lunes, 24 de enero de 2022

SÉ PEQUEÑA HOSTIA CONMIGO

  


               Después de la Comunión. 

               El Lunes: vive en el amor del Espíritu Santo, pidiéndole amor. Él es quien hace la Santidad.

               El Martes: con la Reina de los Ángeles y los Ángeles. Para reparar tus ofensas y las ofensas.

               El Miércoles: con San José. Toma de él su vida interior.

               El Jueves: sé pequeña hostia Conmigo. Sé una hostia que cante. Busca como un avaro las ocasiones de pequeños sacrificios, que te renovarán en tu estado de hostia.

               El Viernes: toda entera para Mi Corazón. EL Viernes que fue para Mí de un gran dolor, que sea para ti de una gran dulzura.

               El Sábado no estás sola: Mi Madre te acompaña. Despierta en ti Su Amor.

               El Domingo: asciende al seno de la Trinidad Santa, como un granito de incienso en pura alabanza. 

               Hazlo así, alma.

3 de Septiembre de 1941


De los escritos de la mística Gabrielle Bossis "Él y yo", 
con el imprimatur en 1957 de Monseñor Jacques Le Cordier, 
Obispo auxiliar de París; también del Obispo de Nantes, 
Monseñor Villepellet y además del entonces Obispo Auxiliar 
y Vicario General de la Arquidiócesis de México, 
Monseñor Francisco Orozco


domingo, 23 de enero de 2022

San Raimundo de Peñafort

 

               Raimundo nace en el Castillo de Peñafort, cerca de Barcelona, posiblemente entre los años de 1175 a 1177. De familia rica, estaba emparentado con la Casa Real de Aragón. Joven, ingresa en la comunidad de la Catedral de Barcelona para prepararse al Sacerdocio. A los 20 años asume la enseñanza de las artes liberales, al tiempo que es ordenado Sacerdote. Cercano a cumplir los 30 años se dirige a Bolonia a perfeccionarse en ciencias jurídicas. Allí obtiene el Doctorado en Derecho Civil y Eclesiástico.




               En Bolonia habría conocido a Santo Domingo de Guzmán así como la vida y misión de los hermanos. Entonces pide a su Obispo, Berenguer de Palou, la creación de una Comunidad Dominicana en Barcelona. 

               Raimundo retorna a la capital de Cataluña donde, como eminente jurisconsulto, se dedica a la enseñanza del derecho; es tenido como árbitro por excelencia en pleitos y litigios. El Obispo le nombra canónigo de Barcelona, y participa en la unificación de la liturgia de Roma. En el año de 1222, con casi 47 años, renuncia a la canonjía y entra en la Orden de Predicadores. Opta así por una vida de evangelización y predicación.

               En 1223 colabora con San Pedro Nolasco, y con su amigo el Rey Jaime I de Aragón en la fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, para liberar a los Cristianos cautivos y esclavizados por los islamitas. San Raimundo de Peñafort es invitado por Gregorio IX a Roma para trabajar el Corpus Decretalium, es decir, el Código de Derecho Canónico Medieval. 

               El Papa lo eligió como su confesor, capellán y penitenciario. En tal condición, el Santo redactó un gran número de documentos para el Soberano Pontífice. Como confesor, imponía al Papa, como penitencia, despachar con misericordia y brevedad las causas de los pobres que acudían a la corte pontificia y no tenían protector.

               Retorna a Barcelona y mientras permanece allí, el Capítulo General de Bolonia de 1238 le elige Maestro de la Orden. Su tarea primordial: la de dotar a la Orden de unas Constituciones fijas y estables. Por sus labores y reputación, le ofrecen ser Obispo. Rehúsa también del Papa Gregorio IX, los Arzobispados de Tarragona en España y de Braga en Portugal.

               Debido a sus enfermedades, convoca el Capítulo General de Bolonia de 1240 para presentar su renuncia que es aceptada. Vuelto a su región crea dos institutos para la evangelización de mahometanos y judíos, uno en Murcia y otro en Túnez. Allí se forman los hermanos en las costumbres y lenguas árabes y judías. Pide a Santo Tomás de Aquino un proyecto teológico que ayude a la formación y predicación de los hermanos en este campo; así nace la "Summa contra gentes". 

               San Raimundo de Peñafort murió en Barcelona el 6 de Enero de 1275. Su cuerpo se venera en la Catedral de la misma ciudad. Fue el primer Santo canonizado en la actual Basílica Vaticana, por el Papa Clemente VIII, el 29 de Abril de 1601. Es el Patrón de los Juristas Católicos.



sábado, 22 de enero de 2022

CENTENARIO DE LA MUERTE DE BENEDICTO XV

  

              Giacomo Della Chiesa había nacido en Génova el 21 de Noviembre de 1854, en el seno de una familia de la alta Nobleza: Su padre era Marqués y descendía de Berengario II y Calixto II; la madre era de una familia muy conocida del lugar, los Migliorati, y entre sus antepasados estaba Inocencio VII. 




