miércoles, 26 de marzo de 2025

EL CUERPO DE TERESITA REGRESA AL CARMELO. Centenario de la Canonización de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, 1925-2025

 


                    Tal día como hoy, el 26 de Marzo pero de 1923, en el Cementerio Municipal de Lisieux, tuvo lugar la exhumación de los restos mortales de Sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, como paso previo a su Beatificación; fueron testigos y notarios de honor el Obispo Diocesano, Monseñor Lemonnier, el Reverendo Padre Postulador de la Causa de Santa Teresita y el Padre Provincial de los Carmelitas de París. 

                    Alrededor de las 11 de la mañana, tras sacar la tierra de la tumba, los trabajadores abren las cinco piedras grandes que sellaban los restos mortales de la santa carmelita. Un golpe de cincel crea una grieta, un sepulturero se pone de pie y pregunta: “¿Alguno de ustedes trae perfumes?”; ante la respuesta negativa de la comitiva, el obrero continúa con su trabajo. Pronto, el dulce olor se intensifica, los trabajadores, los clérigos, los policías y gendarmes, lo perciben: el aroma intermitente es innegable, es un olor muy característico de rosas frescas.



Exhumación del cuerpo de Santa Teresita

                    “Señor Alcalde, ¿no huele Vd. a rosas?”- en este momento, se exhala un perfume más penetrante de la tumba. El misterioso fenómeno continúa durante casi tres cuartos de hora, luego, durante la procesión, se renovará la fragancia a favor de varias personas privilegiadas.

                    Llegado el mediodía, solamente el Clero comenzó a ingresar al Cementerio junto con las autoridades civiles y los delegados de la prensa, ya que es evidente propagar la Santidad de la Hermana Teresita.

                    A las doce y media llega Monseñor Lemonnier, Obispo de Bayeux y Lisieux, vestido con la estola pastoral de tela dorada y la gran capa púrpura, seguido por el representante de la Santa Sede, Rev. Padre Rodrigue de Saint François de Paule, Carmelita Descalzo, también el Postulador de la Causa; Rev. Padre Constantino de la Inmaculada Concepción, Provincial de los Carmelitas de Francia, y del Rev. Padre Fajella, Postulador General de las Causas de la Compañía de Jesús. Monseñor Lemonnier toma su lugar en un sillón, al borde del pozo, desde donde puede seguir los últimos trabajos de excavación.

                    A su lado están los Vicarios Generales, Labutte, Decano del Capítulo y Archidiácono de Bayeux; Quirié, Archidiácono de Lisieux y Vicepresidente del Tribunal establecido en 1910 para el Juicio Informativo de la Causa; Théophile Duboscq, Superior del Gran Seminario y Promotor de la Fe, responsable como tal de garantizar el cumplimiento exacto de las reglas canónicas; Briere, Canciller del Obispado. Este último está sentado en una pequeña mesa, para la redacción de las actas de los actos que se realizarán

                    Las cuerdas se deslizan en el fondo de la bóveda, seis caballeros de la ciudad lo toman y con gran cuidado y respeto, traen a la superficie el cofre de madera con asas de plata que contiene los venerados restos de la Santa Carmelita.

                    El carro que debe llevarla por la ciudad y a su lugar de descanso está completamente cubierto de blanco. Por la blancura de su cúpula y sus plumas, el hermoso bordado de sus cortinas, la sonrisa de los retratos de Teresita, que aparecen en el lugar habitual de las insignias, ofrece la apariencia de un carro de triunfo. Está dibujado por cuatro caballos blancos, vestidos en el mismo color y guiados por mordedores con coloridos uniformes. El ataúd está cubierto con una magnífica tela dorada, forrada con seda roja, que el sol hace brillar.

                    A lo largo de la procesión, se concentra una multitud considerable; las laderas cubiertas de hierba que bordean el camino del cementerio fuera de la ciudad desaparecen bajo grupos de fieles; donde sea que un ser humano pudiera aguantar, lo hacía. La procesión continúa y se extiende por Lisieux. Pasa frente a la iglesia de Saint-Jacques, la parroquia del futuro Bendito, cuyos pasos desaparecen bajo una multitud de espectadores.



Procesión con los restos de Santa Teresita por Lisieux tras ser exhumados 
del cementerio, camino del Carmelo donde se santificó la Santa de las Rosas

                    A las 4 de la tarde en punto, el jefe de la procesión llega frente al Carmelo. El sombrío y modesto carro fúnebre que surgió de él, la mañana del 4 de Octubre de 1897, dirigido por la Superiora del Monasterio y seguido solo por unos pocos familiares y amigos de la que en vida se llamaba Sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Sin embargo, hoy, es una gran multitud que el servicio fúnebre debe esperar para permitir que el carruaje, ahora triunfante, pueda ingresar por la puerta de entrada por toda la multitud presente en el Carmelo.

