domingo, 28 de octubre de 2018

FESTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY



                  "Sí, Yo soy Rey" -dijo Nuestro Señor Jesucristo a Pilatos- "Para eso precisamente he nacido y venido a este mundo, para dar testimonio de la Verdad." Es el Reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes sobrenaturales. Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este Reino, el que lo constituyó con Sus Enseñanzas, con Sus ejemplos y, sobre todo, con Su muerte de Cruz.

                  Fue el Papa Pío XI el que durante el Jubileo de 1925, quiso instituir esta Fiesta de Cristo Rey. El título y poder de Rey pertenecen en derecho propio a Nuestro Señor Jesucristo, como Dios y como hombre; es también Rey por derecho de conquista en cuanto es el Libertador de la Humanidad redimida con Su Sangre.    




De la Encíclica "Quas Primas"
del Papa Pío XI


EL "LAICISMO", ENEMIGO DE DIOS

               Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado "laicismo" con sus errores y abominables intentos; Se comenzó por negar el Imperio de Cristo sobre todas las gentes; se negó a la Iglesia el Derecho, fundado en el Derecho del mismo Cristo, de enseñar al género humano, esto es, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos a la Eterna Felicidad. 

                Después, poco a poco, la Religión Cristiana fue igualada con las demás religiones falsas y rebajada indecorosamente al nivel de éstas. Se la sometió luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos que imaginaron sustituir la Religión de Cristo con cierta religión natural, con ciertos sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios, y pusieron su religión en la impiedad y en el desprecio de Dios.

EL APOSTOLADO BAJO LA BANDERA DE CRISTO REY 

                 Preparar y acelerar esta vuelta con la acción y con la obra sería ciertamente deber de los católicos; pero muchos de ellos parece que no tienen en la llamada convivencia social ni el puesto ni la autoridad que es indigno les falten a los que llevan delante de sí la antorcha de la Verdad. Estas desventajas quizá procedan de la apatía y timidez de los buenos, que se abstienen de luchar o resisten débilmente; con lo cual es fuerza que los adversarios de la Iglesia cobren mayor temeridad y audacia. Pero si los fieles todos comprenden que deben militar con infatigable esfuerzo bajo la bandera de Cristo Rey, entonces, inflamándose en el fuego del Apostolado, se dedicarán a llevar a Dios de nuevo los rebeldes e ignorantes, y trabajarán animosos por mantener incólumes los derechos del Señor.

                 Además, para condenar y reparar de alguna manera esta pública Apostasía, producida, con tanto daño de la sociedad, por el laicismo, ¿no parece que debe ayudar grandemente la celebración anual de la Fiesta de Cristo Rey entre todas las gentes? En verdad: cuanto más se oprime con indigno silencio el Nombre suavísimo de Nuestro Redentor, en las reuniones internacionales y en los Parlamentos, tanto más alto hay que gritarlo y con mayor publicidad hay que afirmar los Derechos de Su Real Dignidad y Potestad.




PÚBLICO RECONOCIMIENTO DE LA SOBERANÍA DE CRISTO

                 ...con nuestra Autoridad Apostólica, instituimos la Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey, y decretamos que se celebre en todas las partes de la tierra el último domingo de octubre, esto es, el domingo que inmediatamente antecede a la festividad de Todos los Santos. Asimismo ordenamos que en ese día se renueve todos los años la consagración de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús, con la misma fórmula que nuestro predecesor, de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente.

                ...así sucederá que los Misterios de la Vida de Cristo, conmemorados en el transcurso del año, terminen y reciban coronamiento en esta Solemnidad de Cristo Rey, y antes de celebrar la Gloria de Todos los Santos, se celebrará y se exaltará la Gloria de Aquél que triunfa en todos los Santos y Elegidos.


Papa Pío XI, 11 de Diciembre de 1925


Consagración del Género Humano
al Sacratísimo Corazón de Jesús

"...que en ese día se renueve todos los años la consagración de todo el género humano
 al Sacratísimo Corazón de Jesús, con la misma fórmula que nuestro predecesor, 
de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente" (Pío XI)




                Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de Vuestro altar; Vuestros somos y Vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a Vuestro Sacratísimo Corazón.


                Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando Vuestros Mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a Vuestro Corazón Sacratísimo.

                Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

                Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la Verdad y a la Unidad de la Fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

                Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de Vuestro Reino.

                Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron.

               Conceded, oh Señor, incolumnidad y libertad segura a Vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:

                ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de Honor y de Gloria por los siglos de los siglos! Amén.



sábado, 27 de octubre de 2018

EL SANTÍSIMO ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA, felicidad anticipada de la Gloria Celestial


                   Próximo a terminar este mes que la Piedad Católica ha dedicado al Santísimo Rosario de la Virgen, procuremos rezarlo cada día, siguiendo el deseo continuo de Nuestra Señora, especialmente en Sus Apariciones en Fátima, donde aseguró que con él alcanzaríamos "la paz del mundo y la conversión de los pecadores". Teniendo presente este pedido de Nuestra Santa Madre, comprende cuán importante es rezar bien Su Rosario: intenta rezarlo con pausa, pronunciando bien las oraciones, con atención y cariño, pues se dirigen a la que es tu Madre pero también tu Señora. Cuando tomes el Rosario en las manos y te santigües para rezarlo, olvida las prisas y mete todas las preocupaciones que te aturden entre sus cuentas.

                    No esperes a tener ganas para rezar el Rosario, procura fijar hora fija en tu plan de vida espiritual. Apenas te ocupará media hora, por lo que puedes rezarlo por la mañana o en la tarde; como alguna vez te dije, no lo dejes para la noche, pues la concentración no será la misma. Rézalo con fe, sin agobios y siempre seguro de que la Virgen te escucha, pese a tus distracciones o falta de fervor. Cumple con tu Madre y Ella sabrá premiar tu voluntad.

                    Para enamorarte aún más del rezo diario del Santo Rosario, intenta profundizar en las maravillas de esta hermosa devoción; una buena manera es conocer los escritos de San Luis María Grignión de Montfort, gran propagador del rezo del Rosario y principal Apóstol de la Esclavitud Mariana, que nos legó las más hermosas reflexiones sobre la Corona del Rosario, de las que hoy te traigo un fragmento, con el deseo de despertar tu curiosidad por leer la obra completa...

                    Te ruego la caridad de acordarte de mí en tu Rosario de hoy. La Virgen te lo premiará.




              ¿Te debates en la miseria del pecado? -Invoca a la excelsa María y dile: ¡Ave! Que quiere decir: ¡Te saludo con profundo respeto a ti que eres sin pecado, ni desgracia! Ella te librará de la desgracia de tus pecados.

               ¿Te envuelven las tinieblas de la ignorancia o del error? - Recurre a María y dile: ¡Ave María! Es decir, iluminada con los rayos del sol de justicia. Ella te comunicará Sus luces. 

               ¿Caminas extraviado, fuera de la senda del Cielo? -Invoca a María, que quiere decir Estrella del Mar y Estrella Polar, que guía nuestro peregrinar por este mundo. Ella te conducirá al puerto de salvación. 

               ¿Estás afligido? - Acude a María, que quiere decir mar amargo, pues fue llena de amarguras en este mundo y actualmente en el Cielo se ha convertido en mar de purísimas dulzuras. Ella convertirá tu tristeza en gozo y tus aflicciones en consuelo. 

                 ¿Has perdido la gracia? -Honra la abundancia de gracias de que Dios llenó a la Santísima Virgen y dile llena de gracia y de todos los dones del Espíritu Santo. Ella te dará Sus gracias. 

                 ¿Te sientes solo y abandonado de Dios? dirígete a María y dile el Señor es contigo más noble y está más íntimamente que en los Justos y los Santos, porque eres con Él una misma cosa, pues siendo Él Tu Hijo, Su carne es carne Tuya. Y dado que eres Su Madre, estás con el Señor en semejanza perfecta y mutua caridad. 

                  Dile finalmente: Toda la Santísima Trinidad está contigo, pues eres Su Precioso Templo. Ella te colocará bajo la protección y salvaguardia del Señor. 

                 ¿Te has convertido en objeto de la maldición divina? –Dile: Bendita Tu entre todas las mujeres. Te aclaman todas las naciones por Tu pureza y fecundidad, tú cambiaste las maldiciones divinas en bendición. Ella te bendecirá. 

