miércoles, 17 de abril de 2019

LAS ALMAS INGRATAS Y CIEGAS, ME ATAN Y ME LLEVAN A LA MUERTE. Primera Reflexión para el Miércoles Santo, tomada de "Un Llamamiento al Amor"


           En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 

Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
y de Mis confidencias con las almas.






               Josefa, te he dicho cómo las almas que pecan gravemente me entregan a Mis enemigos y el arma con que me hieren es el pecado... Pero no siempre se trata de grandes pecados...; hay almas, y aun almas escogidas, que me traicionan y me entregan con sus defectos habituales, con sus malas inclinaciones, no combatidas, con concesiones a la naturaleza inmortificada, con faltas de caridad, de obediencia, de silencio... 

                Y si es triste recibir una ofensa o una ingratitud de cualquier alma, mucho más cuando viene de almas escogidas y las más amadas de Mi Corazón. Otras, sin embargo, pueden reparar y consolarme. Sí, almas que he escogido para que seáis Mi descanso y el jardín de Mis delicias; espero de vosotras mucha mayor ternura, mucha mayor delicadeza, mucho más amor... De vosotras espero que seáis el bálsamo que cicatrice Mis heridas, que limpie Mi Rostro, afeado y manchado..., que me ayudéis a dar luz a tantas almas ciegas que en la oscuridad de la noche me prenden y me atan para darme muerte.

               No me dejéis solo... Despertad y venid..., porque ya llegan Mis enemigos... Cuando se acercaron a Mí los soldados para prenderme, les dije: «Yo Soy». Lo mismo repito al alma que se acerca al peligro y e la tentación: «Yo Soy, Yo Soy.» Si tú quieres estás a tiempo todavía, te perdonaré, y en vez de atarme tú con las cuerdas del pecado, Yo te ataré a ti con ligaduras de amor. ¡Ven! Yo soy... Soy el que te ama y ha derramado toda Su Sangre por ti, y el que tiene tal compasión de tu debilidad, que está esperándote con ansia para estrecharte en Sus brazos. ¡Qué triste es para Mí cuando, después de haber llamado con tanto amor a las almas, ellas, ingratas y ciegas, me atan y me llevan a la muerte!... 

               Mas... había llegado Mi hora.., y dando libertad a los soldados, me entregué con la docilidad de un cordero... Enseguida me condujeron a casa de Caifás, donde me recibieron con burlas e insultos y donde uno de los criados me dio la primera bofetada. ¡Ah Josefa!... ¡Entiende esto!... ¡La primera bofetada!... ¿Me hizo sufrir más que los azotes de la flagelación?... No; pero en esta primera bofetada vi el primer pecado mortal de tantas almas que después de vivir en gracia, cometerían ese primer pecado... Y tras él..., ¡cuántos otros!..., siendo causa con su ejemplo de que otras almas los cometieran también..., y teniendo tal vez la misma desgracia: ¡morir en pecado...! 

               Mañana seguiremos... Pasa hoy el día reparando y pidiendo que muchas almas conozcan a dónde las conduce el camino que llevan...


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
 a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



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martes, 16 de abril de 2019

UN SECRETO DESCONOCIDO PARA MUCHAS ALMAS... Reflexión para el Martes Santo, tomada de "Un Llamamiento al Amor"


          En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 

Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
 y de Mis confidencias con las almas. 





             Quiero conquistar los corazones por la fuerza de Mi amor. Quiero que las almas se dejen penetrar por la verdadera luz. Quiero que los niños, esos corazones inocentes, que no me conocen y crecen en el hielo de la indiferencia, ignorando lo que vale su alma... Sí, quiero que esas almitas que son Mis delicias, encuentren un asilo donde les enseñen a conocerme y donde crezcan en el temor de Mi ley y en el amor de Mi Corazón.

             Mi deseo es el que seáis el combustible de este fuego que quiero derramar sobre la tierra, porque de nada sirve encender la llama si no hay con qué alimentarla. Por eso quiero formar una cadena de almas encendidas en el amor, en ese amor que se confía y lo espera todo de mi Corazón, a fin de que, inflamadas ellas, lo comuniquen al mundo entero. 