"Queremos también que los Católicos se abstengan 
de usar aquellos apelativos que recientemente 
se han introducido para distinguir unos Católicos 
de otros, y que los eviten, no sólo como innovaciones
 profanas de palabras, que no están conformes 
con la verdad ni con la equidad, sino también 
porque de ahí se sigue grande perturbación 
y confusión entre los mismos. 
La Fe Católica es de tal índole y naturaleza, 
que nada se le puede añadir ni quitar: 
o se profesa por entero o se rechaza por entero..." 


Ad Beatissimi Apostolorum, 1 de Noviembre de 1915


               Ordenado Sacerdote en 1878, estudió en la Academia de Nobles, para pasar desde ella a ser secretario del Cardenal Rampolla, del que aprendió los intríngulis de la política vaticana. Cuando Rampolla fue nombrado Nuncio en Madrid en 1883, se lo llevó con él, y, cuando como Secretario de Estado fue llamado a Roma en 1887, de nuevo se lo llevó consigo a la Curia como minutante. Della Chiesa cumplió fielmente este cargo durante mucho tiempo.

               El hábil diplomático se mostró también un sabio pastor de almas. Fue nombrado Cardenal, pero tarde, en el último consistorio convocado por San Pío X.

               Duró poco en el cardenalato, pues tres meses después se convertiría en el 258º Vicario de Cristo. De talla menuda, no le sirvió ninguna de las sotanas blancas preparadas para el futuro Pontífice, por lo que el sastre tuvo que usar la más pequeña y adaptarla con alfileres. El nuevo Papa demostró una línea diferente ya desde su ceremonia de Coronación, que no quiso celebrar el la Basílica de San Pedro sino en la Capilla Sixtina, sin solemnidades.

              Trabajó seriamente durante la Gran Guerra en el campo de la Caridad: organizó a través de Obispados y Nunciaturas la ayuda a los soldados en el frente y a las familias de las víctimas, usando toda una red de información que hizo llegar noticias de sus seres queridos a más de 700.000 personas. A través del nuevo Secretario de Estado, el Cardenal Gasparri, organizó ayudas económicas que llegaron a damnificados de ambos bandos.

               En 1917, promulgó el Código de Derecho Canónico, conocido como "Pío-Benedictino", ya que inició la obra magna San Pío X y la culminó Benedicto XV.

              Siguiendo la estela de su antecesor condenó el Modernismo y los errores de los sistemas filosóficos modernos en su Encíclica Ad Beatissimi Apostolorum.

              Autorizó así también la Fiesta de María, Mediadora de todas las Gracias. Durante la Primera Guerra Mundial, Benedicto colocó al mundo bajo la protección de María, y añadió la invocación a María, Reina de la Paz a las Letanías Lauretanas

               Una pulmonía sesgó su vida en solo cuatro días; entregó su alma a Dios el Domingo 22 de Enero de 1922.



viernes, 21 de enero de 2022

LAS HORAS DE LA PASIÓN, de las Revelaciones de Luisa Picarretta. PRIMERA HORA

 
"...quien piensa siempre en Mi Pasión 
forma en su corazón una fuente, 
y por cuanto más piensa tanto más 
esta fuente sea grande, y como las aguas 
que brotan son comunes a todos, 
esta fuente de Mi Pasión que se forma 
en el corazón sirve para el bien del alma, 
para gloria Mía y para bien de las criaturas." 


Revelación de Nuestro Señor a Luisa Picarretta, 
el 10 Abril de 1913


Preparación antes de la Meditación 


               Oh Señor mío Jesucristo, postrado ante Tu divina Presencia suplico a Tu amorosísimo Corazón que quieras admitirme a la dolorosa meditación de las Veinticuatro Horas en las que por nuestro amor quisiste padecer, tanto en Tu Cuerpo adorable como en Tu Alma Santísima, hasta la muerte de Cruz. 

               Ah, dame Tu ayuda, Gracia, Amor, profunda compasión y entendimiento de Tus padecimientos mientras medito ahora la Hora...(primera, segunda, etc) y por las que no puedo meditar te ofrezco la voluntad que tengo de meditarlas, y quiero en mi intención meditarlas durante las horas en que estoy obligado dedicarme a mis deberes o a dormir. 

               Acepta, oh misericordioso Señor, mi amorosa intención y haz que sea de provecho para mí y para muchos, como si en efecto hiciera santamente todo lo que deseo practicar. 

