lunes, 31 de octubre de 2022

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO. "Háblales a las almas del Rosario y de la Eucaristía"

 


               Alexandrina María da Costa nació en 1904, en el pueblo de Balasar, Braga, Portugal, y murió en el mismo lugar en 1955, cuando tenía 51 años de edad. Tuvo una profunda Vida de Piedad como Alma Víctima, estigmatizada. En sus frecuentes éxtasis recibía comunicaciones celestiales; un día el Señor le explicó que viviría los últimos años de vida alimentándose tan solo de la Sagrada Eucaristía:

               “Hago que tú vivas sólo de Mí, para mostrar al mundo el valor de la Eucaristía, y que es Mi Vida para las almas… ¡Háblales a las almas, hija Mía, háblales del Rosario y de la Eucaristía!. ¡El Rosario!, ¡el Rosario!, el Rosario!. La Eucaristía, Mi Cuerpo, Mi Sangre...!”   



NOVIEMBRE, EL MES DEL BENDITO PURGATORIO. La Caridad con nuestros Difuntos

 

Entre las obras de sufragio por las Almas Benditas del Purgatorio, 
hay tres que tienen un efecto maravilloso, tres sencillas maneras de dar 
consuelo, alivio y hasta conseguir su liberación:
 
la Oración, 
el Santo Sacrificio de la Misa
 y las Indulgencias




PRIMER CONSUELO: LA ORACIÓN


                    Es como un refrigerio que de nuestra alma sube al Cielo. También una simple invocación, una jaculatoria, un sacrificio, un acto breve de amor a Dios, tienen una eficacia extraordinaria  de  sufragio.  Entre  las  oraciones  que podemos rezar prevalecen: el “Oficio de los Difuntos”, el Salmo 50, el Vía Crucis, y sobre todo, el Santo Rosario. A todas estas u otras oraciones hay que agregar la Santa Confesión y Comunión Sacramental ( o espiritual, que se puede hacer siguiendo el modelo de la estampa "Comunión Espiritual, de este blog); es necesario además, que en ocasión de la muerte de una persona querida, todos los parientes se confiesen y comulguen por el alma.


SEGUNDO CONSUELO: EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA


                    Para las Benditas Ánimas del Purgatorio, una sola Misa es de infinito valor. Los teólogos dividen en tres partes el fruto espiritual del Sacrificio del Altar:

         - Una parte va en beneficio de todos los miembros.

         - Otra parte va en ventaja del Sacerdote que celebra.

         - La tercera parte va en provecho de por quien se celebra, y esta parte es  aplicable a las Almas Purgantes. Pero no basta celebrar una sola Misa por los Difuntos, es necesario hacer celebrar muchas.


TERCER CONSUELO: LAS INDULGENCIAS


                    La Indulgencia es una remisión de una pena temporal, adeudada por los pecados, que la Iglesia concede bajo ciertas condiciones al alma en gracia, aplicándole los méritos y las satisfacciones abundantes de Nuestro Redentor Jesucristo, de la Virgen Nuestra Señora y de los Santos, los cuales constituyen su Tesoro y por lo cual anulan sobre la tierra en todo o en parte la deuda de un alma anulándola también en el Cielo. Hay indulgencia “Plenaria” y “Parcial”. Para ganar la indulgencia es necesario estar en estado de gracia y tener la intención de ganarla. Por la Comunión de los Santos podemos socorrer a los Difuntos, la Iglesia nos da la facultad de aplicarles este inmenso tesoro de misericordia, reduciendo así sus penas que son la satisfacción de las culpas cometidas durante la vida presente.



domingo, 30 de octubre de 2022

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO. "Yo lo comprendí todo"

   


               "La Virgen no pronunció ninguna palabra, pero yo lo comprendí todo... experimenté un cambio tan completo que creí ser otro, la alegría más ardiente brotó del fondo de mi alma; no podía hablar... no sabría dar cuenta de las verdades de las cuales había adquirido conocimiento y fe. Todo lo que puedo decir es que cayó el velo que tenía ante los ojos; no un solo velo, sino que se desvaneció la multitud de velos que me rodeaba... salí de un abismo de tinieblas, vi al fondo del abismo las miserias extremas de las que había sido sacado por obra de una misericordia infinita... tantos hombres descienden tranquilamente a este abismo con los ojos cerrados por el orgullo y la indiferencia... 

