viernes, 30 de septiembre de 2022

TRIDUO EN HONOR DE SANTA TERESITA DE LISIEUX. Día primero: Que solo a Dios entregue mi corazón

 

               El 30 de Septiembre de 1897, en el Carmelo de Lisieux, a las 7:20 de la tarde,  moría a consecuencia de la tuberculosis, a la edad de 24 años, Sor Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz. La Santa Iglesia la elevó a la Gloria de los Altares el 17 de Mayo de 1925 y determinó la celebración de su memoria para el día 3 de Octubre. 




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

               Santa Teresita: Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de Cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.

              ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dame fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concédeme la gracia que en este Triduo le pido. Amén.



ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO

              Florecita de Jesús: Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardores fueron el dulce martirio que consumió tu vida "con ansias de amores inflamada", haz que también yo, Santa Teresita, a solo Dios entregue totalmente mi corazón con todas sus esperanzas y con todos sus ensueños, para que le transforme y le resucite y le salve. Amén.



INVOCACIONES

(Se reza la invocación y a continuación decimos "ruega por nosotros
y agregamos un Gloria; en total son 24, por los mismos años 
que vivió entre nosotros Santa Teresita de Lisieux)

1- Santa Teresita del Niño Jesús. Ruega por nosotros... (Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, etc)

2- Florecita de Jesús. 

3- Hija predilecta de María. 

4- Esposa fiel de Jesús. 

5- Madre de innumerables almas. 

6- Ejemplo de Santidad. 

7- Milagro de virtudes. 

8- Prodigio de milagros. 

9- Virgen prudente. 

10- Hermana de la Fe. 

11- Ángel de caridad. 

12- Violeta de humildad. 

13- Mística apasionada. 

14- Lirio purísimo del Carmelo. 

15- Flor selecta de la Iglesia. 

16- Rosa deshojada de amor. 

17- Mártir de amor. 

18- Encanto de Cielos y tierra. 

19- Mensajera de paz. 

20- Patrona de las Misiones. 

21- Sembradora de rosas. 

22- Maestra de Infancia Espiritual. 

23- Abogada de los Sacerdotes. 

24- Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra. 



JACULATORIA

Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas




jueves, 29 de septiembre de 2022

GLORIOSO ARCÁNGEL SAN MIGUEL

  


               San Miguel es el Príncipe de los Ángeles fieles al Señor. Su nombre significa: «¿Quién como Dios?». En la Sagrada Escritura, aparece en el Libro del Profeta Daniel y en el Libro del Apocalipsis. Como a San Gabriel y a San Rafael, se le llama "Arcángel".

               San Miguel es figura principal entre los que sirven inmediatamente al Trono del Señor y bajan a la tierra para anunciar o hacer cumplir Sus designios. Protector del Pueblo de Dios, de Israel, en la Antigua Ley; de la Iglesia de Cristo en el Nuevo Testamento. En la Sagrada Escritura ha hallado su fundamento la piedad popular de todos los tiempos para erigir a San Miguel en Príncipe de los Ejércitos Celestiales, Guerrero Victorioso en las luchas cósmicas contra el espíritu rebelde, el Dragón de las tinieblas.

               Daniel, el Profeta de las revelaciones angélicas, nos da a conocer el nombre de nuestro Arcángel. Miguel, llamado Gran Jefe de los israelitas, que luchan por la liberación del Pueblo de Dios, desterrado y sometido al dominio persa. Allí mismo se habla de los príncipes de Persia y de Grecia, refiriéndose, según el común sentir, a los Ángeles Guardianes de estas naciones.

               El Apocalipsis, nos presenta a San Miguel en su misión definitiva, culminante. Ante la Aparición de la Mujer, símbolo de María y de la Iglesia, con Su Hijo, en el Cielo se traba una batalla. Miguel y el Dragón frente a frente, el Arcángel fiel contra el soberbio ángel de la luz. Cada uno manda un ejército de ángeles. Vence Miguel y el Dragón es sepultado en los infiernos. (1)

               De esta visión de San Juan, Profeta de Patmos, se derivan las imágenes medievales del guerrero de alas brillantes con labrada armadura, al que no le falta la lanza que destruye al dragón, vencido a sus pies. La Iglesia misma le reconoce el título de defensor de sus huestes, por eso le llama "Ángel del Paraíso", "Príncipe de las Milicias Celestiales", y en las Letanías de los Santos le asigna el primer lugar detrás de la Santísima Virgen. Su protección no nos abandona hasta después de la muerte.

               En el momento solemne de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa por sus difuntos, la Iglesia le invoca para que presente las almas a la Luz Santa del Juicio Divino. La devoción popular, que ha influido notablemente en estos textos litúrgicos, le considera como "pesador de las almas", y así le vemos en curiosas miniaturas de la Edad Media, con la balanza de la Justicia Divina en las manos, felizmente inclinado un platillo hacia la Gloria del Cielo.

               Sus apariciones más famosas son las del Monte Gárgano en Italia, alrededor del año 500, y la del Monte Adriano, donde el año 611 el Papa Adriano IV le construye un oratorio, sobre el que sería más tarde Castillo de Sant' Angelo.

              En España alcanzó renombre su aparición en la serranía navarra de Aralar (1) para ayudar al Noble Caballero Don Teodosio de Goñi en lucha contra el dragón infernal.

               Hoy día el Arcángel se mantiene fiel a su misión de Custodio de la Iglesia, como lo proclama la oración a él dirigida al fin de la Santa Misa, preceptuada por el Papa León XIII.


Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original


EL SANTUARIO DE SAN MIGUEL DE ARALAR 
o "de Excelsis"


               1) El Santuario de San Miguel de Excelsis, enclavado entre las cumbres de la Sierra de Aralar, en término de Uharte Arakil, a 30 kilómetros de Pamplona; es uno de los centros de espiritualidad más antiguos y enraizados de Navarra. 

              Cuenta la tradición que, al comienzo de la Reconquista, el Caballero Teodosio de Goñi cometió por error un parricidio a causa de los celos que sentía al pensar que su mujer, Constanza de Brutón, se estaba acostando con un criado. Arrepentido, realizó una peregrinación a Roma para suplicar al Papa la absolución de su pecado. Éste le impuso como penitencia deambular por la sierra de Aralar con unas cadenas atadas a su cintura. 

