domingo, 25 de agosto de 2019

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 25


          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 25

        No solamente Jesús vive y permanece continuamente en el Corazón de María, sino que Él mismo es el Corazón de Su Corazón


 San Juan Eudes


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.




sábado, 24 de agosto de 2019

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 24


          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 24

        “En Ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Francisco y Jacinta parecían estar en la parte que se elevaba hacia el Cielo y yo en la que se esparcía por la tierra. Delante de la mano derecha de Nuestra Señora había un Corazón rodeado de espinas que parecía se le clavaban por todas partes. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación.”


 Relato de Lucía Dos Santos, Fátima 13 de Junio de 1917


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.




viernes, 23 de agosto de 2019

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 23


          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 23

        “Mira la Herida de Mi Corazón semejante a la del Corazón de Mi Hijo, y los torrentes de Gracias prontos a brotar. No te dejes abatir por pena ninguna, por ningún engaño, por ningún sufrimiento.”


 Nuestra Señora a la Mística Berthe Petit, 1911


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.




jueves, 22 de agosto de 2019

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 22


          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 22

          “Vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si atendieran Mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. 

          Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas... Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”


 Nuestra Señora en Su Aparición en Fátima, el 13 de Julio de 1917


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.




EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, la Devoción de los Tiempos Finales


POR QUÉ VENERAR AL CORAZÓN DE MARÍA

         El culto al Corazón de María comenzó en la Iglesia aproximadamente en la Edad Media; al igual que ocurre con el Corazón de Jesús, los católicos veneramos en estos Divinos Corazones los afectos, virtudes y méritos de Jesús y de María, las dos personas que más nos aman y a quienes debemos entregar todo nuestro amor.

         No pocos fueron los Santos que abrazaron esta devoción y la propagaron, como Santa Matilde, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Francisco de Sales y San Juan Eudes, que en el siglo XVII avivó la Devoción por los Sagrados Corazones; en los tiempos modernos, sería el gran San Antonio María Claret, el Apóstol y abanderado del Corazón de María, extendiendo este Amor por el Corazón de la Virgen en sus Misiones Populares, escritos y fundaciones.




EL CORAZÓN DE MARÍA ES INMACULADO Y VIRGINAL

              Al Corazón de María le anteponemos muchas veces el adjetivo "Inmaculado" y no por mero adorno, sino porque María Nuestra Señora fue la única entre las criaturas de este mundo, que fue preservada del pecado original que todos heredemos de Adán; a esta prerrogativa habría que añadirle la que nos enseña otro artículo de la Fe: que concibió al Hijo de Dios siendo virgen, antes, durante y después del parto. Se desprende de ello que tal excelsa criatura estuviese dotada de un Inmaculado y Virginal Corazón, que por su especial naturaleza es capaz de amar casi tanto como el de Nuestro Señor Jesucristo.

               Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.


NUESTRO SEÑOR QUIERE QUE VENEREMOS AL CORAZÓN DE MARÍA 

              En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

               Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza. 



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           El 31 de Octubre de 1942, el Romano Pontífice Pío XII, consagraba el género humano al Inmaculado Corazón de María; lo haría a través de la radio en su Mensaje a Portugal. Poco después, el 8 de Diciembre de ese mismo año, renovó dicha Consagración en la Basílica de San Pedro, ante más de 50.000 fieles. Después de esta Consagración, realizada en plena Guerra Mundial, decretó Pío XII, en 1944, que toda la Iglesia celebrase anualmente una fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María, el 22 de Agosto, día de la Octava de la fiesta de la Asunción.

               La Devoción del Corazón de María es ya antigua, pero fue San Juan Eudes la propagó en el siglo XVII, uniéndola a la del Sagrado Corazón de Jesús.

               En el siglo XIX, Pío VII, primero, y después Pío IX concedieron a muchas iglesias particulares una Fiesta del Purísimo Corazón de María, señalada primeramente para el Domingo después de la Asunción, y luego para el sábado que sigue a la Fiesta del Sagrado Corazón.

               Al fijar el 22 de Agosto la Fiesta del Inmaculado Corazón de María, y extenderla a toda la Iglesia, le asignó Pío XII como fin el obtener, por intercesión de la Santísima Virgen, “la paz entre las naciones, la libertad de la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.



miércoles, 21 de agosto de 2019

SANTA JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL




 Breve Biografía de la Fundadora de la Orden de la Visitación (Monjas Salesas)

               Santa Juana Francisca Fremiot nació en Dijon, Francia, el 23 de Enero, de 1572. Su madre murió cuando tenía tan solo dieciocho meses de vida. Su padre, hombre distinguido, de recia personalidad y una gran fe, se convirtió así en la mayor influencia de su niñez. A los veintiún años se casó con el Barón Christophe de Rabutin-Chantal, de quien tuvo seis hijos. Dos de ellos murieron en la temprana niñez. Un varón y tres niñas sobrevivieron. Tras siete años de matrimonio ideal, su esposo murió en un accidente de cacería. Ella educó a sus hijos cristianamente.

               En el otoño de 1602, el suegro de Juana la forzó a vivir en su castillo de Monthelon, amenazándola con desheredar a sus hijos si se rehusaba. Ella pasó unos siete años bajo su errática y dominante custodia, aguantando malos tratos y humillaciones. En 1604, en una visita a su padre, conoció a San Francisco de Sales. Con esto comenzó un nuevo capítulo en su vida.

