miércoles, 9 de octubre de 2019

OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 9




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 9



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
El Santo Rosario es antídoto contra el pecado;
acudir a Nuestra Señora con la insistente súplica,
nos asegura Su ayuda en las batallas espirituales.

Debemos rezar el Santo Rosario con el deseo de imitar
a Aquella a quien honramos, para poder seguir,
sin temor a equivocarnos, la Voluntad de Dios;
como María, seamos puros, sencillos, humildes...
pero sobre todo, obedientes a la voz de Dios.


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



martes, 8 de octubre de 2019

SANTA BRÍGIDA DE SUECIA, Viuda, Mística y Penitente


     Resumen biográfico de Santa Brígida de Suecia

               Santa Brígida nació en Upsala (Suecia), en el año 1303. Desde niña fue muy piadosa, así, su mayor gusto era escuchar a su madre mientras leía la Vida de los Santos.

               Cuando apenas tenía seis años ya tuvo su primera Revelación: la Virgen María se le manifestó visiblemente para invitarla a llevar una vida santa, totalmente del agrado de Dios.
Desde ese momento, las apariciones celestiales serán frecuentísimas en su vida, hasta tal punto que Brígida llegó a creer que se trataba de alucinaciones o falsas imaginaciones, como en ocasiones hace creer el demonio.




               Cuando tenía 13 años asistió a un sermón de cuaresma, predicado por un famoso misionero; el santo sacerdote habló tan emocionantemente acerca de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, que Brígida quedó totalmente entusiasmada por nuestro Redentor. En adelante su devoción preferida será la de Jesucristo Crucificado.

               Un día rezando con todo fervor delante de un Crucifijo le dijo a Nuestro Señor: - ¿Quién te puso así? - y oyó que Cristo le decía: "Los que desprecian Mi AmorLos que no le dan importancia al amor que yo les he tenido". Desde ese día se propuso hacer que todos los que trataran con ella amaran más la Pasión de Cristo.

              A pesar de los deseos de vivir sólo para Su Amado, el padre de Santa Brígida concertó su matrimonio con Ulf, hijo de otro gobernante; Brígida y su esposo tuvieron un matrimonio feliz que duró veintiocho años y que bendecido con ocho hijos: cuatro varones y cuatro mujeres, una de las cuales sería Santa Catalina de Suecia. 

              Santa Brígida era la dama principal de las que colaboraban con los Reyes de Suecia. Pero en el palacio se dio cuenta de que se gastaba mucho dinero en lujos y comilonas y se explotaba al pueblo. Quiso llamar la atención a los Monarcas, pero estos no le hicieron caso. Entonces pidió permiso y se fue con su esposo en peregrinación a Santiago de Compostela en España. En el viaje, su marido Ulf enfermó gravemente. Brígida, por lo mucho que lo amaba, oró por él y en un sueño se le apareció San Diosnisio a decirle que se le concedía la curación, pero a cambio tendría que llevara una vida santa. El marido curó y entró de religioso cisterciense y unos años después murió santamente en el convento.

              En una visión oyó que Jesús Crucificado le decía: "Yo en la vida sufrí pobreza, y tú tienes demasiados lujos y comodidades". Desde ese día, Santa Brígida dejó todos sus vestidos elegantes y empezó a vestir como la gente pobre. Ya nunca más durmió en camas muy cómodas, sino siempre sobre duras tablas; también fue muy generosa cuando se decidió a repartir todos los bienes entre los pobres, de manera que ella llegó a ser también muy pobre.

              Con su hija Santa Catalina de Suecia, se fue a Roma y allí estuvo catorce años, dedicada a la oración, a visitar y ayudar enfermos, a peregrinar devotamente muchos santuarios, y a dictar sus Revelaciones, que están contenidas en ocho tomos. Desde Roma escribió a muchas autoridades civiles y eclesiásticas y al mismo Sumo Pontífice (que en ese tiempo vivía en Avignon, Francia) corrigiendo muchos errores y repartiendo consejos sumamente provechosos. Sus avisos sirvieron para mejorar las costumbres y disminuir los vicios.