               Gracias te doy, oh mi Jesús, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración. Y para agradecerte mejor, tomo Tus pensamientos, Tu lengua, Tu Corazón, y con éstos quiero orar, fundiéndome todo en Tu Voluntad y en Tu amor, y extendiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza en Tu Corazón empiezo...



DE LAS 5 A LAS 6 DE LA TARDE 

PRIMERA HORA 

Jesús se despide de 
Su Santísima Madre 


               Oh Mamá Celestial, ya se acerca la hora de la separación y yo vengo a Ti. Oh Madre, dame Tu amor y Tus reparaciones, dame Tu dolor, pues junto Contigo quiero seguir paso a paso al adorado Jesús. Y he aquí que Jesús viene y Tú con el alma rebosante de amor corres a Su encuentro, pero al verlo tan pálido y triste, el corazón se Te oprime por el dolor, las fuerzas Te abandonan y estás a punto de desmayarte a Sus pies. 

               Oh dulce Mamá ¿sabes para qué ha venido a Ti el adorable Jesús? Ah, ha venido para decirte Su último adiós, para decirte una última palabra y para recibir Tu último abrazo... Oh Mamá, me estrecho a Ti con toda la ternura de que es capaz este mi pobre corazón, para que estrechado y unido a Ti pueda yo también recibir los abrazos del adorado Jesús. ¿Me desdeñas acaso Tú? ¿No es más bien un consuelo para Tu Corazón tener un alma a tu lado y que comparta Contigo las penas, los afectos y las reparaciones? Oh Jesús, en esta Hora tan desgarradora para Tu tiernísimo Corazón qué lección nos das, lección de filial y amorosa obediencia para con Tu Madre. 

               ¡Qué dulce armonía la que hay entre María y Tú! ¡Qué suave encanto de amor que sube hasta el Trono del Eterno y se extiende para salvar a todas las criaturas de la tierra! Oh Celestial Madre mía, ¿sabes lo que quiere de Ti el adorado Jesús? No quiere otra cosa sino Tu última bendición. Es verdad que de todas las partículas de Tu ser no salen sino bendiciones y alabanzas al Creador, pero Jesús al despedirse de Ti quiere oír esas dulces palabras: “Te Bendigo...” . Y yo me uno a Ti, oh dulce Mamá, y en las alas de los vientos quiero recorrer el Cielo para pedir al Padre, al Espíritu Santo y a los Ángeles todos un “Te Bendigo” para Jesús, a fin de que, yendo a Él, le pueda llevar Sus bendiciones. 

               Y aquí en la Tierra quiero ir a todas las criaturas y obtener de cada boca, de cada latido, de cada paso, de cada respiro, de cada mirada, de cada pensamiento, bendiciones y alabanzas a Jesús, y si ninguna me la quiere dar, yo quiero darlas por ellas. 

               Oh dulce Mamá, después de haber recorrido y girado por todo para pedir a la Sacrosanta Trinidad, a los Ángeles, a todas las criaturas, a la luz del sol, al perfume de las flores, a las olas del mar, a cada soplo de viento, a cada llama de fuego, a cada hoja que se mueve, al centellear de las estrellas, a cada movimiento de la naturaleza, un “Te Bendigo” vengo a Ti y uno mis bendiciones a las Tuyas.

               Dulce Mamá, veo que recibes consuelo y alivio y ofreces a Jesús todas mis bendiciones en reparación por todas las blasfemias y maldiciones que recibe de las criaturas. Pero mientras te ofrezco todo, oigo Tu voz temblorosa que dice: “Hijo, bendíceme también Tú”. Y yo te digo, oh dulce Jesús mío, bendíceme a mí también al bendecir a Tu Madre, Bendice mis pensamientos, mi corazón, mis manos, mis pasos y todas mis obras, y bendiciendo a Tu Madre bendice a todas las criaturas. 

               Oh Madre mía, al ver el Rostro del dolorido de Jesús, pálido, acongojado y triste, se despierta en Ti el pensamiento de los dolores que dentro de poco habrá de sufrir... Prevés Su Rostro cubierto de salivazos y lo bendices; Su Cabeza traspasada por las espinas, Sus Ojos vendados, Su Cuerpo destrozado por los flagelos, Sus Manos y Sus Pies atravesados por los clavos, y adonde quiera que Él está a punto de ir Tú lo sigues con tus bendiciones...Y junto Contigo yo también lo sigo. Cuando Jesús será golpeado por los flagelos, traspasado por los clavos, golpeado, coronado de espinas, en todo encontrará junto con Tu “Te Bendigo”, el mío. 

