viernes, 5 de mayo de 2023

VIVIENDO EN ÍNTIMA UNIÓN CONMIGO

  


               ...quiero recordar a las almas consagradas, que las escogí de un modo especial para que, viviendo en íntima unión Conmigo Me consuelen y reparen por los que Me ofenden. Quiero recordarles que están obligadas a estudiar Mi Corazón para participar de sus sentimientos y poner por obra sus deseos en cuanto les sea posible. 

               Cuando un hombre trabaja en campo propio, pone empeño en arrancar todas las malas hierbas que brotan en él y no ahorra trabajo ni fatiga hasta conseguirlo. Así quiero que trabajen las almas escogidas cuando conozcan Mis deseos; con celo y con ardor, sin perdonar trabajo ni retroceder ante el sufrimiento, con tal de aumentar Mi Gloria y de reparar las ofensas del mundo...


Palabras de Nuestro Señor a Sor Josefa Menéndez, 
en "Un Llamamiento al Amor" (1920 - 1923)



EDITORIAL ADADP (Barcelona - España)

Tel. 629 792 849 / 676 059 594 / 609 283 706


afpersona@gmail.com




Resumen de las Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
a la mística Sor Josefa Menéndez; se venden por un precio
simbólico a fin de extender lo más posible este Mensaje de Amor.
No olvides solicitar varios ejemplares para hacer apostolado.




jueves, 4 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 4: MADRE DEL AMOR HERMOSO

     



INICIO


               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 4




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



AMOR DEL CORAZÓN DE JESÚS POR LA SANTA IGLESIA

  

               El Amor de Jesús por la Santa Iglesia es un amor de Esposo. Para unirse a ella abandonó las delicias del Cielo, se entregó por entero a ella. Le ha dado Su Alma, aplicándole sin medida ni restricciones Su Divina Inteligencia, Su Memoria y todas las operaciones de Su Espíritu. 



               Le ha dado Su Corazón, consagrándole un Amor fiel, ardiente, único, eterno. Le ha dado Su Cuerpo y ¡de qué modo tan inefable! La ha adornado con las joyas más valiosas. La ha rodeado de los cuidados más tiernos y vigilantes. La ha hecho grande, noble, digna de honor. La ha hecho fecunda. Le ha conservado una fidelidad inviolable. ¿Hubo alguna vez unión más estrecha, más indisoluble que la de Jesucristo con Su Iglesia? Entre esposos ¿reinó alguna vez amor más ardiente y fuerte, donación más completa y eficaz? La unión mística se consumó en la Cruz como en un lecho nupcial. 

               Desde entonces, desde aquellas divinas nupcias, siempre se han sido el uno para el otro. En la prosperidad y en la desgracia, en la persecución y en el honor, en la alegría y en la angustia, nunca se han separado. Cuando se despreció a Jesús, la Iglesia participó en el oprobio; cuando se abandonó a Jesús, la Iglesia, Su Esposa, conoció el abandono; cuando se alabó y amó a Jesús, la Iglesia participó en el gozo. Del mismo modo, todos los ultrajes hechos a la Iglesia hirieron a su Divino Esposo; todas las pruebas que debió sufrir, las compartió con Él. ¡Se encuentran tan estrechamente unidos y ligados que los golpes dirigidos contra Cristo por la impiedad de todos los tiempos, siempre han herido a la Iglesia; y el fango arrojado al manto de la Iglesia ha recaído siempre sobre las vestiduras de Cristo! 

               La primera lágrima de Jesús en la cuna bastaba para rescatar al mundo; más aún, el primer suspiro de Su Corazón al entrar en la vida hubiera sido rescate abundante. Entonces, ¿por qué tantos trabajos, tantos sufrimientos, tantas lágrimas y tanta sangre derramada? ¡Es el Amor de Jesús por Su Iglesia! Quería enriquecerla con tesoros divinos. Quería revestirla de púrpura y dio la propia Sangre para teñir su manto; quería rodear su cuello de perlas preciosas y derramó lágrimas; quería coronarla de honores e inmortalidad y dio Su propia Vida y Su propio Honor para formar su corona. ¿Puede el amor llegar más lejos? ¿Puede prolongarse más allá de la tumba? ¿Puede sobrevivir a la muerte? Cuando el esposo ha dado la vida por la esposa, ¿qué más puede darle? 