              Por inspiración del Cielo fundó la Comunidad de San Salvador. El principal convento estaba en la capital de Suecia y tenía 60 monjas. Ese convento se convirtió en el centro literario más importante de su nación en esos tiempos. La nueva Orden religiosa pronto llegaría a tener setenta conventos de monjas en toda Europa.

              Santa Brígida decidió visitar los Santos Lugares, aquellos mismo parajes donde vivió, predicó y murió Nuestro Señor Jesucristo, y allí mismo, la Mística sueca recibió continuas revelaciones acerca de cómo fue la Vida de Jesús. Las escribió en uno de los tomos de sus Revelaciones.

              Al volver de Jerusalén se sintió muy débil y el 23 de Julio del 1373, a la edad de 70 años, murió en Roma, rodeada por una gran fama de santidad, por eso no es de extrañar que fuera canonizada tan sólo dieciocho años después. 


Tal vez le interese leer
(toque sobre el título para abrir el artículo)





OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 8




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 8



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Santa Teresa de Jesús, Maestra de Vida Espiritual,
pese a sus muchos viajes por las fundaciones de conventos
que a lo largo y ancho de la Península Ibérica relizaba,
jamás descuidaba la oración con su Amado ni tampoco
con su Señora, a quien procuraba honrar con el Rosario.

Tal fue su amor por el Rosario, que a ejemplo de las
monjas de Santa Brígida, adoptó el rosario de seis decenas,
que a partir de entonces fue el que usaran con frecuencia
los carmelitas descalzos. Añadían un Misterio más al
Rosario Tradicional, ampliando de esta forma la alabanza
a la que es Madre de Dios y Madre Nuestra.


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



lunes, 7 de octubre de 2019

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, la Victoria sobre los infieles por mediación de la Reina del Cielo




Orígen del Santo Rosario

               Rosario quiere decir "Corona de Rosas", en alusión a la hermosura y aroma que exhalan las Avemarías que dedicamos una y otra vez, como los enamorados, a Nuestra Señora, esperando en Su poderosa intercesión en las dificultades cotidianas y en especial, para obtener importantes gracias espirituales.

               Esta Devoción tiene su origen en los 150 Salmos del Antiguo Testamento, así el Rosario contiene 150 Avemarías, repartidas entre los 15 Misterios de la Vida y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santa Virgen María. Su principal iniciador y propagador fue Santo Domingo de Guzmán, Fundador de los Padres Dominicos, continuadores naturales de la Devoción del Santo Rosario. En 1470 el dominico Alan de la Roche fundó en Douai (ciudad del norte de Francia) la Cofradía del Salterio de la Gloriosa Virgen María. Sus principales objetivos eran: difundir la devoción al Santo Rosario, crear un ambiente de espiritualidad mariana entre sus cofrades y pedir la intercesión de la Virgen. 

               Inspirado en Alain de la Roche, el Prior de los Dominicos de Colonia (ciudad situada en la zona renana) creó en 1475 la primera Cofradía del Rosario. Ésta tuvo tanto éxito entre el pueblo fiel y las autoridades civiles y eclesiásticas, que rápidamente comenzaron a fundarse Cofradías del Rosario en otros conventos dominicos.

La Oración predilecta de la Virgen María

               El Santo Rosario es de las oraciones más perfectas y la predilecta de Nuestra Señora; el rezo del Rosario se compone de una breve meditación de los acontecimientos más relevantes de la Vida de Nuestro Señor Jesucristo y de Su Santa Madre, por lo que lo convierte en un referente evangélico que nos ayuda y alienta a conocer a estas dos Santísimas personas, desde la intimidad de la Encarnación hasta la Coronación de María como Reina del Universo, y además una continua súplica mediante la Oración por antonomasia del cristiano, el Padrenuestro y la invocación angelical a Nuestra Señora, el Avemaría, lo que convierte al Rosario en perfecta Teología condensada en forma de Piedad.