                  ¿Estás hambriento del pan de la gracia y del pan de la vida? - Acércate a quien llevó el Pan Vivo descendido del Cielo. Dile bendito es el fruto de Tu vientre, el que concebiste sin detrimento de Tu virginidad, que llevaste sin trabajo y diste a luz sin dolor. Bendito Jesús, que rescató al mundo esclavizado, curó al mundo enfermo, resucitó al hombre muerto, hizo volver al hombre desterrado, justificó al hombre criminal y salvó al hombre condenado. Ciertamente tu alma será saciada del pan de la gracia en esta vida y de la vida eterna en la otra. Amén. 




                  Concluye tu plegaria con la Iglesia y di: Santa María; Santa en cuerpo y alma, Santa por Tu singular y eterna abnegación en el servicio de Dios, Santa en Tu calidad de Madre de Dios que te dio una santidad eminente como convenía a esta infinita dignidad. Madre de Dios y también Madre nuestra, Abogada y Mediadora nuestra, Tesorera y Dispensadora de las gracias de Dios: Alcánzanos pronto el perdón de nuestros pecados y la reconciliación con la Divina Majestad. Ruega por nosotros, pecadores: pues tienes tanta compasión de los miserables, que no desprecias ni rechazas a los pecadores, sin los cuales no serías la Madre del Salvador. 

                 Ruega por nosotros ahora, durante el tiempo de nuestra vida corta, frágil y miserable. Ahora, porque sólo nos pertenece el momento presente. Ahora, cuando somos acometidos y estamos rodeados, noche y día, de poderosos y crueles enemigos. En la hora de nuestra muerte, tan terrible y peligrosa, cuando se agoten nuestras fuerzas, cuando nuestro cuerpo y espíritu estarán abatidos por el dolor y el espanto. En la hora de nuestra muerte, cuando Satanás redoblará sus esfuerzos a fin de arruinarnos para siempre. En esa hora en que se decidirá nuestra suerte para toda una Eternidad, dichosa o infeliz. 

                Ven en ayuda de tus pobres hijos, Madre compasiva, Abogada y Refugio de los pecadores. Aleja de nosotros en la hora de la muerte a los demonios, enemigos y acusadores nuestros, cuyo horroroso aspecto nos espanta. Ven a iluminarnos en las tinieblas de nuestra muerte. Guíanos y acompáñanos ante el Tribunal de Nuestro Juez, que es Hijo Tuyo. Intercede por nosotros para que nos perdone y reciba en el número de los Elegidos en la Mansión de la Gloria Eterna. ¡Amén, que así sea!





Novena en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio. Día 4 La pena de sentido en el Purgatorio





ACTO DE CONTRICIÓN

             Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero…



OFRECIMIENTO DE LA NOVENA:

            Miradnos, Trinidad Santísima, postrados delante de vuestra Divina Majestad, confundidos y humillados por nuestros pecados, que nos hacen indignos de estar ante Vuestra Presencia Soberana; más, confiando en Vuestra Bondad Infinita, nos atrevemos a pedir misericordia por las Almas del Purgatorio, tan amadas de Vos.


             A Vos, Padre Eterno, que creasteis las almas de la nada; a Vos Hijo Unigénito, que las redimisteis con Vuestra Sangre Preciosísima; a Vos, Espíritu de Amor, que la santificasteis con la gracia, os pedimos clemencia y piedad por aquellas almas, hermanas nuestras que sufren resignadas los tormentos del Purgatorio. 


             Particularmente os pedimos misericordia por aquellas por las cuales tenemos mayor obligación de orar; por las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores; por las almas de aquellos que recibieron de nosotros mal ejemplo u ocasión de pecar; por las más abandonadas, que no reciben ningún recuerdo ni sufragio de los vivos; por las que fueron más devotas del Purgatorio; por las almas de nuestra parroquia, y por aquellas que Vos, ¡Oh Dios mío! Más queréis y amáis.


              Os suplicamos que entre éstas queráis contar el alma de… (aquí encomiéndese a Dios el alma por la cual más especialmente se ofrecen los devotos obsequios de esta novena.).