               Oh Jesús, oh Madre, os compadezco. Inmenso es Vuestro dolor en estos últimos momentos, tan inmenso que parece que el corazón del uno arranque el corazón del otro. Oh Madre, arranca mi corazón de la Tierra y átalo fuerte a Jesús para que estrechado a Él pueda tomar parte en Tus Dolores. Y mientras os estrecháis, os abrazáis, os dirigís las últimas miradas y los últimos besos, estando yo en medio de vuestros dos Corazones, pueda yo recibir Vuestros últimos besos y Vuestros últimos abrazos. ¿No veis que no puedo estar sin Vosotros, a pesar de mis miserias y frialdades? 

               Jesús, Madre mía, tenedme estrechado a Vosotros, dadme Vuestro amor, Vuestro Querer, saetead mi pobre corazón, estrechadme ente Vuestros brazos, y junto Contigo, oh dulce Madre, quiero seguir paso a paso al adorado Jesús con la intención de darle consuelo, alivio, amor y reparación por todos. 

               Oh Jesús, junto con tu Madre te beso el pie izquierdo suplicándote que quieras perdonarme a mí y a todas las criaturas por todas las veces que no hemos caminado hacia Dios. Beso Tu Pie derecho pidiéndote me perdones a mí y a todas las criaturas por todas las veces que no hemos seguido la perfección que Tú querías de nosotras. Beso tu Mano izquierda pidiéndote nos comuniques Tu Pureza. Beso Tu Mano derecha pidiéndote me bendigas todos mis latidos, mis pensamientos, los afectos, para que recibiendo el valor de Tu Bendición sean todos santificados. Y bendiciéndome a mí bendice también a todas las criaturas y con Tu bendición sella la salvación de sus almas. 

               Oh Jesús, junto con Tu Madre Te abrazo y besándote el Corazón Te ruego que pongas en medio de Vuestros dos Corazones el mío para que se alimente continuamente de Vuestros Amores, de Vuestros Dolores, de Vuestros mismos afectos y deseos, en suma, de Vuestra misma Vida. Así sea.



Ofrecimiento después de Cada Hora

 

                Amable Jesús mío, Tú me has llamado en esta Hora de Tu Pasión a hacerte compañía y yo he venido. Me parecía sentirte angustiado y doliente que orabas, que reparabas y sufrías y que con las palabras más elocuentes y conmovedoras suplicabas la salvación de las almas. He tratado de seguirte en todo, y ahora, teniendo que dejarte por mis habituales obligaciones, siento el deber de decirte: “Gracias” y “Te Bendigo”. Sí, oh Jesús!, gracias te repito mil y mil veces y Te bendigo por todo lo que has hecho y padecido por mí y por todos...

               Gracias y Te bendigo por cada gota de Sangre que has derramado, por cada respiro, por cada latido, por cada paso, palabra y mirada, por cada amargura y ofensa que has soportado. En todo, oh Jesús mío, quiero besarte con un “Gracias” y un “Te bendigo”. 

               Ah Jesús, haz que todo mi ser Te envíe un flujo continuo de gratitud y de bendiciones, de manera que atraiga sobre mí y sobre todos el flujo continuo de Tus bendiciones y de Tus gracias...

               Ah Jesús, estréchame a Tu Corazón y con tus manos santísimas séllame todas las partículas de mi ser con un “Te Bendigo” Tuyo, para hacer que no pueda salir de mí otra cosa sino un himno de amor continuo hacia Ti. 

               Dulce Amor mío, debiendo atender a mis ocupaciones, me quedo en Tu Corazón. Temo salir de Él, pero Tú me mantendrás en Él, ¿no es cierto? Nuestros latidos se tocarán sin cesar, de manera que me darás vida, amor y estrecha e inseparable unión Contigo. 

               Ah, te ruego, dulce Jesús mío, si ves que alguna vez estoy por dejarte, que Tus latidos se sientan más fuertemente en los míos, que tus manos me estrechen más fuertemente a Tu Corazón, que Tus ojos me miren y me lancen saetas de fuego, para que sintiéndote, me deje atraer a la mayor unión Contigo. Oh Jesús mío!, mantente en guardia para que no me aleje de Ti. Ah bésame, abrázame, bendíceme y haz junto conmigo lo que debo ahora hacer... 


LAS HORAS DE LA PASIÓN cuenta con aprobación eclesiástica:
Imprimatur dado en el año 1915 por Mons. Giuseppe María Leo,
Arzobispo de Trani-Barletta-Bisciglie, y con Nihil Obstat 
del Canónigo Aníbal María de Francia





jueves, 20 de enero de 2022

AGUSTÍN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO (PADRE HERMANN COHEN) FUNDADOR DE LA ADORACIÓN NOCTURNA

 

              "Santa Teresa va a ser mi Madre; el Escapulario, mi hábito; una celda de ocho pies cuadrados, todo mi universo. ¡Qué feliz soy! ¡Siento que voy a cumplir la Santa Voluntad de Dios!