               El 17 de Septiembre de 1569, el Papa dominico San Pío V, publicaba la solemne Bula Consueverunt Romani Pontífices, en la que definía ya con precisión el rezo del Santo Rosario y además resumía y ampliaba todos los privilegios e indulgencias unidos a esta devoción; el mismo Papa lo definiría así:

          El Rosario o Salterio de la Bienaventurada Virgen María es un modo piadosísimo de oración y petición a Dios, modo fácil al alcance de todos, que consiste en alabar a la Santísima Virgen repitiendo el saludo angélico ciento cincuenta veces, tantas cuantas son los Salmos del Salterio de David, interponiendo entre cada decena la oración del Señor con determinadas meditaciones que ilustran toda la Vida de Nuestro Señor Jesucristo”.




La Fiesta de la Virgen de las Victorias

               La Fiesta de Nuestra Señora de las Victorias, fue instituida por el Papa San Pío V, el 7 de Octubre, aniversario de la Batalla Naval de Lepanto en 1571, donde triunfaron las tropas cristianas de la Flota de la Liga Santa, formada por los Estados Pontificios, España y Venecia, gracias al rezo del Santo Rosario; San Pío V, añadió la invocación “Auxilio Christianorum” en las Letanías de la Virgen . 

               Al año siguiente, el 5 de Marzo de 1572 el mismo Papa San Pío V firmaba una nueva Bula, Salvatoris Domini, en la que recordaba la Victoria conseguida por los Cristianos en el golfo de Lepanto el año anterior y permitía a la Cofradía del Rosario de Martorell (Cataluña, España) que, en este día, pudieran celebrar todos los años una Fiesta bajo la advocación de la Virgen del Rosario, como le había suplicado Don Luis de Requeséns y Zúñiga, Señor de Martorell, quien había estado presente en la batalla de Lepanto. 

               Años más tarde, otro Papa, Gregorio XIII, cambió el título de aquella Fiesta por el Nuestra Señora del Rosario, que es con el que se celebra en la actualidad.

El Rosario en familia, remedio para los males de hoy

               "Si aumentan los males y los asaltos de los malvados, crezca igualmente y aumente sin cesar la piedad de todos los buenos; esfuércense éstos por obtener de nuestra amantísima Madre, especialmente por medio del Santo Rosario a Ella tan acepto, que cuanto antes brillen tiempos mejores para la Iglesia y para la humana sociedad." 

             ...vano será, ciertamente, empeñarse en buscar remedios a la continua decadencia de la vida pública, si la sociedad doméstica -principio y fundamento de toda la humana sociedad- no se ajusta diligentemente a la norma del Evangelio. Nos, afirmamos que el rezo del Santo Rosario en familia es un medio muy apto para conseguir un fin tan arduo. ¡Qué espectáculo tan conmovedor y tan sumamente grato a Dios cuando, al llegar la noche, todo el hogar cristiano resuena con las repetidas alabanzas en honor de la Augusta Reina del Cielo! 




               Entonces el Rosario, recitado en común, ante la imagen de la Virgen, reúne con admirable concordia de ánimos a los padres y a los hijos que vuelven del trabajo diario; además, los une piadosamente con los ausentes y con los difuntos; finalmente, liga a todos más estrechamente con el suavísimo vínculo del amor a la Virgen Santísima, la cual, como amantísima Madre rodeada por Sus hijos, escuchará benigna, concediendo con abundancia los bienes de la unidad y de la paz doméstica. 

               Así es como el hogar de la familia cristiana, ajustada al modelo de la de Nazaret, se convertirá en una terrenal morada de santidad y casi en un templo, donde el Santo Rosario no sólo será la peculiar oración que todos los días se eleve hacia el Cielo en olor de suavidad, sino que también llegará a ser la más eficaz escuela de la vida y de las virtudes cristianas..."

