sábado, 8 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 8: UN SABIO Y PRUDENTE DIRECTOR

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               ...todavía en esa época, tenía Él anegado en las dulzuras de Su Amor, todo rigor de mis penas y sufrimientos. Le pedía con frecuencia que apartara de mí tales dulzuras, para dejarme gustar con placer las amarguras de Sus angustias, abandonos, agonías, oprobios y demás tormentos; mas me respondía que debía someterme con indiferencia a todas Sus varias disposiciones y nunca dictarle leyes: "Yo te haré comprender en adelante que Soy un sabio y prudente Director, y sé conducir sin peligro las almas, cuando se abandonen a Mí, olvidándose de sí mismas".



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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



viernes, 7 de junio de 2024

FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

   

...te pido que el primer Viernes 
después de la Octava del Corpus 
se celebre una Fiesta especial 
para honrar a Mi Corazón...

Revelación del Sagrado Corazón de Jesús
a Santa Margarita María de Alacoque,
en Paray-le-Monial, Junio de 1675



               Con amor aun mayor latía el Corazón de Jesucristo cuando de su boca salían palabras inspiradas en amor ardentísimo. Así, para poner algún ejemplo, cuando viendo a las turbas cansadas y hambrientas, dijo: «Me da compasión esta multitud de gentes» (San Marcos, 8, 2); y cuando, a la vista de Jerusalén, su predilecta ciudad, destinada a una fatal ruina por su obstinación en el pecado, exclamó: «Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados; ¡cuantas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus polluelos bajo las alas, y tú no lo has querido!» (San Mateo,23, 37). 

               Su Corazón palpitó también de amor hacia su Padre y de santa indignación cuando vio el comercio sacrílego que en el templo se hacía, e increpó a los violadores con estas palabras: «Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración"; mas vosotros hacéis de ella una cueva de ladrones» (San Mateo, 21, 13)

               Pero particularmente se conmovió de amor y de temor su Corazón, cuando ante la hora ya tan inminente de los crudelísimos padecimientos y ante la natural repugnancia a los dolores y a la muerte, exclamó: «Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz» (San Mateo, 26, 39); vibró luego con invicto amor y con amargura suma, cuando, aceptando el beso del traidor, le dirigió aquellas palabras que suenan a última invitación de su Corazón misericordiosísimo al amigo que, con ánimo impío, infiel y obstinado, se disponía a entregarlo en manos de sus verdugos: «Amigo, ¿a qué has venido aquí? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?» (San Mateo, 26, 50); en cambio, se desbordó con regalado amor y profunda compasión, cuando a las piadosas mujeres, que compasivas lloraban su inmerecida condena al tremendo suplicio de la cruz, las dijo así: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos..., pues si así tratan al árbol verde, ¿en el seco qué se hará?» (San Lucas, 23, 28).

               Finalmente, colgado ya en la cruz el Divino Redentor, es cuando siente cómo su Corazón se trueca en impetuoso torrente, desbordado en los más variados y vehementes sentimientos, esto es, de amor ardentísimo, de angustia, de misericordia, de encendido deseo, de serena tranquilidad, como se nos manifiestan claramente en aquellas palabras tan inolvidables como significativas: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (San Lucas, 23, 34); «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (San Mateo 27, 46); «En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso» (San Lucas, 23, 43); «Tengo sed» (San Juan, 19, 28); «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (San Lucas, 23, 46). 


Papa Pío XII, Encíclica "Haurietis aquas"
15 de Mayo de 1956



               La Devoción al Sagrado Corazón tiene doble objeto: se propone, en primer lugar, honrar, por medio de la adoración y del culto público, el Corazón de carne de Jesucristo y, en segundo lugar, tiende a honrar aquel Amor infinito que nos ha tenido desde Su creación y que todavía está consumiéndole por nosotros en el Sacramento de nuestros altares.

                ...al honrar el corazón de Jesús, no suprimimos lo restante del compuesto divino del hombre-Dios, ya que al honrar a Su Corazón lo que en realidad pretendemos es celebrar todas las acciones..., la vida entera de Jesucristo, que no es otra cosa que la difusión de Su Corazón al exterior.