               No penséis que voy a hablaros de otra cosa que de la Cruz. Por Ella he salvado a los hombres, por Ella quiero atraerlos ahora a la verdad de la Fe y al camino del Amor. Os manifestaré Mis deseos: He salvado al mundo desde la Cruz, o sea, por medio del sufrimiento. Ya sabéis que el pecado es una ofensa infinita; por eso os pido que ofrezcáis vuestros trabajos y sufrimientos, unidos a los méritos infinitos de Mi Corazón.

             Inculcad a las almas, con quienes estéis en contacto, el amor y la confianza... Empapadlas en amor, en confianza, en la bondad y misericordia de Mi Corazón. Y cuando tengáis ocasión de darme a conocer decidles que no me teman porque soy Dios de Amor.

              Tres cosas especiales os pido:

    1ª El ejercicio de la Hora Santa; por él se hace a Dios Padre reparación infinita, en unión y por medio de Jesucristo Su Divino Hijo.

   2ª La Devoción de los Cinco Padrenuestros a Mis Llagas, pues por Ellas ha recibido el mundo la salvación.

   3ª En fin, la unión constante, o sea, el ofrecimiento cotidiano de los méritos de Mi Corazón, porque así lograréis que vuestras acciones tengan valor infinito. Valerse continuamente de Mi Sangre, de Mi vida, de Mi Corazón; confiar incesantemente y sin temor en Mi Corazón; he aquí un secreto desconocido para muchas almas... Quiero lo conozcáis y que sepáis aprovecharlo.


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
 a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



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lunes, 15 de abril de 2019

NADIE POSEERÁ LA VIDA ETERNA SIN AMAR LA CRUZ...Reflexión para el Lunes Santo, tomada de "Un Llamamiento al Amor"


          En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 

Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
 y de Mis confidencias con las almas. 





              Entra en Mi Corazón y estudia el celo que lo devora por la Gloria de Mi Padre. No temas sufrir si con el sufrimiento, en algún modo, puedes aumentar Mi gloria y salvar almas. ¡Valen tanto las almas!... 


              Por un alma hay que sufrir mucho. ¿No sabes que la Cruz y Yo somos inseparables? Si me ves a Mí verás la Cruz, y cuando encuentres mi Cruz me encontrarás a Mí. El alma que me ama, ama la Cruz, y el que ama la Cruz, me ama a Mí. Nadie poseerá la vida eterna sin amar la Cruz y abrazarla de buena voluntad por Mi Amor. El camino de la virtud y de la santidad se compone de abnegación y de sufrimiento; el alma que generosamente acepta y abraza la Cruz, camina guiada por la verdadera luz y sigue la senda recta y segura, sin temor de resbalar en las pendientes, porque no las hay... 

              La Cruz es la puerta de la verdadera vida y el alma que la acepta y la ama tal cual Yo se la he dado, entrará por ella en los resplandores de le vida eterna. ¿Comprendes ahora cuán preciosa es mi Cruz? No la temas... Soy Yo quien te la doy y no te dejaré sin las fuerzas necesarias para llevarla. ¿No ves cómo la llevé Yo por tu amor? Llévala tú con amor por Mí. Este Corazón es el que da vida al mundo, pero se la da desde la Cruz. Así es necesario que las almas escogidas como víctimas para ayudarme a dar luz y vida al mundo se dejen clavar en esta Cruz, con gran sumisión, a ejemplo de su Salvador y Maestro. 80 La mayor recompensa que puedo dar a un alma...

              La mayor recompensa que puedo dar a un alma es hacerla víctima de Mi Amor, de Mi Misericordia, porque la hago semejante a Mí que soy Víctima Divina por los pecadores. ¿Sabes cómo me puedes consolar? Amándome, sufriendo por las almas, no rehusándome nada. No me rehúses nada, recuerda que necesito almas que continúen Mi Pasión, para contener la Ira Divina. Yo te sostendré.

              Muchas almas corren a su perdición y mi Sangre es inútil para ellas; pero las almas que aman, y se inmolan y se consumen como víctimas de reparación atraen la misericordia de Dios. Esto es lo que salva al mundo. Busco almas que reparen tantas ofensas, pues mi Corazón se consume en deseos de perdonar. ¡Pobres pecadores! ¡Qué ciegos están! Yo no deseo más que perdonarlos y ellos no piensan más que en ofenderme... Yo voy tras los pecadores, como la Justicia tras los criminales; pero la Justicia los busca para castigarlos, y Yo, para perdonarlos. El mundo corre precipitadamente a abismarse en los placeres, y es tanta la multitud de los pecados que se cometen, que mi Corazón está anegado en un torrente de amargura y de tristeza.