                    La Capilla, brilla con mil luces, solo se abre al clero. Con gran esfuerzo, mientras las oraciones y las invocaciones se extienden fervientemente, quitan el ataúd pesado y, precedidos por el arzobispo Lemonnier, el arzobispo Chauvin y los prelados, lo introducen en el santuario. En ese momento entra la Santa de Dios. Apresúrate a la casa que ha sido preparada para ti.

                    La gente fiel sigue tus pasos con alegría, animados con sus himnos alegres. El nuevo órgano, que vibra por primera vez, saluda la entrada de la pequeña Santa con una marcha triunfal, seguida pronto por el himno “Jesu Corona Virginum”, el primer preludio, al parecer, de la próxima Beatificación.



lunes, 24 de marzo de 2025

BEATO DIEGO JOSÉ DE CÁDIZ

 


                    José Francisco López-Caamaño y García Pérez nació en Ubrique, provincia de Cádiz, el 30 de Marzo de 1743. Pertenecía a una ilustre familia. Su madre murió cuando él tenía 9 años y se estableció con su padre en la localidad gaditana de Grazalema. Cursó estudios con los dominicos de Ronda, Málaga. Pero a los 15 años eligió a los capuchinos de Sevilla, venciendo su rechazo a la vida religiosa, y a esta Orden en particular, para tomar el hábito y nombre con el que iba a ser encumbrado a los altares.

                    Dejando atrás la cierta aversión inicial al compromiso que estableció, años más tarde, al referirse retrospectivamente a su vocación se aprecia cuánto había cambiado. Puede que ni recordase el peso de sus emociones de adolescente cuando escribió: «Todo mi afán era ser capuchino, para ser misionero y santo».

                    En 1766 fue ordenado Sacerdote. Le acompañaba único anhelo: alcanzar la Santidad. Quería ser un gran apóstol sin excluir el martirio. Y dejó constancia de ello: «¡Qué ansias de ser santo, para con la oración aplacar a Dios y sostener a la Iglesia Santa!. ¡Qué deseo de salir al público, para, a cara descubierta, hacer frente a los libertinos. ¡Qué ardor para derramar mi sangre en defensa de lo que hasta ahora hemos creído!». Pero el camino de la Santidad generalmente Dios no se lo pone fácil a sus hijos.

                    Durante unos años las oscilaciones en su vida espiritual fueron habituales, hasta que sufrió una radical transformación con la gracia de Cristo. Ello no le libró de experiencias que suelen presentarse en el itinerario que conduce a la unión con la Santísima Trinidad. Pasó por contradicciones y oscuridades. Fueron frecuentes sus luchas contra las tentaciones de la carne y tuvo que combatir brotes de apatía en el cumplimiento de su misión, entre otras muchas debilidades que afrontó y superó. Nadie, solo Dios, sabía de las pugnas interiores de este gran apóstol, cuya entrañabilidad y peculiar sentido del humor era especialmente apreciado en las distancias cortas.

                    Desde 1771 y durante treinta años su actividad en misiones populares se extendió por casi toda la geografía española. Sus grandes dotes de oratoria y elocuencia pasadas por la oración obraban prodigios en las gentes a través una predicación de la que se ha subrayado, además de su rigor, la sencillez y dignidad.

                    Su contribución fue inestimable en un período marcado por el regalismo y el jansenismo que estaban en su apogeo, su grandeza espiritual y excepcionales cualidades puestas al servicio de la Fe y de la Iglesia en momentos de indudable dificultad.

                    Tratando de la oratoria religiosa, el gran Menéndez y Pelayo lo situó detrás de San Vicente Ferrer y de San Juan de Ávila. Y es que Diego José promovía una profunda renovación espiritual en su auditorio. 

                    La lucha de su vida fue contra las ideas ilustradas y el pensamiento laico en general. Esto le trajo muchas enemistades por parte de las autoridades, incluso eclesiásticas, donde las sociedades secretas, la Mas0nería,  habían arraigado con enorme fuerza. Decidió el Beato acabar con las persecuciones de raíz, y se presentó a la familia real; los hombres influyentes consiguieron que el fraile no tuviera acceso al Rey Carlos III, pero el Fray Diego José supo ganarse el ánimo de la Princesa de Asturias, la futura Reina María Luisa de Parma, esposa del que será Carlos IV. 

