sábado, 8 de enero de 2022

LA SALUTACIÓN ANGÉLICA

  

               La Santísima Virgen agradece mucho este saludo, porque al oírlo se le renueva el gozo que sintió cuando el Arcángel San Gabriel le anunció que iba a ser la Madre de Dios. Nosotros debemos saludarla con el Avemaría con esta intención. 

                Dice Tomás de Kempis: Saludadla a menudo con la salutación angélica, porque este saludo lo escucha muy complacida. 



                Dijo la Virgen a Santa Matilde que nadie puede saludarla mejor que con el Avemaría. El que saluda a María, será saludado por Ella. 

               San Bernardo oyó cómo una vez la Virgen lo saludaba desde una imagen, y le decía: Dios te salve, Bernardo. El saludo de María consistirá, dice San Buenaventura, en alguna gracia con que corresponde siempre al que la saluda. Añade Ricardo de San Lorenzo: Si uno se acerca a la Madre del Señor diciéndole Avemaría, ¿acaso ella le podrá negar la gracia?.

               La Virgen María le prometió a Santa Gertrudis tantos auxilios en la hora de la muerte cuantas fuesen las Avemarías que le había rezado. 

               Afirma el Beato Alano que al rezar el Ave María, así como goza todo el Cielo, así tiembla y huye el demonio. Esto lo confirmó con su experiencia Tomás de Kempis, quien al decir el Avemaría puso en fuga al demonio que se le había aparecido.

               1) Rezar por la mañana y por la noche tres Avemarías de rodillas, añadiendo después de cada Avemaría la oración: Oh María, por Tu Inmaculada Concepción, haz casto mi cuerpo y santa mi alma. Luego pedirle la bendición a María como nuestra Madre que es. Después colocarse bajo el Manto protector de Nuestra Señora, pidiéndole que nos libre durante el día o la noche sin pecado. A conseguir esto ayuda tener una imagen de la Virgen cerca del lecho.

               2) Rezar el Ángelus con las tres Avemarías al amanecer, al mediodía y al caer la tarde. En tiempo de Pascua se reza el Regina Coeli.

               3) Saludar a la Madre de Dios con el Avemaría al oír el reloj.

               4) Saludar a la Virgen con el Avemaría al salir de casa o al entrar, para que dentro o fuera nos libre del pecado.

                5) Saludar con el Avemaría a toda imagen de la Virgen que encontremos.

               6) Rezar un Avemaría al principio o al fin de las acciones, ya sean éstas espirituales, ya sean temporales. ¡Dichosas las acciones que van enmarcadas entre dos Avemarías!.

               Y así, al despertarse por la mañana o al cerrar los ojos para dormir, en toda tentación, en todo peligro, rezar siempre el Ave María.

               Hazlo así y verás el gran provecho que de esta práctica sacarás.


Rezar el Ángelus 
con las tres Avemarías 
al amanecer, al mediodía y al caer la tarde

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Oración para alcanzar
el Amor de la Virgen María


          ¡María, Tú robas los corazones!. Señora, que con Tu Amor y Tus beneficios robas los corazones de Tus siervos, roba también mi pobre corazón que tanto desea amarte. Con Tu belleza has enamorado a Dios y lo has atraído del Cielo a Tu seno. ¿Viviré sin amarte, madre mía?. No quiero descansar hasta estar cierto de haber conseguido Tu Amor, pero un amor constante y tierno hacia Ti, madre mía, que tan tiernamente me has amado aun cuando yo era tan ingrato. 

               ¿Qué sería de mí, María, si Tú no me hubieras amado e impetrado tantas misericordias?. Si tanto me has amado cuando no te amaba, cuánto confío en Tu bondad ahora que te amo. Te amo, Madre mía, y quisiera un gran corazón que te amara por todos los infelices que no te aman. Quisiera una lengua que pudiera alabarte por mil, y dar a conocer a todos Tu grandeza, Tu santidad, Tu misericordia y el amor con que amas a los que te quieren. 

               Si tuviera riquezas, todas quisiera gastarlas en honrarte. Si tuviera vasallos, a todos los haría Tus amantes. Quisiera, en fin, si falta hiciera, dar por Ti y por Tu gloria hasta la vida. 

               Te amo, Madre mía, pero al tiempo temo no amarte cual debiera porque oigo decir que el amor hace, a los que se aman, semejantes. Y si yo soy de Ti tan diferente, triste señal será de que no te amo. 

               ¡Tú tan pura y yo tan sucio!. ¡Tú tan humilde y yo tan soberbio!. ¡Tú tan santa y yo tan pecador!. Pero esto Tú lo puedes remediar, María. 

               Hazme semejante a Ti pues que me amas. Tú eres poderosa para cambiar corazones; toma el mío y transfórmalo. Que vea el mundo lo poderosa que eres a favor de aquellos que te aman. Hazme digno de Tu Hijo, hazme santo. Así lo espero, así sea. 


Las Glorias de María
por San Alfonso María de Ligorio
Doctor de la Iglesia



viernes, 7 de enero de 2022

PRIMER VIERNES DEL AÑO

   

               La Devoción de LOS PRIMEROS VIERNES DE MES es una tradicional práctica de amor hacia el Sacratísimo Corazón de Jesús, según Sus propios deseos, manifestados a Santa Margarita de Alacoque en 1675:

              Yo te prometo, en el exceso de la Misericordia de Mi Corazón, que Mi Amor Omnipotente concederá a todos los que comulguen los Primeros Viernes de Mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en Mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles Mi asistencia en la hora postrera...