              Ofrece todo tu ser para reparar tantas ofensas y satisfacer a la Divina Justicia. Si tu indignidad y tus pecados son grandes, ven a sumergirte en el torrente de Sangre de mi Corazón y deja que ella te purifique. Después, acepta generosamente todos los sufrimientos que mi Voluntad te envía para ofrecerlos a mi Padre Celestial. Deja que tu alma se abrase en deseos de desagraviar a un Dios ultrajado y toma mis méritos para reparar tantos pecados. Dime: ¿Dónde hay un corazón que ame más que el mío y que sea menos correspondido? ¿Qué corazón hay que se consuma en mayores deseos de perdonar? Y en pago de tanto amor, recibo las mayores ofensas. ¡Pobres almas! Vamos a pedir perdón y reparar por ellas: ¡Oh, Padre mío, tened piedad de las almas, no las castigues como merecen, sino tened misericordia con ellas como lo pide vuestro Hijo!.


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
 a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



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sábado, 13 de abril de 2019

NADA QUE TEMER Y POR NADA DESESPERAR CON ELLA COMO GUÍA


              "...cuando llegó la última hora del Hijo, estaba en pie junto a la Cruz de Jesús, Su Madre, no limitándose a contemplar el cruel espectáculo, sino gozándose de que Su Unigénito se inmolara para la salvación del género humano, y tanto se compadeció que, si hubiera sido posible, Ella misma habría soportado gustosísima todos los tormentos que padeció Su Hijo.

              Y por esta comunión de Voluntad y de Dolores entre María y Cristo, Ella mereció convertirse con toda dignidad en Reparadora del orbe perdido, y por tanto en Dispensadora de todos los bienes que Jesús nos ganó con Su Muerte y con Su Sangre.




              ...por esa comunión, de la que ya hemos hablado, de dolores y bienes de la Madre con el Hijo, se le ha concedido a la Virgen augusta ser poderosísima Mediadora y Conciliadora de todo el orbe de la tierra ante Su Hijo Unigénito...

              Cristo está sentado a la derecha de la Majestad en los Cielos; María a su vez está como Reina a Su derecha, Refugio segurísimo de todos los que están en peligro y fidelísima Auxiliadora, de modo que nada hay que temer y por nada desesperar con Ella como Guía, bajo Su auspicio, con Ella como propiciadora y Protectora."


Papa San Pío X, "Ad Diem Illud Laetissimum", sobre la Devoción a la Madre de Dios




SAN HERMENEGILDO, PATRÓN DE LA MONARQUÍA CATÓLICA






                San Hermenegildo fue un príncipe visigodo del siglo VI, hijo del rey Leovigildo y hermano de Recaredo, que fue famoso por enfrentarse militarmente a su padre, tras su conversión al catolicismo. Su padre, al igual que el resto de la península, era de religión arriana, herejía que ataca el dogma trinitario y niega la divinidad de Jesucristo. El conflicto armado comenzó allá por el año 581 y duró hasta el 584.

               San Hermenegildo, tras graves problemas durante toda la contienda a causa de la inferioridad numérica, se guarece en distintas fortalezas, todas ellas acaban siendo sitiadas por su padre. Después de huir hasta Sevilla, su padre Leovigildo consigue darle caza en la fortaleza de Osset. 


               Tras un año de asedio las tropas arresianas consiguen tomar el castillo y San Hermenegildo huye sin fuerza alguna a Córdoba donde pide refugio en la ciudad. Su hermano Recaredo, en nombre de su padre, ofrece a Hermenegildo conservar la vida si se entrega a las fuerzas de su padre. Tras dimes y diretes, su padre le da un ultimátum para que se arrepienta, pero San Hermenegildo rechaza la oferta por fidelidad al catolicismo, siendo decapitado por ello. San Hermenegildo, junto a San Fernando, es el Patrón de la Monarquía española.




viernes, 12 de abril de 2019

SANTO VIACRUCIS, Decimotercera Estación: "JESÚS YACE EN LOS BRAZOS DE SU MADRE", por el Doctor Plinio Corrêa de Oliveira


              Siguiendo el esquema de piedad de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO, dedicamos este día viernes al Sacratísimo Corazón de Jesús y a meditar en reparación al Mismo Corazón, los sufrimientos que padeció Nuestro Señor en Su Dolorosa Pasión.