                    Pasaron los años y las ideas que iban a cuajar en la Revolución francesa siguieron cruzando los Pirineos. Fray Diego vio con claridad hacia dónde se iría a parar aceptando esas ideas, disfrazadas de maneras galantes: la pérdida de Dios en las inteligencias, a la que luego seguirá la pérdida de Dios en las costumbres. La España tradicional que se derrumba, y la España revolucionaria que se abre camino. De nuevo decidió volver a la Corte para influir en la clase dirigente. A mitad camino le dan la noticia de que Godoy había sido nombrado valido. Entonces perdió toda esperanza. Se dio media vuelta y afirmó: “No quiero que los reyes se acuerden de mí”. Cuando la familia real viajó a Sevilla, el capuchino no quiso acudir a verlos.

                    En medio de sus enfervorizados sermones públicos, el Beato Fray Diego José alentaba a los oyentes con la celebración de la penitencia y el rezo público del Santo Rosario. Suscitaba emociones por igual en Clérigos, plebeyos e intelectuales. Su fama le precedía y la muchedumbre que se citaba para oírle no cabía en las grandes catedrales. A veces durante varias horas tenía que hablar al aire libre a un auditorio conformado por cuarenta mil y hasta sesenta mil personas, que le consideraban un «enviado de Dios».

                    Ese imponente despliegue de multitudes que acudían a él enfervorecidas pone de manifiesto que los integrantes de la vida santa han sido los verdaderos artífices de las redes sociales. Un entramado de seguidores con alta sensibilidad –que muchos hoy día querrían para sí–, supieron identificar la grandeza de Dios y su belleza inigualable plasmada en las palabras de este insigne apóstol.

                    Fueron tres décadas de intensa dedicación llevando con singular celo la fe más allá de los confines de Andalucía en los que era bien conocido. Aranjuez, Madrid, poblaciones de Toledo y de Ciudad Real, Aragón, Levante, Extremadura, Galicia, Asturias, León, Salamanca, incluso Portugal y otras, fueron recorridas a pie por este incansable peregrino que impregnó con la fuerza de su voz, avalada por una virtuosísima vida, el corazón de las gentes.

                    Una gran mayoría en su época lo consideró un «nuevo San Pablo». Penitencia y oración continua fueron sus armas apostólicas, mientras su cuerpo se estremecía bajo un rústico cilicio.

                    Era un gran devoto de María bajo la advocación de la Divina Pastora, de la que fue encendido defensor y propagador, así fundó en 1771 la Congregación malagueña de la Divina Pastora. Fue además agraciado con carismas extraordinarios como el don de profecía y numerosos milagros que efectuaba con su proverbial sentido del humor y el gracejo andaluz que poseía. Su correspondencia epistolar, sermones, obras ascéticas y devocionales son incontables. Se le ha conocido como el «Apóstol de la Misericordia».



                    “Mi método en las Misiones es, publicarla con una simple procesión al modo de un rosario, en que va delante la Imagen de la Divina Pastora, y al fin el Sto. Crucifixo; se van cantando por dos eclesiásticos en tono de rogativa la Letanía de los Stos., y yo exhortando al Pueblo, y convidándolo a oír la voz de su Dios que le llama a Penitencia; se termina en la Iglesia, o en una Plaza, si el concurso no cabe en aquella; y hago una plática según me parece la requiere el Pueblo”. (El Beato Diego José de Cádiz en una carta del 15 de Junio de 1781)

                    Murió en la localidad malagueña de Ronda el 24 de Marzo de 1801, cuando se hallaba en un proceso ante la Inquisición donde fue llevado por quienes no supieron identificar en él al santo que fue. Le cubrieron con penosos signos de ingratitud que desembocaron en una injusta y humillante persecución. Por encima de los ciegos juicios humanos, Dios ya le había reservado la Gloria Eterna.

                    Fue beatificado infaliblemente por el Papa León XIII el 22 de Abril de 1894, quién le llamó el “Nuevo Apóstol Santiago”. Acudieron a Roma 14.000 españoles en una “Peregrinación Nacional Obrera”. Sus reliquias son veneradas en el Altar Mayor del Santuario de la Virgen de Paz, en la ciudad malagueña de Ronda. 



sábado, 22 de marzo de 2025

LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DOLOROSA DE CASTELPETROSO, "vestigios de la Divina Misericordia"

 


                    La historia de las Apariciones de María Santísima Dolorosa de Castelpetroso se inició tal día como hoy, el 22 de Marzo pero de un lejano 1888Bibiana Cicchino y Serafina Valentino, dos campesinas de la zona, se encontraban en las cercanías de un lugar denominado “Cesa tra Santi” (Cesa entre los Santos) para trabajar en un pedazo de tierra; habían llevado con ellas a dos ovejas pero por la tarde se dieron cuenta que una había desaparecidodecidieron separarse para ir a buscarla. Removiendo entre las hierbas altas y arbustos, Fabiana ve a la oveja frente a una gruta de la cual provenía una extraña luz. Llena de curiosidad por el aquel resplandor la buena mujer se acercó y se encontró frente a una visión celestial; en la intensidad de la luz se reconocía la Imagen de la Dolorosa María Santísima, arrodillada con Su Hijo muerto ante Sus pies, la mirada hacia el Cielo y los brazos estirados, al modo sacerdotal, en señal de ofrenda de Su Hijo al Eterno Padre.