               Consiste esta piadosa práctica en recibir la Sagrada Comunión en el primer Viernes durante nueve meses consecutivos. Implica estar previamente en gracia de Dios mediante la Confesión sacramental con un sacerdote y tener la clara intención de REPARAR al Sagrado Corazón de Jesús, por cuantos ultrajes recibe en el Santísimo Sacramento. 





               Debemos ofrecer también -junto con la Sagrada Comunión- cualquier inconveniente, molestia personal, enfermedad... como un ACTO DE DESAGRAVIO; en la aceptación del dolor, nos unimos a los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús, en Su oración en el Huerto de los Olivos, en Su soledad en la cárcel, en sus cruentos dolores durante la Pasión... y ahora, en nuestros días, esos dolores se vuelven pena por tantas almas como viven indiferentes a Su Amor.

               El Sagrado Corazón de Jesús, que nada ha escatimado por conquistar nuestro amor, hasta el punto no sólo de dar Su Vida en el Calvario, sino que además renueva ese Sacrificio a diario en los altares por manos de Sus sacerdotes, se presta a ser encerrado en el Sagrario, esperando paciente la limosna de nuestra visita... 

               Ese Divino Corazón es nuevamente traicionado: ayer por Judas, hoy por aquellos que más debieran amarlo y que sólo le ofrecen las migajas de sus afectos. No quieras contar tú en la lista de los tibios, de los que aman a ratos, pero que no se entregan del todo a las exigencias de una vida cristiana.

                La Piedad Católica no consiste sólo en rezar vocalmente, sino que esas oraciones deben salir de un corazón que desea enamorarse de Jesús y de María; no reces sólo porque tengas problemas o dificultades, pues también el tener salud  y vida es motivo de agradecimiento a Dios. No reces sólo porque tengas ganas de hacerlo o sientas fervor, porque rezar así es bien fácil y consuela mucho; sin embargo, cuando te obligas a rezar, negándote a la pereza, aunque te sientas frío, esa oración será aún más valiosa ante los ojos de Dios, pues Él verá tu superación y el deseo de reparar por aquellas almas que viven de espaldas al Señor.


Condiciones para ganar esta gracia

                 1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

                2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

                3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Estampa para seguir la Devoción 
de los Primeros Viernes




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que no sufra alteraciones ni se use con fines lucrativos.




LA APOSTASÍA ACTUAL: LA FALSA RELIGIÓN DEL VATICANO II Y LOS JUDÍOS

  



               Tras la muerte del Venerable Pío XII, los enemigos ocultos de la Santa Iglesia, aquellos mismos que San Pío X ya denunciara como los que "se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el Reino de Jesucristo", asaltaron el Trono de San Pedro para sentar en él a Angelo Roncalli, sospechoso de pertenecer a la judeomasonería y a otros grupos de corte esotérico, y que tomaría el nombre del último antipapa, Juan XXIII. (1) Convocó el "Concilio Ecuménico Vaticano II" que quitó a la Religión Católica oficial su carácter teocéntrico para imponerle el antropocentrismo: la persona humana, la criatura, por encima de Dios, el Creador.


ENSEÑANZA ERRÓNEA DEL CONCILIO VATICANO II


                "Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras"


Declaración Nostra Aetate, Concilio Vaticano II


LA SAGRADA ESCRITURA Y LA VERDAD CATÓLICA


"...tal como ellos padecieron a manos de los judíos, los cuales 
mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, y 
a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios 
sino que son enemigos de todos los hombres."


Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, cap.2, vers. 14-15

             

LOS "PAPAS DE LA IGLESIA CONCILIAR"
contradicen la Enseñanza Católica


               "...La religión judía no nos es “extrínseca”, sino que en cierto modo, es “intrínseca” a nuestra religión. Por tanto tenemos con ella relaciones que no tenemos con ninguna otra religión. Sois nuestros hermanos predilectos y en cierto modo se podría decir nuestros hermanos mayores."


Juan Pablo II, Discurso en la Sinagoga de Roma 13 Abril 1986


               "...la Comunidad judía y la Iglesia de Roma conviven en esta ciudad nuestra, con una historia —lo sabemos bien— que ha sido a menudo recorrida por incomprensiones y también por auténticas injusticias...

               A este cambio de mentalidad ciertamente contribuyó, por parte católica, la reflexión del Concilio Vaticano II...

               ...el sendero de la amistad, de la cercanía, de la fraternidad. Espero contribuir aquí, en Roma, como Obispo, a esta cercanía y amistad, igual que tuve la gracia —porque ha sido una gracia— de hacer con la comunidad judía de Buenos Aires..."


Discurso del "Papa" Francisco a la 
Delegación Judía de Roma, 11 de Octubre de 2013


               "La Alianza de Dios con Israel, su pueblo, perdura y no ha sido nunca revocada..." 

Comisión de la Santa Sede para las relaciones religiosas 
con el judaísmo, 10 de Diciembre de 2015




   
LA ENSEÑANZA INFALIBLE DE LA IGLESIA
CON RESPECTO AL PUEBLO JUDÍO 


"Más a quien me negare 
delante de los hombres, 
Yo también le negaré delante 
de Mi Padre que está en los Cielos".


Evangelio de San Mateo cap. 10, vers. 33  


                    "Habiendo, pues, nosotros dispuesto esto en todas sus partes con toda exactitud y diligencia, determinamos que a nadie sea lícito presentar otra Fe, escribirla o componerla o bien sentir o enseñar de otra manera. Pero, los que se atrevieren a componer otra Fe o presentarla o enseñarla, o bien entregar otro símbolo a los del helenismo o judaísmo, o de una herejía cualquiera quieren convertirse al conocimiento de la verdad, o se atrevieron a introducir novedades de expresión o invención de lenguaje para trastorno de lo que por nosotros ha sido ahora definido; estos, si son Obispos o Clérigos, sean privados los Obispos del Episcopado, y los Clérigos de la Clerecía y si son monjes o laicos, sean anatematizados."


