2021

LA REVELACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS A SANTA GERTRUDIS

  



               Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclino la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de Su Corazón...

              "Este Apóstol (San Juan) también se apareció a la Santa mientras asistía a los Maitines, en su Fiesta, cuando se aplicaba con especial fervor a sus ejercicios habituales.

                Gertrudis le recomendó entonces a algunos de las religiosas de los que le había encomendado muy fervientemente; San Juan recibió la petición con mucho amor y dijo: "Soy como mi Maestro en esto, que amo a los que me aman".

               Santa Gertrudis preguntó: "¿Qué gracia, entonces y qué beneficio puedo esperar en tu querida Fiesta, que soy tan indigna, ?"

               "Ven" -respondió el Apóstol- "Ven conmigo... y descansemos juntos en el Dulce Corazón del Señor, en el cual se encuentran escondidos todos los Tesoros de la Bienaventuranza".

                Luego, levantándola en espíritu, la presentó ante Nuestro Salvador; y colocándola a su derecha, San Juan se colocó a su izquierda, y reposó allí.

               Luego exclamó, señalando con reverencia el pecho de Jesús: "¡He aquí, el Santo de los Santos, que atrae hacia Sí todo lo bueno en el Cielo y en la Tierra!"

               Momentos después, Gertrudis preguntó a San Juan por qué se había colocado a la izquierda y le había cedido la derecha. El Discípulo amado le respondió: "Es porque me he convertido en un solo espíritu con Dios y puedo penetrar donde la carne no puede entrar; pero tú todavía no puedes penetrar en cosas tan elevadas, porque todavía estás en la carne. Por eso te he colocado en la Llaga del Divino Corazón, de donde podrás beber todos los dulces consuelos que brotan de Él con tan impetuosa abundancia, que será capaz de satisfacer a todos los que deseen saborearlo".

               Luego, sintiendo las constantes pulsaciones del Divino Corazón, Gertrudis se regocijó enormemente y le dijo a San Juan: "Amado de Dios, ¿sentiste esas pulsaciones cuando estabas acostado en el pecho del Señor en la Última Cena?"

               "" -respondió el Discípulo- "y esto con tal plenitud como la dulzura de esos placeres penetraron en mi alma, de modo que mi espíritu se volvió más ardiente que el agua bajo la acción de un fuego resplandeciente". "¿Y por qué" -preguntó ella- "no has dicho ni escrito nada de esto para nuestra edificación?"

               A lo que San Juan respondió: "Porque fui encargado de instruir a la Iglesia recién formada acerca de los Misterios del Verbo Increado, para que esas Verdades pudieran ser transmitidas a edades futuras, en la medida en que fueran capaces de comprenderlas, porque nadie puede comprenderlas por completo; y aplacé el hablar de estas pulsaciones divinas hasta épocas posteriores, para que el mundo se despertara de su letargo al oír estas cosas y se animara en su enfriamiento".




               Luego, mientras contemplaba a San Juan recostado sobre el pecho de Nuestro Señor, le dijo el Apóstol: "Ahora me aparezco a ti en la misma forma que cuando me recosté en el seno de Mi amado Señor en la Última Cena; pero si lo deseas, obtendré para ti el favor de contemplarme en la forma en que Ahora disfruto de las delicias del Cielo".

               Y como Santa Gertrudis deseara ardientemente este favor, contempló un inmenso océano dentro del Corazón de Jesús, en el que San Juan parecía flotar con inefable gozo y perfecta libertad; y ella supo que el Santo se llenó y embriagó tanto con el torrente de placer que Dios, a través de una vena que brotó de Su Corazón, derramó las dulces aguas de la Divinidad, es decir, Sus instrucciones y Su Evangelio sobre la faz de la tierra.