               Una noche, en medio de una inmensa tormenta, un terrible dragón intentó devorarle. El penitente invocó al Arcángel Miguel que, en medio de un enorme estruendo, se le apareció y mató al animal mostrando la Cruz, momento en el que el Caballero Teodosio de Goñi quedó libre de las cadenas y fue perdonado. Agradecido, decidió fundar un santuario consagrado al Arcángel Miguel, en donde todavía pueden verse las cadenas que llevó durante su penitencia.



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miércoles, 28 de septiembre de 2022

LA FE PURA E INMACULADA: LA IGLESIA BRILLA SIN MANCHA

  


               Durante el transcurso de los siglos, la Esposa Mística de Cristo nunca ha sido machada ni podrá ser contaminada en el futuro, como lo demuestra Cipriano: "La Esposa de Cristo no puede ser infiel a su Esposo: es hermosa y modesta. Ella guarda la santidad de la cámara nupcial con castidad y modestia".

Papa Pío XI, Encíclica Mortalium Animos , n. 10


               Y, ciertamente, esta piadosa Madre Iglesia brilla sin mancha alguna en los Sacramentos, con los que engendra y alimenta a sus hijos; en la Fe, que en todo tiempo conserva incontaminada; en las Santísimas Leyes, con que a todos manda, y en los Consejos Evangélicos, con que amonesta; y, finalmente, en los celestiales Dones y Carismas con los que, inagotable en su fecundidad, da a luz incontables ejércitos de Mártires, Vírgenes y Confesores...

Papa Pío XII, Encíclica Mystici Corporis, n. 66


               Antiguamente la táctica de Lucifer era desunir a los Católicos, envidiando que fueran una sola alma para servir a Dios, y tuvieran ellos un solo corazón para amarle; pero hoy ha mudado de táctica, y trata de unir a los que deben estar separados, porque conoce perfectamente que cada paso que avance el Liberalismo en el campo Católico, es nueva conquista para él...Cuanto más lejos nos coloquemos del error, menos peligros tendremos de caer en él...

               El gran peligro que amenaza hoy a los Católicos y a una amplia parte de la Jerarquía, es el deseo de conciliar cosas que son inconciliables (…)

Mons. Ezequiel Moreno Díaz (1848-1906), Obispo de Pasto, Colombia




               "...estoy profundamente dolido: pido perdón por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas... muchos miembros de la Iglesia y de las comunidades religiosas cooperaron, también por medio de la indiferencia, en esos proyectos de destrucción cultural y asimilación forzada de los gobiernos de la época, que finalizaron en el sistema de las escuelas residenciales..." 

"Papa" Francisco en su visita a Canadá, 25 de Julio de 2022



martes, 27 de septiembre de 2022

LA SÁBANA SANTA: EL SUDARIO DE LA REDENCIÓN

 


               Probablemente la Sábana Santa fue obtenida durante las Cruzadas y traída a Europa. La documentación histórica demuestra que la Sábana Santa se exhibió en las ciudades de Jerusalén, Edesa (año 500) y Constantinopla (año 1092). El rey Luis VII de Francia veneró la Sábana Santa en Constantinopla en 1147. En Agosto de 1203, Robert de Clari, un cruzado francés, informó haber visto la Sábana Santa en Constantinopla. 

               Aunque aparecen algunas lagunas en su paradero histórico, la Sábana Santa ha mantenido una presencia constante. Tras el testimonio de Robert de Clari, la siguiente cita histórica sitúa la Sábana Santa en Francia, habiendo pasado a posesión de la familia De Charny de Lirey.

               En Marzo de 1453, Margarita de Charny entregó la Sábana Santa a la Casa de Saboya, y se conservó en la Capilla de Castillo de Chambéry. La Sábana Santa sobrevivió al incendio del 4 de Diciembre de 1532, pero las esquinas dobladas se quemaron cuando su relicario de plata comenzó a derretirse; hasta la fecha, se pueden ver los parches aplicados a la Sábana Santa debido a las marcas de quemaduras. La Sábana Santa fue trasladada a la Catedral de Turín el 14 de Septiembre de 1578, donde permanece desde entonces en la Capilla Real.

               La Sábana Santa está hecha en lino tejido, de alta calidad, realizada por un tejedor profesional, por lo que probablemente perteneciera a un hombre rico (por ejemplo, ¿José de Arimatea?). Las fibras de lino se remontan al Mediterráneo Oriental o al Medio Oriente.

               Las pruebas químicas y biológicas prueban que hay manchas de sangre en la Sábana Santa, del tipo de sangre AB y del grupo de antígenos MNS. Además, no hay pigmentos de pintura de ningún tipo en la Sábana Santa, lo que elimina la posibilidad de que la Sábana Santa sea una especie de falsificación artística supremamente inteligente.

               La Sábana Santa lleva la imagen de un varón adulto, de 1.81 cms. de altura, de firme complexión atlética, en torno a los 80 kilos de peso, con cabello hasta los hombros y barba; un hombre que había sufrido la crucifixión a la manera romana; así, la víctima fue clavada por las muñecas, entre el radio y el cúbito, para que pudiera colgar de forma segura en la cruz. El clavo en la muñeca habría penetrado en un nervio y habría provocado que el pulgar se clavara en la palma de la mano. Los pulgares del hombre de la Sábana Santa están ocultos debido a este clavado.

                La Víctima de la Sábana Santa muestra una herida en el costado; esta lesión atravesó las costillas quinta y sexta, y perforó el pericardio y la aurícula derecha, provocando el flujo de sangre y líquido pericárdico. Las manchas de sangre alrededor de la frente y la nuca podrían atribuirse a múltiples laceraciones en la cabeza... la corona de espinas.

               También aparecen manchas de sangre en la espalda, alternando los hombros derecho e izquierdo, y en las nalgas debidas a la flagelación. Las heridas del flagelo se abren en abanico, lo que tiene sentido ya que el flagelo que usaban los romanos tenía dos o tres tiras de cuero con pequeñas bolas de plomo o ganchos en el extremo para perforar la carne. Claramente, la Víctima fue azotada muy metódicamente y hay más de 120 heridas.