             ¡Oh Jesús, amor mío, cómo quisiera demostrarles la felicidad que me das! Me atrevo a decir que, si la fe no me enseñase que contemplarte en el cielo es mayor gozo aún, no creería jamás posible que existiera mayor felicidad que la que experimento al amarte en la Eucaristía y al recibirte en mi pobre corazón, que tan rico es gracias a ti!" 


Padre Hermann Cohen



               El Venerable Padre Agustín María del Santísimo Sacramento (Hermann Cohen) nació en Hamburgo el 10 de Noviembre de 1820 en el seno de una familia judía. A los cuatro años de edad manifiesta ya una asombrosa habilidad con el piano. En 1833 deja Alemania para trasladarse a París junto a Franz Liszt del que será discípulo privilegiado. Seguirán para él años de desorientación y desorden moral. Durante catorce años, el joven prodigio cede a las tentaciones más banales y a las seducciones del éxito. 

               En Mayo de 1847, mientras dirige un coro litúrgico, comienza en él un proceso de conversión influenciado por el culto a la Santísima Eucaristía. Hermann funda entonces en Francia la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, en la Basílica de Nuestra Señora de las Victorias el 6 de Diciembre de 1848. Había sido bautizado el año anterior, el día 28 de Agosto de 1847, fiesta de San Agustín.

               En 1849 entra en la Orden de los Carmelitas Descalzos, restaurada en Francia por el español Padre Domingo de San José después de los estragos de la Revolución Francesa. En el noviciado de Broussey toma el nombre de Fray Agustín María del Santísimo Sacramento. Fue ordenado Sacerdote en Abril de 1851, el joven fraile estará muy vinculado a la renovación de su Orden. Toda su vida está, desde entonces, consagrada a un amor ardiente al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, a la que él llamaba “Madre de la Eucaristía”.

               El Padre Agustín María del Santísimo Sacramento se consagra a la predicación con notable éxito. Su palabra entusiasta, profunda y elocuente, resuena en casi todos los púlpitos de Francia, y ante los más variados auditorios que serán conquistados por su entusiasmo y su humildad. Aunque quisiera vivir para siempre en el Desierto carmelitano fundado por él mismo no lejos de Lourdes (en Tarasteix), dos años antes de las apariciones de la Virgen, debe sin embargo recorrer Europa por orden de sus Superiores. Éstos le confiarán misiones importantes como la restauración del convento de Lyon (1859), donde ejerce de prior; la restauración de la Orden del Carmen en Inglaterra (1862); la fundación del convento de Bagnères (1856), etc.

               En 1868, obtiene por fin la autorización para retirarse a su amada soledad pirenaica, lo que le permite conectar con los orígenes eremíticos del Carmelo. Desde su llegada al Desierto una grave enfermedad afecta a sus ojos. Peregrina entonces a la gruta de Nuestra Señora de Lourdes y allí será milagrosamente curado en 1868, diez años después de las Apariciones de la Virgen.

               El Padre Agustín María fue nombrado Maestro de Novicios de su Provincia en 1870. Algunos meses más tarde parte a Berlín como Capellán de los prisioneros franceses, donde se desvivía por sus hermanos: en una epidemia de viruela, contrajo la terrible enfermad y murió el 20 de Enero de 1871 víctima de la Caridad.



miércoles, 19 de enero de 2022

CARTAS DE SAN PABLO: NUNCA ME PRECIÉ DE SABER COSA ALGUNA

 



Carta de San Pablo a los Corintios
cap. 2, vers. 1-16

(Versión Nácar-Colunga)


               Yo, hermanos, llegué a anunciaros el testimonio de Dios no con sublimidad de elocuencia o de sabiduría, que nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y Éste crucificado.

                Y me presenté a vosotros en debilidad, temor y mucho temblor; mi palabra y mi predicación no fue en discursos de sabiduría, sino en manifestación de Espíritu y de poder, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el Poder de Dios.

                Hablamos, sin embargo, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, abocados a la destrucción; sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria; que no conoció ninguno de los príncipes de este siglo; pues si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.'

                Pero, según escrito está: “Ni el ojo vio, y ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman.”

               Pues Dios nos la ha revelado por su Espíritu, que el espíritu todo lo escudriña, hasta las profundidades de Dios.

               ¿Pues qué hombre conoce lo que en el hombre hay, sino el espíritu del hombre, que en él está? Así también las cosas de Dios nadie las conoce sino el Espíritu de Dios.

               Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que Dios nos ha concedido.

              De éstos hablamos, y no con estudiadas palabras de humana sabiduría, sino con palabras aprendidas del Espíritu, adaptando a los espirituales las cosas espirituales.