             A todos, Señor, dadles pronto el lugar de la luz; y por sus ruegos y nuestras oraciones quered reunirnos un día en la Patria Celestial por toda la eternidad. Amén.


ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA:


             Vos, Madre Nuestra amantísima, invocamos por Intercesora, esperando obtener por vuestros méritos lo que por nuestras solas oraciones no nos atreveríamos a esperar.


             Vos, que sois Madre de todos, a todos protegednos, y librad con vuestros ruegos, a las Santas Almas del Purgatorio, por las cuales ofrecemos esta Novena.




TERMINAMOS LA NOVENA CON LAS SIGUIENTES ORACIONES,
COMPUESTAS POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Oración a Jesucristo para obtener Su Misericordia 

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el sudor de Sangre que derramasteis en el Huerto de Getsemaní, tened piedad de las Bienaventuradas Almas del Purgatorio.

          - Respuesta: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que sufristeis en vuestra cruel flagelación, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que os causaron en vuestra coronación de espinas, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis al llevar la Cruz hasta el Calvario, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis en vuestra cruelísima crucifixión, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sentisteis en vuestra amarguísima agonía, clavado en el árbol de la Cruz, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

-¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el inmenso dolor que sufristeis  al entregar vuestra Alma Santísima, tened piedad de estas Almas.


AHORA SE REZAN
1 Padrenuestro, 1 Avemaría y 1 Gloria, cinco veces,
por cada una de las cinco principales Llagas de Nuestro Señor
(manos, pies, corona de espinas y costado;
 las Llagas de los pies se unen como una misma Herida)


“Todo lo obtendrán por Mis Llagas,
porque es el mérito de Mi Sangre,
que es de un valor infinito”

 Revelación de Nuestro Señor a Sor Marie Marta Chambón


ORACIÓN FINAL:

               ¡Oh Almas Santas! Por vosotras hemos rogado; pero ya que tan amadas sois del Señor, ya que tenéis la seguridad de no perderle, rogad por nosotros, miserables mortales, expuestos todavía al peligro de condenarnos y de perderle para siempre. 

  (Aquí puede cada uno pedir la gracia especial que desea obtener por intercesión de las Almas del Purgatorio)




viernes, 26 de octubre de 2018

"HE OÍDO LOS GEMIDOS DE TU CORAZÓN..."


                Hoy viernes es el día que la Piedad Católica dedica a rememorar la Pasión de Nuestro Señor, el trance de mayor importancia en la Historia de la Redención humana y que tantas veces olvidamos por escrúpulos insanos o en busca de "un Jesús Resucitado" que parece no sufrió pena alguna por rescatarnos; quienes son fieles a la meditación de los Padecimientos de Cristo, por fuerza han de ser devotos de Su Sacratísimo Corazón, herido por nuestros pecados, traspasado por la lanza del centurión aquél Viernes Santo.

                Ese mismo Divino Corazón, se ha manifestado -en el transcurso de los siglos- a diferentes almas místicas, Santos que han gozado del privilegio de ser confidentes de Nuestro Señor, como Santa Matilde de Helfta, Santa Gertrudis, Santa Margarita María de Alacoque, San Juan Eudes... pero quiero traerte ahora unos fragmentos de las Revelaciones privadas que el Sagrado Corazón de Jesús confiara a Sor Josefa Menéndez, una humilde monja, madrileña de nacimiento, pero que pasó su vida religiosa en Poitiers, Francia. Allí falleció en 1923, a los 33 años, después de tres de oscuridad en el Noviciado de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús, donde oculta a los ojos del mundo y aún de la mayoría de sus hermanas en religión, mantuvo un continuo trato con el Sagrado Corazón de Jesús, que le reveló Sus íntimos anhelos por conquistar almas a través del Amor... 

                 Sería estupendo que al leer las palabras que Jesús le dedica a Sor Josefa, sustituyas el nombre de la religiosa por el tuyo, al tiempo que te animo a hacer un ejercicio de imaginación y sentir que esos llamamientos de amor van dirigidos a ti...