             Un sencillo método -tanto para los que se inician en esta necesaria devoción como para aquellas personas piadosas que carecen de tiempo- es centrarnos en una de las Estaciones del Santo Viacrucis, si bien siempre será lo ideal, rezarlo completo para poder lucrar las indulgencias que lleva concedidas.




               La Redención se consumó. Vuestro sacrificio se hizo por entero. La Cabeza sufrió cuanto tenía que sufrir. Restaba a los miembros del cuerpo sufrir también. Junto a la Cruz estaba María. ¿Para qué decir, aunque sea una palabra, sobre lo que Ella sufrió? Parece que el propio Espíritu Santo evitó describir lo lacerante del dolor que inundaba a la Madre como reflejo del dolor que superabundó en el Hijo. Él solo dijo: "Oh vosotros, que pasáis por el camino, parad y ved si hay dolor semejante a mi dolor" (Jer. 1, 12). Sólo una palabra lo puede describir: no tuvo igual en todas las puras criaturas de Dios.

                 ¡Nuestra Señora de la Piedad! Así es que el pueblo fiel invoca a Nuestra Señora cuando la contempla sentada, con el cadáver divino del Hijo en Sus brazos. Piedad, porque toda Ella no es sino compasión. Compasión del Hijo. Compasión de sus hijos, porque Ella no tiene sólo un hijo. Madre de Dios, se hizo Madre de todos los hombres. Y Ella no tiene apenas compasión del Hijo, también la tiene de sus hijos. Mira hacia nuestros dolores, nuestros sufrimientos, nuestras luchas. Nos sonríe en el peligro, llora con nosotros en el dolor, alivia nuestras tristezas y santifica nuestras alegrías. Lo propio del corazón de madre es una íntima participación en todo lo que hace vibrar el corazón de sus hijos. Nuestra Señora es nuestra Madre. Ama mucho más a cada uno de nosotros individualmente, aún al más miserable y pecador, de lo que podría hacerlo el amor sumado de todas las madres del mundo por un hijo único. 

                Persuadámonos bien de esto. Es a cada uno de nosotros. Es a mí. Sí, a mí, con todas mis miserias, mis infidelidades tan ásperamente censurables, mis indisculpables defectos. Es a mí a quien así Ella ama. Y ama con intimidad. No como una reina que, no teniendo tiempo para tomar conocimiento de la vida de cada uno de sus súbditos, acompaña apenas en líneas generales lo que ellos hacen. Ella me acompaña a mí, en todos los detalles de mi vida. Conoce mis pequeños dolores, mis pequeñas alegrías, mis pequeños deseos. No es indiferente a nada. Si supiésemos pedir, si comprendiésemos la importunidad evangélica como una virtud admirable, ¡cómo sabríamos ser minuciosamente importunos con Nuestra Señora! Y Ella nos daría en el orden de la naturaleza, y principalmente en el orden de la gracia, muchísimo más de lo que jamás osaríamos suponer.

                ¡Nuestra Señora de la Piedad! Tanto valdría, o casi, decir Nuestra Señora de la Santa Osadía. Porque, ¿qué más puede estimular la santa osadía, osadía humilde, sumisa y conformada de un miserable, que la piedad maternal inimaginable de quien todo lo tiene?





Para leer las Estaciones del Vía Crucis publicadas hasta el momento
sólo tiene que tocar AQUÍ





LOS SIETE DOLORES DE MARÍA NUESTRA SEÑORA: las Lágrimas que nos alcanzaron la salvación


               Desde la Edad Media el pueblo cristiano honró los Dolores de Nuestra Señora durante Su vida en este mundo; el amor de los hijos por Madre tan Santa y Buena, llevó a la Piedad Católica a contemplar los diferentes trances por los que pasara María Virgen en compañía de Su Hijo Jesús, para redimirnos y alcanzarnos la Misericordia de Dios.

                La Devoción de Los Siete Dolores de la Virgen María fue extendida por los frailes servitas; el Papa Benedicto XIII extendió universalmente la celebración del “Viernes de Dolores” en 1727, situando la celebración para el anterior al Viernes Santo.