Concilio de Constantinopla, VI  680-681



                    "Cualquiera, que como dice el Apóstol, intente sembrar otra cosa fuera de lo que hemos recibido, sea anatema. No se abra entrada alguna por donde se introduzcan furtivamente en nuestros oídos perniciosas ideas, no se conceda esperanza alguna de volver a tratar nada de las antiguas constituciones porque -y es cosa que hay que repetir -muchas veces-, lo que por las manos apostólicas, con asentimiento de la Iglesia Universal, mereció ser cortado a filo de la hoz evangélica, no puede cobrar vigor para renacer, ni puede volver a ser sarmiento feraz de la viña del Señor, lo que consta haber sido destinado al fuego eterno. Así, en fin, las maquinaciones de las herejías todas, derrocadas por los Decretos de la Iglesia, nunca pueden permitirse que renueven sus combates de una impugnación ya liquidada."


Papa San Simplicio 468-483


                    "Si alguno de acuerdo con los Santos Padres, no confiesa propiamente y según verdad, todo lo que ha sido transmitido y predicado a la Santa Católica y Apostólica Iglesia de Dios e igualmente por los Santos Padres y por los cinco venerables Concilios Universales, hasta el último ápice de palabra y corazón, sea condenado."


Concilio de Letrán en 649. En el Canon 17


                    "Queriendo caminar sin tropiezo por el recto y real camino de la Divina Justicia, debemos mantener como lámparas siempre lucientes los límites o definiciones de los santos Padres. Por eso confesamos guardar y confesar las leyes que han sido transmitidas a la Iglesia Católica y Apostólica tanto por los Santos y muy gloriosos Apóstoles, como por los Concilios Universales y locales, o por algún Padre de la Iglesia, divinamente inspirado. Porque San Pablo el gran Apóstol nos avisa guardemos las tradiciones que hemos recibido, ora de palabra, ora por carta de los Santos que antes brillaron."


Concilio de Constantinopla 869-870


               "La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles, a no ser que antes de su muerte se uniere con ella..."

               "...La Santa Iglesia Romana Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido Nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, y empezaron los Sacramentos del Nuevo Testamento..."


Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Bula Cantate Domino, 1441


               "La infidelidad de la Sinagoga es un insulto al Salvador. Por eso Cristo eligió la barca de Pedro, y abandonó la de Moisés, es decir, Él reprobó a la sinagoga infiel, y adoptó la Iglesia creyente."


San Ambrosio, Sermón 37, Las dos barcas: 



NOTAS ACLARATORIAS

                1 Sobre la pertenencia de Juan XXIII a la Masonería, recomiendo leer la entrevista a Carlos Vázquez Rangel “Juan XXIII y Pablo VI fueron iniciados el mismo día en París”.

                En el libro del periodista Pier Carpi “Las profecías del Papa Juan XXIII”, publicado en 1977, se recogen numerosos testimonios que indican que Angelo Roncali participaba de las reuniones esotéricas de un grupo de rosacruces en Italia.


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jueves, 6 de enero de 2022

LA EPIFANÍA, según las Revelaciones de la mística Ana Catarina Emmerich

  

                  Los tres Reyes se dirigieron a la colina, hasta la puerta de la gruta. Mensor la abrió, y vio su interior lleno de luz celestial, y a la Virgen, en el fondo, sentada, teniendo al Niño tal como él y sus compañeros la habían contemplado en sus visiones. Volvió para contar a sus compañeros lo que había visto. En esto José salió de la gruta acompañado de un pastor anciano y fue a su encuentro. Los tres Reyes le dijeron con simplicidad que habían venido para adorar al Rey de los Judíos recién Nacido, cuya estrella habían observado, y querían ofrecerle sus presentes. José los recibió con mucho afecto. El pastor anciano los acompañó hasta donde estaban los demás y les ayudó en los preparativos, juntamente con otros pastores allí presentes.



               Los Reyes se dispusieron para una ceremonia solemne. Les vi revestirse de mantos muy amplios y blancos, con una cola que tocaba el suelo. Brillaban con reflejos, como si fueran de seda natural; eran muy hermosos y flotaban en torno de sus personas. Eran las vestiduras para las ceremonias religiosas. En la cintura llevaban bolsas y cajas de oro colgadas de cadenillas, y cubríanlo todo con sus grandes mantos. Cada uno de los Reyes iba seguido por cuatro personas de su familia, además, de algunos criados de Mensor que llevaban una pequeña mesa, una carpeta con flecos y otros objetos.

                 Los Reyes siguieron a José, y al llegar bajo el alero, delante de la gruta, cubrieron la mesa con la carpeta y cada uno de ellos ponía sobre ella las cajitas de oro y los recipientes que desprendían de su cintura. Así ofrecieron los presentes comunes a los tres. Mensor y los demás se quitaron las sandalias y José abrió la puerta de la gruta. Dos jóvenes del séquito de Mensor, que le precedían, tendieron una alfombra sobre el piso de la gruta, retirándose después hacia atrás, siguiéndoles otros dos con la mesita donde estaban colocados los presentes. Cuando estuvo delante de la Santísima Virgen, el rey Mensor depositó estos presentes a sus pies, con todo respeto, poniendo una rodilla en tierra. Detrás de Mensor estaban los cuatro de su familia, que se inclinaban con toda humildad y respeto.

