martes, 2 de octubre de 2018

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, celestiales compañeros que siempre nos acompañan

                La existencia de los Ángeles está fuera de duda y siempre la Santa Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un Ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Otro Ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un espíritu angélico socorre al Profeta San Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un Ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías está en torno al Arcángel San Rafael. También en el Nuevo Testamento aparecen desde el Arcángel San Gabriel anunciando a la Virgen la Encarnación del Hijo de Dios, el Ángel que baja a Getsemaní a consolar a Nuestro Señor en la agonía del Huerto de los Olivos o el Ángel liberando a San Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...





               En las vidas de los Santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y modernos, como Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales... la presencia del Ángel de la Guarda en sus vidas es como algo inseparable. Mucho lo vivió también el Beato Manuel Domingo y Sol.

               Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.

               Es doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un Ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada Nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: «Sí, cada uno de nosotros tenemos un Ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras».

               Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

INDULGENCIAS QUE PODEMOS LUCRAR
siendo devotos de nuestro Ángel Custodio
(para saber qué son las indulgencias sólo tiene que tocar aquí)




               Podemos ganar 300 días de indulgencia cada vez que la formulemos con los labios o el corazón. Indulgencia Plenaria al mes si se reza a diario. Plenaria el día de los Santos Ángeles Custodios si se reza habitualmente a lo largo del año. Plenaria también en la hora de la muerte, si durante la vida la hemos recitado con frecuencia



(Roma, 27 de Octubre de 1935)


SAN AGUSTÍN NOS HABLA DE LA MISIÓN DE LOS ÁNGELES CUSTODIOS


               "Ellos aman verdaderamente a los que en su compañía han de ser también ciudadanos de la Gloria y esperan que con la salvación de los hombres se han de reparar las ruinas de los Ángeles. Por tanto nos asisten con gran cuidado y vigilancia a todas horas y en todas las ocasiones, socorriéndonos y proveyéndonos en nuestras necesidades, siendo los mensajeros que corren con solicitud desde nosotros hasta el Trono de Vuestra Divina Majestad, para ofreceros nuestras lágrimas, sollozos y suspiros, para alcanzarnos de vuestra benignidad y clemencia el perdón de nuestras culpas, y traernos la deseada bendición de vuestra gracia.

                Andan con nosotros en todos nuestros caminos, entran y salen siempre con nosotros, considerando atentamente con qué piedad y virtud, con qué honestidad vivimos en medio de otros muchos que son malos, y con cuanto cuidado y deseo buscamos Vuestro Reino y Vuestra Justicia, y con cuanto temor y respeto os servimos y nos alegramos en Vos también, ¡oh verdadera alegría de nuestro corazón!

               Ayudan a los que trabajan, defienden a los que reposan, exhortan a los que pelean, coronan a los que vencen. Se alegran con los alegres, con tal que esta alegría sea en Vuestra Majestad y se compadecen de los que ven padecer como padezcan por Vos."


( San Agustín, "Meditaciones, Soliloquios y Manual" )





SÚPLICA AL ÁNGEL CUSTODIO



¡Oh benignísimo Ángel Santo de la guarda,
 compañero de mi vida y tutor mío,
maestro, guía, defensor y sapientísimo consejero
 y fidelísimo amigo mío!,
a quien estoy encomendado por la Bondad del Señor
desde el momento que nací,
 hasta la postrera hora de mi vida.

Tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones y cuentas todos mis pasos.
En las sombras de la noche, me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.

¡Cuánta reverencia os debo, sabiendo que estáis presente donde estoy!
¡Y con cuanta devoción os debo servir, por el amor con que miráis por mí!
¡Y que gran confianza debo tener teniéndoos a mi lado para mi defensa!

Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.

Enséñame, Ángel Santo;
amparadme y guiadme por el camino derecho y seguro
a la Santa Ciudad y no permitáis que yo haga
en vuestra presencia cosa que os ofenda
y que no me atreviera a hacer sin vergüenza
delante de otro hombre como yo!
Representad mis deseos y miserias ante el Señor,
alcanzadme el remedio de ellas, en Su Infinita Bondad.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles, suba al Cielo nuestro canto:
Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Amén.




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Sea todo para mayor Gloria de Dios, 
ganar el amor de la Virgen 
y por el bien de las almas




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