               No se han encontrado pigmentos, pinturas, o colorantes en las fibrillas. La fluorescencia de rayos X y la microquímica en las fibrillas eliminan la posibilidad de que se utilice pintura como método para crear la imagen, y la evaluación ultravioleta e infrarroja ha confirmado estos estudios. Si se hubiera usado pintura, habría penetrado a través de las fibras superiores hacia las fibras inferiores del tejido en espiga; sin embargo, la imagen está solo en las fibras superiores y las fibras inferiores no se tocan. Además, la imagen era resistente a la decoloración y otros agentes químicos estándar que habrían reaccionado con la pintura o algún otro medio.


La imagen de la Sábana Santa: 
algunas claves

por el escritor Juan José Benítez


               • La ciencia no sabe cómo, pero la imagen del Hombre muerto responde a una degradación física de la celulosa que forma las fibras de lino.

               • No hay pintura. Jamás se encontró vestigio alguno de los pigmentos.

               • El color es similar al de las quemaduras producidas en el siglo XVI en la misma tela de lino. Los científicos hablan de estabilidad térmica.

               • Conforme el espectador se acerca a la imagen, ésta desaparece, y se convierte en una mancha informe. Sólo a cuatro o cinco metros se aprecia en toda su belleza. Este fenómeno óptico se registra como consecuencia de la falta de definición en los perfiles.

              • No existen huellas laterales del cuerpo.

              • La imagen es superficial: sólo afecta a las dos o tres primeras fibras (un hilo está integrado por casi doscientas fibras).



              • El oscurecimiento de la imagen es igual en la parte frontal y en la dorsal. ¿Cómo puede ser si esta última experimentó un mayor peso?

              • La ciencia no sabe cómo, pero la imagen dispone de estabilidad hídrica y química (el agua utilizada para sofocar el incendio que la afectó en Chambéry, y que hirvió en el interior de la urna de plata, no afectó a la pureza de la figura. Ninguno de los reactivos químicos conocidos la disuelven o la decoloran).

              • ¿A qué obedecen las claras deformaciones anatómicas en algunas regiones de la imagen? Por ejemplo: caderas y longitud del antebrazo.

             • No hay direccionalidad. Si se tratase de una pintura, aparecería la inevitable dirección de la mano del artista.

             • La imagen presenta manchas de sangre, independientes de la formación de dicha figura. ¿Por qué los coágulos y reguerillos no están lógicamente desflecados?

             • La ciencia no sabe cómo, pero la Sábana Santa es un «negativo» fotográfico.

             • La ciencia no sabe cómo, pero la intensidad de la imagen varía en función de la distancia del lienzo al cuerpo. Cuanto más cerca, menos intensidad.

             • La imagen -según los especialistas- se transfiere al lino en sentido vertical.



lunes, 26 de septiembre de 2022

SUBIDA AL MONTE CARMELO, por San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia. Parte V

 

               Fieles al Espíritu del Carmelo, queremos acercar a nuestros asiduos la lectura de los clásicos de la espiritualidad; en un mundo virtual en el que se prodigan los "videntes", "mensajes celestiales" y demás personajes ilusorios, haremos un digno lugar para el "Doctor de la Oración", como calificó el Papa Pío XI a San Juan de la Cruz el día que lo declaró Doctor de la Iglesia. Hemos respetado el estilo original del Santo autor, por lo que será necesario leerlo con mesura para extraer el jugo espiritual que emana de aquellas inspiradoras letras.  



               La causa por que le es necesario al alma, para llegar a la divina unión de Dios, pasar esta noche oscura de mortificación de apetitos y negación de los gustos en todas las cosas, es porque todas las afecciones que tiene en las criaturas son delante de Dios puras tinieblas, de las cuales estando el alma vestida, no tiene capacidad para ser ilustrada y poseída de la pura y sencilla luz de Dios, si primero no las desecha de sí, porque no pueden convenir la luz con las tinieblas; porque, como dice San Juan (1, 5): Tenebrae eum non comprehenderunt, esto es: Las tinieblas no pudieron recibir la luz.

               La razón es porque dos contrarios, según nos enseña la filosofía, no pueden caber en un sujeto. Y porque las tinieblas, que son las afecciones en las criaturas, y la luz, que es Dios, son contrarios y ninguna semejanza ni conveniencia tienen entre sí, según a los Corintios enseña san Pablo (2 Cor. 6, 14), diciendo: Quae conventio lucis ad tenebras?, es a saber: ¿Que conveniencia se podrá dar entre la luz y las tinieblas?; de aquí es que en el alma no se puede asentar la luz de la divina unión si primero no se ahuyentan las afecciones de ella. 

               Para que probemos mejor lo dicho, es de saber que la afición y asimiento que el alma tiene a la criatura iguala a la misma alma con la criatura, y cuanto mayor es la afición, tanto más la iguala y hace semejante, porque el amor hace semejanza entre lo que ama y es amado. Que por eso dijo David (Sal. 113, 8), hablando de los que ponían su afición en los ídolos: Similes illis fiant qui faciunt ea, et omnes qui confidunt in eis, que quiere decir: Sean semejantes a ellos los que ponen su corazón en ellos. Y así, el que ama criatura, tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera, más bajo; porque el amor no sólo iguala, mas aun sujeta al amante a lo que ama. Y de aquí es que, por el mismo caso que el alma ama algo, se hace incapaz de la pura unión de Dios y su transformación; porque mucho menos es capaz la bajeza de la criatura de la alteza del Criador que las tinieblas lo son de la luz: Porque todas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son, como dice Jeremías (4, 23) por estas palabras: Aspexi terram, et ecce vacua erat et nihil; et caelos, et non erat lux in eis: Mire a la tierra, dice, y estaba vacía, y ella nada era; y a los cielos, y vi que no tenían luz. En decir que vio la tierra vacía, da a entender que todas las criaturas de ella eran nada, y que la tierra era nada tambien. Y en decir que miró a los cielos y no vio luz en ellos, es decir que todas las lumbreras del cielo, comparadas con Dios, son puras tinieblas. De manera que todas las criaturas en esta manera nada son, y las aficiones de ellas son impedimento y privación de la transformación en Dios; así como las tinieblas nada son y menos que nada, pues son privación de la luz. Y así como no comprehende a la luz el que tiene tinieblas, así no podrá comprehender a Dios el alma que en criaturas pone su afición; de la cual hasta que se purgue, ni acá podrá poseer por transformación pura de amor, ni allá por clara visión. Y para más claridad, hablaremos más en particular. 

