Nació con el nombre de Mark Roy en el año 1577, en Sigmaringen, ciudad de la actual Alemania que en ese entonces estaba bajo dominio del Principado de Hohenzollern-Sigmaringen. Estudió Leyes y Filosofía en la Universidad de Friburgo.
Posteriormente enseñó Filosofía en esta Universidad, y más tarde consiguió el grado de Doctor de Derecho. Durante su tiempo como estudiante lo conocían por su modestia, mansedumbre y castidad.
En 1604, el joven Roy acompañó, como preceptor, a tres caballeros en sus viajes por las principales ciudades de Europa. Durante seis años de viajes, asistía a la Santa Misa con frecuencia. En cada ciudad por la que pasaron, Mark Roy visitaba los hospitales e iglesias, pasaba varias horas arrodillado en adoración ante el Santísimo Sacramento, y era generoso con los pobres, a los que les daba hasta su propia ropa.
Cuando regresó de su largo viaje, ejerció como abogado, en Colmar, donde vino a ser conocido como el abogado de los pobres. Escrupulosamente se abstuvo de todas las invectivas, detracciones que independientemente podrían afectar la reputación de cualquier adversario suyo. Desencantado con los males asociados con su profesión, fue determinando entrar en la vida religiosa como miembro de los Frailes Capuchinos.
Al entrar en la Orden Capuchina, le dieron el nombre religioso de Fidel. El Santo terminó su Noviciado y estudios para el Sacerdocio; celebró su primera Misa en el Monasterio Capuchino en Friburgo, el 4 de Octubre de 1612, Fiesta de San Francisco de Asís, Fundador de la Orden.
San Fidel de Sigmaringen fue empleado en la predicación y en las confesiones. Al convertirse en el Guardián (Superior) del Monasterio Capuchino en Weltkirchen, muchos residentes de la ciudad y sitios vecinos, cambiaron sus vidas disolutas gracias a la predicación del docto capuchino, y no pocos calvinistas se convirtieron al Catolicismo. Desde Roma se dispuso que Fidel predicara en la región de Graubünden, Suiza. Otros ocho frailes capuchinos fueron sus ayudantes, quienes trabajaron en esta misión bajo su dirección.
Los Calvinistas de aquel territorio, enfurecidos de su éxito por la conversión de sus hermanos, amenazaron fuertemente la vida de San Fidel, por lo cual, él se preparó para el martirio. Ralph de Salis y otro caballero calvinista fueron ambos convertidos por los esfuerzos del Santo Misionero. Fidel y sus compañeros entraron a Prättigau, un pequeño distrito de Graubünden, en el año 1622. Los efectos de su Santa Misión de predicar y convertir almas enfurecieron aún más a los calvinistas de aquella provincia.
El 24 de Abril de 1622, Fidel confesó, celebró la Santa Misa y luego predicó en Grüsch. Al final de su Sermón, el cual había hecho de manera extraordinaria, se puso de repente de pie, muy silenciosamente, con sus ojos fijos sobre el Cielo, en éxtasis. Después de este episodio, pronosticó su muerte, y se lo contó a varias personas. Después del servicio en Grüsch él y varios compañeros viajaron a Seewis. Sus compañeros notaron que Fidel estaba particularmente alegre.
En una campaña organizada por los Habsburgo, Fidel predicaba en la Iglesia en Seewis, con la protección de algunos soldados austriacos imperiales, con el objetivo de convertir de nuevo a la gente de Seewis al Catolicismo. Durante el Sermón, llamaron a sus oyentes a parar a los agitadores Calvinistas que se apostaban fuera de la iglesia. Fidel había sido convencido por los Católicos restantes para inmediatamente escapar con las tropas austriacas de Seewis, pero en cambio se volvió solo a Grüsch. Fue perseguido por soldados Calvinistas que exigieron sin éxito que renunciara a la Fe Católica, asestándole un fuerte golpe en la cabeza para ser rematado a espada.
Se dice que una mujer, fiel católica, que estaba cerca del lugar del martirio de San Fidel, después de que los soldados se habían marchado, salió para evaluar el incidente y encontró los ojos del Mártir abiertos, mirando al Cielo. El Santo fue enterrado por los fieles católicos al día siguiente.
Los rebeldes poco después fueron derrotados por las tropas imperiales, un acontecimiento que el Mártir también había profetizado. El ministro protestante que había participado en el martirio de Fidel, se convirtió a la Verdadera Fe e hizo una renuncia pública del Calvinismo.
Fue sepultado en el Convento de Feldkirch, donde había sido Guardián, pero su cráneo se conserva bajo el altar mayor de la Catedral de Coira, Suiza. Después de seis meses, el cuerpo del Mártir fue encontrado incorrupto. Sus brazos fueron separados del cuerpo para ser colocados en dos relicarios: uno sería enviado a la Catedral de Coire y el otro fue colocado en la Iglesia Capuchina en Weltkirchen, Feldkirch, Austria. San Fidel fue canonizado por el Papa Benedicto XIV el 26 de Junio de 1746.




















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