                De la misma manera que los ojos ven y los oídos oyen, así también el corazón ama; es el órgano de que se sirve el alma para manifestar los afectos y el amor. En el lenguaje vulgar se confunden estos dos términos, y se emplea la palabra corazón para significar el amor y viceversa. El Corazón de Jesús fue, por ende, el órgano de Su Amor; cooperó en la obra de Su Amor, siendo el vehículo del mismo amor; experimentó todas las sensaciones de amor que pueden conmover al corazón humano, con la diferencia de que, amando el Alma de Jesucristo con un amor incomparable e infinito, Su Corazón es una hoguera inmensa de amor de Dios y de los hombres, y de esta hoguera salen de continuo las llamas más ardientes y más puras del amor divino. 

                Esas llamas le abrasaron desde el primer instante de su concepción hasta el último suspiro de Su vida y después de la Resurrección no han cesado ni cesarán jamás de abrasarle. El Corazón de Jesús ha latido y late cada día con innumerables Actos de Amor, cada uno de los cuales da más gloria a Dios que la que pueden darle todos los actos de amor de los Ángeles y de los Santos. Por consiguiente, entre todas las criaturas corporales es la que más contribuye a la Gloria del Creador y la que más merece el culto y el amor de los Ángeles y de los hombres. 

                ...todo el amor de la vida mortal del Salvador, Su Amor infantil en el Pesebre, Su Amor lleno de celo apostólico por la Gloria de su Padre durante Su predicación, Su Amor de Víctima sobre la Cruz..., todos esos amores se hallan reunidos y triunfantes en Su Corazón Glorioso que vive en el Santísimo Sacramento. Aquí debemos buscarle para alimentarnos de Su Amor. También está en el Cielo, pero para los Ángeles y los Santos ya coronados. En la Eucaristía está para nosotros: nuestra devoción al Sagrado Corazón debe ser, por consiguiente, eucarística, debe concentrarse en la Divina Eucaristía como el único centro personal y vivo del Amor y de las Gracias del Sagrado Corazón para con los hombres...



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                El Corazón de Jesús vive en la Eucaristía, supuesto que Su Cuerpo está allí vivo. Es verdad que este Corazón Divino no está allí de un modo sensible, ni se le puede ver, pero lo mismo ocurre con todos los hombres. Este principio de vida conviene que sea misterioso, que esté oculto: descubrirlo sería matarlo; sólo se conoce su existencia por los efectos que produce. El hombre no pretende ver el corazón de un amigo, le basta una palabra para cerciorarse de su amor. ¿Qué diremos del Corazón Divino de Jesús? Él se nos manifiesta por los sentimientos que nos inspira, y esto debe bastarnos.


Beato Pedro Julián Eymard, Consideraciones 
y Normas Eucarísticas de Vida Cristiana




EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 7: YO TE ENSEÑARÉ

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Pidiendo a mi Maestra que me enseñase a hacer oración, de la cual tenía grande hambre mi alma, no quiso creer que, habiendo entrado religiosa a la edad de veintitrés años, no supiese hacerla, pero después de habérselo yo asegurado, me dijo por primera vez: "Id a colocaros delante de Nuestro Señor Jesucristo, como una tela preparada delante de un pintor". Hubiera yo querido la explicación de lo que me decía por no comprenderlo, pero no osaba pedírsela; mas el Señor me dijo: "Ven, que Yo te enseñaré". Y tan pronto como fui a la oración, me hizo conocer que aquella tela preparada era mi alma, sobre la cual quería trazar todos los rasgos de su vida dolorosa, pasada toda ella en el amor, en las privaciones, en el alejamiento, en el silencio y en el sacrificio, hasta la consumación.




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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



jueves, 6 de junio de 2024

OS LLAMA A GRANDES VOCES DESDE EL SAGRARIO

  

               ¿Hemos penetrado alguna vez por nuestra meditación en el significado profundo de la hermosísima Fiesta de Epifanía?…

               ¡Oh, qué cuadro embelesador aquél; en una cuna pajiza tirita de frío el Rey de los Cielos…, sostenido en los brazos de María, el más rico de Sus tronos, sonríe dulcísimo y bendice amabilísimo, Aquél, cuyos dominios comprenden el Universo!