Segunda Aparición

                    Después de un primer momento, el 1° de Abril del mismo año de 1888, Domingo de Pascua, la Aparición se renovó y esta vez también Serafina pudo contemplar a la Virgen Dolorosa.

                    Las noticias sobre las Apariciones se difundieron muy pronto entre el pueblo, y no obstante a que muchos dijeron que las dos campesinas solo eran mentirosas, otros comenzaron a peregrinar hacia Lugar Santo, donde fue puesta una Cruz para recordar lo que había sucedido.

Tercera Aparición

                    Monseñor Francesco Macarone Palmieri, Obispo de Bojano, fue nombrado Delegado Apostólico por el mismo Santo Padre León XIII, que le encargó la tarea de inspeccionar la cueva de las Apariciones en nombre de la Santa Sede. El 26 de Septiembre de 1888, se dirigió al lugar de las Apariciones para indagar sobre las presuntas visiones y también tuvo la gracia de ver a la Virgen Dolorosa, tal y como se le había aparecido a las dos campesinas, dando fe de su testimonio por escrito con las siguientes palabras: "Con alegría puedo decir que los portentos de Castelpetroso son los últimos vestigios de la Divina Misericordia, para devolver a las almas perdidas al buen camino. También puedo testificar que, habiendo acudido yo mismo al lugar sagrado y concentrado en la oración, tuve la aparición de la Virgen".



Milagros

                    A las Apariciones se agrega otro evento extraordinario: a los pies del precipicio aparece una fuente de agua, que resultó ser milagrosa.

                    Las noticias sobre los hechos prodigiosos de Castelpetroso se difundieron rápidamente a través de la Estampa; particular atención fue dada de la revista boloñesa “El Siervo de María”, de la cual era director el Conde Carlo Acquaderni.

                    A finales de 1888, Acquaderni se dirigió personalmente a “Cesa tra Santi”, junto a su hijo, Augusto,  de 12 años, gravemente enfermo de tuberculosis ósea, para pedir la gracia de la curación. Augusto bebió el agua de la fuente a la vez que se encomendaba a la intercesión de la Virgen Dolorosa y de inmediato se sintió mejor; tras nuevos exámenes los médicos no aciertan a entender la inexplicable curación.

Cuarta Aparición

                    A los inicios de 1889, después de los estudios médicos que aprobaban la milagrosa curación, Acquaderni y Augusto regresaron nuevamente al acantilado para agradecer a la Virgen la curación del muchacho, y ésta vez fueron ellos los agraciados en verla, en la misma actitud de aquella de las visiones anteriores.



El Santuario

                    Y para darle las gracias a la Madre Dolorosa, quiso el Divino Espíritu Santo, manifestar al Conde Carlo Acquaderni la idea de edificar un Templo en honor de la Santísima Virgen. Encontrando soporte y colaboración con el Obispo Macarone Palmieri, juntos empezaron a movilizarse para buscar fondosle encargaron al ingeniero Francesco Gualandi de Bolonia para proyectar la majestuosa obra.

                    El 28 de Septiembre de 1890, se bendijo y colocó la primera piedra del Santuario de la María Santísima Dolorosa de CastelpetrosoMonseñor Francesco Macarone, con un encendido sermón, dio oficialmente el inicio a los trabajos.



domingo, 16 de marzo de 2025

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ. Séptimo y último Domingo

  

               En este tradicional septenario dedicado a Nuestro Padre y Señor San José, recordaremos sus principales siete Dolores y Gozos; en este año, 2025, comenzaremos el Domingo 2 de Febrero y concluiremos el Domingo 16 de Marzo. 

                El Papa Pío IX se dignó conceder el 1 de Febrero de 1847, una Indulgencia Plenaria para cada uno de los Siete Domingos de San José, si se observan las condiciones de Confesión, Comunión y visita en cualquier templo, rogando por las necesidades del Sumo Pontífice y/o de la Santa Iglesia. No hay época señalada para practicar la devoción de los Siete Domingos, pero sí se exige que sean seguidos, sin interrupción.



PREPARACIÓN

               Olvidáte por un momento de las preocupaciones cotidianas, deja a un lado todo aquello que te resta felicidad, sumérgete en el silencio interior e intenta adentrarte en espíritu en la humilde casa de Nazareth, y situado en medio de la Sagrada Familia, contempla la figura paternal de San José, que cuida al Niño, lo besa, lo educa, lo mima... ¿qué podrá negar Jesús Nuestro Señor al que así lo acunó en Su Santa Infancia?