              Pero el hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios; son para él locura y no puede entenderlas, porque hay que juzgarlas espiritualmente.

               Al contrario, el espiritual juzga de todo, pero a él nadie puede juzgarle.

               Porque “¿quién conoció la mente del Señor para poder enseñarle?” Mas nosotros tenemos el pensamiento de Cristo.



San José nos conduce a María y Ella nos lleva a Jesús

 


               "...aprendan todos en la escuela de San José a mirar todas las cosas efímeras bajo la luz de las cosas perdurables de la eternidad; consolándose, por las incomodidades de la humana condición, con la esperanza de los bienes celestiales, encaminándose hacia ellos, obedeciendo la Voluntad de Dios, es decir: viviendo sobria, recta y piadosamente.

             A medida que aumenta la devoción a San José entre los fieles, el ambiente se hace al mismo tiempo más propicio para un incremento de la devoción a la Sagrada Familia, cuya augusta cabeza fuera: una devoción brotará espontáneamente de la otra. Pues José nos conduce directamente a María, y por María llegamos a la fuente de toda Santidad, Jesús, quien, por su obediencia a José y María, consagró las virtudes del hogar."


Papa Benedicto XV, Motu Proprio Bonum Sane, 25 de Julio de 1920



martes, 18 de enero de 2022

REZAR CON UN SALMO...

 



Salmo 44 

(Versión Sacra Vulgata)

De mi corazón nace un hermoso canto,
voy a recitar mi poema al rey;
es mi lengua pluma de diestro poeta.

Tú eres el más bello de los hombres,
en tus labios la gracia se derrama,
por eso Dios te bendice por siempre.

Valiente, cíñete al costado la espada
que es tu esplendor y tu grandeza.
Cabalga victorioso en favor
de la verdad, la clemencia y la justicia;
que tu diestra te colme de hazañas.

Tus flechas están afiladas,
se te someten los pueblos,
desfallecen los enemigos del rey:
Tu trono, como el de Dios, es eterno,
es tu cetro real cetro de rectitud.

Tú amas la justicia y odias la maldad,
por eso Dios, tu Dios, te ha ungido
entre tus amigos con aceite de gozo.
Mirra, acacia y áloe impregnan tus vestiduras,
entre palacios de marfil las arpas te deleitan.

Hijas de reyes hay entre tus escogidas,
a tu derecha está la reina entre oro de Ofir.
Escucha, hija, mira, acerca tu oído,
olvida tu pueblo y la casa de tu padre.
El rey está prendado de tu belleza,
él es tu señor, ¡póstrate ante él!

Hija de Tiro, con obsequios
te agasajan los poderosos del pueblo.
Toda radiante entra la hija del rey,
de brocado de oro es su vestido.

Con bordados ropajes la llevan al rey,
las doncellas marchan tras ella,
sus amigas la acompañan.
Avanzan con gozo y alegría,
van entrando al palacio del rey.

Tendrás hijos a cambio de tus padres
y los erigirás príncipes por toda la tierra.
Yo haré que su nombre se recuerde por siempre,
eternamente han de alabarte los pueblos.



lunes, 17 de enero de 2022

PRECIOSOS DETALLES QUE PUEDEN GANAR TANTO

 


               Haz un balance frecuente no solo del valor de tus acciones, sino sobre todo, del valor de tu motivo para hacerlas: la franqueza de tu voluntad de glorificarme.

               Quizás si prestaras más atención a lo que haces por Mí, intensificarías tu fervor y ternura. Sería más fiel en los detalles, estos preciosos detalles que pueden ganar tanto. Son las motas de bondad que llenan la vida... Te haces una idea: los invisibles granos de arena que componen el inmenso Sahara. Ten mucho cuidado con las pequeñas cosas, Mi Gabrielle. Dite a ti mismo: "Están hechos a la medida de Mi pequeña naturaleza". Y este pensamiento te mantendrá humilde. 

               ¿Ha notado la frecuencia con la que el trabajo de los humildes debe realizarse nuevamente?. Pon todo tu corazón en ello, sabiendo que Me agradas. Y como quieres vivir para Mí, como quieres ver todo en relación a Mí y modelar tu vida en Mí, entonces considera cuán corto es el tiempo que te queda en la tierra. Puedes darme gloria en ese tiempo. Dámelo generosamente...