               Jesús dio más todavía. Volvió a tomar la Vida que había sacrificado, la transformó y, encerrándose con esta nueva Vida en un estrecho Sagrario, permanece, por amor a la Iglesia, en estado de Perpetuo Sacrificio hasta el Fin de los Tiempos. Y mientras todos los días se inmola así por ella, continúa colmándola de Sus dones: la ilumina con luces celestiales, la inflama con el fuego de Su Corazón, la nutre con un delicioso alimento, alimento que es Su mismo Cuerpo, ¡Su Carne Divina! La fortalece y la provee de armas en medio de los combates que ella debe sostener, ya que milita sobre la tierra. La consuela en sus angustias y le prepara un Triunfo definitivo para la Eternidad, una glorificación completa. 

               Si la Santa Iglesia es la Esposa de Cristo, lo es también del Sacerdote: es su Compañera elegida. En el momento en que debía entregar su corazón y tomar una decisión sobre su vida, el elegido de Cristo consideró en su alma el lugar hacia el cual dirigiría su destino y movido por el impulso suave de la Gracia Divina, iluminado por los dulcísimos rayos que el Amor Infinito esparcía en su corazón, eligió. 

               Desdeñando la hermosura que pasa, la gloria que perece y esa felicidad incierta que se va con el tiempo y que la muerte siempre destroza, elevándose por encima de los placeres pasajeros y falaces de los sentidos y la imaginación, mediante un acto libre, eligió a la Iglesia como única esposa. La tomó como su herencia y se entregó a ella por entero. El subdiaconado fue el día de la pedida de mano, el Sacerdocio el de la unión total. Desde entonces caminan juntos por la vida. Participarán de la misma fortuna, sufrirán y gozarán juntos; el honor de uno será el honor de la otra; ya no pueden separarse. ¡Es tan bella la Santa Iglesia que, con su juventud siempre renovada, desafía la sucesión de los siglos! ¡Es tan rica en tesoros celestiales! 

               Hija de Dios, nacida de Sangre Divina, ¡es tan noble y tan grande! ¡Con cuánto amor debe amarla el Sacerdote! ¡Con qué celo debe conservarla en su integridad! ¡Con qué santo ardor debe defenderla contra los enemigos perpetuamente aliados contra ella! ¡La Iglesia! ¡Debe ser la gran pasión del Sacerdote! Para hacerla libre y feliz, para verla irradiar desde el centro de su espléndida unidad hacia la universalidad de las almas, debe estar dispuesto a afrontar todas las fatigas y abrazar todos los sacrificios.

               Con sus dogmas tan ciertos, con sus enseñanzas tan luminosas, con su admirable Jerarquía y con las maravillas de virtud, de pureza, de abnegación y de genio que produce desde hace veinte siglos, la Iglesia bien merece que el hombre se entregue a ella con la plenitud de su alma, con todo el impulso de su corazón. ¡Ella sabe restituir tan bien y mejorar lo que se le da! Sabe dilatar tan bien las inteligencias, elevar los espíritus, inflamar los corazones. Cuando toma a una criatura humana, sabe muy bien transformarla, perfeccionar sus cualidades, ampliar sus horizontes y desarrollar su poder de ser y de conocer. ¡Ella es, con Dios, la gran reformadora de la humanidad, la maravillosa transformadora de las almas, de las sociedades, de las naciones! El Sacerdote debe amar a esta esposa incomparable como la amó Jesús: en las fatigas, en las persecuciones, ¡hasta la santa locura del Sacrificio y de la Cruz!


Madre Luisa Margarita Claret de la Touche



miércoles, 3 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 3: CADENA DE PREDESTINACIÓN

    



INICIO


               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 3




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.