                 Cuando entraron los Reyes la Virgen se puso el velo, tomó al Niño en sus brazos, cubriéndolo con un velo amplio. El rey Mensor se arrodilló y ofreciendo los dones pronunció tiernas palabras, cruzó las manos sobre el pecho, y con la cabeza descubierta e inclinada, rindió homenaje al Niño. Entre tanto María había descubierto un poco la parte superior del Niño, quien miraba con semblante amable desde el centro del velo que lo envolvía. María sostenía su cabecita con un brazo y lo rodeaba con el otro. El Niño tenía sus manecitas juntas sobre el pecho y las tendía graciosamente a su alrededor. ¡Oh, qué felices se sentían aquellos hombres venidos del Oriente para adorar al Niño Rey!

               Viendo esto decía entre mí: "Sus corazones son puros y sin mancha; están llenos de ternura y de inocencia como los corazones de los niños inocentes y piadosos. No se ve en ellos nada de violento, a pesar de estar llenos del fuego del amor". Yo pensaba: "Estoy muerta; no soy más que un espíritu: de otro modo no podría ver estas cosas que ya no existen, y que, sin embargo, existen en este momento. Pero esto no existe en el tiempo, porque en Dios no hay tiempo: en Dios todo es presente. Yo debo estar muerta; no debo ser más que un espíritu". Mientras pensaba estas cosas, oí una voz que me dijo: "¿Qué puede importarte todo esto que piensas?... Contempla y alaba a Dios, que es Eterno, y en Quien todo es eterno".

               Vi que el rey Mensor sacaba de una bolsa, colgada de la cintura, un puñado de barritas compactas del tamaño de un dedo, pesadas, afiladas en la extremidad, que brillaban como oro. Era su obsequio. Lo colocó humildemente sobre las rodillas de María, al lado del Niño Jesús. María tomó el regalo con un agradecimiento lleno de sencillez y de gracia, y lo cubrió con el extremo de su manto. Mensor ofrecía las pequeñas barras de oro virgen, porque era sincero y caritativo, buscando la verdad con ardor constante e inquebrantable.

               Después se retiró, retrocediendo, con sus cuatro acompañantes; mientras Sair, el rey cetrino, se adelantaba con los suyos y se arrodillaba con profunda humildad, ofreciendo su presente con expresiones muy conmovedoras. Era un recipiente de incienso, lleno de pequeños granos resinosos, de color verde, que puso sobre la mesa, delante del Niño Jesús. Sair ofreció incienso porque era un hombre que se conformaba respetuosamente con la Voluntad de Dios, de todo corazón y seguía esta voluntad con amor. Se quedó largo rato arrodillado, con gran fervor.

                Se retiró y se adelantó Teokeno, el mayor de los tres, ya de mucha edad. Sus miembros algo endurecidos no le permitían arrodillarse: permaneció de pie, profundamente inclinado, y puso sobre la mesa un vaso de oro que tenía una hermosa planta verde. Era un arbusto precioso, de tallo recto, con pequeñas ramitas crespas coronadas de hermosas flores blancas: la planta de la mirra. Ofreció la mirra por ser el símbolo de la mortificación y de la victoria sobre las pasiones, pues este excelente hombre había sostenido lucha constante contra la idolatría, la poligamia y las costumbres estragadas de sus compatriotas. Lleno de emoción estuvo largo tiempo con sus cuatro acompañantes ante el Niño Jesús.

               Yo tenía lástima por los demás que estaban fuera de la gruta esperando turno para ver al Niño. Las frases que decían los Reyes y sus acompañantes estaban llenas de simplicidad y fervor. En el momento de hincarse y ofrecer sus dones decían más o menos lo siguiente: "Hemos visto su estrella; sabemos que Él es el Rey de los Reyes; venimos a adorarle, a ofrecerle nuestros homenajes y nuestros regalos". Estaban como fuera de sí, y en sus simples e inocentes plegarias encomendaban al Niño Jesús sus propias personas, sus familias, el país, los bienes y todo lo que tenía para ellos algún valor sobre la tierra. Le ofrecían sus corazones, sus almas, sus pensamientos y todas sus acciones. 



                Pedían inteligencia clara, virtud, felicidad, paz y amor. Se mostraban llenos de amor y derramaban lágrimas de alegría, que caían sobre sus mejillas y sus barbas. Se sentían plenamente felices. Habían llegado hasta aquella estrella, hacia la cual desde miles de años sus antepasados habían dirigido sus miradas y sus ansias, con un deseo tan constante. Había en ellos toda la alegría de la Promesa realizada después de tan largos siglos de espera.

               María aceptó los presentes con actitud de humilde acción de gracias. Al principio no decía nada: sólo expresaba su reconocimiento con un simple movimiento de cabeza, bajo el velo. El cuerpecito del Niño brillaba bajo los pliegues del manto de María. Después la Virgen dijo palabras humildes y llenas de gracia a cada uno de los Reyes, y echó su velo un tanto hacia atrás.

                Aquí recibí una lección muy útil. Yo pensaba: "¡Con qué dulce y amable gratitud recibe María cada regalo! Ella, que no tiene necesidad de nada, que tiene a Jesús, recibe los dones con humildad. Yo también recibiré con gratitud todos los regalos que me hagan en lo futuro". ¡Cuánta bondad hay en María y en José! No guardaban casi nada para ellos, todo lo distribuían entre los pobres.


De las Revelaciones de la mística Ana Catarina Emmerich



miércoles, 5 de enero de 2022

CARTAS DE SAN PABLO: DIOS GUARDE VUESTROS CORAZONES EN CRISTO JESÚS

 

                A través de sus cartas, San Pablo se convierte en el ejemplar de apostolado inaugurado por los Discípulos y Apóstoles de Nuestro Señor, inmediatamente después de Su Ascensión y de Pentecostés. Sin embargo, el caso de San Pablo es extraordinario, porque no fue formado por Nuestro Señor del mismo modo que los demás. San Pablo recibió esta preparación a su apostolado milagrosamente. Su elección, su bautismo y su retiro en el desierto, todo contrasta con la elección de los Doce. Sin embargo, San Pablo fue el Apóstol Modelo, particularmente de los misioneros.