(Papa Pío XII, en su Encíclica Ingruentium malorum
sobre el rezo del Rosario en familia, el 15 de Septiembre de 1951)




Tal vez le interese leer...
(toque sobre los títulos para abrir el artículo)








domingo, 6 de octubre de 2019

OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 6




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 6



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Las maravillosas Promesas del Rosario nos aseguran
gracias especiales, como especial será siempre
la protección de Nuestra Señora sobre Sus hijos. 

Todos los Santos y Mártires fueron devotos de María;
la mayoría de ellos la invocó con el rezo del Rosario,
porque entiendieron que era ésta la manera más directa
de buscar la ayuda y protección de la Madre Bendita.
Procura tú también poner en tu alma desde hoy
esos mismos deseos de santidad, y no dejes
ni un solo día de rezar tu Rosario.


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



sábado, 5 de octubre de 2019

PRIMER SÁBADO DE OCTUBRE: REPARACIÓN AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA




               La que había sido la principal vidente de Nuestra Señora en Fátima, Lucía Dos Santos, contaba en 1921 con 14 años de edad, cuando decidió ingresar en el Colegio de las Hermanas Doroteas en la localidad de Vilar, cerca de Oporto; en 1928, sintiendo deseos de consagrarse por entero a Dios, se une a las Hermanas como postulante y se traslada al Convento de esta Orden en Tuy, Pontevedra (Galicia, España), para más tarde ser trasladada al convento que tenían en la ciudad de Pontevedra, donde el 10 de Diciembre de 1925 se le volvería a aparecer la Virgen Santísima.

                En esa nueva ocasión, Lucía narra que vio a la Madre de Dios sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Virgen Nuestra Señora puso Su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía Su Corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo entonces: 

          "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

                  Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: 


          "Mira, hija mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."




REPARACIÓN SABATINA EN HONOR DEL 
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

ORACIÓN

    
               ¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro santísimo Nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro, que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados.

               Deseo reparar con este acto de amor y rendimiento, que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.


               Aceptad, oh Corazón Inmaculado esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, oh Corazón amabilísimo, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

DEPRECACIONES

          I.- Te venero, amabilísimo Corazón de María, que ardes continuamente en vivas llamas de amor divino; por él Te suplico, Madre mía amorosísima, abrases mi tibio corazón en ese divino fuego en que estás toda inflamada.

Rezar un  Avemaría 

          II.- Te venero, Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella Te pido, Madre mía Inmaculada, purifiques mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad.

Rezar un  Avemaría 

         III.- Te venero, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de Tu querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a Su Divina Majestad; dígnate Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias, que está recibiendo de los pecadores el Divino Corazón de mi adorable Redentor.

Rezar un  Avemaría


Jaculatorias para repetir hoy


¡Oh Corazón Inmaculado de María, 
compadécete de nosotros!

¡Refugio de pecadores, ruega por nosotros!

¡Oh Dulce Corazón de María, se la salvación mía!






OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 5




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 5



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Ella nos regala Su Rosario a través de Santo Domingo,
que extendió la Devoción por donde predicaba.
Tiempo después, en Lourdes, en Fátima, Garabandal,
de nuevo nos pide Nuestra Santa Madre
que la busquemos por medio del rezo del Rosario.

La insistencia de esta Madre Buena para que a diario
recemos Su Rosario, deja claro que esta Devoción
no es una práctica de piedad más, sino tal vez
la más importante, la que más gracias nos concede
y la que más agrada a María y por ende, a Jesús.


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



viernes, 4 de octubre de 2019

SAN FRANCISCO DE ASÍS, perfecto imitador de Cristo

  Breve semblanza del Seráfico San Francisco de Asís:

              Nació en Asís, una ciudad sobre la ladera del Monte Subasio (Italia) en 1181. Su madre lo bautizó Juan, pero su padre lo cambió por Francisco. Pertenecía a una familia rica, dedicada al comercio de telas.