            Al terminar el mes de Agosto de 1920, y con el fin de probar el espíritu que guía a Sor Josefa, la Superiora le prohíbe toda comunicación con aquellas visiones misteriosas que la enamora. Hay que aclarar que la religiosa había comenzado a tener visiones del Sagrado Corazón desde el mes anterior y su voto de obediencia la llevó a comunicarlo de inmediato a la Superiora, la cual dudó al principio pero luego le ordenó tomar nota con detalle de todo lo que se revelase en estas manifestaciones sobrenaturales.

           Escribe Sor Josefa: "El jueves 2 de Septiembre vi en la oración a aquella persona de antes, igualmente hermosa y mostrando Su Corazón. Dos veces me preguntó si le amaba. Me callé por obediencia a la Superiora, aunque me costó mucho trabajo, pues, a pesar mío, el alma entera se me va tras Él."

           Tres días después, Josefa se halla en la sala del Noviciado, cuando "de repente -narra ella misma- empecé a ver una gran claridad , y en seguida, a la persona de siempre, con el Corazón inflamado. Sentí tanto miedo que me fui a la celda de Nuestra Beata Madre (Santa Magdalena Sofía Barat, Fundadora de la Sociedad del Sagrado Corazón)me rocié los ojos con agua bendita y eché algunas gotas sobre mí, pero la visión se acercaba cada vez más. Me dijo: -¿Por qué tienes miedo? ¿No sabes que Éste es el lugar de tu descanso?-  Y señalaba el Corazón. Pasados unos minutos añadió: -No olvides que te quiero víctima de Mi Amor- Y desapareció.

            La prueba es cada vez más dura porque las apariciones no cesan y porque Josefa, a pesar su fidelísima obediencia, no puede sustraerse al atractivo de Aquél ser misterioso ni evitar el gozo celestial y la paz que, en presencia de la visión, invade su alma.

            -Ven- dice la voz- entra y piérdete en este abismo.

            El jueves 9 de Septiembre de 1920, durante la Misa se presenta de nuevo la visión: lleva el Corazón en una mano y en la otra una copa. Le manifiesta lo siguiente: -He oído los gemidos de tu corazón; conozco tus deseos, pero no puedo acceder a ellos; te necesito para solaz y descanso de Mi Amor. Bebe esta Sangre que brota de Mi Corazón: es la fuente del Amor. Nada temas... No me abandones. ¡Son tantas las almas que huyen de Mí!. Déjame, al menos, morar en la tuya y complacerme en ella.




                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

Novena en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio. Día 3 Utilidad de la Devoción a las Almas del Purgatorio






ACTO DE CONTRICIÓN

             Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero…



OFRECIMIENTO DE LA NOVENA:

            Miradnos, Trinidad Santísima, postrados delante de vuestra Divina Majestad, confundidos y humillados por nuestros pecados, que nos hacen indignos de estar ante Vuestra Presencia Soberana; más, confiando en Vuestra Bondad Infinita, nos atrevemos a pedir misericordia por las Almas del Purgatorio, tan amadas de Vos.


             A Vos, Padre Eterno, que creasteis las almas de la nada; a Vos Hijo Unigénito, que las redimisteis con Vuestra Sangre Preciosísima; a Vos, Espíritu de Amor, que la santificasteis con la gracia, os pedimos clemencia y piedad por aquellas almas, hermanas nuestras que sufren resignadas los tormentos del Purgatorio. 


             Particularmente os pedimos misericordia por aquellas por las cuales tenemos mayor obligación de orar; por las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores; por las almas de aquellos que recibieron de nosotros mal ejemplo u ocasión de pecar; por las más abandonadas, que no reciben ningún recuerdo ni sufragio de los vivos; por las que fueron más devotas del Purgatorio; por las almas de nuestra parroquia, y por aquellas que Vos, ¡Oh Dios mío! Más queréis y amáis.


              Os suplicamos que entre éstas queráis contar el alma de… (aquí encomiéndese a Dios el alma por la cual más especialmente se ofrecen los devotos obsequios de esta novena.).


             A todos, Señor, dadles pronto el lugar de la luz; y por sus ruegos y nuestras oraciones quered reunirnos un día en la Patria Celestial por toda la eternidad. Amén.


ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA:


             Vos, Madre Nuestra amantísima, invocamos por Intercesora, esperando obtener por vuestros méritos lo que por nuestras solas oraciones no nos atreveríamos a esperar.