               De manera que todo el ser de las criaturas, comparado con el infinito (ser) de Dios, nada es. Y, por tanto, el alma que en el pone su afición, delante de Dios tambien es nada, y menos que nada; porque, como habemos dicho, el amor hace igualdad y semejanza, y aun pone más bajo al que ama. Y, por tanto, en ninguna manera podrá esta alma unirse con el infinito ser de Dios, porque lo que no es no puede convenir con lo que es. Y descendiendo en particular a algunos ejemplos: - Toda la hermosura de las criaturas, comparada con la infinita hermosura de Dios, es suma fealdad, según Salomón en los Proverbios (31, 30) dice: Fallax gratia, et vana est pulchritudo: Engañosa es la belleza y vana la hermosura. Y así, el alma que está aficionada a la hermosura de cualquiera criatura, delante de Dios sumamente fea es; y, por tanto, no podrá esta alma fea transformarse en la hermosura que es Dios, porque la fealdad no alcanza a la hermosura. - Y toda la gracia y donaire de las criaturas, comparada con la gracia de Dios, es suma desgracia y sumo desabrimiento; y, por eso, el alma que se prenda de las gracias y donaire de las criaturas, sumamente es desgraciada y desabrida delante los ojos de Dios; y así no puede ser capaz de la infinita gracia de Dios y belleza, porque lo desgraciado grandemente dista de lo que infinitamente es gracioso. - Y toda la bondad de las criaturas del mundo, comparada con la infinita bondad de Dios, se puede llamar malicia. Porque nada hay bueno sino solo Dios (Lc. 18, 19); y, por tanto, el alma que pone su corazón en los bienes del mundo, sumamente es mala delante de Dios. Y así como la malicia no comprehende a la bondad, así esta tal alma no podrá unirse con Dios, el cual es suma bondad. Y toda la sabiduría del mundo y habilidad humana, comparada con la sabiduría infinita de Dios, es pura y suma ignorancia, según escribe san Pablo ad Corinthios (1 Cor. 3, 19), diciendo: Sapientia huius mundi stultitia est apud Deum. La sabiduría de este mundo, delante de Dios es locura.

               Por tanto, toda alma que hiciese caso de todo su saber y habilidad para venir a unirse con la sabiduría de Dios, sumamente es ignorante delante de Dios, y quedará muy lejos de ella. Porque la ignorancia no sabe que cosa es sabiduría, como dice San Pablo que esta sabiduría le parece a Dios necedad. Porque, delante de Dios, aquellos que se tienen por de algún saber son muy ignorantes; porque de ellos dice el Apóstol escribiendo a los Romanos (1, 22), diciendo: Dicentes enim se esse sapientes, stulti facti sunt, esto es: Teniendose ellos por sabios, se hicieron necios. Y solos aquellos van teniendo sabiduría de Dios que, como niños ignorantes, deponiendo su saber, andan con amor en su servicio. La cual manera de sabiduría enseñó tambien san Pablo ad Corinthios (1 Cor. 3, 18-19): Si quis videtur inter vos sapiens esse in hoc saeculo, stultus fiat ut sit sapiens. Sapientia enim huius mundi stultitia est apud Deum, esto es: Si alguno le parece que es sabio entre vosotros, hágase ignorante para ser sabio, porque la sabiduría de este mundo es acerca de Dios locura. De manera que, para venir el alma a unirse con la sabiduría de Dios, antes ha de ir no sabiendo que por saber.

               Y todo el señorío y libertad del mundo, comparado con la libertad y señorío del espíritu de Dios, es suma servidumbre, y angustia, y cautiverio. Por tanto, el alma que se enamora de mayorías, o de otros tales oficios, y de las libertades de su apetito, delante de Dios es tenido y tratado no como hijo, sino como bajo esclavo y cautivo, por no haber querido el tomar su santa doctrina, en que nos enseña que el que quisiere ser mayor sea menor, y el que quisiere ser menor sea el mayor (Lc. 22, 26). Y, por tanto, no podrá el alma llegar a la real libertad del espíritu, que se alcanza en su divina unión, porque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad, la cual no puede morar en el corazón sujeto a quereres, porque este es corazón de esclavo, sino en el libre, porque es corazón de hijo. Y esta es la causa por que Sara dijo a su marido Abraham que echase fuera a la esclava y a su hijo, diciendo que no había de ser heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre (Gn. 21, 10).

               Y todos los deleites y sabores de la voluntad en todas las cosas del mundo, comparados con todos los deleites que es Dios, son suma pena, tormento y amargura. Y así, el que pone su corazón en ellos es tenido delante de Dios por digno de suma pena, tormento y amargura. Y así, no podrá venir a los deleites del abrazo de la unión de Dios, siendo el digno de pena y amargura. Todas las riquezas y gloria de todo lo criado, comparado con la riqueza que es Dios, es suma pobreza y miseria. Y así, el alma que lo ama y posee es sumamente pobre y miserable delante de Dios, y por eso no podrá llegar a la riqueza y gloria, que es el estado de la transformación en Dios (por cuanto lo miserable y pobre sumamente dista de lo que es sumamente rico y glorioso).

               Y, por tanto, la Sabiduría divina, doliendose de estos tales, que se hacen feos, bajos, miserables y pobres, por amar ellos esto, hermoso y rico a su parecer, del mundo, les hace una exclamación en los Proverbios (8, 4-6; 18-21), diciendo: O viri, ad vos clamito, et vox mea ad filios hominum. Intelligite, parvuli, astutiam, et insipientes, animadvertite. Audite quia de rebus magnis locutura sum. Y adelante va diciendo: Mecum sunt divitiae et gloria, opes superbae et iustitia. Melior est fructus meus auro et lapide pretioso, et genimina mea argento electo. In viis iustitiae ambulo, in medio semitarum iudicii, ut ditem diligentes me, et thesauros eorum repleam. Quiere decir: ¡Oh varones, a vosotros doy voces, y mi voz es a los hijos de los hombres! Atended, pequeñuelos, la astucia y sagacidad; los que sois insipientes, advertid. Oíd, porque tengo de hablar de grandes cosas. Conmigo están las riquezas y la gloria, las riquezas altas y la justicia. Mejor es el fruto que hallareis en mí, que el oro y que la piedra preciosa; y mis generaciones, esto es, lo que de mí engendrareis en vuestras almas, es mejor que la plata escogida. En los caminos de la justicia ando, en medio de las sendas del juicio, para enriquecer a los que me aman y cumplir perfectamente sus tesoros. En lo cual la Sabiduría divina habla con todos aquellos que ponen su corazón y afición en cualquiera cosa del mundo, según habemos ya dicho. Y llámalos pequeñuelos, porque se hacen semejantes a lo que aman, lo cual es pequeño. Y, por eso, les dice que tengan astucia y adviertan que ella trata de cosas grandes y no de pequeñas, como ellos; que las riquezas grandes y la gloria que ellos aman, con ella y en ella están, y no de donde ellos piensan; y que las riquezas altas y la justicia en ella moran; porque, aunque a ellos les parece que las cosas de este mundo lo son, díceles que adviertan que son mejores las suyas, diciendo que el fruto que en ellas hallará le será mejor que el oro y que las piedras preciosas; y [lo] que ella en las almas engendra, mejor que la plata escogida que ellos aman (Pv. 8, 19). En lo cual se entiende todo genero de afición que en esta vida se puede tener. 