DIJE MIL VECES JESÚS

 


              Esta Devoción consiste en invocar el Nombre de Jesús mil veces; Jesús significa "Salvador"; es éste un nombre dado por el Cielo: al Patriarca San José se lo manifestó el Ángel en sueños (ver el Evangelio de San Mateo, cap. 1, vers. 21) y también fue comunicado a la Santísima Virgen, el Arcángel San Gabriel, en el momento de la Anunciación (ver el Evangelio de San Lucas cap. 1, vers. 31-33).

               El Poder de intervención y la majestad de este Nombre es milagroso, porque está sobre todo nombre y ante el cual se arrodilla todo ser, en los cielos, en la tierra y en los infiernos.


REPETIR EL NOMBRE DE JESÚS 
NOS DARÁ UNA DELICIOSA PAZ 


               Damos las gracias a nuestros amigos efusivamente por cualquier pequeño favor que nos hacen. Pero olvidamos o abandonamos el dar gracias a Dios por Su inmenso amor hacía nosotros, por haberse hecho hombre por nosotros, por morir por nosotros, por todas las Misas que podemos oír, y las Sagradas Comuniones que podemos recibir y no recibimos, ¡Qué negra ingratitud!

               Repitiendo a menudo el Nombre de Jesús, corregimos esta grave falta y agradecemos a Dios y le damos gran gozo y gloria.

               ¿No desearías dar alegría a Dios? ¿Quieres? Entonces, querido amigo, agradece, agradece, a Dios. Él está esperando tus gracias.


 
Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se permite su copia y difusión, respetando el diseño
y sin que sea empleada con fines lucrativos
(FE DE ERRATAS: al final de la estampa léase 
"repetir esta corona 20 VECES" que no 50)


               La Preciosa Sangre purifica nuestras almas y nos eleva a un alto grado de santidad. ¡Es todo tan fácil! Tenemos solamente que repetir amorosa, alegremente y con reverencia "Jesús, Jesús, Jesús".

              Si estamos tristes o deprimidos, si estamos preocupados con miedos y dudas, este Divino Nombre nos dará una deliciosa paz. Si somos débiles e indecisos nos dará nueva fuerza y energía.

               Cuando Jesús estaba en la tierra, ¿no fue a consolar y confortar a todos aquellos que eran infelices? Aún lo hace todos los días por aquellos que lo piden.

               Si estamos sufriendo por problemas de salud y tenemos dolores, si alguna enfermedad está afectando a nuestros pobres cuerpos, Él puede curamos. ¿Acaso Él no curó a los enfermos, los cojos, los ciegos, los leprosos? No nos dijo: "Venid a Mí vosotros los que estáis cansados, y abrumados que Yo os aliviaré". Muchos podrían tener buena salud si solamente pidieran a Jesús por ella.

               No obstante, consulta a los médicos, usa los remedios que te den pero por encima de todo ¡pídele a Jesús!

               El Nombre de Jesús es la más corta, la más fácil, la más poderosa de todas las plegarías. Nuestro Señor nos dice que podemos pedir al Padre en Su Nombre, por ejemplo, en el Nombre de Jesús, y recibiremos. Todas las veces que decimos ''Jesús", estamos diciendo una fervorosa oración por todo, todo lo que necesitamos.


Padre Paul O´Sullivan



martes, 2 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 2: MADRE DE MISERICORDIA

   



INICIO


               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 2




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



LOS TRECE MARTES DE SAN ANTONIO. Octavo Martes. LA MANSEDUMBRE

         



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 

            En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL


            Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenme conformidad con la Voluntad de Dios. Amén.


MARTES 8º: LA MANSEDUMBRE

            ¡Oh, defensor de la Iglesia y martillo de los herejes, San Antonio! Fortificad en mí más y más la fe, para que goce de sus beneficios incomparables en el tiempo y en la eternidad.     

A continuación rezamos un Padrenuestro
un Avemaría y un Gloria. Luego, terminamos 
rezando el tradicional Responsorio de San Antonio...




Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos 
en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



PARA ENJUGAR MI ROSTRO (Parte 2ª) La Devoción de la Santa Faz en Sor Benigna Consolata Ferrero

   

               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, en el Monasterio de la Visitación de Como (al Norte de Milán) escribiría desde 1907 cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.


Escribe, ¡oh Benigna mía!, Apóstol de Mi Misericordia, 
que lo que más deseo es que las almas sepan que 
Soy todo Amor, y que la mayor ofensa 
que pueden hacer a Mi Corazón 
es dudar de Su Bondad...



De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata Ferrero


              Para enjugar Mi Rostro, como otras tantas Verónicas, Mis Esposas harán todas sus acciones lo mejor que puedan, no solamente con la disposición interior, pero también con la práctica exterior. La pureza de corazón será la blancura del lienzo; y la fidelidad y el amor en la ejecución, será la suavidad.

             Ellas Me quitarán las espinas, cuidando de evitar al prójimo, con una exquisita caridad, todas las espinitas de las dificultades y de las incomodidades, tomándolas para sí, lo más que puedan. Quien quiera amarme más tiernamente, se hará un deber de curar las heridas que el prójimo haya recibido en cualquier encuentro, con alguna buena palabra llena del bálsamo de la Caridad. 

              Después, en cuanto a la práctica de la humildad y de la dulzura, será ésta: imitar a la Verónica en su valor, pasando entre los soldados, para llegar hasta Mí; el alma más generosa en humillarse, máxime en público, será aquella sobre la cual Yo imprimiré antes y mejor Mi Divina Faz..."



lunes, 1 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 1: MARÍA SANTÍSIMA COLMADA DE GRACIAS

  



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 1




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



SAN JOSÉ ARTESANO

   

               "...que todos reconozcan la dignidad del trabajo y que ella inspire la vida social y las leyes fundadas sobre la equitativa repartición de derechos y de deberes…. Fiesta Cristiana por tanto, es decir, día de júbilo para el triunfo concreto y progresivo de los Ideales Cristianos de la gran familia del trabajo".


Papa Pío XII, 1 de Mayo de 1955




SÚPLICA A NUESTRO PADRE Y SEÑOR 
SAN JOSÉ ARTESANO


               Oh Glorioso Patriarca San José, humilde y justo artesano de Nazaret, que has dado a todos los Cristianos, pero especialmente a nosotros, el ejemplo de una vida perfecta en el trabajo asiduo y en la admirable unión con María y Jesús, asístenos en nuestra fatiga cotidiana, así de que también nosotros, Artesanos Católicos, podamos encontrar en ella el medio eficaz de glorificar al Señor, de santificarnos y de ser útiles a la Sociedad en la que vivimos, ideales supremos de todas nuestras acciones.

               Alcánzanos del Señor, ¡oh Protector nuestro amadísimo!, humildad y sencillez de corazón; amor al trabajo y benevolencia, hacia aquellos que son en él nuestros compañeros: conformidad con los Designios Divinos, en los trabajos inevitables de esta vida y alegría para soportarlos; conciencia de nuestra específica misión social y sentido de nuestra responsabilidad, espíritu de disciplina y de oración; docilidad y respeto hacia los superiores; fraternidad hacia los iguales, caridad e indulgencia con los dependientes.

               Acompáñanos en los momentos prósperos, cuando todo nos invita a gustar honestamente los frutos de nuestras fatigas; pero sostennos en las horas tristes, cuando el Cielo parece cerrarse sobre nosotros e incluso los instrumentos del trabajo parece como si se revelaran en nuestras manos.

               Haz que, a imitación tuya, tengamos fijos los ojos en Nuestra Madre María, tu esposa dulcísima que en un rincón de tu modesto taller hilaba silenciosa, apuntando sobre Sus labios la más suave sonrisa, y que no alejemos la mirada de Jesús, que se afanaba contigo en tu banco de carpintero, a fin de que de este modo podamos llevar sobre la tierra una vida pacífica y santa, preludio de aquella eternamente feliz, que nos espera en el Cielo, por todos los siglos de los siglos. Amén.