...Le estuvieron buscando 
entre los parientes y conocidos... 



INICIO

               Por la señal + de la Santa Cruz, etc.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, (se golpea el pecho 2 veces) a mí me pesa, pésame, Señor, de todo corazón haberos ofendido; yo os propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

              Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como os lo suplico, así confío en Vuestra Divina Bondad y Misericordia infinita, me los perdonaréis, por los merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y perseverar en Vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO

               Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros Siete Dolores y Gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. 


DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

            Séptimo Dolor: cuando sin culpa pierde a Jesús y lo busca por tres días.

"Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca." . (Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 44-45).

          - Séptima Alegría: al encontrarlo entre los doctores del templo.

"Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas". (Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 46)





ORACIÓN

                 Oh modelo de toda santidad, Glorioso San José, que habiendo perdido sin culpa vuestra al Niño Jesús, le buscasteis durante tres días con profundo dolor, hasta que, lleno de gozo, le hallasteis en el templo, en medio de los doctores.

                Por este dolor y este gozo, os suplicamos con palabras salidas del corazón, intercedáis en nuestro favor para que jamás nos suceda perder a Jesús por algún pecado grave. Mas, si por desgracia le perdiéramos, haced que le busquemos con tal dolor que no hallemos sosiego hasta encontrarle benigno sobre todo en nuestra muerte, a fin de ir a gozarle en el Cielo y cantar eternamente con Vos sus divinas misericordias...

         Ahora, reza con piedad un Padrenuestro, un Avemaría, el Ave de San José y un Gloria, para terminar diciendo

         Jaculatoria: San José, Modelo y Patrono de aquellos que aman al Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

        Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.





lunes, 10 de marzo de 2025

LAS ROSAS DE SANTA TERESITA: ALMAS VÍCTIMAS, HIJAS ESPIRITUALES DE LA SANTA CARMELITA DE LISIEUX. TERESA DE JESÚS DE LOS ANDES

 


               Nació en el seno de una familia acomodada, hija de Miguel Fernández Jaraquemada y de Lucía Solar Armstrong. Fue bautizada en la Parroquia Santa Ana en la ciudad de Santiago en 1900, con los nombres de Juana Enriqueta Josefina de los Sagrados Corazones Fernández Solar,​ pero todos en su familia -formada por sus padres, sus tres hermanos, Miguel, Luis e Ignacio, y dos hermanas, Lucía y Rebeca (posteriormente también carmelita descalza), su abuelo materno, Eulogio Solar; tíos, tías y primos- la llamaban cariñosamente "Juanita".

               Realizó sus estudios en el Colegio del Sagrado Corazón de Santiago. Entre sus estudios, la vida familiar y su apostolado de caridad con los más pobres, se desarrolló su intenso amor por Jesucristo. A los catorce años, decidió consagrarse a Dios como religiosa Carmelita Descalza. Ingresó en el monasterio del Espíritu Santo de las Carmelitas Descalzas de Los Andes el 7 de Mayo de 1919. El 14 de Octubre tomó el hábito y recibió el nombre de Teresa de Jesús, comenzando así su año de noviciado, al término del cual haría su primera profesión temporal religiosa que, dadas las circunstancias, se le permitió hacer antes de morir.

               Llevaba once meses en el convento cuando murió de tifus y difteria el 12 de Abril de 1920, a los diecinueve años.​ Antes de fallecer, profesó como Carmelita Descalza "in articulo mortis"

               En su diario escribió que, cuando a los 14 años se sometió a una operación de apendicitis, en la que temió por su vida, su madre le habría rezado a la Santa Carmelita de Lisieux una novena por su mejoría, de la cual a esas alturas ella ya se consideraba a “muy devota” . Y más tarde, no solo revelaría su conocimiento de la francesa, sino su particular proximidad a ella y su propia identificación: "La Madre Ríos me recomendó leer la vida de Santa Teresa y de Teresita del Niño Jesús. Yo le dije que la había leído varias veces y saco tanto provecho; pues su alma tiene algunos parecidos a la mía. Y también, porque yo, como ella, he recibido muchos beneficios de Nuestro Señor, que la hicieron que llegara muy luego a la perfección; mientras que yo le pago tan mal a Jesús".




domingo, 9 de marzo de 2025

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ. Sexto Domingo

 

               En este tradicional septenario dedicado a Nuestro Padre y Señor San José, recordaremos sus principales siete Dolores y Gozos; en este año, 2025, comenzaremos el Domingo 2 de Febrero y concluiremos el Domingo 16 de Marzo. 