Obra del escultor Don Ramón Cuenca Santo (España)




BUSQUEMOS A DIARIO 
EL CONSUELO DE MARÍA MADRE NUESTRA
mediante la Meditación de Sus Siete Dolores


          "La Santísima Virgen María, por el amor que nos dedicaba, estaba dispuesta a ver a Su Hijo sacrificado a la Justicia Divina por la barbaridad de los hombres. 

          Este gran tormento, pues, que María soportó por nosotros, un tormento mayor de que mil muertes, merece nuestra compasión y nuestra gratitud. 

           Si no podemos corresponder más a un tal gran amor, al menos dediquemos algunos momentos en este día de hoy para considerar cuan grandes fueron los sufrimientos por los cuales María se hizo Reina de los Mártires; porque los sufrimientos de Su gran martirio excedieron los de todos los Mártires, en primer lugar por ser los más largos, y en segundo lugar por ser los mayores en intensidad"

San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia



LOS SIETE DOLORES 
DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA

(según el tiempo y la devoción de cada uno se pueden rezar de dos maneras:
o bien enunciando el Dolor y a continuación rezar un Avemaría,
o de manera más pausada, meditando cada Dolor y rezando luego un Padrenuestro 
y siete Avemarías, usando para ello la Corona de los Siete Dolores)






Primer Dolor
La Profecía de Simeón

          Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis con el anuncio de Simeón cuando dijo que vuestro corazón sería el blanco de la Pasión de vuestro Hijo. Haced, Madre Mía, que sienta en mi interior la Pasión de vuestro Hijo y haga míos vuestros dolores.

    Padrenuestro y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.



Segundo Dolor
La persecución de Herodes y la huida 
de la Sagrada Familia a Egipto

           Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis en el destierro a Egipto, pobre y necesitada en aquel largo camino. Haced, Señora, que sea libre de las persecuciones de mis enemigos, especialmente de los que buscan perder mi alma.

   Padrenuestro y siete Avemarías.

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.



Tercer Dolor
La pérdida del Niño Jesús en el templo 
de Jerusalén durante tres días

          Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis con la pérdida de vuestro Hijo durante tres días en Jerusalén. Concededme lágrimas de verdadera penitencia para llorar culpas por las veces que he perdido a mi Dios por el pecado y que lo halle para siempre.

   Padrenuestro y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.



Cuarto Dolor
El encuentro de la Santísima Virgen con Nuestro Señor Jesucristo, 
cargado con la Cruz, en la calle de la Amargura

           Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis al ver a vuestro Hijo con la cruz sobre los hombros, caminando al Calvario con escarnio, baldones y caídas. Haz, Señora, que lleve con paciencia la cruz de la mortificación y de los trabajos cotidianos.

   Padrenuestro y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.

R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.



Quinto Dolor
La crucifixión de Jesús y Su Santísima Madre 
al pie de la Cruz

           Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis al ver morir a vuestro Hijo clavado en la cruz entre dos ladrones. Haced, Señora, que viva crucificado para el mundo para vencer mis vicios y pasiones.

    Padrenuestro y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.



Sexto Dolor
La Virgen teniendo en Sus purísimos brazos el Sacratísimo
Cuerpo de Jesús descolgado de la Cruz

          Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis al recibir en vuestros brazos aquel santísimo cuerpo difunto y desangrado, con tantas llagas y heridas. Haced, Señora, que mi corazón viva herido de amor y muerto a todo lo profano.

   Padrenuestro y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.
R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.



Séptimo Dolor
La sepultura de Jesús y la soledad 
de la Santísima Virgen

          Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padecisteis en vuestra soledad, sepultado ya vuestro Hijo. Haced, Señora, que yo quede sepultado a todo lo terreno, viva sólo para Vos y sienta en mi interior la Pasión de vuestro Hijo y vuestros dolores.