               Se me pregunta cómo he aprendido estas verdades, pues es cierto que nunca he abierto un libro de religión, ni he leído nunca una sola página de la Biblia: todo lo que sé es que, entrando en la iglesia, lo ignoraba todo, y saliendo, lo veo todo claro... no teniendo ningún conocimiento literal, interpreté el sentido y el espíritu de los dogmas, todo esto entró en mí, y estas impresiones, mil veces más rápidas que el pensamiento, no solamente conmovieron mi ánimo, sino que lo dirigieron hacia una nueva vida... Los prejuicios contra el Cristianismo ya no existían, el amor de Dios había tomado el lugar de cualquier otro amor."


La conversión de Alfonso de Ratisbonne, judío francés, abogado y banquero, 
que fue agraciado con una visión de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, 
el 20 de Enero de 1842, en la iglesia de Sant´Andrea delle Fratte, 
cerca de la Plaza de España en Roma




FESTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

  

               "Sí, Yo soy Rey" -dijo Nuestro Señor Jesucristo a Pilatos- "Para eso precisamente he nacido y venido a este mundo, para dar testimonio de la Verdad." Es el Reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes sobrenaturales. Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este Reino, el que lo constituyó con Sus Enseñanzas, con Sus ejemplos y, sobre todo, con Su Muerte de Cruz.

               Fue el Papa Pío XI el que durante el Jubileo de 1925, quiso instituir esta Fiesta de Cristo Rey. El título y poder de Rey pertenecen en derecho propio a Nuestro Señor Jesucristo, como Dios y como hombre; es también Rey por derecho de conquista en cuanto es el Libertador de la Humanidad redimida con Su Sangre.    





Consagración del Género Humano 

al Sacratísimo Corazón de Jesús


"...que en ese día se renueve todos los años la Consagración 

de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús, 

con la misma fórmula que nuestro predecesor, 

de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente" 


(Papa Pío XI, Diciembre de 1925)


                Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de Vuestro altar; Vuestros somos y Vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a Vuestro Sacratísimo Corazón.

                Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando Vuestros Mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a Vuestro Corazón Sacratísimo.

                Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

                Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la Verdad y a la Unidad de la Fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

                Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de Vuestro Reino.

                Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron.

               Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a Vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:

                ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de Honor y de Gloria por los siglos de los siglos! Amén.




sábado, 29 de octubre de 2022

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO. "La Oración que más complace a la Santísima Virgen"

 


               Si deseamos la gracia del Señor, vayamos a María, que la encontró y siempre la encuentra. Y porque ella ha sido y será siempre lo más querido de Dios, si acudimos a ella, ciertamente, la encontraremos. Ella dice en el Cantar de los cantares que Dios la ha colocado en el mundo para ser nuestra defensa: "Yo soy muro y mis pechos como una torre. Así he sido a sus ojos como quien halla paz" (Ct 8,10). Y por eso ha sido constituida Mediadora de paz entre Dios y los hombres.

               De aquí que San Bernardo anima al pecador, diciéndole: "Vete a la Madre de la Misericordia y muéstrale las llagas de tus pecados y Ella mostrará a Jesús en favor tuyo sus pechos. Y el Hijo de seguro escuchará a la Madre". Vete a esta Madre de Misericordia y manifiéstale las llagas que tiene tu alma por tus culpas; y al punto Ella rogará al Hijo que te perdone por la leche que le dio; y el Hijo, que la ama intensamente, ciertamente la escuchará. 

               Así, en efecto, la Santa Iglesia nos manda rezar al Señor que nos conceda la poderosa ayuda de la intercesión de María para levantarnos de nuestros pecados con la conocida oración: "Concédenos, Dios de Misericordia, el auxilio a nuestra fragilidad para que quienes honramos la memoria de la Madre de Dios, con el auxilio de Su intercesión, nos levantemos de nuestros pecados".


San Alfonso María de Ligorio, Las Glorias de María



PARA QUE EL REINO DE MARÍA SE ESTABLEZCA EN LAS ALMAS, por Plinio Corrêa de Oliveira



               Nuestra Señora es la Reina de todos los corazones, es la Reina de todas las voluntades de todos los hombres. Y quien es Reina de las voluntades de todos los hombres es mucho más que Reina de los gobiernos. Porque un gobierno puede desvanecerse o caer, un Estado puede ser tomado o conquistado, etc., pero si los hombres le dan su firme consentimiento, nadie puede derribar Su reino sobre los hombres. Y si todos los hombres se entregan a Su reino, los gobiernos más fuertes del mundo no pueden venir contra Ella.