               Es evidente que la ciencia de San Pablo fue una ciencia infusa, como la que los Apóstoles recibieron el día de Pentecostés, pero sin esa larga preparación que tuvieron aquellos. Nuestro Señor se le apareció para completar sus conocimientos. San Pablo contó más tarde sus visiones extraordinarias, que lo llevaron al Cielo y que a un hombre le resulta imposible expresar.

               Las descripciones que San Pablo hace de Nuestro Señor son maravillosas y nos incitan a hacer de Jesucristo nuestra vida, y a hacernos cada día más Cristianos.


Explicación de la Santa Misa
por Monseñor Marcel Lefebvre



Carta de San Pablo a los Filipenses
Cap. 4, vers. 4-9


               Alegraos siempre en el Señor; de nuevo os digo, alegraos.

               Vuestra benevolencia sea notoria a todos los hombres. El Señor está próximo.

              Por nada os inquietéis, sino que en todo tiempo, en la oración y en la plegaria, sean presentadas a Dios vuestras peticiones, acompañadas de acción de gracias.

               Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

               Por lo demás, hermanos, atended a cuanto hay de verdadero, de honorable, de justo, de puro, de amable, de laudable, de virtuoso, de digno de alabanza; a esto estad atentos, y practicad lo que habéis aprendido y recibido y habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz será con vosotros.



LA ESCLAVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

                     La Madre María del Rosario del Espíritu Santo, nació en la andaluza ciudad de Almería, el 27 de Febrero de 1909.

                Estudió en Málaga enseñanza media, tomando a los trece años la firme resolución de ser religiosa. Intentó discernir con su director espiritual la institución en donde consagrarse a Dios. Alentada por su director, el 1 de Marzo de 1928, ingresó como postulante en la casa que la Congregación de las Religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos tenían en Hortaleza, (Madrid), religiosas con las cuales se educaba, con la esperanza de ser destinada a la Casa de las Solitarias de Saintoge, en Burdeos, casa que tiene el Santísimo expuesto en adoración perpetua por un milagro ocurrido allí al principio de la Fundación. 





                     En el mismo noviciado de Hortaleza tomó el hábito el 25 de Septiembre del mismo año, profesó los primeros votos el 26 de Septiembre de 1929, los renovó al año siguiente, y en 1931 los superiores la trasladaron a Burdeos, donde hizo su profesión perpetua el 26 de Septiembre de 1932. Pero los superiores ese mismo año le indicaron que debía volver a España porque allí hacían falta religiosas y así lo hizo, laborando en las tareas propias de la Congregación, en particular, la enseñanza, en Barcelona, Valencia, Madrid y Tolosa, a la par que siguió por libre estudios universitarios de Filosofía y Letras. Se le diagnosticó un tumor en la rodilla y en noviembre de 1935 se trasladó, con permiso de sus superioras, a una casa familiar de Melilla para recibir una terapia adecuada y descansar en el período de convalecencia.

                El 18 de Julio de 1936 comenzó la Cruzada, por lo que inevitablemente hubo de prolongar su estancia melillense durante toda la contienda. Trabajó también en la Acción Católica y en la “Obra del Fomento de vocaciones sacerdotales”, logrando con su labor apostólica el ingreso de varios jóvenes melillenses en el seminario de Málaga. Cuenta en las crónicas escritas por ella que “empleaba habitualmente ocho horas de oración diarias ante el Sagrario, suplicándole al Señor con vivas ansias me mostrase el instituto religioso donde al fin pudiera realizar mi vocación”.

                Nuevamente aconsejada por su director espiritual, dejó la Congregación de la Sagrada Familia pidiendo dispensa de los votos, y a finales de 1943 dio en Málaga los primeros pasos para la fundación de una Congregación dedicada a la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento.

                 El 24 de Diciembre de 1943, después de la Santa Misa de medianoche, comenzaron las cuatro primeras “Esclavas” a hacer vida de comunidad. Esta nueva fundación recibió la aprobación de Pía Unión en 1944 por el Obispo de Málaga Balbino Santos y Oliveira, quien, nombrado en 1946 Arzobispo de Granada, solicitó a la Madre María Rosario que se estableciera en su Diócesis. Así, la naciente Pía Unión se trasladó a Granada, donde por Decreto de 15 de Septiembre de 1948 quedó erigida como Congregación Religiosa de Derecho Diocesano, celebrándose solemnemente el acto de erección canónica el 7 de Octubre, fecha en que hicieron públicamente los votos religiosos perpetuos la Madre Fundadora y las primeras religiosas del Instituto de Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada.

                Atraídas por el ideal contemplativo, en su doble aspecto de Eucaristía y Esclavitud Mariana, se multiplicaron las vocaciones y muy pronto se sucedieron nuevas fundaciones por toda España alentadas por la Madre María Rosario; Cuenca en 1949; Cáceres en 1951; Gerona y Salamanca en 1952; Orense en 1955; Jaén en 1956; Ferrol en 1958; y Córdoba en 1959, última fundación que realizó la madre.

                 En los primeros años de la Fundación, cuando el carisma específico de la misma, la vida contemplativa en la adoración perpetua al Santísimo Sacramento, se puso en cuestión, buscó en los padres de la Compañía de Jesús discernimiento de la voluntad de Dios. Con este fin el 18 de Julio de 1951 visitó al padre provincial de Andalucía, Juan Ponce (SI), que le señaló a la persona del Padre José Antonio de Aldama y Pruaño, jesuita, de gran prestigio en la Compañía, de familia Noble y eminente intelectual. El Padre Aldama se entrevistó con la Madre María Rosario el 20 de Julio. Fue entonces cuando el carisma de la Congregación se clarificó definitivamente: dar culto de adoración al Santísimo Sacramento en unión íntima con la Virgen Inmaculada.