               Se acercan ya los Reyes Magos… Han hecho una larga travesía, han salvado enormes distancias, pues vienen a cumplir con un deber imperioso: quieren reconocer de rodillas al gran Libertador, al Rey de reyes, al Conquistador, tanto tiempo esperado, de las almas, de las sociedades y de los pueblos, en la persona del Divino Infante…

               Antes que los Magos del Oriente, ya el Cielo mismo había aclamado con cantares de victoria la realeza de victoria de ese Niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre… Y después de los ángeles, los dichosos pastores habían acudido a su vez para presentarle el homenaje por excelencia, el de su amor, besando con ternura sus pies divinos y estrechándolo sobre sus pechos con sencillo abandono….

               No falta, pues, sino un trono, más regio por cierto que esa cuna miserable…, y también una púrpura, más espléndida aún que el manto de la Virgen-Madre…



               Vedlo ya en su verdadero trono, por Él mismo elegido: ¡la Cruz!

               Contempladlo, realzada ahí Su hermosura celestial, levantado así por encima de todas las potestades de Cielos y de tierra… ¡Qué hermoso, qué dominador, qué dulce este Rey, cubierto con la púrpura escarlata de Su Sangre Preciosísima!…

                No falta ahora sino la reproducción indispensable de una Nueva Epifanía; aquella en que las almas y las naciones, herencia que Su Padre le ha confiado, vengan a postrarse ante Su Altar, y reconociendo Su Realeza Divina, se sometan a Su Imperio de Luz, de Paz, de Misericordia y de Amor…

               Pero ¡qué!… Su Reinado ha comenzado ya hace veinte siglos y Su Victoria se ha extendido desde entonces como un piélago de luz esplendorosa y profunda… que ha penetrado la humanidad regenerada, y la ha informado de un alma nueva, de una hermosura divina… Esa Victoria la va acentuando de día en día el Pentecostés permanente de la Iglesia, a medida que ésta arraiga en la tierra la Soberanía del Señor Crucificado…

               Pero he aquí que un acontecimiento sobrenatural viene dando, desde hace cosa de tres siglos, un impulso decisivo al carro victorioso del Rey de Amor… Un Pentecostés de fuego se ha levantado… parte de Paray-le-Monial y parece envolver ya y abrasar el mundo, transformando las almas y las sociedades… reanimando a los apóstoles…, confirmando las esperanzas y enardeciendo los anhelos de la Iglesia…

               ¡Oh, qué hermoso grito de Victoria y de Amor aquél que llena ya los ámbitos de la tierra, del uno al otro polo, grito de júbilo y plegaria de esperanza que dice: “Corazón Divino de Jesús, venga a nos Tu Reino!”.

               Ya viene, ¡oh, sí!, se acerca triunfante el Rey de Amor… Mirad cómo ostenta sobre el pecho, enardecido por la Caridad, Su Corazón Divino como un Sol que siembra incendios en su carrera… Ved cómo avanza bendiciendo con dulzura… Ved cómo atrae, cómo llama con un gesto de ternura imperiosa, irresistible…

               Y si dudáramos todavía que la hora de un Triunfo Divino parece acercarse, oíd trémulos de santa emoción, una palabra de Jesús, armonía que hace saltar de júbilo a Sus Apóstoles y amigos, a la vez que provoca el espanto entre los secuaces del Infierno…

               Jesús ha hablado, el Señor lo ha dicho, el Rey Divino lo ha afirmado: “¡Yo quiero reinar por Mi Sagrado Corazón y reinaré!…”. Transportados de gozo, respondamos nosotros esta tarde, en nombre de nuestros hogares, en nombre de nuestra Patria, y haciendo eco a la voz de la Iglesia: “¡Hosanna al Hijo de María, al Rey de Amor!…”.

                Tú, Maestro adorable, que lees en el fondo de nuestras almas, sabes con qué lealtad y con cuánto ardor no sólo Te amamos, sino que queremos a nuestra vez verte amado, extendiendo Tu Reinado en las almas y en la sociedad… Te lo decimos, Jesús, con el corazón en los labios.