   Padrenuestro y siete Avemarías

V. Madre llena de aflicción.

R. De Jesucristo las Llagas graba en mi corazón.


ORACIÓN FINAL


          Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubrid mi alma con Vuestra protección maternal a fin de que, siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca a Su Divina Voluntad. Quiero, Madre Mía, vivir íntimamente unido a Vuestro Corazón que está totalmente unido al de Vuestro Divino Hijo. Atadme a Vuestro Corazón con vuestras Virtudes y Dolores y al Corazón de Jesús y protegedme siempre. Para más obligaros os saludo diciendo Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, etc…





LAS INDULGENCIAS 
que regala la Santa Iglesia
a los devotos y propagadores de
LOS DOLORES DE NUESTRA SEÑORA 


             El Papa Clemente XII, concedió en 1734, una Indulgencia Plenaria y remisión de todos los pecados a quienes recen la Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora diariamente, por un mes continuo y luego confesado y comulgado, rogase por la Santa Iglesia; al que verdaderamente arrepentido y confesado, o al menos con firme propósito de confesarse, rezare esta Corona, por cada vez 100 años de indulgencia. 




jueves, 11 de abril de 2019

LA HORA SANTA: velar con Jesús en Getsemaní


               La devoción de la HORA SANTA tuvo su origen en la oración que Jesús hizo en el Huerto de Getsemaní, la víspera de Su muerte en la noche del Jueves al Viernes Santo.

              Consiste en pasar una hora entera en oración, de las once a las doce de la noche de ese día todas las semanas. Su institución se debe a Nuestro Señor mismo, que la pidió a Su fiel Santa Margarita María de Alacoque, religiosa de la Orden de la Visitación, en estos términos: 

                    “Todas las noches del Jueves al Viernes, te haré participante de aquella mortal tristeza que quise sentir en el Huerto de Getsemaní... Y para acompañarme en la humilde oración que presenté entonces a Mi Padre, te levantarás entre once y doce de la noche; y prosternada, pegando el rostro con la tierra, procurarás no sólo aplacar la Ira Divina pidiendo gracia para los pecadores, sino también endulzar de alguna manera, la amargura que sentí por el abandono de Mis Apóstoles, a quienes reprendí por no haber podido velar una hora conmigo”.




              Resulta, pues, de estas palabras que la Hora Santa es una de las prácticas más queridas del Sagrado Corazón de Jesús. Tiene por objeto consolarle de la ingratitud de los hombres; reparar las ofensas de los pecadores, obtener gracias particulares para los agonizantes, para las personas afligidas y en fin, excitarnos a una viva contrición.

             Se puede hacer la Hora Santa delante del Santísimo Sacramento, o transportándose en espíritu al pie de un Tabernáculo, porque no se debe consolar sólo la agonía dolorosa de Getsemaní, sino también la agonía incesante, si podemos decirlo así, del Dios de la Encarnación; pues el mismo que sufrió la primera, soporta la segunda, abandonado en los Sagrarios-Calvarios.

             No hay prescripta para emplear devotamente en la Hora Santa, ninguna meditación particular; pero las palabras de Nuestro Señor, indican que conviene meditar su dolorosa agonía, sus profundas humillaciones y su amor, pagado con tantas ingratitudes; así como deplorar el perdón de nuestros pecados, y los ultrajes hechos a la Majestad divina en el discurso de los siglos.

             El Ejercicio de la Hora Santa se hace el Jueves antes de medianoche, en la Iglesia o en cualquier otro lugar. Para pasar devotamente la Hora Santa se desprende de las palabras de Nuestro Señor, que conviene meditar Su Dolorosa Agonía, Sus profundas humillaciones, Su Amor pagado con tanta ingratitud y deplorar nuestros pecados y todos los ultrajes hechos a la Majestad Divina en el curso de los siglos.

             Recomendamos las Meditaciones para este fin compuestas por el Padre Mateo Crawley-Boevey, de la Congregación de los Sagrados Corazones y que poco a poco iremos compartiendo (si Dios quiere) los próximos Jueves...



miércoles, 10 de abril de 2019

LA NUEVA EFICACIA DEL SANTO ROSARIO




                     "...la Santísima Virgen, estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas."

(De la entrevista del Padre Agustín Fuentes con Sor Lucía, en el Monasterio carmelita de Coimbra, en Diciembre de 1957)






martes, 9 de abril de 2019

MILAGROSA NOVENA DE LOS 24 GLORIAS A SANTA TERESITA


               La Piedad Católica, aquella que nos lleva a la amistad con Jesús y María, también ha querido honrar a Sus imitadores, los Santos, máxime cuando éstos relucen por la integridad de su vida y por la claridad de sus palabras; leyendo la vida de los Santos, apreciamos que tuvieron defectos y miedos, como el resto de los mortales, pero que en la aceptación de su nada y en su entrega confiada a Dios, obtuvieron el premio de la Santidad. Es este el caso de Santa Teresita de Liseux, "la Santa de las Rosas".