             Vos, que sois Madre de todos, a todos protegednos, y librad con vuestros ruegos, a las Santas Almas del Purgatorio, por las cuales ofrecemos esta Novena.




TERMINAMOS LA NOVENA CON LAS SIGUIENTES ORACIONES,
COMPUESTAS POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Oración a Jesucristo para obtener Su Misericordia 
con las Almas del Purgatorio por los Dolores de Su Pasión


¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el sudor de Sangre que derramasteis en el Huerto de Getsemaní, tened piedad de las Bienaventuradas Almas del Purgatorio.

          - Respuesta: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que sufristeis en vuestra cruel flagelación, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que os causaron en vuestra coronación de espinas, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis al llevar la Cruz hasta el Calvario, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis en vuestra cruelísima crucifixión, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sentisteis en vuestra amarguísima agonía, clavado en el árbol de la Cruz, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

-¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el inmenso dolor que sufristeis  al entregar vuestra Alma Santísima, tened piedad de estas Almas.

           - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.


AHORA SE REZAN
1 Padrenuestro, 1 Avemaría y 1 Gloria, cinco veces,
por cada una de las cinco principales Llagas de Nuestro Señor
(manos, pies, corona de espinas y costado;
 las Llagas de los pies se unen como una misma Herida)



“No habrá muerte para el alma que expire en Mis Llagas.
Ellas dan la verdadera vida.

 Revelación de Nuestro Señor a Sor Marie Marta Chambón



ORACIÓN FINAL:

               ¡Oh Almas Santas! Por vosotras hemos rogado; pero ya que tan amadas sois del Señor, ya que tenéis la seguridad de no perderle, rogad por nosotros, miserables mortales, expuestos todavía al peligro de condenarnos y de perderle para siempre. 

         (Aquí puede cada uno pedir la gracia especial que desea obtener por intercesión de las Almas del Purgatorio)




jueves, 25 de octubre de 2018

MILAGRO EUCARÍSTICO DE SAN ANTONIO MARÍA CLARET


                Como marca nuestro esquema de Piedad de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO, procuremos hoy Jueves vivir la jornada en el Misterio Eucarístico; el Buen Jesús que cada día baja a nuestros altares por manos de Sus Ministros, queda luego encerrado en el Tabernáculo, esperando pacientemente nuestra visita y compañía. 

                 Fue el Jueves el día elegido por Nuestro Señor para celebrar por vez primera la Santa Misa y el día fijado también para ordenar y consagrar Sacerdotes y Obispos a los Apóstoles, dándoles después la encomienda "Haced esto en memoria Mía...", indicando así Su deseo de la continuidad del Sacrificio Eucarístico hasta la consumación de los siglos, hasta que Él vuelva. 

                 Intenta santificar cada Jueves, ofreciendo tu corazón a Jesús en el Sagrario o al menos en un rato de silencio, en tu propia casa, figúrate ante el Tabernáculo y acompaña a Nuestro Señor en el nuevo Getsemaní de los Sagrarios que nadie visita. No olvides pedirle por la Santidad de Sus Sacerdotes, aquellos que más debieran amarle y que tanto necesitan del sustento de las oraciones...Con San Pedro, repítele  muchas veces a Jesús Sacramentado "aunque todos te abandonen, YO NO..."




                En Marzo de 1857, la Reina Isabel II de España nombraba Confesor Real al hasta entonces Arzobispo de Cuba, Antonio María Claret; el Santo Prelado aceptó pero entre sus condiciones estaba la de no vivir en Palacio, por lo que se le asignó la Parroquia de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en La Granja de San Ildefonso, lugar de retiro de los monarcas españoles.

                 Fue precisamente en esta Iglesia del Rosario, en sus coloquios íntimos con el Señor en el Sagrario, que Dios le manifestó una gracia especialísima que el mismo Santo recogió por escrito:

        “El día 26 de Agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el Santísimo Sacramento en mi pecho. Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. También tenía que orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo manifestaba el Señor en otras oraciones.”