 12 de Abril de 1945



De los escritos de la mística Gabrielle Bossis "Él y yo", 
con el imprimatur en 1957 de Monseñor Jacques Le Cordier, 
Obispo auxiliar de París; también del Obispo de Nantes, 
Monseñor Villepellet y además del entonces Obispo Auxiliar 
y Vicario General de la Arquidiócesis de México, 
Monseñor Francisco Orozco



sábado, 15 de enero de 2022

MARÍA, SOBERANA MEDIANERA UNIVERSAL, por la Madre Ángeles Sorazu

 

                El cuadro representa a la Virgen coronada y rodeada de símbolos tomados del Apocalipsis.

               Representa a la Santísima Virgen en su augusta cualidad de Madre de Dios inclinada a una humilde religiosa que espera clemencia y eficaz mediación el soberano favor de la comunión de los misterios de Cristo. La diadema que ciñe sus sienes representa el absoluto dominio de la Señora sobre la Creación.

               Las doce estrellas que contemplan la corona simbolizan sus virtudes: doce perfecciones divinas que participa singularmente en las relaciones que La unen a la Beatísima Trinidad.



               Los Santos en ella colocados representan a San Juan Bautista y los Santos Apóstoles, los cuales nos revelan la intervención de María en la santificación de las almas desde el Precursor de Cristo y los Apóstoles hasta el simple fiel que conseguirá al fin de los tiempos y la gloria que resulta a la Señora del cumplimiento de su misión de Corredentora y Cosantificadora.

               En los Ángeles que la circundan, están representados los nueve Coros, y en San Miguel y San Gabriel, San José y Santa Isabel, los miembros de la naturaleza angélica y humana, que se distinguen por su adhesión y amor a la Reina de la creación. Predican todos su excelencia y soberanía.

               Los veinticuatro Ancianos Apocalípticos representan los Patriarcas de los dos Testamentos. Los que están sentados, representan a los Patriarcas del Antiguo Testamento.

               Ostentan éstos una áncora en el brazo derecho y en el izquierdo el ojo de la Providencia. Sostienen además en la mano una vara florida: es la vara de Jessé de cuya raíz subirá una flor, según la profecía de Isaías, cap. XI, símbolo de la Encarnación, cumplida en María. Significan ésta y el áncora, que su vida religiosa se desarrolló en los dominios de la fe y esperanza en la promesa salvadora del Paraíso – “Enemistades pondré entre ti y la mujer, etc.”- relacionada con la Santísima Virgen y su Divino Hijo.

               El ojo de la Providencia nos revela el culto que tributaron a la Divinidad. Su vida sedentaria revela el descanso que les procura el cumplimiento de las promesas Mesiánicas, que las leyes natural y escrita perdiéronse felizmente en el Santo Evangelio, que habiendo sustituido el cristianismo a su prole, reposan tranquilos en Dios sin que perturbe su descanso ninguna reclamación de la tierra.

               Los que están de rodillas representan los Patriarcas de la era cristiana, o sea los Fundadores de las órdenes religiosas.

               Su actitud suplicante nos demuestra el interés y celo que despliegan en el acatamiento de Dios y de la Virgen a favor de las Congregaciones que fundaron y continúan su historia.

               Ostentan en el brazo derecho la Cruz y en el izquierdo la M. Significa que todos practicaron la Verdadera Devoción y compartieron el endiosamiento de la Santísima Virgen, su vida de unión con Jesús, fin último de la vida mariana y su feliz coronamiento.

              Esta es la gracia que demandan especialmente para sus hijos e hijas de la tierra. Los veinticuatro ostentan en el pecho una Cruz, símbolo del sufrimiento resignado de su historia, llena de vicisitudes y penosos trabajos.

               Las siete lámparas representan a los siete espíritus que están delante del Trono de Dios y de la Virgen. Las cuatro ruedas, a los cuatro Evangelistas.

              La religiosa, al alma mariana que, habiendo practicado la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, anhela vivamente compartir el endiosamiento de la Señora, apoderarse de Jesucristo, identificarse con El, y pide esta gracia repitiendo con fervor creciente la oración: «Ven, oh Jesús, que vives en María. Ven a tu humilde esposa e hija de tu cara Madre. Ven, establécete en mi corazón, extiende a mí la riqueza inmensa de tu vida a través de María. Imponte a mi alma en tu asombrosa y soberana realidad como te impusiste a tu Madre bendita, y a tus Santos Apóstoles durante tu estancia en la tierra y te impones a las almas fieles en la serie de los siglos. Ven, apodérate de mi vida: absórbeme, vive en mi inteligencia y en mi corazón, sé Tú mi vida».

               El Ángel custodio, señalando a Jesús que se prepara para entregarse a ella, la dice: Por la Casa del Señor Dios nuestro he demandado para ti bienes.

              Como si dijera, por el amor que profeso a nuestra Reina, impulsado del celo que me abrasa por su gloria para procurarle las complacencias que de ti espera, he demandado para ti bienes, entre los cuales ocupa el primer lugar la Verdadera Devoción, la transformación en Cristo, que es su fin último.