              San Francisco pasó gran parte de su juventud dedicado a cosas mundanas, sin importarle mucho Dios; incluso durante un tiempo fue soldado, pero un sueño le advirtió que no era su camino. Peregrinó entonces a Roma y oyó que el Señor le pedía reparar su casa . Es entonces cuando decide renunciar a todos sus bienes, desafiando a su padre, Pedro Bernardone que tenía pensado su futuro como comerciante. Así, a los veinticinco años, ciñe el hábito de los penitentes, atándose una cuerda a la cintura. 

              De esta manera, vivió un tiempo en soledad y luego fundó con doce compañeros la Orden de Frailes Menores (franciscanos) que fue aprobada por el Papa Inocencio III en 1209.




               Llegando al ocaso de su vida, durante una Cuaresma, San Francisco decide retirarse a orar y ayunar al Monte Alvernia. Una mañana, cuando nuestro santo se encontraba en oración, tuvo la visión celestial de un serafín: tenía seis alas resplandecientes. Entre ellas apareció representada la imagen de Nuestro Señor clavado en la Cruz. Dos alas del serafín se elevaban sobre su cabeza, las otras dos aparecían extendidas, en actitud de volar, y las restantes le cubrían el cuerpo.

                Al desaparecer aquella prodigiosa visión, surgieron llagas en sus manos y pies, semejantes a las de Jesús Crucificado, igual que lo acababa de contemplar en el éxtasis. También en el costado, se reprodujo una herida que recordaba a la que el soldado romano Longinos, infringió a Jesús ya muerto en la Cruz. Pero el milagro de la estigmatización no terminaba ahí: los biógrafos de San Francisco nos cuentan que mientras el santo recibía las Santas Llagas, la vegetación del Monte Alvernia comenzaba a arder con impresionantes llamas, produciendo enormes resplandores que despertaron a los pastores y vecinos del lugar.

               A diferencia de otros estigmatizados que irás conociendo en próximos artículos, verás como los estigmas de San Francisco, presentaban unas características muy particulares y que jamás se reprodujeron de igual manera en otros casos de estigmatización; así, Tomás de Celano, testigo de la época, nos relata estas características de los estigmas de San Francisco: “Sus manos y sus pies estaban atravesados por la mitad, como con clavos; las cabezas de éstos asomaban por la parte interior de las manos y por la parte superior de los pies; las puntas, por el otro lado. Las marcas del interior de las manos eran redondas, las del otro alargadas”.

                San Buenaventura preguntó sobre los estigmas de San Francisco a algunos discípulos del santo, y que dieron el siguiente testimonio: “Los clavos eran negros y como de hierro, y hasta tal punto eran una misma cosa con la carne, que de cualquier cosa que se apretase, salían por el otro lado. En cambio, la llaga encarnada del costado, que por contracción de la carne había adoptado una forma circular, producía el efecto de una hermosa rosa”. 

               A pesar de la novedad de tan milagrosos hechos, San Francisco siempre intentó ocultar las llagas ante los ojos de los suyos; sin embargo, por obediencia, tuvo que mostrarlas ante la mirada de varios Cardenales e incluso del mismo Papa Alejandro IV, que certificó la veracidad de la estigmatización, amenazando con penas eclesiásticas a quienes impugnaran la verdad de las llagas del Santo.




               San Francisco murió en 1226; en ese momento, varias decenas de frailes, su hija espiritual, Santa Clara de Asís y otras franciscanas, pudieron venerar aquellas santas heridas que el santo les ocultó en vida. Dicen que incluso las llagas sangraron después de muerto; algunos frailes empaparon un lienzo con aquella sangre, que guardaron como una preciosa reliquia que aún hoy día se conserva.

               Fue canonizado por el Papa Gregorio IX, tan sólo dos años después de su muerte. El prodigioso hecho de la Estigmatización de San Francisco, se conmemora en la Iglesia cada año el 17 de Septiembre.