                El Papa Pío IX se dignó conceder el 1 de Febrero de 1847, una Indulgencia Plenaria para cada uno de los Siete Domingos de San José, si se observan las condiciones de Confesión, Comunión y visita en cualquier templo, rogando por las necesidades del Sumo Pontífice y/o de la Santa Iglesia. No hay época señalada para practicar la devoción de los Siete Domingos, pero sí se exige que sean seguidos, sin interrupción.



PREPARACIÓN

               Olvidáte por un momento de las preocupaciones cotidianas, deja a un lado todo aquello que te resta felicidad, sumérgete en el silencio interior e intenta adentrarte en espíritu en la humilde casa de Nazareth, y situado en medio de la Sagrada Familia, contempla la figura paternal de San José, que cuida al Niño, lo besa, lo educa, lo mima... ¿qué podrá negar Jesús Nuestro Señor al que así lo acunó en Su Santa Infancia?


...Y fue a vivir a una ciudad 
llamada Nazaret... 



INICIO

               Por la señal + de la Santa Cruz, etc.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, (se golpea el pecho 2 veces) a mí me pesa, pésame, Señor, de todo corazón haberos ofendido; yo os propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

              Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como os lo suplico, así confío en Vuestra Divina Bondad y Misericordia infinita, me los perdonaréis, por los merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y perseverar en Vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO

               Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros Siete Dolores y Gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. 


DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

            Sexto Doloral regresar a su Nazaret por el miedo a Arquelao. 

"Él se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá" . (Evangelio de San Mateo, cap. 2, vers. 21-22).

          - Sexta Alegríaal regresar con Jesús de Egipto a Nazaret y la confianza establecida por el Ángel. 

"Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los Profetas: será llamado Nazareno". (Evangelio de San Mateo, cap. 2, vers. 23)





ORACIÓN

                 Oh Ángel de la tierra, Glorioso San José, que pudisteis admirar al Rey de los Cielos, sometido a vuestros más mínimos mandatos; aunque la alegría al traerle de Egipto se turbó por temor a Arquelao, sin embargo, tranquilizado luego por el Ángel, vivisteis dichoso en Nazaret con Jesús y María.

                Por este dolor y este gozo, alcanzadnos la gracia de desterrar de nuestro corazón todo temor nocivo, poseer la paz de conciencia, vivir seguros con Jesús y María y morir también asistidos por Ellos.

         Ahora, reza con piedad un Padrenuestro, un Avemaría, el Ave de San José y un Gloria, para terminar diciendo

         Jaculatoria: San José, Modelo y Patrono de aquellos que aman al Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

        Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.





sábado, 8 de marzo de 2025

EL AMOR DE LOS SAGRADOS CORAZONES

 

Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre 
que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, 
la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón,
 prometiendo salvarla por este medio. 
Tan numerosas son las almas que la Justicia de Dios 
condena por los pecados cometidos contra Mí, 
que he venido a pedir reparación. 
Sacrifícate y reza por esta intención 


Nuestra Señora a Sor Lucia de Fátima, el 13 de Junio de 1929, 
en la Capilla del Convento en Tuy, Pontevedra, España



               “Para que la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús contribuya con mayor abundancia a todos los Cristianos, y más aún, a todo el género humano, procuren los Fieles que a esta devoción se una estrechamente el Inmaculado Corazón de la Madre de Dios… Es, pues, enteramente conveniente que el Pueblo Cristiano, que recibió de Cristo por María la Vida Divina, después de haber pagado su deuda de honor al Sacratísimo Corazón de Jesús, ofrezca también al amantísimo Corazón de su Madre Celestial los correspondientes actos de piedad, afecto, gratitud y expiación. Conforme enteramente a esta dulcísima y sapientísima disposición de la Divina Providencia es el memorable acto de consagración, con el que Nos mismo consagramos solemnemente la Santa Iglesia y el mundo entero al Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María” 


Papa Pío XII 


FÓRMULA DE CONSAGRACIÓN 
DE LA IGLESIA Y DEL GÉNERO HUMANO 
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


               ¡Oh Reina del Santísimo Rosario, Auxilio de los Cristianos, Refugio del género humano, Vencedora de todas las batallas de Dios! Ante Vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de Vuestro maternal Corazón.

               En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a Vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, Cuerpo Místico de Vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

               Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

               Vos, oh Madre de Misericordia, impetradnos de Dios la Paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la Paz. Reina de la Paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la Paz por que suspiran los pueblos, la Paz en la Verdad, en la Justicia, en la Caridad de Cristo. Dadle la Paz de las armas y la Paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el Reino de Dios.

              Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la Paz y haced que brille para ellos el Sol de la Verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

              Dad la Paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen, hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos, y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el Único Verdadero Pastor.