                      Así, cada religiosa Esclava del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada tiene ante el Santísimo dos horas de adoración, una durante el día y otra durante la noche, realizando entre todas turnos de vela al Santísimo, dando a la adoración durante la noche un matiz especial de Reparación. Alternan, tomando como modelo a la Sagrada Familia, la oración con el trabajo, pero este ejercicio del trabajo en labores exclusivamente destinadas al culto divino, no ocupándose en otros trabajos distintos de los que inmediatamente se refieren al culto litúrgico.

                 La Madre María Rosario tomó como Director Espiritual al Padre José Antonio de Aldama, quien redactó unas Constituciones para la nueva Congregación de acuerdo con el espíritu y carisma fundacional y recogiendo todas las sugerencias de la Madre Rosario, por lo que desde entonces se le considera Co-Fundador de la Congregación junto con la Madre Rosario. 

                 El 16 de Septiembre de 1957 tuvo la dicha de ser recibida en audiencia privada por el Venerable Pío XII. Murió en Córdoba, tal día como hoy en 1960, tras una larga enfermedad. Su virginal cuerpo reposa en la Capilla de las Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada de Córdoba.





martes, 4 de enero de 2022

MANUEL GONZÁLEZ, OBISPO DE LOS SAGRARIOS ABANDONADOS

 

               Monseñor Manuel González García, el "Obispo de los Sagrarios abandonados", como le gustaba llamarse, nació en Sevilla -España- el 25 de Febrero de 1877, hijo de Martín González Lara y de Antonia García Pérez, tercer hijo de cuatro hermanos. 

               Muy pequeño, ingresa en el Colegio de San Miguel, donde se formaban los “niños de coro” de la Giralda. Antes de los 10 años era uno de los “seises” de la Catedral, que cantaba y danzaba ante el Santísimo en la fiesta del Corpus y la Inmaculada.



               A los doce años ingresa al seminario de Sevilla, destacándose por su amor y devoción a la Virgen Inmaculada y a la Eucaristía.

              Ordenado Sacerdote el 21 de Septiembre de 1901, sus primeras ilusiones eran ser cura de un pueblo querido de sus feligreses desviviéndose por ellos como si fueran hijos suyos.

              En Febrero de 1902 fue enviado a dar una Misión Popular en un pueblecito andaluz: Palomares del Río (Sevilla). Allí le esperaba la semilla de su gran obra.

               Don Manuel queda impactado por el desolador abandono del Sagrario, como él nos cuenta:

               ” ...Fuíme derecho al Sagrario de la restaurada Iglesia en busca de alas a mis casi caídos entusiasmos...y ¡qué Sagrario!...Allí de rodillas ante aquel montón de harapos y suciedades mi fe veía a través de aquella puertecilla apolillada, a un Jesús tan callado, tan paciente, tan desairado, tan bueno que me miraba... parecíame que después de recorrer con su vista aquél desierto de almas, posaba su mirada entre triste y suplicante, que me decía mucho y me pedía más... una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio... de mí sé deciros que aquella tarde, en aquél rato de Sagrario, yo entreví para mi sacerdocio una ocupación en la que antes no había soñado.

              Ser cura de un pueblo que no quisiera a Jesucristo para quererlo yo por todo el pueblo, emplear mi Sacerdocio en cuidar a Jesucristo en las necesidades que Su vida de Sagrario le ha creado, alimentarlo con mi amor, calentarlo con mi presencia, entretenerlo con mi conversación, defenderlo contra el abandono y la ingratitud...

             ¡Ay! ¡Abandono del Sagrario, como te quedaste pegado a mi alma!¡Ay!¡Qué claro me hiciste ver todo el mal que de ahí salía y todo el bien que por él dejaba de recibirse!

               ¡Abandonado! porque no se le conoce, no se le ama, no se le come, no se le imita...” 

               Experiencia de un hecho para el que buscará remedio mientras Dios le dé vida.

               En 1905 fue destinado como Cura Ecónomo a la Parroquia de San Pedro, en Huelva, donde desarrolló una labor pastoral y social incansable, sin medios humanos, con la hostilidad y persecución de todo el pueblo, pero con un amor y confianza heroicos en la Providencia de Dios y en el Amor del Corazón de Jesús vivo en el Sagrario.

              Se hizo apóstol de los pobres, donde quiera que se anidara la pobreza, allá le llevaba su compasión.

               Su celo y maestría de catequista encontró un amplio campo de acción en la cruda realidad de los barrios de Huelva. Fundó unas escuelas populares, totalmente gratuitas, que hoy mismo nos resultan modelo por la formación integral cristiana que en ellas se brindaba. Funda una revista de catequesis eucarística, “El granito de arena”, en 1907.

              El 4 de Marzo de 1910 funda la Obra de las Tres Marías y discípulos de San Juan de los Sagrarios Calvarios (hoy UNER), extendida por varios países de América y Europa:

               “Yo hoy pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado, un poco de calor para esos Sagrarios tan abandonados; yo os pido, por el amor de María Inmaculada, Madre de este Hijo tan despreciado, y por el Amor de ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonados...”.

               Funda en 1912 los “Juanitos del Sagrario”, para niños que quieran velar ante el Sagrario, de igual manera que San Juan acompañó a Nuestro Señor en el Calvario. El 16 de Enero de 1916 es consagrado Obispo de Málaga.