domingo, 25 de septiembre de 2022

LA APOSTASÍA ACTUAL: LA "BENDICIÓN" DE LAS PAREJAS HOMOSEXUALES

 



               El pasado 20 de Septiembre, los "Obispos" belgas (iglesia del Vaticano II) anunciaron que tienen la intención de dar "bendiciones" a las uniones homosexuales. En un documento conjunto, los jerarcas instaron a los fieles a rezar por dichas "parejas". 

               Una vez más, la falsa iglesia nacida del Concilio Vaticano II deja patente que abraza la Apostasía; ni tan siquiera disimulan su desapego por la Ley de Dios, sino que tratan de justificar y hasta "bendecir" uno de los pecados que claman la venganza de Dios. 

               La Doctrina Cristiana es clara, transparente en lo referente a estas "uniones homosexuales", condenadas porque son la bandera de la aberración, gala del pecado contranatura, una burla a la Santidad de Dios y a la pureza virginal de Nuestra Santa Madre.

               ¿No sabéis que los injustos no poseerán el Reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los ebrios, ni los maldicientes, ni los rapaces poseerán el reino de Dios. Y algunos esto erais, pero habéis sido lavados; habéis sido santificados; habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. (I Carta de San Pablo a los Corintios, cap. 6, vers. 9-11)



               ...la noción de la fraternidad (desde la óptica del Modernismo) cuya base colocan en el amor de los intereses comunes, o, por encima de todas las filosofías y de todas las religiones en la simple noción de humanidad, englobando así en un mismo amor y en una igual tolerancia a todos los hombres con todas sus miserias, tanto intelectuales y morales, como físicas y temporales.

               Ahora bien, la Doctrina Católica nos enseña que el primer deber de la Caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral no menos que en el celo por su bienestar material.

               Esta misma Doctrina Católica nos enseña también que la fuente del amor al prójimo se halla en el amor de Dios, Padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo, cuyos miembros somos, hasta el punto de que aliviar a un desgraciado es hacer un bien al mismo Jesucristo. Todo otro amor es ilusión o sentimiento estéril y pasajero.


De la Carta Apostólica «Notre Charge Apostolique» 
del Papa San Pío X


sábado, 24 de septiembre de 2022

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES

  

               “La Iglesia instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes por causa de la Orden religiosa fundada por consejo de la Santísima Virgen para rescate de los cautivos. Estando los cristianos esclavizados por los moros en España, parece que Dios se compadeció de aquellos infelices, expuestos a perder la fe y la inocencia y sujetos a toda especie de malos tratos” 


Las Órdenes Rescatadoras de Don Guéranger



               Según la piadosa Tradición, en la noche del 1 al 2 de Agosto de 1218, la Virgen se apareció a la vez a San Pedro Nolasco, a San Raimundo de Peñafort y al Rey Jaime I de Aragón, y les comunicó a cada uno Su deseo de fundar una Congregación para redimir cautivos. 

                La Santa Madre de Dios movió el corazón de San Pedro Nolasco para formalizar el trabajo que él y sus compañeros realizaban hacía tiempo, rescatando cautivos cristianos de las cadenas mahometanas. La Virgen Santísima desea ser libertadora a través de una nueva Orden que evitará que los presos cristianos apostaten de la Verdadera Fe al encontrarse en medio de los infieles.

                Durante la Aparición de Nuestra Señora a San Pedro Nolasco, se entabla un tierno diálogo entre la Madre de Dios y el que hasta ahora había sido comerciante.

                -"¿Quién eres Tú -pregunta Pedro Nolasco a la Virgen- que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan gran caridad, que es grata Dios y meritoria para mi?"

               -"Yo Soy María, la que le dio la carne al Hijo de Dios, tomándola de Mi Sangre purísima, para reconciliación del género humano. Soy la que recibió la Profecía de Simeón, cuando ofrecí a Mi Hijo en el Templo: ”Mira que Éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de contradicción: y a Ti misma una espada vendrá a atravesarte por el Alma"

               -"¡Oh Virgen María -responde Pedro Nolasco- , Madre de Gracia, Madre de Misericordia! ¿Quién podrá creer que Tú me mandas?

              -"No dudes en nada, porque es Voluntad de Dios que se funde esta Congregación en Mi Honor; será una familia cuyos hermanos, a imitación de Mi Hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel y serán signo de contradicción para muchos."

               Para llevar a cabo esta misión, el 10 de Agosto de 1218, San Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de la Virgen María de la Merced de la redención de los cautivos, con la participación del Rey Jaime de Aragón y ante el Obispo de la ciudad, Berenguer de Palou.

               Por la confirmación del Papa Gregorio IX se aprobó la Orden de la Merced el 17 de Enero de 1235; el mismo Papa la ratificó en la práctica de la Regla de San Agustín, le dio carácter universal incorporándola plenamente a su vida y sancionó su obra como "Misión en el pueblo de Dios". En el año 1696, el Papa Inocencio XII extendió la Fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia y fijó su celebración para el 24 de Septiembre.