               Obtened Paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la Vida Cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

               Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de Vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en Él todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a Vuestro Inmaculado Corazón, para que Vuestro Amor y Patrocinio aceleren el Triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen Bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a otro de la tierra, el eterno Magníficat de Gloria, de Amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.




miércoles, 5 de marzo de 2025

INICIO DE LA SANTA CUARESMA

  

             Hoy, Miércoles de Ceniza, es el principio de las penitencias cuaresmales, a semejanza de los cuarenta días de ayuno que Nuestro Señor practicó antes de comenzar Su Vida Pública. La Santa Iglesia nos impresiona saludablemente imponiendo sobre nuestras cabezas la ceniza bendecida; nos recuerda que venimos del polvo y que nuestro cuerpo se deshará en ceniza después de la muerte.




             Para completar la lección sobre la nada de las glorias humanas, conviene saber que la ceniza de hoy se obtiene quemando los olivos, palmas y laureles bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior.

             Antiguamente, en el día de hoy, aquellos fieles que habían causado escándalo público, se postraban humildemente en tierra en presencia del resto de cristianos, cubriendo su cabeza con cenizas. Edificados por tal ejemplo de humilde arrepentimiento, muchos quisieron imitarles; al fin la Iglesia extendió esta imposición a los que quisieran; y esta práctica ha sustituido, a pesar de haber sido suprimida la penitencia pública que fue su origen ocasional.


LO QUE ENSEÑA EL CATECISMO TRADICIONAL 

SOBRE LA SANTA CUARESMA


¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de CENIZA? 

               - El primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.

¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la Cuaresma? 

               - La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.

¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza? 

               - Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.

¿Qué hemos de hacer para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia? 

               - Para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, guardar exactamente el ayuno y la abstinencia, y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones; 2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que de ordinario, 3ª, oír la palabra de Dios, no ya por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen; 4ª, andar con solicitud en prepararnos a la confesión para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la Comunión pascual.


(Catecismo Mayor del Papa San Pío X )




NORMAS SOBRE EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA 

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO 

(pío-benedictino, de 1917)


Canon 1250 

                La ley de la abstinencia prohíbe comer carne y caldo de carne, pero no prohíbe comer huevos, lacticinios y cualesquiera condimentos, aunque sean de grasa de animales.

Canon 1251

               1 La ley del ayuno prescribe que no se haga sino una sola comida al día; pero no prohíbe tomar algún alimento por la mañana y por la tarde, con tal que se observe, respecto de la cantidad y la calidad, la costumbre aprobada en cada lugar.

               2 Tampoco está prohibido mezclar carne y pescado en la misma comida; ni cambiar la colación de la noche con la comida del mediodía.

Canon 1252

                1 La ley de sola la abstinencia se ha de observar TODOS los Viernes del año.

                2 Obliga la ley de la abstinencia con ayuno el Miércoles de Ceniza, los Viernes y Sábados de Cuaresma y los tres días de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de la Asunción de la Madre de Dios, de la Fiesta de Todos los Santos y de la Natividad del Señor.

Canon 1253

                Estos cánones no cambiarán los indultos particulares, los votos de cualquier persona física o moral, las constituciones y reglas de cada religión o instituto aprobado, tanto de hombres como de mujeres, que lleven vida en común, incluso sin realizar votos).

Canon 1254

                1 Están obligados a guardar abstinencia cuantos hayan cumplido los siete años de edad.

                2 Obliga la ley del ayuno a todos desde que han cumplido veintiún años de edad hasta que hayan comenzado los sesenta.




martes, 4 de marzo de 2025

FESTIVIDAD DE LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 



               El abogado y fotógrafo aficionado, Secondo Pía, después de haber obtenido el permiso del Rey Vittorio Emanuele para realizar las primeras fotografías de la Sábana Santa de Turín, tuvo una gran sorpresa en el cuarto de revelado: el 28 de Mayo de 1898, comprobó que en la imagen en negativo de la Sábana Santa, aparecía majestuosamente una imagen en positivo, con extraordinaria claridad y detalle. Así entendió que la imagen representada en la tela constituye un auténtico negativo.

                Unos cincuenta años antes que el fotógrafo Pía viera el Rostro de la Sábana Santa, el mismo Jesucristo se manifestó en la ciudad francesa de Tours a una sencilla carmelita descalza, Sor María de San Pedro y de la Sagrada Familia, para manifestarle Su deseo de ser reparado y consolado en Su Santa Faz. Así, el 24 de Noviembre de 1843, Nuestro Señor le advierte:

               “La Tierra está repleta de crímenes. La violación de los primeros tres Mandamientos de Dios ha molestado a Mi Padre. El Santo Nombre de Dios ha sido blasfemado, y el Santo Día del Señor profanado, saturado de cantidad de iniquidades. Estos pecados se han acumulado hasta el Trono de Dios y han provocado Su Ira, la cual estallará pronto si Su Justicia no es apaciguada. Jamás han llegado estos crímenes a tal punto”.