               Bajo la brillante dirección espiritual de San Francisco de Sales, nuestra Santa creció en sabiduría espiritual y auténtica santidad. Trabajando juntos, fundaron la Orden de la Visitación de Annecy en 1610. El título oficial de la Orden fue la Visitación de Santa María.

               Sabemos que cuando la Santa, bajo la guía espiritual de San Francisco de Sales, tomó la decisión de dedicarse por completo a Dios y a la vida religiosa, repartió sus joyas valiosas y sus pertenencias entre sus allegados y seres queridos con abandono amoroso. De allí en adelante, estos preciosos regalos se conocieron como "las Joyas de nuestra Santa." Gracias a Dios que ella dejó para la posteridad joyas aún más preciosas de sabiduría espiritual y edificación religiosa.

          Uno de los factores providenciales en la vida de Santa Juana fue el hecho de que su vida espiritual fuera dirigida por dos de los más grandes santos todas las épocas, San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Todos los escritos de la Santa revelan la inspiración del Espíritu Santo y de estos grandiosos hombres. Ellos, a su vez, deben haberla guiado a los escritos de otros grandes santos, ya que vemos que ella les indicaba a sus Maestras de Novicias que se aseguraran de que los escritos de Santa. Teresa de Ávila se leyeran y estudiaran en los Noviciados de la Orden.

               Santa Juana fue una auténtica contemplativa pero al igual que Santa Brígida de Suecia y otros místicos, era una persona muy activa, llena de múltiples proyectos para la gloria de Dios y la santificación de las almas. Estableció no menos de ochenta y seis casas de la Orden. Se estima que escribió no menos de once mil cartas, que son verdaderas gemas de profunda espiritualidad. Más de dos mil de éstas se conservan todavía. La fundación de tantas casas en tan pocos años, la forzó a viajar mucho, cuando los viajes eran un verdadero trabajo.



Santa Juana en su época de Baronesa de Chantal



               En 1622, murió San Francisco de Sales y su muerte constituyó un rudo golpe para la madre de Chantal; pero su conformidad con la voluntad divina le ayudó a soportarlo con invencible paciencia. El santo fue sepultado en el convento de la Visitación de Annecy.

               La Reina Ana de Austria la convidó a París, donde la colmó de honores y distinciones con gran confusión por parte de la homenajeada. Al regreso, cayó enferma en el convento de Moulins, donde murió el 13 de Diciembre de 1641, a los sesenta y nueve años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Annecy y sepultado cerca del de San Francisco de Sales.


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MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 21


          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 21

          Es el Corazón Inmaculado de Mi Madre el que Yo quiero hacer triunfar, porque después de haber cooperado en la salvación de las almas, este Corazón tiene derecho a una misma cooperación en la manifestación de Mi Justicia y de Mi Amor


 Nuestro Señor a la Mística Berthe Petit, Pascua de 1911


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.




martes, 20 de agosto de 2019

SAN BERNARDO DE CLARAVAL, Doctor de la Iglesia




             San Bernardo (Bernardo Fontaine) nace aproximadamente en 1090 en el castillo de Fontaine-lès-Dijon, (Borgoña). Hijo de un caballero que formaba parte del círculo del Duque de Borgoña, Bernardo nació perteneciendo al estamento nobiliario, al igual que su progenitor, aunque no a sus rangos más altos.

            Era el tercer hijo de los siete que tuvo el matrimonio. Ambos padres, aunque se cuenta que especialmente su madre, pronto advirtieron las extraordinarias cualidades intelectuales de su hijo y, por ese motivo, decidieron eximirlo de continuar la tradición familiar del oficio de las armas y hacer que se encaminara hacia una vida de estudio. Por ello, ingresó en la escuela de canónigos regulares de Châtillon-sur-Seine.

             En el año 1112 o 1113 ingresaría formalmente en la Orden del Císter, fundada bajo la Regla de San Benito, acompañado de varios de sus hermanos y otras personas que siguen su fervoroso ejemplo.

             Tan sólo dos años después de su ingreso en la Orden, en 1115, se fundan dos monasterios bajo los auspicios del Císter. Su fuerte personalidad llevó al Abad Esteban a encargarle la fundación del Monasterio de Claraval (Clairvaux). 

             partir del año 1119, el Císter inicia su expansión por Francia y otras áreas del continente europeo. A lo largo de su vida veremos como Bernardo combina armónicamente su faceta mística y la participación en la vida pública de la Iglesia, pues, pese a su deseo de llevar una vida de retiro espiritual, constantemente será reclamado como mediador, y su consejo se tornará imprescindible gracias a su sólida y esmerada formación teológica, además de ser el Predicador principal de la Segunda Cruzada.

             Uno de sus monjes, llegaría a ser Papa y reinó con el el nombre de Honorio III. Aprovechando su amistad con San Bernardo, le solicitó al Santo que escribiese un tratado con las obligaciones de los Papas; el Santo Abad escribió varios libros al respecto llamados "De consideratione", obra que fue consultada con posterioridad por muchos Pontífices.

            Murió en su Abadía el 20 de Agosto de 1153, cuando contaba 63 años de edad. Fue canonizado en 1174 por el Papa Alejandro III y proclamado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830.

            El amor que San Bernardo sentía por María Nuestra Señora quedó plasmado en aquellos versos que ya forman parte de la Piedad Tradicional "oh Clemente, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María..." además de difundir el conocido "Memorare", la súplica de los Esclavos de María.



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MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 20


          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 20

          “No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si le ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía: llegarás felizmente a puerto, si Ella te ampara.”


San Bernardo de Claraval


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.