JOSÉ ANTONIO, EL CABALLERO MÁRTIR DE LA MERCED

               José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, abogado, Fundador de Falange Española, Marqués de Estella, Grande de España, por influencia de sus piadosas hermanas Carmen y Pilar, entró en la Orden de la Merced en calidad de Caballero. Años más tarde, José Antonio sería detenido en Madrid y posteriormente trasladado a la Cárcel Modelo de Alicante, pero no sin antes solicitar que le trajesen su escapulario de la Merced, el cual puso sobre el pecho y ya no se desprendió de él... lo llevaba puesto el 20 de Noviembre de 1936, en el momento de ser fusilado, junto con el Detente del Sagrado Corazón y una medalla de la Santa Faz, entre otras, preciosos sacramentales; estas reliquias de la Piedad Cristiana ayudarían en el reconocimiento del cadáver tras su exhumación.




viernes, 23 de septiembre de 2022

PADRE PÍO, UN CRISTO SIN CRUZ

  


                Recordamos hoy al Sacerdote capuchino, crucificado sin Cruz, pues soportó en su endeble cuerpo los Sagrados Estigmas de Nuestro Señor durante cincuenta años.

                El Padre Pío nació el 25 de Mayo de 1887, en una aldea llamada Pietrelcina, al sur de Italia, en la provincia de Benevento; sus padres, Horacio Forgione y Giuseppa de Nunzio unos humildes agricultores, encomendaron su protección al Seráfico San Francisco de Asís, por eso le bautizaron con su nombre. Con el pasar de los años, el Padre Pío se configuraría con aquél santo no sólo por pertenecer a su Orden, sino por llevar en su cuerpo los estigmas de la Pasión.

                Desde muy niño fue profundamente sensible y espiritual; así a la corta edad de cinco años, se ofreció al Señor como víctima y comenzó a tener frecuentes visiones de su ángel custodio, de Nuestra Señora la Virgen y del mismo Jesucristo, visiones estas que le acompañarían el resto de su vida. 

               Pero también el demonio se le representaría de distintas maneras; cuando esto ocurría, nunca le falló la ayuda su Ángel de la Guarda o incluso de Nuestro Señor, que ponían al diablo en fuga.

               Para conocer más sobre la vida del Padre Pío solo tienes que tocar AQUÍ...


LA MISIÓN DEL SACERDOTE DE LOS ESTIGMAS            

                La misión del Padre Pío va a ser en gran parte una especie de reto lanzado al racionalismo moderno y a la incredulidad. Va a llevar hasta un punto sublime los Misterios del Sacrificio de la Misa y de la Confesión, los dos sacramentos en los que el sacerdote es más visiblemente "otro Cristo". Va a añadir a ese ministerio tradicional del sacerdote los estigmas que, en su carne, lo identificarán todavía más con Cristo Crucificado. 

                Esos estigmas eran una gracia que el Señor le concedía, pero también un testimonio para el mundo: recordar los sufrimientos padecidos por Cristo para la salvación del mundo y defender la eminente dignidad del Sacerdocio Católico. 


EL SENTIDO MÍSTICO DE LOS ESTIGMAS

                "La estigmatización es un acabamiento de la Unión a Dios, que llega hasta la conformidad perfecta, porque Jesús conforma poco a poco con Él, imprimiendo incluso físicamente Sus marcas divinas. Une poco a poco Sus padecimientos de alma, corazón y de cuerpo, igual que une a Sus intenciones. Esta Unión se hace tan íntima que Jesús arrastra con Él en las diversas etapas de Su vida humano-divina entregada a la Voluntad del Padre. Antes de hacer visible y exterior esa unión, antes de imprimirla en el ser físico de una manera externa, ya la ha hecho vivir de algún modo de manera invisible: el alma se encuentra ya en esa intimidad de amor y de sufrimiento con Él, igual que ya está en Su intimidad divina en lo que se refiere a los designios de Su Corazón sobre las almas. Totaliza en cierto modo esa unión que nos hace ser Él en todo el ser. Antes de llegar a la estigmatización exterior, Jesús hace pasar por numerosas agonías del corazón y del alma. El alma no sabe expresar lo que siente, tan sobrenatural y divino y sentido es al mismo tiempo: lo siente el ser entero. Es más que un sentir: el ser entero está en esa prueba." (Marta Robin)





jueves, 22 de septiembre de 2022

JESÚS REY DE AMOR, por el Padre Mateo Crawley-Boevey. Parte II

  

Jesús Rey de Amor 
un tiempo de intimidad con el Corazón 
que lo ha dado todo por nosotros



"Yo no quiero la muerte del pecador, 
sino que se convierta y viva" 

Profeta Ezequiel, cap. 33, vers. 11


               Notad para vuestro consuelo que el amor con que Jesús os ama no es enteramente el mismo amor con que ama a su Madre, toda Ella pura, santa, perfecta, inmaculada, única. Ésta es, diríamos, un amor aparte. Ni es tampoco el amor con que ama a sus ángeles, espíritus perfectos, siempre fieles, purísimos. Recordad que el Verbo los dejó a ellos, los noventa y nueve fidelísimos, por... la ovejita descarriada que eres tú, quien estás leyendo esto. Y más todavía: el amor de que te estoy hablando no es en cierto sentido aquel con que amó al grupito de almas de nieve y de fuego, almas-lirios, criaturas privilegiadas, que han sido y serán siempre en la Iglesia el oasis del Corazón de Jesús, el «rebañito pequeño» que le sigue, cantando un cántico que ningún otro podrá cantar.... 

               Estas almas, preciosas por su fidelidad heroica y constante, por su pureza sin tacha, merecieron las caricias del Rey de Amor. En tanto que el amor con que ama y colma a la inmensa mayoría de pecadores, miserables e ingratos, es el Amor Misericordioso, o sea el de una condescendencia infinita. Es el Verbo, Dios-Salvador, que bajó al lodazal para convertir el fango en estrellas, con tal que el fango se humille y crea en la misericordia del Señor. 

               Ya comprendéis por qué hemos establecido las diferencias anteriores, pues era preciso poner de relieve lo que Teresita llama el Amor-Misericordioso de Jesús, y hacéroslo apreciar, en cuanto sea posible, en su valor exacto. 

              Una cosa es, en efecto, el amor, que con dardo de fuego dora y diviniza la nieve, y otra el amor que con torrentes de sangre purifica y realza la bajeza del fango. ¿En qué y cuándo merecimos esta condescendencia del Amor Misericordioso? ¡Jamás! Hemos pecado, hemos obrado la iniquidad, hemos crucificado y muerto, con más culpabilidad que los verdugos, al Señor de la vida... ¡Todos pusimos en El nuestras manos, tintas en su Sangre, todos! Y El nos tiende los brazos, nos ofrece su perdón, su amistad, su Corazón. ¿No es esto el colmo de colmos, la locura de locuras del amor de un Dios? 