              El 3 de Mayo de 1921 funda un instituto religioso: Las Hermanas Marías Nazarenas, con la misión de consagrarse totalmente a luchar contra el abandono del Sagrario.

               En 1931 padeció la persecución anticlerical de España: la trágica noche del 11 de Mayo incendian el palacio Episcopal y la mayoría de los templos y conventos de Málaga. Expulsado de la ciudad, se ve obligado a refugiarse en Gibraltar. Sufrió el destierro de su diócesis durante cuatro años.

               En Agosto de 1935 fue destinado como Obispo de Palencia, donde su fidelidad y entrega llegaron hasta el fin, reproduciendo la inmolación continua de Jesucristo en la Santa Misa.

              El Día 4 de Enero de 1940, en Madrid, el Señor lo llamó a Su compañía eterna en el Cielo.

              Fue sepultado en la Catedral de Palencia a los pies del Sagrario según su deseo.



               Corazón amadísimo de Jesús, me he enterado que en ese Sagrario nadie, o casi nadie, Te recibe ni Te visita. ¡Nadie quiere trato contigo! ¡Cómo hace estremecer de pena esa noticia a mi alma! ¿Pero es que en ese pueblo no hay enfermos que quieran sanar, hambrientos que quieran comer, afligidos que quieran consuelo, abandonados que quieran compañía, niños que no tengan padres, mujeres que carezcan de amparo, débiles que necesitan defensa? 

               Porque Tú, Corazón querido de mi Jesús Sacramentado, eres todo eso: medicina, aliento, consuelo, amistad y protección, Amor. ¿Es que no lo saben? ¿Es que, aún sabiéndolo, no te quieren, ni quieren nada tuyo? ¡Qué pena te producirán ese desconocimiento y ese desprecio! ¿Verdad que si, Jesús mío? ¿Verdad que Te pesarán mucho esos días tan tristes y esas noches tan largas de abandono y soledad? ¿Verdad que tendrás que echar mano de toda Tu paciencia de Padre y de todo Tu Amor infinito para no cansarte de esperar tanto tiempo a los hijos que no quieren venir...? 

               Yo quisiera, Señor, ser ángel sembrador de piadosos recuerdos y cristianas enseñanzas y despertador de conciencias dormidas o muertas, para ir visitando uno por uno a todos los vecinos de ese pueblo, y decirles allá en lo más hondo del alma, con el acento más penetrante de mi palabra angélica: Hermano, ¿pero, no te has enterado de que Jesús está en el Sagrario de tu Parroquia? ¿No te has enterado...? y me llevaría diciéndoselo hasta que se enterara del todo. 

               Yo quisiera ser el misionero de esa Parroquia para gritar diariamente y cada hora en las calles y en los campos, y de rodillas si fuera preciso, delante de cada habitante del pueblo: ¡Hermanos, hermanos, Jesús está solo y no quiere ni debe estar solo! 

               Si yo pudiera tener por cada Sagrario desierto un corazón para acompañarte en él y una boca para alabarte y recibirte, ¡qué alegría sentiría mi alma al presentarme delante de Ti en cada uno de ellos y decirte: Corazón Bueno, ya no estás solo! Pero, Señor, no tengo más que un corazón, y éste, chico, miserable; una sola lengua, y ésta, torpe y manchada. ¿Te dignas, sin embargo, admitir a uno y a otra por compañeros de Tu soledad? 

               Tuyo es todo lo mío. ¿Me permites, Corazón despreciado de mi Jesús, que vaya en espíritu todos los días a ese Sagrario de tus desprecios, a recibirte y a visitarte? ¿Concedes a mi alma el que haga de ese Sagrario su palomar a donde frecuentemente vuele, para llevar los granitos de sus adoraciones y súplicas, y para tomar alimento y el descanso que la fortalezcan? ¿Me lo concedes? 

               ¡Qué feliz voy a ser desde el momento en que yo sepa que mi Jesús se digna consolarse con los obsequios de mi pobre alma! ¡Qué alegría poder consolarlo agradeciendo por los que no agradecen, pidiendo por los que no piden nunca, llorando por los que no lloran, mortificándose por los que no pecan, comulgando por los que no comulgan, amando por los que odian! 

               ¡Madre mía Inmaculada, Discípulo fiel, Marías acompañantes de Jesús en el Calvario, Ángeles adoradores de la Pasión y de los Sagrarios-Calvarios, poned en mi corazón algo de vuestro amor reparador y compasivo, y en mi lengua las alabanzas más puras y más sentidas, hablad por mi boca y amad por mi corazón, para que cuando en espíritu llame yo a las puertas de aquel Sagrario me respondan desde dentro con un dulcísimo plural: "Ya están ahí los míos, los que no me han abandonado...!" Así sea. Así sea. Así sea. 


De los escritos del Obispo Manuel González



lunes, 3 de enero de 2022

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS, ALIVIO PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO

  


               Es muy lamentable que muchos Cristianos olviden y abandonen a las Ánimas del Purgatorio. Es posible que algunos de nuestros más queridos amigos estén sufriendo en ese terrible fuego, esperando nuestras oraciones y ayuda, que pudiéramos dársela tan fácilmente y no se la damos.

               Tenemos pena de los pobres que vemos en las calles, por los hambrientos y por todos aquellos que sufren. Nadie sufre más terriblemente como las Ánimas de Purgatorio por el fuego, como Santo Tomás nos dice, ¡es lo mismo que el fuego del infierno!

               ¿Con qué frecuencia rezas tú por las Santas Ánimas? ¡Días, semanas, quizás meses pasan y haces poco por Ellas o quizás nada!