Las Revelaciones de Santa Gertrudis, Libro IV Capítulo 4


Toca AQUÍ para acceder a una breve biografía 
de Santa Gertrudis, Patrona de los Místicos



lunes, 15 de noviembre de 2021

LOS FIELES DIFUNTOS DE LA ORDEN DEL CARMEN

  

              Los miembros de la Familia del Carmelo, unidos todos ellos por un mismo amor a Jesucristo, Redentor del género humano y por la íntima unión con Su Amadísima Madre, Nuestra Señora, reciben consuelo y alegría de estos dos amores no sólo aquí en este mundo terrenal, sino que, inclusive tras cerrar los ojos para abrirlos en la eternidad, gozan en el Bendito Purgatorio del mismo afecto y protección.




              Si atendemos a diferentes revelaciones y a la misma piedad de Nuestra Señora por Sus hijos predilectos, hemos de tener por seguro que esta Madre de Misericordia, visita habitualmente a los que le han sido devotos en este mundo y ahora penan en el Purgatorio, para llevarles la alegría de Su presencia, que no sólo les alivia en sus tormentos, sino que en no pocas ocasiones, constituye el tramo final de la purga por los pecados cometidos en su vida terrenal.

               Recemos hoy especialmente por esas almas devotas que llevaron son santo orgullo el Escapulario del Carmelo, que demostraron ser hijos y esclavos fieles de la Reina y Señora del Universo, pero que debido a la debilidad humana, dejaron pendiente algunas penas que ahora saldarán en el Purgatorio.

               No dejemos de ofrecer la Santa Misa de hoy por los Difuntos Carmelitas; ojalá que el rezo tranquilo del Santo Rosario lo podamos recitar también por esas Benditas Ánimas, así como cualquier sacrificio, por pequeño que sea, que seguro será de mucho alivio en medio de sus penas. Pero sobre todo, pensemos con cariño en esas pobres Almas, en su ejemplo de entrega a Nuestra Señora mediante Su Escapulario y que seamos también nosotros fieles en su uso y, sobre todo, en nuestra consagración personal a la Reina y Madre del Carmelo.



SU ALEGRÍA ESTÁ EN QUE DIOS ESTÉ SATISFECHO, por Santa Catalina de Génova

 


               Mi interior se encuentra de tal modo asediado, que todas aquellas cosas que mantenían la vida espiritual y corporal le han sido quitadas poco a poco. Al serle quitadas ha conocido que no eran sino unas ayudas, y al reconocerlas como tales, de tal modo las va menospreciando que todas ellas se van desvaneciendo, sin que nada las retenga. 

                Y es que el espíritu tiene ya en sí el instinto de quitar todo lo que pueda impedir su perfección, y está dispuesto a obrar con tal crueldad que se dejaría poner en el Infierno con tal de conseguir su intento. Y así va quitándole al hombre interior todas las cosas que podrían alimentarle, y lo asedia tan sutilmente que no le deja pasar la más mínima imperfección, sin que al punto sea descubierta y aborrecida. Y ese mismo asedio hace que mi espíritu tampoco pueda soportar que aquellas personas que me son próximas, y que van al parecer hacia la perfección, se sustenten en criatura alguna. 

               Cuando los veo cebados en cosas que yo he menospreciado ya, no puedo sino apartarme para no verlo, y más aún cuando son personas especialmente próximas a mí. Ayuno en el exterior. El hombre exterior, por su parte, se ve tan desasistido por el espíritu, que ya no encuentra cosa sobre la tierra que pueda recrearle, según su instinto humano. Ya no le queda otra confortación que Dios, que va obrando todo esto por Amor y con gran Misericordia para satisfacer Su Justicia. Y entender que esto es así le da una gran alegría y una gran paz. Sin embargo, no por esto sale de su prisión, ni tampoco lo intenta, hasta que Dios haga lo que sea necesario. Su alegría está en que Dios esté satisfecho, y nada le sería más penoso que salir fuera de la ordenación de Dios, tan justa la ve, y tan misericordiosa. 