               Con este fin, Señor, Te hemos pedido esta cita; con este único objeto nos hemos congregado ante este Trono de Gracia y de Misericordia… Venimos, pues, a recabar las órdenes para el combate, resueltos como estamos a darlo todo, a sacrificarlo todo, con tal de entronizarte victorioso, preparando y precipitando la hora de Tu Reinado de Amor…

                ¡Ah! La victoria será ciertamente nuestra; pues Tú, el Omnipotente, eres nuestro Prisionero…, más cautivo aún, si cabe, de Tus amigos, que no lo fuiste en Getsemaní, de Tus verdugos… Pero esta vez, Jesús amado no querrás, por cierto, renovar el milagro con que hace siglos escapaste de las manos de veleidosos entusiastas e interesados que, en beneficio propio, Te querían proclamar su Rey… No así en esta Hora Santa, en la que Tus servidores leales y Tus Apóstoles abnegados Te aclaman Rey para Tu propia Gloria… ¡No romperás, pues, las cadenas de amor, Tú, el Cautivo del Amor!… Tu Gloria que es la única nuestra… y Tus intereses, nuestros solos intereses, Te lo exigen, Dios de Caridad… Manda, reina e impera aquí como Rey; díctanos Tu Voluntad, ya que son tantos los que de palabra y de obra niegan Tu soberanía y Tus derechos…

               Algo y mucho hemos aprendido, ciertamente, por Tu confidente y nuestra hermana Margarita María… Pero, ¿no querrás Tú mismo, Señor, mostrarnos… no fuera sino un destello de aquel Sol de Tu Corazón, que le revelaste a ella?… Tenemos hambre de conocerte mejor, de amarte y de hacerte amar… Danos, pues, si no todo el banquete de Paray-le-Monial, que no merecemos… ¡oh!… danos siquiera una migaja sabrosa, empapada en el cáliz de Tu Corazón…, y que nos revele Sus designios… Sus misericordias y ternuras… 

               Jesús… que porque eres Rey de Amor, eres espléndido como no lo fue jamás rey alguno de la tierra… Y ahora queremos oírte… Háblanos, Jesús…

(Mucho recogimiento y silencio)

               Voz de Jesús:

               “Quid dicunt de Me?” “¿Qué dicen de Mí?”…  (Evangelio de San Mateo, cap. 16, vers. 13) ¿Qué opinan los hombres de vuestro Maestro, hijos del alma?…

               ¿Pensáis que creen de veras en Mi Verdad y en Mi Justicia? ¿Pensáis que creen, sobre todo, en Mi Amor; que creen en él con fe inmensa?… Porque debéis saber, ante todo, amigos y apóstoles de Mi Sagrado Corazón, que el primer reinado que quiero establecer es un reinado íntimo en la conquista de vuestros corazones… Sí, ahí… donde sólo Yo puedo penetrar…, ahí quiero, ante todo, echar los fundamentos sólidos de Mi Soberanía Divina…

               Vuestro interior, ese debe ser Mi Reino por excelencia… Reino todo él de Luz, de claridad inefable, puesto que Yo Soy la Luz bajada a la tierra…, a fin de que todo aquél que cree en Mí no ande en tinieblas…

(Lento y marcado)

                Los hombres creen candorosa y firmemente en la sabiduría de los sabios y en la sinceridad de infelices intrigantes…

               Creen en la amistad deleznable de las criaturas y en la lealtad del corazón humano…

              Creen en las promesas y en las adulaciones engañosas e interesadas de los grandes…

               Sí, creen fácilmente en la nobleza moral, en la rectitud y en la bondad de los hombres; siendo así que día a día sufren sorpresas y decepciones matadoras… Cosa extraña, sangra todavía la herida abierta por la deslealtad humana, y en esa misma llaga, todavía fresca, reflorece, como por encanto, la fe, la confianza en otra criatura… ¡Así no creéis en Mí, vuestro Jesús!

               ¡Ah, qué proceder tan distinto observa el hombre Conmigo, su Señor!… Yo, que Me dejé herir para evitaros tantas heridas mortales… Yo, que Soy el único Amigo fiel y fidelísimo… Yo, que Soy la Verdad que no miente y la Sabiduría que no engaña… Yo, el Amor Infinito de un Dios que jamás olvida… sí, Yo, que consentí en ser clavado a un patíbulo para aguardar en los umbrales de un Paraíso al verdugo arrepentido…, ¡sólo Yo no encuentro aquella gran fe que debiera reconocerme como al Señor de las inteligencias y como al único Legislador de las conciencias!