             


                 La misma sencillez que caracterizó su corta vida en este mundo, podemos ahora tomar como referente en nuestra vida cotidiana. Las rosas, que simbolizan las gracias espirituales que el Señor regala al alma, siempre vienen rodeadas de espinas, afiladas y certeras... son el precio de nuestra recompensa eterna. ¿Cómo presentarnos ante Dios con las manos vacías?. Es pues necesario abrazar con esperanza las espinas que encontremos en el camino, lejos de ser problemas, son pruebas, méritos que el Cielo nos ofrece alcanzar.

               La fragancia de la santidad envuelve el dolor, el sufrimiento, pero siempre nos alienta a continuar cortando rosas, a seguir conquistando el Paraíso cada día. Si no sabes cómo hacerlo, por dónde empezar, te invito a parar un momento, busca un espacio en soledad, en intimidad con Jesús y María; encomienda a Ellos tus ilusiones y lo que te quita el sueño. Busca refugio en Sus Corazones Santísimos y entrégate sin reservas, como buen cireneo, a llevar un día más tu particular cruz.

               Busca también la ayuda de los Santos, los mejores amigos de Dios; hoy te propongo a una Maestra fiable y segura como Santa Teresita: que su existencia, sesgada a los 24 años, sea ejemplo para ti de entrega confiada a Dios, en la integridad de la Fe, en la sencillez de los niños, en la esperanza angelical de mejorar con la ayuda de Aquél que todo lo puede.

               Únete cada día 9 a la Novena de los 24 Glorias en honor de Santa Teresita; si perseveras con piedad y confianza pronto sentirás la intercesión de la Santa carmelita.



Para conseguir una Corona de los 24 Glorias, 


"Tengo la confianza de que no voy a estar inactiva en el Cielo.
 Mi deseo es seguir trabajando por la Iglesia y por las almas.
 Así se lo he pedido a Dios y estoy segura de que me va a escuchar."

(Carta autógrafa número 254 de Santa Teresita) 


       
                El Padre Putigan, sacerdote jesuita, el día 3 de Diciembre de 1925, comenzó una Novena en honor a Santa Teresita del Niño Jesús, que había sido canonizada el 17 de Mayo de ese mismo año, por el Papa Pío XI; el buen sacerdote se encomendó a la Santa carmelita pidiendo una gracia importante.

                Con esta intención comenzó a rezar durante la Novena, 24 Glorias al Padre, en acción de gracias a la Santísima Trinidad por los favores y gracias concedidos a Santa Teresita del Niño Jesús durante los 24 años de su existencia terrenal. Pidió una señal de que su Novena era escuchada; esta señal sería recibir una rosa fresca y entreabierta. En el tercer día de la Novena, una persona busca al sacerdote y le ofrece una rosa encarnada...¿casualidad?. Los católicos le llamamos Providencia.

                  El día 24 de Diciembre del mismo año, el Padre Putigan, comenzó una segunda Novena y pedía ahora como señal una rosa blanca. En el cuarto día de la Novena, una Hermana enfermera del hospital, le trajo una rosa blanca diciendo:

                     - Aquí está una rosa blanca que Santa Teresita envía a su Paternidad.

                  Sorprendido pregunta el Padre: 

                     - ¿De dónde viene esta rosa?

                  La Hermana le comenta:

                     - Fui a la capilla donde se encuentra adornada una imagen de Santa Teresita, y al aproximarme al altar de la Santita, cayó a mis pies esta rosa. Quise colocarla de nuevo en el jarrón pero me acordé de traerla a Vd.

                  El Padre Putigan alcanzó las gracias pedidas en la Novena; resolvió propagarla formando una cruzada de oraciones en honor a Santa Teresita.

                  La Novena de los 24 Glorias al Padre se suele hacer del 9 al 17 de cualquier mes  y participar así en la comunión de oraciones de los que la rezan esos días, pero se puede hacer igualmente en cualquier otra fecha; los más devotos de Santa Teresita le dedicamos a diario los 24 Glorias...




Como ocurre con muchas de las imágenes que aquí publicamos, la presente estampa de Santa Teresita está diseñada para poder ser imprimida a doble cara. Se recomienda su copia y difusión, pero respetando la imagen en su diseño original.