               Nuestra misión es hacer todo para que el Reino de María se establezca en las almas. Lo que nos enseña San Luis Grignión de Montfort es que el Reino de María primero tiene que establecerse en nuestras almas, porque sólo cuando Nuestra Señora reina en nosotros es posible que la hagamos reinar en los demás.

               El Reino de María es contagioso. Un hombre que tiene dentro de sí el Reino de María puede hacer muchas conquistas. ¿Cómo se las arregla para hacer esto? Porque es un buen hijo y esclavo de Nuestra Señora según el método de San Luis María Grignión de Montfort.

               Así que, si aquí queréis hacer grandes cosas, empezad por hacer reinar en vosotros el espíritu de María, haciéndola Reina de vuestro corazón, es decir, de vuestra voluntad. Para ser Reina de la voluntad tiene que ser Reina de la mente, porque la voluntad desea lo que la mente presenta. Así ella debe ser Reina de todo el hombre. Que sea Reina de corazones es una forma de decir que es la Reina espiritual de los hombres ¡Esto es lo que es conquistar el mundo! 

               Respirar a María es estar en un ambiente que está completamente impregnado de la presencia de María, completamente imbuido del Espíritu de María. Es lo que las almas necesitan tener para que luego tengan la fuerza necesaria para implantar el estandarte de Nuestra Señora en todo el mundo.



viernes, 28 de octubre de 2022

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO. "Madre de Gracia y Madre de Misericordia"

  


               Aquella que la Iglesia tiene la costumbre de saludar como Madre de la Gracia y Madre de Misericordia, se ha mostrado siempre como tal sobre todo cuando se ha recurrido al Santo Rosario; y ésa es la razón por la cual los Pontífices Romanos jamás han dejado pasar una sola ocasión de exaltar la eficacia del Rosario mariano y de enriquecerlo con el tesoro de las indulgencias» 


Papa Benedicto XV, Encíclica "Fausto appetente die", 29 de Junio de 1921



QUE COMUNIQUÉIS A MI ALMA LA SANTIDAD DE VUESTRO CORAZÓN

 


               El 16 de Marzo de 1923 la Santísima Virgen se presenta ante Josefa, que le ha pedido que le enseñe alguna oración que fuese de mucho agrado al Corazón de Jesús.  María le dice:

               “Lo que más agrada a Mi Hijo es el amor y la humildad.  Escribe, hija, esta oración:

               ¡Oh dulcísimo y amadísimo Jesús mío!  Si no fueseis mi Salvador no me atrevería a venir a Vos. Pero bien sé que sois mi Jesús, mi Salvador, y tenéis un Corazón que me ama con el amor más tierno y más ardiente cual ningún otro corazón es capaz de amarme.

               ¡Ah, dulce Jesús mío!  Yo deseo corresponder a ese amor que me tenéis y quisiera tener para con Vos, que sois mi único amor, todo el ardor de los Serafines, toda la pureza de los Ángeles y de las Vírgenes y toda la Santidad de los Santos que os poseen y glorifican en el Cielo.  Si tuviera todo esto, aún no sería bastante para alabar vuestra Bondad y vuestra Misericordia.

               Mas, como no lo tengo, os presento mi pobre corazón, tal como es, con todas sus enfermedades, con todas sus miserias y con todos sus buenos deseos. Vos lo purificaréis con la Sangre de Vuestro Corazón, lo transformaréis y lo abrasaréis en amor puro y ardiente, y así resultará que una pobre criatura como yo, incapaz de todo lo bueno y capaz de todo lo malo, os amará y os glorificará tanto como los más encendidos Serafines.

               En fin, Dulcísimo Jesús mío, yo os pido que comuniquéis a mi alma la Santidad de Vuestro Corazón, o sea, que la abisméis en Vuestro Corazón Divino, y que en Él os ame, os sirva, os glorifique y se pierda durante toda la Eternidad.