                Años más tarde, en 1865, el Padre Claret se hallaba rezando ante su imagen predilecta, el Cristo del Perdón, cuando tuvo una revelación que le aconsejó abandonar la Corte Española, cuestión que no demoró en resolver seguro de que era esa la Voluntad de Dios. Con los años, los Padres Claretianos (Hijos del Corazón de María, fundados por el Padre Claret) colocarían en la misma Iglesia del Rosario un precioso azulejo que cuenta ambos acontecimientos.






Novena en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio. Día 2 La obligación que tenemos de ayudar a las Almas del Purgatorio






ACTO DE CONTRICIÓN

             Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero…



OFRECIMIENTO DE LA NOVENA:

            Miradnos, Trinidad Santísima, postrados delante de vuestra Divina Majestad, confundidos y humillados por nuestros pecados, que nos hacen indignos de estar ante Vuestra Presencia Soberana; más, confiando en Vuestra Bondad Infinita, nos atrevemos a pedir misericordia por las Almas del Purgatorio, tan amadas de Vos.


             A Vos, Padre Eterno, que creasteis las almas de la nada; a Vos Hijo Unigénito, que las redimisteis con Vuestra Sangre Preciosísima; a Vos, Espíritu de Amor, que la santificasteis con la gracia, os pedimos clemencia y piedad por aquellas almas, hermanas nuestras que sufren resignadas los tormentos del Purgatorio. 


             Particularmente os pedimos misericordia por aquellas por las cuales tenemos mayor obligación de orar; por las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores; por las almas de aquellos que recibieron de nosotros mal ejemplo u ocasión de pecar; por las más abandonadas, que no reciben ningún recuerdo ni sufragio de los vivos; por las que fueron más devotas del Purgatorio; por las almas de nuestra parroquia, y por aquellas que Vos, ¡Oh Dios mío! Más queréis y amáis.


              Os suplicamos que entre éstas queráis contar el alma de… (aquí encomiéndese a Dios el alma por la cual más especialmente se ofrecen los devotos obsequios de esta novena.).


             A todos, Señor, dadles pronto el lugar de la luz; y por sus ruegos y nuestras oraciones quered reunirnos un día en la Patria Celestial por toda la eternidad. Amén.


ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA:


             Vos, Madre Nuestra amantísima, invocamos por Intercesora, esperando obtener por vuestros méritos lo que por nuestras solas oraciones no nos atreveríamos a esperar.


             Vos, que sois Madre de todos, a todos protegednos, y librad con vuestros ruegos, a las Santas Almas del Purgatorio, por las cuales ofrecemos esta Novena.




           

TERMINAMOS LA NOVENA CON LAS SIGUIENTES ORACIONES,
COMPUESTAS POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Oración a Jesucristo para obtener Su Misericordia 
con las Almas del Purgatorio por los Dolores de Su Pasión


¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el sudor de Sangre que derramasteis en el Huerto de Getsemaní, tened piedad de las Bienaventuradas Almas del Purgatorio.

          - Respuesta: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que sufristeis en vuestra cruel flagelación, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que os causaron en vuestra coronación de espinas, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis al llevar la Cruz hasta el Calvario, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis en vuestra cruelísima crucifixión, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sentisteis en vuestra amarguísima agonía, clavado en el árbol de la Cruz, tened piedad de estas Almas.

          - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

-¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el inmenso dolor que sufristeis  al entregar vuestra Alma Santísima, tened piedad de estas Almas.


           - R: Tened piedad, Señor, tened piedad.


AHORA SE REZAN
1 Padrenuestro, 1 Avemaría y 1 Gloria, cinco veces,
por cada una de las cinco principales Llagas de Nuestro Señor
(manos, pies, corona de espinas y costado;
 las Llagas de los pies se unen como una misma Herida)



“Los que honren Mis Santas Llagas tendrán
 un verdadero conocimiento de Jesucristo”

 Revelación de Nuestro Señor a Sor Marie Marta Chambón



ORACIÓN FINAL:

               ¡Oh Almas Santas! Por vosotras hemos rogado; pero ya que tan amadas sois del Señor, ya que tenéis la seguridad de no perderle, rogad por nosotros, miserables mortales, expuestos todavía al peligro de condenarnos y de perderle para siempre. 


         (Aquí puede cada uno pedir la gracia especial que desea obtener por intercesión de las Almas del Purgatorio)