               Por esto es inconcebible el pecado de temor, de desconfianza, iba a decir es casi... imperdonable. ¿Es posible que su Corazón busque con afán el nuestro —los dos abismos que se atraen— y que nosotros, hundidos en el nuestro de miseria moral, nos neguemos, por falta de confianza, a dar entrada a Aquel que quiere y pide y ruega el colmar nuestro abismo de muerte con su Corazón, abismo de perdón y vida? 

               A sus instancias contestamos con el argumento manoseado de indignidad y de respeto, como si Él no lo supiera al brindar el tesoro (le sus ternuras..., como si Él fuera el monopolio de los justos, o de los que creyesen merecedores de sus gracias... Se diría que estos tales pretenden enmendarle la plana a un Dios que parece exagerar al querer confundir su vida inmortal con la nuestra. De ahí que, cuando Él avanza, esas almas retroceden; cuando Él dice: «Venid todos», ellos parecen repetir lo que el endemoniado del Evangelio: «¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, ¡oh Jesús, Hijo de Dios?... Has venido con el fin de atormentarnos». ¡Y los infelices huyen!... ¡Ah! Olvidan estos tales que entre el Padre Justiciero y nosotros los rebeldes se ha interpuesto como puente de esperanza, por el cual llegaremos los culpables perdonados hasta el Padre de Clemencia, ¡el Hijo Misericordioso! 

               «Pasad, hijitos míos, dice, pasad por ese puente, que soy el Crucificado; no temáis, pasad, pues Yo soy el Camino... ¿Por qué tembláis?... Pasad meditando en mi Cruz, en mi Calvario, en mi Eucaristía; avanzad en paz y con plena confianza. Yo quiero colmar el abismo de vuestro pánico con el abismo de mi ternura; pero, por favor, hijitos míos, no reabráis el abismo de distancias y recelos que Yo mismo he suprimido con mi Encarnación y mi Eucaristía.» Almas pusilánimes y de poca fe, qué, ¿no veis que la mayor de vuestras faltas, que la fuente de muchas de ellas y la que más lastima al Señor es vuestra falta de confianza?

               A cuántas de vosotras, almas tembladoras, que jamás estáis satisfechas de vuestras confesiones, que estáis siempre dudando del perdón de pecados cien veces acusados, se podría aplicar la historia siguiente: Una de tantas almas que parecen considerar a Jesús como un tirano, se está preparando a hacer una confesión general por la centésima vez. Inquieta, turbadísima, pasa su retiro escribiendo los pecados de toda su vida; no medita, no reza, está toda engolfada en un examen que la sofoca. Llega, por fin, al confesonario; lee, acusa, repite diez veces, explica siempre temblando, azorada... 

               Cuando, por fin, cree haber terminado, el confesor le dice con voz tristísima y suave: —Has olvidado algo muy importante. — Ya me lo imaginaba yo —replica ella sobresaltada, aprontándose a volver sobre sus pasos y a repetir la lectura de sus cuartillas... —No —dice entonces el confesor—, no busques lo que no has escrito: tu pecado no está en tus papeles, y me lastima mucho más que todo lo que has acusado: la causa sobre todo tu falta de confianza! Se levanta; esa voz la conmueve; quiere cerciorarse si es realmente la de su confesor... El confesonario está vacío... ¡Jesús había venido a darle una lección suprema!. 

               No censuramos, por cierto, las confesiones generales, muy provechosas en determinadas ocasiones, sino aquella falta de confianza, aquel sistema de sobresalto, aquel temblor exagerado que es un ultraje a la bondad del Salvador.

               Un sistema semejante desfigura a Jesús, lo disminuye. Si los ciegos, los leprosos y paralíticos curados por Jesús hubieran razonado de este modo y hubieran dudado de su curación por llamarse indignos, hubieran merecido, ciertamente, el recaer, y con mayor gravedad, en sus enfermedades, en castigo de su ingratitud y del orgullo que es siempre, en el fondo, el pecado de desconfianza. 

               ¿A qué bajó el Verbo? A establecer una ley nueva, portentosa, ley positiva y fundamental del Cristianismo, ley imperecedera y salvadora, la de Misericordia... Por esto la desconfianza le traspasa el Corazón. 

              ¿Sabéis cuál fue, en realidad, el mayor delito de Judas, más aún que la traición y más que el suicidio?... ¡Haber rehusado creer en aquella Misericordia que Jesús le ofreció de rodillas, al lavarle los pies en la última Cena! No cambiemos el Evangelio, pues no hay jamás derecho para ello. 

               El Señor bajó, no para los justos y los sanos, sino para los pecadores y los enfermos. Y el pago que Él pide en cambio de una dignación semejante es un amor de confianza, el cual es siempre el más sincero y el más humilde de los arrepentimientos. ¡Quien esto no comprende, no ha comprendido aún lo más delicado y hermoso del Corazón de Jesús! Nada ni nadie debe impediros el acercaros a su Costado herido, nada. 



martes, 20 de septiembre de 2022

SUBIDA AL MONTE CARMELO, por San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia. Parte IV

  


               Habla de la primera causa de esta noche, que es de la privación del apetito en todas las cosas, y da la razón por que se llama noche.

               Llamamos aquí noche a la privación del gusto en el apetito de todas las cosas; porque, así como la noche no es otra cosa sino privación de la luz, y, por el consiguiente, de todos los objetos que se pueden ver mediante la luz, por lo cual se queda la potencia visiva a oscuras y sin nada, así también se puede decir la mortificación del apetito noche para el alma, porque, privándose el alma del gusto del apetito en todas las cosas, es quedarse como a oscuras y sin nada. Porque, así como la potencia visiva mediante la luz se ceba y apacienta de los objetos que se pueden ver, y, apagada la luz no se ven, así el alma mediante el apetito se apacienta y ceba de todas las cosas que según sus potencias se pueden gustar; el cual también apagado, o, por mejor decir, mortificado, deja el alma de apacentarse en el gusto de todas las cosas, y así se queda según el apetito a oscuras y sin nada. 

               Pongamos ejemplo en todas las potencias. Privando el alma su apetito en el gusto de todo lo que el sentido del oído puede deleitar, según esta potencia se queda el alma a oscuras y sin nada. Y privándose del gusto de todo lo que al sentido de la vista puede agradar, también según esta potencia se queda el alma a oscuras y sin nada. Y privándose del gusto de toda la suavidad de olores que por el sentido del olfato el alma puede gustar, ni más ni menos según esta potencia, se queda a oscuras y sin nada. Y negando también el gusto de todos los manjares que pueden satisfacer al paladar, también se queda el alma a oscuras y sin nada. Y, finalmente, mortificándose el alma en todos los deleites y contentamientos que del sentido del tacto puede recibir, de la misma manera se queda el alma según esta potencia a oscuras y sin nada. De manera que el alma que hubiere negado y despedido de sí el gusto de todas las cosas, mortificando su apetito en ellas, podremos decir que está como de noche, a oscuras, lo cual no es otra cosa sino un vacío en ella de todos las cosas.

               La causa de esto es porque, como dicen los filósofos, el alma, luego que Dios la infunde en el cuerpo, está como una tabla rasa y lisa en que no está pintado nada; y si no es lo que por los sentidos va conociendo, de otra parte naturalmente no se le comunica nada. Y así, en tanto que está en el cuerpo, está como el que está en una cárcel oscura, el cual no sabe nada sino lo que alcanza a ver por las ventanas de la dicha cárcel, y si por allí no viese nada, no vería por otra parte. Y así, el alma, si no es lo que por los sentidos se le comunica, que son las ventanas de su cárcel, naturalmente por otra vía nada alcanzaría.

               De donde, si lo que puede recibir por los sentidos ella lo desecha y niega, bien podemos decir que se queda como a oscuras y vacía; pues, según parece por lo dicho, naturalmente no le puede entrar luz por otras lumbreras que las dichas. Porque, aunque es verdad que no puede dejar de oír, y ver, y oler, y gustar, y sentir, no le hace más al caso ni le embaraza más al alma, si lo niega y lo desecha, que si no lo viese ni lo oyese, etc. Como también el que quiere cerrar los ojos quedará a oscuras, como el ciego, que no tiene potencia para ver. Y así, al propósito habla David (Sal. 87, 16), diciendo: Pauper sum ego, et in laboribus a iuventute mea; que quiere decir: Yo soy pobre y en trabajos desde mi juventud. Llámase pobre, aunque está claro que era rico, porque no tenía en la riqueza su voluntad, y así era tanto como ser pobre realmente, mas antes, si fuera realmente pobre y de la voluntad no lo fuera, no era verdaderamente pobre, pues el ánima estaba rica y llena en el apetito. Y por eso llamamos esta desnudez noche para el alma, porque no tratamos aquí del carecer de las cosas, porque eso no desnuda al alma si tiene apetito de ellas, sino de la desnudez del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja al alma libre y vacía de ellas, aunque las tenga. Porque no ocupan al alma las cosas de este mundo ni la dañan, pues no entra en ellas, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella. 

               Esta primera manera de noche, como después diremos, pertenece al alma según la parte sensitiva, que es una de las dos que arriba dijimos, por las cuales ha de pasar el alma para llegar a la unión. Ahora digamos cuánto conviene al alma salir de su casa en esta noche oscura de sentido para ir a la unión de Dios.



lunes, 19 de septiembre de 2022

LA SALETTE, AVISO DEL FINAL DE LOS TIEMPOS

 

 

...Lo dijo Nuestra Señora en La Salette y lo vemos cumpliéndose ahora a grandes pasos. 
Por nuestra parte lo hemos dicho siempre… Fruto innegable de las reformas del anómalo 
Concilio Vaticano II y de las reformas de los Papas posteriores, la Fe se ha perdido en masa. 
La Gran Apostasía, es perfectamente visible. 

Fabián Vázquez, Director de Radio Cristiandad 
(+ 24 Febrero de 2015)



               La Aparición de La Salette fue aprobada oficialmente por el Obispo de la Diócesis, y reconocida por el Papa Pío IX. El 19 de septiembre de 1851, (quinto aniversario de la aparición), Monseñor Filiberto de Bruillard, Obispo de la Diócesis de Grenoble (Francia), a la que pertenece la aldea de La Salette, publicó un decreto en el que se podía leer: "Juzgamos que la Aparición de la Santísima Virgen a dos pastores el 19 de Septiembre de 1846, en la Parroquia de La Salette, Arciprestazgo de Corps, (Grenoble, Francia), presenta todas las características de verdadera y los Fieles tienen fundamento para creerla como indudable y cierta. Aumenta la certeza el concurso inmenso y espontáneo (de gentes) al lugar de la Aparición, así como multitud de prodigios, de los cuales es imposible dudar sin ir contra las reglas del testimonio humano. (...) Por tanto prohibimos a los Fieles y Sacerdotes de nuestra Diócesis hablar públicamente o escribir en contra del hecho que hoy proclamamos."

              El 24 de Agosto de 1852, el Papa Pío IX, concedió que fuera privilegiado el Altar Mayor del templo de La Salette; el 7 de Septiembre se fundó la Asociación de Nuestra Señora Reconciliadora de La Salette. La Hermandad Misionera de La Salette, los Saletinos, cuyos frutos fueron muy provechosos para la Iglesia y para las Misiones. 

               Más tarde, el Papa León XIII elevó el Santuario de La Salette al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de "Nuestra Señora de La Salette", efectuada por el Cardenal de París, el día 21 de Agosto de 1879. 

               Nuestra Señora reveló en La Salette dos secretos, uno a Melanie y otro a Maximino. El Secreto dado a Melanie fue publicado en 1879, con imprimátur del Obispo de Lecce.

               La Santísima Virgen clarifica en La Salette los Últimos Tiempos, y hace una llamada a los verdaderos imitadores de Su Hijo, a los "Apóstoles de los Últimos Tiempos", que ayudarán al triunfo definitivo de Jesucristo, cuando la Santa Iglesia volverá a ser piadosa, fuerte, humilde e imitadora de las virtudes de Jesucristo... "llamo a Mis hijos, a Mis verdaderos devotos, a los que se Me han consagrado a fin de que los conduzca a Mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en Mis brazos, los que han vivido de Mi espíritu; finalmente, llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los fieles Discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo."

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