               Os pido esta misma gracia para todas las personas que quiero, y deseo que ellas os den la Gloria y el Honor que yo os he quitado cuando os he ofendido.


Tomado de "Un Llamamiento al Amor",
revelaciones privadas que recibiera de Nuestro Señor
la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez





jueves, 27 de octubre de 2022

OCTUBRE, MES DEL ROSARIO. "Se puede alcanzar todo"

  



               Con el Rosario se puede alcanzar todo. Según una graciosa comparación, es una larga cadena que une el Cielo y la tierra, uno de cuyos extremos está en nuestras manos y el otro en las de la Santísima Virgen. Mientras el Rosario sea rezado, Dios no puede abandonar al mundo, pues esta oración es muy poderosa sobre Su Corazón


Santa Teresita de Lisieux



JESÚS REY DE AMOR, por el Padre Mateo Crawley-Boevey. Parte V

  


               He aquí al efecto una bellísima historia o leyenda sobre un Crucifijo milagroso. Llora, confesándose a sus pies, un gran pecador que se encuentra sinceramente arrepentido... Eran tantos sus pecados, que el Confesor vacila un momento en darle la absolución. Mas, vencido por las lágrimas, "Yo te absuelvo —le dice—, ¡pero cuidado con recaer!» 

               Al cabo de bastante tiempo regresa el penitente. —He luchado con denuedo, pero... he tenido un momento de vértigo, de flaqueza, he recaído... Confundido, retorna en el acto a reconciliarse con Dios. —No —le dice el confesor—, ¡esta vez no puedo absolverte! —Pero, Padre, ¡téngame piedad!, piense que soy apenas un. convaleciente de grave y larga enfermedad..., ¡piedad, soy sincero! A duras penas, y después de severas recriminaciones, volvió a darle la absolución. 

                El penitente estaba de veras arrepentido, pero el hábito de tantos años de pecado, la naturaleza toda resentida, envenenada por el vicio, dan por tierra una tercera vez con sus propósitos, después de largo tiempo de perseverancia... Acude con sencillez y confianza al confesor, pues quiere rehabilitarse. —¡No! —le dice el Confesor—. ¡Esta vez sí que no! ¡No estás arrepentido, no te doy la absolución! En vano llora, suplica, argumenta de rodillas el pobre enfermo: «Soy débil, no malo... —dice—; quiero ser fiel, lo prometo...; pero, cabalmente, para serlo, necesito el perdón que reclamo.» —No puedo —dice el Sacerdote, y se levanta para irse, procurando desasirse del penitente, que le detiene con ambas manos. En este momento se oye un gemido de inmenso amor y de inmensa compasión... 




               Los dos levantan al mismo tiempo los ojos y ¿qué ven?... El pecho del Crucifijo, henchido por un sollozo de emoción, los ojos llenos de lágrimas y más...!oh, prodigio!, la mano derecha desclavada. Y luego oyen su voz suavísima, que dice entre sollozos, al trazar la cruz: «¡Yo sí que te perdono, me costaste Mi Sangre!» No me detengo a averiguar si el hecho es histórico o legendario, ello me importa poco. El Señor es dulce y bueno, es compasivo y tierno, es misericordioso en grado... que no imaginamos, «¡porque a ese Jesús le costamos su Sangre!» Atrás, pues, atrás con las aberraciones del jansenismo, gas asfixiante, deletéreo que, a pesar de los anatemas, sigue haciendo estragos en casas religiosas y entre las almas más puras y delicadas. 

               Recordadlo siempre: el gran respeto es el grande amor; pero el amor, cuando es hondo y grande, trae siempre consigo inmensa confianza. Vivimos bajo el imperio de la ley de gracia, pues por felicidad inmerecida; por favor del Cielo no somos judíos de espíritu..., hemos nacido del lado de acá del Calvario. La falta de confianza es una gran ingratitud, y es una gran falta de sencillez y de abandono. Sed más niños con vuestro Padre que está en los Cielos... Reconoced vuestros defectos, sí, mas no os dejéis sofocar y desanimar por ellos; antes bien, haced como el Señor, sacad partido de la enfermedad y de la miseria, para su Gloria y vuestro bien. ¿Qué Santo hubo, con excepción de la Inmaculada, que no tuviera defectos? Arrojadlos en el brasero del Corazón de Jesús... y quemaos vosotros tras ellos.