               Y, sin embargo, sólo Yo Soy y Seré, a través de los siglos, la Luz indefectible, la única Luz de los mortales…

               ¡Ah!… Si supierais cuánto anhelo obtener esta Victoria de Luz Divina, de inmensa luz en vuestras almas, pobres de fe… ¡Oh, dadme esa Victoria; ella no depende sino de vosotros! ¿Por qué motivos clarean tanto a veces las filas de aquellos que vienen con hambre de amor en busca Mía al comulgatorio?… ¡Ah!… Yo los quisiera mil veces más numerosos; pero la falta de fe viva los aleja de Mi Sacrosanta Eucaristía…

               ¡Oh dolor!… La ignominia y también un respeto mal entendido, detienen a tantos por falta de fe en el camino que los llevará a Mi Corazón…

               ¡Pobrecillos!… Sufren de sed y no vienen al manantial de aguas vivas, que Soy Yo… ¡Qué distinto sería, hijitos Míos, si creyerais con fe ardiente en Mi Amor!… ¡Ah! Entonces aquel temor infundado que agosta y esteriliza vuestro afecto y que lastima Mi Divino Corazón, no sería capaz de deteneros cuando oís que os llamo….

               ¡Aumentad la luz del alma; creced en fe, amigos Míos!… Si supierais quién es Aquel que os aguarda en este Altar… Quien Aquel que os llama a grandes voces desde el Sagrario… ¡Oh, qué de secretos íntimos os revelaría, con qué fuerza de Caridad abrasaría y transfiguraría vuestras almas pobrecitas, si os dejarais iluminar, arrastrar y penetrar por las claridades de una fe ardiente!… ¿Queréis embriagaros de Mi hermosura?… ¿Deseáis embelesaros en las magnificencias de Mi Amor y de Mi Misericordia?

               Dejadme, entonces, saturar de Luz Divina vuestras almas… Creed, ¡oh!, creed en Mí… Sí, creed en Mí, vosotros los hijos de Mi Sagrado Corazón; pero no con una fe cualquiera; creed con una fe ardorosa… Creed, sobre todo, en el Amor de Mi adorable Corazón…

               Y si de veras deseáis, como me lo decís, que Yo me establezca como Soberano en vuestras almas con una victoria de intimidad… pedidme, ante todo, que aumente el don de vuestra fe…


          (Si de esta Hora Santa no sacáramos más provecho práctico que el de renovar nuestra fe tan lánguida, habríamos dado un gran paso para Gloria del Sagrado Corazón… No olvidemos que uno de los mayores males de la época actual, no es tanto la incredulidad de los infelices negadores, cuanto la fe anémica, tímida, de los amigos del Señor… Pidamos esta gracia incomparable de una gran fe al Sagrado Corazón).


Extracto de "La Hora Santa" del mes de Junio, del Padre Mateo Crawley-Boevey 



EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 6: NADA PUEDES SIN MÍ

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Tenía un hambre insaciable de humillaciones y mortificaciones, si bien se resentía vivamente mi sensibilidad natural. Mi Divino Maestro me apretaba sin cesar a que las pidiera, y esto me las proporcionaba excelentes, pues aunque se me negaban las mortificaciones pedidas como indigna de hacerlas, se me imponían otras no esperadas y tan opuestas a mis inclinaciones, que me veía obligada en el violento esfuerzo que debía hacerme, a decir a mi buen Maestro: "¡Ay de mí!, venid en mi ayuda, ya que Vos sois la causa". Y Él lo hacía diciéndome: "Reconoce, pues, que nada puedes sin Mí; Yo no dejaré nunca de socorrerte, con tal que tengas siempre a tu nada y tu debilidad abismadas en Mi fortaleza".