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              En estos comunicados del Cielo, Nuestro Señor le pidió a Sor María de San Pedro hacer una Comunión de Reparación por la profanación dominical... Sor María de San Pedro escribe:

              “... Nuestro Señor me ordenó comulgar los Domingos por estas tres intenciones particulares:

             1) En espíritu de expiación por todas las tareas prohibidas que se hacen los domingos, que como día de observancia debe ser santificado.

             2) Para apaciguar la Justicia Divina que estaba a punto de descargarse a causa de la profanación de los días de guardar.

             3) Para implorar la conversión de aquellos pecadores que profanan los domingos, y para lograr la terminación del trabajo dominical prohibido”.

               El 11 de Octubre de 1845, Nuestro Señor insistió en la importancia de hacer reparación a Su Santa Faz. En ese día Nuestro Señor le dijo a Sor María de San Pedro:

               “Busco Verónicas para enjugar y venerar Mi Divina Faz, la cual tiene pocos adoradores

               La Fiesta de la Santa Faz se celebra hoy, Martes previo al Miércoles de Ceniza. Así lo pidió el Cielo y de esta manera lo confirmó el Papa Pío XII el 17 de Abril de 1958; autorizó además el Pontífice la Misa de la Santa Faz de Jesús, para todas las Diócesis y Órdenes Religiosas que pidiesen el Indulto de Roma para celebrarla.



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               En estos días, nunca faltan las burlas y ataques contra la Realeza de Jesús, la Inocencia misma, que será otra vez traicionado, en medio de un populacho blasfemo y que se jacta de su pecado; Jesús, volverá a ser Rey de burlas, una vez más, Su Santa Faz será escupida por aquellos que debieran besarlo... Sus virginales carnes, flageladas de nuevo sin piedad por los pecados de impureza, en medio de un falso canto a la libertad que no es más que un látigo que esclaviza al hombre y lo somete a sus más bajos instintos.

               Ahora, procura continuar a lo largo del día, en la intimidad con Jesús y duélete, no por besos traidores que seguro nunca le has querido dar, pero sí de tantos besos como debiste darle con más amor. Besa Su Santa Faz por tantos que no lo hacen y ni lo harán nunca; ámale por aquellos que no lo hacen y finalmente, promete a Jesús Nuestro Señor que seguirás consolándolo por todos los que andan apartados de Él.



lunes, 3 de marzo de 2025

LAS LÁGRIMAS DEL NIÑO JESÚS. Centenario de la Canonización de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, 1925-2025

 


               Fue también un Miércoles cuando vino a visitarnos el Sr. Ducellier. Cuando Victoria le dijo que no había nadie en casa, más que Teresita, entró a la cocina para verme, y estuvo mirando mis deberes. Me sentí muy orgullosa de recibir a mi Confesor, pues había hecho poco antes mi primera confesión. ¡Qué dulce recuerdo aquel...! ¡Con cuánto esmero me preparaste, Madre querida, diciéndome que no era a un hombre a quien iba a decir mis pecados, sino a Dios!. Estaba profundamente convencida de ello, por lo que me confesé con gran espíritu de fe, y hasta te pregunté si no tendría que decirle al Sr. Ducellier que lo amaba con todo el corazón, ya que era a Dios a quien le iba a hablar en su persona... 

               Bien instruida acerca de todo lo que tenía que decir y hacer, entré al confesonario y me puse de rodillas; pero al abrir la ventanilla, el Sr. Ducellier no vio a nadie: yo era tan pequeña, que mi cabeza quedaba por debajo de la tabla de apoyar las manos. Entonces me mandó ponerme de pie. Obedecí en seguida, me levanté y, poniéndome exactamente frente a él para verle bien, me confesé como una persona mayor, y recibí su bendición con gran fervor, pues tú me habías dicho que en esos momentos las lágrimas del Niño Jesús purificarían mi alma. 

               Recuerdo que en la primera exhortación que me hizo me invitó, sobre todo, a que tener devoción a la Santísima Virgen, y yo prometí redoblar mi ternura hacia ella. Al salir del confesonario, me sentía tan contenta y ligera, que nunca había sentido tanta alegría en mi alma. Después volví a confesarme en todas las fiestas importantes, y cada vez que lo hacía era para mí una verdadera fiesta. 


"Historia de un alma", autobiografía de Santa Teresita 
del Niño Jesús y de la Santa Faz