               Todas estas cosas las veo y las toco, pero no sé encontrar las palabras convenientes para expresar lo que querría decir. Lo que yo he dicho, lo siento obrar dentro de mí espiritualmente. La prisión en la cual me parece estar es el mundo, y la cadena que a él me sujeta es el cuerpo. Y el alma, iluminada por la gracia, es la que conoce la importancia de estar privado, o al menos retardado, por algún impedimento que no le permite conseguir su fin. Ella es tan delicada, y recibe ciertamente tal dignidad de Dios por la gracia, que viene a hacerse semejante y participante de Él, que la hace una cosa Consigo por la participación de Su Bondad. 

                Y así como es imposible que venga Dios a sufrir alguna pena, así les sucede a aquellas Almas que se aproximan a Él, y tanto más cuanto más se le aproximan, pues más participan de Sus propiedades. Ahora bien, el retardo que el alma sufre le causa una pena, y esta pena y retardo le hacen disconforme de aquella propiedad que ella tiene por naturaleza. Y no pudiendo gozar de ella, siendo de ella capaz, sufre una pena tan grande cuanto en ella es grande el conocimiento y el amor de Dios. Y cuanto está más sin pecado, más le conoce y estima, y el impedimento se hace más cruel, sobre todo porque el alma permanece toda ella recogida en Dios y, al no tener ningún impedimento externo, conoce sin error.

               Así como el hombre que se deja matar antes que ofender a Dios, siente el morir y le da sufrimiento, pero la Luz de Dios le da un celo seguro que le hace estimar el honor de Dios más que la muerte corporal; así el alma que conoce la ordenación de Dios, tiene más en cuenta esa ordenación que todos los tormentos, por terribles que puedan ser, interiores o exteriores. Y esto es así porque Dios, por el que se hacen estas obras, excede a toda cosa que pueda imaginarse o sentirse. 

               Todas estas cosas que he ido exponiendo, el alma no las ve, ni de ellas habla, ni conoce de ellas con propiedad o daño; sino que las conoce en un instante, y no las ve en sí misma, porque aquella atención que Dios le da de sí mismo, por pequeña que sea, de tal modo absorbe al alma que excede a todas las cosas, de las que ya no hace caso. En fin, Dios hace perder aquello que es del hombre, y en el Purgatorio lo purifica.


Santa Catalina de Génova, Tratado del Purgatorio


TOCA AQUÍ PARA LEER
otros extractos del 
Tratado del Purgatorio



sábado, 13 de noviembre de 2021

VENGO POR TODOS MIS HIJOS, última Aparición de la Virgen en Garabandal

  


"El Sábado ve a Los Pinos y allí me verás 
y me traes muchos objetos religiosos y Yo 
todos los besaré, para que tú los repartas 
y Mi Hijo por mediación de ellos haga prodigios" 


               Relato de la última Aparición de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 13 de Noviembre de 1965, con la que fue favorecida Conchita González, que contaba entonces 16 años de edad y que había sido la principal vidente de la Virgen en las Manifestaciones que se desarrollaron en la pequeña aldea de la Provincia de Santander, desde Junio de 1961 hasta Noviembre de 1965.

               "El Sábado, día 13 de Noviembre, tenía anunciado por la Virgen, en una locución que recibí en la Iglesia, que la vería en Los Pinos: especial Aparición para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios: a la Virgen con el Niño Jesús en Sus brazos. Estaba lloviendo, pero a mí no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos Rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos, y yo, como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara. 

               Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que yo no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos. Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los Rosarios que llevaba y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: "¿qué . . .?" Y en ese momento la he visto, con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: —"Ya he venido a traerte los Rosarios para que los beses". Y Ella me ha dicho: —"Ya lo veo".

               Después me ha dicho: —"¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu Santo, de que sufrirías mucho en la Tierra?... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos, porque así estarás más unida a Nosotros". 

               Yo le he dicho: —"Qué indigna soy, oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos y todavía venir hoy a mí para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo". Ella me ha dicho: —"Conchita, no sólo vengo por ti, sino que VENGO POR TODOS MIS HIJOS, CON EL DESEO DE ACERCARLOS A NUESTROS CORAZONES". Y me ha pedido: —"Dame, para que pueda besar todo lo que traes". Y se lo he dado todo. 




               Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado y después me ha dicho: —"Pásala por las manos del Niño Jesús". Y yo lo he hecho y Él no ha dicho nada. Yo le he dicho: —"Esta Cruz la llevaré conmigo al convento", pero no me ha dicho nada. 

               Después de besarlos me ha dicho: —"MI HIJO POR MEDIO DE ESTE BESO QUE YO HE DADO AQUI, HARA PRODIGIOS. Repártelos a los demás"... —"Claro, yo así lo haré". Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado.

                —"Será la última vez que me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos Mis hijos". Después añadió: —"Conchita, ¿POR QUÉ NO VAS A MENUDO A VISITAR A MI HIJO AL SANTÍSIMO? ¿Por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando OS ESTÁ ESPERANDO DE DÍA Y DE NOCHE?

                Como ya he escrito estaba lloviendo mucho y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo le he dicho: —"¡Ay qué feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" Y me ha contestado: —"Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo... al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios". Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi mejor Amiga.


Tomado del "Diario de Conchita"



viernes, 12 de noviembre de 2021

LAS TRES VÍAS QUE NOS UNEN AL SAGRADO CORAZÓN

 

               Santa Margarita María de Alacoque, la vidente del Sagrado Corazón de Jesús, recibió del Señor numerosas revelaciones privadas; en muchas de estas manifestaciones Nuestro Señor le comunicaba gracias particulares pero además, medios espirituales por los cuales podría no solo santificarse a sí misma, sino que también serían remedio y ayuda para otras almas en lucha espiritual. A modo de esquema, podemos resumir esos medios en tres grandes puntos.




SIMPLICIDAD DE CORAZÓN E INTENCIÓN RECTA Y PURA


               Santa Margarita confesó que nada le era más doloroso que ver a Nuestro Señor incómodo por alguna falta que ella había cometido; cierto día Jesús le dijo: "Sabed que Soy un Maestro Santo, y enseño la Santidad. Soy Puro, y no puedo sufrir la más pequeña mancha. Por lo tanto, es preciso que andes en Mi presencia con simplicidad de corazón e intención recta y pura. Pues no puedo sufrir el menor desvío y te daré a conocer que si el exceso de Mi Amor me ha movido a ser tu Maestro para enseñarte y formarte a Mi manera y según Mis designios, no puedo soportar las almas tibias y cobardes, y que si Soy manso para sufrir tus flaquezas, no Seré menos severo y exacto en corregir tus infidelidades".


OBEDIENCIA A LOS SUPERIORES


               Jesús reprendía severamente a Santa Margarita por sus faltas a la obediencia a sus Superiores o a su Regla. Una vez, al corregirla le dijo: "Yo rechazo todo eso como fruto corrompido por el propio querer, el cual en un alma religiosa Me causa horror y Me gustaría más verla gozando de todas sus pequeñas comodidades por obediencia, que martirizándose con austeridades y ayunos por voluntad propia".

               En otra ocasión Nuestro Señor le reveló la acción del demonio con los indisciplinados "Oye, hija Mía, no creas a la ligera todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la Autoridad de la Obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes".


CARGAR CON CRUZ


               Un día, la Santa vio una gran cruz cubierta de flores y Jesucristo Nuestro Señor le manifestó que "poco a poco irán cayendo esas flores, y sólo te quedarán las espinas, ocultas ahora a causa de tu flaqueza, las cuales te harán sentir tan vivamente sus punzadas, que tendrás necesidad de toda la fuerza de Mi Amor para soportar el sufrimiento". Más adelante, la Santa llegaría a decirle: "Nada quiero sino tu Amor y tu Cruz, y esto me basta para ser Buena Religiosa, que es lo que deseo".

               Estos medios espirituales permitieron que Santa Margarita fuera creciendo en el Amor a Dios y que poco a poco Jesucristo le revelara algunos deseos de Su Sacratísimo Corazón.

               En sus escritos dejaría como legado el siguiente mensaje: "Sólo el corazón humilde puede entrar en el Sagrado Corazón de Jesús, conversar con Él, amarle y ser amado de Él".