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



miércoles, 5 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 5: DIRIGIR TU INTERIOR

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


                ...mi Superiora, me ordenó pedirle -al Sagrado Corazón de Jesús- como prenda de seguridad, que me hiciese útil a la Santa Religión por la práctica exacta de todas las observancias. Sobre este punto me respondió Su amorosa Bondad: "Y bien, hija Mía, todo esto te concedo, pues te haré más útil a la Religión de lo que ella piensa; pero de una manera que aún no es conocida sino por Mí: y en adelante adaptaré Mis gracias al espíritu de la Regla, a la voluntad de tus Superioras y a tu debilidad, de suerte que has de tener por sospechoso cuanto te separe de la práctica exacta de la Regla, la cual quiero que prefieras a todo. Además, Me contento de que antepongas a la Mía la voluntad de tus Superioras, cuando te prohíban ejecutar lo que te hubiere mandado. Déjales hacer cuanto quisieren de ti: Yo sabré hallar el medio de cumplir Mis designios, aun por vías que parezcan opuestas y contrarias. No me reservo sino el dirigir tu interior y especialmente tu corazón, pues habiendo establecido en él el Imperio de Mi Amor puro, jamás le cederé a ningún otro".



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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



martes, 4 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 4: QUIERO HACER EN TI MI MORADA

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


                ...quiso mi Divino Maestro recibirme por Su esposa; pero de una manera imposible de explicar. Sólo diré que me hablaba y trataba como si estuviera en el Tabor, siéndome esto más duro que la muerte, por no ver en mí conformidad alguna con mi Esposo, al cual miraba desfigurado por completo y desgarrado sobre el Calvario. Pero Él me dijo: "Déjame hacer cada cosa a su tiempo, pues quiero que seas ahora el entretenimiento de Mi amor, el cual desea divertirse contigo a su placer, como lo hacen los niños con sus muñecos. Es menester que te abandones así sin otras miras ni resistencia alguna, dejándome hallar Mi contento a tus expensas; pero nada perderás en ello". Me prometió no alejarse de mí jamás, diciéndome: "Estate siempre pronta y dispuesta a recibirme, porque quiero en adelante hacer en ti Mi morada, para conversar y entretenerme contigo".



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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



lunes, 3 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 3: TE HARÉ IMPOTENTE PARA RESISTIRME

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Me pidió, después de comulgar, que le reiterase el sacrificio ofrecido ya, de mi libertad y de todo mi ser; lo hice con toda mi alma diciéndole: "Con tal que no hagáis, mi Soberano Maestro, aparecer nunca en mí nada de extraordinario, a no ser lo que pueda causarme mayor humillación y desprecio delante de las criaturas y destruirme en su estimación; pues, ¡ay de mí!, conozco, Dios mío, mi flaqueza, temo haceros traición y que no estén seguros en mí vuestros dones". "Nada temas, hija Mía –me dijo–, todo lo arreglaré, porque Yo mismo seré el custodio y te haré impotente para resistirme".



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



domingo, 2 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 2: MI AMOR PARA SOPORTAR EL SUFRIMIENTO

   



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Se me mostró inmediatamente una gran cruz, cuya extremidad no podía ver; pero toda ella estaba cubierta de flores: "He ahí el lecho de Mis castas esposas –me dijo–, donde te haré gustar de las delicias de Mi Amor; poco a poco irán cayendo esas flores, y sólo te quedarán las espinas, ocultas ahora a causa de tu flaqueza, las cuales te harán sentir tan vivamente sus punzadas, que tendrás necesidad de toda la fuerza de Mi Amor para soportar el sufrimiento". Me regocijaron en extremo estas palabras, pensando que no habría jamás penas, humillaciones, ni desprecios suficientes a extinguir mi ardiente sed de padecer, ni podría hallar yo mayor sufrimiento que la pena de no sufrir lo bastante, pues no dejaba de estimularme Su Amor de día ni de noche.



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



sábado, 1 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 1: TU MAESTRO PARA ENSEÑARTE

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Has de saber –me dijo Jesús Nuestro Señor– que soy un Maestro Santo, y enseño la Santidad. Soy puro, y no puedo sufrir la más pequeña mancha. Por lo tanto, es preciso que andes en Mi Presencia con simplicidad de corazón e intención recta y pura. Pues no puedo sufrir el menor desvío, y te daré a conocer que, si el exceso de Mi Amor me ha movido a ser tu Maestro para enseñarte y formarte a Mi manera y según Mis designios, no puedo soportar las almas tibias y cobardes, y que, si Soy manso para sufrir tus flaquezas, no seré menos severo y exacto en corregir tus infidelidades...



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.