               Puedes ayudarlas fácilmente si dices con frecuencia el Nombre de Jesús, porque a) tu así ofreces por Ellas la Preciosa Sangre y sufrimientos de Jesucristo, como hemos explicado, b) ganas 300 días de indulgencia cada vez que dices "Jesús".

               Ten la costumbre de repetir el Santo Nombre a menudo y podrás, como Santa Matilde, aliviar miles de Almas del Purgatorio que desde entonces, no cesarán de rezar por ti con increíble fervor.


LAS MARAVILLAS DEL SANTO NOMBRE
Padre Paul O´Sullivan



domingo, 2 de enero de 2022

EL SANTÍSMO NOMBRE DE JESÚS

 

Al nombre de Jesús 
toda rodilla se doble 
en los cielos, en la tierra 
y en los infiernos


Carta a los Filipenses, cap. 2, vers. 10



Éste es aquel Santísimo Nombre 
anhelado por los Patriarcas, 
esperado con ansiedad, demandado con gemidos, 
invocado con suspiros, requerido con lágrimas,
donado al llegar la plenitud de la gracia


San Bernardino de Siena


               El mismo San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba la figura de la Sagrada Eucaristía con rayos saliendo de ella y en el medio, se veía el monograma “IHS”, abreviación del Nombre de Jesús en griego (ιησουσ).

               Más adelante la tradición le añadiría un significado a las siglas: "I", Iesus (Jesús), "H", Hominum (de los hombres), "S", Salvator" (Salvador). Juntos quieren decir “Jesús, Salvador de los hombres”.

                Durante el Concilio de Lyon, año 1274, el Papa Gregorio X dictó una Bula encaminada a desagraviar los insultos que se manifestaban contra el Nombre de Jesús. Las órdenes de los Dominicos y los Franciscanos fueron las encargadas de custodiar y extender dicha devoción por toda Europa. Así, Gregorio X escribió una carta a Juan de Vercelli, el entonces Superior General de los Dominicos, donde declaraba, "Nos, hemos prescrito a los fieles… reverenciar de una manera particular ese Nombre que está por encima de todos los nombres…".

               Este acto resultó en la fundación de la Sociedad del Santo Nombre. Se decía que el Nombre de Jesús estaba en la boca de San Francisco "como la miel en el panal" y San Francisco mismo escribió, "ningún hombre es digno de decir Tu Nombre". Luego, San Bernardo escribió sermones enteros sobre el Nombre de Jesús y dijo: "Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, un canto de delicia en el corazón". San Buenaventura exclama, "Oh, alma, si escribes, lees, enseñas, o haces cualquier otra cosa, que nada tenga sabor alguno para ti, que nada te agrade excepto el Nombre de Jesús".

               Con el nombre “Sociedad del Santo Nombre de Dios” es fundada en 1430, por Fray Diego de Vitoria en el Convento de San Pablo de la ciudad de Burgos la primera Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de España mediante la Bula "Salvatoris et Nómini Nostri Iesu Christi".


Cualquier cosa que pidáis 
en Mi Nombre, os lo concederé 

Evangelio de San Juan, cap. 14, vers. 13







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se recomienda su impresión y distribución como Apostolado
en favor del Santísimo Nombre de Jesús Nuestro Señor



sábado, 1 de enero de 2022

PRIMER SÁBADO: EN DESAGRAVIO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

  


               "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación" 

               De esta manera se dirigía Nuestra Señora a Sor Lucía Dos Santos; acontecía la celestial revelación en la ciudad gallega de Pontevedra, era el 10 de Diciembre de 1925 y entonces, la que había sido vidente de la Virgen en Fátima, junto a sus primos Jacinta y Francisco, se preparaba ahora para ser Esposa de Cristo, como religiosa dorotea. 

               Años atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón." Fiel a la Voluntad de Dios, la Virgen Santa se manifiesta a una Lucía ya adulta para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..." (13 de Julio de 1917). 


¿Cómo practicar la Devoción 
de los Cinco Primeros Sábados del Mes?


               1) Confesarse, dentro de los ocho días anteriores, con la intención de desagraviar las ofensas al Inmaculado Corazón de María. 

               2) Recibir la Comunión en el primer Sábado del mes, en gracia de Dios, con la misma intención de consolar y reparar al Doloroso Corazón de María. La Confesión y la Comunión deben repetirse durante cinco meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario se debe comenzar de nuevo.

               3) Rezar el Santo Rosario, al menos cinco Misterios, con la misma intención de desagraviar al Corazón de María.

               4) Hacer compañía a la Virgen durante quince minutos, meditando los Misterios del Rosario. Esto se puede hacer leyendo un pasaje de la Sagrada Escritura alusivo a los Misterios del Santo Rosario (por ejemplo la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen Purísima). 


AVISO IMPORTANTE: para aquellas almas que estén impedidas 
de asistir al Santo Sacrificio de la Misa, bien sea por enfermedad 
o motivo grave, o simplemente porque carezcan de lugar cercano 
donde se celebre, pueden y deben practicar la Devoción 
de los Primeros Sábados mediante la COMUNIÓN ESPIRITUAL 


EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
en la batalla final




               En la última entrevista fiable que se realizó a Sor Lucía, ésta volvería a reafirmar su Misión de propagar la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Fue el Padre Agustín Fuentes Anguiano, quien el 26 de Diciembre de 1957, en calidad de Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, tuvo acceso a hablar con Sor Lucía, en un locutorio de la clausura del Monasterio de San José de Coimbra, donde ahora vivía como carmelita descalza.

               Sor Lucía desveló al Padre Fuentes que "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma...".

              También aseguró Sor Lucía que "el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término medio."

               El Padre Agustín Fuentes dijo que Sor Lucía le aclaró que la Virgen "me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros."