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jueves, 16 de julio de 2026

NUESTRA MADRE Y SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN

  


                   En un momento de gran aflicción para la Orden del Carmen, el entonces Superior de la misma, San Simón Stock, suplicó a la Madre de Dios que le diese una señal de Su protección. Y el día 16 de Julio de 1251, en el Monasterio de Cambridge, en el Reino Unido, la Santísima Virgen se le apareció con el Divino Niño Jesús y le presentó un Escapulario, prometiéndole que todos los que con él muriesen no padecerían el fuego eterno. “Es, pues, una señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección sempiterna”, dijo la Madre de Dios, según la versión que nos transmite el General Grossi en su "Viridarium", escrito entre 1413 y 1426. No serían pocos los que pronto quisieron aprovechar esta Revelación de Nuestra Señora, entre ellos el propio Rey Eduardo II y Enrique, Duque de Lancaster, que vistieron el Escapulario del Carmen hasta la muerte.

                   El sentido de esta Promesa es que la persona que muere con el Bendito Escapulario recibirá de la Virgen María, a la hora de la muerte, la perseverancia en el estado de gracia si está en él, o, en caso contrario, el don de la conversión y de la perseverancia final.

                   La predilección de María Santísima por el Carmen fue confirmada de modo aún más maternal cuando se apareció al futuro Papa Juan XXII, entonces Cardenal Duèze, en Avignon, Francia. Allí Nuestra Señora, ampliaría la Promesa de salvación para los que vistiesen Su Escapulario, ya que le aseguró al futuro Papa que Ella daría una especial asistencia no sólo en esta vida, sino incluso más allá de ella, diciendo que los libraría del Purgatorio el primer Sábado después de su muerte.



CONDICIONES PARA RECIBIR EL BENDITO ESCAPULARIO

                   1ª- Que el Escapulario sea como prescribe la Iglesia, es decir, hecho con dos pedazos de lana (y no de otro material) unidos entre sí por cordones, de forma cuadrangular o rectangular y de color marrón.

                  2ª- Haber  recibido debidamente el Escapulario, es decir, impuesto por un sacerdote con poder para tal (actualmente cualquier sacerdote con uso legítimo de órdenes tiene ese poder).

                   3ª- Que una parte caiga sobre el pecho y otra sobre la espalda. (No es válido llevarlo en el bolsillo o carter

                   4ª- Guardar la castidad cada uno según su estado (perfecta para los solteros y matrimonial para los casados).

                   5ª- Rezar las oraciones prescritas: el Oficio Parvo de la Virgen o en su defecto, el rezo diario del Santo Rosario (al menos 5 Misterios).

                  6ª- OPCIONAL: guardar los días de ayuno propios de la Orden Carmelita, como son los Miércoles, Viernes y Sábados, aparte de la abstinencia de la carne; esta última condición no es obligatoria para los seglares, si bien pueden seguirla según sus circunstancias personales y siempre que cuenten con el beneplácito de un Director y no comprometan la salud corporal.




EL ESCAPULARIO DEL CARMELO ES SÍMBOLO DE LA
CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

                  En Sus recientes Manifestaciones, Nuestra Santa Madre ha querido recordar de alguna manera Su amor por el Escapulario; así por ejemplo la última Aparición de la Virgen en Lourdes tuvo lugar el 16 de Julio de 1858, Festividad del Carmen; también en Fátima, narra Sor Lucía Dos Santos que vio a Nuestra Señora en la Aparición del 13 de Octubre, vestida con el hábito del Carmelo; en 1961, sería en San Sebastián de Garabandal en donde la Madre de Dios volvería a manifestarse, con un Escapulario marrón pendiente del brazo...

                  Estas continuas referencias a Su Bendito Escapulario demuestran que la Virgen María desea que sigamos usando el Escapulario, como medio seguro de entregarnos a Ella y defensa contra los enemigos del alma. Así pues, el Escapulario no sólo es un sacramental, sino un símbolo tangible, una prueba palpable de nuestro amor y entrega a Nuestra Santa Madre, como lo sentenciaría el Papa Pío XII a mediados del siglo pasado:

                  "Todos los Carmelitas que forman por un especial vínculo de amor la misma familia de la Santísima Madre, reconozcan en este memorial de la Virgen (el Bendito Escapulario) un espejo de humildad y castidad; vean en la forma sencilla de su hechura un compendio de modestia y candor; vean sobre todo en esa librea que visten día y noche significada con simbolismo elocuente la oración con la cual invocan el auxilio divino; reconozcan, por fin en ella su Consagración al Corazón Sacratísimo de la Virgen Inmaculada..." (Pío XII, 11 de Febrero de 1950) 

                  Palabras claras del Papa, que serían confirmadas por la vidente de Fátima, Lucía Dos Santos:  "...ahora el Santo Padre lo ha afirmado así al mundo entero, diciendo que el Escapulario es signo de Consagración al Inmaculado Corazón. El Rosario y el Escapulario son inseparables" (Sor Lucía de Fátima, en una entrevista con el Padre Fray Howard Rafferty, O.C.D, el 15 de Agosto de 1950)




EL ESCAPULARIO DEL CARMEN, FUENTE DE INDULGENCIAS

              Indulgencias que podemos conseguir los que llevamos impuesto el Escapulario del Carmen y que podemos aplicar en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio:

             A) Indulgencias Plenarias

     1. El día que se impone el Escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.

     2. En estas Fiestas de la Orden Carmelita:

a) Virgen del Carmen (16 de Julio)
b) San Simón Stock (16 de Mayo)
c) San Elías Profeta (20 de Julio)
d) Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre)
e) Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (3 de Octubre)
f) San Juan de la Cruz (14 de Diciembre)
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre).

             B) Indulgencia Plenaria el día de Nuestra Señora del Carmen, 16 de Julio, o en la fecha que exactamente se celebre, tiene concedida una indulgencia plenaria.

             C) Indulgencia parcial: Se gana indulgencia parcial por vestir a diario el Santo Escapulario. Se puede obtener indulgencias además por por besarlo, así como por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y no sólo al Escapulario Tradicional, el de tela, sino también a la medalla-escapulario.

    

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viernes, 29 de mayo de 2026

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI

 



INFANCIA

             Nació en Florencia (Italia) el 2 de Abril de 1566, de padres nobles, Camilo de Gen de Pazzi y Magdalena María Buendelmonto.

             Fue bautizada al día siguiente de su nacimiento y le fue impuesto el nombre de Catalina.

              El 25 de Marzo de 1576 hizo su Primera Comunión y el 19 de Abril 1576 hizo a Dios Voto de Virginidad. El 30 de Noviembre 1578 tuvo el primer éxtasis en presencia de su madre. A este le seguirán tantos que merecerá el sobrenombre de "la extática" por excelencia.

             A los 8 años estuvo internada un tiempo en el Monasterio de la Damas de San Giovannino, y a los 14 volvió al mismo Monasterio con la condición de que pudiera comulgar todos los días festivos, cosa insólita en aquellos tiempos.

ENTRA EN EL CARMELO

             El 14 de Agosto de 1582 entró de prueba en el monasterio de las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, para conocer la Regla y ver si ésta podía responder a la llamada divina y a su particular inclinación; se decidió por este monasterio, a lo cual le ayudó también el hecho de que las Carmelitas, por concesión excepcional, podían comulgar diariamente.

             El 1 de Diciembre de 1582, sábado anterior al primer Domingo de Adviento, traspasó Catalina para siempre los umbrales de la clausura y entró a formar parte de la Comunidad el las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, en calidad de Terciaria.

             El 3 de Enero de 1583 vistió el hábito Carmelita, dando comienzo fervorosamente a su año de noviciado.

ÉXTASIS DIARIOS

             A primeros de Marzo de 1584 se le manifestó una misteriosa enfermedad que los médicos declararon incurable. La Priora y Maestra resolvieron que hiciera la profesión de sus votos y la hizo, llena de gozo, el 27 de Mayo 1584, fiesta de la Santísima Trinidad. La hizo "sobre una camilla acomodada delante del Altar de la Virgen".

            Desde aquel momento comenzó un período sorprendente de éxtasis todos los días, después de la Comunión, quedaba extática por espacio de dos o tres horas.

             En ocasiones tuvo nuevos y repetidos excesos de amor a lo largo del día, mientras los favores divinos se renovaban.




DESPOSORIO MÍSTICO Y ESTIGMAS

             Quedó curada el 16 de Julio y el 24  de Marzo de 1585, vigilia de la Anunciación, San Agustín le escribió en el corazón las palabras "Verbum caro factum est". El 15 de Abril le fueron impresos para siempre en el alma los estigmas invisibles. El 28 del mismo mes recibió de Jesús el anillo que sellaba su Místico Desposorio con Él.

              El 16 de Junio, fiesta de la Santísima Trinidad, comenzó la gran prueba llamada "lago de leones", que iba a durar cinco años.

             Fue llamada en estos años a la ardua empresa de la "renovación de la Iglesia y particularmente de los religiosos". Le repugnaba el hacerlo, pero fue preciso obedecer. Por esta razón escribió algunas cartas, mientras estaba arrobada su mente, al Sumo Pontífice y a otros Prelados y Siervos de Dios, hablándoles de renovación.

             El 24 de Agosto de 1590 murió su madre y la vio "en las penas del Purgatorio alegre y contenta".

AMAR AL AMOR

            El 3 de Mayo, también de 1592, año en que le confiaron el oficio de sacristana, tuvo un gran arrebato de amor: corría por el Monasterio y tocaba la campana llamando a todas las almas "a amar al Amor". El 1 de Mayo de 1595 pidió al Señor el "desnudo padecer'.

            El 1595 fue elegida Maestra de las jóvenes y tres años después de las novicias, con las que trabajó con toda su alma para formarías a imagen de Jesucristo.

            El 24 de Junio de 1604, en un rapto que le duró todo el día, terminaron los éxtasis y comenzó el período del "desnudo padecer" que se prolongó hasta su muerte.

CAMINO DEL CIELO

             El 13 de Mayo de 1607, Magdalena recibió la extremaunción. A las ocho de la mañana del Viernes 25 de Mayo entró en agonía, y a las dos de la tarde murió. Junto a su lecho, sus hermanas religiosas rezaron el Símbolo de San Atanasio, o sea, la Profesión de Fe en la Santísima Trinidad, el mismo Símbolo que había hecho extasiarse a la Santa desde los primeros años de su vida.

             Al año de su muerte se abrió su sepulcro y su cuerpo apareció fresco, entero y flexible.

            Fue beatificada en 1626 por el Papa Urbano VIII y Clemente IX, la canonizó el 28 de Abril de 1669.




jueves, 9 de abril de 2026

LA NOVENA DE LOS 24 GLORIAS. 9 DE ABRIL: SANTA TERESITA ENTRA EN EL CARMELO DE LISIEUX

  

Entre los días 9 al 17 de cada mes

únete a la oración mundial en honor de Santa Teresita del Niño Jesús


                    La devoción a Santa Teresita del Niño Jesús se ha esparcido de una manera impresionante a través de toda la Iglesia. Durante su corta vida, Teresita no sobresalió por encima de las otras monjas del convento de Carmelitas Descalzas en Lisieux. Pero inmediatamente después de su muerte, muchos milagros y favores fueron concedidos a través de su intercesión. 

               La Santa cumplió la promesa de hacer caer una lluvia de rosas después de su muerte, es decir, una lluvia de beneficios hacia todos los que la invocan. "Lo que me impulsa a ir al Cielo es el pensamiento de poder encender en amor de Dios una multitud de almas que le alabarán eternamente", decía Teresita. Su gran anhelo es que aquellos que la invocan amen a Dios con un amor abrasador.

               Por medio de sus cartas, los testimonios de aquellos que la conocieron, y especialmente su autobiografía, "La Historia de un Alma", millones han llegado a conocer sus grandes dones y virtudes. Incontables peregrinos visitan el convento carmelita de Lisieux, donde, tal día como hoy, el 9 de Abril de 1888, María Francisca Teresa Martín, la hija menor del relojero Luis Martín, se convirtió en la novicia más joven. Tenía sólo quince años. Estaban ya allí dos de sus hermanas: María, la mayor, se había ido cuando Teresita tenía nueve años, y Paulina, que había cuidado de la familia después de morir su madre, entró cuando Teresita tenía catorce años. Impaciente por seguirlas, fue a Roma en una peregrinación con su padre, y rompiendo la regla del silencio en presencia del Papa, le pidió permiso de entrar al Carmelo a los quince años. "Entrarás si es la Voluntad de Dios", le contestó el Papa León XIII, y Teresita terminó la peregrinación con el espíritu lleno de esperanza. Al terminar el año, el permiso que anteriormente la había sido negado, le fue concedido por el obispo y Teresita entró al Carmelo.

               Teresita había sido la hija preferida de su padre; era tan alegre, atractiva y amable, que los dos sufrieron intensamente cuando llegó el momento de la separación. Pero no le cabía la menor duda de que ésa era su vocación y desde el principio se determinó a ser santa. Aunque la salud de Teresita era muy delicada, no deseó ninguna dispensa de la austera regla y no le fue dada ninguna. Sufría intensamente por el frío y por el cansancio de cumplir con algunas de las penitencias físicas y exteriores que la Regla acostumbraba. "Soy un alma muy pequeña, que sólo puede ofrecer cosas muy pequeñas a Nuestro Señor," dijo en una ocasión, "pero quiero buscar un camino nuevo hacia el Cielo, muy corto, muy recto, un pequeño sendero… Estamos en la era de los inventos. Me gustaría encontrar un elevador para ascender hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir los empinados escalones de la perfección…"



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sábado, 21 de marzo de 2026

"LA SABATINA", la plegaria de cada Sábado a Nuestra Señora del Carmen

 


La Virgen liberará del Purgatorio
a las Almas que en vida mortal vistieron
el Santo Escapulario del Carmelo


                    Entre los devotos de la Virgen del Carmen, es bien conocido el llamado “Privilegio Sabatino”, creencia que sostiene que los que vistieron piadosamente el Escapulario del Carmen durante su vida, saldrán del Purgatorio el primer Sábado después de su muerte. Para un católico no es esta una cuestión discutible o dudosa, sino de obligada creencia ya que ha sido enseñada y refrendada -como a continuación se expondrá- por el Magisterio de varios Papas, y por tanto, verdad segura e infalible.

                    La Orden del Carmen consiguió del Papa Clemente VII en 1530, la Bula "Ex Clementi" que afirmaba que la Virgen Santísima ayudará con Sus ruegos y una especial protección después de su muerte a todos los que hayan vestido el Escapulario del Carmelo.

                    En 1566, el Papa San Pío V publicó el Motu Proprio "Superna dispositione", donde confirmaba las gracias, indulgencias y privilegios concedidos por la Iglesia a la Orden del Carmen, “también el Sabatino”. 

                    Tras las nuevas normas sobre las indulgencias, emanadas por el Concilio de Trento, será el Papa Gregorio XIII, en 1577, quien con el breve "Ut laudes" confirme de nuevo todas las indulgencias, gracias y privilegios anteriores, entre los que se incluye el “Privilegio Sabatino”, pero precisando que la ayuda de la Virgen ocurre “el Sábado después de su muerte, con Su continua protección, misericordiosos ruegos, méritos y especial protección”. 

                    Por eso, el “Privilegio Sabatino” siempre aparecerá ya incluido en el Índice de las indulgencias aprobadas por la Iglesia. Así lo vemos, por ejemplo, en el publicado por el Papa Inocencio XI en 1678, o en el de San Pío X en 1910. Y el Papa Pío XII, en 1950, en la conocida Carta Apostólica "Neminem profecto latet", dice: "Ni la piadosísima Madre dejará de intervenir para que Sus hijos detenidos en el Purgatorio por su faltas alcancen lo más pronto posible la Patria Celeste, por Su intercesión, según el tan conocido ‘Privilegio Sabatino’ transmitido por la Tradición”.

                    Nosotros podemos ayudar a esas pobres Almas que están retenidas en el Purgatorio, a fin de que sean liberadas lo antes posible por medio de nuestras oraciones, sacrificios y limosnas; así lo hizo Judas Macabeo cuando tras “recoger los cadáveres de los caídos en el combate, para enterrarlos junto a sus parientes en los sepulcros familiares (…) hicieron una oración para pedir a Dios que perdonara por completo el pecado que habían cometido” (2 Libro de los Macabeos, cap. 12, vers. 39.42). “Después recogió unas dos mil monedas de plata y las envió a Jerusalén, para que se ofreciera un sacrificio por el pecado. Hizo una acción noble y justa (…) Como tenía en cuenta que a los que morían piadosamente los aguardaba una gran recompensa, su intención era santa y piadosa. Por esto hizo ofrecer ese sacrificio por los muertos, para que Dios les perdonara su pecado” (2 Libro de los Macabeos, cap. 12, vers. 43.45). Y también San Pablo cuando ora a Dios por el eterno descanso de su amigo difunto: “Que el Señor tenga misericordia de la familia de Onesíforo; él me trajo alivio muchas veces y no se avergonzó de que yo estuviera preso. Al contrario, en cuanto llegó a Roma comenzó a buscarme sin descanso, hasta que me encontró. Que el Señor le conceda encontrar su misericordia en aquel día” (2 Carta a Timoteo, cap. 1, vers. 16-18).


Oración inicial


               En el Nombre del Padre, y del Hijo ☩ y del Espíritu Santo. Amén.

               Virgen del Carmen, llevamos sobre nuestro pecho Vuestro Santo Escapulario, signo de nuestra consagración a Vuestro Corazón Inmaculado. Madre querida, somos Vuestros hijos, unos hijos de Vuestra entera pertenencia.

               Nuestra consagración, Señora, nos exige una entrega sin reservas a Vuestra Sagrada persona, una dedicación generosa a Vuestro servicio, una fidelidad inquebrantable a Vuestro amor y una solicita imitación de Vuestras virtudes. Queremos vivir, conforme al viejo ideal carmelitano: en Vos, con Vos, por Vos y para Vos. 

               Gracias a Vuestro Bendito Escapulario, Virgen del Carmelo, somos miembros de Vuestro cuerpo místico del Carmelo y participamos de la consagración comunitaria de la Orden a Vos, que Sois su cabeza. Nuestra consagración se une pues, a la Orden de toda la Familia Carmelitana y acrecienta así su valor y eficacia. 

               Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, no podríamos vivir nuestra consagración con olvido de quienes son Vuestros hijos y nuestros hermanos. Por eso, nos atrevemos a consagraros la Iglesia y el mundo, nuestras familias y nuestra amada Patria.

               Os consagramos especialmente los que sufren en el alma o en el cuerpo: los pecadores, los tentados, los perseguidos, los marginados, los presos, los desterrados, los enfermos, los hambrientos…. 

               Madre y Reina del Carmelo, por nuestra consagración somos del todo Vuestros ahora en el tiempo; que los sigamos siendo también un día en la Eternidad. Así sea.



Angelical Salutación
a Nuestra Señora del Carmen


              1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los Ángeles, los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado Vuestro Bendito Escapulario.

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


               2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los Arcángeles, y los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque con Vuestro Bendito Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo Vuestro. 

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


                3ª. Madre mía, Madre de mi corazón y Reina de mi amor, os doy mi alma, mi vida, mi corazón, y quiero que os alaben las Virtudes y todas las criaturas, porque con Vuestro Bendito Escapulario me habéis infundido la esperanza de que os veré en el Cielo.

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


                4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las Dominaciones, los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque con Vuestro Bendito Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. 

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


               5ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los Tronos, los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque con Vuestro Bendito Escapulario me protegéis contra todos los peligros. 

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


               6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los Serafines, los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque con Vuestro Bendito Escapulario Sois salud de mi alma. 

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


               7ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los Querubines, los Santos y los Justos os llenen de alabanzas, porque con Vuestro Escapulario Sois la paz y la alegría de mi alma. 

   Dios te salve, María, llena eres de gracia etc.


Oración final


              Señor Dios Nuestro, que habéis honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la Bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de Vuestro Hijo; conceded a cuantos hoy celebramos su recuerdo que, guiados por Su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo ☩ y del Espíritu Santo. Amén.



jueves, 19 de marzo de 2026

LE ROGUÉ QUE VELASE POR MÍ... el amor de Santa Teresita por San José

 


                    "¡Oh, qué bueno es San José!. ¡Cuántas cosas le he confiado y cuántas veces me ha respondido!"

                    "Desde mi infancia había sentido hacia San José una devoción que se confundía con mi amor a la Santísima Virgen... Rogué también a San José que velase por mí. Todos los días le rezaba la oración: “San José, padre y protector de las vírgenes”. Con esto, emprendí sin miedo el largo viaje..." (Historia de un alma, escrita por Santa Teresa de Niño Jesús y de la Santa Faz)

                    El amor y la confianza que Santa Teresita profesó a San José le acompañará en toda su vida; a él dedicará una poesía: 


Vuestra admirable vida en la sombra, 
José, se deslizó humilde y escondida, 
¡pero fue augusto privilegio vuestro 
contemplar muy de cerca 
la belleza de Jesús y María! 

¡Más de una vez, el que es Hijo de Dios,  
y entonces era niño y sometido en todo 
a la obediencia vuestra, sobre el dulce refugio 
de vuestro pecho amante descansó con placer! 

Y como vos, nosotros, en la tranquila soledad, 
servimos a María y Jesús, nuestro mayor cuidado 
es contentarles, no deseamos más. 

A vos, Teresa, nuestra Santa Madre,
acudía amorosa y confiada en la necesidad, 
y asegura que nunca su plegaria
dejasteis de escuchar. 

Tenemos la esperanza de que un día,
cuando haya terminado la prueba de esta vida,  
al lado de María iremos, Padre, a veros.
Bendecid, tierno Padre, nuestro Carmelo, 
y tras el destierro de esta vida reunidnos en el Cielo! 


Santa Teresa del Niño Jesús, “A Nuestro Padre San José” (Poesía Nº 14)


                    ¡Qué hermoso será conocer en el Cielo todo lo que ocurrió en el seno de la Sagrada Familia! […] ¿Y San José?, ¡ay, cuánto lo quiero!. Él no podía ayunar, debido a su trabajo. Lo veo acepillar, y después secarse la frente de vez en cuando. ¡Qué lástima me da de él!. ¡Qué sencilla me parece que debió de ser la vida de los tres! […] 

                    …Lo que me hace mucho bien, cuando pienso en la Sagrada Familia, es imaginármela llevando una vida totalmente ordinaria. […] No, el Niño Jesús no hacía milagros inútiles como ésos, ni siquiera por complacer a Su Madre. Y si no, ¿por qué no fueron transportados a Egipto en virtud de un milagro, que, por lo demás, habría sido más necesario y tan fácil para Dios?. En un abrir y cerrar de ojos habrían sido llevados allá. Pero no, en su vida todo discurrió como en la nuestra. ¡Y cuántas penas, cuántas decepciones!. ¡Cuántas veces se le habrán hecho reproches al bueno de San José!. ¡Cuántas veces se habrán negado a pagarle su trabajo!. ¡Qué sorprendidos quedaríamos si supiésemos todo lo que sufrieron!. 


Santa Teresa del Niño Jesús, "Últimas conversaciones"



martes, 3 de marzo de 2026

"...EN MI CORAZÓN PUEDE DESCANSAR SU ADORADA CABEZA"

 



                    "La Santa más estimada, más admirada y más invocada en el siglo xx , no es, como se hubiera podido esperar, una religiosa consagrada al apostolado activo más caritativo, sino una joven monja, entrada en el Carmen a los quince años,'muerta a los veinticuatro, y que no hizo sino rezar, obedecer y sufrir. No cuidó a los apestados, a los pobres, a los enfermos ni a los ancianos; no salvó a Francia como Juana de Arco, no hizo volver el Papado de Avignon a Roma como santa Catalina de Sena, no ejecutó obras portentosas y, no obstante, he aquí que ejerce en el mundo entero una influencia moral incomparable... Santa Teresita del Niño Jesús, escogió la vida silenciosa y claustral del Carmelo más bien que la vida de Misionera, porque creía con todas las fuerzas de su alma, que esta vida contemplativa y mortificada es, aunque buenas las dos, más útil a la Iglesia.

                    Esta devoción a la Santa Faz es de importancia del todo capital; por ella la piedad de Santa Teresita es tradicional, sus más importantes y extensas raíces parten a través de los Evangelios y llegan hasta las más antiguas profecías del Antiguo Testamento. Es ésta una de las pruebas más incontestables de que esta espiritualidad, este Caminito de Infancia, extendiéndose a todos los lugares y épocas, es eminentemente Católico.

                    Puede desgraciadamente temerse que gran número de almas superficiales sólo retendrán del espíritu de Santa Teresita su devoción a la Infancia de Jesús, olvidando o descuidando el culto que ella profesó a la Pasión y a la ensangrentada Faz del Mesías..."


Extraído de "Santa Teresita de Lisieux: Un renacimiento espiritual",
escrito por el Padre Henri Petitot, O.P.


ORACIÓN DE DESAGRAVIO 
A LA SANTA FAZ
Compuesta por Santa Teresita

               ¡Oh Jesús!, que en Tu cruel Pasión has sido el oprobio de los hombres y Varón de Dolores, venero Tu Divina Faz, en el cual brilla la hermosura y la suavidad de la Divinidad y que por mí, se ha convertido como en el rostro de un leproso.

               Pero bajo estos rasgos desfigurados  reconozco Tu Amor Infinito y ardo en el deseo de amarte y hacer que todos los hombres Te amen.

               Las lágrimas que fluyeron tan abundantemente de Tus ojos, me parecen perlas preciosas que recojo a fin de comprar con su valor infinito las almas de los pobres pecadores.

               ¡Oh Jesús!, Tu Santa Faz es la única belleza que encanta a mi corazón; yo Te suplico que imprimas Tu Santo Rostro en mi corazón  y me inflames de Tu Amor para que me consuma rápidamente, y pronto pueda ver Tu Gloriosa Faz en el Cielo. Amén.



martes, 17 de febrero de 2026

ABRE BIEN TUS OJOS Y MIRA EL ROSTRO DE JESÚS; Festividad de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo

 


                    La Fiesta de la Santa Faz se celebra hoy, Martes previo al Miércoles de Ceniza: así lo pidió el Cielo y de esta manera lo confirmó el Papa Pío XII el 17 de Abril de 1958; autorizó además, el mismo Pontífice, la Misa de la Santa Faz de Jesús, para todas las diócesis y órdenes religiosas que pidiesen el Indulto de Roma para celebrarla. Las Revelaciones privadas que recibiera la carmelita Sor María de San Pedro a mediados del siglo XIX, así como posteriormente la Madre María Pierina de Micheli, en la década de 1930, habían sido la antesala de esta aprobación de la Iglesia al culto de la Santa Faz de Nuestro Señor.

                    Históricamente, el origen de la devoción a la Santa Faz es el culto tributado al Divino Rostro de Nuestro Señor; se remonta al memorable día del Viernes Santo, cuando cargado con la Cruz, Nuestro Señor ascendía a la cima del Gólgota; la piadosa tradición nos ha enseñado que Verónica, al ver pasar a Jesús camino del Calvario se acercó a él pasando entre los soldados y le enjugó el Rostro con su velo, en el que quedó su Santa Faz impresa de forma milagrosa. 

                    En la Edad Media, la devoción por la Santa Faz de Nuestro Señor, pasará a la posteridad como la VI estación del Vía Crucis, impulsada por los Franciscanos, cuyo Superior General, San Buenaventura, el "Doctor seráfico",  dedicaría profundos elogios y súplicas sobre el Rostro de Cristo. En esa misma época, grandes místicas como Santa Gertrudis y Santa Matilde conocieron y divulgaron tan piadosa vía de santificación.

                    La tradición del velo de la Verónica, aquél bendito lienzo donde se imprimió el Rostro de Jesús, inspiró a muchas almas para forjar una profunda espiritualidad, que tuvo sus inicios en Francia; ese fervor se transmitiría y crecería con los siglos, hasta tiempos actuales, donde el auge devocional sería manifiesto en el siglo XIX, por el fecundo apostolado de León Papin Dupont. Este caballero nacido en la isla de la Martinica, se encendió en la devoción hacia el Rostro de Cristo tratando con una tornera carmelita, Sor María de San Pedro, del Monasterio de Tours, gran devota de la Santa Faz y que al parecer tuvo revelaciones privadas al respecto entre 1844 y 1847. Dupont, viudo a los 46 años, y habiendo perdido también a su única hija, consagró su vida a la oración y a las obras de misericordia. Tres años después de la muerte de  la monja carmelita, Dupont se consagró al apostolado de la Santa Faz. Erigió un oratorio en su casa donde se veneraba una reproducción de la Santa Faz de Roma; el piadoso varón mantenía una lámpara de vigilia, encendida día y noche ante una imagen de la Santa Faz.

                    Lo que empezó como una empresa privada, gracias al entusiasmo y a la vida cristiana de piedad y virtud de su promotor, se convirtió en centro de espiritualidad y de reforma de vidas. Multitud de personas visitaban y escribían a la casa de Dupont y él las atendía bajo el cuadro de la Santa Faz hablándoles del amor de Dios y de la necesidad de reparación. 

                    En 1851, Dupont fundó la Archicofradía de la Santa Faz en Tours pero muy pronto se extendió por toda Francia; el 26 de Abril de 1885, Luis Martín (Padre de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz) inscribió a toda su familia en dicha Cofradía, por lo que se entiende que Santa Teresita al entrar en la vida religiosa, tomara dicha devoción como parte de su nombre como esposa de Cristo.




SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
Y SU DEVOCIÓN POR LA SANTA FAZ

                    "Comprendí como nunca dónde se encuentra la gloria verdadera... Aquel, cuyo reino no es de este mundo, me evidenció que la única realeza codiciable consiste en querer ser desconocido y estimado en nada, en poner nuestro contento en el propio menosprecio. ¡Ah! Deseaba que mi rostro ,como el de Jesús, estuviera escondido a todos los ojos, que nadie me conociera en el mundo; amaba el padecer y el ser olvidada… ¡Qué gracias me ha concedido la Santa Faz en mi vida!...

                    ¡Jesús! Tu imagen inefable es el astro que guía mis pasos. Tú lo sabes bien. Tu dulce Rostro es aquí en la tierra mi paraíso. Mi amor descubre los encantos de Tus ojos embellecidos por el llanto. 

                    Cuando contemplo Tus dolores sonrío a través de mis lágrimas. Deseo vivir ignorada y solitaria para consolar Tu belleza; esa belleza que se oculta en Tu Faz bajo el misterio del dolor y que tan fuertemente me atrae a Ti. 

                    Tu Faz es mi sola patria; Ella es mi Reino de Amor, mi prado risueño, mi dulce sol de cada día. Ella es el lirio del valle, cuyo perfume misterioso consuela mi afligida alma y le hace gustar la paz de los Cielos. Ella es mi reposo, mi dulzura y mi melodiosa lira. 

                    Tu Rostro, dulce Salvador, es el divino ramillete de mirra que yo quiero guardar en mi corazón. Tu Faz es mi sola riqueza, no quiero nada fuera de ella. 

                    Jesús yo me asemejaré a Ti, y oculta entre los pliegues del velo de la Verónica, atravesaré la vida desapercibida de las criaturas". 


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz



lunes, 9 de febrero de 2026

ESTOY SEGURA QUE DIOS ME VA A ESCUCHAR... la Novena de los 24 Glorias para honrar y pedir una gracia a Santa Teresita de Lisieux

   


"Tengo la confianza de que no voy a estar inactiva en el Cielo.
 Mi deseo es seguir trabajando por la Iglesia y por las almas.
 Así se lo he pedido a Dios y estoy segura de que me va a escuchar"

(Carta autógrafa número 254 de Santa Teresita) 

   
                El Padre Anton Putigan, Sacerdote Jesuita (1), comenzó una Novena en honor a Santa Teresita del Niño Jesús; era entonces el 3 de Diciembre de 1925 y Santa Teresita había sido canonizada por el Papa Pío XI, el 17 de Mayo de ese mismo año; el buen Sacerdote se encomendó a la Santa Carmelita pidiendo una gracia importante.

                Con esta intención comenzó a rezar durante la Novena 24 Glorias, en acción de gracias a la Santísima Trinidad por los favores y gracias concedidos a Santa Teresita del Niño Jesús en los 24 años de su existencia terrenal. El Padre Putigan pidió entonces una prueba de que su Novena era escuchada; esta señal sería recibir una rosa fresca y entreabierta. En el tercer día del rezo de la Novena, una persona amiga busca al Sacerdote y le ofrece una rosa encarnada: alguien le había regalado un precioso ramo por su cumpleaños y sintió la necesidad de compartir una con él... ¿casualidad?. Los Católicos le llamamos Providencia.

                  El día 24 de Diciembre del mismo año, el Padre Putigan, comenzó una segunda Novena y pedía ahora como señal una rosa blanca. En el cuarto día de la Novena, la Hermana Vitalis, enfermera en un hospital, le trajo una rosa blanca diciendo:

                     - Aquí está una rosa blanca que Santa Teresita envía a su Paternidad.

                  Sorprendido, pregunta el Padre Putigan: 

                     - ¿De dónde viene esta rosa?

                  La Hermana Vitalis le comenta:

                     - Fui a la Capilla donde se encuentra adornada una imagen de Santa Teresita, y al aproximarme al Altar de la Santita, cayó a mis pies esta rosa. Quise colocarla de nuevo en el jarrón pero me acordé de traerla a Vd.



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                  El Padre Putigan alcanzó las gracias pedidas en la Novena; resolvió propagarla formando una cruzada de oraciones en honor a Santa Teresita.

                  La Novena de los 24 Glorias se suele hacer desde el día 9 al 17 de cualquier mes, participando así en la comunión de oraciones de los que la rezan esos días, pero se puede hacer igualmente en cualquier otra fecha; los más devotos de Santa Teresita preferimos dedicarle a diario los 24 Glorias...


NOTA

                    1) El Padre Anton Putigan ingresó en la Compañía de Jesús en 1879 y sería ordenado Sacerdote en 1893. Por su profundo conocimiento sobre Los Balcanes llegó a convertirse en asesor personal del Archiduque Francisco Fernando de Austria, a quien le administró el Sacramento de la Extremaunción tras el atentado de Sarajevo, en 1914. El Padre Putigan moriría en Viena, el 4 de Septiembre de 1926, a los 67 años de edad y 33 de Sacerdocio, dejando un legado de fundaciones marianas, la edición de dos revistas católicas y la Novena de los 24 Glorias en honor de Santa Teresita, plegaria que se ha extendido por diversos países y que ha ayudado a dar conocer la figura de la Santa de las Rosas.



miércoles, 4 de febrero de 2026

SAN ANDRÉS CORSINI

  



                       Lo llamaron Andrés por el Apóstol del mismo nombre, en cuyo día nació, en Florencia, en el año 1302. Pertenecía a la distinguida familia de los Corsini, y nos dicen que sus padres lo consagraron a Dios antes de su nacimiento; pero a pesar de todos sus cuidados, la primera parte de su juventud la pasó en el vicio y la disipación, entre malos compañeros. Su madre no dejaba de rogar por su conversión, y un día, en la amargura de su pena dijo, «Veo que ciertamente eres el lobo que vi en mi sueño», y explicó que antes de nacer él, había soñado que había dado a luz a un lobo que entró corriendo a una iglesia y se había cambiado en cordero. Añadió que ella y su padre lo habían consagrado al servicio de Dios, bajo la protección de la Santísima Virgen, y que esperaban que llevaría una vida muy diferente de la que llevaba. 

                       Estos reproches le causaron honda impresión. Lleno de vergüenza, fue Andrés al día siguiente a la iglesia de los Frailes Carmelitas, y después de haber rezado fervorosamente en el altar de Nuestra Señora, la Gracia de Dios lo alcanzó de tal modo, que resolvió abrazar la vida religiosa en aquel convento. Todos los artificios de sus antiguos camaradas, y las solicitudes de un tío suyo, que trató de volverlo de nuevo al mundo, fueron inútiles para cambiar su propósito: nunca abandonó el primer fervor de su conversión.

                       Andrés se ordenó Sacerdote en el año de 1328; pero para escapar a la fiesta y música que su familia había preparado -siguiendo la costumbre de la época- para el día en que celebrara su primera Misa, se retiró a un pequeño convento, a siete kilómetros fuera de la población, y allí, desconocido y con muchísima devoción, ofreció a Dios Todopoderoso los primeros frutos de su Sacerdocio. 

                       Después de dedicarse algún tiempo a predicar en Florencia, fue enviado a París, donde asistió a las escuelas por tres años. Continuó sus estudios por un tiempo en Aviñón, con su tío, el Cardenal Corsini, y en 1332, cuando regresó a Florencia, fue electo Prior de su convento. Dios premió su virtud con el don de la profecía, y también se le atribuían milagros de curaciones. Entre los prodigios de orden moral y conquista de almas endurecidas, fue especialmente notable la conversión de su primo Juan Corsini.

                       Cuando el Obispo de Fiésole murió, en 1349, el Capítulo eligió por unanimidad a Andrés Corsini para ocupar la sede vacante. Sin embargo, tan pronto como le informaron de lo que estaba sucediendo, se escondió con los Cartujos de Enna. Los canónigos, desesperados ya por no encontrarlo, iban a proceder a una segunda elección, cuando su escondite fue revelado por un niño. 

                       Después de su consagración como Obispo redobló sus anteriores austeridades. Diariamente se daba una severa disciplina mientras rezaba la letanía, y su cama era unas ramas de vid esparcidas en el suelo. Decía que la recreación de sus labores era el meditar y leer las Sagradas Escrituras. Evitaba lo más posible hablar con mujeres, y rehusaba escuchar aduladores o soplones. Su ternura y cuidado para con los pobres eran extremos, y era particularmente solícito en buscar a los que tenían vergüenza de que se supiera su desgracia; a estos ayudaba con toda discreción posible. San Andrés también tenía talento para aplacar disputas, y con frecuencia tenía éxito para restablecer el orden en donde brotaban disturbios populares. Por esa razón, el Papa Urbano V lo envió a Bolonia, donde la Nobleza y el pueblo se hallaban lastimosamente divididos. Después de sufrir muchas humillaciones los apaciguó, y permanecieron en paz durante todo el resto de su vida. Todos los Jueves lavaba los pies a los pobres, y nunca despachaba a ningún mendigo sin darle limosna.

                       Cuando cantaba la Misa de Navidad la noche de 1372, San Andrés cayó enfermo y murió en la Epifanía siguiente, cuando tenía setenta y un años de edad. Inmediatamente, por la voz del pueblo fue proclamado Santo, y el Papa Urbano VIII lo canonizó solemnemente en 1629. 

                       Andrés fue sepultado en la iglesia del Carmen de Florencia. El Papa Clemente XII, que pertenecía a la familia Corsini, construyó y dotó una capilla en honor de su pariente en la Basílica de Letrán. El arquitecto de esta capilla, en la cual sepultaron al propio Clemente, fue Alejandro Galilei. En 1737, el mismo Papa añadió al Calendario general de la Iglesia occidental a San Andrés Corsini.



"Vidas de los Santos de A. Butler", Herbert Thurston, SI




martes, 27 de enero de 2026

LA FLECHA DE ORO PARA HERIR SU CORAZÓN

 

                   La Devoción a la Santa Faz inspiró toda una espiritualidad, sobre todo en Francia; allí en la ciudad de Tours, la Venerable Sor María de San Pedro, carmelita descalza, mística, tuvo diferentes visiones y conversaciones con Nuestro Señor y la Santísima Virgen, en los que la instaron a difundir la Devoción a la Santa Faz de Jesús, en reparación por los muchos insultos que sufrió Jesucristo Nuestro Señor en Su Santa Pasión. 

                  El 24 de Noviembre de 1843, Nuestro Señor le advirtió: "La Tierra está repleta de crímenes. La violación de los primeros tres Mandamientos de Dios ha molestado a Mi Padre. El Santo Nombre de Dios ha sido blasfemado, y el Santo Día del Señor profanado, saturado de cantidad de iniquidades. Estos pecados se han acumulado hasta el Trono de Dios y han provocado Su Ira, la cual estallará pronto si Su Justicia no es apaciguada. Jamás han llegado estos crímenes a tal punto".

                   Anteriormente, el 24 de Agosto de 1843, Sor María de San Pedro había recibido una revelación especial de Nuestro Señor: "Él me abrió Su Corazón, y juntando allí las fuerzas de mi alma, se dirigió a mí con estas palabras: "Mi Nombre es blasfemado en todas partes. Hasta los niños Me blasfeman". Él me hizo entender que este espantoso pecado lastima penosamente Su Divino Corazón más que cualquier otro. Por medio de la blasfemia el pecador maldice el Rostro de Dios, lo ataca abiertamente, anula la Redención y pronuncia su propia condenación y juicio. La blasfemia es una flecha envenenada que siempre lastima Su Divino Corazón..."




Díptico diseñado para poder ser impreso a doble cara;
se recomienda su copia y difusión, sin fines comerciales



                   "El Salvador me hizo entender que Su Justicia estaba enormemente irritada por los pecados de la humanidad, pero particularmente contra aquellos que directamente ultrajan la Majestad de Dios, esto es: el ateísmo, las blasfemias y la profanación del Domingo y los Días Santos. Nuestro Señor me dijo: Los verdugos Me crucificaron un Viernes, los Cristianos Me crucifican el Domingo.

                   Él me dijo que desea darme una Flecha de Oro con la cual herir con delicias su Corazón y sanar esas heridas infligidas por la malicia de los pecadores. Este es el origen de la oración que conocemos, La Flecha de Oro: Que el más santo, más sagrado, más adorable, más incomprensible e inefable Nombre de Dios, sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la tierra y bajo la tierra, por todas las criaturas de Dios y el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.

                   Nuestro Señor dijo que esta oración desencadena un torrente de gracia para los pecadores. En estos Mensajes del Cielo, se le pidió a Sor María de San Pedro hacer una Comunión de reparación por la profanación dominical (Pecado contra el Tercer Mandamiento). Sor María de San Pedro escribe: "Nuestro Señor me ordenó comulgar los Domingos por estas tres intenciones particulares: en espíritu de expiación por todas las tareas prohibidas que se hacen los Domingos, que como día de observancia debe ser santificado. Para apaciguar la Justicia Divina que estaba a punto de descargarse a causa de la profanación de los días de guardar. Para implorar la conversión de aquellos pecadores que profanan los Domingos, y para lograr la terminación del trabajo dominical prohibido.

                   Nuestro Señor desea que Su Divino Rostro sea ofrecido como objeto exterior de adoración a todos Sus hijos que se asociaran a esta Obra de Reparación. Su Divino Rostro es la Imagen misma de Dios".

                  "Ofrécelo -le decía Nuestro Señor- incesantemente a Mi Padre por la salvación de tu país. El tesoro de Mi Divino Rostro en sí Mismo posee un valor tan extraordinario que por medio de Él todos los asuntos de Mi Casa se arreglan rápidamente. Si supieras cuánto complace a Mi Padre ver Mi Rostro. Regocíjate, hija Mía, porque se acerca la hora en que nacerá la Obra más bella bajo el Sol". 



lunes, 26 de enero de 2026

¡POBRE ALMA DE MI HERMANO...! Santa María Magdalena de Pazzis y las Almas del Purgatorio

 


                    Un tiempo antes de su muerte, que tuvo lugar en 1607, la Sierva de Dios, Magdalena de Pazzi, se encontraba una noche con varias religiosas en el jardín del convento, cuando entró en éxtasis y vio el Purgatorio abierto ante ella. Al mismo tiempo, como ella contó después, una voz la invitó a visitar todas las prisiones de la Justicia Divina, y a ver cuán merecedoras de compasión son esas almas allí detenidas.

                    En ese momento se la oyó decir: "Si, iré". Consintió así a llevar a cabo el penoso viaje. De hecho a partir de entonces caminó durante dos horas alrededor del jardín, que era muy grande, parando de tiempo en tiempo. Cada vez que interrumpía su caminata, contemplaba atentamente los sufrimientos que le mostraban. Las religiosas vieron entonces que, compadecida, retorcía sus manos, su rostro se volvió pálido y su cuerpo se arqueó bajo el peso del sufrimiento, en presencia del terrible espectáculo al que se hallaba confrontada.

                    Entonces comenzó a lamentarse en voz alta, "¡Misericordia, Dios mío, misericordia!. Desciende, oh Preciosa Sangre y libera a estas almas de su prisión. ¡Pobres almas! Sufren tan cruelmente, y aún así están contentas y alegres. Los calabozos de los Mártires en comparación con esto eran jardines de delicias. Aunque hay otras en mayores profundidades. Cuán feliz debo estimarme al no estar obligada a bajar hasta allí".

                    Sin embargo descendió después, porque se vio forzada a continuar su camino. Cuando hubo dado algunos pasos, paró aterrorizada y, suspirando profundamente, exclamó "¡Qué!, ¡Religiosos también en esta horrenda morada!. ¡Buen Dios!. ¡Como son atormentados! ¡Oh, Señor!".

                    Ella no explicó la naturaleza de sus sufrimientos, pero el horror que manifestó en contemplarles le causaba suspiros a cada paso. Pasó de allí a lugares menos tristes. Eran calabozos de las almas simples y de los niños que habían caído en muchas faltas por ignorancia.

                    Sus tormentos le parecieron a la Santa mucho más soportables que los anteriores. Allí solo había hielo y fuego. Y notó que las almas tenían a sus Ángeles Guardianes con ellas, pero vio también demonios de horribles formas que acrecentaban sus sufrimientos.

                    Avanzando unos pocos pasos, vio almas todavía más desafortunadas que las pasadas, y entonces se oyó su lamento, "¡Oh! ¡Cuán horrible es este lugar; está lleno de espantosos demonios y horribles tormentos!. ¿Quiénes, oh Dios mío, son las víctimas de estas torturas?. Están siendo atravesadas por afiladas espadas, y son cortadas en pedazos". A esto se le respondió que eran almas cuya conducta había estado manchada por la hipocresía.

                    Avanzando un poquito más, vio una gran multitud de almas que eran golpeadas y aplastadas bajo una gran presión, y entendió que eran aquellas almas que habían sido impacientes y desobedientes en sus vidas. Mientras las contemplaba, su mirada, sus suspiros, todo en su actitud estaba cargada de compasión y terror.

                    Un momento después de su agitación aumentó, y pronunció una dolorosa exclamación. Era el calabozo de las mentiras el que se abría ante ella. Después de haberlo considerado atentamente, dijo, "Los mentirosos están confinados a este lugar de vecindad del Infierno, y sus sufrimientos son excesivamente grandes. Plomo fundido es vertido en sus bocas, los veo quemarse, y al mismo tiempo, temblar de frío".

                    Luego fue a la prisión de aquellas almas que habían pecado por debilidad, y se le oyó decir: "Había pensado encontrarlas entre aquellas que pecaron por ignorancia, pero estaba equivocada: ustedes se queman en un fuego más intenso".

                    Más adelante, ella percibió almas que habían estado demasiado apegadas a los bienes de este mundo, y habían pecado de avaricia.

                    "Que ceguera", dijo," ¡las de aquellos que buscan ansiosamente la fortuna perecedera!. Aquellos cuyas antiguas riquezas no podían saciarlos suficientemente, están ahora atracados en los tormentos. Son derretidos como un metal en un horno".

                    De allí pasó a un lugar donde las almas prisioneras eran las que se habían manchado de impureza. Ella las vio en tan sucio y pestilente calabozo, que la visión le produjo náuseas. Se volvió rápidamente para no ver tan horrible espectáculo.

                    Viendo a los ambiciosos y a los orgullosos, dijo "Contemplo a aquellos que deseaban brillar ante los hombres; ahora están condenados a vivir en esta espantosa oscuridad".

                    Entonces le fueron mostradas las almas que tenían la culpa de ingratitud hacia Dios. Estas eran presas de innombrables tormentos y se encontraban ahogadas en un lago de plomo fundido, por haber secado con su ingratitud la fuente de la piedad.

                    Finalmente, en el último calabozo, ella vio aquellos que no se habían dado a un vicio en particular, sino que, por falta de vigilancia apropiada sobre sí mismos, habían cometido faltas triviales. Allí observó que estas almas tenían que compartir el castigo de todos los vicios, en un grado moderado, porque esas faltas cometidas solo alguna vez las hacen menos culpables que aquellas que se cometen por hábito.

                    Después de esta última estación, la Santa dejó el jardín, rogando a Dios nunca tener que volver a presenciar tan horrible espectáculo... sentía que no tendría fuerza para soportarlo.

                    Su éxtasis continuó un poco más y conversando con Jesús, se le oyó decir: "Dime, Señor, el porqué de Tu designio de descubrirme esas terribles prisiones, de las cuales sabía tan poco y comprendía aún menos…" ¡Ah! ahora entiendo; deseaste darme el conocimiento de Tu infinita Santidad, para hacerme detestar más y más la menor mancha de pecado, que es tan abominable ante Tus ojos".

                    Otro día, Santa María Magdalena de Pazzis, arrebatada en éxtasis, tuvo una visión tan terrible del Purgatorio que la hizo palidecer, llorar y gritar: ¡Misericordia!. De repente, vio que entre aquellas almas purgantes estaba la de un hermano suyo muerto hacía poco tiempo y exclamó: «¡Pobre alma de mi hermano, cuánto sufres! Y, sin embargo, veo que estás consolado; ardes y estás contento porque sabes que estas penas son el camino que lleva a la Felicidad eterna». Así es. Las almas purgantes sufren penas atroces, pero están contentas y resignadas con la Voluntad de Dios y aun se gozan de sufrir para purificarse cada vez más.


Testimonio del Padre Virgilio Cepari, jesuita y amigo de 
las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, en Florencia,
donde vivió y murió Santa María Magdalena de Pazzis