               Avaloran la oración del Ángel los cuatro Ancianos Apocalípticos que representan a los Santos Patriarcas Domingo de Guzmán, Francisco de Asís, Ignacio de Loyola y Luis María Grignión de Montfort, los cuales piden que cuanto antes se le conceda la comunión de los divinos misterios que espera su protegida.

               Para conseguirlo presentan a la Virgen, Santo Domingo, el Rosario; San Francisco, la Cruz; San Ignacio, el libro de los Ejercicios y el Beato Montfort, "El Secreto de María", medios cuidadosamente utilizados por Ella para merecer la transformación en Cristo que demandan a su favor.



               Otorga la súplica la Santísima Virgen, rasga con su mano izquierda la túnica y exhibe la riqueza inmensa de la Vida de Cristo que atesora, para extenderlo a la religiosa.

               La actitud de su mano derecha significa la vigilancia maternal que la Señora prodiga a su divino Hijo, que está dispuesta a recogerlo nuevamente en su seno si la religiosa a quien se entrega no le trata con la estimación que merece y le honra con su fidelidad a las comunicaciones que le concede, las que no consiente caigan en el vacío.

               La actitud de San Joaquín y Santa Ana – protectores especiales de las almas marianas -sosteniendo los extremos del manto, significa que la Señora comparte con ellos sus designios de la humana santificación y el sumo interés con que procuran éstos quitar los obstáculos que pudieran impedir a Jesús el cumplimiento de sus misericordiosos designios.

               El interior de María presenta el aspecto de un templo: significa que la Señora es la Casa y Tabernáculo de Dios; nos revela su excelencia y las relaciones divinas que establece la Divina Maternidad entre el Verbo Humanado y su Madre.

               Jesús se manifiesta a la religiosa en el seno de la Virgen en la plenitud de la edad, extendidos los brazos en actitud de entregarse.

               La plenitud de la edad de Jesús, en el Seno de María, significa la perfección de la Señora, su perfecta conformidad con el Hijo Divino.

               Viste éste una túnica talar, símbolo de la naturaleza divina, con la inscripción Verbum Dei, Filius Mariae., y por su pecho cruza una banda que simboliza la santa Humanidad que sostiene el Verbo y ciñe y vela -en cierto sentido- la naturaleza y perfecciones divinas.

               La primera y tercera Persona de la Trinidad retiran la banda, para que conozca la religiosa la infinita excelencia del Verbo que a ella se entrega las riquezas divinas que atesora su doble naturaleza y lo trate con la infinita estimación que se merece: ¡tan interesados están en la gloria de Jesucristo!… Gracias, Padre Santo, gracias, Espíritu divino, y alabanza perpetua os sean tributadas por vuestro celo por la gloria de mi Dios Humanado.

               Continuad vuestra misión revelando al mundo la realeza divina de Jesús, para que sea amado y glorificado de las almas y estimado como se merece. Amén.

               Contestando a la súplica de la religiosa, le dijo Jesús: Ecce venio, sponsa mea. Ego sum merces tua magna nimis: He aquí que vengo, esposa mía. Yo soy tu recompensa soberanamente grande -inscripción de la banda-.

               La orquesta angélica se adelanta a Jesús, y penetra en la celda de la anhelante esposa. En obsequio de los celestes músicos, que buscan lugar competente para producir sus notas inefables, la humilde celdita se dilata misteriosamente, tanto que nuestra mirada se pierde, y ninguno, fuera de la agraciada que los vio venir, puede contar el número de los que forman la angelical orquesta.



               Como si quisieran completar el Ecce venio, que Jesús entona, empiezan éstos sus conciertos, vibrando con majestuosa solemnidad y divina armonía las palabras de la santa Escritura que dice: Gaude et laetare, filia Jerusalem, ecce Rex tuus veniet tibi: “Gózate y alégrate, hija de Jerusalén: he aquí tu Rey que viene a ti”.

               Mientras cantan unos y arrancan otros armonías inefables a los instrumentos que manejan, varios contemplan extáticos la belleza y soberanía de la Virgen y su poder admirable, tan hábilmente empleado a favor de sus devotos, y la infinita condescendencia de Dios Humanado que se prodiga a los mismos por medio de su Madre bendita.

              Sea por siempre bendito y alabado. Amén. Dios te salve, María, Soberana Medianera Universal: Dios te salve y en mi nombre te ame y te procure gloria infinita.


Explicación que la Madre Ángeles Sorazu 
da a los Misterios que representa la imagen 
de la Santísima Virgen como Medianera Universal, 
del Libro "Opúsculos Marianos" 
revisados y anotados por el Padre Nazario Pérez, SI